Streetlights - Capítulo 15

|Jade|

El día ha sido tan mierda, largo y difícil que ni siquiera trato de contenerme cuando Tori entra por mi puerta. Llega un poco más tarde de lo que esperaba, pero no me importa, y me encuentro rodeándole el cuello con los brazos y aplastándola en un abrazo. Parece dramático - solo ha pasado un día, por el amor de Dios, pero aun así, al verla con sus pantalones revueltos y su pelo alborotado, su expresión encantada, no puedo evitar apretarla más fuerte.

"¿Caminaste hasta aquí? Acabo de enviar un grupo de rescate."

Nos separamos y puedo ver el rostro de Tori sonrojarse. "Tuve que preguntarle a mi mamá."

Pongo los ojos en blanco y la miro con falso fastidio, tomo la bolsa de su mano y camino por los pasillos hacia la puerta que conduce a mi sótano. "Se supone que no debes pedir permiso para escabullirte. Es por eso que se llama escabullirse."

"Yo no me escabullo," responde ella. "Me llevó un poco de tiempo convencerla, pero finalmente le dije que habías llamado y me pediste que viniera."

"Eso ni siquiera es una mentira, Vega. ¿Puedes mentirle a tus padres?"

"Podrías haber exagerado tu... entusiasmo. Un poco."

Me vuelvo sobre mi hombro. "Le dijiste a tu madre que yo estaba hecha una llorona histérica, sumergida en sollozos, ¿no?"

Los labios de Tori se curvan en una pequeña sonrisa. "¿Ves? Puedo mentir."

Le hago una mueca y vuelvo a rodar los ojos. Honestamente, no me importa lo que le dijo a su madre. Funcionó. Ella está aquí. Me detengo en la puerta que baja a mi habitación. La miro de nuevo. Ella está en su lugar, emocionada, y me pregunto si ha estado esperando este momento. Parece estúpido, lo sé, pero las únicas personas que han estado en mi habitación son mis padres y Beck. Mi habitación es un lugar muy privado para mí, algo que muy pocas personas pueden ver. Y es por una razón. Permitirles dar testimonio de mis extravagantes colecciones, absurdas chucherías y otras posesiones cuestionables significa que estoy derribando otra pared.

Respiro profundamente. Ella sonríe y eso me calma de alguna manera. Giro la manija de la puerta y bajo los escalones. La luz está encendida, pero no hay ventanas aquí abajo, por lo que la habitación siempre parece oscura de alguna manera. Como si fuera una tumba. Siempre me ha gustado de esa manera.

Trato de que no me importe, pero estoy mirándola, esperando su reacción. Tori cierra la puerta detrás de ella y apoya su espalda y sus manos sobre ésta. Sus ojos marrones flotan alrededor de los estantes de mis paredes y las pinturas. Lentamente, con su cara tranquila, se acerca a un frasco con un feto de ratón flotando en el interior. Ella golpea el cristal con la uña.

"Es real," le digo antes de que pregunte. Ella no se aleja - de hecho, se inclina ligeramente para verlo mejor.

Finalmente, ella se endereza, gira y me sonríe. Algo en mí que no sabía que estaba tenso se relaja, como un nudo de cables siendo desenrollado. Ella no hace ningún comentario de mi habitación, lo que me hace sentir mejor. No quería una confirmación verbal de que mi habitación estaba bien. Solo necesitaba que ella no huyera.

Deslizándose hacia su bolsa que dejé en el suelo, comienza a buscar y saca un pijama. "Entonces, ¿qué hiciste para entretenerte hoy?"

Me siento en la silla de mi computadora y trato de no hacer un show al verla desnudarse. Sus piernas son de bronce, brillantes. Su cabello oscuro cae por sus hombros cuando ella se quita la liga del pelo. La miro mientras se pone un par de joggins. Me encuentro deseando que se cambie de camisa también, pero parece que planea dormir en esa camiseta sin mangas que lleva puesta.

Intento ignorar que quiero ver más de ella.

"Un montón de televisión." Es la verdad. Hice poco más que levantarme del sofá hoy. Mamá estaba allí por la mañana, hablando por sus auriculares todo el tiempo sobre una conferencia a la que tenía que ir. Ella me miró sospechosamente antes de irse, pero no preguntó. Se me ocurre que ni siquiera creo que sepa que Beck y yo terminamos.

Claramente, ahí la tienes; madre del año.

Sin embargo, lo que no le digo a Tori es lo tortuoso que fue todo el día. La televisión era una terrible distracción para lo que mi cerebro estaba haciendo. Todo lo que podía pensar era en Tori y en cómo podría estarlo pasando mucho mejor si ella estuviera allí conmigo, que la idea de un tiempo era tan estúpida. Casi me derrumbé un par de veces. No me importan los sentimientos que puedan o no estar saliendo a la luz. Y no era solamente que no quisiera estar sola. Yo quería estar con Tori. Su compañía era lo único que necesitaba. Era como tener un picor que no puedes rascar y estar sentado con esa irritación que acompañó su ausencia. No es algo que creo que podría soportar a largo plazo.

Lo que sea que signifique y venga con eso - cruzaré cuando llegue ese puente. Lo resolveré entonces.

"Yo salí con André por un rato, luego tomé un batido con Cat, pero..." Se gira y se sienta en el borde de mi cama, sonriendo con una expresión casi avergonzada. Sus manos se levantan y golpean contra sus muslos. "Los adoro a los dos y no es que no me guste pasar el rato con ellos, es solo que..." Ella me mira. Nuestros ojos se deslizan juntos como cerrojos. "Solo quería estar contigo."

Mi corazón late trastabillante. Mis labios se separan, siento que mi pecho colapsa y lucha para recomponerse otra vez. Tori se sonroja, se aclara la garganta y se enreda los dedos en las profundidades de su cabello.

Algo se desata en mi estómago. Es demasiado grande para ser mariposas, demasiado rápido, demasiado poderoso. Aviones. Jets. Transbordadores espaciales.

Noto que ella está escondiendo un bostezo detrás de su muñeca. Me acomodo en mi asiento, mis codos sobre mis rodillas extendidas. "Podrías haberte quedado en casa y dormir, Tori. No tenías que venir."

Ella niega con la cabeza, sonriendo mientras golpetea el espacio a su lado. Me paro, sin dudarlo, cruzando la habitación y metiendo una pierna debajo de la otra mientras me siento a su lado. Sin mucho cuidado, ella apoya su cabeza en mi hombro y suspira. Me congelo por un momento, mirándole el pelo de reojo. Mi garganta se tensa, se cierra y no puedo tragar - ¿qué debo hacer? ¿Que se supone que debo hacer?

Mi mano se asienta en el medio de su espalda. Ella se relaja y aunque no puedo verla, sé que está sonriendo.

"No estaría aquí si no quisiera." Levanta su cabeza aún en mi hombro y se encuentra con mis ojos. Sonriendo, ella se inclina hacia atrás, se desliza a lo largo de mi cama y se deja caer en el medio. Me arrastro detrás de ella y me tumbo de costado mirándola, con la cabeza apoyada en la palma de mi mano mientras nos adentramos en una conversación banal. Es fácil con ella. No tengo que intentar ni forzar nada. Ni siquiera lo pienso mucho. En más de una ocasión nos reímos a carcajadas y estoy agradecida de que mi casa sea enorme, está vacía y mi madre no esté porque eso hace que esto sea aún más íntimo y privado.

Las palabras se agolpan al final de mis pensamientos antes de que pueda evitarlo. Me sobresalto por un momento, pero lo encubro fácilmente. Para algo soy actriz.

"Me disculpé con Beck hoy." Cuando ella ve mi expresión confundida, continúa rápidamente. "Por, ya sabes, ser mala con él. Creo que no fue justo como lo traté últimamente."

"¿Crees que verter jugo en su cabeza fue demasiado?"

Ella se encoge de hombros. "¿En ese momento? No. Creo que se merecía eso, después de haber dicho mentiras sobre ti. Sin embargo, él se siente mal por eso. Sólo quiere que le hables." Su rostro es serio. "Realmente creo que quiere amigarse contigo, Jade."

Mi cabeza cae sobre el colchón. Miro el techo, con los labios fruncidos, antes de negar al aire. "No sé si puedo hacer eso ahora. No sé si alguna vez seré capaz de hacerlo, tú no -" Odio usar esto como excusa, pero es verdad, así que continúo. "No sabes lo que es tener a alguien de quien estás completamente enamorado que te traiciona así. Para... para luego hacer que te mire a los ojos y te rompa el corazón." Me giro y la observo. Ella frunce el ceño. "No estoy diciendo esto para alejarte o porque crea que no sepas como se siente eso. Es un argumento legítimo."

"Lo sé." Ella extiende sus manos y lentamente las cierra. "No entiendo por qué rompió contigo. No del todo. Eres increíble y divertida, honesta y hermo-" Se detiene, respira otra vez y vuelve a intentarlo. "Pero eso no lo convierte en un mal chico. No debería haber mentido al respecto, no debería haber esperado que fueran mejores amigos una semana después de terminar contigo, pero él es... tú conoces a Beck mejor que nadie, Jade. Sabes que odia lastimar a alguien, especialmente a ti."

Trago. Me las arreglo para alejar las ganas de llorar, lo que significa algo, teniendo en cuenta el lío aullante que fui anoche. Me incorporo y me siento en silencio por un momento, pensando, cuando Tori de repente jadea y desliza su mano sobre el colchón. Moviéndome sobre mis codos, miro sobre su hombro. "¿Qué?"

"¿Eso es una navaja debajo de tu almohada?"

Efectivamente, sobresaliendo de la esquina de la almohada está el mango de hueso blanco de mi navaja. Me río, levantando un brazo y estirándome sobre el estómago para agarrarla del colchón. Con una ligera presión sobre un pliegue de metal, la hoja sale rápidamente, un pico curvado y resbaladizo en la punta. "Por protección. Nos robaron una vez."

La cara de Tori se tensa en un pánico simpático. "¿Qué? ¿Enserio?"

"Sí. Yo tenía doce años, creo. Mamá estaba trabajando y, por lo general, hubiera estado sola en casa, pero era el día de la semana en que una señora de la limpieza vendría y haría la mierda que mi madre no hacía por no estar siquiera allí." Presiono la punta de la navaja contra la yema de mi dedo y la giro lentamente mientras continuo hablando. "Entró por una ventana sin traba de la cocina. Yo estaba en la sala del piano y no escuché nada, pero de repente la señora de la limpieza entró corriendo y me agarró. Le dije que se fuera a la mierda, 'no me toques', bla, bla, bla, pero esa señora tenía los dedos como si fuesen de maldito acero. Me llevó al armario del pasillo y me cubrió la boca y no fue hasta que oí al tipo que luchaba con nuestro televisor que me di cuenta de lo que estaba pasando. La señora de la limpieza, nunca supe su nombre, ya estaba con la policía al teléfono. Llegaron antes de que el ladrón saliera por la puerta." Oprimo la punta un poco más fuerte sobre mi dedo mientras las siguientes palabras salen de mi boca. "Mi madre culpó a la señora por no asegurar las ventanas. La despidió. Instaló un sistema de seguridad al día siguiente. Ni siquiera verificó si estaba bien ni nada. No dormí bien durante meses. Seguí imaginando al tipo metiéndose en mi habitación, tratando de secuestrarme." Doy vuelta la navaja con el filo hacia arriba. "Ahí fue cuando me mudé aquí abajo. Sin ventanas, y puedo cerrar la puerta con llave siempre que quiera."

"Jade."

Parpadeo, girándome para mirarla. Su mano se cierra suavemente sobre el mango de la navaja. Miro hacia mi dedo, encontrando un punto oscuro de sangre que se hincha hacia un lado. Maldigo, metiendo la falange herida en mi boca. Remuevo la sangre absorbiéndola solo para que vuelva a salir más rápido, deslizándose a lo largo de mi dedo con mayor velocidad.

"¿Tienes curitas aquí?"

Puse mi dedo en mi boca otra vez y señalé hacia el baño que se ramificaba desde mi habitación. Ella se va hacia allí. Puedo escucharla hurgar durante un minuto más o menos antes de que regrese. Nuevamente sentada frente a mí, saca una pequeña curita de la caja y quita las pegatinas, colocando el medio acolchado en la parte superior del pequeño corte antes de envolverlo firmemente alrededor de mi dedo. Entonces toma la navaja, coloca la hoja en el mango y la deja con cuidado sobre la mesa de noche.

"No creo que la necesites esta noche," dice con una sonrisa e intenta ocultar otro bostezo, pero de todos modos es obvio. Sonrío, poniéndome de pie y cruzando la habitación. Apago las luces, lo que automáticamente hace que tanto la luz negra en una pared como el signo de neón circular con forma de símbolo de riesgo químico comiencen a brillar. Tori sonríe.

Me arrastro en la cama junto a ella. Estamos juntas, de costado, cara a cara. El brillo violáceo de las luces negras hace que sus pestañas se vean más oscuras, con una vista de sus dientes de un sorprendente tono blanco. Se ve frágil e inocente y tengo este maniático deseo de tocarla, de apartar los mechones de cabello oscuro de su frente.

Y lo hago. No lo pienso, no dejo que el antojo se quede en mi mente el tiempo suficiente como para convencerme de no hacerlo. Con su boca ligeramente abierta, sus párpados se agitan cuando las puntas de mis dedos rozan su sien para finalmente quedar cerrados y yo estoy ardiendo - por todas partes, hay un fuego corriendo y extendiéndose desde mis pies hasta mi cuello. Abre los ojos otra vez. En la oscuridad, ella no tiene iris, solo dos pupilas enormes y curiosas.

"¿Tori?"

"¿Sí?"

Sonrío, aunque mi interior tiembla. Vuelvo mi mano junto a mi mejilla y cierro los ojos. "Creo que eres mi mejor amiga."

De nuevo, no la veo sonreír, pero puedo sentirlo. Sus dedos aterrizan sobre los míos.

Nos quedamos dormidas tomadas de la mano.


A/N: Estoy publicando esto tan tarde el domingo sobre todo porque tengo muchos problemas con mi conexión a Internet y no quiero perderla y no poder publicar este capítulo más adelante.

Recientemente recibí algunas críticas en las que decía que la falta de sexualidad era poco realista, y creo que en mi defensa me gustaría decir que a) esto tiene lugar en California, que es mucho más liberal que en el resto de América, y b) no quiero que sea el centro de la trama en esta historia. Una gran cantidad de fic slash se centran en uno o ambos personajes que luchan con su sexualidad y entiendo por qué eso es necesario la mayoría de las veces, pero simplemente no quiero eso aquí. Es mi forma de mostrar que la sexualidad realmente no debería importar. No es gran cosa.

Aparte de eso, ¡disfrútalo! Actualizaré el miércoles por la noche / el jueves por la mañana.

TAMBIÉN UNA NAVIDAD JORI ESTARIA BIEN, ¿NO?


T/N: Para que quede claro lo que quiso decir el autor:

Al ser California un estado más libre en cuanto a manifestar la sexualidad de uno, sin la constante presión de la sociedad y todo ese rollo, los personajes no necesitan caer rápidamente en una escena sexual con devoción y desesperación, simplemente porque no es algo que esté muy mal visto. No se sienten presionadas. A mi parecer es lo más realista que pueda haber. Pongo como ejemplo mi caso particular y, al menos acá en Argentina, y en mi ciudad, nunca fue algo "mal visto" o "condenable socialmente", no más de lo normal. Por lo que yo nunca apresuré el tema sexual en mis primeras exploraciones con chicas. Simplemente fue dándose lento.

Dejado esto en claro, quiero decir que por esta y varias razones más este es mi fic favorito JORI.

Lo siento tan real que me rememora a ese momento y logra tocar mi corazón.

Espero hayan disfrutado el capítulo.

¡Hoy es mi cumpleaños! Un review como obsequio no estaría nada mal :) :) :)