Streetlights - Capítulo 17
|Jade|
Pensé que las cosas serían incómodas el lunes por la mañana después del viaje (¿cita?) al museo, pero Tori tiene una extraña habilidad para suavizar las situaciones. Ella me saludó con la misma alegría de siempre. Aunque, hubieron nuevos detalles que fueron tan sutiles que apenas los noté al principio - sus dedos rozando mi muñeca cuando estábamos paradas una junto a la otra, sonreír (más para ella que para mí) mientras arreglaba algún supuesto mechón suelto de mi cabello, mostrarme piezas de su almuerzo para que le diera un mordisco - me tomó casi una semana darme cuenta de estos pequeños y diminutos gestos que estaba teniendo conmigo.
Me estaba haciendo saber que no está perdiendo interés, que está dispuesta a esperarme.
Al principio, el conjunto de acciones de su parte era reconfortante, un cálido carbón en mi pecho. Es tranquilizador saber que Tori me lleva a mí y a todo el equipaje que viene ligado a mi persona. Aún así, al mismo tiempo, es aterrador, y me encontré declinando las ofertas para pasar el rato después de la escuela, o para quedarme a dormir en su casa el fin de semana siguiente a la visita al Cuerpo Humano. No es que no quiera estar cerca de ella - es exactamente por eso. Poco a poco estoy tomando conciencia de la gravedad de mi situación. Con una ruptura reciente, vertiendo mi confianza y fe en una persona que realmente no me gustaba hasta hace tan poco, permitiendo que esa persona conociera partes tan íntimas y privadas de mí interior. Mis padres, el robo, mis colecciones, detalles menos significativos como mis aromas favoritos, joyas y músicos - todas estas cosas que he ocultado a otras personas y que estoy arrojando tan descuidadamente a las manos de Tori están empezando a llegar y no me había dado cuenta. ¿Qué pasa si estoy yendo demasiado rápido? ¿Qué sucede si realmente estoy usando a Tori como segunda opción?
La idea me enferma de solo pensarlo. Me agrada Tori. Realmente me agrada Tori, y no quiero que sea la persona más cercana y amable que podría aprovechar, pero ¿qué clase de persona era antes de que Beck terminara conmigo? Exactamente del tipo que, si era conveniente, se aprovechaba de las personas. Más de una vez usé a Tori para beneficiarme a mí misma. La usé para encontrar una fuente de dinero para la obra que expuse el año pasado. Cuando arreglaron mi auto, simplemente me metía en el suyo, obligándola silenciosamente a llevarme a casa. La culpa la empujó a arreglar cosas entre Beck y yo cuando nos separamos (durante dos días) - y ella no era a la única a la que yo usaba. Robbie, André, Cat, incluso Trina algunas veces - no discriminé a nadie. Si podía usarlos, y tenía ganas, lo hacía. Nunca me sentí mal por eso.
Pero ahora no quiero usar a Tori y es tan frustrante, más allá de lo que puedo soportar saber que ya no puedo ver la diferencia. No sé si estoy usando a Tori para sentirme mejor o para superar la ruptura porque no puedo admitir que soy demasiado débil para manejarla sola.
Pienso la teoría tanto como puedo. No seré la primera en enviarle un mensaje de texto. Pasaré todo el sábado por la tarde sin llamarla. A veces tengo la idea de que ella está haciendo lo mismo o, al menos, intentando demostrar que está dispuesta a darme todo el espacio que yo decida que necesito. Pero cuanto más intento y me digo a mí misma que no necesito o no quiero hablar con ella todos los días, más pruebas hay de que es verdad. Para el sábado por la noche, estoy llamándola y pasando un par de horas hablando y riendo. Los domingos se convirtieron en días reservados para esta persona. El domingo siguiente al del Cuerpo Humano, Tori empaca una canasta de picnic - ni siquiera sabía que esas cosas se vendían realmente - y nos sentamos en lo alto de una colina en un parque no muy lejos de su casa. Estuvimos allí durante horas, hasta que el sol se sumergió en el cielo rosa pálido, tomando fotos con nuestros teléfonos. La semana que le sigue vemos una película y comemos en una pizzería. Y mientras tanto, hay una batalla persistente en mí, este sentimiento vicioso de guerra que estoy teniendo conmigo misma. La necesito. No la necesito. Ella es solo una amiga. Ella definitivamente no es solo una amiga. No estamos saliendo. Estamos saliendo.
Esas dos semanas están llenas de noches inquietas y cargadas de insomnio. No obstante, lo que noto es que Tori parece estar luchando tanto como yo. Ella parece cansada y agotada, como si estuviera peleando consigo misma también. Y mientras hacemos comentarios burlones la una a la otra - wow, West, realmente debo agradarte para abrazarme tanto - no hablamos de eso directamente. Sé que no sé cómo hacerlo, pero no estoy segura de ella. Solo creo que no quiere asustarme con ningún apuro a destiempo.
En un viernes aparentemente sin importancia, me despierto con el repentino conocimiento de que han pasado cuatro semanas - un mes entero - desde que Beck rompió conmigo. Me acosté en la cama por un tiempo simplemente procesando ese hecho. Todavía no he hablado con él desde ese día en la oficina de Lane. Debe haber entendido finalmente que si decido hablar con él alguna vez, será bajo mis propios términos. Por el momento, con mi vida tan dispersa y llena de Tori, honestamente no tengo ganas de hablar con él. No tengo nada que decir. Verlo solo me hace doler por dentro. La herida que me infligió esa noche en la cafetería todavía se está curando, y no quiero arriesgarme a abrirla y que se torne en carne viva otra vez.
Mientras me cepillo el pelo, la pantalla de mi teléfono se enciende. Ya estoy sonriendo cuando voy a recogerlo. Por supuesto, es un texto de Tori. Ella exclama con letras mayúsculas y muchas caras raras y dispersas que Trina tomó tres de sus camisas favoritas y trató de coserlas juntas para hacer una prenda nueva - sin el permiso de Tori - y terminó haciendo un horrible chal* de gran tamaño. Me río y le envío un mensaje de texto con una sola carita sonriente mientras camino hacia las escaleras.
Los sonidos de la cocina me hacen frenar en seco. Me congelo, escuchando. El mismo miedo glacial y paralizante que me golpea cada vez que escucho sonidos extraños en mi casa me plaga desde adentro, pero luego escucho la voz de mi madre. Ella debe estar buscando algo para comer. Poco a poco desbloqueo mi cuerpo. No estoy nada acostumbrada a que ella esté aquí. Duerme y se va. Nosotras no interactuamos. Somos como extraños ahora. Aun así, curiosa por ver a mi madre en la cocina por primera vez desde que era una niña, me asomo al borde de la habitación y la observo, de espaldas a mí, llevándose unos cereales a la boca. Ni siquiera sabía que teníamos cereal.
Planeo simplemente mirarla e irme de nuevo, pero mi madre se da la vuelta para poner la leche en el refrigerador y me ve de pie en el umbral. Se detiene, mirándome, su mano se levanta para quitarse el micrófono de sus auriculares. "Hey."
Es un saludo obsoleto, pero lo tomo y respondo con un asentimiento. Empiezo a irme, solo para que ella diga bruscamente. "Espera."
La insana urgencia de maldecir se hincha en mi garganta. Me obligo a tragar el insulto y decido ponerle humor, deslizando mis ojos a través del espacio entre nosotras y terminando hacia un lado, "¿Qué?"
Mi madre es una mujer bonita, pero todo el trabajo que hace le ha sacado arrugas bien talladas alrededor de los ojos y la frente prematuramente. Ella tira los auriculares hacia abajo. "He tenido la intención de preguntarte por qué no he visto a Beck últimamente."
Parpadeo lentamente. Es una maravilla que ella supiera quién es Beck. Probablemente pueda contar con una mano la cantidad de veces que interactuaron en el lapso de casi tres años que estuve con él. En todo caso, vio su coche en el camino de entrada, o ha notado que yo no estaba en casa y sabía que solo había pasado noches en su remolque, y cuando compré un bonito vestido nuevo, fue lo suficientemente concluyente como para saber que estaba siendo algo elegante con mi novio. Al parecer, ya ha transcurrido un tiempo suficiente para que ella note que todos los signos habituales de Beck no han estado aquí hace rato.
Para ser sincera, estoy impresionada de que lo haya notado. Lo cual es realmente triste si lo piensas.
"Rompió conmigo. Hace un mes," enfatizo. "Te lo dije por teléfono. ¿Recuerdas?"
Algo atraviesa sus rasgos, algo que no puedo leer con exactitud. Confusión y sorpresa, o algo así como... ¿vergüenza?
"Oh. Bien. He estado ocupada." Como si eso fuera de alguna manera una justificación para olvidar algo que es - era - tan obviamente importante para mí. Ella tose. Puedo escuchar el distante balbuceo de una voz que está ignorando en sus auriculares. Esta es la primera vez desde antes del divorcio que ha elegido tener una conversación conmigo por sobre su trabajo. "Lamento escuchar eso. Era un buen chico."
Mis ojos se estrechan. "Sí. Una verdadera mierda," le digo secamente, volteando para irme. Estoy casi en la puerta cuando la escucho seguirme tras de mí. La miro por encima del hombro, deteniéndola, su mano todavía envuelta alrededor del micrófono de su auricular, aunque el lado del altavoz lo coloca nuevamente sobre su oreja.
"Has estado pasando mucho tiempo con esa chica Laurie."
"Tori," la corrijo, y luego ella frunce el ceño por lo rápido que lo hice. ¿Cómo se atreve a decir mal su nombre? ¿Cómo se atreve incluso a recordar a Tori? Se encontraron por solo un momento tan breve que pensé que se olvidaría. Tal vez fue porque Tori era la primera persona en mi casa que no era Beck. Quizás eso la hizo sobresalir de la memoria atestada de madre ocupada que tiene. "Es agradable pasar el rato con alguien que disfruta de mi compañía."
Mi madre se pone inmediatamente a la defensiva. Yo heredé eso de ella. "¿Que se supone que significa eso?"
Disparo rápido en respuesta. "¿Qué crees?"
Nos quedamos allí, tensas y manteniendo el equilibrio como dos leonas a punto de atacar. Me pregunto, brevemente, quién ganaría en una pelea física. Después de mover mis ojos sobre su figura delgada y liviana, decido que yo lo haría.
"Todo lo que digo," dice, su mandíbula apenas se mueve, está tan bien cerrada, "es que será mejor que pienses bien acerca de esta chica. Piensa en tu carrera que tanto has estado buscando."
No estaba preparada para esas palabras. Mi enfurecido semblante se rompe, siendo reemplazado por completa sorpresa. Sin embargo, mi madre se va, desapareciendo por el pasillo y entrando a la cocina, dejándome allí de pie con la boca abierta. Con mis llaves en mi resbaladiza palma, salgo de la casa y corro hacia mi auto.
¿A qué se refería con eso de pensarlo bien? ¿Qué es lo que yo estaba haciendo de manera tan obvia para que incluso ella lo supiera? ¿Pensar en mi carrera?
Estoy a medio camino de la escuela cuando me doy cuenta de a qué se refería exactamente. Era una advertencia, casi una amenaza, de que al menos sospechaba que todo el tiempo que pasaba con Tori - tiempo que usualmente desperdiciaba con Beck - significaba más que una amistad.
Mi madre es inteligente. Astuta, incluso. Ella siempre lo ha sido. Y cuando mis padres comenzaron a pelear, justo antes y después del divorcio, ella desarrolló la habilidad de encontrar lo que duele peor y lo retorcía hasta que llorabas por misericordia.
Ella ha encontrado mi única inseguridad en este momento; mis sentimientos por Tori. Ni siquiera creo que supiera con certeza si eran reales hasta que tuvimos esa breve conversación, pero definitivamente lo sabe ahora. Al no tener cuidado, le he dado un arma para usar contra mí.
Llego a la escuela, pero no salgo de mi auto. Aprieto el volante y ahogo gritos en mi garganta. No me debería importar. Yo sé eso. Mi madre no me ha importado durante casi diez años y no debería comenzar a ser importante ahora. Aún así, sus palabras se adhieren a mi piel como alquitrán cuando entro a la escuela y estoy yendo hacia mi casillero.
La clase ya ha comenzado. Solo hay unos pocos rezagados en el pasillo cuando los atravieso. Reviso mi teléfono - Tori me ha enviado dos mensajes de texto. Uno en respuesta a mi cara sonriente que casi olvidé que le envié, y el siguiente preguntándome dónde estaba. Me meto en la clase de Sikowitz sin dar explicaciones, dejándome caer en el escritorio vacío más cercano en el fondo de la sala y cruzo los brazos. Siento miradas sobre mí - la de Tori, sin duda, pero no aparto la vista del pizarrón en la pared opuesta mientras dure la clase. Yo solo gimo en silencio, apretando mis puños hasta que empiezan a temblar. No puedo ordenar mis pensamientos. Vienen en colores, rojo y negro - y sonidos – como puñetazos y patadas. La única frase coherente es esta: la he dejado meterse bajo mi piel.
Me enojo aún más cuando no puedo entender si estoy pensando en mi madre o en Tori.
Salgo del salón tan pronto como suena la campana. Tengo mi próxima clase con Tori, pero la evito caminando por pasillos innecesarios hasta el último minuto, entrando a hurtadillas de nuevo para sentarme en la parte de atrás. Ella trata de llamar mi atención varias veces, pero mantengo mi cabeza inclinada sobre mi libro, y después de un tiempo, ella se da por vencida. La próxima clase me alegro de no tener que ignorarla porque ella no está allí, pero mi teléfono vibra señalando un mensaje de texto. No tengo que mirar para saber que es de ella. Frunciendo el ceño, lo saco de mi bolsillo y chequeo.
¿Qué sucede?
No un '¿por qué me ignoras?' o un '¿por qué estás siendo una perra conmigo?' o '¿qué hice para obtener el trato silencioso?' No. Tori es muy altruista para eso.
Le respondo, Madre, porque es la verdad. Con eso, apago el teléfono y me lo guardo en el bolsillo de vuelta, cruzo los brazos sobre el pecho y respiro profundamente. No quiero hablar con nadie, mucho menos con Tori. Es irracional y estúpido, pero casi quiero culparla por lo que pasó con mi madre esta mañana. Si nunca hubiera llegado, si nunca hubiéramos sido amigas, si hubiera sufrido en soledad cuando Beck rompió conmigo, entonces no estaría sufriendo tanto ahora.
Intento tomar notas. A la mitad de la clase, mi codo golpea mi calculadora y cae al suelo. Gruñendo, me sumerjo para levantarla, pero una mano me gana. Primero noto los nudillos peludos, luego una muñeca igualmente peluda, y por último miro una cara que ni siquiera reconozco. Es un tipo alto y rubio, con una nariz ancha y una barbilla con un hoyuelo importante en el centro. Intento pensar en un nombre. Él me sonríe y desliza la calculadora sobre mi escritorio.
"Gracias." Lo digo como un reflejo y culpo a Tori. Sus modales se me están pegando. Eso parece enojarme más, así que subo el pie sobre la silla de mi escritorio y miro la pizarra, inquieta. Sin embargo, lentamente mis ojos giran hacia el hombre a mi lado. Una idea - una enfermiza y repulsiva idea que hace que mi estómago se tuerza pero que es demasiado familiar para mi cerebro - sale hacia la superficie.
¿Qué clase de persona era antes de que Beck terminara conmigo?
"¿Cuál era tu nombre?" Me inclino hacia un lado, mi voz en un susurro. El chico inmediatamente dirige su atención hacia mí, sonriendo lo suficiente como para poder ver sus dientes. No es feo. No es Tori - Beck, me corrijo - pero no es feo.
"Kyle Banks." Él lo dice como si me estuviera contando un secreto muy guardado. "Y tú eres Jade West."
De alguna manera no doy vuelta los ojos. Ahora lo reconozco. Interpretó a Gastón en La bella y La Bestia el año pasado. Su cabello estaba oscuro entonces. "Nadie es tan listo como Gastón," le digo con una sonrisa involuntaria, pero parece tomarla en serio. "¿Estás ocupado -" Me da un ardor extraño en la garganta, así que lo intento de nuevo, interpretando el dolor en mi voz como una tos pequeña, "- ocupado este fin de semana?"
Kyle gira hacia mí y se encuentra con mis ojos. Él me mantiene la mirada en silencio. Me pregunto con qué frecuencia hará eso con otras chicas. Me pregunto si funcionará en ellas. "Estoy ocupado mañana por un ensayo para una obra, pero el domingo estoy libre."
Domingo. Mi día con Tori. Nuestro acuerdo no formal para pasar el rato, hacer algo divertido y único. Juntas. Casi me doy la vuelta en ese momento a punto de decirle ' olvídalo, eres un completo imbécil de todos modos,' pero recuerdo a mi madre de pie frente a mí, con ojos fríos y serios, será mejor que pienses bien.
"Deberíamos salir juntos."
No sé cómo él no se da cuenta de que tengo ganas de vomitar al decir eso. Toma mi número y yo tomo el suyo, sosteniendo el papel entre dos dedos temblorosos. Dice que me llamará el domingo por la tarde para obtener indicaciones sobre como llegar a mi casa, y luego iremos a comer algo. Sonrío, asiento con la cabeza y vuelvo a mi libro, manteniendo mi rostro neutral, pero tan pronto como termina la clase corro hacia el baño y revoloteo sobre el inodoro, con la garganta ardiendo.
Ella está bajo mi piel, enfermándome como una infección. Todas las paredes que he construido se están desmoronando, dejando entrar al virus, con sensaciones que no puedo nombrar. Y solo puedo pensar en una persona a quien culpar - la persona a la que acudí y en la que confié, que me permitió ser demasiado vulnerable durante tanto tiempo, hasta el punto en que todas mis defensas quedaron completamente inútiles.
Al igual que Beck, quien rompió conmigo con ojos tristes, Tori ha derribado las paredes que me protegían tocándome, sosteniendo mi mano, abrazándome.
*Un chal es una prenda de vestir femenina más ancha que larga, que se echa sobre los hombros. Muy similar a un poncho.
A/N:¡Y la angustia hace un duro regreso!
¡Volveré el miércoles / jueves por la noche!
T/N: Hello darkness, my old friend (8)
Siento que se aproxima algo no muy bueno. ¿Y ustedes?
