FIC

Caída del Cielo

Por Mayra Exitosa

CAPITULO X

Nos vamos a casa

En la cabaña, las cosas avanzaban, la pareja se entregaba de mil maneras, era tomarse delicadamente, pero la necesidad los hizo dispararse pasando a la etapa de frenesí que iniciaban en su nueva fase de amantes, ambos se dejaban llevar por la pasión desenfrenada que sus cuerpos requerían, así él se daba por entero a esa entrega poseía en su haber una cajita de preservativos marca full que lo tenía feliz, porque ella no se cuidaba ni había nadie antes de quien hablar, ella no hizo preguntas sobre su vida ni sus conocimientos, solo los gozaba y en sus conversaciones siempre lo sorprendía con una caricia inesperada o un detalle que los catapultaba, ella se liberaba de todo cuanto se había esperado, ya no más rechazos, ella se daba la oportunidad de vivir, de confiar, de creer y que si la relación no funcionaba a la larga, al menos lo estaba intentando, ambos lo deseaban, las culminaciones de sus entregas se volvieron comparadas con volcanes en erupción constantes, ya agotadas sus reservas, su barba descansaba entre su hombro y su espalda, ella lo detenía con sus uñas, para que no se separara estando encima, era una necesidad de tenerse que ninguno deseaba que el otro se alejara.

- ¡Eres genial preciosa! Cada vez se van difuminado más los golpes, pero temo lastimarte - Nunca pensé que fuera así, es como despegar y volver a volar. El rubio al escuchar la referencia, de tener sus ojos cerrados abría inesperadamente uno y luego advertía, - Eso jamás volverá a pasar, ni un paracaídas más, de hoy en adelante me tienes a mí, no permitiré que vuelvas a salir lastimada, ¡lo juro! Ella lo besaba y reía, cuando se salía de su cuerpo para acomodarse en su costado y lo tranquilizaba, - No lo volveré a hacer, pero sabes, si sentía alegría al estar allá arriba, después de esa tormenta y esa noche fría, ¿Crees que me quedaron ganas? no volveré a bajar en un paracaídas si puedo evitarlo. - No quiero que tengas miedo, recuerda que desde hace mucho me tienes a mí, ya no estás sola, juntos nos cuidaremos el uno al otro. - ¿Me lo juras, Albert? - ¡Si!

La demanda de la empresa y el trato hacia las mujeres empleadas se desbocaba en despidos de jefaturas abusivas ya con auditorias realizadas. La misma Sofí estaba emocionada, habían quitado al de recursos humanos y les habían igualado el sueldo en mucho con la de sus compañeros, se suponía que no se debían saber los sueldos, pero siempre había amigos y nominas dejadas por descuido a la vista, por lo que ahora las mujeres estaban siendo mejor tratadas en la empresa.

- Si Jim, ya estoy tramitando mis vacaciones, solo que, le prometí a Candy que no saldría hasta que ella regresara. - Crees que ella se encuentra pensando en su lugar de trabajo, si gano seis meses de sueldo incluidas horas extras, y esto que se destapo de los sueldos de las mujeres de la empresa y los despidos de los abusivos que lo hacían intencionalmente, Candy debe estarse recuperando de sus golpes, y muy cuidada con su novio.

Para Elroy estar internada por su propia iniciativa en un hospital y anunciarlo en la televisión era solo un llamado para William, quien ya habiéndose puesto al tanto con su teléfono, se le había olvidado recargarlo y estaba gozando de su novia y de sus planes, la pareja conversaba constantemente sobre las fechas de sus aniversarios, sus gustos, sus actividades, pasatiempos. Para sorpresa del rubio descubrir que no era volar o los paracaídas, sino caminar y le encantaban los bosques y los animales herbívoros de la misma zona, era algo que él estaba descubriendo y que le agradaba muchísimo.

- Llevamos un par de meses y estar sin ropa, no creo que sea lo adecuado, lo mejor es que vaya a mi departamento y traiga mis cosas. - Me hare cargo de todo, no dejaré que te vayas de mi lado, buscaremos tener ropa en mi casa, ya mando pedir con un asistente de New York, las cosas que quiero. - Pero luego sabrán donde estas. - Las pediré por internet, llegaran por paquetería. - ¿Sabes mi talla? - ¡mmm! ¿Lo dudas? - ¡Albert! - mmm…Caaandy

En ropa de él, caminaron por el bosque durante horas para encontrarse una mansión enorme y preciosa, ingresaban y le mostraba la habitación de él, y que ella podía quedarse a su lado. El mayordomo quería contarle lo de su tía, pero el rubio, no le daba tiempo de hablar, simplemente, lo veía ocupado con su novia, y no lo podía interrumpir. En su estudio tomaba su computadora yd es de su habitación en su cama, marcaban la ropa y la talla, zapatillas, sandalias, de todo lo que él quería tener ahí, para que no deseara irse, ella comentaba algo de su talla interior, exterior y de calzado. Pero Albert, al decir calzado marcaba mas de quince pares diferentes, de zapatillas, tenis, una variedad de botas, entre tras cosas que el veía y le gustaban.

- ¿Y si no me quedan? - No hay problema, lo devolvemos y lo cambiamos por otra talla. - ¿Se tardará mucho? - Estará aquí en un día y medio. - Y si tu no estás aquí… - Mi personal recibe mi correspondencia y los paquetes que llegan.

Para Alistar no tener pareja fue molesto, sus reacciones al enterarse de que la habían obligado a tomar no solo las vacaciones de ese año sino las que había dejado pasar le daba casi dos meses de vacaciones pagadas que s ele debían y eso no podía estarle sucediendo, incomodo refutaba con el trabajo y se sentía defraudado. - Con el sueldo que ganaba, ya no regresaría. - Al menos todavía no hemos recibido noticias, pero te tengo una sorpresita para que se nos baje ese mal humor, solo espera a que lleguemos a la casa. Respondía un Archie, al saber que no estaban acostumbrados a la austeridad de parejas.

Continuará...


Gracias por seguir leyendo y comentado esta y las demás historias, estamos escribiendo para completar cada una de ellas,

Continuamos con más historias de Albert y Candy

Un Abrazo a la Distancia

Mayra Exitosa