Code: Lyoko y sus personajes son propiedad de MoonScoop y France3.

Nota previa: Permitidme que me tome esta licencia, pero tengo que ponerlo ¡SOMOS CAMPEONES DEL MUNDO! ¡Qué golazo Iniesta! ¡lo puto gusiluz! Jajajaja.

Stern e Ishiyama

Hacía calor. Un calor espantoso teniendo en cuenta que estaban a principios de febrero. X.A.N.A. estaba "muerto", así que no podían culparle de la dichosa ola de calor que elevaba los termómetros hasta los veintiséis grados centígrados.

En alguna parte del campus de la academia Kadic se iniciaba un rumor que pronto se extendería por todo el lugar. A alguien le pareció divertido hacerlo. La noticia corrió como la pólvora. Ulrich Stern y Emilie Leduc salían juntos, y lo mismo ocurría con Yumi Ishiyama y Matthias Burel.

Yumi iba hacia el Kadic junto a su hermano menor, Hiroki, intentando no estrangularle por ser tan cotilla y empeñarse en decirle cosas que la avergonzaban. El calor abrasador no ayudaba precisamente a hacer más llevadera la caminata.

Al atravesar la puerta sintió todas las miradas clavadas en ella. Enarcó las cejas. No soportaba esa sensación. Se metió en el comedor, en busca de sus amigos, estaban en la mesa de siempre, pero parecía que estaban en un funeral.

—¿Qué os pasa chicos?

—¿Has visto el periódico del Kadic? —preguntó Aelita.

—Qué va, acabo de llegar. —Yumi rió—. ¿Por qué? ¿Milly y Tamiya han desvelado algún misterio horrible?

No le contestaron. Ulrich se levantó de morros y pasó por su lado, sin importarle chocar con ella, tampoco se disculpó.

—¿Pero qué le pasa? —gruñó Yumi.

—Digamos que tiene sus motivos —titubeó Jérémie.

Aelita le ofreció el periódico, abierto por una de las páginas centrales, amablemente. Yumi se puso rígida y pensó que no lo había leído bien, pero por más veces que releyó las letras de molde negras nada cambió. ¿Ella y Matthias Burel? Iba a matar a Milly y a Tamiya, y si descubría que Hiroki estaba involucrado, lo mataría también.

Sissi llegó en el preciso instante que una furibunda Yumi salía de la cafetería, miró a la pandilla con detenimiento, tenían la mirada clavada en las bandejas. Odd negó con la cabeza y Sissi se tragó la pregunta, pero le bastó con un vistazo al periódico abierto para comprenderlo todo.

—Yo no he sido —espetó como si fuese un acto reflejo.

Los chicos suspiraron, ya se lo imaginaban.

Yumi caminaba con rabia. Estaba enfadada. Curiosamente no lo estaba con Milly y Tamiya, lo estaba con Ulrich. ¿Por qué siempre acababa dando explicaciones? Lo vio pateando una lata mientras se dirigía al edificio de las habitaciones. Apretó el paso.

—Tenemos que hablar —gruñó al llegar a su altura.

—No hay nada que hablar.

Una vocecita en su cabeza le decía "para. Cierra la boca y escúchala", pero lamentablemente su humor no se lo permitía. Resopló, la encaró y entornó los ojos con el ceño fruncido.

—Tú y yo sólo somos amigos. —Lanzó la dichosa frase que siempre flotaba entre ellos—. Y ahora no quiero verte. Vete, Yumi.

Ella se limitó a enarcar una ceja.

—No seas crío.

Esas palabras tuvieron el mismo efecto que un puñetazo. Ya lo sabía. Era más pequeño, más bajo, más inmaduro y nunca sería lo suficiente para ella.

—¿Tú sales con Emilie? —Pasó un mechón detrás de la oreja.

—No tengo que darte explicaciones.

—No te las estoy pidiendo.

—Me estás preguntando.

Ella suspiró.

—Entre Matthias y yo no hay nada —le dijo—. Es un amigo.

—No te creo. —Apretó los puños.

—¿Qué?

—Te creeré si dejas de verle.

Se arrepintió al instante de lo que acababa de decir, pero estaba tan cabreado que aquello le había salido sin más. Primero William y ahora Matthias. La vio alzar la mano derecha con la clara intención de darle una bofetada, pero volvió a bajarla despacio.

—¿Sabes qué? —dijo en un tono tan tranquilo que no auguraba nada bueno—. Ya he tenido suficiente. Tú y yo sólo somos amigos y eso no te da derecho a decir a quien puedo y a quien no puedo ver.

Yumi dio media vuelta y empezó a caminar en dirección al comedor de la escuela, él quiso detenerla pero supo que acababa de abrirse un abismo infranqueable entre ellos.

Eran dos idiotas, ambos lo sabían. Dos idiotas que se querían. Dos idiotas que fingían ser sólo amigos.

Durante los siguientes meses, casi siempre, la veía con William, con gestos cómplices, abrazos, caricias en la espalda y brazos. Intentó acercarse a ella, pero siempre daba media vuelta y le dejaba con la palabra en la boca.

Priscilla, Anaïs, Maïtena y Caroline contenían la risa cada vez que le veían, eso era algo que había ocurrido siempre, aunque solían hacerlo con Yumi porque les gustaba tomarle el pelo, no con él.

Finalmente optó por seguir los consejos de Jérémie y Aelita y darle espacio, tiempo para que la cosa se enfriara, mas aquello no era algo sencillo. La había visto llorar sobre el hombro de William, sin embargo el resto del tiempo parecía estar perfectamente.

Una llamada telefónica cambió sus planes radicalmente. Su padre estaba en el hospital. Habían atracado el banco donde trabajaba y le habían disparado. Él se marchó a toda prisa, mientras el resto tenían que quedarse en la escuela.

La clase de Yumi había ido a un museo, así que tanto ella como William tenían el móvil apagado. Pese a que Jérémie, Aelita y Odd les estuvieron llamando todo el día y les dejaron cientos de mensajes en el buzón de voz, no obtuvieron respuesta.

Al finalizar las clases se reunieron con Ulrich en el hospital. Se abrazó a Jérémie, a Aelita y a Odd. Yumi no estaba allí, comprobó con dolor.

El sonido de las puertas del ascensor inundó el pasillo. Unos pasos lo siguieron. Y entonces Ulrich pensó que ya no importaba nada más. Se apartó de sus amigos para abrazar a la recién llegada.

Yumi respiraba entrecortadamente y no dudó en estrecharle con fuerza, dejándole llorar sobre su hombro, sin decir nada hasta que Ulrich se hubo calmado.

—He venido en cuanto me he enterado —le dijo— ¿Cómo está?

—Le están operando. —Intentó contener los sollozos—. Gracias por venir.

—Somos amigos, ¿no?

—Sí —confirmó él—. Amigos.

Una relación de amigos era lo último que le apetecía, pero sabía muy bien, que si quería tener algo más con ella debía empezar con recuperar su confianza y amistad.

La operación de Axel Stern duró dieciséis horas. Yumi permaneció junto a Ulrich y su madre en el pasillo de quirófano.

Cuando los médicos salieron a informar no trajeron buenas noticias. Tenía el hígado dañado y no podría sobrevivir sin un transplante, la lista de espera era larga, así que tanto Ulrich como su madre se hicieron las pruebas. Un donante vivo era su única esperanza.

Varias horas más tarde uno de los médicos regresó, les miró con seriedad.

—Ninguno de los dos es compatible, lo lamento.

La señora Stern se dejó caer en la silla llorando desconsolada. Yumi se puso en pie.

—Hágame las pruebas.

El médico le dedicó una mirada inquisitiva.

—Esto no es un juego. No es algo divertido.

—Ya lo sé, no soy una cría —replicó tajante—. Tengo dieciocho años y soy lo suficientemente madura para comprender lo que implica. No voy a echarme atrás.

—Necesitaré un documento que certifique que eres mayor de edad.

Rebuscó rápidamente en su bolso sacando su monedero y una funda de plástico. Se los tendió al doctor.

—Mi documentación y mi pasaporte. ¿Quiere mi carnet de estudiante también?

—Enfermera prepárela para las pruebas.

—No tienes por que hacerlo —murmuró Ulrich.

—Quiero hacerlo —dijo abrazándole.

Siguió a la enfermera que empezó a contarle cosas para calmarla, pero era inútil. No estaba nada nerviosa, y mucho menos asustada. Sabía lo que quería hacer. No era el fin del mundo.

Yumi resultó ser compatible, así que se convirtió en la donante del señor Stern. Ganó una cicatriz, la eterna gratitud de la señora Stern, una postal mensual del señor Stern y, visitas diarias y miles de zumos de frutas de Ulrich. Ninguno de naranja, Yumi odiaba el zumo de naranja envasado.

Algún tiempo después regresó a su rutina. El curso aún no había acabado, por lo que le tocó ponerse al día a marchas forzadas. Sin embargo, como cada año, el final de las clases llegaba, quedaba poco más de mes y medio para que llegase junio. A ella le quedaban dos exámenes y seis días de clase.

Había reunido a Ulrich, a Odd, a Jérémie y a Aelita en la sala de recreo. Tan seria que les había preocupado. Inspiró hondo y habló:

—Tengo que deciros algo importante. —Suspiró melancólica.

—¡No me digas! —exclamó Odd sonriente—. Has suspendido todo y vas a repetir curso, porque no soportas la idea de no verme durante un año entero.

—¿Eh? —Pese al impacto de la conclusión de Odd, se rió—. Si tuviera que repetir curso mi padre me mataría. No es eso —susurró—, el año que viene iré a la universidad. Y no estoy muy segura de que universidad elegir, así que al final he decidido volver a Kyôto.

Fue como si el aire se congelara. Yumi se iba. Los ojos de Aelita se humedecieron y se lanzó a los brazos de su amiga, sintió como si le arrancasen un pedazo del corazón, ya que, sus amigos, se habían convertido en su nueva familia. Jérémie tragó saliva intentando bajar el nudo que se le había formado en la garganta. Ulrich se había quedado petrificado, no podía reaccionar, ni siquiera podía asimilar sus palabras.

Odd, en cambio, se detuvo a observarla, porque aquella era una decisión que no cuadraba. Se mordía el labio inferior y lo supo. Yumi no quería irse a ningún sitio. Entonces miró a Ulrich, allí petrificado sin mover ni un músculo. Se hizo evidente, ella había buscado el modo de hacerle saltar pero había fallado.

—Vendré a veros en vacaciones.

—Tráenos algún regalo, si es de comer mejor.

Yumi se rió de corazón.

—Nunca cambiarás Odd.

Ulrich aguantó el tipo hasta que ella se hubo marchado. Se encerró en la habitación y hundió la cara en la almohada. Quería llorar. Quería gritar. Pero estaba como anestesiado.

No se movió cuando Odd entró armando tanto escándalo, que podría haber despertado a los muertos. Tampoco bajó a cenar, pese a la insistencia de su compañero. No se movió un milímetro durante horas.

Odd volvió a entrar horas más tarde, después de cenar, charlar con sus amigos y hacer manitas con la chica de turno, que en esos días, sorprendentemente, era Sissi Delmas. Resopló mirando la cama de su compañero y el aspecto que este presentaba.

—Vamos, Ulrich —dijo Odd crispado—. Tampoco es como si se fuera a la otra punta del mundo.

—Ahí es justamente a donde se va —gruñó.

—¡Mira…! —gritó. Inspiró hondo apaciguando sus ganas de acabar lo que había empezado a decir—. A donde va hay teléfono, conexión a internet, correos, fax, apuesto hasta que hay un chisme de esos de telegramas.

—No lo entiendes —murmuró enfurruñado.

Odd suspiró y se encogió de hombros.

—Pues no. No lo entiendo —dijo poniéndose serio y dejando a un lado su faceta bromista y despreocupada—. No os entiendo a ninguno de los dos. Si la chica de la que estuviese enamorado desde casi toda la vida, viniese y me dijese, "me vuelvo a mi país" con la cara que ella traía… —Puso los ojos en blanco—. Sinceramente, Ulrich, me la habría llevado a un rincón, y de ser necesario, le hubiese suplicado que se quedase conmigo.

—Eso es muy egoísta.

—Será egoísta, pero no hipócrita. Por si no lo has notado, Yumi no quiere irse.

—Si no quisiera irse, no se iría.

Ulrich se sentó en el borde de la cama con los ojos cerrados. Odd suspiró. Sus amigos eran idiotas. Siempre dejando las cosas en el aire y sin acabar ninguna. Siempre excusas, primero "sólo entrenamos juntos", después la culpa fue de X.A.N.A., más tarde de los exámenes y ahora… a saber que excusa inventarían.

—Dile que la quieres —dijo encogiéndose de hombros—. Eso es lo único que tienes que hacer.

Pero el tiempo pasó y, aunque quería hacerlo, nunca encontraba el momento. El curso de Yumi acababa antes y él estaba en plenos exámenes. Si suspendía su padre le mataría, ya tenía suficiente con no ser capaz de contentarle como para echar más leña al fuego.

Cuando Jérémie y Aelita no podían, Yumi, les ayudaba a Odd y a él a preparar los finales. Ahí estaba el problema. Odd estaba mirándoles desde el otro lado de la mesa.

Finalmente el día que tanto había temido llegó.

El avión de Yumi salía a las doce del mediodía desde el aeropuerto de París. Todos se habían desplazado hasta allí para despedir a su amiga. William fue el primero en esfumarse, tras haberla abrazado largo rato y darle un regalo, que ella no abriría hasta estar sola. Odd con gran teatralidad se había mareado, supuestamente, por lo que Jérémie y Aelita se lo habían llevado a comer algo con urgencia. Fue muy incómodo, no eran precisamente disimulados, aunque se las habían ingeniado para dejarles solos.

Y ahí estaban, el uno frente a la otra mirándose los zapatos.

—Yo… —dijeron a la vez.

Cruzaron sus miradas con las mejillas teñidas de rojo.

—Tú primero —pronunció Ulrich.

—Estaremos en contacto. —Sonrió—. Te echaré de menos.

—Sí, ya, yo a ti también.

—¿Qué ibas a decir?

—Yo… —"te quiero" eso era lo único que tenía que decir. Odd tenía razón—. Espero que te vaya todo muy bien.

Ella le sonrió un poco decepcionada. Y él se golpeó mentalmente por no decir lo que quería.

—Gracias.

La megafonía anunció el vuelo de Yumi. Ambos suspiraron cansinamente. Ulrich dio un paso adelante y la abrazó con fuerza, ella besó su mejilla.

—Tengo que irme —susurró.

—Quédate —lo dijo tan bajo que a penas le escuchó.

—¿Por qué?

Era una buena pregunta.

—Te lo pido.

—¿Para qué?

Esa era mejor aún. ¿Para seguir buscando excusas?, ¿para seguir mintiendo?, ¿para seguir haciéndose daño?. La soltó lentamente, resignado.

—Volveremos a vernos.

Mata ne —dijo él.

Bis nachher —le contestó ella.

Sonrieron con complicidad, esa era una de las cosas que habían compartido. Él le había enseñado algo de alemán y ella a él japonés, lo que se tradujo en muchas horas juntos antes de distanciarse.

Yumi se cargó la bolsa de viaje al hombro con un movimiento rápido y preciso, dio media vuelta, empezando a caminar hacia la puerta de embarque. Si volvía a pedirle que se quedase sabía que no podría negarse, de hecho, deseaba que se lo pidiese.

La azafata del mostrador le sonrió comprensiva. Tomó su tarjeta de embarque guiñándole un ojo y tecleó en su ordenador. Yumi dejó caer su bolsa y volvió sobre sus pasos. Enredó sus brazos alrededor del cuello de Ulrich y le besó en los labios, para después, regresar a la carrera a por su tarjeta de embarque y equipaje.

Ambos lloraron, él rodeado de sus amigos y ella en el asiento del avión. Dolía.

Continuará

Notas de la autora:
¡Hola! Bueno, aquí quedó el capítulo especial de los tortolitos de Kadic. Algo que olvidé poner en las notas de autora del capítulo anterior, el nombre y apellido de Yumi: 石山 弓 . = ishi (piedra), = yama (montaña), = yumi (arco). ¡Os pido disculpas por haberme olvidado! Fue toda una torpeza por mi parte.
Esto es una tonteria, pero me como me lo han comentado en otra página lo explicaré aquí también, por si alguien tiene la misma duda: uso los nombres originales, los franceses, por que esa es la versión que he visto, me resulta más natural poner Jérémie, Sissi y Milly que Jeremy, Sissy y Miley; siento si para vosotros es extraño leerlos así, pero de verdad que se me hace complicado poner la versión americana, como que me corta el ritmo, a parte de que algunos ni sé como los han llamado.

Aclaraciones:
Sobre el capítulo 5:
Hiragana: es uno de los dos silabarios que existen. Se utiliza para escribir las palabras propiamente japonesas. Se usa si una palabra no tiene conversión a kanji o si quien escribe no lo recuerda. Este mismo silabario se emplea para las partículas y desinencias verbales. Es el primer silabario que aprenden los niños japoneses, por ello todos los libros infantiles (incluidos los manga kodomo) están escritos íntegramente en hiragana.
Kanji: son los ideogramas chinos que se usan para escribir en japonés. No me voy a liar mucho explicando que hay dos tipos los "onyomi" (lectura derivada del chino) y los "kunyomi" (lectura original japonesa),por que esto es realmente confuso si no lo estudias, pensad que cada kanji equivale a un concepto, pero al mismo tiempo, cada kanji puede tener varios significados, dependiendo de si va acompañado de otro, y puede leerse de varias maneras, por ejemplo: este kanji significa "montaña" y puede leerse como "yama" o como "san". Otra peculiaridad es que los trazos deben ser escritos en un orden concreto (también ocurre con el katakana y el hiragana, pero son más sencillos de escribir), los kanjis pueden estar formados desde un único trazo (como el kanji que forma el numeral uno), hasta los veintitrés trazos (como el kanji de espécimen). Hay alrededor de 50.000 kanjis, pero sólo 3.000 de ellos son de uso común, los no comunes siempre van acompañados de su lectura en furigana (la lectura hiragana en minúscula al lado del kanji).
Katakana: es el otro silabario. Este se emplea para escribir las palabras extranjeras, previamente adaptadas al japonés, por ejemplo: ordenador en japonés es "konpyûtaa", palabra que está tomada del inglés "computer". Este silabario se emplea mucho en los manga para escribir las onomatopeyas.
Sobre el capítulo 6:
Bis nachher / Mata ne:
la primera en alemán, la segunda en japonés, ambas se pueden traducir como "hasta luego", "hasta pronto", "nos vemos"

º º º

AtpAb95: ¡Hola! El ordenador no se me tragó pero sí que me dio problemas, es muy viejo y tiende a apagarse cuando se calienta jajaja, estamos a 35º a la sombra, así que imagínate. Me halaga que pienses eso, wow, la verdad es que soy toda una novata en el mundo de la escritura, aún tengo mucho que aprender. Gracias por el cumplido.
Al leer tu review me di cuenta de que no había explicado lo de los silabarios y los kanji, lo he puesto al final de este, espero que si te quedaba alguna duda, te haya servido. Si te parece difícil aclararte imagínate aprenderlos, es todo un reto.
Jérémie está un poco OoC, pero en próximos capítulos se sabrá el por qué. Debería confiar más en William, ya que sabe muy bien que, lo de acabar en poder de X.A.N.A., fue un accidente. Y bueno, como he dicho otras veces, William es de mis favoritos, se me hace difícil leer historias en las que parece idiota y está completamente cambiado, se parece más a la Sissi caprichosa que al propio William. Sissi, siempre he pensado que tiene un gran corazón, sólo le faltaba crecer y saber que no siempre puede tener lo que quiere. Debo reconocer que durante los tres primeros capítulos de CL no soportaba a Odd, me ponía nerviosa, al final acabé adorándole jajaja.
Un abrazo.
Dragon Oscuro: ¡Hola! Bueno, Yumi reconoce antes del accidente que está loca por Ulrich, cuando habla con Maïtena, Priscilla y Anaïs. De todos modos, ella siempre ha sabido lo que siente y lo acepta, aunque no lo diga en voz alta. Es un mero problema educacional y cultural, en la serie se menciona que le han dado una educación tradicional, lo que se traduce en: chica declarándose = chica fácil; a causa de esa educación también viste de negro, que en Japón indica respeto y elegancia, no es que sea gótica. Japón es un país bastante machista. Espero que te haya gustado el capítulo, un abrazo.
N. Cullen7: ¡Hola!¡Me encantan tus teorías! Sissi traidora y espía, suena bien jajaja, eso se parece algo más pero tampoco es. Al principio metió la pata a base de bien, pero creo que su intención era buena, trataba de ayudar a Ulrich, lástima que eligiese la opción errónea. Pienso que, en su situación, tal vez hubiese hecho lo mismo, que te electrocute un bicho eléctrico y saber que lo que hay en ese ordenador puede matar al chico al que quieres… las situaciones límite te hacen actuar de un modo extraño.
William tenía que defenderse, no iba a recibir siempre los golpes y poner buena cara. En realidad aguantaba por Yumi, ella y Jérémie tenían una relación fraternal en la serie, pero nadie puede callar eternamente.
Actualmente con la occidentalización usan ambos métodos para decir los años, pero si vas a Japón y preguntas "¿en qué año estamos?" es más fácil que te digan "22 de Heisei" que "2010". En muchos mangas y animes usan nuestro sistema por que se hace más fácil exportarlos después, y si no, al traducirlos lo cambian. Son pequeñas cosas que no sabes si no te metes en su cultura, a mí siempre me ha fascinado Japón y, que tu mejor amigo sea japonés ayuda mucho jajaja.
Un abrazo.
Lokita: ¡Hola! Me alegro de que te guste la historia, es toda una satisfacción. Sobre tu pregunta, llevo dos años estudiando japonés, por mi cuenta, no voy a ninguna academia (por que no encuentro ninguna jajaja), además uno de mis mejores amigos es japonés y me echa una manita con el estudio. Sobre la cultura, puedes aprender mucho de los manga, en especial de los históricos (Rurouni Kenshin, Vagabond…), también hay libritos donde te explican su historia, además hace unos años sacaron una versión reducida del Bushido (el código de honor de los samurai), por el que, a día de hoy, aún se rigen los japoneses, también hay cientos de novelas históricas sobre Japón, como la trilogia sobre Musashi Miyamoto, o Shike. Si quieres aprender japonés por tu cuenta hay varios libros: "El japonés en viñetas" (4 libros), y otros sobre katakana y hiragana, si mal no recuerdo son de Norma Editorial. Por otra parte, hay dos libros buenísimos para aprender kanjis "Kanji para recordar" puedes encontrarlos en cualquier Fnac o Corte Inglés, y seguro que en alguna librería grande, también hay diccionarios.
Gracias por explicarme, no entendía a que te referías. El William de mi fic no es malo jajaja. No me parece una situación tan exagerada, X.A.N.A. ha intentado matarles cientos de veces, una vez hasta llenó la fábrica de bombas. Un abrazo.
Kazuar-731: ¡Hola! A mí al principio también se me hacía un poco raro, pero todos crecemos, así que ellos no son la excepción jajaja. A parte de que mi historia pretende ser más adulta que la creada por MoonScoop, que está genial, pero quiero abordar otro tipo de problemas. Lo de Kiwi fue un "error" quería poner "se perdió" y escribí "se murió" y después sin darme cuanta modifiqué esa parte y así quedó. Me encanta Kiwi jaja. Otro que odia a William ¡es un virus! En fin, para gustos los colores jeje, y sí, lo del diario es rebuscado, y esa era justamente mi intención, y sí tiene una buena explicación, que llegará algún día. Odd y Sissi siempre me gustaron juntos, y como Sam no es que me guste demasiado… pues eso jajaja.
En la serie se sobreentiende que lo habla, en el capítulo 9 de la 2ª temporada (35) "Les jeux sont faits" sus padres sopesan la opción de regresar a Japón, y no putearían a su hija llevándola a un país cuyo idioma es toda una tortura (los japoneses continuan aprendiendo japonés hasta el día en que mueren, así que imagínate), si no lo conoce de antemano porque, su nivel, al cabo de un año sería de una niña de dos años; en el capítulo 12 de la 4ª (77) "Torpilles virtuelles" Yumi recuerda a Hiroki que le pregunta algo así como "Si tu te vas del país ¿con quien jugaré yo, Yumi?", por lo que también se da a entender que hasta su primera aparición en la serie, Hiroki, aún estaba en Japón con los abuelos; y en otra ocasión, durante las vacaciones, Yumi y su familia se van a Japón a ver a los abuelos. Así que creo que es una teoría bastante plausible, ¿no crees?
Sobre lo de L'Hermitage, te sorprenderías de lo susceptible y quejumbrosa, que puede ser la gente con todo aquello que tenga que ver con religión, se han hecho guerras por motivos más tontos que ese. Si no conocen la serie no tienen por que saber que es una casa y no una ermita real.