Code: Lyoko y sus personajes son propiedad de MoonScoop y France3

Nota previa: este fanfic NO está abandonado. Tardo en actualizar (mucho, lo sé) porque apenas dispongo de tiempo libre. Por más emails que me enviéis pidiendo una actualización no conseguiréis que actualice antes. Soy una persona adulta, con dos trabajos y el tiempo justo para comer, cenar y dormir 5 horas diarias. Lo he explicado muchas veces en notas de autora, en respuestas a reviews e incluso en emails que me enviáis (y dos días después me enviáis otro preguntándome lo mismo otra vez). Leed las notas, que siempre hay información y no sólo el capítulo, me ahorraríais el explicar mil veces lo mismo. Gracias.

Pausa

Anthea abrió de nuevo los ojos respirando atropelladamente bañada en sudor gélido. Se maldijo a sí misma por ser tan tonta. Era una pesadilla, un sueño inquietante que no podía lastimarla. Sabía que no había gritado porque si lo hubiera hecho Jethro ya estaría allí con su SIG-sauer cargada y lista para disparar. Con el paso del tiempo había aprendido a no chillar por más terrible que fuera el maldito sueño.

Apartó las sábanas a patadas y puso los pies sobre las esteras rectangulares de paja que cubrían el suelo, una característica a la que se había acabado acostumbrando con el paso de los años. Se caló la bata rosa con decisión, retiró la silla que bloqueaba el pomo procurando no hacer nada de ruido, descorrió el cerrojo y al abrir la puerta asomó la cabeza mirando a ambos lados comprobando que el pasillo de puertas correderas estaba desierto antes de salir. La suya era la única puerta occidental y también la única que tenía cerrojo. El tacto de la madera bajo sus pies desnudos era agradable, avanzó a hurtadillas pendiente en todo momento de que ninguna de las puertas se abriese, temía que la pobre iluminación del corredor fuese lo suficientemente intensa para que su silueta se dibujase sobre el fino papel que las recubría.

Bajó las escaleras con el corazón aporreándole las costillas, tres puertas cerradas y una abierta se distribuían por el pasillo de la planta baja.

—¿Un té, querida? —Los músculos de Anthea se tensaron un instante antes de reconocer la voz.

—Sí —contestó y se dirigió hacía la puerta abierta.

Era una cocina con un horno de piedra, una enorme pila para fregar sin grifos y fogones de leña en vez de gas. Estaba pobremente iluminada con una lámpara de aceite de luz difuminada por una pantalla de papel de arroz. La mesa baja y vieja de madera de cerezo pegada a la pared tenía un servicio completo de té para dos personas y, sentada en una de las seis sillas, una anciana le sonreía.

—¿No podéis dormir señorita Hopper? —inquirió sirviendo el humeante té verde con jazmín en un vaso de cerámica para después pasárselo cuando se sentaba a su lado.

—He tenido un sueño extraño —musitó ella sujetando el vaso caliente entre ambas manos.

—Los oni no pueden dañaros si no se lo permitís.

Anthea sonrió y dio un largo sorbo al té.

—Pero se empeñan en perseguirme en sueños.

—El señor Atkins vino a verme esta tarde. —Anthea la miró con un destello de preocupación en sus ojos—. Considera que pasáis demasiado tiempo aquí encerrada. No puedo decir que no tenga razón, deberíais salir más señorita Hopper.

—No tengo tiempo para eso, señora Saitô.

La mujer le dedicó una sonrisa amable y después sorbió su té con calma.

—Siempre hay tiempo para eso —dijo y acto seguido bajó el tono de voz—, yo vigilaré que nadie entre en vuestro cuarto, sus ordenadores estarán seguros.

—Pero...

—Podríais ir al Kiyomizu-dera y rogar a Buda por la desaparición de esos oni.

Anthea estaba a punto de protestar porque el Kiyomizu-dera estaba siempre a tope de gente y le supondría perder medio día sólo en intentar entrar, si quería que rezase tenía otros dos templos budistas cerca, pero no dijo nada al ver que la señora Saitô le deslizaba un papel sobre la mesa.

—Quizás encontraréis marido. —Le guiñó el ojo.

En una de las habitaciones de L'Hermitage, en Francia, Sissi sorbía con parsimonia una taza de tila con manzanilla en la cama, Yumi y Aelita la habían tapado con el edredón porque no paraba de temblar y con la esperanza de que se calmase un poco.

Aelita la comprendía bastante bien. El encontrarte de repente en un mundo virtual sin saber cómo has llegado ni porqué estás ahí era algo bastante traumático, ella todavía tenía pesadillas a veces. Habían tenido que obligar a Odd a volver abajo porque estaba tan nervioso que parecía a punto de tener un infarto y lo cierto era que ese estado anímico no ayudaba mucho a tranquilizar a Sissi.

—¿Tú estuviste ahí dentro? —inquirió en un débil susurró.

—No —contestó Aelita—. Yo estuve en Lyoko.

—¿Y no es lo mismo?

Las dos amigas intercambiaron miradas sin darle una respuesta. Aelita hizo un gesto a Yumi para que las dejase solas y se sentó junto a Sissi mientras la japonesa salía sin hacer ruido de la habitación.

—No lo sé —siseó la pelirroja mirándose los zapatos.

—¿Cómo puedes no saberlo?

—Hay mucha cosas que no sé...

—Es vuestro maldito chisme —espetó Sissi crispada—. ¡Vuestro! ¿Qué demonios se supone que es? ¿Para qué sirve? ¡Ese trasto tarado casi me mata!

Aelita se encogió sobre sí misma, sintiéndose culpable sin saber porqué.

º º º

Anchorage, Alaska, Estados Unidos.
Febrero de 1994

Estaba adormilada, iba bien abrigada prácticamente cubierta por completo pero aún y así sentía el gélido frío cortándole las mejillas. Permanecía apoyada en el respaldo de un enorme banco de madera de la sala de espera del ferry, no sabía qué pinta debía tener pero seguro que no era muy buena. Jethro la había estado maquillando para ocultar los moratones de la cara y las capas de ropa impedían que se viese alguna de las magulladuras que le cubrían el cuerpo, la somnolencia provocada por los analgésicos le impedía mantener los ojos abiertos y tenía que luchar constantemente para entreabrirlos. Tal vez parecía una adicta en pleno síndrome de abstinencia, prefería no pensar demasiado en ello.

Lo que más le dolía era no saber con certeza si Waldo y Aelita estaban bien. Suponía que no los había atrapado porque hasta el último día intentaron sonsacarle su paradero; un paradero que ella intuía pero no conocía. Waldo le había hablado muchas veces de una fábrica abandonada durante la guerra, una fábrica en medio del cauce del Sena, una fábrica que se caía a pedazos mermada y maltratada por las bombas y el paso de los años.

«Es un escondite excelente» pensó rememorando la expresión rebosante de alegría de Waldo al ponerla al corriente de su hallazgo para el superordenador. Esbozó una sonrisa ignorando el lacerante dolor de sus labios agrietados que seguramente volvían a sangrar cubiertos por la bufanda. Ahora que no tenía nada sólo le quedaban sus recuerdos.

Anthea, ya tengo los billetes —susurró Jethro arrodillándose frente a ella y devolviéndola al presente, rompiendo así la imagen de la sonrisa de Waldo—. ¿Puedes levantarte?

Sí...

Observó con aprensión como se ponía en pie tambaleándose torpemente, la sujetó por el codo para ayudarla a caminar. Anthea agachó la cabeza medio mareada, el suelo se balanceaba vertiginosamente bajo sus pies, ondulándose, retorciéndose y hundiéndose; inspiró hondo y dejó el aire escapar entre sus dientes muy despacio entonces dio un paso, después otro y otro más hasta llegar lastimosamente al pie del embarcadero. Jethro le ofreció los billetes a uno de los oficiales del ferry que la miró fijamente.

¿Qué le ocurre? —preguntó el hombre.

Oh no es nada. —Sonrió Jethro—. Náuseas matutinas, ya sabe. Le he dicho que era mejor quedarse en casa pero ha insistido en ir a ver a su tía Cassandra a Maine. Es muy terca.

El hombre dibujó una mueca nada convencido y volvió a mirarla.

Es verdad —musitó Anthea—. Está enferma, en el hospital y... —Se sujetó con fuerza a la solapa del abrigo de su acompañante, le temblaban las piernas y empezaba a pensar que iba a caerse.

De acuerdo, de acuerdo. Pasen. Hay un médico a bordo si lo necesita.

Gracias —replicaron a la vez.

Jethro la agarró con fuerza por la cintura, manteniéndola en pie, mientras recorrían la cubierta hasta dónde se encontraban un par de bancos para los que preferían acomodarse en el exterior que en el caldeado interior del ferry. La ayudó a sentarse y se arrodilló frente a ella.

Eres una buena mentirosa, Anthea.

No tanto como tú —farfulló frotándose la frente, se encontraba fatal—. ¿Vamos a quedarnos en Maine?

No. Allí tomaremos un avión.

¿Hacia adónde?

Él sonrió complacido por la pregunta.

Cambiamos de continente.

Anthea pensó en lo mucho que necesitaba un ordenador con conexión a internet, esperaba que ese continente no fuese África o la Antártida. Entonces cayó en la cuenta y le miró como si estuviera completamente loco.

¡En los aeropuertos hay controles! —exclamó en un susurro—. Nos atraparan antes de empezar. —La sonrisa de Jethro la hizo pensar, por un momento, en la sonrisa confiada de Waldo.

Los controles se pueden pasar sin problemas si sabes hacerlo.

Y tras oír aquella frase, por segunda vez en su vida se sintió como una cría que ha vivido siempre entre algodones y que no sabe nada del mundo real. Pensó en Waldo y en como se las había apañado para cruzar el muro sin incidentes.

º º º

París, Francia
23 de enero de 1994

Aelita no te entretengas.

La muchacha despegó la vista del escaparate para mirar a su padre de pie a un par de metros de ella. Su padre odiaba ir a la ciudad aunque ella no alcanzaba comprender el porqué. Volvió a mirar el escaparate soñando despierta.

¿Te gusta ese vestido?

Sí.

Waldo había regresado a su lado para ver qué era eso tan interesante de lo que no podía apartar los ojos. Sonrió afable. Sin Anthea estaba bastante perdido, no entendía demasiado sobre niñas preadolescentes y sus gustos.

¿Lo quieres?

No lo necesito.

Pero te gusta.

Aelita asintió agitando su melenita roja. Su padre le tendió la mano, que ella tomó gustosa, y la llevó al interior de la tienda para que se lo probara. Waldo permaneció de pie junto al escaparate pendiente de la cortina del probador aunque, de reojo, vigilaba a todo el que pasaba por la calle. Desvió la vista en dirección a una callejuela que quedaba semioculta por la furgoneta de una floristería, había alguien escondido, no se lo había imaginado les estaban siguiendo.

¿Cómo me queda? —preguntó Aelita que había ido hasta su padre.

Perfecto, princesa —contestó con una sonrisa de dientes blancos. Tomó la etiqueta entre los dedos para ver el precio y después saco un par de billetes de su cartera—. Toma, págalo cuando te hayas cambiado.

La muchacha regresó al interior del probador dando saltitos de alegría, tenía vestido nuevo y podría pagar ella misma como si fuera una adulta.

Volvió a mirar al exterior pero ya no había nadie allí, tendrían que dar un rodeo. Miró su reloj, era hora punta, sonrió; allí cerca había una estación de metro con dos salidas y estaría abarrotado, ideal para despistar a sus perseguidores, sólo tenía que buscar el modo de escabullirse hasta la parada del autobús a dos manzanas sin ser vistos.

º º º

—Hierón... —susurró Jérémie como si tratase de ver más allá de la palabra—. Hierón, Hierón, Hierón...

—Repetirlo como un disco rayado no hace que lo entendamos —protestó Ulrich repantigado en el sofá.

Jérémie no pareció escucharle y continuó repitiendo aquella palabra una y otra vez mientras se frotaba la barbilla. Lo cierto era que Hierón le sonaba haberlo estudiado o leído en algún lugar.

Yumi regresó de la cocina con una taza llena de café y enarcó una ceja al oír el bucle en el que estaba sumido Jérémie, fue hasta el sofá y le dio un golpecito en el muslo a Ulrich para que le hiciera un hueco en el que sentarse, él se retrepó rápidamente sentándose bien recto. Odd que normalmente se habría reído a carcajadas sólo atinó a esbozar una sonrisa.

—Jérémie, Sissi no recuerda nada más. —Suspiró quedamente y balanceó el café del interior de la taza—. Sólo lo de Hierón y... bueno, Xanadu.

—Imposible... —musitó ajustándose las gafas.

—Más que el porqué sólo recuerda eso tendríamos que preguntarnos cómo llegó hasta allí ¿no? —soltó Ulrich con aire resuelto.

—Eso es muy simple. —Jérémie le dedicó una mirada cansada—. X.A.N.A. la llevó hasta allí, y de algún modo hizo que el mar digital no la afectase.

—Más que eso —interrumpió Yumi— ¿por qué llevo a Sissi hasta Xanadu? ¿Acaso no podía ir solo o la necesitaba para algo? Tú qué dices, Odd

Odd la miró y Jérémie y Ulrich, que parecieron darse cuenta en ese momento que el chico estaba allí, esperaron impacientes sus palabras.

—Yo... no lo sé.

—Odd, no te preocupes más, está bien —dijo Ulrich quitándole hierro al asunto—. Seguro que mañana estará como siempre y se le habrá pasado el susto.

William se apartó de la ventana y avanzó hasta sus amigos cortando la réplica de Odd que seguramente estaría fuera de lugar y a los cinco minutos se habría arrepentido de decirla.

—A ver. Supongamos que Xanadu siempre ha estado ahí al otro lado de la torre submarina del sector del desierto —Jérémie le miró enfurruñado, consideraba que suponer eso era demasiado suponer—. Hay, por lo menos, el doble de torres de las que hay en Lyoko y ahora sabemos que se pueden activar.

—Eso no lo sabemos...

—La torre blanca —interrumpió Yumi a Jérémie—. Era azul cuando la vi.

Ulrich que había permanecido en silencio se echó hacia delante en el sofá y le hizo un gesto a Jérémie para que se callase.

—Tú —espetó señalando a William con el índice—, seguro que sabes más de lo que dices. Nos vas soltando cosas con cuentagotas como si fuésemos idiotas. ¿Qué tiene que pasar para que nos cuentes toda la verdad, William?

—Veo que todavía no has entendido nada —replicó el moreno con una sonrisa desafiante.

—¿Qué no lo he entendido?

—Eso he dicho.

—¡Eres un...!

—Déjale en paz.

Aelita en el zaguán de la puerta miraba a Ulrich con las mejillas sonrojadas por un acceso de rabia que la había pillado totalmente por sorpresa. No sabía porqué se había enfadado tanto con Ulrich por algo tan tonto como eso. Avergonzada por su propia reacción dio media vuelta y se esfumó, la escucharon subir las escaleras corriendo y después dar un portazo. Jérémie, Ulrich, Odd y Yumi se miraron entre ellos a cual más sorprendido, no notaron que William abandonaba el salón y subía las escaleras tras Aelita.

—¿A qué venido eso? —rompió el silencio Odd.

Yumi puso su mano sobre la de Ulrich que se cerraba con fuerza sobre la tela de sus vaqueros, por una vez aquel suave contacto no sirvió para calmarle los nervios.

—Creo que Aelita sabe algo que nosotros no.

—¿Algo cómo qué? —inquirió Jérémie.

—Bueno —susurró Yumi—, ambos estuvieron largo tiempo atrapados en Lyoko, puede que entienda la situación mejor que nosotros.

—Eso es mucho suponer —gruñó Ulrich cruzándose de brazos.

William llamó a la puerta de la habitación de Jérémie y Aelita aguardando a que desde dentro ella le permitiese pasar, pero Aelita no dijo ni pío. William suspiró.

—¿Puedo pasar? —preguntó desde el otro lado de la puerta.

Aelita levantó la cara que había hundido en la almohada, se puso en pie y fue hasta allí.

—Entra —musitó con un susurro abriendo la puerta.

—¿Qué te pasa? Nunca te había oído hablarle así a uno de tus amigos.

—Si te digo que no lo sé ¿me creerás?

El muchacho la observó y después asintió.

—Sí.

—Sé que es eso de no poder recordar algo hasta que ocurre algo similar y entonces todo te vuelve de repente. —Aelita entrecruzó la manos y se las miró fijamente cabizbaja—. Descubrir de repente que lo sabías pero que por alguna razón no podías recordarlo, como si...

Calló y sacudió la cabeza apartando de su cabeza el resto de sus palabras pero William le alzó la barbilla y le sonrió.

—Como si estuviese oculto tras un cristal empañado y por arte de magia se aclarase y decidiese dejarte verlo claro —dijo él—. Como si alguien se estuviese burlando de ti, jugando con tu mente sólo para torturarte y hacer que los demás desconfíen de ti, hasta el punto de que tú mismo eres incapaz de confiar en ti.

—Sí... —replicó ella. Era así justamente.

—No creo que sea cosa de X.A.N.A. si algo he aprendido de ese virus es que no pierde el tiempo con juegos como ese.

—Es Lyoko —afirmó sin dejar espacio para la duda—. Es algo que hay en Lyoko.

—Hierón —soltó William.

Entonces Aelita se apartó de él y fue hasta su cama levantó el colchón y de entre una colchoneta de espuma y el somier sacó un libro negro con ilustraciones doradas en la portada. "Las Guerras Púnicas" podía leerse. Pasó varias hojas ausente, en los márgenes de las páginas había anotaciones en dos tipos de letra diferentes.

—La primera Guerra Púnica la provocó el intento de expulsar a los mamertinos de Mesina por parte de Hierón II, aliándose para tal fin con Cartago —Aelita leyó la primera frase y después cerró el libro con expresión cansada.

—¿El Hierón de Sissi tiene que ver con ese Hierón II?

—El núcleo de Lyoko está protegido con la contraseña "Escipión", el sistema lo marca como Carthago. Escipión derrotó a Cartago.

—Entiendo...

—¿Lo entiendes? —preguntó sorprendida, William asintió—. El libro. No sé de quien era, reconozco la letra de mi padre y la otra imagino que es de mi madre, pero creo que eso es algo que nunca sabré.

X.A.N.A. sentía un dolor intenso y agudo, algo que jamás creyó posible. Cada vez que intentaba tomar control de una torre el dolor se acentuaba, era como si alguien estuviera aplicándole una desfragmentación de disco, un formateo, una purga y después un volcado de datos y un programa de encriptación extremadamente sofisticado. Su conciencia estaba adormilada y tenia una sensación muy extraña, como cuando se apoderaba de un cuerpo y caía al suelo.

Oyó un tintineo cerca suyo. Conocía aquel sonido porque había buscado cazarle durante largo tiempo. Aquel sonido se convirtió en palabras dentro de su cabeza.

Yo puedo ayudarte, X.A.N.A.

«Cállate» pensó incapaz de hablar con la oscuridad rodeándole.

Sé qué te ocurre —continuó la voz—. No escucharme no te hará ningún bien.

«No quiero oírte.»

Eres como un cachorro abandonado en mitad de una tormenta.

Si hubiese tenido fuerzas se habría cabreado y avisado a su ejercito de clones, pero no tenía fuerzas casi ni para pensar.

Déjame ayudarte.

Pero X.A.N.A. ya no dijo nada más y Waldo prefirió callar y alejarse. Se preguntó si se habría dado cuenta de el cambio que le había producido pisar Xanadu y si era así si sería capaz de reconocerse.

Se sumergió en el mar digital.

A base de suplicar y rogar que le dejasen pasar de soportar empujones y pisotones había conseguido abrirse camino hasta el gran tori rojo. Anthea se deslizó con la mayor dignidad posible hacia la zona boscosa en la parte opuesta a la inmensa cascada, allí apenas había gente, todos se concentraban en el gran templo Otowasan Kiyomizudera.

Seguramente tendría la suerte de dar con un rincón desierto, quizás en la zona más cercana a los jardines zen, tampoco es que fuese imprescindible que no hubiese nadie cerca pero lo prefería así. Llevaba el notebook portátil dentro del bolso.

Se sentó dándole la espalda al templo sobre una roca medio escondida entre árboles y fingió meditar, muchos iban allí para rezar y después aprovechaban la calma del bosque para meditar.

Abrió el pequeño portátil y lo puso en funcionamiento, el enlace con su copia original del superordenador se activó al instante desplegando ventanas con accesos a los sistemas principales de Lyoko y Xanadu.

Comprobó la situación. El sistema continuaba estable, su estrategia de puentear los sistemas de seguridad del superordenador no había tenido consecuencias.

—Bien.

«Hora de echarle un cable a X.A.N.A.»

Ayudar a X.A.N.A. después de haberle debilitado usando el código Hierón, era ciertamente contradictorio tener que hacerlo.

Activó Xanadu y sorteó uno de los programas escudo que había programado ella misma, lo que en la actualidad cualquier informático llamaría cortafuegos, aunque no era exactamente eso. Necesitaba seis torres para hacerlo.

Seis.

Demasiadas, corría un riesgo bastante alto al querer activarlas. Jérémie Belpois no era idiota, Xanadu le habría llamado la atención lo suficiente como para investigar que había allí y tender un sistema de detección para posibles intrusiones. ¿Y si dejase que la descubriese? Que detectase una intromisión no le llevaría hasta a ella, así que en parte era seguro.

«A veces hay que correr riesgos» solía decir su abuela antes de que el mundo se torciera y barriese con todo lo que ella conocía. Antes de la masacre griega, antes de verse recluida en un internado suizo gracias a un benefactor anónimo al que jamás pudo localizar.

—Seis torres —susurró y se puso a trabajar en ello.

En el salón de L'Hermitage saltó la alarma del viejo portátil de Jérémie crispando los nervios de todos los presentes. No podía ser X.A.N.A. de nuevo, acababan de desactivar su torre, nunca había atacado tan seguido.

Jérémie abrió el portátil y no reconoció el sistema de torres de Lyoko, la alarma no era del superescáner. Las cabezas de Odd, Ulrich y Yumi asomaron tras él para echar un vistazo al posible ataque o lo que quiera que fuera. La pantalla mostraba un mapa en dos dimensiones extraño y desconocido.

—Es Xanadu —declaró Yumi. Tras haber estado en aquel lugar era capaz de reconocerlo.

—¿En serio? —preguntó incrédulo Jérémie—. Entonces mi sistema de detección funciona —pronunció con orgullo—. Me he pasado horas trabajando en ello. Como no sabemos si X.A.N.A. tiene o no acceso a él supuse que sería una buena idea controlar ese lugar; pero aún no había tenido tiempo de comprobar si funcionaba o no.

—Pues creo que ya lo has comprobado —replicó Odd recuperando el buen humor, la acción siempre le animaba.

—Pero tenemos un problema...

—¡Ya se nos ocurrirá algo!

Una sonrisa fraternal se dibujo en los labios de Jérémie, Odd estaba de vuelta.

—De acuerdo —accedió Jérémie animado—, lo pensaremos por el camino.

Continuará

Notas de la autora:
¡Hola! Siento la tardanza, demasiado trabajo, muy poco tiempo y un atasco de la trama monumental, como diría en uno de mis mejores días de "espalán": ha sido un capítulo de "recojones" el muy "tuestacojones". Creo que nunca antes se me había atascado así un solo capítulo, atascárseme un fic, sí, pero un capítulo jamás. Me ha tocado reescribir gran parte de lo que viene a continuación para hacerlo cuadrar bien, espero que eso no me dé demasiados quebraderos de cabeza o seguramente me volveré loca de remate (si es que no lo estoy ya). Con este capítulo se acaba el relax y la calma por una buena temporada, había pensado hacer otro pequeño aparte con Waldo y Anthea pero he decidido dejarlo para más adelante.
Ahora ya se sabe el paradero de Anthea, así que si alguien había pensado en Japón ha acertado aunque no había dado grandes pistas al respecto. Quizás podáis atar un par cabos con ese dato.
Ha quedado bastante largo, así que espero que compense la espera gigantesca.

º º º

Rena. exe: ¡Hola! Vaya siento que se te olvidara un poco la historia, realmente no puedo actualizar más rápido. X.A.N.A. dará mucha guerra todavía y el fic también durará unos cuantos capítulos más, no sé cuantos pero no serán menos de diez. Un abrazo.
Anónimo: ¡Hola! El fútbol debería ser espectáculo y diversión, y el lugar donde "hablar" el terreno de juego dejando a un lado todas esas tonterías y polémicas que últimamente parecen más importantes que el deporte. Espero que el Madrid vuelva a ser el que era y que hable en el campo y Mourinho que calle un ratito que es muy pesado con sus "¿por qué?" y todas esas acusaciones a árbitros y equipos, como culé que soy siempre disfrutaré de un buen Madrid-Barça, Barça-Madrid independientemente del resultado.
Vamos con esas dudas a ver si puedo aclarártelas todas:
Sissi aparece en la sala de los escáneres tras la vuelta al pasado porque es allí donde se encontraba en la franja horaria del salto, es decir que cuando la señora Lafitte coqueteaba con William y Yumi miraba por la ventana Sissi ya estaba en la sala.
Hierón saldrá explicado en el próximo capítulo aunque en este ya se ha hecho una pequeña introducción (no tendrás que esperar mucho para leerlo).
Yumi no tiene la certeza de que Ulrich no esté con alguien porque no le ha preguntado y él tampoco se ha pronunciado al respecto, él es bastante introvertido así que o le pregunta o se quedará con la intriga hasta el día que se vaya a la tumba.
Él mismo explicaba porque no sabía si iba a virtualizarse para siempre, porque no sabía que era lo que le había protegido del efecto del mar digital, si fue el
superhumo o si fue porque realmente X.A.N.A. le volvió inmune a su efecto.
Las torres blancas en Lyoko las activaba Franz Hopper para ayudarles, las de Xanadu todavía no se sabe quien las activa.
No, no. Quedan más de cuatro capítulos para acabar, más de diez de hecho. Cuando voy subiendo capítulos voy alargando la lista porque no sé cuantos serán exactamente. Así que tranquila que aún falta. En cuatro capítulos creo que quedaría todo demasiado apretujado y no se entendería nada. ¡Gracias por visitar mi blog!
No ha tenido acceso a los sentimientos de Sissi porque no ha estado el tiempo suficiente con su cuerpo.
Sí que creó Xanadu, fue en el internado de Lucerna con la ayuda de Anthea. De hecho Xanadu era su proyecto inicial que nada tenía que ver con Lyoko. Jérémie no llegó a ver todo el contenido del diario de Hopper, pero lo hará y se verá si lo incluyó o no.
Ralf-Lily: ¡Hola! Gracias, me alegra que te guste el fic, y sí, sé que tardo en actualizar pero no está abandonado.
Tenía un profesor de historia que siempre me decía "todo a su debido momento", lo del diario de William lo explicaré pero más adelante, antes de eso hay que aclarar lo de Xanadu y lo de Anthea y Jethro. Aunque realmente tengo ganas de explicar esa parte de la historia sería irresponsable hacerlo porque me cargaría toda la trama y la historia se resentiría. Y Ulrich y Yumi... pues también a su debido momento, primero tienen que sentarse y hablar en serio en vez de suponer tanto. Un abrazo.
Joselino1997: ¡Hola! Intentaré subir tu shot mañana, tengo problemas con FFnet. Espero que te guste y que lo disfrutes.
Hervé da rabia jajaja, tendrá su merecido castigo.
Me hubiese encantado que el Levante se hubiese llevado la liga, hicieron un trabajo excelente durante toda la temporada y hubiese sido una cura de humildad para los equipos más grandes. Eso sí, espero que el València tenga mejor suerte en esta liga que empezará dentro de poquito y se lleve algún título que se lo merece.
¡Espero que no te vieras afectado por el incendio de València! Fue espectacular y aterrador a partes iguales.
Un abrazo compañero. Dew!
Irechany: ¡Hola! Has tenido trabajo para ponerte al día ¿eh? Me alegra conocerte, bienvenida a mi fic, comenta tanto como gustes, critica si lo deseas y puedes corregirme si me equivoco, así que no te preocupes. "Code" o "código" da lo mismo, es cuestión de gustos, a mí me gusta conservar los títulos y nombres originales, lo que no significa que los demás tengan que hacerlo también.
Vaya ¡una murciana! Me alegra saber que todo está bien, el problema de las noticias es que cuando algo deja de tener morbo desaparece de la faz de la tierra como si nunca hubiese ocurrido nada; así que tras el terremoto, enseñarnos las casas y calles hechos un desastre, la recolecta de alimentos para los que habían perdido sus casa... Murcia pareció desparecer del mundo (cosa que también ha pasado con la Isla de El Hierro...).
Espero que te guste el nuevo capítulo. Un abrazo.
Kazuar-731: ¡Hola! Ey, ey no me entierres todavía que me quedan muchas cosas que hacer y muchas otras por ver.
No me disgusta, tranquilo. Quizás si que pegaba algo más movidito e impactante. Lo malo es que cuando los personajes se te rebelan y te hacen escribir lo que les da la gana no hay quien lo cambie... eso ha sonado a que estoy como una cabra jajaja. Pero en serio, a veces piensas en escribir una cosa concreta y te encuentras escribiendo otra muy diferente, me refiero a eso con lo de que los personajes se rebelan.
Creo que no sé escribir sin ese toquecillo de humor, me sale solo, será el efecto secundario de haber crecido con los chistes de Eugenio, las canciones de la Trinca y los espectáculos de Tricicle.
En el próximo sabrás qué es Hierón, porque, como he puesto arriba, no sabía como narices meterlo para que no quedase extraño.
Aún no le he dado la patada en el culo a Jethro pero no tardaré mucho en hacerlo, ya lo verás, pero vas bien encaminado.
Uy ¿qué teoría es esa? Me has dejado con la intriga rondándome la mente. Quién sabe, puede que hayamos vuelto a pensar lo mismo jajaja.
No es que lo que me recomienden sea malo, es que tengo unos gustos muy raros y casi nunca coincido con la opinión de la gente. Soy rara hasta para esas cosas. Y sí, Magnum es de Bellisario aunque por norma general no lo parezca, es una buena serie pero no tiene ese toque tan marcado de Bellisario.
Es que cuando falta la inspiración la pereza ataca, se hace más difícil sentarse a escribir o lo que sea. Yo espero que mi inspiración se quede durante una buena temporadita donde está y no me toque las narices que después me atraso y me da mucha rabia (y me sabe mal por haceros esperar). Dioses, me muero de ganas de poder retomar tu fic, malditos días de 24h, necesito días de 40 jajaja.
Un abrazo compañero.
Nefertari Queen: ¡Hola! No tienes que agradecérmelo, es algo que me gusta hacer. Me hubiese gustado armar un capítulo más movidito pero quedó calmado, pero siempre van bien para tomar un poco de aire. Pronto llegará todo el meollo de la historia.
De nada por el link. A mi el diseño de Xanadu me gusta muchísimo más que el de Lyoko que es muy simple. La ropa de Ulrich se ve rara, pero el hakama (pantalón) es típico de los samurai al igual que la armadura, yo le hubiera quitado volumen, eso sí jejeje.
A mí también me acabó gustando la abuela de Yumi, sí, sí, la típica yaya moderna y divertida.
Siento mucho el retraso, se me atascó una barbaridad el capítulo, no quería salir el muy maldito. Espero que te guste el rumbo que tomará la historia.
Un abrazo, en cuanto pueda retomaré tus fics.
Dragon Oscuro: ¡Hola! No te preocupes por el review corto. Me alegra que te gustase. Un abrazo.
Yumivigo: ¡Hola! Gracias, me alegra que te gustase.
Tengo el primer tomo de "Los juegos del hambre" cuando me lo lea te diré que me ha parecido. Un beso.
Ari: ¡Hola! Muchas gracias, me has sacado los colores. Siento la larga espera, el capítulo se resistía a salir. Un abrazo.
Mixispa: ¡Hola! Me alegra que te enganchara la historia, aunque no que te estuviera torturando toda la noche y en clase, dormir es necesario para rendir jejeje. Tranquila que no abandonaré la historia aunque me lleve media vida acabarlo (espero que no tanto). Gracias.
Haz los comentarios que gustes, aquí no existe la censura. Ya imagino lo de Sissi, a la mayoría no les gusta el personaje, pero lo cierto es que da mucho juego si tiras de ella y su personalidad caprichosa. Hace un buen tándem con Odd.
PearlSnorlax: ¡Hola! Tú eres la de facebook, ¿no? (memoria mala, perdón). Siento el retraso, de verdad que odio atrasarme tanto pero entre unas cosas y otras esto se ha demorado una barbaridad y espero que no se repita. Un abrazo.
Menternandisfriends200: ¡Hola! Creo que puedo afirmar sin miedo a equivocarme que este es el review más raro que me han dejado nunca hahaha.
El oneshot al que te refieres lo tengo escrito a falta de publicarlo, pero no tardaré (problemas técnicos con el pendrive).
No sé cuantos capítulos tendrá, al principio calculé unos 25, pero sobrepasaré ese número. No me gusta cerrarme a un número concreto de capítulos porque hace que la trama se resienta, a veces es necesario emplear un par de capítulos para hacer una transición (capítulos de relleno) y evitar así que la historia se haga pesada; así que no puedo darte un número.
¿Fans? Pues no sé, si te refieres a gente que me lee hay bastante (nunca los he contado) los stats de Ffnet dicen que recibo unas cien visitas por día y capítulo, pero no sé si son fiables. De todas maneras el término fan es muy amplio, precisa más si puedes.
Leer es una de las cosas que más me gusta, si te pasas por mi perfil puedes saber más al respecto. Y sí, me gusta escribir este fic, si no me gustara no lo estaría haciendo. A fin de cuentas esto es un hobby y dedicarle horas a algo que no te gusta es un poco tonto.
Hombre, no te conozco de nada, así que no sé qué decirte jajaja. ¿Tiene algún interés saber mi edad? No creo que sea un dato útil ni para el fic ni para nada, pero vamos, tengo 30, cumplidos el día 13 de este mes de julio.
Creo que eso es todo, ¿no? En serio, tu review es muy extraño jajaja.
Un abrazo.
JanethAragon: ¡Hola! A veces tengo la sensación de vivir en el día de la marmota, esto lo he explicado muuuchas veces tanto en respuestas a reviews como en notas de autora. Tardo en actualizar porque no puedo hacerlo más a menudo. Paso doce horas fuera de casa de lunes a viernes; diez en el trabajo y dos que invierto en el viaje de ida y vuelta desde mi casa hasta donde trabajo, a parte de esto los fines de semana trabajo de ilustradora, guionista y dibujante de cómics, así que realmente el tiempo del que dispongo para escribir lo saco de mis horas de sueño y el poco rato para ocio que tengo. Me gustaría poder actualizar cada semana, pero NO puedo hacerlo. No me he enfadado porque me lo hayas preguntado, pero es que lo he explicado tantísimas veces...
Me alegra que te guste la historia y que te haya dejado pegada a la pantalla.
Un abrazo, nos leemos.