Code: Lyoko y sus personajes son propiedad de MoonScoop y France3

Hierón (II)

Yumi estiró los dedos, su sentido del tacto le avisaba, con un leve desfase, que estaba tocando algo, sentía que se le escurría y se adentraba más en aquella endemoniada y estrecha grieta. Lanzó un suspiro exasperado.

Sissi al pie de la cascada observaba los alrededores en busca de enemigos, suponía que Jérémie les avisaría, pero era una novata y era desconfiada. Se miró las manos, vigilar estaba bien, pero si les atacaban qué se suponía que iba a hacer. No parecía tener ningún arma, a no ser que pudiese matar a los monstruos con su aspecto, estaba indefensa. Miró arriba, vio a Yumi estirarse, para después apartarse.

No llegaba. Se llevó una mano a la sien, no muy segura de que fuese a funcionar, y se concentró, usaría la telekinesia. El objeto oponía resistencia, pero lo sintió deslizarse un poco hacia ella. Se mordió el labio inferior, necesitaba concentrarse más, tenía que sacarlo. Llevo la otra mano a la sien.

Salió disparado, frenando justo a milímetros de golpearla en la cara, Yumi lo agarró algo mareada por el esfuerzo. Era pequeño y cilíndrico de color blanco.

—Lo tengo —declaró sentándose en la plataforma de su vehículo.

—Perfecto Yumi, os traeré de vuelta.

La muchacha hizo descender el vehículo lentamente hasta que estuvo junto a Sissi. Los dispositivos habían dejado de pitar en el instante en el que los dedos de Yumi habían tocado aquel objeto.

—¿Estás bien?

—Sí, estoy bien.

—¿Para qué crees que sirve?

—Ni idea…

El aerodeslizador se desvaneció, Yumi aterrizó sobre su trasero, Sissi ahogó su risa contra la palma de su mano.

—Ay, Jérémie ¿qué demonios haces? —Se quejó, pero Jérémie no contestó—. ¿Jérémie? ¿Por qué no nos has desvirtualizado aún? ¿Jérémie?

—¿Algo va mal?

—No es normal que tarde tanto, ni que no conteste.

La plataforma empezó a temblar, Sissi se encogió sobre sí misma deseando que el mundo dejase de agitarse, pero aquella sacudida cada vez iba a más. Entonces el suelo se abrió bajo sus pies, las dos chicas cayeron al vacío con un grito sostenido. El pánico se adueñó del corazón de Yumi temiendo caer al mar digital, al fondo no se veía absolutamente nada, ni una plataforma, ni el mar digital, sólo la oscuridad.

—¡Jérémie! —chilló en busca de ayuda, pero de nuevo no obtuvo respuesta.

Sus cuerpos chocaron contra algo sólido y rodaron varios metros hasta que, aturdidas, quedaron tumbadas. Yumi entreabrió los ojos, vio a Sissi estirada junto a ella y el suelo, una placa de hielo.

—¡Chic-! ¡Ma-ita sea! ¿-e oís?

—Jérémie —murmuró con voz débil, se sentía peor que tras volver de Xanadu—. ¿Puedes oírnos?

—¡Yumi! ¿Qué es lo que pasa?

—No estoy muy segura…

—Vuestras fichas se han congelado de repente, llevo 10 minutos intentando hablar con vosotras —soltó nervioso— ¿Por qué no os movéis?

—Nos hemos caído —dijo Sissi desde el suelo.

—¿Caído?

La pregunta de Jérémie quedó ahogada por un golpeteo sobre el micrófono.

—¿Estáis bien? —inquirió Odd quien había arrebatado el micro a Jérémie.

—Creo que sí —replicó Sissi.

Odd se quejó, oyeron su voz alejarse con un sinfín de protestas. El golpeteo sobre el micro y un bufido molesto.

—¿Caído hacia adónde?

«Hacia abajo» se tragó Sissi, ¿es que se podía caer hacia otro sitio?

—El superordenador muestra vuestra posición en el mismo punto exacto.

Yumi se puso en pie, al fin sentía que el mundo volvía a ser estable y ayudó a su compañera a recuperar la verticalidad también.

—No sé dónde estamos, pero desde luego no donde estábamos.

—¿Qué veis?

—Hielo —bufó Sissi.

—Y un túnel.

Oyeron a Jérémie murmurar cosas y maldecir.

—No veo ningún túnel, sólo la plataforma, la cascada y una torre a unos metros.

—¿Y si están bajo la plataforma? —inquirió la voz de Aelita.

—Sí, podría ser… pero es extraño. El mapa tendría que haberse modificado para mostrar el punto real en el que están.

Sissi rodó los ojos, oírles debatir sobre dónde estaban la exasperaba. Echó andar hacia el túnel, Yumi la siguió, intentar salir de allí era mejor que estar plantada esperando a que Jérémie descubriese dónde se encontraban.

—¿Tienes un plan? —interrogó la nipona.

—No, pero quiero salir de aquí.

Yumi guardó el objeto en su obi, quería tener las manos libres por si llegaba a necesitarlas. Se asomaron, el túnel era en realidad unas escaleras de hielo, intercambiaron miradas y asintieron. Yumi empezó a subir con sus abanicos en las manos, a punto para atacar, Sissi la siguió mirando de vez en cuando hacia atrás.

—¿Nos ves movernos?

—No, Yumi, seguís fijas en el mismo punto.

—Pues estamos subiendo unas escaleras que hay en el túnel.

—Tened cuidado. No puedo traeros de vuelta.

La escalinata gélida trepaba sinuosa, cada vez se estrechaba más, se estaba convirtiendo en un ambiente tan claustrofóbico que tuvieron que batallar con las ganas de volver sobre sus pasos. La japonesa empezaba a perder las esperanzas de poder salir de allí justo cuando un pequeño punto de luz se dibujó frente a sus ojos. Entreabrió los labios, era una salida, o al menos lo parecía. Siguió avanzando seguida de cerca por su compañera, hasta que, al fin, la escalera acabó.

—No puede ser…

—¿Qué ocurre?

—Dios mío —musitó Sissi—. Es enorme.

—Hay una torre, es enorme, como las de Xanadu.

—¿Podéis entrar? —preguntó Aelita.

—Supongo que podemos intentarlo.

La plataforma de hielo estaba plagada de gruesos cables negros que parecían latir. Las dos chicas caminaron hacia la torre con cautela, no había ni rastro de ninguna criatura de X.A.N.A., tampoco de ninguna otra amenaza. La torre estaba sólo a unos pasos de distancia, Yumi se detuvo, sentía algo raro. Sissi la miró interrogándola con la mirada. La japonesa dio un paso más al frente, el objeto salió disparo de su obi y entró en la torre, antes de que pudieran reaccionar la torre devolvió un haz de luz que las desvirtualizó.

En la fábrica los chicos miraron con pánico la pantalla. Las fichas de ambas chicas se habían descongelado para después descargarse.

—¿Qué ha pasado? —preguntó Ulrich clavando los dedos en el reposabrazos.

—¡No lo sé! —exclamó Jérémie.

Jérémie enfocó las cámaras de las salas de los escáneres, dos estaban cerrados, cuando se abrieron sus compañeras cayeron al suelo. El grupo se abalanzó en tropel hacia el ascensor, menos William que, al cerrarse las puertas y quedarse solo, se apoyó contra la pared y se llevó la mano al pecho. Se sentó en el suelo ¿qué acababa de pasar? Dolía.

Tenía que relajarse, cuando regresaran no podían encontrarle allí tirado como un trapo sucio. Inspiró hondo, sus pulmones le devolvieron un dolor punzante, soltó un quejido lastimero. Si no se recomponía pronto le pillarían allí.

El motor del ascensor resonó en la sala, sintiéndose débil se levantó, hundió las manos en los bolsillos y esbozó la mejor de sus sonrisas. Cuando Yumi se acercó la atrapó en un abrazo y le besó el pelo, aliviado por verla sana y salva. Ella le interrogó con la mirada, había notado que algo le pasaba.

Jérémie miró la pantalla en la que parpadeaba una sola palabra: Hieron. Tecleó, aunque no sabía muy bien qué estaba haciendo. El ordenador el devolvió un porcentaje: 83%. Frunció el ceño, no entendía nada de nada, y como si el superordenador se burlase de él mostró un nuevo mensaje:

Ὁ μὲν δὴ Μηθυμναίων καὶ Μιτυληναίων πόλεμος ἀδόκητον λαβὼν ἀρχὴν καὶ τέλος οὕτω διελύθη. Γίνεται δὲ χειμὼν Δάφνιδι καὶ Χλόῃ τοῦ πολέμου πικρότερος· ἐξαίφνης γὰρ περιπεσοῦσα πολλὴ χιὼν πάσας μὲν ἀπέκλεισε τὰς ὁδούς, πάντας δὲ κατέκλεισε τοὺς γεωργούς. Λάβροι μὲν οἱ χείμαρροι κατέρρεον, ἐπεπήγει δὲ κρύσταλλος· τὰ δένδρα ἐῴκει κατακλωμένοις· ἡ γῆ πᾶσα ἀφανὴς ἦν ὅτι μὴ περὶ πηγάς που καὶ ῥεύματα. Οὔτε οὖν ἀγέλην τις εἰς νομὴν ἦγεν οὔτε αὐτὸς προῄει τῶν θυρῶν, ἀλλὰ πῦρ καύσαντες μέγα περὶ ᾠδὰς ἀλεκτρυόνων οἱ μὲν δὴ λίνον ἔστρεφον, οἱ δὲ αἰγῶν τρίχας ἔπεκον, οἱ δὲ πάγας ὀρνίθων ἐσοφίζοντο. Τότε βοῶν ἐπὶ φάτναις φροντὶς ἦν ἄχυρον ἐσθιόντων, αἰγῶν καὶ προβάτων ἐν τοῖς σηκοῖς φυλλάδας, ὑῶν ἐν τοῖς συφεοῖς ἄκυλον καὶ βαλάνους.

—Oh, por Dios ¿es un método nuevo de tortura?

—No seas idiota Odd, es griego.

—Eso ya lo sé —replicó frunciendo el ceño, ni que fuese estúpido—, pero no entiendo ni jota, y diría que tú tampoco.

Jérémie le devolvió una mirada enfurruñada, pero se relajó y negó con la cabeza.

—Ni una palabra.

—¿Y si probamos con un traductor online? —sugirió Ulrich— tal vez nos… dé una idea de lo que pone.

Jérémie se encogió de hombros, por probar… Copió el texto y lo pegó en el traductor online gratuito que le devolvió un texto sin demasiado sentido y palabras sin traducir:

El anterior guerra principio Aferrarse a destiempo Mithymnaion Democrática y Mitylinaion para terminar en forma disuelta. Hayman no es dafnias y Chloῃ amarga guerra; gar repentinamente caído varias parcelas Pasha hombres gobernaron las carreteras, pero todos los agricultores katekleise. Labrys Mientras que los torrentes se desmoronan, epepigei no cristalino; árboles; eῴkei kataklomenois Tierra Pasha anónimo no es que al no Acerca de manantiales que y electricidad. Ni Un agelin en la morada iGen ni él proῄei puertas, pero el fuego kafsantes ᾠdas Perry de mega alektryonon El ex estrefon lino Democrática, y las extensiones de pelo de cabra y las gallinas pagas esofizonto. Luego de llorar en la atención fatnais no está paja comedor, cabras y ovejas de folletos sikois, yon de syfeois acilo y frijoles.

—Ah, sí —musitó Yumi que se había asomado por encima de la silla como el resto para ver qué ponía—. Ahora lo tengo clarísimo.

—¿Y si intentamos buscarlo? —sugirió Jérémie—. A lo mejor…

Aelita negó suavemente y de repente lo vio claro, como le había dicho a William el cristal dejaba de estar empañado y todo recuperaba nitidez.

—Así terminó la guerra entre Metimne y Mitilene, que tuvo un fin no menos inesperado que su comienzo. Pero llega el invierno, que, para Dafnis y Cloe, fue más amargo que no la guerra: de pronto cayó nieve en abundancia que, cerrando todos los caminos, recluyó a todos los agricultores en las casas. Los torrentes descendían impetuosos, el agua se helaba; parecía que los árboles se iban a romper; la tierra entera no se veía, salvo algunas manchas en los bordes de las fuentes y los arroyos. Nadie llevaba el rebaño a pastar, ni pasaba más allá de la puerta, sino que, haciendo un gran fuego desde el canto del gallo, los unos torcían hilo, los otros peinaban pelo de cabra y otros ingeniaban trampas para coger pájaros. Entonces cuidaban que los toros, en los comederos, comieran paja; las cabras y ovejas, en el corral, follaje verde; los lechones, en la pocilga, hayucos y bellotas.

—¿Sabes griego? —preguntó Jérémie con los ojos abiertos de par en par.

—No, creo que no.

»El síndrome del cristal empañado.

—¿De qué hablas? —inquirió Odd.

William soltó una risita, había pillado la referencia.

—Eso mismo estaba pensado —declaró William.

Jérémie los miró a ambos con el ceño fruncido ¿ahora resultaba que compartían secretitos? Iba a decir algo, pero no era momento de montar una escenita. Tenía algo más importante en lo que enfocarse que en sus celos. Devolvió la mirada al mensaje en la pantalla.

—Aelita ¿sabes qué puede significar?

—No… lo siento.

—Bien, busquemos de dónde sale ese texto —dijo Jérémie—. Quizá así podamos relacionarlo con algo.

Dejó de mirar la pantalla, fijó la vista en sus amigos, se les veía agotados. Sissi se apoyaba sobre Odd, casi derrumbada. Yumi tenía ojeras y Ulrich parecía a punto de saltar sobre alguien. William estaba increíblemente pálido. Y Aelita… debía estar muy alterada con todo lo que había pasado las últimas horas. Suspiró, él también estaba cansado.

—Pero mejor hagámoslo mañana, nos conviene dormir. A todos.

—Creía que no lo dirías nunca —musitó Ulrcih.

Las carcajadas llenaron la vieja fábrica. Nadie protestó, les convenía descansar, demasiadas emociones en poco tiempo.

El rubio estiró los dedos y apagó la pantalla. Se levantó de la silla con agilidad. La pandilla subió al ascensor para salir a la calle. Había anochecido ya, las farolas estaban encendidas y las calles vacías. Recorrieron el puente en silencio, caminando con calma. Al llegar al final William giró a la derecha en vez de a la izquierda, iba en dirección contraria a L'Hermitage.

—¿Adónde vas? —preguntó Aelita.

—He alquilado un apartamento, dormiré allí, mañana pasaré a recoger mis cosas.

Aelita le miró entristecida, no quería que se fuera. Sentía que él la comprendía de un modo en que el resto no podía.

—Pero…

—Tranquila, es mejor así.

—William, no iba en serio lo de que te fueses —murmuró Jérémie.

—Da igual —replicó—. Estamos en contacto.

Recorrió la calle con las manos hundidas en los bolsillos, mientras el resto del grupo le miraba alejarse.

Necesitaba evadirse, necesitaba deshacerse de ese maldito dolor de cabeza. Fuera lo que fuese que había hecho aquel chisme del sector del hielo le había afectado a él directamente. Al menos ya no le dolía el pecho.

Las calles estaban desiertas iluminadas sólo por las farolas, su móvil vibró en su bolsillo. William lo sacó y miró el nombre en la pantalla, era Yumi, lo guardó, no quería hablar con ella porque se daría cuenta de que algo le pasaba. Estaba seguro de que ya sospechaba, no había bajado a la sala de los escáneres a recibirla, y además apostaba a que no tenía muy buena cara, ella le había mirado con sospecha. Se había mostrado distante, fingiendo estar bien, hablando poco para no levantar sospechas. Odiaba que le tuviese tan calado.

Se masajeó las sienes.

—¡No quiero!

La voz de una mujer entre las sombras le puso en alerta, a aquella voz la siguieron unas risas. Barajó la idea de pasar de largo y fingir que no había oído nada.

—¡Dejadme, no me toquéis!

Frunció el ceño, no podía pasar sin más. Avanzó hacia el origen de la voz, un pequeño callejón en el que las farolas parecían haberse fundido. La escasa iluminación le permitió entrever la figura de dos hombres y la de una mujer acorralada entre ellos y la pared. Cerró los puños con fuerza.

—La señorita ha dicho que no —gruñó. Los dos tipos se giraron a mirarle, la chica resbaló pared abajo, William la vio abrazarse las rodillas y temblar—. He llamado a la policía.

—Uy, sí, que miedo.

Uno de los dos hombres se lanzó sobre él, William se encogió de hombros. Agarró al atacante por la solapa de la cazadora y lo tumbó sin problemas con una de las técnicas de lucha que había aprendido con Yumi. El otro agresor lo maldijo y atacó, William se deshizo de él con la misma facilidad. Se puso en guardia esperando un contraataque, los dos hombres huyeron no estaban armados y no esperaban que alguien apareciese y les plantase cara. Al parecer sólo se atrevían a meterse con chicas en callejones oscuros.

—¿Te encuentras bien? —preguntó arrodillándose frente a la chica—. Se han marchado, estás a salvo.

Ella alzó el rostro llorosa, con las gafas torcidas.

—¿Emilie?

Continuará

Notas de la autora:
¡Buenas! Una actualización al fin, sí, sí, no estáis soñando. Tras una larguísima pausa, aquí estoy de vuelta, esperando acabar este fic de una vez por todas. Mi inspiración ha vuelto, la muy maldita se ha hecho de rogar, pero aquí está al fin. Han cambiado muchas cosas, el trabajo que tenía lo dejé, me pasaba absolutamente todo el día fuera de casa, saliendo a las 7 y volviendo a las 21, además no me sentía nada bien allí. Ahora trabajo de lo mismo, pero en otro sitio, me siento muy a gusto con mis compañeras y además llego a casa a una hora decente, lo que me deja tiempo para escribir.

En fin, sobre el capítulo: Sí, usé google translator para hacer la traducción de copy&paste quería usar Apertium pero el servidor estaba caído, esa "traducción" me hace sangrar los ojos, por Dios. Esas clases de griego del instituto me están salvando la vida, quién iba a decírmelo. Tenía muy claro que iba a poner un fragmento de un clásico griego, aunque no sabía por cuál decidirme, el mensaje tenía que ser claro y confuso en sí mismo, tras mucho meditar tiré de mi clásico preferido Dafnis y Cloe, la primera novela erótica de la historia.
Y sí, al fin he metido a Emilie, ha tardado, pero tenía que salir. No tendrá papel directo en la trama, pero la necesito ahí de apoyo.
Hasta aquí el capítulo, espero que os haya gustado.

º º º

Sonye-San: ¡Hola! En fin, no he sido muy regular en los últimos tiempos, realmente lo lamento. La acabaré. Te lo prometo. Espero que te haya gustado y que la espera haya valido la pena. Un abrazo.
Lalo101097: ¡Hola! Estuve en Fanfic es hasta que borró el acceso a las cuentas tras una actualización del servidor. No pude volver a acceder a ella (como muchos otros de los que estábamos allí) así que tuve que mudarme. Y aunque he tenido miles de problemas con FFnet, al menos me deja acceder a mi cuenta.
Cuando trabajas todo el día fuera de casa saliendo a las 7 de la mañana y llegando a las 9 de la noche es difícil tener regularidad, aunque ahora por suerte trabajo cerca de casa y con un horario mucho mejor. Cuando cambié de trabajo esperaba poder retomarlo todo, pero la inspiración se fugó y como no daba muestras de querer volver me obligué a escribir "Febrero" para reengancharme, y parece que ha funcionado. Así que aquí estoy de nuevo.
De momento te dejo con este capítulo que tanto se ha hecho de rogar y que espero que te guste.
Gracias por la paciencia y por tus palabras, un abrazo.
Kuro Tenshin Butai no Hon: ¡Compañero! Tus reviews siempre tan largos, te contesto por privado que si no va ocupar más esto que el capítulo en sí. Un abrazo.
Anónimo: ¡Hola! Eso no ha cambiado, la historia acabará, no me gusta abandonar nada, y este fic no será una excepción.
Creo que deberías animarte, sino a escribir un fic largo, sí a escribir algún oneshot. No tienes por qué escribir algo complejo, basta con que te guste; no escribas para los demás, hazlo para ti, eso es lo mejor que puedes hacer. Si escribes pensando en qué le gustará a la gente jamás te sentirás a gusto con ello y no lo disfrutarás realmente.
Hieron no es exactamente Xanadu, en el próximo tendrás tu respuesta.
Un abrazo.
AtpAb95: ¡Una aparición! Madre mía, cuánto tiempo. A ver si actualizas que me dejaste en ascuas, de verdad que echo de menos tu fic, chica.
Me vas a sacar los colores, me gusta indagar en los temas sobre los que escribo, los detalles siempre dan profundidad a las historias. Me gusta Japón, mi mejor amigo es japonés, así que en eso tengo un poco de ventaja, él me ayuda cuando hay algún detalle cultural que se me atraganta.
Waldo y Anthea, estoy contigo que son los grandes olvidados, sobre todo ella, para haber creado el superordenador y Lyoko la gente les da poca importancia.
Un besazo compañera, me alegra haber vuelto a saber de ti después de tanto tiempo.
JuliaDahaka: ¡Hola! Mil gracias. Intento hacer las relaciones lo más humanas posibles, me alegra estar consiguiéndolo. Adoro a Waldo y a Anthea, son personajes demasiado olvidados, me gusta poder darles un poco de protagonismo. Jérémie y Aelita, son un reto, sus personalidades son muy diferentes a la mía, así que tengo que devanarme los sesos para no sacarlos de sus personalidades. Odd y Sissi me encantan, durante toda la serie estuve esperando a que los juntasen, al final quedaron como novios online, pero algo es algo. Es muy divertido ponerlos juntos haciendo cualquier cosa. Ulrich y Yumi, los tortolitos lentos, tendrán su happy ending tarde o temprano. William es mi preferido, así que no te preocupes por él, tendrá el final feliz que merece.
Espero que te haya gustado el capítulo. Un abrazo.
Sheepblack25: ¡Hola! Bueno, lo expliqué en las notas. Quedó en pausa por falta de tiempo principalmente y después por falta de inspiración. Pero este fic sigue adelante.
Espero que te haya gustado el nuevo capítulo. Un abrazo.