Naruto Zarya

En mi actualización previa indique que subiría doble capítulo, pero por cuestiones ya explicadas, no pudo ser posible. Aquí dejo este pendiente, saludos a todos y gracias por continuar siguiendo esta historia.

- Probando, uno, dos, tres…- (Personaje hablando)

"Bah, que tontería" (Personaje pensando)

(Lo escrito entre puntos suspensivos en cursiva son recuerdos)

Lo escrito en cursiva sin comas ni guiones y centrado, son narraciones, de los personajes o mías o documentos.

"Si está escrito entre comillas, son pensamientos de los personajes…"

XX: Paz profunda.

Se escuchaban pasos por el complejo lugar de túneles. Eran pasos presurosos, de gente corriendo, en total tres personas. Los gritos de los Arrancar y los Hollow ordinarios, a la par que disminuían en número, aumentaban en intensidad conforme iban cayendo lentamente.

Las dos Ninja y el Caballero que combatían a las huestes del Rey Serpiente eran, una Ninja de Kiri, de cabello azul corto, con expresión amable, uniformada en una peculiar y forma algo reveladora consistente un traje consistente en falda azul, botas del mismo color y cuerpo blanco, en sus ojos llevaba un visor de color azul. El segundo tenía cabello rubio alborotado y un ojo azul, ya que uno estaba vendado, con expresión seria. Vestía una armadura de color blanco, la cual en sus detalles asemejaba un ave, particularmente un cisne. Finalmente, la tercera Ninja, era una pelirroja de cabello largo y bellos ojos amatista, llevaba una banda con el símbolo de Konoha en la frente y su expresión confiada era inconfundible. Ryu, Ami Mizuno y Hyouga Hashiba, avanzaban indetenibles hacia la arena donde Orochimaru esperaba para el duelo final, acabando con todos los Hollow y Arrancar que salían a su paso.

- ¡Diamond Dust (Polvo de Diamante)!- Del puño derecho del rubio salió una poderosa corriente de hielo que acabó al instante con varios Hollow

- ¡Sailor Mercury: Mercury Aquatic Rhapsody (Sailor Mercury: Rapsodia Acuática de Mercurio)!- Emulando la interpretación de un arpa invisible, la peliazul lanzó un violento torrente de agua que mandó al aire a todos los Hollow a su paso

- ¡Hadouryuken…!- El puño de la pelirroja fácilmente atravesó a varios Hollow al mismo tiempo.

Los tres continuaban su camino, sin detenerse, para derrotar a Orochimaru y evitar que siguiera destruyendo más vidas y matando a más gente desde las sombras…

Ya estaban cerca, puesto que la Sailor ya había detectado la presencia del infame Sannin. Los pasos se hicieron más presurosos, puesto que Ami y Hyouga debían volver rápido a su hogar para atender a su pequeño hijo, Touma, que recién acababa de cumplir dos años…

En ese momento se detuvieron los tres, al notar a uno de los enemigos con los que se encontraban durante las batallas con el Jagun, el tercero al mando, Cifer Ulquiorra, quien contrario a su apariencia habitual, vestido elegantemente en esas ropas blancas, se encontraba usando su máximo poder, la llamada Resurrección de su espada Murciélago. Su apariencia era similar a un demonio alado, con vello a partir de la cintura y en los brazos, sin mencionar el cuerno del lado izquierdo de su cabeza y su cola, similar a la de un diablo.

- Cada día estás más feo, Cifer…- Ryu sonrió burlonamente, lista para encararlo

- Finalmente ha llegado el día en tu impertinente boca se cerrará para siempre- Replicó el siempre frío Arrancar

- Vete Ryu… Ese monstruo y yo tenemos una cuenta que saldar… Además, tú eres quien debe derrotar a Orochimaru…-

- Cygnus Hyouga (Hyouga de Cisne)…- Interrumpió el otro Shogun del Ejército de Orochimaru -La ocasión anterior que nos enfrentamos, perdiste un ojo… Esta vez, perderás la vida-

Ryu volteó a ver con desconcierto a su amigo, ya que el mismo Hyouga se sabía inferior al tercero al mando del Jagun. Por otra parte, el Chakra de un tono azul claro, casi blanco, ya se estaba manifestando alrededor del rubio en forma de un aura visible que lentamente comenzaba a disminuir la temperatura del entorno. Una delgada capa de hielo comenzaba a cubrir todo el lugar mientras que Ami también endurecía la mirada, observando fieramente al Shogun. Ella sabía que antes de enfrentar a Orochimaru, tendrían que enfrentarse también a Tier Harribel, quien había acabado con su equipo de Kiri la primera vez que se encontraron.

- Ve, Ryu-san… Yo le ayudaré a Hyouga- La aludida volteó a ver a su amiga

- Pero Ami…-

- Vamos, no podemos lograr el milagro de derrotar a ese canalla de Orochimaru si no podemos superar tan siquiera a Cifer…- El rubio sonrió suavemente

- De acuerdo…- Asintió la pelirroja después de unos instantes

- Vamos Ryu-san, que antes debes vencer a Harribel…- Agregó la Kunoichi de Kiri

- Me haré un sostén para las gemelas con los restos de su máscara Hollow…- La Jounin de Konoha sonrió confiada nuevamente

- ¡Vamos, Cygnus…! ¡Hoy vas a morir!-

La pelirroja comenzó a correr mientras Cifer se lanzó al frente, dejándola pasar de largo para enfocarse en acabar con el rubio y la peliazul. El primer golpe, un choque entre el metal del puño de la Armadura del Cisne y el poderoso puño del Arrancar, cimbró todo el lugar, mientras la Jounin continuó corriendo al frente, sin mirar atrás…

Finalmente, después de una larga carrera, llego cerca de una imponente puerta, la cual se encontraba a su costado izquierdo. Comenzó a caminar lentamente, a sabiendas que antes de Orochimaru, tendría que enfrentarse a esa poderosa enemiga que varias veces estuvo a punto de acabar con su vida y de hecho, junto con sus más cercanos amigos, era la única persona a la que respetaba por su lealtad en el combate.

Entonces se paró en seco, para encontrarse con esa imponente mujer, de tez morena y rubio cabello. Al igual que Ulquiorra, también se encontraba a su máximo nivel, en su estado llamado Resurrección, con su espada Tiburón a su máxima capacidad. El aspecto de Harribel también era diferente a su clásica apariencia de rostro cubierto: vestía dos botas blancas de forma aerodinámica que le llegaban a las rodillas, su espada Zanpakuto tenía la forma de un enorme colmillo de tiburón que le cubría el brazo derecho, portaba una falda negra, recubierta por varios huesos alargados y una especie de espina dorsal surgía desde su vientre, dividiendo su cuerpo simétricamente hasta su cuello, donde un collar alto de hueso se formaba. Sus brazos también estaban recubiertos de una placa ósea y de su espalda surgían dos aletas de hueso alargadas, similares a listones, dos hombreras puntiagudas complementaban su imponente apariencia. Ante esta vista, Ryu endureció el semblante al instante, lista para pelear contra la poderosa Shogun.

- Al parecer este es el final del camino…- Susurró seria la rubia -Gane quien gane, será la victoria final-

- Es cierto- La pelirroja sonrió suavemente -Pero de algo puedes estar segura… ¡Esta será la batalla que más disfrutaré en toda mi vida!- El Chakra de la Jounin se manifestó inmediatamente en forma de una violenta corriente roja alrededor de su cuerpo

- Yo me siento igual…- Chakra dorado se manifestó lentamente alrededor del cuerpo de la Arrancar, mientras posaba su enorme espada apuntando hacia Ryu -Empecemos entonces Ryu… ¡Suiton: Zanbaku!-

Al instante, de la punta de su arma surgió una brutal corriente de agua que sin dar tiempo a nada, devoró a una sorprendida Ryu. Harribel miraba indiferente la enorme corriente de agua que su ataque había provocado, pero sus ojos se abrieron ligeramente después de unos instantes, cuando vio que entre la gran marejada se abría paso lo que parecía ser un dragón formado de Chakra y que se enfilaba directamente hacia ella.

- ¡Hadouryuken…!- El dragón chocó de lleno con su espada, revelando tras un fugaz resplandor, a la Jounin de Konoha

- Veo que has continuado con ese Jutsu- Harribel agitó su espada, para apartar a Ryu de ella

- A decir verdad, no lo he perfeccionado aún, pero estoy que lo terminaré para separar la cabeza de Orochimaru de su cuerpo…- La Kunoichi de Konoha sonrió confiada y cayó de pie, delante de su enemiga, a un par de metros de distancia

- Me hubiera gustado verlo completo antes de enviarte al otro mundo…-

Al instante ambas se lanzaron al frente y hubo otro violento choque, nuevamente entre el ancho de la enorme espada de la Shogun y el puño de la Jounin de Konoha. Ryu y Harribel comenzaron entonces un duelo de fuerza, usando toda su capacidad de forma visible, ya que la expresión confiada de la pelirroja, así como la siempre seria de la rubia, cambiaron a expresiones feroces, con los dientes apretados y con visible esfuerzo. Ambas sabían que ganara quien ganara la batalla, sería la última vez que se encontrarían en combate…

Harribel siempre había sido superior a la idealista Jounin, con quien compartía el deseo de demostrar que las mujeres tenían el mismo potencial que lo hombres en el mundo de las batallas y por eso, a pesar de ser rivales en el campo de batalla, no se odiaban. Un cabezazo dado al mismo tiempo por ambas, provocó que hilos de sangre surgieran de ambas frentes. Una originaria del Ryukai y la otra una creación de Orochimaru, habían aprendido a respetarse mutuamente y la mejor forma de demostrarlo era pelear a toda su capacidad, sin arrepentirse.

Azula y Naruto se levantaron poco a poco, apoyándose mutuamente, mirando el polvo proyectado al aire por el ataque que terminaba de disiparse y apenas pudieron hacerlo, se acercaron a Touma para ayudarlo a levantarse. El Yoroi Senshi (Guerrero de Armadura) miró con una tenue sonrisa a sus amigos, apenas pudo distinguirlos entre su vista borrosa debido al daño recibido. Tardó unos segundos en recuperar la claridad de su visión…

- Ese Shiryu… Si que pega duro- Susurró débilmente el peliazul

- Aunque, ahora creo que está hecho polvo- Dijo la castaña, mirando a su alrededor todo el lugar

- ¡Miren, ahí está…!- Naruto señaló un punto cercano.

Incrustado en un boquete de tierra, yacía el Shogun del Suigun, con el cuerpo humeante y al parecer estaba inconsciente. Su cuerpo tenía manchas de polvo por casi toda su extensión, ya que había recibido el impacto de lleno. No reaccionaba de ninguna manera y por la forma en que estaba incrustado, como si estuviera sentado en una silla muy baja, se podía deducir que a pesar de intentar contener el ataque con toda su fuerza, no había sido suficiente. Aparentemente estaba derrotado. Entonces, la castaña ayudó al peliazul a levantarse y lo ayudó a caminar hacia el azabache, cuyo cabello estaba alborotado por todo su cuerpo, dándole un aspecto decadente. El rubio por su parte, se acercó detrás de sus amigos.

- Al parecer estuvimos en lo correcto- El Hashiba sonrió discreto -Esa era la única forma de derribar a un sujeto como él…-

- Es verdad- Touma se sonrojó al escuchar a Azula hablar cerca de su oído -Tal vez su Yoroi haya quedado intacta, pero su cuerpo debe haber quedado dorado extra crujiente… Lo logramos- La castaña soltó a su amigo para acercarse más al derrotado Shiryu -Ya llevamos dos Shogun derrotados… ¿Verdad Naruto?- La chica volteó a ver a su amigo con una sutil sonrisa.

Sin embargo, el rubio no respondió porque enfocó su mirada detenidamente en el Shogun del Suigun. Le pareció ver que uno de los dedos de Shiryu se movió levemente. Touma también sonrió, si bien el Yoroi Senshi lo hizo de forma mucho más discreta. Súbitamente la expresión de Naruto cambió de la expectación a la sorpresa y posteriormente al temor, así como la de Touma segundos después. Azula miró con desconcierto la expresión de sus amigos, mientras su sonrisa se tornaba más discreta.

- ¡Azula…!- Exclamaron el peliazul y el rubio, señalando hacia la espalda de la castaña

- ¿Eh…?- La princesa volteó al lugar señalado con desconcierto.

Azula fue recibida por un violento golpe que le dio de lleno en la barbilla y la mandó a volar varios metros detrás de sus amigos, quienes fueron a auxiliarla al ver que había caído con violencia. La chica se había llevado las manos al rostro, donde el impacto le había provocado una marcada hemorragia en la nariz y la comisura de los labios, además de dejarla visiblemente lastimada, ya que no podía ponerse de pie por más que lo intentaba. Fue hasta que sus amigos la ayudaron que pudo reincorporarse. De inmediato Naruto y Touma, ya cargándola, voltearon a ver a Shiryu de pie, quien lucía en sus ojos una cólera infinita y se notaba sumamente amenazante.

- ¡Resistió incluso ese Rasengan…!- El rubio lucía visiblemente impactado -Y no le hizo ningún daño…-

- No…- Agregó el peliazul, mirando con frustración a su enemigo -El Raiton sí pasó por su Yoroi y lo lastimó visiblemente- Entrecerró los ojos con temor creciente "Sólo que al parecer pudo soportarlo…"

- Shiryu es muy fuerte, incluso sin su armadura…- La princesa mantenía su ojo izquierdo abierto con esfuerzo, mientras su mano derecha le cubría el rostro "No es alguien ordinario" La mirada de Azula se enfocó a su vez en la fría expresión del Shogun del Suigun

- Admito que los he subestimado… Jamás pensé que podrían hacer eso…- El azabache se puso en guardia, listo para contraatacar -¡Esta vez los aplastaré con toda mi potencia!-

"Azula y Touma ya llegaron a su límite…" Naruto endureció la mirada, apretando los dientes como señal de la incertidumbre que se estaba apoderando de él "Ahora sólo yo estoy en condiciones de enfrentarlo…"

Sin pensar en otra cosa, el Uzumaki se lanzó al frente mientras en su mano se formaba el Rasengan. Shiryu imitó a su enemigo y se preparó para impactarlo con su puño derecho, el cual echó hacia atrás en su movimiento. El golpe del Shogun fue primero y el rubio lo recibió en la boca del estómago, sin embargo, Naruto realizó un gran esfuerzo y logró impactarle el Rasengan a su enemigo en el vientre. El Shogun apretó los dientes y frunció el ceño visiblemente, haciendo fuerza en su abdomen para contener el ataque, dándole un puñetazo al rubio en su rostro con su mano libre. La ropa en la zona afectada había sido destruida y dejaba ver el trabajado abdomen del azabache, pero fuera de eso no había ninguna herida visible. El rubio se levantó tras caer pesadamente, ante las miradas de sus compañeros llenas de preocupación, ya que se ayudaban mutuamente para permanecer de pie…

Era impensable que en esas condiciones pudieran ayudar a su amigo.

"El Rasengan tampoco lo daña…" El rubio respiraba agitado, mirando detenidamente a su enemigo "Sólo me queda probar, ese Jutsu…"

- Los otros dos ya están prácticamente derrotados… Tú serás el primero en morir… ¡Naruto…!- Nuevamente Shiryu se lanzó hacia su enemigo.

El rubio observó fijamente a su oponente, mientras que levantaba su mano al viento y en la palma se formaba lo que parecía un disco de Chakra, el cual rápidamente se expandió de tamaño, hasta ser capaz de cubrir por completo el cuerpo del rubio, visto desde arriba. El Shogun no le dio importancia y continuó su recorrido, siendo en ese momento que Naruto tomó vuelo y se preparó para lanzar ese Jutsu, de manera similar a como lanzó anteriormente el Raiton: Rasengan.

- ¡Fuuton: Shuriken (Elemento Viento: Shuriken)!-

El disco salió proyectado hacia el Shogun, quien simplemente posó su escudo delante de su rostro para cubrirse del inesperado Jutsu, que al chocar con la defensa de Shiryu, voló en varios pedazos de luz. Naruto se quedó con el brazo estirado, visiblemente sorprendido de que el Jutsu de su fallecida madre tampoco hubiera servido contra el azabache… Según la nota del Gama-sennin, en el anexo junto a aquella banda de Uzushio, ese poder era capaz de partir a un Jounin experimentado por la mitad porque su giro en sentido de las manecillas del reloj era tan rápido que actuaba como una sierra de Chakra. Intentó nuevamente preparar el Rasengan para defenderse, pero en ese momento fue que el pelinegro, de un gancho a la barbilla, lo proyectó al cielo.

- ¡Naruto…!- Exclamaron con visible preocupación Touma y Azula, mirando impotentes cómo su amigo quedaba vulnerable a un ataque

- ¡Rozan Shoryu Ha…!-

El violento ataque del Shogun del Suigun salió disparado de su puño derecho hacia el pecho del rubio enfocado a su corazón. Naruto lo recibió de lleno, mientras la sangre salía proyectada al cielo, ante el horror del arquero y la Chunin. Su mirada lucía abierta y perdida, ante el desolador panorama que se presentaba ante él. Sus intentos por vencer al Shogun del Suigun resultaban inútiles. El Hadouryuken incompleto, el Raiton: Rasengan y su nuevo Fuuton: Shuriken…

Todo era inútil contra Shiryu.

"No podemos ganarle, ni con Taijutsu, ni con Ninjutsu… ¿Acaso Shiryu es invencible…? No puedo más…" Tras sus fugases reflexiones, el rubio cayó pesadamente al suelo, lejos de sus amigos, con aquella expresión perdida, boca abajo

- No… ¡Naruto…!-

Touma y Azula, horrorizados de ver al rubio completamente derrotado, intentaron ir a ayudarlo, pero antes de que pudieran empezar su recorrido, Shiryu los derribó con la corriente de viento del Shinken, proyectándolos a pocos metros del rubio y sin su apoyo mutuo, ya eran incapaces de ponerse de pie. Ambos también estaban al límite de sus fuerzas y no podían hacer nada por su amigo. Aún así, comenzaron a arrastrarse para tratar de ayudarlo.

- Naruto…- La princesa clavaba sus uñas en el suelo y con visible esfuerzo se arrastraba lentamente hacia su amigo -¡Resiste!-

- No te rindas…- El peliazul, hacía lo mismo que su amiga

- Todo terminó- Sentenció el azabache, cerrando los ojos.

Ukitsu se abría paso entre la tierra, con expresión decidida y un Artemis siguiéndola con expectación. Ahora que sabía lo que había pasado en aquella batalla, hace trece años, debía ver a Shiryu, sin importar lo que pasara…

Finalmente, tras un breve recorrido, finalmente pudo ver luz, cuando terminando de hacer su túnel, pudo ver la amplia arena de combate, emergiendo por uno de los muros de tierra del lugar. Artemis entonces corrió hacia la luz, sonriendo porque de nuevo sentía el espacio relativamente abierto. La morena en cambio, comenzó a respirar con mayor libertad y una vez que salió del túnel, finalmente, entrecerró los ojos en lo que sus pupilas se adaptaban a la luz. Su sonrisa plena cambió súbitamente por una expresión de terror, cuando notó a sus amigos derrotados en el suelo, con un Naruto que lucía gravemente herido y una Azula que se arrastraba hacia él junto con un peliazul que parecía vestir los restos de una Samurai Yoroi.

Corrió de inmediato hacia ellos.

- ¡Naruto!- Azula continuaba su lento recorrido, luchando contra el deseo de llorar

- Maldición…- Touma, al límite de la extenuación, había dejado de arrastrarse

- No tiene caso- Shiryu volteó a verla con desdén -El Rozan Shoryu Ha le dio en el pecho e incluso si no pareciera muy herido en el exterior, sus entrañas deben estar aplastadas-

- Cállate, infeliz…- Replicó la princesa con marcada ira -¡Yo voy a salvarlo…!-

- Ahórrate el esfuerzo, terminaré con esto y ahora mismo los enviaré a los tres al infierno de una buena vez…- La mano derecha del Shogun se levantó en posición de golpe de espada

- ¡Espera, Shiryu…!- El aludido volteó a su espalda, encontrándose con una jadeante Ukitsu

- U-Ukitsu…- Susurró sorprendida Azula

- ¡¿Tú?! ¡¿Cómo demonios lograste escapar?!- Shiryu estaba desconcertado de ver a la morena Vasto Lord, quien corrió hacia sus amigos

- ¡Azula-chan, Naruto-sempai…!- Ukitsu miraba con preocupación a sus amigos

- Ukitsu, ayuda a Naruto…- Cuando la aludida vio el charco de sangre debajo del rubio, entristeció el semblante visiblemente

- ¡¿Cómo pudiste hacer esto?! ¡¿Cómo pudiste matar a nuestro compañero…?!- Los ojos grises se clavaron en el Shogun, demostrando una tristeza enorme

- ¡Cállate, él era un alumno de mi enemiga…!- Replicó con furia el azabache -¡De ninguna manera puede ser mi compañero!-

- ¡Te equivocas, al final Ryu-sensei no sólo no fue enemiga de nuestra madre…! ¡Si no que fue su amiga…!- Las palabras de Ukitsu sorprendieron visiblemente al azabache y a la castaña

- ¡Deja de decir estupideces antes de que te mate a ti también!- Replicó completamente enloquecido el Shogun del Suigun -¡A pesar de enredarse con Cifer, ella nunca estuvo embarazada…!-

La morena no respondió y cuando se dio cuenta de que Shiryu había levantado su puño dispuesto a matarla, desenvainó rápidamente algo que llevaba cargando en la espalda con un movimiento súbito…

El Shogun del Suigun incluso se provocó una herida en su puño, al detener el golpe a extraordinaria velocidad que había lanzado justo antes de tocar el objeto que Ukitsu había colocado delante de él. Se trataba de la espada Tiburón, la Zanpakuto que Shiryu conocía tan bien, porque esa arma fue la compañera inseparable de su madre adoptiva.

- Tiburón… ¡¿Dónde la encontraste?!- El azabache encaró nuevamente a la morena

- La encontré en el mausoleo dedicado a ella y a Cifer en el laboratorio de Orochimaru… Nuestra madre me dijo que la reconocerías al instante…- Respondió Ukitsu, mirando fijamente a Shiryu -Y dijo también, que cuando la tomaras junto conmigo, te revelaría la verdad de lo que ocurrió aquél día…- Sin perder ni un instante, el Shogun tomó la espada del mango, justo debajo de donde la sostenía la Chunin de Konoha.

Inmediatamente él y Ukitsu se encontraron en aquél lugar, justo en la entrada de la arena donde estaban ahora, hacía trece años y el escenario era tal como Shiryu lo recordaba cuando era niño…

Era ese complejo de túneles donde varias veces él caminó al lado de Harribel, siendo mirado con odio por todos los Hollow y demás seres del Jagun, particularmente Cifer. Frente a ellos dos se daba una escena que los sorprendió enormemente: la joven Ryu que el pelinegro recordaba, se encontraba visiblemente lastimada, mirando de frente a su madre, quien estaba en peores condiciones. Ambas respiraban agitadamente. A su alrededor, todo estaba destruido y lo que más llamó la atención de Shiryu fue que Tiburón, estaba clavada en el suelo y a escasos metros, la banda de Konoha de la Jounin estaba junto a la espada.

De inmediato ambas se arrojaron hacia su rival para dar el golpe final lanzando un grito al aire. Fue un único golpe que se dieron ambas, al mismo tiempo, con el puño derecho, en sus rostros. Salieron proyectadas hacia sus espaldas, quedando tendidas en el suelo. Las dos intentaron levantarse, con marcada dificultad. Al final fue la pelirroja quien pudo ponerse de pie, visiblemente cansada, mientras que la rubia simplemente se dejó vencer completamente, quedando desparramada en el suelo.

- Tú… Tú has ganado Ryu…- Susurró débilmente la Arrancar

- Lo sé… Soy la mejor…- Replicó la Jounin, sonriendo suavemente

- Dame el golpe de gracia…-

- No, no hay necesidad- La pelirroja cerró los ojos -Cuando venza a Orochimaru, me gustaría volver a enfrentarte, sin el peso de ser Akahei o la Shogun del Jagun en tu caso...-

- Eso me gustaría…- Replicó débilmente la rubia -Pero… Ya no será posible-

- ¿Por qué lo dices…?- Preguntó la pelirroja con desconcierto

- Orochimaru…-

- Que raro que ya no lo llames 'sama'- Dijo ya seria la Jounin -Pero no entiendo a qué te refieres con eso de 'Ya no será posible'-

- Él… Le dio la misión a Cifer de seducirme… Para tener una descendiente, un Vasto Lord nacido de forma natural… Para crear una nueva raza…- Shiryu y Ukitsu escuchaban atentamente -Pero… Yo me enamoré de él… Y por ese amor, aunque sólo sea de mí hacia él, amo esta vida en mi interior- La azabache comenzó a llorar, al saberse amada por su madre desde antes de que naciera -Y quiero, que tenga una vida llena de luz… Una vida, como la tuya…- Tanto la pelirroja, como los dos pelinegros se asombraron visiblemente con las palabras de la derrotada Harribel -Que no tenga una vida como la mía en la oscuridad, que sea capaz… De elegir su propio destino…-

- ¿Y cuanto le falta para nacer? No te notas embarazada- Ante el cuestionamiento de Ryu, la rubia sonrió débilmente

- Recuerda que mi agujero Hollow está en mi útero… Ese espacio separado de mi cuerpo, es donde se desarrolló en su momento y donde ahora está mi pequeña…-

Ante la mirada sorprendida de Shiryu y Ukitsu, en el vientre de la derrotada Harribel, un agujero negro se manifestó casi al instante y de él surgió un bebé, envuelto en una manta roja, con la tez morena de su madre y el cabello negro de su progenitor. Ryu se acercó asombrada y tomó al bebé entre sus brazos, sin saber por qué, sólo sintiendo que debía hacerlo. La rubia sonrió cuando vio que la niña dormía tranquilamente en los brazos de su rival.

- La única forma de evitar que Orochimaru ponga sus garras en ella y la use para sus experimentos, es que yo muera ahora… Así, él pensará que murió conmigo…- Ambos pelinegros se sorprendieron enormemente con las palabras de la rubia

- Pero… Si huyeras con ella…-

- Él podría encontrarme sin importar en cuál mundo me oculte… Él me creó… Sin importar lo que haga, el podría rastrearme…-

- Harribel…-

- Es mejor así… Si quisieras hacerme este gran favor…-

- 'Una persona que consideras de verdadero honor es aquella a la que le puedes confiar a tu hijo en la víspera de tu muerte…' Ahora que sé que me consideras una persona así, no me puedo negar…- La mirada de la pelirroja lucía sumamente conmovida

- Gracias…-

- ¿Y cómo se llama?-

- Ukitsu Kankichi… Pero, puedes ponerle el nombre que quieras… Después de todo, tú serás su madre…- Madre e hija se sorprendieron cuando la Jounin negó con la cabeza

- Madre sólo tiene una… Mi rival… Yo sólo seré su Sensei y le daré la fuerza para que ella elija su propio camino, sin importar cuál sea… Cuando considere que sea adecuado, le hablaré de esta batalla… Y le hablaré de su madre, la gran Tier Harribel…-

- Ryu…- Ahora fue la rubia quien sonrió conmovida -Hay otra cosa que me atreveré a pedirte… Hace tiempo encontré a un pequeño niño en una de las tantas aldeas que destruyó el Jagun y tal vez no comparta mi sangre, pero desde que lo vi por primera vez se ganó mi corazón…- El Shogun del Suigun escuchaba atentamente las palabras de su madre -Él se encuentra ahora en uno de los tantos cuartos de este lugar… Cuando esto termine, cuídalo también… Quiero que tenga amigos, cómo tú tienes a esa Kunoichi de Kiri y a Hyouga… Excepto por mí, ha vivido solo toda su vida y su rostro muestra esa tristeza, por más que lo quiera ocultar…-

- Te lo prometo Harribel… Cuidaré de ellos dos como me lo has pedido… Sé que no podré acabar completamente con Orochimaru y me veré obligada a separarlos para protegerlos, porque estoy segura que el andrógino conoce a ese niño y si los ve juntos, podría sospechar… Pero cuando llegue el momento, los reuniré, para que se conozcan…- La rubia miró sorprendida a su rival, por la sinceridad con la que ella le estaba hablando

- ¡Ryu-san!- A la espalda de la pelirroja, se escuchó la voz de Ami, quien le ayudaba a su amado a caminar

- Veo que venciste a Harribel, así como yo logré acabar con Ulquiorra…- Inevitablemente, la rubia se entristeció al saber de la muerte de su amado de la voz de Hyouga -Dale el golpe final, para que vayamos tras Orochimaru-

- Te recomiendo que lo hagas con Tiburón…- Intervino Harribel para sorpresa de los amigos de Ryu -No habrá posibilidades de que sobreviva si me hieres con ella-

- Ami… ¿Te puedo pedir un favor?- La Kunoichi se mostró sorprendida debido a que la Jounin no volteó a verla

- ¿Qué sucede?- Ami soltó a su amado para acercarse a su amiga

- Llévate a este bebé a Konoha…- Los ojos de Ryu y Harribel se encontraron -Es una víctima más del bastardo de Orochimaru, déjala en el orfanato con el nombre de Ukitsu Kankichi, yo iré por ella después…-

- Pero, la batalla con Orochimaru…-

- No te preocupes Ami…- Hyouga se acercó -Ryu y yo bastamos para acabar con ese miserable…- La peliazul tardó unos instantes en contestar

- Está bien, pero prométanme que regresaran con vida…-

- Es una promesa- Dijeron ambos, al mismo tiempo.

Con sumo cuidado, Ryu le pasó a Ami la pequeña bebé, quien la arropó correctamente y tras mirar por un segundo a su amiga y a su amado, desapareció en un destello de luz azul. El rubio de inmediato posó su mirada en la vencida Hollow, quien le sostuvo la mirada por unos instantes, pero después de eso, cerró los ojos y recuperó su sonrisa suave. Así como Ryu y ella eran rivales, Hyouga y Cifer también lo eran, pero a diferencia de las mujeres, ellos se odiaban visceralmente.

- Ese bebé era tu hijo y el de Cifer… ¿Verdad?-

- Hija…- Fue la respuesta de Harribel a la pregunta de Cygnus

- Ella estará en ese orfanato, hasta que vaya por ella a entrenarla, para que me odie por ello y cuando sepa la verdad, su única madre serás tú, Harribel- Ukitsu miró con marcada tristeza a su Sensei -Si esos niños algún día llegan a odiar a alguien, será a mí y no a ti… descansa en paz, mientras yo cargo con el odio de ambos al ser la mujer que acabará con su madre…-

- Ryu-sensei…- La morena azabache lloraba visiblemente conmovida "Yo jamás podría odiarla, mucho menos ahora…"

- Gracias…- Harribel cerró los ojos con expresión tranquila -Ha llegado la hora… Acaba conmigo…-

Shiryu observaba con el puño sumamente tenso, el momento que marcó su vida para siempre…

Ryu caminó hacia la espada de su rival y tras desclavarla del suelo, regresó hasta posarse delante de la Arrancar. La rubia sonreía suavemente y sin resistirse, recibió la estocada al costado de su cuerpo, tras lo que la Jounin lanzó lejos la espada y miró fijamente a la ahora condenada Arrancar, de cuya herida comenzó la sangre negra a fluir. Fue una herida que si bien era escandalosa, sólo era mortal en Harribel por su relación con la Zanpakuto.

- Supongo que querrás despedirte del niño…- Dijo seria la pelirroja

- Ahora entiendo… Por qué me venciste…- Respondió la rubia débilmente -Siempre piensas en todo…-

- Hasta el día en que nos volvamos a ver, Harribel, Shogun del Jagun…-

- Adiós Ryu…- Harribel, así como Ukitsu y Shiryu, miraron hacia el lugar donde la Jounin y el Caballero se dirigieron corriendo, un poco más recuperados tras el descanso producto de la petición de la Arrancar, hasta que los perdieron de vista

"Y eso fue lo que ocurrió a detalle, ese día, Shiryu, Ukitsu…" Los aludidos voltearon a ver a su espalda, para encontrarse con la imagen traslúcida de su madre

- ¡Madre…!- Replicaron ambos azabache con visible sorpresa

"Ahora que terminé mis pendientes, partiré a la otra vida…" La mirada de la Arrancar lucía sumamente melancólica "Les pido ahora, que si odian a alguien, que no sea a Ryu… Para ella era más fácil simplemente desentenderse de todo y fingir que nada había pasado, pero siempre cumplió sus promesas…" Los ojos esmeralda se cerraron con pesar "En todo caso, ódienme a mí, por atreverme a criar a un humano como mi hijo, por dejar a mi hija a su suerte, pero en el momento quise ser egoísta y salvarlos a ambos… Cuando conocí a Ryu, la odié muchísimo, la desprecie por ser una persona que no le temía al Jagun a pesar de ser débil… Pero conforme peleamos en varias ocasiones, se fue ganando mi respeto, luchando para proteger a sus amigos, los viejos y lo nuevos conforme avanzaba en su viaje y al final, me siento orgullosa de poder llamarla mi amiga aunque fuera por un instante…" Los ojos de Harribel mostraron una alegría enorme tras hablar de su rival "Le estaré eternamente agradecida ahora que los he visto de nuevo y veo que ambos son fuertes… Adiós, hijos míos…"

Aprovechando que Ukitsu y Shiryu al parecer estaban en una especie de trance tras tomar esa rara espada, Azula consiguió hasta llegar a Naruto. Inmediatamente posó su mano derecha en su espalda, justo a la altura del corazón. Sonrió feliz cuando se dio cuenta de que el rubio seguía con vida, ya que el palpitar se escuchaba lentamente. Lo volteó con la fuerza restante que tenía para observar horrorizada su ropa totalmente hecha pedazos, pero su pecho no presentaba daño más allá de heridas superficiales que provocaron aquél espantoso estallido de sangre, porque a la altura de su corazón, llevaba una banda con el símbolo de su ropa, cuya parte metálica tenía marcada el puño de Shiryu. Estaba visiblemente desgarrada, pero esa improvisada protección lo había salvado de morir.

- Sí que tienes suerte… Naruto- Azula comenzó a agitar a su amigo, para que despertara del trance en que se encontraba

- ¡Miau…!- Junto a ella, Artemis se había hecho presente

- No puedo…- Susurró débilmente el chico, preocupando a la princesa -Ninjutsu, Taijutsu… Nada funciona, contra Shiryu…- Lentamente, el rubio comenzó a levantarse mientras su mirada se aclaraba

- Vaya que eres resistente…- Touma sonrió débilmente, mirando a su amigo desde el suelo.

Finalmente, los azabaches reaccionaron. La morena miraba ansiosa al Shogun, quien tomó a Tiburón, visiblemente desconcertado por lo que le acababa de serle revelado…

Para el Shogun, todo realmente era muy difícil de digerir, porque fugazmente comenzó a recordar su vida tras ser salvado por la sombría Choun Shiryuu, aquél día que Ryu lo atacó instintivamente al sentir su vida en peligro. Primero conoció al Maryuou Nubes, quien le ofreció venganza contra la humanidad, luego se encontró con Orochimaru, con quien siempre chocó debido a la indiferencia del Sannin por la muerte de Harribel y a la que siempre llamó un 'proyecto fallido'. Después el cómo conoció a los Shogun con los que se formó el núcleo del Tengun. Particularmente a Infernape, la única persona con la que cruzó palabras más allá del odio, para informarse sobre los humanos. Shirona especialmente, era una persona con la que compartía su odio y desprecio por la humanidad, un ser brutal que jamás mostraba misericordia cuando se trataba de sentenciar seres humanos, como supo de ella misma, cuando le platicó superficialmente sobre el exterminio de los Uzumaki. De ahí en fuera, Mayuri y Tung no lo tenían en alta estima, pero el sentimiento era recíproco…

Era toda una vida sustentada en la base del odio que sentía por Ryu, un odio que ahora estaba completamente infundado y por tal razón, todo por lo que había pasado carecía de sentido, por lo que todo lo que había hecho, estaba injustificado.

- Shiryu…- Susurró la morena, con expresión notoriamente preocupada

- Así que… Fue mi madre quien eligió morir para salvarte…- Shiryu apretó los dientes y cerró los ojos, con visible tristeza -Y… A pesar de que Ryu sabía que la odiaba, aún así… ¿Aún así aceptó entrenarme cuando se lo pedí?- Recordó fugazmente a la entonces adolescente Jounin -No…- Su mano apretó con fuerza el mango de la espada -No es cierto… ¡Eso no es verdad!- Con una expresión descompuesta por la ira, el Shogun del Suigun lanzó con fuerza la Zanpakuto al suelo

- ¡Shiryu!- Ambos azabaches voltearon a ver con desconcierto al rubio, quien se erguía frente al Shogun, en actitud desafiante

- ¡Naruto-sempai…!- Exclamó Ukitsu, mirando sorprendida al Chunin

- ¡¿Cómo demonios sobreviste?!- El azabache estaba visiblemente sorprendido, pero se dio cuenta de la banda de Uzushio que cubría el corazón del chico

- ¡Naruto!- La castaña le ayudaba a Touma a reincorporarse -¡No te precipites!-

- No te preocupes Azula, yo ganaré…- Replicó el rubio, volteando a ver a su amiga sobre su hombro

- ¡Espera Naruto, va a matarte…!- Agregó el peliazul, apenas se puso de pie

- Esta vez me aseguraré de enviarte al otro mundo…- El Shogun y el rubio se miraron frente a frente, a un par de metros de distancia

- ¡Detente Shiryu!- Súbitamente, Ukitsu tomó el brazo del que ya consideraba su hermano mayor adoptivo -¡Ya oíste a nuestra madre, ya no tienes razón para odiar a Ryu-sensei y a nosotros! ¡Todos somos compañeros…!-

- ¡Ya cállate…!- Agitando violentamente el brazo, Shiryu envió a Ukitsu al suelo -¡¿Acaso crees que voy a creer todo eso ahora?!- La morena miró con visible sorpresa al Shogun del Suigun, quien la encaró con una mirada llena de odio -¡Yo ya soy…! ¡Ya soy Shiryu, Shogun del Suigun!- La morena quedó totalmente impactada -¡Mi odio por Ryu y la humanidad no disminuirá por nada!-

- Shiryu…- Susurró débilmente la azabache

"Gente que se abandona al odio ya no cambia jamás…" El rubio recordó las palabras de Azula, mirando de reojo a Ukitsu, quien apenas podía contenerse de llorar "¡Sólo queda luchar y ganar!" La mirada de Naruto se llenó de una férrea determinación "Por mis seres queridos" Shiryu se sorprendió ligeramente de la ferocidad presente en la mirada del Chunin "Voy a pelear hasta el final…"

- ¡Prepárate a morir, Naruto…!- Shiryu se lanzó al frente.

Nuevamente la iniciativa la tenía el Shogun del Suigun, quien inició su ataque con varios golpes, entre puños y patadas, que a duras penas el rubio podía esquivar. Era evidente que el azabache no tenía la velocidad del principio de la lucha, debido al daño recibido por el Raiton: Rasengan, pero Naruto tampoco se movía con la agilidad acostumbrada. El cansancio y el daño de la batalla habían hecho mella en ambos, sin embargo la intensidad de los ataques de Shiryu impedía que el Uzumaki pudiera pensar en contraatacar. Finalmente, ante la mirada de terror de Azula, Ukitsu y Touma, el rubio recibió una violenta patada que lo mandó a su espalda, varios metros. Cayó de espaldas y se reincorporó lentamente, mientras que el Shogun ya se había lanzado al frente para rematarlo en el suelo.

- ¡Naruto…!- Exclamaron la castaña y el peliazul

- ¡Shiryu, por favor ya no sigas…!- Finalmente, las lágrimas se hicieron presentes en el rostro de la azabache

- ¡Yo no voy a perder Shiryu…!- Exclamó el Chunin con determinación.

Naruto se levantó y el último momento lanzó su puñetazo con la mano izquierda, para detener el golpe de Shiryu. Ambos golpes se encontraron de frente, produciendo un ruido seco. La mirada férrea de ambos demostraba que estaban poniendo todo su esfuerzo en ese golpe, pero la fiereza en el rostro de Shogun dio paso al desconcierto, cuando vio que lentamente una grieta comenzaba a extenderse por el antebrazo de su armadura y finalmente, tras ramificarse en varias direcciones, terminaba por desmoronarse en cientos de pedazos.

- ¿Qué demonios?- El azabache estaba visiblemente impactado por lo que estaba viendo e inmediatamente retrocedió saltando un par de metros hacia atrás -¡¿Cómo pudo dañar mi armadura?!- Orientó su mirada hacia el rubio "¡El puño de Naruto…! ¡Está rodeado por ese tal Rasengan…!" Shiryu se mostraba visiblemente sorprendido "¿Cómo lo hizo? Se supone que el llamado Nintaijutsu (Técnicas Ninja Cuerpo a Cuerpo) consiste únicamente en usar el Flujo de Chakra como un flujo uniforme por todo el cuerpo y obtener habilidades físicas de acuerdo al tipo de Chakra, así como lo hacían Ryu y Hyouga, como Touma y yo… Pero nadie puede usar como tales el Ninjutsu y el Taijutsu al mismo tiempo… Si existiera alguien capaz de eso, sería un ser superior a los humanos… ¡No, eso es imposible…!" La mirada del azabache se llenó de ira

- ¡Shiryu…!- El Shogun volteó a ver con desconcierto a Naruto, quien se había lanzado hacia él con esa mezcla de Ninjutsu y Taijutsu en su puño -¡Toma esto…! ¡Rasengan Taiken (Puño del Cuerpo de la Esfera Espiral)…!- Instintivamente el azabache se cubrió con el Escudo del Dragón, que para su marcada sorpresa, se agrietó tras recibir el ataque del Chunin

- ¡¿Pero qué…?!- El azabache estaba impactado de ver como su defensa estaba cediendo al nuevo poder del rubio

- ¡Increíble, Naruto desarrolló una nueva habilidad justo a mitad de la batalla!- Touma lucía asombrado por la inesperada demostración del rubio

- Ahora entiendo…- Agregó Azula, llamando la atención del arquero -A un enemigo que no se le puede superar ni con Taijutsu ni con Ninjutsu, se le debe atacar con una combinación de ambos…-

- ¡Voy a ponerte en tu lugar, mocoso imbécil…!- Shiryu se lanzó nuevamente al frente, cagado totalmente por la ira y la frustración.

Los puños de Naruto y Shiryu se encontraron nuevamente, en un duelo de fuerza. Pero de inmediato ambos se separaron para intentar buscar un punto ciego en su enemigo. Mientras se movían a gran velocidad por el campo de batalla, se estudiaban con la mirada, sin descuidar un solo detalle. Finalmente se lanzaron de nuevo al frente, pero en vez de encontrarse, el Chunin pasó a la izquierda del Shogun apenas impactando el puño de Naruto rodeado con el Rasengan con el Escudo del Dragón. Shiryu se detuvo súbitamente al ver que su defensa terminó de agrietarse tras el impacto para caerse en pedazos, dejándolo atónito.

- ¡Es tu oportunidad, Naruto…!- Exclamó la princesa.

El rubio volteó a ver a su amiga y de inmediato se lanzó hacia su enemigo, cuya mirada de sorpresa marcada cambió por una sombría satisfacción. Esquivando en el último momento el ataque de Naruto, lo dejó sin defensa y ante la mirada aterrorizada de todos le dio un violento golpe que lo envió al aire nuevamente. Sonrió en forma macabra cuando vio que nuevamente el rubio estaba a su merced, incapaz de maniobrar en el aire.

- ¡Maldición…!- Exclamó la castaña, con la impotencia de ni siquiera poder lanzar algún Jutsu para ayudar al rubio

- ¡Esta vez no fallaré!- Shiryu echó su brazo hacia atrás, para lanzar su último golpe

- ¡Naruto…! ¡Ya has llegado lejos, sólo tienes que dar el último paso…!- Azula miraba expectante a su amigo

"¡El último paso…!" El rubio reaccionó a las palabras de su amiga

- ¡Naruto!- Touma apretaba los dientes, impotente por no poder ayudar a su amigo

- ¡Shiryu! ¡Por favor detente…!- La expresión de Ukitsu ya estaba descompuesta debido al llanto

- ¡Primero Naruto…! ¡Luego seguirán ustedes!- El cuerpo del Shogun comenzó a rodearse de su Chakra verde - ¡Muere…! ¡Rozan Shoryu Ha…!-

- ¡Naruto…!- Exclamaron los tres amigos del rubio, con desesperación

- ¡Ahora…!- En el aire, el rubio se recompuso extendiendo sus dos brazos, quedando frente a frente con el Shogun

- ¡¿Qué está haciendo?!- El azabache miró con asombró, como Naruto pudo esquivar el Rozan Shoryu Ha con su maniobra, el cual pasó cerca de su cabeza e incluso le arrancó algunos cabellos

- ¡Este es el último paso…!- Shiryu observó sorprendido al Chunin, quien echó su brazo hacia atrás -¡Oudama Rasengan Hadouryuken (Puño Dragón del Movimiento Ondular de la Esfera Espiral Gigante)…!- El dragón de luz del Hadouryuken salió disparado a gran velocidad del puño de Naruto con la particularidad de llevar en su hocico un Oudama Rasengan brillante

- ¡Imposible…!- Exclamó incrédulo el Shogun.

Apenas impactó el nuevo Jutsu a Shiryu, lo hizo desaparecer en una estruendosa explosión, que levantó una enorme cortina de humo tan grande como la provocada por el Raiton: Rasengan…

Azula, Touma y Ukitsu, se cubrieron para poder ver a través de la deslumbrante explosión de viento y Chakra. Debido a la naturaleza ventosa del estallido, el polvo se disipó rápidamente en todas direcciones, mientras Naruto cayó pesadamente al suelo, orientándose hacia el lugar donde había lanzado su ataque. El peliazul, la castaña y la azabache esperaron a que su visión se aclarara completamente, pudiendo notar la silueta de Shiryu entre el polvo, que al terminar de disiparse dejó ver al Shogun ileso y de pie, con la mirada baja y sus ojos ocultos en la sombra que producía su cabello. La arena al entero, había quedado como un enorme estadio hondo, tras las dos explosiones de ese nivel de intensidad. Eran decenas de metros los que ya separaban la base de la arena y el final de los muros.

- No puede ser…- Azula mirada atónita a su enemigo erguido frente a ellos "Aunque el Hadouryuken de Naruto estuviera incompleto, el Oudama Rasengan debe agregarle un gran poder destructivo… Pero Shiryu permanece de pie…"

- ¿Acaso ese sujeto es inmortal…?- Susurró Touma, diciendo lo que pensaba su amiga

- Impresionante…- Susurró el Shogun abriendo los ojos y sonriendo suavemente, pero al instante cerró los ojos y cayó al suelo mientras su armadura se deshacía en cientos de pedazos, dejando sólo las protecciones de sus piernas y su pantalón negro

- ¡Finalmente lo derribó…!- Azula y Touma todavía lucían sorprendidos

- Kh…- Shiryu respiraba con dificultad, mientras Naruto se acercaba lentamente, con un Rasengan en la mano "Todo terminó…" Pensó el Shogun, al darse cuenta de que el rubio pensaba rematarlo y lo miraba con sólo un ojo abierto

- ¡Alto, Naruto-sempai…!- El aludido volteó a su espalda, para encontrarse con una Ukitsu que corrió rápidamente para posarse de rodillas, junto al azabache

- Ukitsu…- Susurró débilmente el rubio

- Todo terminó, tú ganaste…- La morena agachó la cabeza, mientras posó sus manos en el pecho desnudo de Shiryu -Por favor, no lastimes a mi hermano…-

- ¿Tu hermano?- Replicó el rubio, asombrado

- Mi madre, Harribel-san, fue quien me dio la vida… Por eso Shiryu es mi hermano…- Las lagrimas cayeron del rostro de Ukitsu al rostro del pelinegro

"Ukitsu…" Pensó el Shogun, sorprendido de que la morena lo salvara

- De acuerdo…- Naruto disipó su Jutsu al ver a su compañera llorar, así como él lloró cuando Infernape usó a Hinata y a Nami, con esa misma tristeza y el único deseo de recuperarlas

- A pesar de que quise matarlos… ¿Por qué me salvaste…?- Shiryu lucía desconcertado

- Quiero ser egoísta, como nuestra madre…- Respondió la morena, sonriendo suavemente

- Ukitsu…- Susurró el azabache, mientras las lágrimas comenzaron a escapar lentamente de su rostro "Ahora me siento, como cuando era niño… Protegido como cuando mi madre estaba conmigo…" La mano derecha del Shogun se posó en las de Ukitsu con lentitud, con evidencia de que algo tan simple, le costaba mucho trabajo "Y arropado, por esa misma calidez"

- Naruto…- Azula y Touma se acercaron, ayudándose mutuamente y escoltados por Artemis

- Miau…- Susurró el gato débilmente

- Lo lograste, Naruto- La princesa sonrió débilmente -Eres increíble…-

- Azula…-

- Ella tiene razón, fue impresionante…- Dijo Shiryu, sorprendiendo a los chicos -Ryu estaría orgullosa de ti…-

- Shiryu…- Naruto sonrió débilmente, al ver las lágrimas presentes en el rostro del azabache, junto con Touma y Azula

- Ku, ku, ku… ¡Ja, ja, ja!-

Sorprendiendo a los cinco alumnos de Ryu, una siniestra y estridente carcajada se hizo presente en el lugar, provocando que todos voltearan a donde estaba el techo de la arena y una sombra de particular forma. Cuando se acercó un poco más, los cinco pudieron ver a ese extraño ser compuesto de esferas de metal de diferentes tamaños, unidas entre sí por lo que parecían ser las raíces de un árbol y cuyo rostro era similar a la cabeza de un Gecko.

- ¡Que patético eres Shiryu, primero el mocoso te derrota y luego lloras porque esa chiquilla se apiadó de ti…!-

- ¡¿Quién eres?!- Exclamó la princesa con abierta hostilidad

- ¡Tung, Shogun del Dogun…!- Exclamó Shiryu desde su precaria posición

- ¡¿Esa cosa es el Shogun del Dogun?!- Touma miraba desconcertado al particular ser, que sonreía en forma siniestra

- ¡Su cuerpo parece estar hecho del Mokuton de Makoto-san y metal!- Ukitsu estaba visiblemente sorprendida con la apariencia del extraño ser

- ¡¿Qué demonios haces en este lugar…?!- el azabache se acuclilló, con visible esfuerzo, para encarar al Shogun del Dogun

- Creo que es obvio… ¡Vine a matarte!- Exclamó Tung, extendiendo sus brazos con demencial regocijo

- ¡¿Qué dices…?!- Replicó un atónito Dragón Shiryu

- ¡Ni a mí ni al cara de fantasma nos simpatizaste jamás…!- La sonrisa de ser metálico se retorció en forma tétrica -¡Sólo eres un humano queriendo jugar a ser Shogun!- Los chicos miraban sorprendidos al ser de metal y madera -Pensaba hacerte pedazos apenas mataras a esos mocosos, pero esto salió mejor de lo que pensé ya que fuiste derrotado… ¡Ahora yo acabaré contigo y declararé al mundo que maté a esos mocosos para vengar a mí 'camarada Shogun'!- El sarcasmo era evidente en las palabras del Shogun del Dogun, quien levantó su puño al aire -¡Así que arrodíllate y agradéceme…!-

Súbitamente, por toda la isla, comenzaron a producirse espontáneas explosiones de gran calibre, que sacudían violentamente la tierra. Incluso Touma y Azula cayeron de sentón al suelo junto con Naruto, ya que los tres estaban débiles tras la aterradora batalla. De Shiryu sobra decir que le costaba trabajo permanecer acuclillado y sólo Ukitsu pudo mantenerse firme ante los súbitos temblores que se hicieron presentes por varios minutos, hasta que tras la última sacudida que terminó de hundir más la arena dentro de la isla, al vencerse los túneles debajo y dejando una distancia enorme entre la arena y el claro superior, llegó una desconcertante calma.

- ¡¿Qué fue lo que hiciste, Tung…?!- Exclamó Shiryu, encarando a su ahora enemigo

- Es sencillo, simplemente hice detonar las bombas que coloqué debajo de esta isla, justo al lado de los depósitos de Hidrato de Metano…- La princesa y el arquero se sorprendieron en demasía con las palabras del Shogun del Dogun -Seguramente el infierno ya se debe de haber desatado en el fondo del mar y ahora, todo en esta isla será arrasada por unas aguas tan tóxicas como calientes… ¡Ja, ja, ja!-

- ¡¿Qué?!- Exclamaron Naruto, Ukitsu y Shiryu

- ¡Cuidado…!- Exclamó Azula, mientras que del suelo surgió una violenta erupción de agua visiblemente caliente, cerca de los chicos.

En todo el complejo, los múltiples túneles pensados como un laberinto para el enemigo, se convirtieron en una trampa mortal de agua hirviente y tóxica, que en forma de un torrente violento arrasaba todo a su paso. Las Tortugas Ninja y los Sapos de Batalla, terminaban incluso como si hubieran sido cocinados al vapor apenas entraban en contacto con ese mortal líquido. Los Demidevimon presentes en el lugar caían como moscas ante los gases venenosos que le seguían a las aguas. Lentamente, todo el lugar era invadido por esas letales aguas, cada rincón, incluso el mausoleo de Harribel y Ulquiorra… Todo era destruido sin que nada ni nadie pudiera evitarlo. En la arena, lentamente el agua tóxica y caliente, ayudada por súbitas erupciones en el suelo, rodeaba a los chicos, hasta que Ukitsu realizó un Jutsu Doton para elevar un poco a todos con relación al agua, pero no pudo seguir mucho, porque comenzó a respirar con dificultad, ante la confusión de todos.

- Ukitsu…- Shiryu un gran esfuerzo para ponerse de pie y encarar a Tung con una expresión de furia en su mirada -¡Bastardo…!- Como pudo, el azabache ejecutó la Excálibur para intentar atacar a su enemigo, pero debido a su precaria condición, la lanzó visiblemente desviada

- Ya entendí la indirecta, Shiryu…- Tung observaba con regocijo cómo la arena se había convertido en una especie de alberca, llena de esa mortal agua y sólo sobresalía la plataforma de tierra que había hecho la morena -Entonces yo los dejo disfrutando de estas 'aguas termales', nada mejor que un relajante baño después de una batalla… ¿Ustedes no lo creen así?- Indiferente a la suerte de los chicos, Tung se dio media vuelta desentendiéndose del asunto

- ¡Regresa bastardo…!- Naruto volteó hacia el lugar donde hace un instante se encontraba el Shogun del Dogun -¡Eres un maldito cobarde!-

La situación había empeorado visiblemente cuando Ukitsu se dejó caer de rodillas. Era evidente que le costaba respirar, ya que daba grandes bocanadas de aire para intentar recuperar el aliento, pero contrario a lo esperado, su debilidad se hizo cada vez más notable. Touma y Naruto lucían desconcertados ante el mal estado de salud que presentaba la morena, tratando de explicarse la razón, ya que si bien ellos también estaban mareados y les costaba trabajo respirar, no estaban tan mal como la azabache. Azula cargó como pudo a su amiga, que estaba a punto de perder la conciencia.

- ¿Qué ocurre Ukitsu?- Preguntó el rubio visiblemente preocupado

- ¡Naruto te hizo una pregunta!- Azula ya era víctima de la ansiedad, porque la morena no podía hablar siquiera, sólo respiraba agitada

- Los Vasto Lord son más susceptibles a la intoxicación o al veneno que los humanos, porque sus sentidos están más desarrollados… Si no la sacan de aquí, morirá inevitablemente…- Shiryu volteó a ver a los chicos

- ¡Eso quisiéramos hacer, pero ya no tenemos Chakra…!- Las lágrimas traicionaron a la princesa, escapando de su rostro

- ¡El nivel del agua no tardará en alcanzarnos…!- Touma miraba con preocupación el borde de la plataforma de tierra, donde el agua ya comenzaba a salpicar

- Hay que… Saltar hacia allá…- Con sus fuerzas restantes, la morena señaló hacia el lugar donde hace unos momentos había escapado Tung

- En nuestra situación eso es impensable… Apenas podemos estar de pie…- Replicó Azula, frunciendo el ceño y apretando los dientes como señal de impotencia

- Al menos…- Ukitsu comenzó a toser -Moriremos juntos…-

"Ukitsu…" Pensó fugazmente el azabache.

La atmósfera del lugar era ya insoportable debido a la alta temperatura del agua y a los gases que liberaba. Naruto comenzó a golpear el suelo con impotencia, mientras que la castaña se aferró a su amiga, seguida de Touma, quien se posó junto a los chicos, resignados a morir…

Para sorpresa de los cuatro, poco a poco la atmósfera comenzó a ser menos hostil e incluso la morena comenzó a respirar con un poco menos de dificultad. Se separaron para encontrarse con la sorprendente visión del pelinegro que estaba rodeado de su Chakra verde mientras que su musculatura aumentaba visiblemente y pequeños hilillos de sangre se hacían presentes por todo su cuerpo. Su mirada demostraba una gran determinación.

- ¡Shiryu…!- Exclamaron sorprendidos Naruto, Azula y Touma

- Hermano…- Susurró débilmente la morena, al darse cuenta con los demás que era su Chakra, el que mantenía a raya los gases y la temperatura

- Kh…- El esfuerzo que el azabache hacía era visible en la expresión de dolor de su rostro, pero se mantenía así -No puedo permitir… Que mueran en este lugar-

- ¡Espera…!- El peliazul volteó a ver con temor al Shogun del Suigun -¡Ese es el último poder, el Kouryu Ha (Onda del Dragón Enfurecido)!- Los tres Chunin voltearon a ver al hijo de Ami y Hyouga, visiblemente confundidos -¡Si usas eso, morirás irremediablemente porque tu cuerpo se desgarrará por la carga que representa!-

- Lo sé… Ryu me lo advirtió alguna vez- Replico el azabache, secamente

- Espera, hermano…- Susurró Ukitsu, aterrada con la posibilidad que había planteado Touma y luego confirmado Shiryu

"Madre… Ryu… Me dejé consumir por mi odio y traicioné sus ideales, desprecié sus sacrificios… Incluso sabiendo la verdad, no renuncié al odio hasta que Naruto me abrió los ojos y Ukitsu me recordó lo que se siente ser querido por alguien…" La expresión melancólica del azabache daba a entender el sufrimiento físico y el remordimiento que estaba experimentando en ese momento, al llevar a su cuerpo más allá de sus propios límites "Pronto estaré con ustedes para disculparme por todo lo que he hecho en este tiempo… Mientras tanto, préstenme un poco de esa fuerza de voluntad que las llevó a ser lo que fueron…" Su mirada se llenó de tranquilidad y una mirada clara se hizo presente cuando abrió los ojos -Ukitsu, Naruto, Touma, Azula… ¡Ustedes deben seguir con la misión que Ryu les dejó!-

- Detente… Shiryu…- La morena se dio cuenta del daño que se producía su hermano adoptivo con lo que fuera que estuviera haciendo

- ¡Kouryu Ha (Fuerza del Dragón Enfurecido)…!- Exclamó el Shogun del Suigun, levantando sus manos violentamente hacia el cielo.

Naruto, Azula, Ukitsu y Touma salieron proyectados violentamente al aire por una súbita explosión de Chakra surgida del cuerpo del azabache, cayendo afuera del pozo que antes era la arena en forma violenta, incluso cuarteando el suelo donde habían impactado. Apenas pudo respirar con claridad, la Kankichi corrió hacia el borde del lugar, para ver cómo el agua ya llegaba a las rodillas de su hermano, quien miraba sonriente hacia el lugar donde habían caído los chicos. Su musculatura lentamente regresaba a la normalidad, mientras las hemorragias por todo su cuerpo se hacían más notorias. Ante la mirada de horror de su hermana adoptiva, el Shogun del Suigun se dejo caer de espaldas, flotando sobre el agua, con una suave sonrisa en su rostro.

"Gracias por abrirme los ojos… Pude dejar atrás ese odio que me había envenenado el corazón toda la vida y en el último momento pude despertar… Me gustaría ayudarlos en lo que pudiera… Pero este será mi final… Adiós… Hermana…" El azabache cerró los ojos, expirando finalmente.

Lentamente, el cuerpo de Shiryu comenzó a hundirse en el agua hirviente, perdiéndose lentamente en la oscuridad de la profundidad mientras de entre el pantalón negro que vestía, salió un sello con el Kanji 'Jibakushin' y mientras su cuerpo comenzaba a quemarse en el infierno acuático, desapareció en un destello de luz. Ukitsu miraba con la expresión descompuesta por el dolor, como la arena terminaba de inundarse, sólo a unos pocos metros debajo de ella. Naruto, Azula y Touma se acercaron, apenas pudieron reincorporarse, para mirar la escena delante de ellos…

Era imposible que algo sobreviviera en ese infierno de agua hirviente y tóxica, pero ninguno se atrevía a decirlo.

- Ahora estás con nuestra madre… Adiós… Hermano…-

La morena comenzó a sollozar y apenas sintió la mano de su amiga sobre su hombro, se abrazó a ella para llorar, dejando ir todo su dolor, el dolor de perder a la familia que siempre anheló tener en aquellos días en el orfanato de Konoha. En lo más profundo de esa alberca infernal, la Zanpakuto Tiburón yacía clavada en el lecho, junto a uno de los pedazos que quedaron de la Armadura del Dragón…

En el último túnel que se veía invadido por el agua, el albo del Suigun corría para tratar de salvar su vida. Llegó finalmente a una parte donde se encontró de frente con otro torrente de agua y fue entonces que simplemente sonrió y se resignó a morir. Cerró los ojos y se sentó en el suelo, esperando el momento de su muerte. Segundos después, ambos torrente de agua se encontraron y Suigetsu quedó atrapado.

Su cuerpo lentamente comenzó a asimilarse al agua mientras una débil sonrisa se formó en su rostro…

"Shiryu-sama… Así como el Jagun, hemos caído" Finalmente, la esencia del albo desapareció en medio de esas aguas mortíferas.

En Tiamath, se encontraban los cuatro Shogun restantes y Orochimaru reunidos frente al velo oscuro donde la aterradora silueta del Rey Dragón Demonio era visible. Detrás de los líderes del Tengun, se encontraban dos ataúdes donde yacían los cadáveres de los dos caídos recientemente, Shiryu e Infernape. Los intentos de revivir al Rey Mono habían fracasado y por ende, era inútil intentar lo mismo con el Shogun del Suigun. Ambos tenían un sello en su pecho, a la altura del corazón, consistente en una serpiente roja que se mordía su propia cola. Ese era el símbolo que evitaba que las almas de ambos fueran parte de cualquier Jutsu de resurrección, como el Edo Tensei o el Jaou no Masei.

- La antigua base de Orochimaru-sama se vio hundida bajo un agua tóxica producto de súbitas y misteriosas explosiones producidas cerca de los depósitos de Hidrato de Metano presentes en el lugar… Eso provocó una reacción en cadena que evitó cualquier intento de rescate, debido a la peligrosidad del siniestro…- Mayuri daba el reporte oficial, mirando de reojo a Tung

"¿Misteriosas explosiones?" Pensó la Shogun del Fuugun con imperceptible desconfianza en sus ojos

- Yo estaba por la zona e intenté ir a ayudarlo, pero cuando llegué, ya todo estaba sumergido en esa espantosa agua mortífera…- Agregó el ser metálico con una sutil sonrisa en su rostro -Pero bueno… Al menos la muerte de Shiryu no fue en vano, porque se llevó al infierno a esos molestos chiquillos y vengó también a Infernape-

"Ese es Tung, el ser definitivo que he creado…" El Taishogun sonrió suavemente

"La verdad del desafortunado deceso de Shiryu es un secreto que guardaremos bien Tung y yo…" Mayuri sonrió en forma sutil

- Shiryu es una lamentable pérdida para el Tengun…- Agregó la homónima del fallecido, la legendaria Choun Shiryuu -Será una baja muy sensible en el futuro y más si agregamos lo de Infernape-

- En eso tienes razón, Shiryuu- Replicó serio el Rey Serpiente, sin borrar la sutil sonrisa de su rostro -Pero al menos, como bien dijo Tung, su muerte valió la pena-

"Hay algo que no cuadra en esta historia…" Shirona volteó a ver de reojo a los Shogun del Dogun y el Raigun "Esos dos nunca aceptaron a Shiryu y en particular Tung… Ese sujeto está desquiciado por la gloria como para honrar de esta manera a un humano…" Entrecerró los ojos discretamente "No me sorprendería para nada que él estuviera relacionado con esas 'misteriosas explosiones'…"

- En fin… Ahora que Shiryu está muerto y el Suigun fue totalmente destruido durante el incidente, debemos comisionar al ejército que se encargará de concluir con la conquista de la Nación del Agua…- Finalmente, Nubes tomó la palabra con una voz de imponente eco espectral -La princesa Rimururu comienza a ser un factor molesto porque podría unificar a los inútiles humanos en una causa común…- Sus ojos brillaron con un tono violáceo -La quiero muerta-

- Si me lo permite, Nubes-sama… Quisiera acabar la obra que dejó inconclusa el buen Shiryu, como una forma de honrar su memoria, ya que a pesar de ser un simple humano, demostró que era uno de los nuestros…- El ser metálico miró expectante a su líder

- Adelante entonces, Tung- Replicó el líder del Tengun al instante, con firmeza -Quedas a cargo… Hazlo bien-

- De acuerdo, entonces yo me dedicaré a capturar y mutilar a esa zorra de Rimu-chan y una vez que acabe con ella, la resistencia terminará… Será un poco aburrido sin esos mocosos estorbando… ¿Pero qué le vamos a hacer?- El ser metálico sonrió con deleite, ya que el objetivo que perseguía y por el que tramó el asesinato de Shiryu: ser comisionado para conquistar la Nación del Agua, había sido alcanzado.

Notas

Rozan Kouryu Ha es lo que se conoce en Latinoamérica como el Último Dragón, lo que usa Shiryu en su batalla contra Shura de Capricornio.

Finalmente el arco argumental de la batalla contra el Suigun ha terminado y se ha revelado algo del pasado de Ryu durante la Guerra Secreta, además de la verdadera historia del nacimiento de Ukitsu. Seleccioné a Harribel y a Cifer como los padres de Ukitsu, ya que si ven detenidamente imágenes de los tres en comparación, la apariencia de la morena azabache perfectamente es creíble si se le presenta como hijo de los mencionados, como en el caso de Touma en relación a Cygnus Hyouga y Sailor Mercury.

Para el carácter de Harribel en el fic me basé en la definición que hace Tite Kubo en el Character Book 3: tiene un fuerte sentido de la justicia, no es de dos caras, tiene capacidad para ser líder y es romántica, además, según Baraggan Luisenbarn, el aspecto de la muerte de Harribel es el "Sacrificio", pero yo lo quise plasmar de una forma diferente al manga, como el sacrifico como una razón para morir y no sólo como un peón sacrificable.

También para Cifer me baso en el manga, en el asunto de que según Baraggan, Ulquiorra representa al "Vacío" como aspecto de la muerte, un ser vacío de sentimientos que sólo piensa en obedecer a su creador, en este caso Orochimaru, al igual que en el canon demuestra su fidelidad por Aizen. Con relación a la nueva habilidad de Naruto, no es lo mismo por ejemplo, el Chidori, donde simplemente se corre rápido y se atraviesa al enemigo con la mano cargada de Raiton o el Yoroi Raiton del Raikage, que sólo es rodearse de Chakra Raiton para subir la defensa, los reflejos y la velocidad, que el Rasengan Taiken, una combinación del Jutsu insignia de Minato y el golpe donde el usuario concentra toda su fuerza física para golpear a su enemigo.

El escudo del dragón puede resistir por separado ambos ataques fácilmente, pero juntos se potencian conjuntamente. Esta única habilidad de Naruto, está relacionada con el Rinnegan, pero más adelante revelaré eso a detalle. El Hidrato de Metano es un compuesto químico que se forma en el lecho marino. Es inflamable incluso bajo el agua y es potencialmente un combustible para el futuro, sin embargo es muy peligroso extraerlo por su toxicidad y también por su volatilidad. Por esto el resultado tan devastador del retorcido plan de Tung para acabar con Shiryu.

Creo que eso sería todo y nos vemos en el siguiente capítulo.