Naruto Zarya

Pues bien, acá está la entrega prometida.

Por otro lado, he decidido que en cuanto a los capítulos correspondientes a la Saga de Shirona y Naruto, continuaré con el ciclo de cada dos semanas, contando la actualización anterior, por lo que la siguiente entrega sería para el sábado 14 de Octubre. Espero y deseo de todo corazón que no haya otro evento como el que retrasó el itinerario del fic.

Sin más por decir, agradezco la paciencia y paso a los reviews:

animebot02: Gracias. Fue un hecho lamentable y todavía falta mucho por hacer.

CCSakuraforever: Pues sí, la saga abre con una intensa batalla y esa pregunta desconcertante: ¿Qué pasará con Naruto?

dragon titanico: Me alegra que al final lo de tu casa se haya quedado en 'casi'y pues cuando quieras o necesite, acá estamos. Pues gracias, la idea de los recuerdos de Shirona es mostrar su radical cambio a la par de la saga y sí, juntos lograron el milagro de herir a la Kami no Senshi, pero eso sólo logró que Naruto quedara desmemoriado y vulnerable. Sobre lo de Rikudou-Shaka-Shirona, lo manejaré de cierta manera conforme avance la historia. De hecho mandaste el review justo a tiempo, porque estaba por actualizar como dije ayer…

Pues bien, ahora al fic:

- Probando, uno, dos, tres…- (Personaje hablando)

"Bah, que tontería" (Personaje pensando)

(Lo escrito entre puntos suspensivos en cursiva son recuerdos)

Lo escrito en cursiva sin comas ni guiones y centrado, son narraciones, de los personajes o mías o documentos.

"Si está escrito entre comillas, son pensamientos de los personajes…"

XXIX: Desafío Mortal

Aquél aterrador campo de batalla estaba totalmente devastado…

Alrededor de ellas dos no quedaban más que un suelo totalmente erosionado y tierra desquebrajada. Montañas destrozadas y varios cadáveres quemados eran muestra del devastador poder de ambas. Una maltrecha Shirona de quince años, con diversas heridas y pequeñas hemorragias en todo el cuerpo, respirando con visible dificultad, encaraba visiblemente decidida a su enemigo. Su camisa negra sin mangas estaba visiblemente desgastada y su pantalón azul de tres cuartos roto en varias áreas debajo de las rodillas. Se sostenía con ayuda de su Katana mientras el Doujutsu legendario apenas y podía mantenerse en sus ojos.

Frente a ella, casi igual de lastimada, se encontraba aquella mujer demonio de largo cabello escarlata, tez morena y voluptuosa complexión. De aparentes veinte años y varios centímetros más alto que la Kami no Senshi, era una mujer de orejas puntiagudas y cejas visiblemente pobladas, ojos ámbar, con ropas consistentes en botas largas, pantalón blanco y traje blanco de tirantes sobre una camisa negra con cuello dorado y brazaletes del mismo tono metálico en ambos brazos, con un ojo en su frente, colocado con las comisuras en posición vertical.

Shirona, en la batalla más difícil que había tenido que enfrentar, se encontraba al límite contra la Kiganjou (Reina del Ojo Demoniaco) Hexerei. Ambas contrincantes ya estaban visiblemente agotadas, manteniéndose de pie más por sus ideales que por otra razón. La Reina de los demonios buscaba destruir a la jueza de los Kami para iniciar la conquista del Ninkai y la esclavización de todos los humanos bajo su tiranía. La chica de Uzushio se mantenía de pie debido a que ella era la única barrera que le impedía a esa megalómana la realización de sus objetivos…

En el Ninkai estaba su hogar, la aldea que la había recibido cuando fue dejada en el mundo por la mensajera de los Kami. En el Ninkai estaban sus camaradas Ninja que darían la vida por su adorada aldea y sobretodo, ahí estaba su amado Minato, a quien había dejado desde que tenía trece años para enfrentar a la mujer delante de ella. Proteger al rubio era su razón principal para continuar de pie, dispuesta a morir…

Alrededor de ellas, las rocas pequeñas y el polvo se elevaban al cielo mientras la tierra temblaba como resultado del choque de sus poderosos Chakra.

- No entiendo, Shirona- La Kiganjou tranquilizó su respiración

- ¿A qué te refieres?- Preguntó seria la pelirroja, dejando de jadear también

- ¿Por qué proteges a los humanos? Son insectos, ganado que solamente existe predestinado a convertirse en nuestras bestias de carga, la carne en nuestros platos y nuestros juguetes sexuales cuando tengamos deseos carnales…- La siniestra Reina de los Demonios endureció la mirada -No merecen que los protejas… A diferencia de nosotros o de los Dragones, ellos no discriminan por la fuerza, sino por la apariencia, prefieren sobre ellos al más estético antes que al más capaz y mientras de frente hablarán bien de ti, por detrás te acuchillarán… Jamás aceptarán a alguien que no sea humano, sin importar lo mucho que hagas por ellos…-

- Es porque estoy agradecida- La Kami no Senshi cerró los ojos y sonrió suavemente

- ¿Hm?-

- Hay una persona a la que le estoy muy agradecida, porque me dio su amor… ¡Y es por esa persona que te derrotaré!- La mirada de Shirona se mostró decidida "Minato… ¡Voy a protegerte aunque eso me cueste la vida!"

- Ya entiendo… Es una pena- La Kiganjou pronto fue rodeada por su enorme y denso Chakra escarlata -Pensaba decirte que te unieras a mí para conquistar el Ninkai, pero siendo así como piensas… ¡Caerás y tras de ti seguirán todos los humanos!-

- ¡No si tú caes primero!- En la mano derecha de la pelirroja comenzó a formarse una esfera azul de Chakra que comenzó a producir una corriente de viento

- Ni siquiera con 'ese' poder pudiste vencerme, mucho menos con un Jutsu de los inútiles humanos… Yo no soy débil y patética como el Juubi-

- ¡Este es el Jutsu que representa mi amor por el Ninkai!- Levantando la mano, la esfera adquirió la forma de un Shuriken gigante que brillaba en forma intensa -¡Es la representación de mi corazón y el de Minato unidos! ¡Fuuton: Rasenshuriken (Elemento Viento: Shuriken Espiral de la Espada Oculta en la Mano)!- El polvo del lugar se disipó ante la intensa corriente de viento producida por el Jutsu

- ¡Kaiserin Phönix (Emperatriz Fénix)!- Exclamó triunfal Hexerei, mientras en un mano derecha se formaba la imponente figura de un ave de fuego hecha de Chakra -¡Apenas pudiste resistir el ataque anterior sin morir quemada! Ahora que estás agotada voy a reducirte a cenizas…- Un perversa sonrisa se formó en el rostro de la Kiganjou -¡Entonces nada me impedirá conquistar el Ninkai!-

"Debo derrotarla…" Pensó la Kunoichi, analizando a su enemiga con el Rinnegan, sin perder detalle y mientras era envuelta en el manto de Chakra del Asura "No importa lo que suceda, ahora que tengo una única posibilidad… ¡No puedo fallar!"

- ¡Muere!- Hexerei se lanzó al frente a toda la velocidad que su maltrecho cuerpo le permitía alcanzar -¡Kaiserin Phönix…!-

"¡Tengo que lograrlo…!" Shirona se arrojó también -¡Fuuton: Rasenshuriken…!-

Mientras ambos iban a toda velocidad en el aire, tomaron vuelo para lanzar sus ataques finales. El destino del Ningenkai estaba en juego, el resultado se derivaría de ese último choque. Ante la mirada sorprendida de Shirona, la mano oscura de la Kiganjou liberó su infernal ataque, que le dio de lleno en su cuerpo. La Kami no Senshi gritó ahogadamente, empezando a consumirse en medio de aquél fuego despiadado y abrazador…

- Yo gané…- La mujer demonio iba a alejarse, cuando sintió que la fuerte mano libre de Shirona la detuvo -¡¿Qué demonios?!-

- Lo siento…- En el rostro de la Kunoichi se formó una débil sonrisa -Pero quien ganó fui yo… ¡Toma!-

Sin importar la cercanía con su enemiga, Shirona impactó el Fuuton: Rasenshuriken en el ya aterrado rostro de Hexerei, provocando la mayor explosión de luz ocurrida durante el combate. Varios kilómetros a la redonda se expandió aquél resplandor enceguecedor, con un sonido vibrante sumamente intenso. Lo que quedaba del lugar desapareció, entre la luz del último ataque de la Kami no Senshi, ofreciendo su vida sin dudarlo en una batalla que decidía el destino de los seres humanos, algo de lo que los beneficiados no estaban enterados…

El escenario del épico combate, un continente del Makai no más pequeño que la Nación del Fuego, estaba totalmente destruido debido a las encarnizadas batallas ocurridas durante la guerra entre Shirona y la Kiganjou Hexerei, cuyo conflicto al parecer había llegado a su desenlace.

La batalla final había terminado con el último reducto a donde la destrucción no había llegado…

Una intensa lluvia acompañada de rayos y truenos caía sin cesar sobre las ruinas de lo que alguna vez fuera Uzushio…

Todo estaba devastado, excepto por un edificio subterráneo que sólo conocía la anciana Genkai y por donde Kushina entraba con una bolsa de provisiones traídas de una de las bodegas que habían sobrevivido a la destrucción de hace trece años atrás. Latas de conservas y algunos medicamentos no perecederos, eran parte de lo que llevaba junto con algunas vendas. Una vez que abrió la puerta de entrada al lugar, la cual estaba ubicada en el suelo, descendió un complejo sistema de escaleras y amplios corredores para llegar a una puerta de madera, la cual fue abierta por una Azula expectante.

- Traje medicinas y algunas cosas de comer- Dijo la pelirroja mientras entraba al lugar

- Gracias, ya era justo…- Replicó suavemente la princesa.

Al entrar ambas mujeres a la amplia habitación, enfocaron su mirada hacia la cama ubicada al final, donde Naruto estaba recostado y tapado hasta la cintura, acariciando suavemente a un entristecido Artemis, mientras que Infernape, vendado del vientre, los pectorales y los brazos, estaba sentado en un banco de madera mientras era atendido por el Ninjutsu Médico de Rimururu. Genkai miraba alternadamente cada espacio de la habitación, con expresión seria. La sangre seca de aquellas lágrimas, seguía presente en el rostro del hijo de la Shogun del Fuugun.

- ¿Cómo va todo, Rimururu?- Preguntó la Chunin una vez que estuvo lo suficientemente cerca de la otra castaña

- Kushina-san tenía razón, ya logré reacomodar los hombros de Infernape en su lugar, pronto estará bien- La Daimyo se sentó en un banco de madera, visiblemente agotada tras terminar el tratamiento del simio -Sin embargo Naruto…- La mirada de todos se orientó a la cama, donde el chico seguía mirando con una amplia sonrisa al gato de particular marca en la frente

- Miau…- El gato maulló mirando al chico

- Que bonito gato- Preguntó Naruto con curiosidad -¿Cómo te llamas?- Artemis se entristeció visiblemente con aquella pregunta -Ven… ¿Quieres ser mi amigo?-

- ¡Miau…!- El gato se arrojó al regazo del rubio, comenzando a llorar mientras se friccionaba contra él

- ¿Qué pasa gatito? ¿Por qué estás triste?- Preguntó el chico, confundido

- Naruto perdió la memoria por completo- Kushina, Genkai, Rimururu y Azula voltearon a ver al Shogun del Kagun -Shirona… Ella dijo que le quitó a su hijo lo que le estorbaba… Se refería a todos los recuerdos de su vida…-

- ¿Acaso usó algún Jutsu para absorber su memoria?- Preguntó expectante la Chunin

- No, no creo… Más bien pienso que usó un Genjutsu producido por el Rinnegan como medio para llegar directamente al cerebro de Naruto y borrar todos sus recuerdos mediante un shock inducido en su mente… Algo similar a como el Tsukuyomi del Mangekyou Sharingan deja secuelas en la mente del objetivo, pero infinitamente más devastador… Al no tener completamente desarrollado su Doujutsu, Naruto fue incapaz de defenderse del asalto y como resultado, la memoria de Naruto quedó completamente en blanco- Un ingenuo rubio acariciaba al gato, ajeno a la conversación sobre él

- ¿Entonces nunca se recuperará-ttebane?-

- Eso no lo sé…- Respondió tranquilamente Infernape -Pero es como si Naruto hubiera vuelto a nacer como un niño que no sabe nada…-

- ¡Ese no es lo importante!- Una afligida Rimururu llamó la atención de todos, ya que gritó mientras tenía la mano de Naruto entre las suyas -¡Algo grave ha pasado, todos nosotros también quedamos borrados de la mente de Naruto!- Tras sus palabras, volteó a ver hacia el expectante rubio -¡¿Acaso no nos recuerdas?! ¡¿Olvidaste mi rostro?!-

- U-Ustedes me dicen Naruto- El chico estaba cohibido, ya que la princesa mayor estaba muy cerca de él y era sumamente bonita -¿Así es como me llamo?-

- ¡Así es, tú eres Naruto!- La Daimyo estaba visiblemente entristecida -¡Vives en Konoha, en la Nación del Fuego y quieres convertirte en Hokage!-

- ¿Konoha? ¿Hokage?- El chico con el Rinnegan en sus ojos se llevó las manos a la cabeza con un rictus de dolor -Kh… Me duele, me duele la cabeza- Rimururu instintivamente se apartó del chico, visiblemente entristecida

- Al menos límpiate la sangre- Una molesta Azula sacó de entre sus ropas un pañuelo y tras mojarlo con una bandeja de agua cercana a la cama, limpió con cuidado a su amigo, dejando su rostro impecable

- Gracias, eh… Amiga- El chico sonrió feliz, agradecido con la atención, desatando involuntariamente la furia de la Chunin

- ¡Eso no es posible!- Sorpresivamente tomó de la camisa blanca con la que habían vestido a su amigo -¡Tú no puedes olvidarte de mi nombre ni del de Ryu-sensei, quien dio su vida por nosotros dos!- La marcada ira de Azula asustó visiblemente a Naruto

- ¡Me duele!- El chico ya comenzaba a sollozar -¡Suéltame por favor…!- Sin delicadeza, la Princesa de la Nación del Fuego lanzó al chico contra la almohada en la que había estado recostado

- ¡Azula!- La Daimyo estaba preocupada por alguna mala reacción que pudiera tener la otra princesa

- ¡Cálmate ya, Azula…!- Dijo Infernape a modo de regaño

- ¡Esa chica mala me está molestando…!- Naruto se aferró a Rimururu, soltándose a llorar visiblemente

- Kh…- La Chunin agachó la mirada, apretando visiblemente puños y dientes "Si Shirona vuelve en estas condiciones, nada le impedirá llevarse a Naruto…"

- ¿Qué hacemos ahora?- Tanteó la castaña de Kiri, sin dejar de consolar al chico

- Si Shirona regresa a atacarnos de nuevo nos matará a todos y se llevara a Naruto sin que nadie pueda impedirlo… Sobra decir que si eso sucede, el Tengun será totalmente invencible- Respondió serio el Shogun del Kagun -La única posibilidad que tal vez tengamos, sea ir a Konoha para proteger ahí a Naruto… El Gama-sennin, la famosa Tsunade y el Shinobi no Kami (El Dios de los Ninja), Hiruzen Sarutobi, pueden ayudarnos y cualquier otra ayuda será bienvenida… Si vamos a Kiri, que apenas está comenzando a recuperarse, lo único que haremos será llevar destrucción y muerte…-

- Entonces hagamos eso, vayamos a Konoha- Replicó decidida la Daimyo.

En la reubicada fortaleza Tiamath, Orochimaru y Diva se encontraban consumiendo sangre en estilizadas copas con adornos que aludían a demonios. La siniestra mujer se mantenía sonriente mientras que el Sannin se mostraba visiblemente preocupado debido a la tensión existente. No pudiendo resistir la ansiedad por más tiempo, el todavía Taishogun se levantó violentamente para mitigar la tensión que lo invadía. El combate entre Naruto y Shirona técnicamente había terminado inconcluso y él seguía sumamente preocupado por el peligro que corría.

La posición que había obtenido estaba amenazada y la incertidumbre lo estaba carcomiendo…

- ¡No se ha sabido nada de Shirona desde que se retiró del campo de batalla hace ya tres horas!- Orochimaru agachó ligeramente la cabeza, apretando los dientes con furia

- Aunque, fue muy inteligente de su parte acabar con los vínculos que unían a Naruto-kun con sus amigos para dejar a esos inútiles sin poder- La azabache sonrió y le dio otro sorbo a su copa -Ahora sólo le falta ir por su premio- Finalmente, la siniestra azabache se terminó el contenido de su copa -Estoy segura de que Shirona-sama volverá con el cien por ciento del poder de su ejército y seguramente esos tontos trataran de ocultar a Naruto-kun en Konoha, ya que a estas alturas es la única aldea que podría resistir un embate de ese calibre… O al menos es lo que pienso que creerán esos estúpidos- Las palabras de Diva llamaron la atención de Orochimaru

"¿Shirona usará todo su poder?" La tensión del Taishogun aumentó más, si eso era posible

- ¡Ya la tenemos en rango!- Un Demidevimon interrumpió las reflexiones del líder del Tengun -Encontramos a Shirona-sama…-

- ¡Muéstrala ahora!- Mayuri Kurotsuchi, quien se encontraba apartado leyendo un libro de pasta negra, se acercó para mirar.

En la enorme esfera de cristal del centro de la sala, la imagen apareció difusa. Lentamente se fue aclarando para revelar a la Shogun del Fuugun, quien se encontraba parada cerca del borde de un acantilado. Sus ropas lucían restauradas del el daño sufrido tras la batalla contra el Equipo Ryu a las afueras de las ruinas de Uzushio. Sostenía una antorcha con la efigie de un dragón con las quijadas abiertas en la punta, de la cual emergía una llama azul.

- ¡¿Dónde se encuentra?!- Preguntó serio el Doctor Diabólico

- Actualmente está ubicada en la costa de la Uzumakishima (Isla Uzumaki), orientada hacia el Continente Shinobi- Replicó el pequeño ser alado

- ¿Y esa antorcha tan extraña?- Mayuri observaba fijamente a la Shogun del Fuugun

- Así que piensa usar a los Sannin Taichou (Los Tres Generales)…- Orochimaru observó fijamente aquél objeto

- ¿Los Sannin Taichou?- Repitió serio el Shogun del Raigun

- Shirona es muy poderosa y generalmente basta consigo misma, es por eso que casi nunca se muestran, pero los Sannin Taichou son sus súbditos más poderosos, son tres guerreros con habilidades únicas… Cuando Shirona se une a ellos tres, su poder destructivo se vuelve inimaginable- Replicó el Taishogun, aparentando una tranquilidad que para nada sentía

- ¿Tan buenos sirvientes tiene?- Preguntó el Shogun con discreta envidia

- Es algo grave… ¿Verdad? Y así, la ambición del pequeño Orochimaru va a quedar destrozada…- Diva afiló más su sonrisa mientras dejaba caer su copa al suelo, la cual se hizo pedazos.

Los firmes pasos que se escuchaban en el corredor contiguo llamaron la atención de los tres líderes del Tengun. Segundos después, Choun Shiryuu hizo acto de presencia, abriendo la enorme puerta de la habitación con facilidad.

- Vámonos, Diva…- Declaró la fría servidora del Rey Dragón Demonio

- ¿Me vas a llevar a divertirme?- Cuestionó sonriente la Sombra Sangrienta

- Vamos a ir a neutralizar a los Otsutsuki de la Luna- Replicó al instante la Espadachín Legendaria

- ¿Neutralizar? Vaya eufemismo…- La azabache se puso de pie mientras la felina negra se posaba en su hombro derecho -Como sea, es mejor ir allá que quedarse a aburrirse aquí… Cuando se sabe el resultado de una batalla, ésta pierde la gracia- La mujer volteó a ver al angustiado Sannin -Nos veremos pronto, Orochimaru-chan…-

El aludido no respondió a la insolencia de su compañera, ya que si Shirona triunfaba, seguramente Diva sería la encargada de asesinarlo…

La única esperanza de Orochimaru era que sucediera un milagro prácticamente imposible.

- Que se reúnan los tres líderes… ¡Ahora!-

La Shogun del Fuugun levantó aquella antorcha hacia el cielo y la infundió levemente de Chakra, provocando un brutal estallido de la llama azul de varios metros de diámetro y una altura tal que incluso alcanzó las nubes. La llamarada duró por varios minutos, tras lo que gradualmente redujo su tamaño hasta que terminó por extinguirse…

Shirona volteó hacia el cielo, ya que lo que parecía ser un Ave Fénix de fuego apareció entre las blancas nubes y descendía hasta posarse delante de ella. Tras graznar, el ave se disipó violentamente, rebelando a un joven de tez morena y cabello azul alborotado, que usaba una armadura blanca del peto, con los brazos y piernas de color azul y una corona de tres puntas que adornaba su cabeza. Detrás de su espalda, tres juegos de plumas en forma de hilera salían y se agitaban suavemente con el viento.

- Fénix Ikki, a sus órdenes, Shirona-sama- Declaró el recién llegado.

Ambos voltearon con expectación hacia el bosque al final del acantilado, tras escuchar unas pisadas firmes y frenéticas que se acercaban cada vez más. Finalmente del bosque emergió lo que parecía ser un lobo de color blanco, con llamativas garras rojas y varias veces más grande que un lupino ordinario. Tras aullar de forma imponente, aquél animal se vio envuelto en un intenso brillo celeste al tiempo que se paró en dos patas. Sus extremidades delanteras se adaptaron para convertirse en manos mientras una banda cruzada su cuerpo en forma diagonal para terminar en una hombrera y unos pantalones aparecían para cubrir sus piernas, así como un guantelete le cubría su brazo izquierdo y unas cadenas enrolladas el derecho.

- Weregarurumon presente, Shirona-sama…- Declaró el ahora hombre lobo con suma frialdad.

El Hombre Bestia se acercó al Caballero y a la Shogun del Fuugun, tras lo que los tres orientaron su mirada hacia el mar delante de ellos, al ver cómo se comenzaba a agitar de forma un tanto súbita. Un pilar de agua se levantó violentamente varios metros sobre el acantilado, revelando una esfera de Chakra intenso de color azul. Entre esa concentración de energía era visible la silueta de un hombre aparentemente cruzado de brazos. Dicha esfera descendió delante de Shirona, Fénix Ikki y Weregarurumon, revelando a un guerrero de peculiar tez verde, arrugada en sus brazos, con sus bíceps y antebrazos visibles de color claro, delineados por contornos rojos. Su expresión seria, carente de vello facial, estaba puesta sobre sus compañeros. Vestía un traje púrpura sin mangas, hombreras alargadas blancas de las cuales se derivaba una capa del mismo color y un turbante blanco también. Usaba unos zapatos algo rudimentarios y viejos.

- Piccolo a su servicio, Shirona-sama- Declaró tranquilo el último en llegar e inmediatamente se poso junto a sus compañeros, delante de su líder

- Me alegra que hayan llegado, los estaba esperando- La Shogun entrecerró la ojos, endureciendo la mirada

- Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que nos reunimos, Shirona-sama- Declaró serio el hombre verde

- Estoy ansioso por saber qué la hizo convocar el poder de los tres- El hombre lobo esbozó una leve sonrisa, enseñando sus fauces

- ¿Acaso ha llegado el momento de exterminar a los asquerosos humanos?- El hombre de armadura sonrió en forma perversa

- Mi hijo… Estaba con vida- Las palabras de la pelirroja llamaron la atención de los tres visiblemente -El Ninja de Konoha que últimamente ha desafiado al Tengun, no es otro más que mi hijo… Naruto Namikaze-

- Que coincidencia tan extraña- Piccolo era el más sorprendido, pero mantuvo la compostura

- Yo vi a Naruto cara a cara y combatí contra él y sus aliados, la unión que había entre ellos se convierte en una fuerza que les ayuda a salir adelante en los momentos más difíciles… Una fuerza tan impresionante, que incluso logró hacerme daño…-

- ¡¿Usted fue herida en batalla?!- Exclamó Ikki, abriendo los ojos a toda su capacidad, visiblemente asombrado

- Por eso vino a este lugar, ya que en medio de este bosque se encuentra la llamada Fuente del Paraíso, para recuperarse de sus heridas…- Agregó Weregarurumon, con expectación

- Comprendo, Shirona-sama- Declaró el hombre de capa blanca -Necesita que la ayudemos a recuperar a su hijo, Naruto-san-

- Así es, yo utilicé el poder del Rinnegan para borrar todos los recuerdos que Naruto tenía como ser humano, solamente hay que ir por él, pero el problema son sus compañeros… Si Naruto está en peligro, ellos no le temen ni a la muerte… Los Shogun que traicionaron al Tengun, el Rey Mono Infernape y el Caballero Dragón Shiryu, son especialmente fuertes-

- No bromeé, aunque hablemos de Shogun del Tengun, no sería motivo para que usted nos necesitara- El peliazul sonrió suavemente

- No la cuestiones, Ikki- Replicó el hombre lobo, con expresión seria -Es gracias a esa prudencia que el Fuugun ha ganado todas sus batallas-

- Ciertamente, aunque no tengan el poder de un Kami no Senshi, de todos aquellos que pude haber elegido entre los habitantes del Ryukai y el Makai, ustedes tres son los más poderosos y capaces… Pero esos humanos que están dispuestos a morir, también han demostrado una fuerza increíble, así que si los amigos de Naruto se resisten, quiero que entre los tres acaben con ellos y yo me llevaré a mi hijo-

- ¡Entendido!- Replicaron a coro los Sannin Taichou

- Entonces vámonos… Iremos a pie para guardar mi poder lo más posible- Los ojos esmeraldas se transformaron en el Doujutsu legendario mientras la Shogun se orientaba hacia el bosque -Como lo supuse… Justamente están viajando hacia Konoha… ¡Adelante!-

Los cuatro se movilizaron inmediatamente. Weregarurumon e Ikki corriendo en tierra mientras que Shirona y Piccolo levitaban sobre ellos con el Bukuujutsu. Los cuatro se dirigían a gran velocidad hacia Konoha. La Shogun y el hombre verde se posaron al frente, flanqueados por los otros dos Taichou. El viaje para cruzar el mar que separaba Uzumakishima de la Nación del Fuego tomaba varios días en barco, pero para los cuatro era sólo cuestión de horas para cruzar de costa a costa. Ni siquiera sintieron el cambio de tierra a agua durante su camino. La mirada de Shirona si bien enfocada hacia el frente, realmente estaba puesta sobre la aldea que en ese momento era la más poderosa del mundo.

"Minato… Si los tuyos se oponen a que recupere a mi hijo, destruiré Konoha hasta los cimientos, acabando con toda la gente, hombres, mujeres y niños… Nadie escapará de la muerte" La Shogun endureció la mirada…

Estaba decidida a todo para recuperar lo que más deseaba en el mundo.

En la entrada de la aldea, vestidas con sus uniformes Chunin, Hinata y Nami miraban decididas al frente. Sus cuerpos ahora lucían más tonificados y sus expresiones más seguras, ya que habían superado en tiempo récord el entrenamiento extremo de la Sannin Tsunade, quien estaba detrás de ellas, sonriendo orgullosa…

Finalmente había llegado el momento que ambas habían estado esperando, eran los suficientemente fuertes como para alcanzar al resto de su equipo en su travesía para vencer al temible Tengun. Las noticias que habían llevado Kakashi y los demás sobre la victoria en Daikanishima eran sumamente alentadoras, todo parecía ir bien.

- ¿Listas para partir, Hina-chan, Nami-chan?- Declaró la voluptuosa rubia

- Si, Tsunade-sama- Replicaron ambas chicas a coro

- Entonces vamos, su novio debe estar en Kiri…-

- Pronto estaremos contigo, Naruto-kun- Murmuró ligeramente sonrojada la Hyuga

- Es cierto, ya nada nos separará ahora- Agregó bellamente ruborizada la Uchiha.

Sin embargo delante de ellas descendió una esfera de luz se posó y en un estallido súbito de luz, se disipó para mostrar al maltrecho Infernape, a la temerosa Rimururu, a la todavía molesta Azula, a la seria Genkai y a la expectante Kushina Uzumaki. Tsunade reconoció a las dos nativas de Uzushio después de unos instantes, ya las había conocido anteriormente, pero se sorprendió de verlas en ese lugar. En cambio las dos primeras Kunoichi, luchando contra el mal recuerdo de su encuentro con el Shogun del Kagun, se acercaron visiblemente preocupadas al notar que en sus brazos cargaba al rubio que les robaba sus pensamientos. Naruto dormía tiernamente abrazando a Artemis, ajeno a lo que sucedía.

- ¡Naruto-kun…!- Ambas se acercaron visiblemente preocupadas a su novio, mientras la Sannin hizo lo propio con la princesa de su Nación

- ¿Qué ocurre, Princesa Azula?- Preguntó la Sannin, yendo directamente al punto

- Estamos en medio de una crisis… ¡Necesitamos hablar con Ozai-sama y con el Hokage inmediatamente!- Replicó Rimururu visiblemente alterada, sin darle la oportunidad a Azula de contestar.

En la entrada de la Torre Hokage había un gran bullicio, ya que estaba por comenzar una reunión de emergencia entre el Sandaime Hokage, el Daimyo de la Nación del Fuego y la Daimyo de la Nación del Agua. Rimururu esperaba en la entrada de la oficina de Sarutobi acompañada de Azula, Hinata y Nami que llevaban de las manos a un enormemente apenado Naruto. El chico miraba de reojo a ambas chicas que lo escoltaban con evidente solemnidad. Cuando le preguntaron si las recodaba, se sintió culpable al no hacerlo, como si el dolor que mostraron en sus expresiones también le afectara a él. Aún así, no pudo evitar sentirse contento por esa muestra de atención y cariño. Detrás de ellos iban Kushina, Genkai y Tsunade, estando al final el Shogun del Kagun.

- Disculpen- La pelinegra Shizune abrió la puerta de madera -Sarutobi-sama y Ozai-sama los recibirán ahora- Se notaba incómoda al ver al Hombre Bestia que la había vencido de un solo golpe justo frente a ella

- Qué sorpresa, no pensé que Rimururu era la Daimyo de la Nación del Agua…- Murmuró Genkai, más para sí misma

- Si no lo fuera no se atrevería a pedir audiencia con el Daimyo y el Kage al mismo tiempo, sin importar que fuera una aldea diminuta- Replicó serio el Rey Mono mientras se daba la vuelta discretamente -Yo aquí los espero, avísenme cuando hayan terminado…-

El Equipo Ryu, ingresó a la oficina y tomó asiento en la mesa amplia que fue preparada para la improvisada reunión. Ozai miró de reojo a su hija, dándose cuenta en su expresión que había cambiado visiblemente, esperaba que para bien. Por otra parte, Hiruzen estaba preocupado por lo que acababa de enterarse…

Sabía que el Kami no Senshi era una leyenda de Uzushio, que se perdió en el olvido cuando la aldea aliada de Konoha fue destruida tan sólo un día después del ataque del Kyuubi. El anciano inhaló de su pipa y tras sacar el humo, se dispuso a hablar en ese tenso ambiente.

- Explíquenme lo mejor posible qué es lo que está sucediendo- Dijo el anciano con tranquilidad

- Yo lo haré- Azula se adelantó a la otra princesa para tomar la palabra -Verán… Tras la batalla contra el Dogun en Daikanishima, viajamos a Suna en busca de armas, ahí fuimos atacados por Drigers del Kingun, alterados con Chakra para aumentar enormemente sus capacidades… Naruto despertó su Rinnegan ganando la batalla, entonces apareció esa mujer, Diva, para confundir a Naruto con el asunto de su identidad… Viajamos a las afueras de las ruinas de Uzushio al tener una pista por parte de la anciana Genkai y Kushina… En ese lugar fue donde nos encontramos con Shirona, quien demostró un poder abrumador y reveló ser la madre de Naruto… No sólo nos venció, sino que dejó a Naruto así, sin memoria, fue entonces que decidimos venir aquí-

- ¿Puedes darnos un parámetro del poder de esa tal Shirona?- Replico Ozai, visiblemente atento al relato

- Sí… La destrucción de Iwa fue su obra y por lo que acabo de oír de Tsunade-san, deduzco que también es responsable de la aniquilación de Kumo… No podría comparar su poder con algún Ninja conocido, ni siquiera con Yondaime-sama, ya que es muy superior a lo que hemos visto antes… Infernape, quien está afuera y era Shogun del Kagun fue derrotado muy fácilmente por ella, siendo que Infernape es capaz de vencer a Jounin experimentados con sólo sus puños, Shizune-san puede dar fe de ello-

- Sí…- Dijo la aludida, discretamente avergonzada

- ¿Cuál es el problema principal del asunto?- Sarutobi retomó la palabra

- Naruto es la única oportunidad que tiene la humanidad de vencer al Tengun, necesitamos protegerlo a toda costa hasta que podamos ayudarlo a recuperar la memoria, ya que si Shirona llega a tenerlo de su lado, el mundo se enfrentará a cuatro Rinnegan, el Doujutsu legendario que como está comprobado, es una realidad-

- Entiendo… Entonces la Kami no Senshi, que debe ser jueza de los Kami en el mundo, ha decidido la destrucción de la humanidad… ¿Piensan combatir? ¿En verdad piensan combatir contra ella?- El Sandaime observaba con incertidumbre a la castaña líder de la Nación del Agua

- Pelearemos… Kushina-san y Genkai-san piensan que el ataque de Shirona es el destino o la voluntad de los Kami- La Daimyo tomó la palabra, decidida -Pero para mí nadie tiene el derecho de quitarle la vida a la gente de ese modo… ¡Es una agresión y debemos defendernos!-

- Yo pienso lo mismo…- El Daimyo sonrió satisfecho -A fin de cuentas ella es parte del Tengun que ha lanzado una guerra frontal contra los humanos… Sarutobi-san, movilice a la totalidad de las fuerzas Ninja… Yo pagaré la misión más alta que haya tenido esta aldea en su historia, proteger a Naruto, la esperanza del mundo y… El hijo de mi mejor amigo-

- Ozai-sama…- El anciano estaba sorprendido

- Gracias- Rimururu hizo una respetuosa reverencia

- Shizune… Da el aviso a todos, que inicie la movilización total de la aldea inmediatamente- Declaró ya serio el Hokage

- ¡A la orden!- La pelinegra hizo una reverencia y salió corriendo a toda prisa

- Kh…- Kushina se llevó la mano a la frente, llamando la atención de todos

- ¿Qué sucede? ¿Estás bien?- Preguntó seria la rubia voluptuosa

- Se, se acerca…- Murmuró la Uzumaki, con una expresión de dolor contenido -Es un Chakra gigantesco lleno de odio-

- Shirona…- Murmuraron ambas castañas

- Sí, pero no sólo es ella…-

- ¡¿Qué dices…?!- Azula se puso visiblemente nerviosa, al igual que todos los presentes

- Son… ¡Son tres más!- Las palabras de la temblorosa Uzumaki dejaron abrumados a todos excepto a Naruto, quien estaba visiblemente aburrido por toda esa palabrería que no entendía.

En el exterior de Konoha todas las fuerzas Shinobi se encontraban en una frenética movilización que debía estar terminada en apenas horas, repartiendo chalecos oficiales del uniforme incluso a los Genin, así como se evacuaban a los civiles hacia los refugios en prevención de la monstruosa amenaza que según palabras del Sandaime, estaba por desatarse en cualquier momento.

En lo más profundo del búnker de la Torre Hokage, Infernape, Rimururu, unas entristecidas Hinata y Nami, Shizune, Genkai, Kushina, Sarutobi y Azula, observaban cómo una reja de barrotes dejaba encerrado a Naruto…

- ¡¿Pero qué están haciendo?! ¡Ábranme…!- Naruto sollozaba mientras se aferraba de los barrotes con evidente desesperación -¡Sáquenme de aquí, por favor…!-

- Es… ¿Es absolutamente necesario meterlo en una celda?- Preguntó expectante la Uchiha

- Por desgracia, este es el lugar más seguro y guarnecido de toda Konoha… A cualquier persona le tomaría varios días el simplemente abrir esta celda, romper los barrotes que están reforzados con Chakra o descender hasta aquí… Estamos doscientos metros bajo tierra- Respondió seria Shizune -Si llegara a pasar cualquier cosa, no le será fácil a esa mujer encontrar aquí a Naruto-kun-

- Sí, pero… Él está asustado- Agregó la Hyuga con evidente tristeza

- Naruto, por lo que tengo entendido fue un huérfano que creció estigmatizado por haber sido el contenedor del Kyuubi, sin embargo jamás dejó que eso nublara su ideal de convertirse en el Kage de su amaba…- Las palabras del Shogun del Kagun llamaron la atención de todos -Y el haber crecido en la adversidad fue lo que lo templó para convertirse en un Shinobi extraordinario a tan corta edad…- Azula volteó a ver seria a su amigo -Sin embargo, Shirona borró todo eso de su mente y Naruto está totalmente en blanco, así que si dejamos que se reencuentre con ella en este estado, la recibirá como su madre, no será difícil de convencer puesto que ambos son los únicos en poseer el Rinnegan…-

- Es por eso que no nos queda opción… A mí tampoco me agrada la idea, pero es por el bien de Naruto- Agregó triste la Daimyo

- Bien, entonces quédense usted e Infernape por favor, Rimururu-sama- Dijo seria Nami

- Así es, nosotras intentaremos detener a Shirona-san, para proteger a Naruto-kun- Agregó decidida Hinata

- Vamos Hina-chan, debemos estar en la vanguardia- La azabache volteó a ver a su amiga

- De acuerdo, no debemos dejar que se encuentren- Al instante ambas Kunoichi corrieron hacia la salida

- Veamos entonces dónde están los enemigos- Todos voltearon a ver a Sarutobi, quien tenía en sus manos una esfera de cristal -¡Toumegane no Jutsu (Técnica del Telescopio)…!-

Lentamente en la esfera de cristal comenzó a aparecer una imagen borrosa, que se aclaró en cuestión de segundos, revelando a Shirona, Piccolo, Weregarurumon e Ikki. Todos se sorprendieron con el intimidante aspecto de los cuatro individuos. La tensión aumentó visiblemente cuando Shirona orientó su mirada de forma que parecía saber que era observada por el Sandaime…

Su Rinnegan intimidó inmediatamente al líder de Konoha.

- Esos fueron los tres Chakra que detectó Kushina además del de Shirona- La princesa menor estaba discretamente intimidada

-¡¿Quiénes son esos individuos?!- La Daimyo también estaba confundida

- Creo saber quiénes son… Son los Sannin Taichou- El simio apretó los dientes

- ¡¿Sannin Taichou?!- Replicaron los demás presentes, excepto el rubio encerrado

- Los guerreros más fuertes al servicio de Shirona… Si pelean a sus límites máximos, pueden incluso igualar el poder de los Shogun- El temor era visible en las expresiones de todos -Pero no imaginé que fuera a utilizarlos- Infernape también parecía finalmente rebasado por los acontecimientos "Esto no está nada bien… No pudimos contra Shirona aún cuando estaba sola… Al menos me gustaría que Shiryu estuviera aquí"

- Si al menos tuviéramos un poco de tiempo, podríamos organizar una defensa eficiente para resistir lo más posible y planear algún contraataque…- Sarutobi también lucía nervioso.

Azula, miraba pensativa la esfera donde se podía ver que Shirona y sus hombres continuaban con su avance y ya no estaban lejos del lugar conocido como el Valle del Fin, eso quería decir que estaban a tiro de piedra de la aldea. Volteó de reojo hacia Naruto, que observaba curioso lo que estaba pasando, pero el temor y el desconcierto estaban presentes en su mirada. Sollozaba esporádicamente, con la mirada baja…

La castaña menor apretó los puños cerca de la cintura y levantó la mirada con una expresión decidida como nunca antes.

- ¡Ja, ja, ja…!- Las carcajadas que desató la Chunin dejaron confundidos a todos -Je, je, je…- Azula sonrió burlonamente mientras cerró los ojos y se encogió de hombros -Para nada, digo, nuestras posibilidades de sobrevivir son nulas…-

- ¿Azula-chan?- Murmuró Kushina, confundida por esa extraña actitud

- Perdón, pero no yo quiero morir en vano- La aludida dio media vuelta, rumbo a la salida del lugar -Yo me voy de aquí si no les molesta-

- ¡¿Qué quieres con eso?!- Rimururu se notaba visiblemente ofendida de que la otra princesa mostrara esa actitud con la crisis que se estaba viviendo

- Estoy diciendo que voy a escapar- La mirada miel volteó de reojo hacia la Daimyo, sobre su hombro -El enemigo es muy poderoso y no podremos contra él, será inútil… Yo no me quedaré a morir-

- ¡¿Es verdad lo que estás diciendo?!- El simio no podía creer lo que estaba pasando

- Claro, pero soy yo quien no puede entenderlos a ustedes… Miren a Naruto, está acabado, además Shirona viene con refuerzos y los Ninja de la aldea están intentando realizar una movilización que lleva días en cuestión de horas… ¿Realmente creen que podremos siquiera defendernos de un monstruo que ya está totalmente recuperado de la batalla que tuvimos?-

- ¡Pero ustedes, los alumnos de Ryu-san siempre están dispuestos a dar la vida por los suyos, incluso aunque hayan perdido las esperanzas!- Replicó la otra castaña visiblemente entristecida -¡¿Vas a abandonar a nuestro amigo?!-

- Pues…- Azula se acercó a la celda, junto a Naruto -No hay problema, después de todo el mocoso ni siquiera es humano…- Revolvió los cabello rubios con su mano, mientras el chico lloraba entristecido -Y realmente, nunca lo he considerado mi amigo… Sólo lo he usado para sobrevivir- Rimururu miraba totalmente incrédula a la Chunin tras sus crueles palabras -¿No creen que entregarles a Naruto sería lo mejor? Se ve que lo quieren bastante… ¡Ja, ja, ja!-

Un golpe seco se escuchó en todo el lugar, seguido de una pesada caída. Azula estaba en el suelo y un hilillo de sangre surgía de su boca, mientras delante de ella, el Sandaime tenía su puño derecho extendido, con una cara que dejaba sentir toda la ira que sentía contra esa chiquilla insolente…

Recordó el día que altivamente llegó a su oficina para pedirle entrenamiento, con esa misma cara de soberbia que tenía a pesar del golpe recibido. La Chunin se levantó lentamente, limpiándose la sangre que fluía de su boca con el dorso de su mano derecha, sin perder esa expresión burlona.

Y Hiruzen apenas podía controlar la ira al recordar que esa chiquilla cobarde estaba viva gracias al noble y desinteresado sacrificio de Ryu…

- Está bien… Lárgate si quieres, pero ya no eres Ninja de Konoha y de mi cuenta corre que jamás seas Daimyo… Una escoria como tú jamás tendrá la Voluntad de Fuego… Ahora vete antes de que cambie de opinión y te saque con los pies por delante- El tono de voz de Sarutobi daba a entender que hablaba muy en serio

- Ok, sólo no te alteres, viejo… Te puedes infartar- Ante la mirada de desconcierto de Infernape y Kushina, así como la seriedad de Genkai y la extrañeza de Shizune, la Kunoichi expulsada corrió hacia la salida del búnker -¡Adiós…!-

- ¡Azula!- Kushina corrió hacia la ahora simple princesa

- ¡Espera, Azula…!- Infernape iba a correr tras ella, cuando Rimururu lo detuvo posando su brazo delante de él

- Déjala ir Infernape, te necesitamos bien, así que voy a atenderte-

- ¡Pe-Pero!- El Rey Mono dejó de balbucear cuando notó que la Daimyo lloraba con una expresión de decepción -Rimururu…-

- Yo admiraba tanto a los alumnos de Ryu-san y me hubiera gustado entrenar con ella también, realmente llegué a pensar que Azula había cambiado, que ya no era esa niña cruel que cuando era niña no quería tener amigos y despreciaba a la gente que no estaba en su posición…- Tomó aire para continuar -No pensé que seguiría siendo una persona tan horrible por dentro…-

- Me pregunto qué le pasó…- Infernape bajó la mirada "¿Por qué perdiste el valor tan de repente? Azula…"

- ¿Azula…?- Murmuró el rubio mientras se limpiaba los ojos.

La castaña recorría las escaleras ascendentes con visible prisa, acercándose cada vez más hasta la luz al final de la ruta. Finalmente atravesó una puerta que la llevó a la planta baja de la Torre Hokage y sin perder tiempo se dirigió hacia la salida para dirigirse a la entrada de la aldea…

En ese momento fue que Kushina la alcanzó y la detuvo al tomarla violentamente del brazo. La castaña volteó a ver con desconcierto a la Uzumaki, quien lucía visiblemente triste.

- Kushina…-

- ¿Entonces era mentira que pelearías hasta el final por Naruto-kun? ¿El valor para desafiar a Shirona-teme también-ttebane…?- La castaña desvió la mirada con evidente incomodidad -Tú… ¡Tú eres la persona más despreciable que conozco, es por gente como tú que Shirona-teme quiere destruir a los humanos!- La pelirroja amagó con abofetearla, pero finalmente rompió a llorar y regresó corriendo hacia la Torre Hokage

- Je…- La expresión de la princesa se entristeció visiblemente mientras la orientaba hacia el cielo despejado "Sí… Justamente así dolió cuando Ukitsu me despreció aquél día en que los dejé a su suerte…" Azula se mostró decidida de un instante a otro -Pero esta vez, es distinto…-

Saltando por los tejados de casas y edificios, notando la evidente movilización de las masas, rápidamente llegó a la entrada de la aldea, donde un numeroso contingente de Ninja, encabezados por Hinata y Nami, se encontraban esperando lo inevitable, la batalla contra el enemigo que según el Sandaime, era prácticamente invencible…

Los Genin de la generación de Naruto y varios Ninjas más encabezaban ese grupo decidido a pelear. Azula no pudo sonreír más satisfecha al ver los muchos amigos que ya tenía el rubio y que estaban dispuestos a protegerlo arriesgando la vida…

Era una pena que el chico ya no recordara cuánto deseaba ver algo así.

Parada finalmente sobre el marco superior de la enorme puerta de la entrada, se quitó la capa negra de su espalda y la volteó para dejar ver el estampado de Nubes Rojas. Ágilmente se la puso y orientó su mirada hacia el frente una vez que termino de abotonársela.

"Naruto… Desde el comienzo me desagradaste y por eso te miraba sobre el hombro… Sin embargo, te fuiste ganando mi respeto al ver la fiereza con la que combatías para alcanzar tu sueño y sin darme cuenta, te convertiste en una fuente de inspiración para mí" La princesa cerró los ojos por un momento "Eres una persona especial capaz de motivar a cualquiera a mostrar lo mejor de sí… Jamás lo aceptaré delante de nadie, pero…" Una sutil sonrisa se formó en su rostro "Pero deseé ser como tú, un Ninja capaz de hacer amigos en cualquier parte y poseer esa voluntad inquebrantable que te ha distinguido siempre…" Al abrir los ojos mostró una ferocidad abrazadora "Si se necesita tiempo, al menos eso puedo hacer y no me importa morir para conseguir aunque sea unos segundos… Evidentemente no voy a vencer a tu madre, pero me llevaré conmigo al menos a uno o dos de esos sujetos… Nunca fui buena con las palabras, así que hablarán mis acciones… Ryu-sensei, donde quiera que esté vea mi última batalla… Y deme un poco de suerte" Sin que nadie se diera cuenta, la chica ataviada con la capa de Akatsuki se convirtió en una esfera de luz y se elevó al aire…

En el amplio rio derivado de la catarata gigantesca del Valle del Fin, Shirona y sus subordinados ya estaban avanzando en dirección a Konoha. Sólo era cuestión de media hora a lo mucho según sus estimaciones para llegar a la aldea Ninja de la Nación del Fuego. Ahí iniciaría la matanza y la Kami no Senshi finalmente recuperaría a su hijo.

Llegaron al paso donde esas imponentes estatuas, El Shodaime Hokage, Hashirama Senju y el Niidaime Hokage, Madara Uchiha, estaban frente a frente, con el sello de manos de la alianza de Konoha en todo su esplendor…

- Alto ahí, ustedes cuatro… No dejaré que sigan avanzando- Una Azula que sonreía confiada miraba fijamente a los cuatro integrantes del Fuugun, posada en la cabeza de Hashirama

- ¡Ja!- El peliazul dio un paso al frente con expresión confiada -Al oírte hablar así no pensé que serías sólo una mocosa insolente… ¿Acaso buscas suicidarte o es que has perdido la razón?-

"Ojalá que nadie se entere de lo que estoy a punto de hacer…" La sonrisa en el rostro de la princesa desapareció

- ¿Hm…?- Shirona se dio cuenta de que la princesa tramaba algo -Ikki, no la subestimes, está planeando algo, lo creas o no…-

- ¡Kai…!- Azula realizó el sello de liberación.

En los talones de las estatuas de Madara y Hashirama, había una gran concentración de sellos explosivos, que detonaron súbita y violentamente. Ambas estatuas se desplomaron hacia los sorprendidos integrantes del Tengun a gran velocidad al tiempo que Azula usaba el Bukuujutsu para mantenerse en el aire. Entonces la chica comenzó con una breve secuencia de sellos, terminándola en apenas un par de segundos, formando aquél círculo con los dedos de sus manos unidos por los dedos medios e índices…

- ¡Jiton: Juuhou…!-

Sin darles oportunidad a reaccionar, la esfera de Chakra Jiton impactó contra los integrantes del Tengun, seguida del derrumbe de las estatuas que los sepultó en medio de un gran estruendo y la visible agitación de las aguas… Azula sabía que no podría derrotar a Shirona con eso, pero confiaba que al menos alguno de los Sannin Taichou muriera, ya fuera por su Jutsu o por los escombros que los habían sepultado. La enorme pila de fragmentos de las dos estatuas que estaban pensadas para durar por siempre, parecía haber acabado con parte del problema.

"¡Mueran sepultados…!" Pensó expectante la castaña, sin embargo, tuvo un presentimiento y volteó hacia su espalda de reojo.

Un violento impacto la arrojó de donde estaba parada hacia el pie de la cascada dando varias vueltas en el aire y levantando un considerable pilar de agua al momento de golpear el agua, sin embargo emergió al instante y con su control del Chakra rápidamente se posó sobre el líquido. Orinetó su mirada hacia el cielo, donde el Caballero se sostenía del pie de una enorme águila dorada, coronada con un penacho adornado con una gema verde en el tope y vistosas plumas verdes que parecían una larga melena.

- ¿Qué haría sin ti, Esmeralda? Me salvaste justo a tiempo- El águila graznó como respuesta

- Kh…- La chica apretó los dientes -Escapó uno…-

La atención de Azula regresó hacia la pequeña montaña de escombros, que comenzó a retumbar ligeramente…

Ante la mirada atónica de la chica, la montaña se disgregó cuando el hombre lobo emergió levantando lo que parecía ser el torso de la estatua del Shodaime, como una escalofriante demostración de fuerza. Luego, con relativa facilidad, Weregarurumon arrojó el enorme pedazo de roca varios metros hacia su espalda, levantando otro pilar de agua mientras los demás escombros terminaban por desaparecer en el lecho del río. Detrás de él, Shirona y Piccolo observaban todo, la Shogun con las manos en la cintura y el Taichou con los brazos cruzados.

- La chiquilla pensó en todo…- Dijo serio el hombre bestia, mirando de reojo a su líder -Si hubiera sido una invasión de humanos ordinarios, pudo haber cambiado el curso de una guerra con esta emboscada causándole muchas bajas al enemigo…-

- Venir totalmente sola para intentar retrasarnos, al igual que encararme firmemente sin desviar la mirada, requiere de mucha valentía…- La pelirroja cerró los ojos "Y un acto de estupidez que sólo alguien con la forma de ser de Taichi, haría…" Suspiró y comenzó a hablar -Ya había pensado que nos encontraríamos con ella en cualquier momento antes de llegar a Konoha, porque Kushina seguramente detectaría mi Chakra y el de ustedes tres… Evidentemente esta chica no es de la gente que se sienta a esperar-

- ¡Shirona!- La aludida y sus subordinados voltearon cuando Azula gritó mientras se ponía en guardia -¡¿Por qué quieres llevarte a Naruto?! ¡El ya tiene una vida en Konoha!-

- Cómo te atreves a hablarle así a Shirona-sama…- El hombre verde parecía molesto

- Espera, Piccolo…- La pelirroja posó la mirada del Rinnegan sobre la princesa -Muy bien, como vas a morir en este lugar y se nota que aprecias a mi hijo, te responderé…-

"Sí, una respuesta, por más corta que sea, representa segundos valiosos para que los demás organicen la defensa de Konoha…" Pensó la castaña, expectante

- Su vida es muy parecida a lo que yo viví también… Crecí en Uzushio como una huérfana, descubrí mi origen divino cuando cumplí diez años, luego me dediqué en cuerpo y alma a mi aldea…- Shirona contaba su historia con los ojos cerrados y expresión tranquila -¡Y al final lo único que recibí por mi vida de dedicación, fidelidad y esfuerzo a Uzushio fue la peor de las traiciones! ¡Todo por no ser humana!- La castaña no pudo evitar entristecerse con el profundo dolor que podía sentirse en las palabras de la Shogun -¡Mi hijo no va a pasar por lo mismo, si yo puedo impedirlo!-

La expresión de la Shogun, con aquella mirada enfurecida dejaba ver el odio que sentía por la humanidad, dejó sin palabras o argumentos a Azula…

¿Cómo contradecir las palabras de Shirona tras lo que vivieron en Suna?

No se lo dijo a nadie, pero estaba totalmente de acuerdo con las palabras de Diva sobre aquella gente que lejos de mostrarse agradecida con su amigo por haber salvado su aldea, lo había mirado con miedo, como si fuera alguna clase de monstruo… En su opinión personal, de haber sabido que así reaccionarían los habitantes de Suna, los mejor hubiera sido dejarlos morir en las garras de los Drigers.

- Shirona-sama- Piccolo tomó el hombro de su líder, llamando su atención -No se retrase más, vaya por Naruto-san cuanto antes… Puede adelantarse y cuando hayamos acabado con la chica, la alcanzaremos-

- De acuerdo, entonces es suya- La pelirroja aparentemente recuperó la calma mientras comenzó a levitar, mirando fijamente a la chica que por fin había salido de su ensimismamiento y la miraba desafiante -De verdad, no la subestimen, los humanos pueden liberar poderes asombrosos cuando están preparados para morir…-

- Por más débil que sea, ya que está dispuesta a morir puede, 'defenderse como gato panza arriba'- Piccolo sonrió suavemente -Creo que es un proverbio de los humanos-

- Bien, entonces me retiro…- Súbitamente la pelirroja salió volando a toda velocidad hacia el cielo

- ¡Espera…!- Azula salió en persecución de Shirona inmediatamente, usando el Bukuujutsu

- Alto ahí- De forma terrorífica el brazo derecho del hombre verde se estiró varios metros, deteniendo a la castaña de la pierna y arrojándola de nuevo contra el agua en un solo movimiento

- ¡Maldito…!- La princesa emergió inmediatamente del agua

- Te voy a enseñar cuál es tu lugar, humana miserable… ¡No eres nadie para poner un solo dedo sobre Shirona-sama!- Weregarurumon miraba amenazante a una Azula que apenas estaba reincorporándose

- ¡Cállate, fenómeno!- Azula en su posición agitó su mano derecha, liberando sus flamas azules para atacar al hombre lobo a quemarropa -¡Katon: Meidou Zangetsuha!-

- ¡Puah…!- El hombre lobo usó su aliento, el cual en realidad era una corriente de Hyouton, para congelar en el aire las llamas de una incrédula Azula

- ¡Ah…!- La Chunin había quedado pasmada por lo que había pasado

- Ja, no me digas que ya usaste todos tus recursos… ¿En serio pensabas derrotar a los Sannin Taichou con esa limitada capacidad?- Weregarurumon sonrió discretamente

- Kh…- Azula trataba de mantener la compostura

- ¡Sólo consigues hacerme reír…!- Tomó con violencia una pierna de la chica y la arrojó en forma brutal a una de las paredes del cañón.

La princesa tosió sangre tras el impacto, debido a la fuerza que llevaba y cayó pesadamente al agua, emergiendo después de unos segundos, volviendo a posarse sobre el líquido con más dificultad que la ocasión anterior. Piccolo y el hombre lobo miraban despectivamente a la humana, mientras el hombre bestia caminaba hacia ella con tranquilidad. El sujeto verde miraba indiferente el destino de la castaña.

- Qué patético- Dijo fríamente Weregarurumon, mirando fijamente a la chica, que no podía levantarse totalmente

- Ya basta, Weregarurumon… Es obvio que esa chica sólo es una novata- Liberó sus brazos, mientras en el dedo índice de su mano derecha se comenzaba a manifestar un discreto Chakra amarillo -Lánzala al aire y terminemos con esto-

- Tienes razón- El hombre lobo tomó la pierna izquierda de la Chunin -Que parezca un juguete no significa que tengamos tiempo para jugar-

"¿E-Este, este es mi fin?" Pensó Azula con pesar, colgando impotente

- Hasta nunca- Agitando su brazo con indiferencia, Weregarurumon lanzó violentamente a la chica hacia el cielo

- Muere- Piccolo apuntó con su dedo impregnado de Chakra hacia Azula, pero la chica se detuvo súbitamente en el aire antes de que pudiera rematarla -¿Hm?- Orientó su mirada un poco más arriba, para ver cómo la chica estaba capturada entre las garras del águila llamada Esmeralda, mientras que Ikki estaba posado sobre el lomo del ave -Ikki… ¿Qué haces?-

- ¡Gah…!- La castaña gritó con visible sufrimiento cuando Esmeralda comenzó a estrujarla con sus garras

- Si ya no quieren su juguete, déjenmelo a mí…- El peliazul observó con regocijo cómo sacando fuerzas de flaqueza, Azula apretó los dientes para dejar de gritar, mientras lágrimas comenzaban a recorrer su rostro -Si no muere despiadada y dolorosamente, no será nada divertido-

- Sí que eres cruel- El hombre verde volvió a cruzarse de brazos, ante la mirada expectante del hombre lobo

"Son muy fuertes, sin duda me matarán…" Azula apretaba los dientes con visible esfuerzo, luchando por no darles el gusto de escucharla gritar "¡No…! No puedo dejarlo… Debo debilitarlos, aunque sea un poco… ¡No voy a morir todavía!" La presión de las garras del águila aumentó en su cuerpo -¡Gah…!- Tras un espasmo, Azula se dejó vencer

- ¿Qué? No me digas que ya te moriste- Dijo Ikki con sorpresa

- Ya no puedo… Por favor… Mátame…- Murmuró débilmente la hija de Ozai y Ursa

- ¡Ja! No tienes ni dignidad- El Caballero le dio un suave pisotón al águila -Pero está bien, lo haremos como deseas-

Esmeralda graznó como respuesta y enseguida abrió su pico hacia la aparentemente derrotada Azula, con toda la intensión de arrancarle la cabeza y comérsela. Súbitamente la princesa abrió sus ojos, mostrando una enorme fiereza en su mirada y esquivó sorpresivamente el ataque del águila en el último momento, metiendo su mano derecha en el interior del pico de Esmeralda, quien se mostró sorprendida.

- ¡Netton: Jigoku Kouhai…!- Gritó Azula con todas sus fuerzas, con la presión del pico del ave sobre su brazo.

La cabeza del águila estalló violenta y desagradablemente ante la expectación de los Sannin Taichou que estaban en tierra. Por efecto del shock, la garra y el pico liberaron a una discretamente sonriente Azula, tras lo que el cuerpo se desplomó inmediatamente al suelo. Ikki miraba incrédulo como su compañera había caído muerta ante el ataque de la chica. Se quedó suspendido en el aire porque unas alas metálicas surgieron de la espalda de su armadura. Sus ojos comenzaron a mostrar vasos sanguíneos mientras lentamente su rostro pasaba de la incredulidad a la furia. Los restos de Esmeralda cayeron al río y se hundieron inmediatamente, mientras algunas plumas verdes quedaron revoloteando por el lugar, mecidas suavemente por el viento.

- Si voy a morir, será por una buena razón…- Susurró débilmente la chica, comenzando a caer hacia el agua

- No puedo creerlo, mató a Esmeralda…- Murmuró Weregarurumon, discretamente sorprendido, mirando a la Chunin precipitarse al agua y emergiendo al instante, poniéndose de pie lentamente mientras tosía más sangre de su boca, dejando la evidencia alrededor de sus labios

- Parece que el si se defendió como pensamos, pero…- Piccolo orientó de reojo su mirada hacia el Caballero -Su resistencia le costará muy caro-

"Con eso debió reducir un poco su fuerza" Azula terminó de reincorporarse, mientras se limpiaba parte de la sangre en su boca con el dorso de su mano "Es hora de pelear…"

Sin embargo, ante la sorprendida mirada de Azula y una vez que el cadáver de Esmeralda volvió a emerger, Ikki descendió para posarse junto a ella y comenzar a llorar visiblemente desconsolado, mostrando lo mucho que significaba para él esa ave. La golpeó suavemente con el puño, mientras lloraba a mares y se lamentaba profundamente. La castaña endureció la mirada después de unos instantes, mirando en forma recriminatoria al peliazul y al cadáver del ave.

- Esmeralda… ¡Esmeralda!- Sollozaba inconsolable el Caballero

- ¡¿Por qué lloras, imbécil?! ¡Tú y ese maldito pajarraco debieron de haber matado a muchas personas inocentes…!- Azula se mostró indignada

- Dices… ¿Que matamos personas?- Habló el peliazul con tono sombrío, dejando por fin de llorar -Mi amada Esmeralda estuvo todo el tiempo a mi lado… Era el ser más cercano a mí… ¿Cómo te atreves?- Ikki se levantaba lentamente, mientras su cuerpo temblaba visiblemente y apretaba sus puños con ira -¡¿Cómo te atreves a comparar a mi adorada Esmeralda con los asquerosos humanos?!- Los ojos inyectados en sangre del peliazul, miraban a una intimidada Azula -¡Hou Genma Ken (Golpe de la Ilusión Diabólica del Fénix)…!- El peliazul señaló a la castaña con su dedo índice, del cual salió disparado un rayo de luz que llegó directamente a su frente…

Azula observó sorprendida cómo se encontraba delante del caballero tras ese extraño ataque. El agua del río fluía tranquilamente, mientras Ikki permanecía expectante, mirando fijamente a la Kunoichi ante la expectación de Weregarurumon y Piccolo, en un ambiente sumamente oscuro, donde el contraste entre luz y sombras era visible. Ambos permanecían inmóviles, observándose detenidamente sin hacer ningún movimiento…

Sorpresivamente en el rostro del peliazul se formó una discreta sonrisa. Con el ataque que acaba de realizar tenía la batalla ganada…

- ¡Azula-chan!- Azula volteó de reojo hacia su espalda, encontrándose sorpresivamente con Ukitsu

- ¿Qué haces aquí…?- Preguntó seria la castaña, regresando su atención al peliazul

- Bueno… Es que me enteré de lo que pasó en Konoha y…- Ikki sonrió suavemente cuando la expresión risueña de la morena se tornó seria y más cuando atravesó a su amiga por la espalda con una expresión siniestramente fría -Vine a darle lo que te mereces… Eres una mujer despreciable y mereces morir por lo que le dijiste a Naruto-sempai…- De la boca de Azula surgió un hilillo de sangre -Todos te vamos a despreciar por siempre, maldita princesita engreída que siempre se siente superior a los demás… La gente débil como tú merece morir- La morena sonrió con siniestro gozo -Vas a morir como la escoria que eres…-

- Hm…- Azula sonrió en forma perversa -¿En serio crees poder engañarme con este patético Genjutsu?- Las palabras de la castaña sorprendieron al peliazul, ya que le hablaba con normalidad a pesar de que la mano de Ukitsu había emergido de su estómago, llena de su sangre -Confío en mi cerebro y sé que Ukitsu está a varios kilómetros de aquí… Además, la conozco bien… Aún si se mostrara dolida conmigo, ella es muy estúpida y siempre ataca de frente sin importar la situación… Confío en los lazos que he creado, son pocos, pero reales…-

El ambiente del lugar regresó a la normalidad tras la desaparición súbita tanto de la morena como de la herida en su vientre, ante la contrariedad de Ikki, ya que el Hou Genma Ken era un Jutsu diabólico y desde que lo había aprendido, nadie había soportado aquella terrible ilusión donde la víctima se enfrentaba a sus propios temores, culpas, remordimientos o simplemente no soportaba el shock de ser atacada sin misericordia por sus seres queridos o tras haber subestimado el Jutsu, se lanzaban al ataque y perecían atacándose a sí mismos por efecto de la ilusión, revelándole todos su secretos…

- Mi flujo de Chakra se ha normalizado…- Declaró Azula, poniéndose en guardia "Ahora, tengo que hacer una batalla perfecta o me matará… Un minuto o lo que sea, pero debo hacer todo el tiempo que sea posible…"

- Kh… ¡Maldita chiquilla, ahora sí te haré pedazos!- Súbitamente, de las plumas que colgaban de su espalda, tomó dos y las lanzó a tal velocidad, que a la Kunoichi le fue imposible reaccionar

- ¡Gah…!- Ambos proyectiles se clavaron en su pecho -Malditas plumas…- Tomó esas plumas de metal oscuro y trató de sacárselas, pero se aferraban a su piel -No puedo sacarlas…- Ambos proyectiles tomaron súbitamente una coloración rojiza ante la sonrisa discreta del peliazul

- Yo solamente iba a destrozarte la mente e iba a regodearme en tu sufrimiento antes de llevarte a la locura y al colapso, pero ahora…- La mirada de Ikki se llenó de odio -Voy a hacerte trizas la carne y los huesos… ¡De tal manera que nadie será capaz de reconocer tu cadáver!-

"Eso lo veremos…" Inconscientemente Azula encogió su cuerpo "Un momento… Ahora los tres están en el suelo… ¡Es mi oportunidad!" Piccolo y Weregarurumon se pusieron en guardia al sentir la mirada fiera de la chica, mientras Ikki sonrió confiado -¡Jiton: Juuhou…!- Realizó los sellos en un segundo y preparó el Jutsu con maestría, pero no sucedió nada -¿Qué ocurre?-

- Por tu estúpida cara creo que te preguntas lo que sucede con tu Chakra…- Una temerosa Azula volteó hacia su oponente -Ya no puedes usar un Jutsu de tal magnitud… ¡Sorpresa! Tu Chakra ha sido rápidamente succionado-

- ¡¿Acaso?!- La chica orientó su mirada hacia las plumas

- Así es, esas plumas le drenan el Chakra al enemigo a gran velocidad, por eso el súbito cambio de color… Amiga mía, esa colocación roja se las da tu precioso Chakra- Ikki sabía suya la victoria -Y con estas- Tomó otras dos plumas -Tu Taiki y tu Reiki también serán absorbidos, quedarás indefensa como un muñeco de madera y lentamente, te iré haciendo trizas… ¡Ojo por ojo y diente por diente, literalmente!- Apenas si la Kunoichi pudo esquivar las plumas cuando su enemigo se las lanzó, rodando hacia su derecha con visible premura

-¡Katon: Meidou Zangetsuha!- Agitó sus manos como lo hacía siempre, pero para su contrariedad nada ocurrió "Kh… De acuerdo" Apretó los dientes -¡Raiton: Kaminari!- El violento relámpago surgió de la punta de sus dedos a gran velocidad

- ¡Ríndete mocosa miserable…!- Gritó Ikki tras saltar para esquivar el Raiton que siguió de largo e impactó la cascada, interrumpiendo el flujo de agua por un instante

- ¡Katon: Zangetsuha…!- En el aire, el peliazul observó como las ráfagas de fuego ya estaban frente a él.

Recibió el impacto de lleno, pero Azula no se confió y comenzó a lanzar varias repeticiones de su Jutsu en aquella silueta visible entre las llamas, hasta que pareció desintegrarse en el fuego ante la mirada seria de la princesa, que ya respiraba agitada tras usar casi todo su Chakra, lista para morir, pero satisfecha de haber acabado al menos con uno de esos sujetos. Ante las miradas serias de Piccolo y Weregarurumon, las flamas se disiparon totalmente, sin dejar rastro de nada. Azula sonrió suavemente, ya teniendo problemas para mantenerse sobre el agua.

- Adelante, pueden matarme…- Volteó a ver a los otros dos Sannin Taichou, que no despegaban la mirada de donde había desaparecido su compañero -Pero qué…- De forma súbita otras dos plumas oscuras se clavaron en sus brazos -¡Ah…!- Gritó mientras salpicaba la sangre y se llevaba la mano al lugar donde había recibido los proyectiles.

Súbitamente abrió los ojos, dándose cuenta de que perdía lenta y gradualmente la vista, ya que el panorama se ponía nebuloso y le costaba trabajo estar de pie. Sin embargo pudo ver un violento estallido de fuego apenas a un par de metros de ella. Ese poderoso estallido de Chakra tomó la forma de un Ave Fénix, dentro del cual poco a poco reapareció la silueta del Caballero, quien sonrió visiblemente confiado mientras el Chakra a su alrededor se disipó de forma súbita.

- ¿Pensabas que ibas a vencerme? Ya deberías de saber que el Fénix resurgirá de sus cenizas y se remontará como su nombre, en otras palabras… ¡Soy inmortal!- Azula ahogó una expresión de sorpresa cuando su enemigo comenzó a manifestar un intenso Chakra ardiente similar al fuego -¡Ahora muere…! ¡Hou Yoku Ten Shou (Las Alas del Fénix se Elevan al Cielo)…!-

Proyectando su mano derecha hacia Azula, Ikki liberó una brutal corriente de Chakra ardiente que se llevó de lleno a la Chunin sin darle oportunidad ni de gritar. El peto de su top voló en pedazos una vez que la corriente de Chakra descubrió su cuerpo de la capa, dejándola en su top negro, mientras su cabello se despeinaba totalmente y finalmente impactaba con expresión incrédula en la pared del cañón que había tras ella. Hizo un pequeño boquete en la pared de roca, tras lo que se precipitó hacia el agua, todavía con esa mirada perdida. Levantó una enorme columna de agua y emergió casi instantáneamente, flotando sobre el abundante líquido.

- Con eso tuvo la estúpida- Ikki sonrió triunfal

- Finalmente esta pérdida de tiempo terminó- Weregarurumon sonrió suavemente

- Ikki, remátala de una buena vez… ¡Ya deja de perder el tiempo!- Exclamó Piccolo, sorprendiendo a sus compañeros

- ¿Sigue viva?- Dijo para sí mismo el aludido -Yo la había atacado con toda la intención de acabar con ella, pero da igual- Caminó lentamente hacia su víctima, quien para su sorpresa, luchaba por levantarse, volviendo a ponerse de pie -Vaya, tienes agallas después de todo, pues no me parece…- Aún en su precaria situación, Azula miró desafiante a su enemigo, sin formar totalmente su miedo -¡Ya sé! Te volaré la cabeza así como tú lo hiciste con Esmeralda- Ikki levanto su puño derecho delante de su rostro, mientras se rodeaba de Chakra ardiente -¡Muere…!- Lanzó su puño hacia el rostro de la chica, quien simplemente cerró los ojos resignada.

Un estallido de sangre fue visible y el líquido escarlata salió proyectado en todas direcciones…

Junto con varias astillas de metal.

Ikki salió proyectado violentamente hacia sus compañeros, con la hombrera derecha de su Armadura del Fénix hecha pedazos y el hombro chorreando de sangre, ante la mirada incrédula de los otros Sannin Taichou. El peliazul se reincorporó de inmediato.

- ¡¿Y ese quién es?!- Exclamó el sorprendido Weregarurumon, mientras Piccolo observaba fijamente al recién llegado.

"¿Quién es?" Las plumas clavadas en el cuerpo de Azula se hicieron añicos en un instante y ella se venció a su espalda, mientras sentía que alguien la sostenía

- ¿Estás bien, Azula?-

- ¿T-Touma? Lo siento… Te confundí- La princesa murmuró débilmente -Gracias…-

- Cuando sentí esos Chakra tan cerca de ustedes, pensé que no llegaría a tiempo…- El Dragón Shiryu, con la caja de su armadura al hombro, sostenía a la chica, quien lo miraba de reojo con una tímida sonrisa -Gracias a ti por darme el tiempo para alcanzarlos, Azula…-

Si bien la movilización apenas estaba terminada, faltaba tiempo todavía para terminar de organizar las defensas. Los civiles tampoco habían sido evacuados en tu totalidad y una buena parte todavía estaba dirigiéndose hacia los refugios.

Las calles de Konoha lucían completamente superadas por el caos de la precipitada movilización combinada con la evacuación de la aldea. En la entrada sin embargo, el grupo de vanguardia ya se encontraba preparado. Con la incorporación de Tsunade y Shizune, ya estaba listo todo para esperar a Shirona en lo que los demás colectivos terminaban de organizarse…

- Nami-chan… ¿Crees que Shirona-san sea tan fuerte como nos lo advirtieron Azula-san y Rimururu-san?- Hinata miraba expectante a su amiga más cercana

- No lo sé, Hina-chan… Pero ya verás que saldremos adelante, tenemos que hacerlo para proteger a nuestro Naruto-kun…- Respondió la azabache, con ánimo

- Vamos chicas, ya verán que todo saldrá bien, de primera mano hemos visto cómo ese tarado de Naruto es muy fuerte- Se acercó Sakura, vestida con chaleco oficial -Y aunque Sasuke ni Keiko estén aquí, ganaremos-

- Así es, yo no quiero quedarme sin rival en el camino a ser Hokage- El Senju llevó tomado de la mano con su novia

- Hinata, Nami… Todos los que estamos aquí, tenemos el deseo de proteger a ese mocoso cabeza dura- La famosa rubia sonreía confiada -Además, la Voluntad de Fuego de Konoha siempre prevalecerá, sin importar quién sea el enemigo frente a nosotros- Tsunade miraba orgullosa la aldea que había fundado su abuelo junto a Madara Uchiha -El espíritu de Konoha es proteger a nuestros camaradas y nuestro futuro, sin temor a dar la vida en beneficio de las futuras generaciones…-

- Ya veo… Entonces no tiene caso que intente negociar…-

Esa voz a espaldas de la Sannin llamó la atención de todos. Cuando voltearon a ver el origen de aquella declaración, todos ahogaron una expresión de sorpresa cuando vieron a aquella pelirroja intimidante de ojos esmeralda, flotando a unos metros del suelo. Shirona miraba fríamente a todos los Ninja reunidos, quienes se pusieron en guardia inmediatamente…

Algunos realizaron sellos de manos, otros empuñaron Kunai y los especialistas en Kenjutsu, así como los ANBU dispersos entre los Shinobi y Kunoichi, desenvainaron Katana, Iatou y Chokuto para encarar a esa extraña persona, que coincidía con las descripciones sobre la enemiga que iba por Naruto. Si bien había muchos en la multitud que eran amigos del rubio y lo conocían bien o tenían un vínculo profundo con él, específicamente la Hyuga y la Uchiha, la inmensa mayoría peleaba para defender al hijo de su más famoso héroe, el Yondaime Hokage.

Esa mujer que descendía lentamente, dando la imagen de alguna entidad divina, no se llevaría a Naruto, así tuvieran que dar la vida por ello. Amor a su Naruto-kun, remordimiento por el trato dado por mucho tiempo al rubio, culpa por el deliberado desprecio hacia el Chunin y devoción hacia el Yondaime eran algunos de los diversos sentimientos que motivaban a los integrantes de toda esa masa a pelear hasta la muerte…

Por instinto de supervivencia no pudieron evitar dar un paso atrás todos, excepto las novias de Naruto, al sentir la intimidante presencia de aquella mujer.

- Que empiece la batalla entonces…- Shirona se posó suavemente en el suelo y desenvainó su Katana, tomándola firmemente con ambas manos.

La enemiga más poderosa que en la historia podría tener Konoha, había hecho acto de presencia, dispuesta a todo para realizar su objetivo.

Notas

La batalla contra el Fuugun ya ha comenzado y Azula en su idea de hacer tiempo le ha permitido llegar a tiempo al primer alumno de Ryu. Por otra parte, la batalla en Konoha está por empezar y el grupo de Hinata, Nami y Tsunade se prepara para enfrentar a la Kami no Senshi. En el siguiente capítulo se revelarán los poderes del Rinnegan y en el Valle del Fin continuará la batalla. En relación a los Digimon y Pokemon, los utilizo porque tienen un amplio repertorio de criaturas bizarras y llamativas.

¿Qué tal los Sannin Taichou? Recordar nada más que a diferencia de Saint Seiya, Shiryu e Ikki no fueron compañeros, ni siquiera se conocen y por obvias razones, su nivel tampoco será proporcionalmente parecido al de su canon.

También revelaré la historia general de Shirona en forma de flashbacks y su desgracia, que sí será del conocimiento de los demás personajes. Uno de los misterios del fic saldrá a la luz gradualmente: El Nacimiento de Naruto. Por cierto, el respeto de Hina y Nami hacia Shirona se debe a que a fin de cuentas, es su suegra… XD.