Naruto Zarya
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Pues bien, la verdad sea dicha, me confié por el cambio de horario y por eso estoy terminando justo a la media noche del nuevo horario de invierno. El siguiente capítulo estará listo seguramente entre el 11 y el 12 de Noviembre, Sin más qué decir, paso a los reviews:
animebot02: Me gustan los fics donde el bando de los buenos tiene las cosas cuesta arriba, ya que si es bien desarrollado, se vuelven momentos geniales en las historias cuando logran superar la adversidad.
Joel: pues aquí está el nuevo capítulo y en cuanto a Uzumaki's Strongest Weapon, espero tener el nuevo capítulo antes de que acabe el mes.
dragon titanico: Si, Harogomo y su hermano son mitad Kami no Senshi, mitad lo que sea Kaguya tras haberse corrompido por el fruto del Shinju y sobre la forma de vencer a Shirona, pues de este capítulo creo que te darás que no hubiera sido tan fácil, je, je, je.
CCSakuraforever: Lo de Konoha fue intenso, pero lo más impresionante, está cerca de llegar. Shiryu llegó justo a tiempo y todavía falta para que vuelva el rubio, pero cuando lo haga no será en balde.
carlos29: Así es, el asunto de Shirona tiene un trasfondo muy profundo como para poder entender el por qué actúa como lo hace.
Loquin: Bien, hay suegras terribles como Milk/Chichi para la pobre Videl y Shirona para Hinata y Nami. Sobre el desenlace de este arco argumental, sólo puedo decir que deseo tenerlo pronto.
Bien, sigamos entonces con el fic:
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- Probando, uno, dos, tres…- (Personaje hablando)
"Bah, que tontería" (Personaje pensando)
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(Lo escrito entre puntos suspensivos en cursiva son recuerdos)
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Lo escrito en cursiva sin comas ni guiones y centrado, son narraciones, de los personajes o mías o documentos.
"Si está escrito entre comillas, son pensamientos de los personajes…"
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XXXI: La raíz del rencor.
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- Quien quiera que sea… Es una persona con un poder temible-ttebane- Genkai auxilió a su protegida, quien se llevó la mano a la frente y parecía desvanecerse -¡Está casi sobre nosotros…!-
- ¡¿Cómo?!- Dijeron unas sorprendidas Rimururu y Genkai
- Tiene que ser Shirona- Infernape llamó la atención de las mujeres -Debió usar el Undoufuujin para adelantarse a sus soldados- Volteó sobre su hombro para ver al rubio, quien se sentó en el suelo -Ella y Naruto están conectados por esos ojos, así que Shirona ya debe saber dónde está y seguramente viene por él- De inmediato orientó su mirada hacia la salida -Entonces ese terremoto debió ser obra suya… ¡Rápido, debemos enfrentarla antes de que entre aquí!-
- ¡De acuerdo!- Rimururu se acercó a la celda, mirando a las mujeres de Uzu -¡Ustedes quédense a cuidar a Naruto!-
- ¡Es demasiado peligroso, princesa!- Replicó el simio, volteando a ver a la decidida Daimyo -¡¿Acaso olvida el gran poder que posee Shirona?!-
- Es por eso que iré, es imposible que salgas ileso de la batalla contra ella, así que necesitarás a alguien capacitado en Ninjutsu Médico para que te respalde- Replicó firme la castaña
- Hm- El semblante del simio se ensombreció, sin embargo, después de unos segundos esbozó una sonrisa -Supongo que no podré hacerla cambiar de parecer, no importa lo que diga… ¿Verdad?-
- Exacto- Rimururu cerró los ojos y se cruzó de brazos -Así que vamos- La princesa sonrió motivada -Kushina-san, Genkai-san, no dejen a Naruto salir de la celda por ningún motivo…-
En ese momento, la castaña volteó hacia el pequeño rubio mientras su expresión se entristeció. Naruto sintió aquellos ojos posados sobre él y volteó con curiosidad hacia aquella chica. Se levantó inconscientemente para encontrarse con la expresión de la seria princesa. El chico no pudo evitar intimidarse con aquella firmeza que destilaban los ojos almendra de la Daimyo de la Nación del Agua. Infernape, Kushina y Genkai miraban atentos aquél momento de tenso e incómodo silencio.
- ¿Q-Qué sucede, qué quieres…?- Preguntó Naruto tímidamente.
Al pie de los barrotes de la celda se encontraba la Kodachi enfundada que Rimururu le había regalado al alumno de Ryu, aquél día que se conocieron. Las mujeres de Uzu, el Shogun del Kagun y el gato de blanco pelaje miraron expectantes cómo la chica levantó el arma y aprovechando que Naruto estaba pegado a los barrotes, lo pescó por sorpresa de la cintura y rápidamente, ante sus protestas, le colocó el arma nuevamente en la espalda, como la llevaba aquél día que había dejado Konoha para enfrentarse al Tengun.
- ¡Quítamela, quítamela!- Protestaba el chico -¡Yo no quiero usar esa cosa, me da miedo…!-
- Ya sabes, debes luchar usando esta Kodaichi…-
Rimururu y Naruto entonces quedaron frente a frente.
El rubio dejó de sollozar cuando vio aquella expresión triste en esa chica, pero se sorprendió a sobremanera cuando ella lo tomó de ambas manos y sus cristalizados ojos al borde del llanto, se enfocaron completamente en su mirada. La castaña terminó por cerrar los ojos y derramar algunas lágrimas, algo que puso sumamente triste al chico, desconociendo la razón. Después de unos instantes, Rimururu soltó suavemente a su desconcertado amigo.
- Naruto… Todos los que te conocemos, sabemos que eres un chico con la cabeza dura, necio y alegre, eres pequeño pero muy valiente, con un corazón de oro… Ese eres tú, Naruto… ¡Alguien como tú no se paraliza al tomar una arma como lo haces ahora!-
- No es cierto… Yo no soy valiente- El rubio bajó la mirada levemente -Pero si espero un poco más, alguien va a sacarme de aquí- Las palabras de Naruto llamaron inevitablemente la atención de todos -Ya está muy cerca de aquí-
"En verdad está reconociendo instintivamente a Shirona como su madre" Pensó el Hombre Bestia, entrecerrando la mirada
- Te equivocas- Rimururu tomó de los hombros al chico, tras suspirar -¡Esa persona es tu enemiga!- La princesa se mostró decidida
- ¿Enemiga?- Repitió desconcertado el chico
- Si… ¡Es tu enemiga! ¡Porque te arrebató despiadadamente todos los recuerdos que tenías al lado de tus amigos y los sueños por los que has luchado tan duro! ¡Y sí, viene por ti, pero no es algo que deba alegrarte…! ¡Lucha, Naruto! ¡Lucha por recuperar esos valiosos recuerdos y tú valor!- La castaña comenzó a alejarse lentamente -Tu valor…- El rubio se agachó nuevamente, con pena -¡Vámonos, Infernape!-
- ¡Bien!- Y ambos se dirigieron a la salida ante la mirada de Naruto, Kushina y Genkai
"Es una chica muy fuerte" Pensó fugazmente la Uzumaki.
"…Y si no sabes Ninjutsu, es mejor que lleves un arma contigo, ¿No? Esta arma ha estado en la familia real Kamui-Kotan de la Nación del Agua por generaciones… Pero yo no la sé usar muy bien y a Mei-san no le gusta que la lleve conmigo porque puede pasarme algo, así que tal vez tú puedas darle un mejor uso, Naruto…"
"Siento que ya he vivido esto antes…" Pensó el rubio, pensando que ya había vivido un momento similar antes.
Naruto se le quedó viendo al simio y a la princesa mientras partían hacia la salida del búnker y por ende, hacia la batalla contra la Kami no Senshi. No sabían el desolador panorama que les esperaba. Era una batalla contra un ser que estaba en una dimensión diferente… Mientras el rubio por fin comenzaba a despertar vagamente un recuerdo de su memoria perdida, el gato Artemis lo miraba abatido, ya que Shirona estaba más cerca y posiblemente se lograría llevar a su amigo.
Entonces lo decidió.
Aunque fuera inútil, el gato protegería a su amigo hasta el final. Se lo prometió maullando con firmeza…
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El combate entre Shiryu y Piccolo ya había comenzado. El hombre verde esquivó el primer golpe lanzado por el Caballero Dragón, a tal velocidad que dejó una estela similar a la de la Danza de la Mosca. El azabache volteó a su espalda y en el mismo movimiento lanzó un ataque de su Excálibur… Sin embargo, nuevamente se encontró con una estela que en esta ocasión fue partida a la altura de la cintura antes de desaparecer. Shiryu nuevamente quedó de frente a la situación, pero Piccolo continuaba moviéndose a esa increíble velocidad, totalmente fuera del alcance del azabache, quien alternaba su mirada por todo el campo de batalla tratando de ubicarlo.
- Maldición…- Susurró apretando los dientes -¡Shinken!-
La onda de viento resultado del golpe iba dirigida al lugar donde hace apenas unos instantes había podido percibir al hombre verde, pero nuevamente se encontró con una estela destruida por el ataque que continuó hasta la pared del cañón y precipitó una gran cantidad de rocas y tierra al hielo tras el derrumbe que había provocado. El Shogun del Suigun nuevamente volvió a alternar sus ojos por todo el lugar mientras endurecía visiblemente la mirada.
"No puedo creer que el Shinken no lo haya alcanzado… ¡Es el puño más veloz de Ryu!"
- Por lo que veo, has llegado a tú límite- El azabache se sorprendió bastante cuando Piccolo reapareció justo detrás de él
"¡Ahora…!" Shiryu le lanzó un golpe a bocajarro -¡Rozan Shoryu…!-
- Veo que en verdad eres fuerte- Piccolo detuvo el puño de su enemigo únicamente con la palma de su mano, reprimiendo el Chakra emergente -Sin embargo…- El hombre verde le lanzó una brutal patada justo en la boca del estómago -¡Esa fuerza es inútil si no logras conectarme ni siquiera un golpe!-
El primer alumno de la finada Ryu se dobló inmediatamente, momento que aprovechó el sirviente de la Kami no Senshi para tomar distancia. El azabache se llevó la mano izquierda al lugar donde había recibido el impacto, mientras un hilillo de sangre comenzaba a escurrir por la comisura de sus labios, cerrando su ojo derecho debido al dolor. Le costó bastante trabajo ponerse nuevamente de pie, ante la atenta mirada del hombre verde, quien ya tenía su mano derecha con la palma abierta y los dedos extendidos apuntando hacia él.
- ¡Masenkou (Resplandor del Mal)…!-
Un haz de luz salió de la mano del hombre verde a una velocidad impresionante, de tal forma que Shiryu sólo pudo reaccionar cuando la hombrera derecha de su armadura voló en pedazos. Quedó visiblemente impactado, porque si bien la Armadura del Dragón estaba visiblemente dañada debido a su incipiente recuperación tras la batalla contra Tung, todavía tenía su resistencia contra el Ninjutsu. Entonces, fuera lo que fuera que estuviera haciendo el hombre verde, era una variante del Taijutsu.
"Es como al principio, no puedo ver sus ataques… Sólo veo un destello repentino…" De la mano del líder de los Sannin Taichou comenzaron a salir varios disparos de luz -¡Gah…!-
El soldado de Shirona sonrió suavemente, al ver cómo lentamente comenzaban a proyectarse al aire los trozos de la protección del azabache. Los ataques eran imposibles de esquivar para Shiryu. Saltaba hacia los lados, tratando de evadirlos, pero siempre lograban alcanzar su cuerpo y lentamente iban despedazando su armadura. Finalmente, sólo quedaban el peto, su escudo y las protecciones de las piernas. Con nacientes hemorragias por todo su cuerpo, el hermano de Ukitsu se detuvo delante de su enemigo, sujetándose el hombro derecho.
- Demonios…- A intervalos irregulares, el ojo derecho del azabache se cerraba -¡Tengo que encontrar la forma…!-
- Es imposible… ¡Jamás podrás evadir mis ataques!-
En ese momento, Piccolo comenzó un bombardeo de su Masenkou con ambas manos, lanzando una enorme cantidad de disparos que terminaron por proyectar a Shiryu violentamente hacia la pared del cañón, mientras su última protección, el Escudo del Dragón terminaba por vencerse ante el tempestuoso ataque y volaba en cientos de pedazos tras resistir una gran cantidad de impactos. Quedó clavado en la roca por unos instantes, antes de precipitarse al hielo y caer pesadamente. Se levantó lentamente, mientras su enemigo se orientaba hacia él.
- Bien, ahora sí concederé tu deseo y te atravesaré el corazón- El hombre verde se colocó en posición de ataque
"Es muy fuerte… Supera por mucho a los otros dos juntos… Es imposible competir con su velocidad" Por instante, la mirada del azabache se tornaba borrosa "Es muy peligroso" El Caballero enfocó sus ojos en Piccolo "Pero sólo me queda atacar el lugar de donde surge el resplandor, en el momento en que realiza el ataque…" Shiryu terminó por reincorporarse, aunque era evidente que le costaba trabajo mantenerse de pie
- Así que aún no te rindes- El soldado de Shirona endureció la mirada
"Si puedo resistir el ataque, al contacto atacaré con mi Ken directamente hacia él, es la única posibilidad… Mi poder destructivo es mayor al suyo"
- De acuerdo, ahora aliviaré tu dolor- El hombre verde sonrió suavemente -¡Muere…!-
De la mano de Piccolo surgió a gran velocidad un nuevo disparo de Masenkou que se dirigió a gran velocidad hacia Shiryu, quien cerró los ojos resignándose a recibir el ataque, el cual impactó justo en el centro del pecho de su armadura. Entonces fue que abrió los ojos, en milésimas de segundo y en ese mismo lapso de tiempo, elevó su Chakra al límite para concentrarlo en su puño.
"Ahora…" El puño de azabache se proyectó al aire -¡Rozan Shoryu-Ha!- El dragón desgarró todo a su paso, perdiéndose en la infinidad del Valle del Fin, pero Piccolo había desaparecido -Kh…- Shiryu quedó asombrado de ver que su enemigo había predicho sus intensiones "Diablos…" En el centro de su pecho, de forma superficial, estaba clavada la mano derecha del hombre verde, quedando colgando el resto del brazo "¡Me engañó atacándome directamente con su brazo…!"
- ¡Pensé que intentarías algo así…!- El Shogun orientó su mirada hacia el cielo, donde a varios metros de él, su enemigo había saltado -¡Pero jamás caería en una trampa tan simple…!- Su brazo derecho estaba mutilado casi hasta el hombro -¡Ahora verás el máximo ataque de Piccolo!- En sus dedos índice y medio ya estaba concentrado su Chakra, en forma de una chispa intensa -¡Makankosappou (Pistola Asesina de la Luz Perforadora Demoníaca)!-
Apenas Piccolo posó sus dedos hacia Shiryu, un haz de Chakra luminoso rodeado por otro haz que lo rodeaba en forma de espiral uniéndose en la punta, salió disparado a una velocidad casi irreal hacia el Caballero Dragón. Al recibir el impacto justo en el centro del pecho, el azabache lanzó un alarido al aire, mientras el brazo clavado en su peto se desintegraba y esa parte de la armadura volaba en cientos de pedazos…
Todo fue seguido por una explosión brutal que cimbró el Valle del Fin y el hielo creado por Weregarurumon también cedía ante tal poder en el área de impacto. Piccolo descendió a la superficie de hielo que no había sido afectada por su ataque. El lugar afectado, reveló nuevamente el agua del lecho, de la cual emergió Shiryu después de unos instantes.
"¿Quién es este sujeto?" Pensó Shiryu flotando bocabajo sobre el agua, totalmente derrotado "¿Cómo es que pudo vencerme tan fácilmente…?" En la espalda del azabache, había aparecido un tatuaje con la forma de un dragón, el cual comenzaba a desvanecerse lentamente "Ya no tengo fuerza para enfrentarlo… La diferencia es demasiada"
- Al final eres un humano- Piccolo se acercó a su enemigo, seguro de su victoria -Pero parece que te niegas a morir… Aunque yo no te mataré… Dejaré que agonices hacia una muerte lenta y dolorosa- El hombre verde orientó su mirada hacia el horizonte -Yo tengo que dirigirme a lo que quede de Konoha, para ayudarle a Shirona-sama a recuperar a Naruto-san…-
"¿Por qué ese respeto a Naruto?" El azabache sacó fuerzas de flaqueza para voltearse bocarriba del agua -Kh…-
- ¿Hm?- Piccolo regresó su atención a Shiryu -Todavía te quedan ganas de combatir… ¿Verdad?-
- Que Shirona sea la sangre de Naruto, no quiere decir que le pertenece…- Replicó débilmente el pelinegro, que de su armadura sólo conservaba el puño y la protección de las piernas -En estos momentos, Naruto es la esperanza de todos los humanos del mundo…-
- Hm, no me hagas reír… ¿Esperanza? Esas basuras llamadas humanos, no tienen el derecho de abrigar tal cosa- El líder de los Sannin Taichou endureció visiblemente la mirada
- ¡¿Qué?!- Shiryu endureció la mirada
- De acuerdo- Piccolo cerró los ojos ante la hostilidad de su enemigo -Como regalo de despedida, te contaré el por qué Shirona-sama odia a la raza humana… Una vez que lo sepas, no te quedarán ganas de decir estupideces como esa… Porque Shirona-sama…- El hombre verde abrió los ojos, mostrando una indignación infinita -¡Fue traicionada por los humanos a los que había jurado proteger!-
- ¿A-A qué te refieres con eso…?- Replicó el azabache, visiblemente sorprendido
- Hm… Bien, como te vas a llevar el secreto al otro mundo, te contaré la historia de la desgracia de Shirona-sama desde el principio…-
En la antigüedad, los Kami crearon al Kami no Senshi como su juez en la tierra, otorgándole el divino Rinnegan…
Este poseía el poder de crear o destruir el cielo y la tierra, pero sólo uno poseía ese poder, uno solo en cada generación… Y se dice que cuando terminaba la vida del Kami no Senshi, la mensajera de los Kami, la Daitenshi (Arcángel) Rei Ayanami, bajaba al mundo terrenal para confortar a ese hijo que siempre se dedicó a la guerra… Y el Rinnegan, que había cumplido su misión, era la herencia para el siguiente hijo de la Daitenshi. Entonces ella viajaba a algún lugar ya fuera del Ryukai, el Ninkai o el Makai, para depositar en él a su vástago, que las personas de ese lugar criarían como uno de los suyos y al crecer, el Kami no Senshi abriría sus ojos ante su destino.
- Así, toda su vida sería dedicada a la lucha sin fijarse en la apariencia de sus padres o familia…- El hombre verde enfocó su mirada en un expectante Shiryu -Pero, en la generación de Shirona-sama… Ocurrió lo impensable-
Las Guerras Mundiales entre los Ninjas del Ninkai se habían desatado con firmeza en el mundo… Aprovechando esos momentos caóticos, fue que Orochimaru inició desde las sombras su conquista del mundo y Shirona-sama, quien debía detenerlo, no apareció… El Rey Serpiente al final fue detenido por una dragona que habitaba el Ninkai al haber sido exiliada del Ryukai por el Maryou Nubes, tras varios años de persecución y de lucha incesante…
Aquella a la que los humanos llamaban Akahei…
"¡Ryu…!" Pensó sorprendido el caballero.
La razón fue que ese momento, Shirona-sama se encontraba luchando contra una enemiga muchísimo más poderosa incluso que el llamado Rikudou Sennin… La Kiganjou Hexerei, que era la última descendiente del legendario Daimaoh Van. Ella era la más poderosa de los demonios y dueña del Kigan (Ojo Demoníaco). Hexerei buscaba conquistar el Makai para posteriormente hacerse del Ningenkai con la meta de esclavizar por la eternidad a los humanos y comparado con ella, Orochimaru era menos que una hormiga.
La guerra entre ambas duró varios años, varias regiones del Makai fueron destruidas y al final, tras una batalla que simplemente va más allá de la imaginación de gente como tú o yo, Shirona-sama emergió victoriosa… Sin embargo, se encontraba al borde de la muerte… Con sus últimas fuerzas, se dirigió hacia aquél lago localizado a las afueras de lo que fuera Uzushio, pues se dice que aquellas aguas cristalinas incluso podían restablecerse el poder del Kami no Senshi…
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Entre el frondoso bosque alrededor de la aldea de Uzushio, una maltrecha Shirona se arrastraba en dirección al lago cercano. De su frente surgía una abundante hemorragia de sangre. Tras lanzar su ataque final contra la Kiganjou Hexerei, había logrado teletransportarse de nuevo al Ningenkai para regresar al que consideraba su hogar, la aldea de Uzushio… Su aldea. Sin embargo, las graves heridas distribuidas por todo su cuerpo y consistentes tanto en profundos tajos así como quemaduras, eran considerables.
Parecía ser su fin, porque la orilla del lago todavía estaba un poco lejos.
"S-Sólo un poco más… N-No puede, ser el fin…" Al borde de la inconsciencia, la pelirroja se arrastraba débilmente
- ¡Shirona-chan…!-
En ese momento, la pelirroja alzó la mirada como pudo, para encontrarse con aquél rubio del que se había enamorado desde que era una niña, Minato Namikaze…
Era una coincidencia el que Ninja de Konoha estuviera camino a la aldea aliada de Konoha, para encontrarse con aquella terrible visión… La mujer de la que se había enamorado y de la que se había separado cuando todavía eran unos niños, estaba al borde de la muerte, tratando de alcanzar aquél lago con evidente desesperación. En medio de su expresión debilitada por las heridas y el cansancio, Shirona sonrió débilmente, pero con sincera alegría.
- Minato-kun…- Sin pensárselo, el rubio tomó a la mujer en sus brazos y corriendo a gran velocidad, se lanzó junto a ella al lago.
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Fue en ese momento que Shirona-sama y Minato-san se reencontraron tras estar varios años separados. Entonces ella creyó que tantos años de duras batallas y el estar al filo de la muerte en varias ocasiones para proteger el que amaba como su mundo, había sido lo correcto. Ella y su amado al fin podrían estar juntos para siempre, con la esperanza de un mejor porvenir. Podrían cumplir los sueños que ambos tenían y que habían quedado pendientes por sus deberes como Ninja y las obligaciones que tenía Shirona-sama como la Kami no Senshi.
"Entonces Naruto es hijo de Shirona y del Yondaime Hokage, es un híbrido…" El Caballero Dragón seguía detenidamente el relato del hombre verde
- Shirona-sama descubrió el sol en el interior de Minato-san…- Piccolo cerró respetuosamente los ojos.
Entonces fue que por fin Shirona-sama retomó su vida plenamente como Ninja de Uzushio y bajo el nombre de Kushina Uzumaki, construyó una leyenda sin paragón entre los humanos, siendo siempre fiel a Uzushio…
Mientras, el amor de ambos maduraba y pasaba de ser un amor de niños a una relación formal, sólo del conocimiento de ellos dos. El amor de Shirona-sama y Minato-san floreció en esa época tempestuosa, convirtiéndose en un rayo de esperanza.
Shirona-sama era feliz porque en ese entonces le fue asignado un equipo para entrenarlo…
En dicho equipo se encontraban Taichi Yagami, un niño hiperactivo, Sora Takenouchi, una joven inteligente y Yamato Ishida, considerado un genio para su generación. Había un triángulo amoroso ente ellos tres, lo que dificultó mucho su desarrollo, pero sin importar eso, Shirona-sama estaba feliz y agradecida con su vida, trataba de ser siempre un ejemplo para ellos.
Pero las fracturas de esa relación tendrían consecuencias terribles…
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Frente a frente, un joven de cabello castaño alborotado y voluminoso, tez bronceada y ojos chocolate, miraba desafiante a un joven rubio de piel clara y orbes azules. Ambos se preparaban para atacar, empuñando los dos una Katana con ambas manos. En las hojas de las armas, el Chakra Katon del castaño y el Hyouton del rubio estaban concentrándose más y más, como les había enseñado Shirona en una versión sumamente reducida del Shinpuuzan, pero todavía de gran nivel para el estándar humano.
Alejada de ellos, una joven pelirroja con peinado a los hombros y tez ligeramente bronceada observaba con tristeza en sus ojos. Ella era la responsable de la encarnizada lucha que se iba a dar entre ellos…
Novia del castaño que se esforzaba por ser mejor cada día, lo engañó con el rubio elogiado como un prodigio, por la luminaria que el apellido Ishida tenía en Uzushio, sólo debajo de los mismos Uzumaki en cuanto a importancia, mientras que los Yagami eran una familia humilde, que ni siquiera tradición Shinobi tenían…
Al principio, los tres eran los mejores amigos, pero lentamente se fueron alejando por el linaje y la pelirroja. Ella eligió al castaño por amor, pero terminó desencantándose por el renombre futuro del rubio. Del cielo caía el agua así como de los ojos de la chica caían las gruesas lágrimas. De su amistad ya no quedaba nada, sólo resentimiento. Ataviados ambos con su uniforme Jounin consistente en chaleco negro, camisa de manga larga en color naranja y pantalón largo de color negro, con el símbolo de los Uzumaki en la espalda, se preparaban para saldar cuentas de una vez por todas.
La relación de los tres jóvenes de quince años había quedado totalmente desquebrajada, de forma aparentemente irreparable.
- ¡Prepárate a morir, Yagami…!- Exclamó Yamato mientras corría con toda la intensión de sentenciar a su otrora mejor amigo -¡Oogami Kourizan (Corte de Hielo del Gran Lobo)…!-
- ¡Eso va para ti!- Replicó Taichi, preparado también su ataque -¡Ryuuenzan (Corte de la Flama del Dragón)…!-
- Por favor… ¡Deténganse!- Gritó la entristecida Sora, cuando ambos comenzaron a correr para la colisión final
- ¡Shinpuuzan…!-
Ambos Ninja, recién nombrados Jounin, salieron volando en direcciones opuestas cuando el corte de su Jounin Sensei impactó en el lugar, con el filo en sentido contrario al suelo y que provocó una corriente de viento en todas direcciones. Mientras las Katana de ambos salieron volando y se clavaron en la tierra tras disiparse el Chakra en sus hojas, los dos dieron varias vueltas en el suelo antes de detenerse, el castaño al chocar contra un árbol y el rubio al ser detenido por la pelirroja. Shirona, ataviado con el uniforme Jounin y bajo la apariencia de Kushina Uzumaki, se levantó imponente y miró en ambas direcciones, observando con indiferencia a sus dos alumnos reincorporarse con dificultad.
- ¿Qué creen que están haciendo?- Preguntó la pelirroja, llamando la atención de ambos
- Llamaste a Kushina-sensei para que no te matara… ¿Cierto Yagami?- Yamato sonrió burlonamente, mientras Sora lo ayudaba a ponerse de pie -Eres un simple mediocre de sangre corriente-
- Kh…- El castaño se puso de pie al apoyarse contra el árbol, mirando visiblemente dolido cómo su todavía novia ayudaba a su enemigo -Maldito seas…-
- Basta, Yamato…- El rubio borró la sonrisa de su cara y volteó de reojo a la pelirroja mayor, quien parecía reprimir su furia -Ahora quiero que me expliquen qué es lo que sucedió aquí- Declaró la todavía líder del equipo, manteniendo la tranquilidad
- Yagami nos encontró en lo nuestro, eso es todo- Replicó el rubio, recuperando su sonrisa altiva
- Ustedes dos eran novios… ¿No es así, Sora?- La Jounin miró fijamente a la chica cuya mirada se ensombreció
- Yo… Yo realmente quiero a Yamato- Replicó tímidamente la chica, aunque visiblemente dudosa
-¡¿Lo quieres a él o a su nombre…?!- Replicó indignado el castaño, pero se tranquilizó al ver que la chica dudó visiblemente ante la pregunta -Si es así, entonces lárgate con él y su nombre, que yo soy el simple hijo de unos aldeanos- Shirona, Yamato y Sora voltearon a ver a Taichi, quien simplemente se comenzó a alejar en dirección al bosque
- Yo… Perdóname, Taichi…- Murmuró la pelirroja menor, antes de cerrar los ojos y volver a llorar
"Taichi… Tú ibas a ganar ese duelo y si los detuve, fue para que no te ensuciaras las manos con la sangre de tu mejor amigo…"
Mientras su alumno se alejaba, Shirona lo siguió con la mirada y si bien su expresión permanecía seria e inexpresiva por el momento, pudo notar el dolor que le producía a su alumna el ver cómo el chico se alejaba. Era evidente que la chica a quién quería era al Shinobi que se terminaba de perder entre los árboles, pero así como lo había dicho Taichi, fue más grande su deseo de pertenecer al ilustre Clan Ishida que estar al lado del hombre que amaba. No pudo evitar que a su mente llegara el recuerdo de las palabras que la Kiganjou le dijo durante su última batalla…
"…Ellos no discriminan por la fuerza, sino por la apariencia, prefieren sobre ellos al más estético antes que al más capaz…"
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Fue la primera vez que Shirona-sama comenzó a cuestionarse sobre la naturaleza de los humanos.
La guerras seguían sacudiendo al Ningenkai y entonces fue que las aldeas Ninja de Kumo e Iwa notaron el potencial de Uzushio, que con sus exclusivas técnicas de Fuinjutsu, podría desequilibrar el curso de los conflictos. Planearon el genocidio de los Uzumaki lanzando una invasión a gran escala…
Fue un cuerpo de élite jamás visto antes en el estándar humano: el Raikage A, el Tsuchikage Oonoki, los Jinchuuriki de las dos aldeas, Yugito Nii del Niibi, Roushi del Yonbi, Han del Gobi y Killer B del Hachibi, además de varios de los Ninja más diestros de ambas aldeas. El objetivo de aquella misión era exterminar completamente a los Uzumaki, sin importar costos o consecuencias. Mujeres, niños… Todos debían morir. La batalla que se dio a las afueras de Uzushio fue épica. El cielo gritaba, la tierra rugía y parecía inminente el desplome de la fuerza Ninja de Uzushio. Ese día Shirona-sama rompió el juramento que había hecho de jamás abandonar el disfraz de Kushina Uzumaki…
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Shirona, bajo el disfraz de la adulta Kushina Uzumaki, se encontraba en la retaguardia del frente de batalla. Los estallidos en el frente, resultado de los poderosos Jutsu y los gritos de terror de los Ninja, principalmente de los de Uzushio, eran sonidos que erizaban la piel de todos los presentes.
La pelirroja, observaba acuclillada un mapa que se encontraba extendido sobre un tocón. La luz del incendio lejano, visible a cientos de kilómetros a la redonda y que amenazaba con destruir el bosque, le permitía ver el documento con siniestra claridad. Las fuerzas de Uzushio estaban siendo arrasadas por Iwa y Kumo. Una chica de cabello rojo alborotado, que usaba lentes de armazón negro grueso y aparentaba ser una par de años menor que Shirona, analizaba junto a la Kami no Senshi el mapa.
Detrás de ellas se encontraba un pelotón de aproximadamente cincuenta Ninja con el uniforme de Uzushio, la gran mayoría de ellos pelirrojos y algunos con otros tonos de cabello, entre ellos Sora, Yamato y Taichi…
- Karin… ¿Cómo se encuentran los frentes?- Preguntó la pelirroja mayor
- Mira- La pelirroja de lentes señaló un lugar en el mapa a poco menos de un kilómetro de la entrada a Uzushio -Aquí están atacando frontalmente los Jinchuuriki…- Luego movió sus dedos en posición frontal, rumbo a su aldea -De hecho ese es el cinturón de defensa más fuerte y…-
- Y…- Shirona incitó a continuar a su hermana adoptiva
- El último antes de que lleguen a la aldea…- La mirada de Karin se ensombreció -¡No podemos enfrentar semejante fuerza de combate nosotros solos!- La desesperación se apoderó de su voz -¡Y Konoha ya envió refuerzos encabezados por Minato-kun, pero no pueden hacer retroceder al Tsuchikage y al Raikage…!- Las lágrimas de impotencia comenzaron a salir de los ojos de la chica de lentes -¡Estoy desesperada, Shirona-san! ¡Van a destruir mi hogar!-
- Kh…- Shirona endureció su falsa mirada amatista "Si esto sigue así, sólo será cuestión de tiempo antes de que Uzushio sea totalmente destruida…" Sorprendiendo a Karin, la pelirroja mayor se puso de pie, dándole la espalda -Karin-san… Hace tiempo que no me llamaba por mi nombre-
- ¿Eh?- La pelirroja menor, miró a su hermana adoptiva con desconcierto
- Queda un método para detenerlos… Yo- La mirada de Shirona se orientó hacia el frente de batalla -Ordena que las fuerzas combatientes se retiren hacia Uzushio y que los dejen avanzar…-
- ¡¿Acaso estás loca?!- Replicó Karin, ahora furiosa -¡¿Quieres decir que no hay nada que hacer?!-
- Yo me encargaré…-
- Pero…-
- Dígame… ¿Qué tan fuerte cree que soy?- La mirada de la chica de lentes se tornó seria
- En la aldea no hay nadie como tú…- Fue la respuesta de Karin
- Lo que quiere decir que si me vencen todo se habrá perdido…- Todos quedaron impactados ante esas palabras, más aún cuando la pelirroja sustituta sonrió -Vayan a Uzushio, yo estaré bien- La hija del Uzukage tardó unos segundos en responder
- Está bien…-
Las tropas de Iwa y Kumo avanzaban libremente después de que las tropas de Uzushio comenzaran la evacuación hacia su aldea. El Sandaime Tsuchikage, Oonoki, así como el Yondaime Raikage, A, tomaban eso como una señal inequívoca de la derrota de los Ninja de Uzushio y avanzaban por el sendero del bosque que iba directo a la aldea de los Uzumaki ya sin ningún obstáculo…
Hasta que se encontraron con aquella mujer pelirroja de cabello opaco a los hombros, cruzada de brazos y mirándolos con una expresión fría que no dejaba ver ningún sentimiento. Esperaban encontrarse con Kushina Uzumaki como mínimo, no con aquella mujer misteriosa que también portaba el uniforme Jounin de Uzushio…
- ¿Quién eres tú mujer?- El Raikage comenzó a caminar hacia ella -No creo que seas tan idiota como para creer que tú sola puedes contra nosotros…- Endureció su mirada al ver que Shirona se mantuvo impasible -¡¿Quién carajo te crees que eres?! ¡Estás frente al Raikage por si no lo has notado…!-
- ¡Rasengan…!-
El Jutsu del recién nombrado Yondaime Hokage se hizo presente en la mano derecha de la pelirroja, sorprendiendo a A, quien salió volando instantes después de recibir el Jutsu sorpresivamente en su vientre, al ser incapaz de ver el sorpresivo ataque de la Kami no Senshi, cayendo delante de la alianza conjunta de Iwa y Kumo, sorprendiendo a todos el ver con qué facilidad había mandado a volar al Raikage. Killer B, el famoso Jinchuuriki, dio un paso al frente al ver que su hermano había sido derribado. Aquél hombre de tez morena y apariencia de rapero, con su cabello relamido hacia atrás, con lentes oscuros y marcada musculatura, se acercó amenazante.
- ¡Hey perra ésta es la guerra! ¡Te alejas o hasta aquí llegas, yeah!- Shirona observó seria cómo un manto de Chakra comenzó a cubrir a Killer B, tomando la forma que conocía de los Jinchuuriki -¡¿Ahora lo vez?! ¡Por este poder vas a caer, idiota, bastarda!-
Sorpresivamente para Yugito Nii, Roushi y Han, Killer B se lanzó contra una Shirona que se mantuvo quieta, preparando su brazo para uno de sus Jutsu más poderosos, el Rariatto (Arado Relámpago de la Espada Caliente). El impacto fue en seco, con la escuadra interna de su brazo justo en su garganta. A los ojos de todos la batalla estaba terminada y esa osada Kunoichi que había elegido morir sola, era historia. El Jinchuriki del Hachibi sonrió con confianza, al saberse el vencedor de ese efímero encuentro que ni siquiera merecía ser llamado batalla.
- El único idiota aquí eres tú- Killer B abrió los ojos sorprendido al darse cuenta de que su enemiga seguía en pie.
Lo siguiente que sintió, fue la mano derecha de Shirona sobre su tráquea y cómo sus pies se elevaban del suelo lentamente. La mirada esmeralda de la pelirroja lentamente se transformó en una especie de Doujutsu consistente en aros de color violeta que rodeaban la pupila. Entonces se dio cuenta de que un flujo verde la cubría y eso había evitado que el Rariatto acabara con ella. El Raikage terminó de reincorporarse al darse cuenta de la inusitada facilidad con la que su hermano adoptivo había sido contenido y neutralizado.
- ¡Maldita perra…!- A tensó sus músculos, listo para iniciar su ataque -¡Raiton Yoroi (Armadura de Elemento Rayo)!-
Rodeado de una potente corriente de Chakra Raiton en todo su cuerpo, el Raikage se lanzó con gran velocidad hacia su enemigo. En todo el Ninkai su fuerza y velocidad eran conocidas, ya que sólo Minato Namikaze estaba lo suficientemente capacitado como para enfrentar el factor velocidad de A. En cuanto a fuerza, tal vez la Sannin Tsunade era la única capaz de igualar el poder de impacto que obtenía con su fuerza producto del Raiton que lo rodeaba…
Durante su muy breve trayectoria colocó su mano en posición de golpe de espada con el objetivo de preparar uno de sus famosos ataques de Nintaijutsu, el Raigyaku Suihei (Opresión Horizontal Relámpago). El golpe de espada fue justo al codo del brazo de Shirona que ahorcaba a Killer B, pero ante la sorpresa del Raikage, Shirona resistió el impacto sin moverse de su posición, pero el flujo verde de Chakra que la rodeaba aumentó su densidad de un momento a otro.
- ¿Eso es un golpe…? ¡Un golpe se da así…!-
Ante la mirada de sorpresa de los invasores de Iwa y Kumo, A salió volando hacia su espalda tras recibir un brutal puñetazo de la pelirroja lanzando con su mano libre justo al rostro, hasta perderse en el bosque. Aquellos extraños ojos se clavaron en la atónita y cada vez más asustada concurrencia. Era como si alguna especie de Kami o algo así estuviera protegiendo Uzushio de su ataque. Yugito Nii, aquella mujer rubia de coleta y labios delineados en carmín fue la siguiente en lanzarse, al notar cómo Killer B tomaba el brazo de Shirona, tratando de hacer fuerza para disminuir la potencia del agarre y escapar, pero por alguna razón, era incapaz de transformarse o aumentar el manto de Chakra para soltarse.
Comenzaba a retorcerse por la falta de oxígeno.
"¡Mi Chakra está siendo absorbido…! Ahora sí que estoy jodido…" Pensó desesperado el Jinchuuriki rapero
- ¡Suéltalo…!- Ahora la rubia se lanzó al frente, mientras un manto de Chakra oscuro rodeaba su anatomía y la dejaba como una sombra siniestra similar a un gato -¡Voy a hacerte trizas! ¡Nekozume (Garra de Gato)…!- De las que ya más que sus manos, parecían sus patas delanteras, surgieron afiladas garras que tenían como objetivo la garganta de aquella pelirroja
- ¡Naraka!- Exclamó Shirona cuando el ataque ya estaba a punto de tocar su garganta.
La Jinchuuriki quedó visiblemente sorprendida, aún con aquella forma demoníaca que había asumido, ya que de un instante a otro su golpe había seguido de largo, asimilando su cerebro décimas de segundo después que su enemiga se había esfumado. Ni siquiera había pasado un segundo y su rostro apenas había empezando a conformarse en una expresión de sorpresa, cuando la Kami no Senshi reapareció sobre ella, en medio del aire. En medio de ese movimiento, con una velocidad imperceptible para los que observaban, tomó vuelo con el brazo con el que sostenía a Killer B, golpeando con el cuerpo del Jinchuuriki del Hachibi a la rubia, impactándola contra el suelo.
- ¡¿Qué demonios está sucediendo?!- Gritó Kitsuchi, el hijo del Tsuchikage, cuando de un momento a otro, Yugito Nii, debajo de Killer B, impactaba contra el suelo, hundiéndose en el suelo con violencia.
El polvo se levantó violentamente y el suelo se pulverizó para proyectarse hacia el cielo con el movimiento de Shirona, quien tras dejar a los Jinchuuriki de Kumo fuera de combate se apoyó en sus cuerpos, todavía en la posición vertical que tenía y cayó elegantemente, delante de los dos Jinchuuriki y frente al grupo conjunto de Iwa y Kumo. El anciano Tsuchikage observó sorprendido cómo dos de los Ninja más famosos de Kumo, ambos con un control perfecto de sus Bijuu, había sido derrotados con tal facilidad…
Era inaudito.
- ¿Quién eres?- El anciano Oonoki, bajito y de larga barba, encaró con tranquilidad a Shirona
- No necesitas saberlo- Replicó tranquila la pelirroja
- En eso tienes razón…-
Delante de la Kami no Senshi y tras la espalda de Oonoki, los Jinchuuriki del Yonbi y el Gobi cimbraron la tierra cuando se transformaron súbitamente, liberando estallidos sumamente violentos de Chakra, en los Bijuu que llevaban en su interior, Kokuou, el Caballo Gigante de Cinco Colas y Son Gokuu, el poderoso Simio de Cuatro Colas. Las rocas del suelo comenzaron a elevarse al aire mientras que ambos monstruos abrieron sus bocas para preparar aquellos ataques de Chakra negro que eran el poder más conocido de los Bijuu, la Bijuudama (Esfera de las Bestias con Cola).
- ¡Porque vas a desaparecer ahora…!- Exclamó el Tsuchikage con expresión triunfal, mientras extendía su mano abierta al frente -¡Muere…!-
- ¡Bijuudama…!- Exclamaron ambos Bijuu, liberando su temido ataque.
Shirona sólo pudo esbozar una expresión de sorpresa cuando vio que los ataques a quemarropa se abalanzaron contra ella, ya que si los dejaba explotar totalmente, posiblemente el rango de sus explosiones alcanzaría Uzushio o a su hermana adoptiva y a sus alumnos, a los que pudo ver por medio de la visión perfecta de 360 grados de su Rinnegan y que se escondían detrás de su espalda, entre los más voluminosos arbustos. La explosión provocó que todo el lugar se cimbrara violentamente, siendo el movimiento de la superficie terrestre tan fuerte como para sentirse en varios kilómetros a la redonda. Una enorme cortina de humo se levantó en medio del campo de batalla, delante de las tropas de Iwa y Kumo…
- ¡¿Qué demonios están haciendo?!- Replicó visiblemente furioso Darui, el segundo al mando de las tropas de Kumo -¡B-san y Yugito-san estaban en ese lugar!- Sin respeto alguno, encaró al Tsuchikage, tomándolo de las solapas de su ropa
- Así es el Mundo Ninja niño… El objetivo era acabar con esa mujer para seguir con la misión y exterminar a los Uzumaki- Replicó entre dientes el máximo líder de Iwa
- ¡Miren eso, por allá…!- C, el rubio encargado de los cuerpos médicos, señalaba hacia la cortina de humo, donde la silueta de una persona era visible.
Aquella cortina de humo se disipó violentamente, revelando a aquél ente de Chakra verde con la apariencia de un Gaki amenazador y de expresión demencial, en cuyo costillar se encontraba la pelirroja, jadeando suavemente, tratando de controlar su respiración para recuperarse del violento esfuerzo. Había liberado de un momento a otro el poder del Preta con el fin de protegerse de las Bijuudama, así como a Karin, a Taichi, Sora y Yamato y absorber en lo posible la explosión de las dos Bijjudama para contenerla y que su rango de explosión no saliera de ese lugar…
De su sien derecha una hemorragia de sangre surgía, así como un hilillo del líquido vital surgía de la comisura derecha de sus labios.
"Kushina-sensei… O mejor dicho, Shirona-sensei, es impresionante…" Pensó Taichi con emoción
- Asombroso…- Murmuró la joven pelirroja de tez bronceada
"No lo creería si no lo estuviera viendo…" El rubio miraba detenidamente el poder de su Sensei
"Esto ya es demasiado…" Karin miraba asustada aquella manifestación siniestra de Chakra
"Parece que mi Chakra se desgastó por usarlo tan violentamente a este nivel de velocidad y precisión…" La Kami no Senshi orientó su mirada legendaria hacia sus ya aterrados enemigos "Podría ser peligroso que esta batalla se extienda más porque podrían darse cuenta de la presencia de Karin y los chicos o peor aún, usaría el poder del Rinnegan para matar humanos… Será mejor ponerle fin ahora…"
La Kunoichi cerró los ojos ante la expresión incrédula de sus enemigos y chocó sus manos delante de su rostro. Inmediatamente el ente de Chakra verdoso aulló tenebrosamente hacia el cielo y se disipó de golpe, pero al instante el Chakra violeta surgió de forma violenta del cuerpo de la pelirroja y rápidamente tomó la forma de un ente de seis brazos de marcada musculatura y expresión decidida. El nuevo ente de Chakra, de varios de altura y ligeramente más alto que ambos Bijuu aulló hacia el cielo, anunciando su espectacular llegada. Inmediatamente colocó sus seis manos extendida delante de él, llamando poderosamente la atención de los Ninja de Iwa y Kumo.
"¿Qué es lo que pretende con esa cosa?" Pensó estupefacto el Tsuchikage "Es algo similar al Susanoo del Mangekyou Sharingan, pero en una escala totalmente diferente… Ni siquiera Madara Uchiha podría enfrentar algo así…"
- ¡Shinra Tensei…!- Exclamó Shirona con todas sus fuerzas.
La devastación comenzó a extenderse delante de ella, desquebrajando la tierra y cimbrando incluso el cielo. Los atónitos Ninja enemigos intentaron gritar, pero aquella fuerza divina los alcanzó en segundos y los proyectó a todos, incluso a los poderosos Jinchuuriki transformados varios metros hacia sus espaldas. Los árboles eran arrancados de raíz e incluso las nubes se disipaban ante el paso de esa fuerza abrumadora, que proyectó por igual a todos los Ninja hasta que se perdieron de vista…
Karin y los chicos del Equipo Kushina usaron casi todo su Chakra para fijar sus pies a la tierra y evitar ser empujados por el poder residual de aquella poderosa fuerza, la cual sólo dejó de mostrar su poderosa influencia cuando la pelirroja, usando su Rinnegan, comprobó que sus enemigos había quedado fuera de combate varios kilómetros a lo lejos. Al saberse ganadora, se acuclilló con su rodilla derecha mientras el Asura agachaba la cabeza para desaparecer violentamente, así como el Preta lo hiciera momentos antes. Shirona sonrió suavemente mientras trataba de recuperar el aliento, sabiendo que su querida aldea estaba a salvo.
Inmediatamente su equipo, ignorando de momento sus diferencias internas, corrió hacia ella para ver si se encontraba bien.
- ¡Eso fue asombroso Shirona-sensei…!- Exclamó entusiasmado el castaño, ayudándole a reincorporarse
- Gracias, Taichi…- Sonrió suavemente la pelirroja
- Es cierto, no pensamos que tuviera esas habilidades tan asombrosas- Agregó Sora con una hermosa sonrisa -Y esos ojos tan raros…-
- Lo sé… Se supone que jamás debían verme así-
- Pero eso no quita que nos haya mentido y tomado la identidad de Kushina Uzumaki, la hija de Uzukage-sama- Agregó Yamato con sutil recriminación en su voz
- Yo… Se los explicaré después- Replicó con expresión ensombrecida al ver el gesto severo del rubio
- Shirona…- Karin se acercó con evidente recelo
- ¿Qué ocurre, Karin-san?- Preguntó confundida por la actitud de su hermana adoptiva
- ¡¿Qué demonios eres tú?!- La directa respuesta de la chica de lentes dejó visiblemente sorprendida a la Kami no Senshi.
…
En un principio, Shirona-sama fue bien recibida como la salvadora de Uzushio de aquél intento de genocidio por parte de Kumo e Iwa…
Sin embargo, la aldea no vio con buenos ojos que una mujer huérfana de nacimiento a los ojos de la gente, tuviera el prestigio que le correspondía por derecho a la hija legítima del Uzukage. Después de un tiempo, tras celebrar a su nombre, se supo públicamente su relación sentimental con Minato Namikaze, candidato a Yondaime y el Uzukage veía con buenos ojos esta relación, ya que era una forma de fortalecer la alianza entre Uzushio y Konoha…
Pero los consejeros y Karin, no veían con buenos ojos que en el colectivo Ninja de su aldea, Shirona-sama obtuviera tanto poder político, porque eventualmente una mujer que a fin de cuentas no era una Uzumaki, podría ocupar el cargo de Uzukage.
Entonces fue que la ambición de Karin superó los límites…
…
El Uzukage, un hombre de larga barba roja y esponjosa, llamado Akahige (Barbarroja) precisamente por aquél ornamento en su rostro, se encontraba en su oficina, en el papeleo diario de su aldea. Revisaba uno a uno los documentos relacionados a las misiones, vestido con su toga de Kage y su sombrero con el Kanji Uzu (Espiral) de color rojo deslavado en la parte delantera, cuando notó que Karin, acompañada de tres consejeros ancianos, había ingresado a la habitación. Dejó de lado sus documentos para atender a la única hija biológica que le quedaba, enfocando su mirada amatista en ella.
- ¿Qué ocurre, Karin?- Preguntó Akahige con expectación
- Padre- La Kunoichi se acuclilló respetuosamente frente a él, siendo secundada por los ancianos -Hemos discutido a fondo las habilidades de Shirona y hemos llegado a la conclusión de que no es humana…-
- ¿A qué te refieres?- Replicó el líder de Uzushio, visiblemente molesto
- ¿Recuerdas al llamado Jagun? ¿Aquél ejército bajo las sombras que amenazó la aldea durante los años que Shirona estuvo ausente?- Karin sabía que por mes, al menos un Uzumaki seguía siendo secuestrado por Orochimaru, pero mantuvo eso en secreto para lograr su propósito
- Sí… ¿Por qué?-
- Porque me parece muy sospechoso que cuando ella se marchó aquellos secuestros y esporádicos ataques comenzaron a darse… ¿Recuerdas que fue en ese periodo de tiempo que mi hermana Orihime desapareció? Eso era muy conveniente para Shirona, porque sólo ella y yo tendríamos posibilidades de heredar tu puesto y sabes que hace años que no sabemos de Kushina… Ella las conoció a ambas y fue después de que se marchó que ellas desaparecieron…-
- Ve al grano Karin… ¿Qué es lo que me estás sugiriendo?- Declaró Akahige con voz severa
- Que existe la posibilidad de que Shirona sea una integrante del Jagun…-
- ¡¿Qué dijiste…?!- La expresión del Uzukage se deformó por la furia tras las palabras de una Karin que sonrió discretamente
"Primero la incompetencia de Kushina… Después el accidente de Orihime y finalmente… La caída de ese fenómeno llamado Shirona… El puesto de Uzukage parece estar destinado para mí" Una retorcida sonrisa se formó en el rostro de la chica de lentes, que su padre no pudo ver…
…
Aquél rumor se expandió como el fuego…
Y los humanos de Uzushio recordaron todas las atrocidades que cometió el Jagun de Orochimaru contra su pueblo… En un juicio montado donde además fueron invitados varios Ninja élite de Konoha, entre ellos Minato-san, se llegó al veredicto de exiliar a Shirona-sama. El único voto a favor de su inocencia lo emitió Minato-san, por lo que se ganó la reprobación de los consejeros, Danzou Shimura, Kotahu Utatane y Homura Mitokado… Era un día lluvioso, recuerdo que me contó Shirona-sama, como si el cielo mismo llorara su dolor, porque todo pasó por proteger la aldea que le terminó dando la espalda.
Ya no tenía un hogar e incluso Yamato y Sora le dieron la espalda, mientras que Taichi simplemente desapareció despidiéndose de Shirona-sama únicamente con una carta…
…
La lluvia caía intensamente y una Shirona vestida únicamente con un top negro, una capa de color blanco y pantalones de color naranja, complementado con botas negras, miraba con tristeza hacia la entrada de su amada aldea…
No…
Ese no era su hogar, simplemente fue el lugar que eligió la Daitenshi para dejarla en el Ningenkai. A fin de cuentas su misión como Kami no Senshi era un camino de sangre en el que estaría combatiendo hasta el día de su muerte, momento en el cual obtendría un poco de consuelo y luego iría al otro mundo…
Su mirada melancólica se cerró y se dio media vuelta para irse de ese lugar y esperar en soledad la llegada de otro posible enemigo que amenazara la paz de los Tres Mundos. De nuevo, estaría sola en ese camino de sangre y destrucción. Dio su primer paso, pero se detuvo y alzó la mirada al notar que alguien la esperaba en medio de aquella lluvia que se convertía paulatinamente en un auténtico diluvio acompañado de truenos y relámpagos.
- Minato-kun…- Susurró la pelirroja débilmente, a lo que el rubio sólo entristeció su mirada -De cualquier manera no puedo relacionarme con los humanos… Ese es mi destino- Dijo mientras bajó la mirada llena de pesar, reanudando su solitario camino en medio de la tempestad -Gracias por todos los momentos que pasaste a mi lado…- Pasó junto al hombre que amaba, cabizbaja y entristecida
- ¡Shirona!- El Yondaime la detuvo, tomándola de la mano - ¡No te…! ¡No los dejaré nunca!- El rubio se veía decidido -¡No me importa nada más que ustedes!-
- ¡¿Qué estás diciendo?!- La pelirroja volteó a ver a Minato con desconcierto y sorpresa, recibiendo frente a ella un documento con el símbolo de la unidad médica de Uzushio
- ¿Recuerdas que hace unos días te sentías mal? ¡Mira!- Minato sonrió con sonrojo, visiblemente emocionado
- No lo entiendo…- Shirona observó aquél papel con desconcierto -Cómo puede una persona con las manos tan llenas de sangre…- Inmediatamente posó sus apéndices en su vientre -Tener un hijo…- El Yondaime la abrazó por la espalda, posando su manos sobre las suyas, en un tierno abrazo protector
- Ni el ser Hokage ni el ser reconocido… Ser feliz contigo y nuestro hijo o hija es mi verdadera felicidad- Susurró suavemente el rubio en el oído de la pelirroja.
Y en ese momento, la Kami no Senshi no pudo haber sido más feliz…
…
Es la historia que nadie conoce de Minato Namikaze.
Poco más de un año antes de que el Kyuubi atacara Konoha, él desapareció misteriosamente sin decirle a nadie a dónde iría. Él en realidad huyó con Shirona-sama a la lejana Morishima (Isla de los Bosques), ubicada en la Nación del Agua y fue ahí, donde construyeron su nuevo hogar para esperar el nacimiento del fruto de su eterno e inquebrantable amor. Minato-san y Shirona-sama decidieron vivir una vida humilde en aquella remota isla, lejos del caótico mundo de los Ninja. Él dejó todo por su amada, incluso su sueño de ser Hokage y ella decidió ser feliz al lado del hombre que amaba…
Sin embargo, aquellos humanos no los dejaron vivir en paz.
Cuando se supo que Minato había desaparecido con una exiliada nativa, la relación entre Konoha y Uzushio se tensó mucho, culpando ambas partes a Shirona-sama de haber manipulado a Minato-san para que huyera con ella.
Para el Uzukage era una vergüenza que su otrora protegida hubiera seducido al líder de su principal aliado y lo hubiera alejado de su aldea. Shirona-sama mantuvo contacto con su alumna Sora, que se había mostrado arrepentida por su actitud inicial y quien fue la que le informó a Karin dónde se encontraba, bajo la promesa de ganar un lugar preponderante junto con Yamato cuando ella heredara el puesto de Uzukage…
…
Akahige había rodeado el lugar con un ejército de más de trescientos Ninja Uzumaki especializados en Jinkuukan Ninjutsu (Técnicas Ninja Espacio-Tiempo), con el fin de evitar que el Yondaime usara el Hiraishin no Jutsu y así asegurar la captura de él y de Shirona…
Aquella cabaña de sólo una planta que Minato y Shirona habían construido con sus propias manos estaba totalmente cercada y no había posibilidad alguna de escape.
Lo peor era que ese día tenía lugar el parto y una humilde partera era quien le daba la bienvenida a un pequeño niño rubio al mundo, que llegó llorando intensamente, como si sintiera el inminente peligro en el que estaba su familia. Aquella partera que había atendido a Shirona, era una pequeña anciana de largo cabello llamada Cologne, sumamente vieja y que evidentemente no podría ayudar en caso de una hipotética batalla. La Kami no Senshi simplemente estaba fuera de combate. El parto había sido más complicado de lo que parecía en un principio, durando horas y eso la dejó totalmente agotada.
- M-Minato… ¿D-Dónde está mi bebé…?- Tan cansada estaba la pelirroja, que ni siquiera podía abrir los ojos
- Aquí tiene, Shirona-san- La anciana acurrucó al pequeño en el brazo derecho de su madre
- Gracias…- Lágrimas se hicieron presentes en los ojos de la Kunoichi cuando sintió el calor de su hijo -H-Hola bebé… Yo soy tu mamá…- La felicidad la embriagaba a pesar del momento
"Podría intentar escapar junto con Shirona y mi bebé, pero es muy peligroso llevarme a Shirona en ese estado… Ha perdido mucha sangre"
- Minato-san- La vieja apremió al rubio, que miraba sigilosamente la formación enemiga a través de la ventana.
La anciana Cologne se sorprendió cuando vio que el rubio se dirigió a la puerta y salió para encarar a ese enorme ejército.
Akahige por otra parte, sonrió de forma discreta cuando vio que apenas al dirigirse hacia él, el rubio dejó caer al suelo sus famosos Kunai de tres puntas y se colocó frente a él, con las manos levantadas, señal inequívoca de rendición. El Yondaime Hokage cerró los ojos frente al Uzukage, dispuesto a hacer una declaración que tal vez salvaría a su amada familia. Todos los Ninja de Uzushio observaban fijamente al todavía líder, al menos en teoría, de su más grande aliado.
- Me voy a rendir- Declaró serio el rubio -Pero quiero que me garanticen la seguridad de Shirona y de mi hijo- La mirada de Akahige se endureció
- Tú no estás en situación de poner condiciones, Minato-kun- Declaró con siniestra tranquilidad el Uzukage al saberse dueño de la situación -Tú no nos interesas, porque a fin de cuentas, políticamente tú sigues siendo el Yondaime Hokage…- La mirada del líder de Uzushio se endureció visiblemente -A quien quiero es a Shirona-
- Pues aquí me tiene…-
Minato se horrorizó cuando vio que su amada, a pesar de su patético estado, ya se encontraba frente a él y a Akahige, jadeando visiblemente, demacrada tras las horas de labor de parto y la pérdida de sangre, con su pequeño en brazos. Vestida únicamente con un largo vestido liso de color blanco, manchado visiblemente con su propia sangre, miraba fijamente a un aparentemente inexpresivo Uzukage, quien a su vez le sostenía la mirada con firmeza. Así como Minato, ella estaba dispuesta a renunciar a todo por él y ahora por su amado hijo, por ese pequeño cuyo calor la hacía sentirse inmensamente feliz. El pequeño que estaba cubierto con una bella cobija, tejida por ella misma para ese momento que pensaba, sería el más feliz de su vida, lloraba sin cesar.
- Me entregaré sin oponer resistencia alguna… Sólo quiero que mi hijo y Minato estén a salvo- Declaró Shirona, respirando visiblemente agitada, porque era obvio que le costaba trabajo estar de pie
- De acuerdo…- Dijo Akahige después de unos instantes -Pero entonces tu hijo se quedará conmigo hasta que lleguemos a Uzushio… Después Minato-kun se lo podrá llevar a Konoha-
- ¡Claro que no, eso no lo pienso…!- Minato no pudo terminar, porque fue interrumpido
- H-Hecho- Declaró Shirona
- Bien entonces… ¡Sora!- La alumna de Shirona, ubicada en la vanguardia de las tropas, se acercó al lugar, con una cara que se le caía de la vergüenza
- Shirona-sensei… Yo…- La pelirroja de tez bronceada murmuró con evidente remordimiento, siendo incapaz de soportar la mirada dura que le dedicó la persona que le enseñó a ser Ninja
- Toma al niño, Sora…- Dijo serio el Uzukage.
La pelirroja de tez bronceada obedeció de inmediato, sintiéndose la peor persona del planeta al traicionar de semejante manera a la persona que más le había ayudado en su vida…
Más que eso, se sentía como escoria al ver cómo aquella mujer a la que creía invencible e invulnerable derramaba lágrimas silenciosas y abundantes, apenas sintió como el calor de su hijo se alejaba de ella. Minato quería hacer trizas a todos esos miserables, pero sintiéndose más impotente que nunca en su vida, tuvo que contener su ira, porque ahora su pequeño era un rehén. Shirona fue encadenada con cadenas hechas del Chakra Uzumaki e inmediatamente recibió un violento golpe por la espalda, en la cabeza y que terminó por tirarla inconsciente al suelo, de parte de una Karin que sonreía en forma sutil.
El rubio apretó los dientes ante tal abuso y apenas pudo contenerse de asesinarla con sus propias manos, ya que su esposa y su bebé estaban en manos de aquellos desgraciados…
…
Shirona-sama ya no pudo ver a su bebé o a Minato-san…
En lo que se hacían los preparativos para su ejecución pública por los problemas que había ocasionado entre Uzushio y Konoha, pasaron un par de días, porque con una fórmula que habían creado los Uzumaki, llegaron en cuestión de minutos de Morishima a Uzushio… Se encontraba en un cuarto oscuro, encadenada de pies y manos, bajo la amenaza de que matarían a su hijo si no se dejaba ejecutar.
Y a pesar de todo lo que había pasado, la consolaba el hecho de que las vidas de sus amados hombres, su esposo y su hijo, podrían seguir en Konoha. Por eso valía la pena todo el sufrimiento y la humillación que estaba sufriendo. Sora la había traicionado de la manera más ruin, el pueblo entero la tachaba de fenómeno, engendro o monstruo a pesar de que había revelado su identidad solamente para protegerlos, pero mientras Minato-san y su pequeño fueran felices, no le importaba su propia suerte…
…
Ya todo estaba preparado.
Shirona se encontraba encadenada a dos pilares de metal que surgían de la tierra justo en el área central de la aldea y delante de ella, un escuadrón de ejecución formado por cinco Ninja y encabezado por Yamato se preparaba a ejecutarla con Jutsu de cada uno de los cinco elementos básicos conocidos. Sus brazos colgaban de las cadenas y se encontraba arrodillada, con la cabeza baja, esperando lo inevitable… A pesar de todo lo que había pasado, se forzaba a creer, por el amor que todavía le tenía a Uzushio, que el Uzukage había respetado su palabra de dejar ir a su hijo y a Minato…
Lo único que realmente lamentaba, era que no podría volver a tener entre sus brazos a su pequeño o sentir los labios de Minato contra los suyos. Pero le quedaba el consuelo de que aunque fuera desde el cielo, cuidaría de ambos.
Una visiblemente entristecida Sora miraba en primera fila, con expresión llena de arrepentimiento.
- Dicen que todo el tiempo ella fue sirviente del Jagun- Murmuraban entre las mujeres
- Kami, qué horrible…-
- ¡Maten a la usurpadora!- Gritó uno de los aldeanos
- ¡Seguro que ese demonio mató a Kushina-sama y a Orihime-sama!- Exclamó un Jounin
- ¡¿Qué esperan?! ¡Háganla pedazos!-
- ¡Acaben con ese monstruo!-
"Minato, bebé…" Pensó la pelirroja, tratando en vano de ignorar esas palabras tan dolorosas "Espero que al menos, ustedes sean felices…"
- Shirona- La aludida salió de su ensimismamiento cuando vio que Karin estaba delante de ella con sonrisa altiva
- Karin…-
- ¿Quieres saber algo?- La sonrisa de la chica de lentes se tornó demencial -Sora me dijo dónde te encontrabas a cambio de que le consiguiera el ascenso a Yamato hasta el puesto de ANBU bajo el mando directo de mi padre…-
- ¿Q-Qué?- La pelirroja mayor estaba totalmente descolocada
- Así es…- Karin acercó su boca al oído izquierdo de su hermana adoptiva -¿Y sabes otra cosa?- La Kami no Senshi miró con miedo a la chica de lentes -Minato seguramente ya debe estar en Konoha, forzado a retomar su posición bajo la amenaza de que si no lo hace te mataremos… Pero así como reemplazaste a Kushina, nosotros te reemplazaremos a ti… Siempre me gustó Minato-kun y ahora podría tomar tu lugar, si es que me entiendes…-
- ¿E-Eh?- La expresión de Shirona quedó totalmente descompuesta con aquella revelación
- Bueno, finalmente ha llegado la hora- Aquellas palabras, apenas susurros, provocaron que la pelirroja se derrumbara completamente -Contigo fuera de mi camino, el puesto de Uzukage es mío- Karin se alejó de su víctima y se colocó junto a los verdugos -¡Ahora! ¡Preparados!-
- ¡Sí!- Yamato dirigía con cruel firmeza al pelotón de la muerte, preparando junto con ellos los Jutsu con los que matarían a esa mujer que le enseñó todo lo que sabía en relación al combate
- ¡Fuego…!- Exclamó Karin con siniestra mirada triunfal
- ¡Katon: Enryu (Elemento Fuego: Llama del Dragón)!-
- ¡Raiton: Raiden (Elemento Rayo: Ira del Rayo)!-
- ¡Suiton: Shisui (Elemento Agua: Agua de la Muerte)!-
- ¡Doton: Eiseki (Elemento Tierra: Roca Afilada)!-
- ¡Fuuton: Fuuttou (Elemento Viento: Espada de Viento)!-
Una flama con forma de cabeza de dragón, un relámpago lanzado en forma de una esfera brillante, un ataque de agua en forma de media luna, un conjunto de rocas afiladas surgidas de la tierra y finalmente una serie de cuchillas de viento se acercaban hacia una Shirona que estaba completamente resignada a su destino. Yamato y Sora la habían traicionado, Karin nunca la quiso a pesar de sus esfuerzos por ganarse su aprecio y Taichi la había abandonado.
Al menos Minato y su hijo serían felices. Cerró los ojos esperando lo inevitable…
- ¡Shirona-sensei!-
Aquél grito seguido de un espantoso alarido de dolor ahogado sorprendió a los presentes.
La Kami no Senshi abrió los ojos con visible sorpresa, para ver cómo un Taichi arrodillado frente a ella, usando su cuerpo como escudo, la había protegido. Las rocas afiladas estaba clavadas en su espalda, el agua y las cuchillas de viento le había hecho horribles cortadas que incluso dejaban ver sus huesos, el fuego había tostado su piel al punto de ennegrecerla y achicharrarla, mientras que la electricidad se manifestaba en forma de pequeños relámpagos por todo su cuerpo.
- ¡Taichi!-
Los presentes ahogaron una expresión de sorpresa cuando Shirona rompió con absurda facilidad las cadenas de Chakra que la ataban con el fin de auxiliar al alumno que inesperadamente la había salvado de la muerte…
El chico se dejó caer bocabajo al suelo, horrorizando a la pelirroja por las espantosas heridas que tenía su cuerpo. Trató de ayudarlo usando Ninjutsu Médico al posar su palma derecha en la zona afectada, pero con dolorosa impotencia, se dio cuenta de que el daño era demasiado. Taichi estaba moribundo y de hecho era asombroso que no hubiera muerto al instante con semejantes ataques.
- ¡¿Pero qué?!- Exclamaron Akahige y Karin a la vez
- ¡¿Taichi?!- Gritaron sorprendidos Yamato y Sora, desde sus respectivas posiciones
- Taichi… ¡Tai!- Shirona tomó entre sus brazos al alumno que había demostrado estar de su lado -No debiste hacerlo… ¡Yo ya estaba resignada a morir!-
- Kh…- El chico esbozó un rictus de dolor antes de sonreír débilmente -S-Shirona-sensei… No estuve a su lado cuando más me necesitó… Perdóneme- Finalmente, el chico expiró tras sus últimas palabras
- ¡Tai!- La pelirroja se aferró al cadáver de su estudiante, llorando totalmente desconsolada
- ¡Que alguien mande a quitar el nombre de ese infeliz de la nómina Ninja!- Akahige estaba furioso -¡Es una vergüenza que se haya sacrificado por ese monstruo…!- La Kami no Senshi volteó a ver con marcada ira al hombre que alguna vez consideró un padre
- ¡Uzukage-sama…!- Súbitamente apareció un ANBU junto al líder de Uzushio, quien le sostenía la mirada a Shirona -¡El plan ha funcionado como lo ordenó! ¡Invocamos al Kyuubi en Konoha y el Yondaime Hokage se sacrificó para sellarlo!- La pelirroja escuchó con horror las palabras de aquél ANBU -¡Según el reporte de Sarutobi-sama, el Yondaime y el bebé bastardo murieron para sellar al Kyuubi en un niño de la aldea!-
- Minato… Mi bebé…- Murmuró visiblemente abatida la pelirroja -Ustedes… ¡¿Ustedes quiénes se creen que son?!- Bramó en medio de su inconsolable llanto, abrazando el cuerpo fresco de su estudiante…
Un profundo sollozo surgió de la garganta de Shirona, mientras que el Chakra violeta del Asura la cubría en apenas segundos y casi inmediatamente tomó aquella forma del espectro de seis brazos y marcada musculatura. Una mirada llena de ira se posó en Akahige y los ojos esmeraldas mutaron al instante en el Rinnegan, dejando totalmente atónito al líder de Uzushio al tiempo que la imponente mujer colocaba suavemente el cadáver de su castaño estudiante…
Era una escena impactante: El ser de Chakra sobresalía en comparación con casi todos los edificios de la aldea y toda la gente miraba con desconcierto ese poder. En la mano del brazo superior derecho, se manifestó una espada de Chakra la cual el Asura blandió con marcada intensidad, destruyendo varias edificaciones y dejando de golpe a muchos aldeanos sin hogar…
Uno de los afectados volteó con ira hacia la pelirroja a la que alguna vez consideró su heroína y tras tomar una piedra del suelo, se la lanzó.
- ¡Maldita…! ¡Mi casa era todo lo que tenía!- La piedra volaba hacia el Asura, a la altura de la cabeza de Shirona
- No me hables de pérdidas…- Un haz de luz surgió de su ojo derecho y tras destruir la piedra en cientos de pedazos, le atravesó la cabeza al aldeano, cuyo cuerpo cayó pesadamente al suelo ante el terror de los demás -A pesar de que yo les di lo mejor de mí… ¡Ustedes me quitaron lo que más quería en este mundo!- Gritó Shirona con todas sus fuerzas al cielo, replicando el Asura en forma de un gemido que cimbró intensamente la tierra…
Las puntas de los dedos de la mano derecha de la Kami no Senshi manifestaron Chakra violeta y violentamente, las posó en el suelo. Ante el desconcierto y terror de toda la población de Uzushio, la tierra comenzó a cimbrarse violentamente después de unos instantes, mientras al exterior se formaba un hexágono de luz violeta que cubría perfectamente la aldea en toda su extensión. Del hexágono surgieron paredes de luz que se unieron decenas de metros en el aire, sellando completamente Uzushio al exterior, ante el terror de todos. Yamato y los asesinos temblaban de miedo al pensar que seguramente ellos serían los primeros en morir a manos de esa mujer de capacidades totalmente desconocidas.
El rubio sabía que ese Kekkaijutsu (Técnica de Barrera) era impenetrable, no tenían escapatoria…
- Si hubiera sabido lo miserable que era la humanidad, habría dejado que la Kiganjou Hexerei los esclavizara a todos…- La mirada de la pelirroja, lucía ensombrecida por la ira y la sed de venganza -¡Jamás habría movido un dedo por seres tan despreciables como ustedes!-
- S-Shirona-sensei…. N-No crea que yo realmente quería matarla, e-eran órdenes- El rubio líder de los asesinos, sonreía de forma marcada para ocultar el profundo terror que sentía
- Banshou Tenin…- La Kami no Senshi extendió su mano abierta hacia su alumno.
Toda la concurrencia observó paralizada por el miedo cómo Yamato súbitamente voló por el aire para llegar su cuello a la mano derecha de la Kami no Senshi. De inmediato fue apresado por el agarre de su Sensei y la presión en su cuello aumentó de forma brutal. En cuestión de segundos sus ojos parecían querer salirse de sus cuencas y se aferraba al brazo de Shirona para intentar soltarse. Se retorcía para intentar aliviar aunque fuera un poco aquella horrible presión sobre su cuello, pero por el contrario, la tensión del agarre de Shirona aumentaba más y más…
La desesperación se apoderó de su mirada al ver cómo en los ojos frío de su Sensei no había lugar para la misericordia.
- Siempre fuiste una alimaña asquerosa con aires de grandeza- La pelirroja miraba al rubio con un inmenso desprecio -Fuiste el mayor estorbo durante nuestras misiones y al final no eres más que un cobarde… Debí haber dejado que Tai te matara- Aquella mirada llena de odio dejó totalmente paralizado de miedo al Ishida, en medio de su agonía -Ahora muere, escoria…-
La presión del agarre alcanzó límites insospechados…
Finalmente el cuello de Yamato terminó por romperse con un horrible crujido y su cabeza se venció hacia un lado, pero la Kami no Senshi continuó apresando el cuello de su víctima hasta que cerró totalmente su mano y el cuello de su alumno se destrozó totalmente, cayendo su cabeza con una horrible expresión de dolor al suelo instantes después, seguida por el decapitado cuerpo. Todos miraban horrorizados a esa mujer, que parecía el demonio encarnado tras asesinar a uno de sus estudiantes con tanta facilidad y falta de humanidad.
- ¡Yamato…!- Exclamó Sora con visible dolor en el rostro, al ver a su pareja asesinada de forma tan cruel
- ¡Pagarás por lo que has hecho, monstruo…!- Los otros cuatro asesinos se lanzaron hacia ella, con Kunai en mano -¡Muere…!-
Los cuatro observaron como cuando estaban a centímetros de alcanzar a la mujer, desapareció con todo y aquella manifestación de Chakra en una efímera nube sulfurosa. Akahige observaba la situación con incertidumbre, pensando quién o qué era realmente la mejor Kunoichi que su aldea había tenido en toda su historia. Deseaba que en el lugar se encontrara la anciana Genkai, porque tal vez ella tendría una idea de a qué se estaban enfrentando. Alternó su mirada por todo el lugar, tratando de encontrar a Shirona. Súbitamente su rostro se desencajó por la sorpresa que se apoderó de él.
- Toda tu vida fuiste un pobre estúpido, que se sentía el Ninja más fuerte de la historia… ¡Tú no tienes la menor idea del verdadero significado del poder!- Ante el horror de todos, la Kami no Senshi se encontraba de pie sobre la cabeza del Uzukage -Pero no te preocupes… Yo te lo mostraré ahora-
Shirona chocó sus manos delante de su rostro e instantes después de la palma de su mano izquierda surgió lo que era el mango de una Katana. Lo tomó y violentamente liberó su arma.
- Están a punto de sentir la ira de los Kami…- Con un vistoso salto, la pelirroja dejó la cabeza del Uzukage para levitar varios metros en el aire -¡Fuuton: Kamikaze!-
Shirona extendió su Katana al cielo, mientras las nubes se arremolinaban a su alrededor para formar un torbellino de viento que de forma imponente impactó en segundos contra la hoja del arma y se arremolinó con violencia a su alrededor, formando una corriente de viento por todo el lugar. Su mirada se dirigió entonces hacia los aldeanos que le habían lanzado aquellos improperios cuando estaba indefensa y completamente dispuesta a aceptar su injusta condena. Ellos iban a ser los primeros en morir en sus manos. Comenzó a descender a gran velocidad hacia ellos mientras sostenía el mango de su arma con ambas manos y tomaba impulso para lanzar su ataque.
- ¡Mueran…! ¡Shinpuuzan…!-
El impacto fue seco y aquellos pobres miserables ni siquiera tuvieron tiempo de gritar entre el momento en que la mujer abandonada al odio y al rencor lanzó su estocada y la combinación del filo del metal y el Fuuton convirtió a esa gran concentración de al menos cincuenta aldeanos en miles de pedazos cercenados de sus cuerpos que debido al viento del Jutsu volaron en todas direcciones, en un estallido de sangre que manchó de forma visible a Shirona y al contingente Ninja. Cayó de pie para mirar con expresión fría su tétrica obra, cayendo los pedazos de la gente a su alrededor después de unos segundos, como una lluvia infernal de sangre y carne.
- ¡No le voy a permitir seguir destruyendo nuestra aldea!- Reuniendo fuerza de flaqueza, Sora superó el miedo que sentía y encaró decidida a Shirona -¡Voy a luchar!- De su espalda desenvainó una Katana
- No entiendo qué le vio Tai a una ramera como tú…- Shirona enfocó su mirada en su alumna, quien cerró los ojos con pesar al recordar a su verdadero amor muriendo justo frente a ella -Lo bueno es que en el otro mundo jamás se verán de nuevo…- La Takenouchi se puso en guardia, en una de las tantas posturas que la Kami no Senshi le enseñara durante su entrenamiento -Imbécil… ¿Crees poder enfrentarme con lo que yo misma te enseñé?-
- ¡Sólo me queda intentarlo!- Replicó la chica, rebasada por las sensaciones de ver morir a sus compañeros y amigos de toda la vida a manos de esa persona tan valiosa para ella, a la que había traicionado vilmente
- No habrá piedad para ti, puta traicionera…-
Sora esperaba un ataque frontal por parte de su Sensei, pero lo que recibió fue un ataque directo del Asura, el cual se moldeó en forma de un brazo gigante con una mano siniestra de cinco dedos con dos pulgares opuestos surgido del omóplato derecho de la Kami no Senshi, la cual pescó a la chica a una velocidad sorprendente y comenzó a estrujarla mientras la suspendía en el aire. Lo sollozos del la agonía que sufría la pobre chica debido al Chakra violeta que le quemaba espantosamente su piel horrorizaron a toda la gente, incapaz de reaccionar ante las anteriores demostraciones de fuerza de la poderosa mujer.
- S-Shirona-sensei…- Murmuró en medio de su sufrimiento la chica, mirando con tremenda vergüenza y pesar a su maestra -L-Lo… L-Lo sien…-
- Trágate tu asquerosa disculpa- Murmuró la Kami no Senshi con una frialdad espeluznante.
La mano espectral terminó por aplastar a la Kunoichi mientras el líquido vital escurría de entre los dedos de la entidad creada por el Asura…
Akahige observaba impotente cómo tras la muerte de Sora, las matanzas subieron en intensidad y brutalidad. Primero, el siniestro Chakra del Asura se expandió alrededor de la Kami no Senshi para magnificar sus dimensiones. Luego, en la palma de cada mano, se formaron esferas de llamas negras, las cuales fueron reconocidas por los Ninja experimentados como el Amaterasu de los Uchiha. Las seis manos aplastaron el fuego oscuro y de entre sus dedos escapó en forma de unos siniestro Kunai.
Para entonces, los aldeanos ya había corrido en todas direcciones con excepción de Akahige, quien permanecía totalmente paralizado al darse cuenta por fin, de que esa pelirroja abandonada al odio y el rencor era la legendaria enviada de los Kami, que una vez habían elegido a los Uzumaki de entre todas las familias humanas. Hombres y mujeres por igual, trataban en vano de huir, luchando por escapar de la prisión que Shirona había creado, pero simplemente no podían hacerlo…
Varios de los que intentaron atacar directamente, comenzaron a arder en llamas apenas entraron en contacto con la barrera de Chakra, mientras que otros usaban Ninjutsu en vano.
- Mueran… ¡Desaparezcan de mi vista!-
Aquellos Kunai de llamas negras fueron disparados con sobrehumana precisión y fuerza por las extremidades del Asura, impactando contra varios aldeanos y Ninja, que comenzaron a arder en un infierno oscuro entre horrorosos gemidos de dolor. Aquellos proyectiles ardientes no discriminaban a nadie: aquellas mujeres que bramaban por su cabeza hacía apenas un rato, eran observabas por los afortunados que pudieron esquivar los Kunai de llamas negras… Su piel se achicharraba para mostrar su tejido muscular y seguidamente, como el músculo se quemaba para dar paso a los huesos, que caían ennegrecidos al suelo en cuestión de segundos.
Las flamas oscuras se disipaban apenas al cumplir su labor, como si hubiesen sido concebidas para solamente acabar con la materia viva, dejando lo inorgánico intacto…
- ¡Tenemos que detener a ese fenómeno!- Karin se acercó horrorizada a su padre, quien continuaba perdido en su pensamientos -¡Padre! ¡Reacciona!- La chica de lentes quería enfrentarse a Shirona, pero el miedo simplemente la paralizó.
Era la Kami no Senshi.
Akahige se dio cuenta de que no había nadie capaz de enfrentar a la enviada de los creadores, ya que su poder lejos de ser un mito, era una realidad… Una realidad que ellos se habían encargado de posicionar contra los humanos.
Observó impotente cómo sus queridos aldeanos, civiles y Ninja, caían como moscas ante el ese poder más allá del alcance de cualquier humano. No tuvo piedad con nadie: a los niños los cazó uno por uno, haciendo que madres y padres miraran con dolorosa impotencia los pequeños ardían sobre las siniestras manos del Asura, calcinándose entre inenarrables alaridos de sufrimiento. Ni siquiera los recién nacidos tuvieron un destino más piadoso.
Una a una, las madres embarazadas murieron desangradas después de que sus hijos en gestación fueran cruelmente arrancados de sus vientres tras serles abiertos con precisos tajos. Los padres, cegados en su dolor, atacaban precipitadamente a la Kami no Senshi solamente para terminar descuartizados en un espectáculo simplemente desolador. No importaba lo que hicieran o cómo se resistieran, todos terminaban muertos en pedazos a los pies de la elegida por los dioses.
Lentamente, los alaridos, aullidos y sollozos de los aldeanos disminuían ya que al no tener escapatoria por la enorme barrera, lentamente eran exterminados por la Kami no Senshi.
Abrazada a su todavía catatónico padre, Karin observó todo ese espeluznante acontecimiento de cómo su clan era totalmente aniquilado. Ni un recién nacido o un anciano recibió una migaja de piedad por parte de Shirona, todos fueron asesinados y su resistencia solamente iba deteriorando las condiciones de Uzushio, cuyas edificaciones simplemente no soportaban los efectos colaterales de los ataques de la iracunda Kunoichi…
La chica de lentes derramó amargas lágrimas, mirando cómo la aldea que deseaba gobernar para llevar a la gloria se derrumbaba lenta e inevitablemente y su población moría sin que pudiera hacer algo por alguien. El cadáver de Taichi, que recostado bocarriba con las marcas de los ataques que lo asesinaron ocultas, parecía dormir plácidamente y a su alrededor la sangre y la carne de los Uzumaki volaba en todas direcciones.
- Ahora sólo faltan ustedes…-
Karin intentó esquivar a los cuatro brazos del Asura, pero simplemente no pudo y cada uno capturó una extremidad de la chica de lentes, quien sólo pudo mirar horrorizada a la mujer a la que minutos antes creía totalmente derrotada, mirándola con aquellos ojos aterradores, lista para matarla.
Akahige en ese momento, reaccionó finalmente…
- ¡Kinton: Kongou Fuusa (Cadenas del Sellado de Adamantino)!- El último Uzumaki realizó a gran velocidad una secuencia de sellos con el fin de lanzar su ataque.
De su cuerpo surgieron varias cadenas doradas con punta de Shuriken, las cuales se abalanzaron a toda velocidad hacia la Kami no Senshi… Sabiendo que sería absurdo pensar siquiera en la posibilidad de que Shirona continuara protegiendo a los humanos, se dispuso a intentar sellarla para que el resto del mundo no terminara como Uzushio, cuyo esplendor se había extinguido entre el fuego y la destrucción.
Las cadenas doradas se abalanzaron contra la imponente pelirroja, quien ni siquiera se preocupó por el inminente ataque. Envuelta en el Chakra del Asura, miraba con oscura satisfacción como Karin trataba inútilmente de liberarse del cuádruple agarre y ni siquiera sintió el intento de atadura, ya que a los pocos segundos de atraparla, el Chakra Kinton se disipó como si no significara nada.
- Mi corazón se partió en dos por todo lo que hicieron… Tú sufrirás lo mismo-
- ¡Suéltame!- Comenzó a sollozar la chica de lentes -¡Déjame ir, monstruo! ¡Basta! ¡Detente!-
Los cuatro brazos comenzaron a tirar del cuerpo de la chica, quien aterrada por lo que pensaba hacer su odiada enemiga, comenzó a sollozar ante la impotencia absoluta de su padre.
Poco a poco, la sensación de los brazos izquierdos y los derechos del Asura jalando sus extremidades en direcciones opuestas, comenzó a estremecer su cuerpo con una intensidad espeluznante, ligeramente más en las piernas, y que lentamente se acercaba su muerte. Sus quejas, improperios y gestos lentamente se convirtieron en lágrimas y gritos de horror, al sentir cómo su cuerpo, de la entrepierna hacia arriba comenzó a abrirse paulatinamente y empezaba una hemorragia. De ese tétrico hoyo que se hizo y gradualmente aumentaba su tamaño, dejando caer ante la mirada desconsolada del Uzukage, pequeños huesos destrozados del interior de la chica…
Un sonido grotesco se escuchó cuando su pelvis cedió a la fuerza del Asura y se partió en dos, comenzando a subir la hendidura por el torso de Karin, mientras sus vísceras comenzaban a regarse por el lugar. Cuando aquella fractura corporal llegó a la altura del esternón, los cada vez más débiles alaridos cesaron, ya que la pobre chica había terminado por morir ante aquella espantosa tortura. Sin embargo, Shirona continuó con su movimiento y con un chirrido atroz, la cabeza de la chica se pulverizó regando el cerebro y los huesos del cráneo por todo el lugar, dejando las dos mitades del cadáver caer al suelo segundos después.
- Ahora sigues tú, inmundicia repugnante- La Kami no Senshi se orientó hacia el líder de Uzushio, quien al ver el desolador panorama de lo que alguna fuera su glorioso hogar, simplemente agachó la cabeza, resignado a su miserable destino
- S-Si… Si mi muerte sirve para calmar tu ira, adelante…- El hombre de larga barba cerró los ojos con visible tristeza al darse cuenta de que su mal juicio había desatado una terrible amenaza en el mundo
- ¡Esto no se trata de ira!- Bramó la pelirroja con el rostro descompuesto por la furia y el odio -¡Salvé a la humanidad de su fin y lo único que hizo para mí, fue despojarme de todo lo que yo amaba!- Gruesas lágrimas comenzaron a escapar de sus ojos -¡Es por eso que voy a matar a todos los humanos!- Para horror de Akahige, el líquido salado gradualmente cambió por el líquido vital de color carmesí -Voy a exterminarlos a todos…- Finalmente lanzó un emotivo sollozo al cielo -¡Y así no volverán a lastimarme!- Entonces tomó su Katana con ambas manos y el Chakra a su alrededor se disipó violentamente -¡Muere!-
Recortó la distancia entre ella y Akahige corriendo a una velocidad impresionante y le lanzó un tajo de arriba hacia abajo justo en el punto medio de su cuerpo. Al instante, detrás del pelirrojo se manifestó una grieta de varios metros de profundidad y el corte se marcó en el cuerpo de su enemigo, cuyas dos mitades cayeron a los lados segundos después.
Los alaridos y sollozos de la Shirona enloquecida por la rabia ciega, la furia, el odio y el dolor de la pérdida de Minato, de Taichi y de su pequeño, al que ni siquiera pudo escogerle un nombre, se escucharon por todo el lugar al tiempo que se desataba una lluvia torrencial…
…
- Cuando recobró la razón, dándose cuenta de que realmente lo había perdido todo, en medio de su desesperación y su pena, dijo: 'ningún humano va a sobrevivir'- Concluyó Piccolo, cerrando los ojos con pesar y dejando impactados tanto a Shiryu como a la vencida Azula -Si todo empezó hasta ahora, fue porque el Maryuou Nubes así se lo solicitó cuando establecieron su alianza-
- Todo eso… ¿Todo eso es cierto?- Preguntó el azabache, tratando de asimilar aquella revelación
- Por supuesto… Es el triste pasado que Shirona-sama compartió sólo conmigo- Replicó el hombre verde con tono solemne
- Ya veo…- Piccolo se sorprendió cuando notó que el alumno de Ryu luchaba por ponerse de pie sobre el agua
- ¡No me digas que aún…!- El líder de los Sannin Taichou se puso en guardia
- Piccolo… En verdad eres muy fuerte- El azabache sonrió suavemente -A decir verdad, solamente me quedan fuerzas para ponerme de pie…- Aquella sonrisa cambió por una expresión llena de determinación -Pero, ahora que he escuchado esa historia, me doy cuenta de que no puedo ser derrotado así…- Ambas miradas se encontraron -Tanto por Naruto… ¡Como por Shirona!-
…
Notas
Como se puede observar, Shirona en su momento se consideró una Ninja de Uzushio y también se consideraba la protectora de la humanidad a la que amaba con todo el corazón. Tenía sueños e ilusiones al lado de Minato y posteriormente también de su retoño, pero los Ninja de Uzushio la traicionaron de una forma imperdonable que les costó su propia extinción.
En cuanto a su equipo, se trataba del triángulo Taichi-Sora-Yamato de Digimon 02, una cosa que me dejó un par de traumas en mi niñez… XD. Este equipo también fue clave para que Shirona cayera en la oscuridad, ya que en Sora y Yamato pudo más la ambición que la lealtad por su Sensei y en cuanto a Taichi, no reaccionó bien al principio, pero al final su sacrificio hizo que el dolor de Shirona fuera todavía mayor al desconfiar del único de sus estudiantes que al final estuvo con ella, mientras que confió en Sora, quien la entregó a Karin.
Mención aparte merece la chica de lentes, un personaje que con sus maquinaciones y su ambición, lo único que consiguió fue provocar la destrucción de su amado hogar y la aniquilación de su gente, además de poner a la Kami no Senshi del lado de Nubes y poner en grave peligro a toda la humanidad.
La saña con la que Uzushio fue destruida fue a consecuencia de que Shirona dejó en ese momento de considerarse parte de la humanidad y pasó a verla como una plaga que destruyó lo que ella más amaba, justo como ella lo dijo. La muerte de Karin está basada en el fatality de Noob Saibot, para más señas.
En cuanto al Shiryu vs Piccolo, todavía falta a desarrollarse más y también se verá lo que sucede en las ruinas de Konoha.
