Naruto Zarya

Pues bien, vamos al fic…

XLVII: Un corazón que cree

Se encontraba en un sitio desconocido. Miraba en todas direcciones, pero sólo encontraba una sutil niebla en todo el entorno. Confundido, agachó la mirada, para darse de que estaba parado sobre el mapa completo del Ningenkai: Las Naciones Elementales se encontraban distribuidas por el súper continente que formaba prácticamente todo el mundo salvo lugares como La Nación del Agua y otras islas, de diversos tamaños…

Era su mundo, en el que había crecido y poco a poco se había abierto paso para ganarse el afecto de sus amigos.

Entonces, una enorme e intimidante sombra empezó a manifestarse en el lugar y Naruto, desconcertado, volteó a su espalda para ver el origen de esa sutil oscuridad. Cuando se dio cuenta de lo que era, su expresión se vio desbordada por el miedo, dado que quien proyectaba esa siniestra silueta oscura era ni más ni menos que el Maryuou Nubes, quien había pasado a convertirse en un titán de enorme tamaño, cuya suela del zapato era incluso más alta que el Namikaze…

Naruto se encogió en sí mismo, tembloroso, impotente, mientras el Tercer Rey levantaba su brazo derecho, el cual estaba enfundado en la siniestra arma que lo había mutilado en su batalla anterior, la Sin Sword, la cual alzaba listo para lanzarle otro brutal zarpazo.

- ¡Ja, ja, ja!- El Rey Dragón Demonio comenzó a reírse a carcajadas -Muere…-

Nubes lanzó su ataque y Naruto lo recibió de lleno, sintiendo de forma terriblemente dolorosa cómo su cuerpo comenzaba a desintegrarse lentamente mientras detrás de él, el mundo que deseaba proteger era destruido por el ataque del líder del Tengun, cayendo en medio de su desaparición junto con los fragmentos de su mundo en la eterna e infinita oscuridad…

- ¡Aaaahhhhh!-

Naruto se despertó violentamente, erguiéndose para respirar visiblemente agitado, sudando copiosamente. Cerró los ojos y apretó los dientes, mientras apretaba las sábanas que lo cubrían.

Había sido un sueño dolorosamente real. Se sujetó la cabeza mientras finalmente lograba tranquilizarse un poco y se dio cuenta de que estaba en un lugar que desconocía. Desorientado, se sentó al filo de la cama y trató de organizar sus pensamientos…

Había tenido ese encuentro con la Daitenshi y luego con su madre, en el que se había enterado que incluso los dioses le temían al Maryuou Nubes y prácticamente se habían resignado a ser derrotados. Solamente gracias a las súplicas de Shirona fue que la Daitenshi había accedido a devolverle la vida. Se tomó su brazo derecho, recordando fugazmente durante su breve combate contra Nubes cómo el Rey de Dos Mundos se lo había cercenado sin compasión alguna y luego los había atacado con ese temible Jutsu, el Wailing Wall.

- Qué… ¿Qué sucedió?-

Se levantó lentamente de la cama, comenzando a revisar con la mirada la habitación en la que se encontraba. Sin ventanas y solamente con bloques pequeños, así como una puerta de madera. Se prestó de nuevo atención a sí mismo, notando que solamente vestía una camisa de tirantes blanca y un pantalón holgado del mismo color.

Todavía desorientado, comenzó a caminar por el lugar, abandonando la habitación…

Recorría un largo pasillo, tratando de averiguar dónde se encontraba, recargándose en la pared por momentos, realmente confundido. Entonces empezó a escuchar murmullos a lo lejos, lo que llamó su atención y lo hizo acercarse a la puerta de donde provenían. Cuando estuvo delante de la entrada, empezó a distinguir las voces que participaban en esa conversación.

- ¡Debemos rescatarlo!-

- ¡Sin importar lo que pase!-

Naruto empezó a espiar por la pequeña rendija que quedaba de espacio entre las puertas, para encontrarse con Azula, Touma, Ukitsu, Rimururu, Hinata, Nami, Sunset Shimmer y Kushina, sentados en los costados de una mesa triangular, mirando fijamente a una mujer de cabello azul, la cual no reconoció y que se le hizo vagamente parecida a Ami.

- Es claro que se trata de una trampa- Kasumi Suikyou se mostraba pensativa -De no ser así, Shiryu ya habría sido ejecutado… Pero, sin importar lo que suceda, Shiryu es parte insustituible de mi plan, pero el Consejo de Guerra dejó la decisión en sus manos… ¿Qué van a hacer?-

- Aunque no fuera así- Ukitsu tomó la palabra, firme -¡Debemos rescatar a mi hermano!-

- De todos modos, si nos quedamos sin hacer nada, el fin del mundo llegará- Touma apoyó a su amiga -¡Tenemos que salvarlo! Además, podría ser la oportunidad que estamos esperando-

Las chicas apoyaron al peliazul con mirada llenas de determinación.

- Siendo así, le comunicaré al Consejo de Guerra su decisión- Kasumi cerró los ojos y asintió con la cabeza

- Entonces debemos empezar los preparativos- La Princesa de la Nación del Agua se puso de pie

- ¡Sí!- Sunset agregó sonriente -Cuando todos sean a Naruto, recuperarán las esperanzas-

- ¡Es cierto-ttebane!- Kushina se mostró optimista -¡Naruto-kun es el mejor!-

- Naruto-kun ya está aquí, así que podemos lograrlo- La Uchiha sonrió entusiasta -¡No debemos rendirnos!-

- ¡Tienes razón!- La Hyuga volteó a ver a su mejor amiga, con el mismo optimismo -Si nos unimos y damos lo mejor junto a Naruto-kun, al final todo saldrá bien-

Naruto se mostró atónito ante esa declaración de Hinata.

"Todos… ¡Todos quieren que continúe peleando!" Cerró los ojos, visiblemente abatido

- ¡Hay que ver cómo sigue!-

Al escuchar esas palabras por parte de Rimururu, se mostró simplemente desencajado. Se dio media vuelta y corrió lo más rápido que pudo…

En el exterior de la base, ante la luz del atardecer, se encontraba Sasuke mirando a su creciente tropa. Desde el día en que había luchado a muerte contra Bisharp, se había prometido a sí mismo que crearía un ejército fuerte, en el que todos se protegerían mutuamente e iría más allá de estar conformado sólo por seres humanos.

Junto a él estaba Keiko y delante de los humanos, Charla, Greymon y una serpiente morada de un par de metros de largo, enroscada para estar delante del Uchiha, miraban con curiosidad a los humanos. Al lado de los tres reptiles, Artemis observaba expectante.

- Bien, ¿qué les parece si le haremos un homenaje a Infernape? Gracias a él es que estamos aquí y por desgracia, parece ser que ya no está entre nosotros…- El Uchiha se mostró abatido ante la posible muerte del Rey Mono -Charla, Greymon, Artemis, Aoda… ¿Habría problema si tomamos el nombre de la tropa que dirigió el gran Infernape?-

Los tres reptiles y el gato se voltearon a ver, para luego regresar su mirada hacia el azabache y asentir después de unos segundos, de forma involuntariamente coordinada.

- Bien entonces, seremos el nuevo Kagun, un ejército de fuego que peleará contra el Tengun para salvar al mundo- El Uchiha comenzó a buscar algo entre sus ropas -Y en nuestro primero acto oficial, me dijeron que para diferenciarlos de las criaturas del Tengun en el campo de batalla, deberían tener una marca o insignia particular y pensé en esto- Sacó unos parches que tenían la forma del emblema del Clan Uchiha -Estos parches se adhieren al cuerpo con Chakra de forma que no hay que usar hilo o cosas así, así que estarán bien para lo que los usaremos, ya después, con tiempo, lo haremos mejor- Las cuatro criaturas asintieron

- Entonces, Sasuke-kun y yo se los pondremos- Keiko se acercó a la serpiente una vez que su novio le dio un par de parches -Creo que estará bien si lo llevas sobre la cabeza, Aoda…- El reptil bajó la cabeza para que la Kurama pudiera colocarle la insignia -¡Listo!-

- Hm…- Sasuke miraba a Greymon, tratando de encontrarle algún lugar dónde colocarle el parche -Creo que en la base del cuello estaría bien para que se viera- Procedió a colocarle el objeto en el lugar señalado -Con eso creo que será suficiente…-

- ¡Miau!- Artemis trató de llamar la atención de su líder, que pasaba a buscar un lugar dónde ponerle la insignia a Charla

- ¿Qué ocurre, Artemis?- Cuestionó la Kurama mientras le preparaba el lomo para colocarle su respectivo parche.

Se había escuchado un poco de ruido entre los arbustos cercanos y el felino se había dado cuenta, volteando de reojo para encontrarse una silueta familiar para él. Sabía que era Naruto, pero no entendía qué podría estar haciendo en el exterior, puesto que seguramente estaba agotado.

- ¡Miau!- Trató de hacer movimientos frenéticos para que los Genin de Konoha voltearon hacia el rumbo que había tomado su amigo, pero ninguno de los dos fue capaz de entenderlo

- Eh, Sasuke-kun…-

- ¿Qué sucede?- El Uchiha volteó a ver entre curioso y confundido a su novia

- Creo que aprenderé Artemisiano para entender a nuestro amigo, veré si puedo hacerlo antes de la Operación de Rescate- La peliazul se mostró decidida

- ¡Sé que lo harás!- Replicó sonriente el pelinegro

- ¿Entonces me ayudas?- Keiko se enfocó en el gato, sonriéndole con cariño -Así podremos entenderte-

El gato volteó nuevamente en la dirección que sabía, había tomado su primer amigo en el mundo y al darse cuenta de que no podía hacer nada, pensó que lo mejor era cooperar con Keiko para así darse a entender en el futuro…

Solo esperaba que Naruto estuviera bien.

- ¡Miau!- Asintió decidido

- ¡Bien! Entonces empecemos primero con las letras… Di 'A'-

- Miau- Keiko se enfocó en la forma como el gato decía la letra

- Ahora di 'B'-

- Miau- Artemis lo hizo y Keiko prestó atención a la más mínima diferencia entre las pronunciaciones

- Bien, ahora toca la 'C'-

- Miau…-

- ¡Escuchen!- Todos se mostraron confundidos en la sala de juntas cuando Hinata y Nami entraron visiblemente preocupadas, abriendo violentamente la puerta

- ¿Qué ocurre?- Preguntó Azula, seria

- ¡Naruto-kun no está en su cama!- Replicó la Uchiha al instante

- ¡¿Qué?!- Los presentes mostraron marcada sorpresa, levantándose violentamente de sus asientos.

Una esfera de luz, característica del Undoufuujin, se estrellaba en medio de las ruinas de Uzushio, revelando a Naruto, arrodillado en el piso, apoyándose en sus manos, con los ojos cerrados, apretando los dientes en señal de frustración.

- ¿Por qué todos quieren que siga luchando?- Murmuró mientras un par de lágrimas escapaban de sus ojos -Hinata-chan, Nami-chan… Mi mamá…- Se dejó caer de cara al suelo, para luego rodar y quedar bocarriba, mirando el cielo multicolor del ocaso -Yo ya no puedo hacer nada más… A pesar de todo lo que hemos pasado, de lo lejos que hemos llegado…-

Soy débil…

Apenas se dieron cuenta de que Naruto había desaparecido, se organizó la búsqueda en los alrededores de la base secreta…

Fuu, Kuvira, Kakashi… Los Ninja más prominentes así como los militares, se dedicaron a buscar a Naruto apenas se hizo de conocimiento general su desaparición. No parecía haber rastros de lucha en el lugar, por lo que lo más seguro que el rubio se había marchado por su propio pie.

"Naruto… ¿Dónde estás?" Sunset buscaba entre los arbustos "No eres de los que se rinden así sin más…"

Charla desde el cielo, Greymon entre los arbustos y Aoda bajo el suelo, buscaron infructuosamente a Naruto. Después de varios minutos y gran parte del área recorrida, los tres se acercaron a Sasuke y Keiko, que acompañados por Artemis, buscaban poco a poco por toda la zona. Los tres dieron su reporte y a su vez, el gato se comunicó lo mejor que pudo con la Kurama.

- Sasuke-kun, Naruto no está en toda el área, Charla no lo ha logrado ubicar, Greymon no encuentra señal alguna de batalla y Aoda no puede sentir vibraciones extrañas… Al menos, creo que es lo que Artemis me ha dado a entender- El gato asintió a las palabras de Keiko

- No pudo esfumarse en el aire…- Reflexionó con la miraba gacha -¡Vamos! ¡Busquemos una vez más!- Exclamó ante el asentimiento de su tropa.

Rimururu recorría los alrededores de la base junto a la Daimyo Makoto Kino de la Nación del Rayo, de largo cabello castaño atado en una coleta alta, profundos ojos verdes, bastante alta y luciendo una Yukata negra que a pesar de ser holgada, no ocultaba por completo su privilegiado físico.

A la Daimyo de la Nación del Agua le gustaba estar cerca de la persona que admiraba y que la había inspirado para ser una líder justa y honesta, así como darle prioridad a su papel como gobernante para siempre hacer lo mejor para su gente…

- Naruto… No puedo creer que haya huido…- Murmuró la menor del par de castañas, con la mirada enfocada en el suelo -Él no es de los que huyen de una pelea-

- Siendo sincera, no es de sorprender- Replicó la mayor, llamando la atención de la otra -La verdad es que Naruto ha combatido al Tengun desde que empezó la Guerra Cruzada entre el Ningenkai y el Tengun, pero al final es sólo un Ninja muy joven que ha vivido batallas que alguien como yo no puede ni imaginar…- Suspiró suavemente -Pero… El perder a su madre delante de sus ojos, por más atrocidades que ella haya cometido, para luego ser contundentemente derrotado, perdiendo en el proceso la única arma que era capaz de usar, seguramente debe estar abatido como nunca antes lo había estado… Su corazón debe estar desolado y su espíritu de lucha, completamente roto-

- Pero si se sentía así… ¡¿Por qué no nos lo dijo?!- Llorosa y dolida, Rimururu encaró a Makoto -¡Somos sus amigos!-

- Porque seguramente no entiende el fondo de su sufrimiento- Los ojos de ambas gobernante se encontraron -No creo que a éstas alturas haya huido por miedo a pelear… En su corazón debe pesarle el no poder corresponder a la confianza que el mundo entero, que tú y sus demás amigos han puesto en él…- La líder de la Nación del Rayo se enfocó en el horizonte -Pero, la realidad es cruel y por más duro que se escuche, si no es capaz de mantenerse enfocado en su objetivo a pesar de las adversidades, no tiene madera de Ninja-

- ¡Eso no es cierto!- Makoto volteó a ver sorprendida a Rimururu, quien recobró la convicción en su mirada, mirando al frente -¡Naruto es todo un Ninja!- Ante la enérgica respuesta, la Daimyo mayor sonrió.

Hinata y Nami recorrína a gran velocidad toda el área en busca de su novio, superadas por la preocupación y haciendo gala de la gran velocidad y agilidad resultado de su intenso entrenamiento con la finada Ryu. Ante la mirada sorprendida de buena parte de la plantilla Ninje presente, pasaban de un lado a otro con precisión y rapidez, con el único objetivo de encontrar a su novio, usando sus privilegiados ojos a su máxima capacidad, haciendo gala de una habilidad entre los miembros más famosos de sus poderosos clanes.

- ¡Vamos, no puede estar lejos!- Las dos amigas se encontraron de frente

- ¡Es cierto, tú al lago, yo a lo profundo del bosque!- Tras las palabras de Hinata, las dos nuevamente se separaron para seguir su incansable búsqueda.

No muy lejos del punto de encuentro de ambas, Azula, Touma y Ukitsu se habían detenido al pie de un frondoso árbol, con el arquero y la Vasto Lord recargados en el árbol. El Hashiba se mostraba pensativo con la vista orientada al cielo, cruzado de brazos, mientras la Kankichi dejaba ver la preocupación en su rostro, con las manos tras la espalda y mirando al suelo.

- ¿Qué tienen?- Cuestionó la princesa, posando las manos en la cintura

- Estaba pensando…- El peliazul llamó la atención de las dos chicas -¿Creen que resultará?-

- ¿Hm?- Ukitsu miró entre curiosa y dudosa a su amigo -¿A qué te refieres, Touma-kun?-

- Éste último plan… ¿Creen que resultará? Yo apenas si sabía que mi tía Kasumi existía hasta hace unas horas y ahora… Ahora de su supuesto plan depende el futuro del mundo, además, incluso Naruto se ha ido…- Cerró los ojos con pesar -Ésta vez, creo que no podremos lograrlo-

- Yo…- El arquero y la castaña voltearon a ver a la morena -Yo siento que ya no podemos… Mi hermano, Infernape, ahora Naruto-sempai…- Ukitsu suspiró profundamente mientras agachaba la cabeza -Todo está ahora en nuestras manos y por más que demos todo de nosotros, ese infeliz de Nubes dijo algo muy cierto… No lo derrotaremos con sentimientos-

- Relájense- Azula llamó poderosamente la atención de sus amigos, mientras se encogía de hombros -Alguna vez debíamos de ver el lado oscuro de Naruto, pero verlos a ustedes así es lo que me tranquiliza-

- ¿Qué quieres decir?- Touma clavó su seria mirada en su amiga

- No se preocupen, realmente no hay nada de qué temer- La princesa sonrió confiada -¡Sólo dense cuenta! La cobarde que siempre termina huyendo sigue aquí, ¿no?- Posó su mano derecha sobre su pecho -Al final todo irá bien… Lo menos que podemos hacer para honrar el sacrificio de Infernape es mantener las esperanzas y seguramente podremos rescatar a Shiryu… Además de eso, Naruto sigue aquí-

- Azula- Susurraron sus dos amigos, esbozando suaves sonrisas

- ¡Ahora vamos! ¡Sigamos buscando al enano!- Se dio la media para continuar la búsqueda.

Touma y Ukitsu se voltearon a ver y luego de sonreírse, asintieron con la cabeza, para seguir en la labor de encontrar al Ninja rubio y se separaron un poco para abarcar algo más de terreno.

- Oye… ¿Y no se habrá marchado con el Undoufuujin?- Dijo uno de los varios Ninja de Iwa que ayudaba en la búsqueda, a su compañero.

Esas palabras llamaron la atención de Azula, que se llevó la mano derecha a la barbilla en actitud reflexiva, para luego mirar el cielo que gradualmente daba el paso a la noche…

Naruto caminaba lentamente, recorriendo las ruinas de lo que fuera la esplendorosa aldea de los Uzumaki en el pasado…

La historia de su madre había tenido un final cruel y trágico: traicionada por sus alumnos, con el amor de su vida muerto y muerta para salvarlo a él, ni siquiera había quedado su cuerpo para darle honrosa sepultura. Involuntariamente volvió a recordar la facilidad con la que Nubes le había cercenado el brazo e involuntariamente se sobó su recuperada extremidad.

Cuando se dio cuenta, ya estaba al pie de aquél arco Torii que anunciaba la entrada al Templo del Lago en Uzushio, donde se había encontrado por primera vez con Shirona. Todavía quedaban las secuelas de aquella batalla en el lugar y entonces tomó asiento al pie de una de las columnas, con sus piernas estiradas y sus manos sobre sus muslos.

En ese lugar se puso a reflexionar sobre su propia historia…

Iruka era el único que se había acercado con genuina preocupación por él, ya que el viejo Hokage se limitaba a darle su dinero una vez por mes para mantenerse, dado que desde que recordaba, había tenido que vivir por su cuenta. No había odio abierto por parte de la gente, pero era claro que a casi la población en Konoha le desagradaba y fue por aquellas miradas de frío y sutil desprecio que recibía todos los días, por lo que escapó aquella vez.

Por azares del destino se encontró con Rimururu, quien fue la primera persona en hablarle sin desprecio tras Iruka, para convertirse en su primera amiga real en el mundo. Luego ambos encontraron a Artemis y fue que tuvieron su gran aventura, en la que hizo aquél juramento solemne de jamás romper sus promesas…

Pasó el tiempo y la vida le dio la oportunidad de encontrarse con su querida Ryu-sensei, quien había sido la persona más querida para él, porque le ayudó, lo apreció desde el primer momento y lo entrenó de forma que nadie más lo habría podido hacer. Fue por ese encuentro que se formó el Equipo Ryu y gracias a ello, él, Hinata y Nami cambiaron para bien. Sus queridas novias le revelaron sus sentimientos y por primera vez en la vida, creyó firmemente que había un mundo lleno de luz para él si daba lo mejor de sí mismo y no se daba por vencido…

Luego llegó Ukitsu, con quien congenió de inmediato por compartir el dolor de jamás haber tenido una familia. Lo admiraba a pesar de ser menor que ella y era tan cariñosa y amable, que se ganó su aprecio de inmediato.

Después, llegó Azula…

Si alguien los hubiera visto antes de la Guerra Cruzada, nunca se hubiera creído que ellos dos eran los mejores amigos. Se desagradaron al instante, porque ella tenía todo lo que él siempre había deseado, desde una familia hasta el respeto de todos en la Nación del Fuego. Estuvieron a nada de irse a los golpes conforme convivían y solamente fue por Ryu que eso no terminó pasando. Sin embargo, la pérdida de su maestra, los hizo unirse en el dolor y el deseo de vengarla, haciéndolos convivir y conocerse mejor, dándose cuenta de que tenían más en común de lo que creían. Sin darse cuenta, ya eran los mejores amigos por el tiempo juntos, por el respeto mutuo que desarrollaron entre ellos y sobre todo por compartir el gusto por…

- Así que aquí estabas- Naruto levantó la mirada, ahogando una expresión de sorpresa

- Azula…-

La Princesa de la Nación del Fuego estaba delante de él, sosteniendo en sus manos dos tazones desechables y humeantes de Ramen.

- Hace bastante tiempo que no estamos los dos solos…- Sonrió suavemente mientras le ofrecía uno de los tazones - Y ésta vez hice una escala en Konoha para traerlos de con el viejo y Ayame… ¿Gustas?-

- ¡¿Qué?!- Estalló Rimururu, atónita -¡¿Cómo que Azula también desapareció?!-

Ante las miradas avergonzadas de Sunset, Sasuke, Keiko, Artemis, Kakashi y varios otros Ninja de la alianza, La Princesa de la Nación del Agua se mostraba realmente preocupada, mientras que a su lado, la Reina de la Nación del Rayo, suspiraba mientras se pasaba la mano derecha por su larga cabellera.

- Esto se pone cada vez peor…- Murmuró Makoto Kino

- ¡Eh, no! ¡Azula también es una Ninja de verdad!- Rimururu de inmediato defendió a su amiga

- A dónde habrá ido Azula-chan…- Ukitsu miraba unos pasos alejada lo que sucedía -Oye, Touma-kun… ¿Tú sabes dónde…?-

La morena no habló más al ver que su amigo miraba hacia el cielo que comenzaba a dar paso a las estrellas, con una sonrisa discreta.

- No te preocupes, Ukitsu- El arquero miró a su amiga con una expresión de tranquilidad, que la confundió -Azula fue a traer a Naruto…-

Como en los comienzos de su viaje, los últimos alumnos de Ryu se encontraban delante de una fogata, mientras comían su Ramen, al pie del arco Torii del Templo del Kami no Senshi.

- ¿Cómo lo supiste?- El rubio terminaba su bocado, para preguntar sin apartar la mirada del fuego

- ¿Hm?- La chica orientó sus ojos hacia él, sin dejar de comer

- ¿Cómo supiste que yo estaba aquí?- La chica sorbió unos fideos y se limpió la boca con el dorso de su mano

- Es obvio, enano- La castaña sonrió suavemente -Tú yo empezamos este viaje juntos y salvo momentos puntuales como mi entrenamiento con el tío Iroh o cuando Karen fabricó el Messiah Fist, yo he estado contigo en todo momento… Es decir, que hemos visitado prácticamente los mismos lugares- Naruto bajó la mirada -Con el Undoufuujin tienes que tener una imagen clara de tu destino y cuando empezaba a usarlo, alguna vez llegué a un lugar que significa mucho para mí por accidente- Recordó fugazmente el momento cuando acercó a Touma y a Ukitsu a Shinrin, cerrando los ojos con anhelo -Por eso, pensé que tal vez pudiste haberte marchado sin pensar realmente a dónde te dirigías y pensé en pasar a Konoha por el Ramen para luego venir a éste lugar… Todo resultó a la perfección, atiné a la primera- Azula dejó su tazón vacío junto a ella -Aquí es donde conociste a Shirona…-

Ambos recordaron fugazmente el primer encuentro con la Kami no Senshi.

- ¿No te molestó?- La castaña se mostró curiosa con la pregunta de su amigo -¿No estás enojada? ¡Escapé!- Naruto encaró consternado a su amiga -¡Ahora que todos preparan el último plan! ¡Yo, que debería encabezar la lucha!- Un par de lágrimas escaparon de su rostro -¡Ya estoy al tanto de que Shiryu está en peligro e Infernape posiblemente murió! ¡Y aún así, escapé!- Agachó la mirada, avergonzado -Seguro vienes a decirme que soy un cobarde y un perdedor…-

- Je, je, je… ¿Quién soy yo para reclamarle eso a alguien?- Azula esbozó la sonrisa más expresiva de su vida, luciendo un tanto perturbadora - ¡Yo soy la experta en el valiente arte de escapar! ¿Recuerdas? ¡Ja, ja, ja!- Adoptó una expresión seria -Fue una batalla encarnizada, tu madre fue incinerada justo frente a tu ojos, tu arma fue destruida, perdiste el brazo…- Entrecerró la mirada -Y aún así, casi lo lograste…-

- ¡Casi no es suficiente!- De un golpe, destrozó en cientos de pedazos el arco Torii

- Naruto…-

- Sin importa qué tan fuerte sea…- Naruto agachó la cabeza, mientras apretaba sus puños con ira -¡No es suficiente contra el Maryuou Nubes! Mi madre murió sin que pudiera hacer nada por ella y por mi debilidad, todos salieron lastimados e incluso Infernape murió…-

Cuando yo era niño y en la aldea me despreciaban, yo soñaba con ser Hokage, porque era el más fuerte de los Ninja de la aldea y todos lo respetaban. Luego, conocí a Rimu-chan, a Ryu-sensei y entonces me llamaron héroe, un Ninja extraordinario, el más fuerte, la esperanza del mundo, el salvador del mundo…

- Por eso trataba de dar todo de mí, para corresponder a la confianza de todos…- Apretó sus puños con fuerza, lastimándose las palmas -¡Pero eso no sirve de nada contra Nubes!- Se dejó caer de rodillas, posando sus manos ligeramente sangrantes en el suelo -Yo ya no puedo hacer más… Si depositan sus esperanzas en mí… ¡Todos terminarán como mi mamá!-

- Comprendo…- La castaña suspiró -Entonces, ya no te pediremos nada más- Se puso de pie -Pero aún así…- Enfocó su mirada en la luna llena, que coronaba el cielo -Aunque ya no estés, yo voy a intentarlo de nuevo-

- ¿Q-Qué?- El rubio, todavía en el suelo, volteó a ver a su amiga

- Desde un comienzo tú siempre fuiste fuerte y superaste tus límites una y otra vez con cada enemigo que nos encontrábamos- Azula cerró los ojos -Quise pensar que estaba al nivel, pero desde el comienzo, yo era una humana común y corriente luchando contra monstruos de otro mundo- Sonrió de forma sutil -Incluso llegué a abandonarlos cuando mi miedo me rebasó… ¿Recuerdas? Si no hubiera sido por el alma o lo que sea de Itachi-kun, seguramente viajaría por el mundo, huyendo del Tengun- Abrió los ojos de golpe -Es curioso, pero en medio de ésta guerra, encontré lo que siempre había deseado aún sin saberlo… Amigos, algo por qué luchar más allá de mi propio ego e incluso Kushina me aprecia como una madre a una hija… O algo así- Volteó a ver a su amigo -Creo que debo proteger todo eso hasta el final, aunque mi poder no baste, aunque tenga que volver a vivir el horror de enfrentar al infeliz de Nubes…- Se mostró solemne -He llegado hasta aquí junto a ti, a Touma, a Ukitsu, incluso junto a Shiryu y Rimururu, eso ha sido mi único orgullo real en la vida- Se dejó caer de sentón al suelo -Y si ahora renunciara, lo poco que he hecho hasta ahora, no habrá servido para nada… ¿Sabes? He estado pensándolo desde hace bastante tiempo, pero la realidad es que si bien empezamos este viaje tú y yo para vengar a Ryu-sensei, ahora lo hacemos por el bien de nuestros amigos y nuestros seres queridos… Pero no son nuestras únicas razones- Se recostó en el suelo, mirando hacia el cielo con expresión tranquila -También lo debemos hacer por nuestro propio bien…-

- ¿Por nuestro propio bien?- Naruto, atrapado por las palabras de su mejor amiga, se sentó en posición de loto

- Ahora se trata de una batalla personal…- Azula endureció la mirada -De mostrarle a ese desgraciado de Nubes que nuestras vidas y nuestro mundo son irremplazables-

"Una batalla personal…" Naruto endureció la mirada

- ¿Qué es un Kami no Senshi?- La castaña sonrió suavemente -Te hiciste esa pregunta cuando venimos aquí la primera vez, ¿no?… Y la verdad nunca me importó, yo confió en ti simplemente por el hecho de ser Naruto…-

- Je, je, je… ¡Ja, ja, ja!-

Azula alzó una ceja al mirar sonreír a carcajadas a su amigo.

- Vine aquí pensando que no había nada que hacer, que todo estaba perdido…- El rubio negó con la cabeza -De seguro piensas que soy un idiota-

- Siempre lo he pensado…- La princesa suspiró -Te lo dije desde la segunda vez que nos dirigimos la palabra-

- Yo también- El ojiazul sonrió mordaz -Pero puede que al final sí lo sea, porque estoy culpado a todos de haber perdido la confianza en mí mismo…- Suavizó su expresión de forma notoria -¿Vamos por otra ronda?- Señaló el tazón vacío de Azula

- Creí que nunca lo dirías…-

La reunión general en la base secreta estaba por comenzar…

En el amplio salón general donde estaban reunidos Ninja de todas las aldeas, la incertidumbre gobernaba debido a que no había señales ni de Naruto ni de Azula. En los rostros de la gran mayoría de los presentes se dejaba ser el pesimismo reinante y ciertamente, resignación. El sonido reinante era de una gran cantidad de murmullos respecto a la situación.

- Touma-kun… ¿Tu sabes por casualidad dónde podrían estar Naruto y Azula-chan?- La Vasto Lord miraba suplicante a su amigo, quien se mantenía cruzado de brazos, serio

- Naruto-kun…- Hinata y Nami se abrazaban, visiblemente preocupadas por su amado novio

- ¡Silencio por favor!- Rimururu caminaba por los espacios libres -¡Makoto-sama y Kasumi-san están por presentar el plan para la última batalla contra el Tengun!-

- Pero, Rimururu-sama…- Kuvira se notaba cabizbaja -¿De verdad podremos hacer algo sin Naruto-kun?-

- Mañana es la ejecución…- Kankuro de Suna se mostró abatido -Y siendo piezas clave, Naruto y la Princesa de la Nación del Fuego escaparon en la noche-

- ¡Claro que no!- Sasuke encaró al Chunin de la aldea aliada de Konoha -¡Los Ninja como Naruto no huyen!-

- Es que…-

Las palabras de Kankuro solo reavivaron la sensación de abandono, derrotismo y resignación ante la inminente batalla.

- ¡Atención todos!- Abriendo la amplia puerta de la sala, Makoto Kino y Kasumi Suikyou entraron al lugar con la castaña liderando a la pareja -Ahora revelaremos el plan para combatir al Tengun…- La Daimyo de la Nación del Rayo sonrió suavemente -Pero antes de eso, escucharán lo que él tiene que decir-

Las dos mujeres le abrieron paso a Azula y Naruto, que ahora portaba una camisa de tirantes negra, pantalón del mismo color y unas botas de color naranja, portando muñequeras azules y luciendo su protector de Konoha, mientras que la camisa llevaba estampado el símbolo de Kiri.

- ¡Naruto!- Exclamaron los Ninja al unísono, ante las sonrisas de sus amigos

- Se nos antojó un poco de Ramen anoche…- El chico sonrió apenado -¡Disculpen las molestias!-

Naruto asumió un semblante serio. Había llegado el momento de hablar con el corazón en la mano y darle a todos aunque fuera un poco de la confianza que había recuperado el día anterior…

Kakashi, Tsunade, Shizune, Asuma, Kurenai, Makoto, Sasuke, Keiko, Sunset, Kuvira, Darui, Fuu, Kushina, Genkai, Temari, Sokka, así como varios otros Ninja, Samurai y demás tipos de combatientes permanecían en solemne silencio, esperando por las palabras del hijo de Yondaime Hokage, el Salvador del Mundo, Naruto Namikaze.

Con Azula flanqueándolo a la derecha, todos aguardaban expectantes.

- Escuchen todos…- Naruto inició firme su discurso -El Maryuou Nubes es muy poderoso, la mensajera de los Kami dice que incluso supera el poder de los mismos Kami…- Bajo la miraba levemente -De hecho, no puedo garantizarles la victoria… Si les soy honesto, lo más probable es que seamos derrotados- El silencio reinaba en el lugar -Y ya no tengo algún arma adecuada para luchar contra ese monstruo- Apretó los puños, recordando fugazmente a su perdido Messiah Fist -Pero…- Levantó la mirada con resolución inquebrantable -¡Todos vivimos en este mundo y tenemos algo que proteger! ¡Así que si caemos, lo haremos peleando!- Endureció su expresión -¡No dejaremos que ese miserable pisoteé nuestro hogar como se le antoje! ¡Eso se los garantizo con mi vida! Así que necesito que nos presten su apoyo para detener a ese infeliz… ¡Daremos todo de nosotros!-

- ¡SIIIIIII!- Exclamaron todos con la misma convicción.

Azula se hizo a un lado cuando vio que las dos chicas de Doujutsu se abalanzaron hacia su novio para tirarlo al suelo, besuqueándolo por toda su cara ante su marcada sonrisa. Artemis pronto tomó su lugar en la cabeza del chico mientras Rimururu posaba su mano sobre su hombro. Ukitsu le dio un golpe en el hombro, a lo que el chico sonrió con un deje de dolor en la mirada y finalmente Touma asintió primero a él y luego a la princesa, quien correspondió al gesto sonriendo suavemente.

Ante tal escena, Kasumi Suikyou cerró los ojos con una sonrisa casi imperceptible…

"Ryu-chan… Aunque sea tarde, prometo que les ayudaré en lo que pueda…" Adoptó un semblante serio y un tanto hosco -Si ya acabaron con las cursilerías…- La atención de la concurrencia se centró en ella -¡Es hora de explicarles el plan para la última batalla contra el Tengun!- Sabiendo que tenía la atención de todos, posó su mano derecha en la cintura mientras mostraba la izquierda al frente con los dedos extendidos -Y para ello, lo primero que necesitamos es que los cinco estudiantes avanzados de Ryu se reúnan, luego de eso…-

- Eh… ¡Tía!- El Hashiba levantó la mano, confundido tras un codazo sutil por parte de Azula -¡Espera un momento, por favor!-

- ¿Qué sucede?- La peliazul volteó a ver a su sobrino, con discreto enojo, mientras la atención de todos quedaba puesta en el arquero

- Primero que nada, lamento la interrupción…- Se mostró nervioso ante la dura mirada de su pariente

- Como sea… Ve al punto-

- Eh, sí…- El peliazul se cruzó de brazos -Mencionaste que tenemos que estar reunidos los cinco alumnos avanzados de Ryu, ¿verdad? Pero en realidad, sólo cuatro de nosotros hemos recibido el entrenamiento avanzado de Ryu-sensei y que se supone recibimos al tener como mínimo la habilidad de un Jounin estándar, somos Naruto, Azula y yo… Contando a Shiryu, sólo somos cuatro y de hecho, él no recibió la Shinseki (Piedra Sagrada)…- Solo los alumnos de Ryu y la mujer peliazul entiendieron el trasfondo de las palabras de Touma

- Hm…-

Kasumi como respuesta, sonrió suavemente y de entre sus ropas, sacó dos medallones dorados de forma hexagonal, uno de ellos con una piedra roja cuyo grabado era similar al de un corazón delineado de un lado y del otro con un círculo en el interior, mientras el que otro constaba de un grabado azul que asemejaba una hebilla de cinturón con forma de una hélica de dos brazos, con un centro circula cruzado por una línea ondulada al centro.

- Eso es…- Ukitsu ahogó una expresión de sorpresa, ante la incredulidad de los demás presentes.

En automático, Naruto, Azula y Touma se descolgaron los medallones que siempre portaban para compararlos con los que Kasumi sostenía en la mano izquierda.

- Son idénticos…- El rubio comparaba los medallones dorados, impresionado

- ¿Quiere decir que usted fue alumna de Ryu-sensei?- La castaña menor miró desconcertada a la peliazul

- No creo, Ryu-sensei y la tía Kasumi tienen prácticamente la misma edad…- Las palabras del arquero sólo causaron confusión entre los alumnos de Ryu

- Las Shinseki son piedras especiales, creadas a partir de un Jutsu que fue heredado entre el clan de los Dragones y hasta donde yo tengo entendido, Ryu era la última que lo conocía en el planeta… De hecho, el rojo era de ella- Esas palabras dejaron impresionados a Naruto y a su equipo -El azul, por otra parte, era el que planeaba darle a ese chico, Shiryu, en su momento…- Entonces endureció la mirada -Y ustedes y yo sabemos lo que ocurrió-

Todos los alumnos de Ryu recordaron con pesar la historia de la Jounin dragón y el Caballero del Dragón…

- Pues bien, estos objetos no son simples accesorios o reconocimientos de graduación… En el pasado, ella, un par de amigas y yo, los usamos con el fin de intentar abrir un pasaje hacia los otros dos mundos libre de la influencia del Maryuou Nubes…- Nuevamente guardó los medallones -Las Shinseki tienen la inigualable facultad de convertir los sentimientos más honestos del corazón en un Chakra especial puro y pacificador, capaz de reprimir el Chakra hostil y belicoso que desarrollan los seres con maldad inherente y un gran poder…-

Todos pensaron inmediatamente en el Rey Dragón Demonio.

- Como sea… Las Shinseki también tienen la facultad de elevar el poder de sus portadores y disminuir el del enemigo, aunque en una pequeña proporción…- Naruto, Azula y Touma se sorprendieron con las palabras de la Jounin de Kumo

- Eso significa que…- El peliazul ahogó una expresión de sorpresa mientras su medallón caía suavemente sobre su pecho

- Todo este tiempo, Ryu-sensei…- Azula sonrió suavemente y cerró los ojos, tomando su Shinseki con su mano derecha

- Sí… Nos ha estado protegiendo, aún cuando ya no está entre nosotros- Naruto sonrió con melancolía en su mirada

"Ryu-sensei…" Los tres pensaron en la pelirroja Jounin que había sido tan estricta con ellos, comprendiendo a profundidad cuánto llegó a quererlos

- Ryu-sensei, es… Ya saben- Hinata se limpiaba las lágrimas que recorrían sus mejillas con el dorso de su mano derecha

- Sí, Ryu-sensei es la mejor…- Nami sonrió suavemente, pensando en aquella mujer tan especial

- ¡Muchas gracias por todo, Ryu-sensei!- Ukitsu sonreía feliz, mirando hacia el techo de la sala

- Y pensar que siempre creímos que salíamos adelante solo con nuestra propia fuerza- El rubio negó con la cabeza, manteniendo su sonrisa

- Tienes razón- La castaña suspiró -Sin ese apoyo, seguramente no estaríamos aquí ahora…-

- La realidad es que en las batallas que hemos tenido, hemos salido adelante por muy poco y ese poco son los sentimientos que nos dejó Ryu-sensei- El arquero adoptó un gestó solemne

- ¡Ryu-sensei simplemente es Ryu-sensei!- Ukitsu se acercó, abrazando los cuellos del Hashiba y la princesa por detrás, mientras le sonreía al Namikaze enseñando su perfecta dentadura

- Ukitsu tiene razón- La Hyuga tomó la mano derecha de su novio entre las suyas

- Ryu-sensei nunca ha dejado de estar con nosotros- La Uchiha sujetó la mano libre de Naruto.

Las y los alumnos de la fallecida pelirroja sintieron en ese momento el verdadero significado del legado que cargaban como los alumnos de la tan visionaria como particular Ryu…

Y Rimururu los miraba con una sonrisa triste en su expresión.

Eran sus amigos, pero ella no compartía ese lazo especial con ellos, puesto que no había tenido la oportunidad de entrenar con la Jounin pelirroja; un deseo que nunca podría ver realizado. La admiraba por haber detenido a Orochimaru, por los lazos que podía tener con gente fuera de Konoha y sobre todo, por esos sentimientos por sus alumnos que incluso habían trascendido a la muerte.

- Serán los cinco alumnos avanzados de Ryu que portan sus Emblemas…- Las palabras de la prima de Ami Mizuno llamaron la atención de los aludidos

- ¿Emblemas?- Repitió Touma, confundido

- Es el nombre real de la combinación de los medallones y las Shinseki que tienen añadidos y son diferentes porque cada uno tiene un significado específico…- Kasumi Suikyou mostró el medallón con la joya roja -El Emblema del Amor, que representa el cariño desinteresado e incondicional por los semejantes, sin importar nada más que el bien de los demás…- Entonces enseñó el medallón con joya azul -El Emblema de la Amistad, que significa la importancia de los lazos que nos unen, indestructibles cuando son verdaderos…- Clavó su mirada en Naruto -El Emblema de la Perseverancia, la voluntad inquebrantable de jamás rendirse sin importar lo difícil de los obstáculos en el camino hacia los sueños…- A continuación se enfocó en su sobrino -El Emblema de la Sinceridad, que revela un alma honesta, que no teme mostrar los sentimientos y dar lo mejor de sí mismo para los demás…- Entonces la atención de la audiencia quedó enfocada en la Princesa de la Nación del Fuego -Y finalmente, el Emblema de la Esperanza, la confianza de que si el amor llega a los demás, si la amistad es capaz de unir a otros, si la perseverancia permite avanzar sin rendirse y si la sinceridad permite de mostrar lo mejor de todos, la esperanza es la guía a la victoria… Y cuando cada portador representa la cualidad de su emblema, brillan las luces que permiten realizar el último Kekkaijutsu (Técnica de Barrera)…-

- El último Kekkaijutsu…- Murmuró Rimururu, expectante

- ¿Y ese Jutsu, cual es?- Cuestionó Naruto, expectante.

La Luz de los Cinco Colores…

- La luz…-

- De los…-

- ¿Cinco Colores…?-

La concurrencia se mostraba entre confundida e interesada por ese concepto. Era algo que se oía tan sencillo, que parecía un tanto tonto e infantil. Pero por otro lado, una explicación previa tan profunda, sólo podía significar que ese término no era cualquier cosa…

- La Luz de los Cinco Colores es en realidad un Jutsu antiguo legado por los Kami para quienes tuvieran la convicción de unir a los Tres Grandes Clanes, Humanos, Demonios y Dragones…- La Suikyou endureció expresión -La luces roja, azul, negra, blanca y amarilla mostrarán juntas esa luz, que como les dije, es capaz de eliminar las impurezas del mundo, como las invocaciones que juegan con la vida y la muerte… Orochimaru seguramente usó contra ustedes el infame Jaou no Masei (Resurrección Diabólica del Rey Serpiente), un Jutsu que supera el Edo Tensei del Niidaime Hokage…-

Touma y Naruto mostraron clara molestia en sus miradas al recordar su batalla contra su padre y su maestra respetivamente, por culpa del infeliz de Mayuri Kurotsuchi.

Y no pocos Ninja recordaron la triste fama del infame Jutsu…

- La Luz de los Cinco Colores es capaz de negar y disipar esa clase de Jutsu- Las palabras de Kasumi llamaron poderosa la atención de todos -Y como les dije, también puede reprimir el poder de entidades entregadas al mal…- La concurrencia se mantuvo expectante a la peliazul -Serpentera es una fortaleza gigantesca que puede flotar en el cielo libremente y al estar cubierta por el Chakra del Rey Dragón Demonio, no se puede usar Jikuukan Ninjutsu (Ninjutsu Espacio-Tiempo) para intentar abordarlo…- Mostró una solemnidad llamativa en la mirada -Pero si logramos realizar correctamente La Luz de los Cinco Colores, debe ser capaz de detener a Serpentera, permitir el uso de Jikuukan Ninjutsu en su interior y todo sale lo mejor posible, incluso podríamos debilitar al Maryuou Nubes…-

El entusiasmo comenzó a crecer en la sala…

- ¡¿En serio?!- Naruto sonrió emocionado -¡¿De verdad eso es posible?!-

- No obstante, éste es un Jutsu de Colaboración que sólo funciona si todos los involucrados están presentes y obviamente, con la ayuda de los Emblemas…- Retomó la Suikyou su expresión cautelosa -Cuando los cinco Emblemas brillan y liberan su luz, es que la Luz de los Cinco Colores alcanza su punto máximo de alcance y poder-

- Y si Shiryu no está en condiciones, podríamos darle su Emblema a Ukitsu, ¿no?- Azula se enfocó en la Kunoichi de Kumo

- Eso no es posible- Replicó Kasumi con expresión dura

- ¿Eh?- La Princesa de la Nación del Fuego se mostró confundida

- ¿Por qué?- Complementó el no menos desconcertado Touma

- Shiryu y cada uno de ustedes, tienen que llevar su respectivo Emblema, Ryu no se los entregó al azar, sino que cada uno se manifiesta a través de su manera de ser, haciendo posible que brillen y muestren cada uno, una luz integrante de la Luz de los Cinco Colores…- La respuesta de la Suikyou llamó la atención de todos -Cuando ella, nuestras amigas y yo intentamos usar la Luz de los Cincos Colores, siempre nos hizo falta una luz…-

- Eso significa que todavía falta una luz, ¿no?- Keiko Kurama se acercó al grupo realmente confundida -Por lo que entendí, Ryu-san ya no pudo elegir a quien portara ese medallón… ¿verdad?-

La creciente esperanza dio paso a la incertidumbre en todos los presentes tras la intervención de la chica del Clan Kurama, porque era lógico su razonamiento y tenía bastante validez…

- Ese es el tema principal de ésta asamblea…- Kasumi Suikyou enfocó su mirada en la concurrencia -Quién va a portar el Emblema del Amor… Los cinco elegidos son Naruto, Azula, Touma, Shiryu y…-

- ¿Qué tal Ukitsu?- Propuso el Namikaze

- Lo siento- Replicó la peliazul -De haber sido el caso, Ryu la habría elegido desde el comienzo- La morena se mostró triste por esas palabras

- Ahora lo recuerdo, Ryu-sensei dijo que los Emblemas estaban personalizados- Azula intervino para llamar la atención de su amiga -Así que tal vez no tuvo tiempo de diseñar uno para ti ni, para Hinata o para Nami…-

- Puede ser- Agregó el arquero -Porque si Hinata o Nami fueran las elegidas, también hubieran recibido el emblema…-

- Lo cierto es que en el pasado, a nuestro grupo le hizo falta la Luz de la Esperanza… Ryu portaba el Amor, yo la Amistad y nuestras amigas demonio, Aiko Koukin, la Sinceridad y Shizuka Morisato, la Perseverancia… Pero como nunca encontramos a quien hiciera brillar la Luz de la Esperanza, eventualmente dejamos de intentarlo…-

- Pero, Kasumi-san- Fuu Honouji se acercó, insegura -Eso significa que aunque logremos rescatar a Shiryu-san, no podremos invadir Serpentera…- La rubia hizo la observación que la inmensa mayoría de la concurrencia quería expresar, pero no tenía el valor de hacerlo

- No hay que perder la calma… Les aseguro que los cuatro portadores de los Emblemas aparte de Shiryu, ya están aquí- Replicó seria la Suikyou.

Todos los asistentes se voltearon a ver unos a otros, confundidos. Era muy extraño que Kasumi Suikyou hablara con tanta seguridad sobre la presencia de ese quinto elegido entre todos los presentes.

- La única persona posiblemente en el mundo que Ryu habría elegido para sucederle como portadora del Emblema del Amor…- Se orientó hacia el Equipo Ryu -¡Es Rimururu, la Princesa de la Nación del Agua!- La castaña abrió la boca, incrédula -¡Así es! Sólo tú eres capaz de aprender y ejecutar la Luz de los Cinco Colores…- La atención de todos se posó en la chica de la familia Kamui-Kotan -Mañana va a amanecer a las 7 de la mañana en las Montañas del Cementerio, eso significa que tenemos en este momento 24 horas para que aprendas a realizar el Jutsu…-

- ¡Eso es una tontería!- Naruto estaba visiblemente consternado ante el escenario de que Rimururu participara abiertamente en la batalla final contra el Rey Dragón Demonio como la ejecutora de la Luz de los Cinco Colores

- Tal vez, dado que es una tarea terriblemente difícil y no hay garantía de que logre realizarlo a tiempo…- Declaró con cruda frialdad la peliazul -Sin embargo, he seguido con cierto rezago el camino del Equipo Ryu desde que comenzó su aventura, tal vez por el remordimiento de haberme alejado de mi amiga en busca de resolver mis propias dudas y si hay alguien en esta sala que se ha preocupado por su gente y es capaz de demostrar sin recelo alguno ese enorme amor por su gente y por este mundo, por lo que he visto y oído, definitivamente eres tú, Rimururu-san-

Rimururu había luchado contra el Tengun desde el comienzo.

Kiri era la Aldea Ninja más castigada en cuanto a número de ataques por parte del Ejército Celestial y la guerra precisamente había comenzado con la Invasión del Suigun liderado por Shiryu contra su aldea y su nación. Habían caído muchos, pero el corazón de la Nación del Agua, su líder, jamás se había doblegado contra el enemigo y todo por el incomparable amor por su nación.

Perdonó a Kumo por el infame atentado a su vida y como respuesta, la amistad con la Princesa Makoto se había vuelto sincera y real. La alianza con Konoha era realidad gracias a su amistad con Naruto e incluso su convicción para proteger a su gente sin preocuparse por lo material había tocado al duro Gaoh. Apoyó y rescató a Darui y Kuvira por el deseo de hacerlo y finalmente, la Alianza del Mundo Humano era una realidad gracias a sus esfuerzos para reunir a la gente del mundo por el bien común, así que era cierto que el Amor de Rimururu por el Mundo Humano era, junto con el Equipo Ryu, el bastión de resistencia contra el Rey Dragón Demonio…

Y el hijo del asesino de su madre, se había convertido en su mejor amigo, porque era tal su amor por el mundo, que pudo aceptar a Naruto, hijo del asesino de su madre e incluso a Shiryu, líder del primer ataque contra su aldea, como sus amigos.

- ¿Cuál es tu respuesta?- Preguntó seria Kasumi Suikyou

- ¡Lo haré!- Replicó solemne la Daimyo de la Nación del Agua

- ¡¿Qué?!- El Namikaze bramó, incrédulo -¡No puedes hablar en serio, Rimu-chan!-

- Naruto… He decidido que lo haré- Le sonrió a su amigo -¿Sabes? A pesar de que estuve ahí en esa terrible batalla contra Shirona, no me sentí del todo conectada con ustedes, dado que ustedes comparten el privilegio de haber sido entrenados por Ryu-san… Yo quise, pero como no tenía el tiempo, le pedí de favor que te entrenara… Me he llegado a preguntar si sería tan genial como ustedes si hubiera tenido esa oportunidad, pero ahora por lo menos, puedo acercarme un poco a ese deseo… ¡Bueno! ¡Así es como yo lo veo!-

El Altar del Sol y la Luna es un antiguo templo ubicado al Norte de Kumo. Era una construcción antigua que se le atribuye a los Kami, ya que no se conoce alguna construcción arquitectónica similar en el mundo…

Se ubicaba apenas a unos cientos de metros cerca del lugar donde estaba localizada la Base Secreta de Kumo y esto fue a petición de Kasumi Suikyou, ya que sabía que ese lugar sería de mucha importancia para el salto final en contra del Tengun… El Altar del Sol y la Luna era el lugar donde se realizaba la ceremonia para consagrarse al Jutsu de la Luz de los Cinco Colores y se debía llevar a cabo un ritual especial para recibir el Jutsu.

Sin embargo, seres mitológicos habitaban el largo camino hacia la cima altar y era una expedición cuando menos difícil.

Ese era el lugar donde los Kami habían colocado el último Jutsu capaz de contrarrestar las fuerzas del mal, ya que no había otro lugar apto para realizar aquella ceremonia que por un instante pondría a quien intentara recibir el Jutsu en contacto directo con los mismísimos Kami…

La concurrencia se encontraba en un momento de tensión. Tras ser revelada la existencia del Altar, Rimururu y Kasumi se habían marchado por un momento, dejando todo en suspenso.

El Equipo Ryu esperaba por las dos mujeres, mientras permanecía la incertidumbre entre ellos…

- Así que, el Altar del Sol y la Luna…- Murmuró Azula, expectante -Nunca había oído de el…-

- Yo sabía un poco, pero cuando Ryu-sensei me contaba de eso, nunca entraba en detalles, ya saben cómo es…- Replicó el peliazul del grupo

- Yo estoy en contra de eso- Naruto se mostraba intranquilo

- ¿Qué ocurre, Naruto-kun?- Hinata se abrazó del brazo derecho de su novio

- ¿Estás bien?- Nami tomó el brazo libre, mientras recargaba la cabeza en él

- Rimu-chan es la Daimyo de la Nación del Agua, no tiene que arriesgarse tanto…- Fue la hosca respuesta del rubio

- ¡Oye!- Kurenai se acercó, molesta -Ella es una chica que desea ayudar al mundo, no puedes simplemente excluirla por ser una Daimyo, de hecho es esperanzador ver que los gobernantes por fin mueven sus traseros en vez de simplemente dar órdenes-

- Sea comprensiva, Kurenai-san- Ukitsu se mostraba pensativa -Que Rimururu sea quien va a usar la Luz de los Cinco Colores, significa que ella se meterá directamente con el Rey Dragón Demonio…-

Kurenai quedó atónita ante el hecho.

- Es cierto…- Azula bajó la mirada -Nosotros estaríamos contentos si no tuviéramos que combatir contra ese monstruo otra vez-

- Lo siento- La Jounin agachó la cabeza -Entiendo que debe ser aterrador enfrentarse contra algo así, pero ella en verdad desea ayudarlos…-

En ese momento el silencio regresó al lugar, puesto que Rimururu y Kasumi habían vuelto acompañadas por la Princesa Makoto. La castaña portaba una versión de su ropa en forma de pantalón a tres cuartos, una yukata ligera encima y sobre su pecho destacaba el Emblema del Amor, que colgaba de su cuello.

- ¡Debemos prepararnos para la batalla que se avecina!- La Daimyo de la Nación del Rayo tomó la palabra con firmeza -Nuestras fuerzas se han recuperado parcialmente y debemos concentrarnos en reunir toda la fuerza que sea posible- Todos escuchaban atentos a la joven princesa que rondaba los 20 años -Quedan 23 horas y media, así que debemos esmerarnos en nuestra labor mientras que Kasumi-san guía a Rimururu hacia el Jutsu…-

- ¡Esperen-ttebane!- Kushina se acercó entre la multitud -¡Con mi capacidad sensorial puedo ser útil en el viaje! ¡Es la única oportunidad que tendré para ayudar-ttebane!-

- Bien- Asintió la peliazul -No debemos ir demasiadas personas, pero un par más no van a afectarnos-

- Naruto-kun- Hinata se soltó de su novio -Nosotras ayudaremos también…-

- ¿Eh?-

- ¡Sí!- Nami siguió los pasos de su amiga -Cuidaremos a Rimiruru-san para que estés tranquilo y puedas prepararte con tranquilidad-

- P-Pero…-

- Hm- Azula cerró los ojos con sonrisa soberbia -Ni repliques…-

- ¡Kasumi-san!- La Hyuga se acercó expectante -¿Podemos ir también?-

- Justo como Ryu…- La Suikyou sonrió suavemente -Bien, alístense bien y vámonos-

- ¡De acuerdo!- Asintió la Uchiha, con firmeza

- ¡Muy bien!- Naruto asintió firme -¡Entonces yo crearé por fin el Jutsu más genial del mundo!- El rubio se acercó a sus novias para tomarlas de las manos -¡Cuídense mucho! ¿De acuerdo?-

- ¡Sí!-

- ¡Y no les causes muchos problemas, Rimu-chan!- Volteó a ver sonriente a su amiga

- ¡Oye!- La castaña infló sus mejillas, graciosamente enojaba

- ¡Entonces me voy!- Y dicho eso, el Namikaze salió de la sala para empezar a practicar, ante la sorpresa de todos salvo Azula

- ¡Ya lo oyeron!- Makoto Kino intervino decidida -¡Todos debemos prepararnos ahora!-

- Y aportar lo mejor de nosotros…-

En ese momento, a la sala llegó el Daimyo de la Nación del Fuego, Ozai. Estaba flanqueado a la derecha por Guila y tras ellos se encontraba una gran cantidad de soldados, además de varios individuos que destacaban por usar ropas diferentes a las de sus dirigidos. Todos de inmediato se mostraron sorprendidos.

- Ozai-sama…- Murmuró sorprendida la Princesa de la Nación del Rayo

- Makoto-sama- Replicó el padre de Azula y Zuko -Si vamos a jugarnos el destino del mundo, nos lo jugaremos con todas las cartas…-

La joven princesa estaba al tanto del plan que había planeado en secreto Ozai para eventualmente iniciar una guerra de conquista contra las demás naciones. Pero el ver que él mismo estaba al pie de la zona de combate, le hizo darse cuenta que el aterrador cataclismo que amenazaba el planeta incluso había puesto al líder de la Nación del Fuego del lado del mundo…

Era claro que le convenía, pero su gesto solemne era señal de que su esfuerzo era desinteresado, ya que ponía a disposición de la Alianza las fuerzas armadas mejor conservadas del Mundo Humano.

- ¡Vamos entonces!- Makoto sonrió triunfal -¡Hacia la victoria!-

- ¡SIIIII!- Exclamó al unísono la sala.

El Señor del Fuego miró de reojo hacia el grupo que se preparaba para partir hacia el Altar del Sol y la Luna, quedando clavada su mirada en Kushina Uzumaki, que bromeaba animada con la Daimyo de la Nación del Agua…

"¿Será ella? No, imposible…"

- Padre- Azula se acercó al hombre que la había criado desde que tenía memoria

- Azula- El pelinegro se mostró serio -Has crecido desde la última vez que nos vimos… En cuanto me desocupe búscame, tenemos que hablar…-

- Sí- La castaña hizo una reverencia y volvió con Touma y Ukitsu

- Con sus fuerzas tenemos un nuevo impulso y si los mensajeros que envié a lo largo y ancho del mundo tienen suerte, tendremos aún más apoyo…- Makoto Kino se acercó a su contraparte de la Nación del Fuego -Debemos reunir toda la fuerza posible para la batalla final-

- Lo sé… Y de hecho me sorprende que estemos todos reunidos aquí, salvo Gaoh… ¿Ya hay noticias de Kuei?-

- Por desgracia no, pero Kuvira-san ha sabido dirigir a las fuerzas restantes de la Nación de la Tierra, mientras que Fuu-san tienen plenos poderes para dirigir a las fuerzas de la Nación del Viento en nombre de Gaoh-sama- Contestó expectante la joven Daimyo

- Comprendo- Ozai asintió, serio -Muy bien, entonces aquí estamos para lo que se ofrezca, Princesa Makoto-

- Gracias…-

Con cierta naturalidad, las fuerzas de la Nación del Fuego se mezclaron con demás Ninja y guerreros reunidos, dando un empujón anímico a las fuerzas ya reunidas. Eran un ambiente ciertamente tenso ante la incertidumbre de saber lo que estaba por pasar y si la Princesa Rimururu sería capaz de conseguir la Luz de los Cinco Colores.

- Bueno, creo que es la primera vez que tendremos una aventura juntas, ¿no?- Rimururu se mostró emocionada ante las chicas de los Doujutsu

- Es cierto- Asintió la peliazul -Y creo que es la oportunidad perfecta para agradecerte, Rimururu-san-

- ¿Hm?-

- Lo que Hina quiere decir, es que gracias a ti, Naruto-kun se hizo más fuerte y por eso, en parte, es que ha llegado hasta aquí- Complementó sonriente la azabache

- Yo no hice nada, chicas…- La castaña sonrió con un deje de tristeza -Sólo ser la chica en desgracia aquél día en Daikanishima cuando conocí a Naruto y luego, en Daikanishima de nuevo, durante el ataque de Tung…- Se mostró con expresión sombría -Así que, por lo menos quiero ayudar en algo ésta vez-

- Yo me siento de la misma manera-ttebane…- Kushina se acercó a la naciente charla, con gesto melancólico -Mi familia fue quien provocó la desgracia de muchas personas reunidas aquí solamente por su ambición de poder, ya que eso fue lo que llevó a la desgracia el destino de Shirona-teme y Minato-dobe, así que también me siento responsable, por eso, deseo ayudar en lo que pueda para vencer al Tengun y si al menos puedo cooperar en esto, seré muy feliz…-

- ¿Entonces me ayudará a ayudar, Kushina-san?- Cuestionó Rimururu a la Uzumaki, ante las discretas sonrisas de las novias de Naruto

- ¡Claro que sí-ttebane!- Exclamó a todo pulmón.

Aquella exclamación llamó la atención de varias personas en la sala, incluido el Daimyo de la Nación del Fuego, que volteó de reojo para notar ruborizada por vergüenza a la madura, pero atractiva, mujer pelirroja.

"Quién lo diría, definitivamente es ella…"

- Ozai-sama…- La voz de Makoto sacó al pelinegro de sus pensamientos

- ¿Sí?-

- Le decía que lo mejor es continuar con un mando compartido… En este momento, Kuvira-san y Darui están a cargo de dirigir a nuestras fuerzas- Explicó seria la castaña

- Muy bien… Le diré a Guila que se coordine con ellos y que se atenga a su estrategia de inmediato- Replicó distraídamente, mientras miraba de reojo cómo la Princesa Rimururu y el particular grupo de chicas encabezadas por Kasumi Suikyou se dirigía hacia el Altar del Sol y la Luna para obtener el Jutsu que significaba la esperanza del mundo…

Notas

La situación es básicamente el apocalipsis en el mundo humano y eso será determinante en próximos capítulos, ya que se está jugando el destino del mundo y en un par de entregas más, se viene un ambiente crossover que será básicamente fanservice para mí, pero deseando que le guste a los lectores. Sobre las dificultades y los miedos de Naruto, es justo decir que si bien es en buena parte el cabeza dura del canon, no es lo mismo que por decir, la huida de Sasuke le dé un bajón anímico con tres años para prepararse, a que el Rey Dragón Demonio amenace con destruir el mundo en un par de días, sabiendo lo temible que es…

Kasumi Suikyou, un personaje OC que dará algo de qué hablar, más por su conocimiento, particularmente la Luz de los Cinco Colores (Término Extraído de BT'x). Por otro lado, los Emblemas son clara referencia a Digimon Adventure, en la que tienen un rol parecido, pero a la vez distinto en la historia y utilizo cuatro de los más destacados que son Amistad, Amor, Sinceridad y Esperanza, agregando el de la perseverancia, de color negro, ya que así como Naruto en el canon, sus mejores momentos fueron en las mayores adversidades, como contra Gaara o Neji en la parte uno o contra Pain en Shippuden.

Sobre Ozai, sutilmente quise respetar su megalomanía del Rey Fénix y demás parafernalia, pero es obvio que si iniciaba su ataque al mismo tiempo que el del Tengun, no le hubiera servido de nada. Su disposición inicial es por conveniencia, pero luego del mensaje de Nubes para el mundo su convicción ha pasado a ser verdadera. Ahondaré más en el él en el próximo capítulo y creo que es todo por ahora.