Naruto Zarya

¡Saludos!

Me disculpo por la tardanza, pero tuve que volver a instalarle el Windows a mi Lap y pues, no había tenido tiempo para hacerlo con calma hasta hace unos días, pero en fin… Paso al review:

CCSakuraforever: La batalla final se acerca y por desgracia, Azula no parece poder comprender por qué su emblema no brilla, aunque puede que no esté realacionado con la inminente batalla… Y si, Karen ha traído el nuevo arsenal para la batalla final.

Y ahora, vamos al fic:

XLIX: Más allá del deber

A la luz de la luna, el Messiah Fist brillaba imponente.

Naruto tomó su arma ante el ofrecimiento de Karen del Oeste, para contemplarla y mirar maravillado a su compañero. Era como si fuese incluso más fuerte que antes de la batalla contra Nubes. No pudo evitar sonreír suavemente al tiempo que recibía la placa de metal que iba en su cadera y colocársela con algo de dificultad al tener sólo una mano disponible, pero pronto pudo acomodarse.

"Se aferra a mí, como si no quisiera que nos separáramos de nuevo" El rubio enterneció su expresión "Extrañaba esa sensación…" Sonrió y colocó el arma sobre la placa de metal, que se unieron mientras los ojos sobre los nudillos del Messiah Fist brillaban, el derecho de color azul y el izquierdo de color rojo

- Te enfrentaste a la Sin Sword, ¿verdad?- La mujer demonio se mostró seria

- ¿En serio usted hizo esa arma?- Preguntó de vuelta el Namikaze

- Eso fue hace siglos…- Karen sonrió de forma sutil -Pero no se compara con ésta versión del Messiah Fist-

- Tienes de regreso tu arma- Sunset Shimmer se acercó a su amigo -Y parece ser que volvió más fuerte, ¿verdad?- Karen se limitó a mostrarse seria

- La verdad es que el Messiah Fist ya no puede ser más fuerte- Naruto miró solemne a su arma -Soy yo quien debe fortalecerse lo más que pueda…-

- En este caso, eso no es del todo cierto…- La Guardiana Espiritual cerró los ojos de forma fugaz

- ¿Qué?- Preguntó el chico, ante la expectación de todos

- Es verdad que en cuanto a poder y resistencia, el Messiah Fist está a su máxima capacidad, pero digamos que le agregué algunos complementos- La pelirroja le extendió un pequeño pergamino al Kami no Senshi -Aquí está explicado todo, debes estudiarlo a detalle para mañana-

- ¡Sí!- Naruto asintió con firme resolución

- ¡Naruto…!-

Detrás de la Guerrera Mágica, que recién bajaba la caja que llevaba cargando, una sonriente Rimururu se acercaba en compañía de Hinata, Nami, Kushina y Kasumi Suikyou se acercaba algo más rezagada, acompañada por Fuu Honouji y Darui de Kumo…

- ¡Hina-chan! ¡Nami-chan! ¡Rimu-chan!- Luego de saludar a su amiga, se acercó a sus novias para abrazarse los tres con la añoranza del reencuentro, ante la sonrisa de la Daimyo

- ¿Cómo les fue?- El arquero se acercó a la princesa

- Pues, no fue tan difícil, ¿verdad?- La sonriente castaña se enfocó en las chicas de Doujutsu, que se limitaron a sonreír nerviosas, recargadas en su novio -¡Tenemos la Luz de los Cinco Colores!-

- ¡Lo logramos-ttebane!- La Uzumaki se mostró emocionada -Dimos el primer paso a la victoria-

- ¿Y qué es eso?- Naruto se enfocó curioso al ver a aquella entidad cristalina levitando alrededor de su primera amiga, mientras hacía chirridos

- Se llama Konril, lo encontramos en el camino y se quedó conmigo- Rimururu tomó a aquél peculiar ser para abrazarlo -¿No es genial?-

- Bueno, creo que toda la ayuda es bien recibida- Todos asintieron a las palabras de Touma

"Parece ser que los humanos realmente creen en la victoria" Karen volteó de reojo a su alrededor, pudiendo notar la esperanza de la victoria en los ojos de todos

- ¡Y justo viene llegando la ayuda…!-

Todos voltearon hacia el interior del bosque, de donde poco a poco comenzó a acercarse un nutrido grupo de personas, que iban encabezadas por el Príncipe Zuko de la Nación del Fuego junto con aquellas chicas que lo acompañaban aquél día en la Isla Ember, así como Hikari Yagami, que vestía un uniforme reglamentario de Konoha.

- ¡Hey, Zuzu!- Zuko ahogó una expresión de molestia ante el saludo jovial de Naruto, que levantaba la mano derecha de forma amigable

- ¡No me digas así!- Replicó el galante pelinegro, enojado

- ¡Hola! ¿Qué tal?- Se acercó aquella chica esbelta al grupo, Ty Lee -¿Dónde está la Princesa Azula?-

Naruto y Touma se voltearon a ver extrañados, reparando finalmente en la ausencia de su amiga…

- ¿Tú sabes dónde está Azula?- Se preguntaron los alumnos de Ryu con involuntaria coordinación, para mayor confusión de todos

- Ahora que lo mencionan, la otra chica de su grupo tampoco está aquí…- Sunset Shimmer hizo alusión a Ukitsu

- ¿Dónde se habrá metido?- El Namikaze se mostró confundido

- No debemos preocuparnos, lo más probable es que estén juntas- El Hashiba se mostró algo más tranquilo

- Eso espero-ttebane- Kushina miró con preocupación hacia el cielo

- ¡Umi-san!- Fuu se acercó a la colaboradora de la Mizukage con sonrisa amigable -Tiempo sin vernos-

- ¡Es verdad, Fuu-san!- Replicó la peliazul con una sonrisa afable -¿Cómo estás?-

Karen volteó de reojo al ver que ante la confusión de las dos dirigentes, las gemas que coronaban sus guantes derechos empezaron a brillar de forma intermitente, como si se comunicaran entre sí. Una vez que el hecho llamó la atención de todos, de las joyas surgieron luces verde y azul respectivamente, las cuales revelaron las dos espadas particulares de ambas una vez que se estrellaron en el suelo.

- ¿Qué ocurre?- Umi parpadeó confundida

- Esto no había pasado antes…- La rubia se mostró desconcertada

- Dos de mis mejores creaciones, Ceres y Windom, llaman a su compañera…-

La atención se centró en la Herrera Legendaria, Presea, que llegó al lugar acompañando a Ursa, quien pasó desapercibida para la gran mayoría de los Ninja como la exesposa del Señor del Fuego, Ozai.

- ¿A qué se refiere?- Naruto parpadeó confundido, enfocado en la recién llegada.

La respuesta llegó casi al instante, puesto que ante la incredulidad de la mayoría así como la silenciosa expectación de la demonio y la dragón, en el cielo se hizo visible una luz roja intensa que a gran velocidad se estrelló delante de las dos espadas levantando el polvo de manera fugaz, revelando una tercera espada que a diferencia de la espada de empuñadura azul con forma de Dragón de Umi y la espada de mango verde y enorme tamaño de Fuu, era una espada de mango rojo, con una empuñadura particular que hacía alusión a una intensa flama…

- Pero qué…- Murmuraron asombradas las Guerreras Mágicas

- Hm- Presea se acercó al lugar, con sonrisa burlona -Veo que no podías quedarte fuera de esto, después de todo ya una vez entregaste tu vida por este mundo sin dudar ni un instante…-

Poco a poco, delante de la espada llegada del cielo, un conjunto de pequeñas luces carmesí comenzó a reunirse y concentrarse, tomando de forma paulatina una figura traslúcida, la cual se reveló como una chica de cabellera roja atada en una larga trenza a la cintura, ojos rubí y una armadura roja de capa carmesí que le daba un aire a las de las Guerreras Mágicas, que claramente tenían una conexión más allá de las naciones a las que guardaban su fidelidad.

Aquella chica, aparentemente una adolescente por su estatura, no mucho mayor a la de Rimururu, se acercó a las desconcertadas Umi y Fuu con una sonrisa alegre.

- ¡Umi, Fuu!- Exclamó aquella esencia que bien podría definirse como la manifestación de un alma -Ha pasado mucho tiempo desde que nos vimos… Han cambiado mucho-

- Disculpa… ¿Te conozco?- La peliazul alzó una ceja, extrañada

- Lo siento, tampoco tengo el gusto- Agregó la rubia, con expresión educada

- Lo que sucede, Hikaru…- Presea se acercó a las tres -Es que desde que combatieron juntas en el pasado, ha pasado más de una vida para los humanos y ellas han tenido la oportunidad de reencarnar…-

- Presea…- La chica pelirroja volteó a ver a la Herrera Legendaria -¡La verdad no entendí nada!- Se rascó la cabeza, sonriendo confundida y provocando que varios se fueran al suelo con esa respuesta -Bueno, realmente no importa… ¡Me da mucho gusto verlas así, como en el pasado!- Las dos dirigentes se limitaron a parpadear desconcertadas -Ahora tal vez no pueda pelear…- Sonrió con tristeza, provocando un sentimiento de melancolía instintivo en Umi y Fuu -¡Pero Rayearth quiere ayudar a Ceres y a Windom!- La piedra roja en la empuñadura de la espada caída del cielo brilló de forma intensa -Es lo que puedo hacer ahora… Así, de alguna forma estaré con ustedes en la batalla-

- No lo sé…- La General de las tropas de la Nación del Viento volteó a ver expectante a la líder de los Shinobigatana, quien sonrió -Pero esto se me hace de alguna manera, familiar… Gracias por tu ayuda, Hikaru-san…-

- Hikaru… ¡Ella es Hikaru Shidou…!- La atentó quedó puesta en el Príncipe Zuko

- ¿Acaso me conoces?- La chica traslúcida se mostró extrañada

- Sí- Asintió el castaño -Tú fuiste parte de la corte del bisabuelo Sozin cuando fundó la Nación del Fuego… Claro que eso fue hace casi cien años, pero dado lo que está pasando en el mundo, bien podría ser…-

- ¡¿Cien años?!- Hikaru gritó incrédula -Bueno… Supongo que es normal, luego de vencer a la mujer demonio Debonair tuvimos que dar la vida, yo me sacrifiqué para sellarla mientras que Umi y Fuu me dieron su vida para fortalecer el sello, por lo que creo que sólo yo estoy me quedé en el sello… O algo así-

- Ahora que lo mencionas…- Fuu tomó la palabra -Yo provengo de la familia Honouji, que es parte de la nobleza fundadora de la Nación del Viento y de hecho recibí el nombre de mi bisabuela, que también se llamaba Fuu Honouji, así que tal vez sea la reencarnación de mi bisabuela o algo parecido…-

- ¿Contigo es igual?- Hikaru volteó a ver a Umi

- Sí, exactamente igual, pero para la Nación del Agua…- La peliazul de Kiri se cruzó de brazos

- Bueno- La chica de trenza se encogió de hombros -Yo fui la que no pudo tener hijos antes de la batalla final…- Adoptó una expresión seria -Pero eso no es importante ahora- Volteó a ver a Presea -¿Crees que Rayearth pueda ser portada por alguien más?-

- Ella quiere luchar y necesita quien la porte, así que Rayearth aceptará a quién tú elijas para que la use- La mujer dragón se mostró seria

- Ya veo…-

Con la mano derecha debajo de su barbilla y un puchero exagerado, Hikaru Shidou se puso a observar a los Ninja, Samurai y demás personas que se iban reuniendo poco a poco en el lugar, primero por la alarma inicial derivada de la confusión con Karen del Oeste y luego con la paulatina llegada de más y más voluntarios a la base secreta…

- ¡Tú!- Raging Demon se mostró confundida al ser señalada por la Guerrera Mágica

- ¿Yo?- Sunset se señaló a sí misma con su pulgar izquierdo

- ¡Sí!- La pelirroja asintió emocionada -Se nota que tus manos están acostumbradas a portar una espada, así que debes tener la experiencia necesaria para portar a Rayearth- La espada brilló nuevamente y se convirtió nuevamente en una forma de luz para volar y estrellarse en el suelo, para aparecer clavada delante de la chica demonio -¡Así que úsala y conviértete en una heroína!-

- ¿Una heroína?- La hija adoptiva de Kuvira repitió, en un susurró -Yo no…-

Recordó fugazmente su faceta engreída y soberbia delante del Equipo Ryu y que casi le cuesta la vida ante Erica de Iron Courtain, salvando la vida solamente gracias a la intervención del Dragón Shiryu, siendo el deseo de retribuirle una motivación extra en la batalla final además de la evidente de luchar para proteger su mundo.

- ¡No te preocupes!- Hikaru sonrió emocionada -¡Es fácil ser una heroína! Sólo tienes que superar tus miedos y continuar sin rendirte, entonces los milagros estarán en función de tu propia habilidad y los lazos con tus amigos…-

- Pe-Pero…-

Mientras la chica de cabello bicolor trataba de asimilar las palabras de Hikaru Shidou, Naruto intentaba hacer lo mismo.

Era verdad. Azula le ayudó a superar su miedo de volver a enfrentarse al Rey Dragón Demonio y por su deseo de pelear, así como los lazos que fue forjando con el paso del tiempo, tenía una segunda oportunidad para derrotar a ese terrible enemigo y proteger su amado hogar, dando lo mejor de sí y con el Messiah Fist a su lado…

Sólo faltaba rescatar a Shiryu y la batalla final contra el desgraciado de Nubes daría comienzo.

- ¡Es verdad!- Naruto exclamó de pronto, llamando la atención de todos -La clave está en perseverar a pesar de lo difícil que parezca la situación…- Entonces de su pecho comenzó a emanar un sutil brillo negro -¡Pero qué…!- Sacó el Emblema de la Perseverancia, el cual emitía esa luz de forma intensa -¡Mi emblema está brillando!-

- Es gracias a tu convicción de no rendirte, Naruto- Rimururu respondió sonriente -Así como mi Emblema del Amor brilla con mi deseo de proteger lo que quiero… ¡Nuestros Emblemas responderán a nuestros sentimientos!-

- ¡Disculpe!- Touma interrumpió el momento de repente, acercándose a Karen del Oeste, que se mostraba expectante -¿Sería mucho pedirle que revisara mi Tenkuu no Yoroi?-

- ¿Tenkuu no Yoroi? Ya veo, una de las armaduras creadas a partir de la de aquél humano, Kikoutei…- Las miradas del Hashiba y la Guardiana Espiritual se encontraron -Déjame verla…-

Entonces, el peliazul sacó de entre sus ropas aquella esfera cuarteada de tono azul para luego lanzarla levemente al aire, siendo en ese momento que lanzó un intenso resplandor para mostrarse como si estuviera cubriendo a Touma, en una pose similar a estar sentada en una ceremonia militar, aterrizando suavemente en el suelo...

Tenía varias cuarteaduras y le faltaban varios fragmentos y partes, principalmente en la espalda, justo en el punto donde había recibido el impacto del ataque de Nubes que tuvo por objetivo acabar con la vida de Ukitsu.

"Sin duda ese daño es resultado de una batalla directa contra Nubes" Karen suspiró y cerró los ojos al notar las marcas en la Yoroi -Si podría hacer algo, pero ahora no tengo las condiciones adecuadas para trabajar, además de eso, está demasiado dañada como para poder repararla en una sola noche… Lo siento-

- Ya veo- Touma bajó la mirada -Entonces tendré que usarla así…-

- No necesariamente…-

Lo que llamó la atención de la concurrencia no fue aquella voz distante, como si proviniera desde el cielo, sino que de inmediato las Yoroi de Shin Mouri, Seiji Date y Xiu Li-Huang emitieron un intenso resplandor del tono del metal mayoritario en su estructura, lo que hizo la Tenkuu no Yoroi instantes después, liberando un halo de luz cada una rumbo al punto medio entre la distancia de las cuatro, formando una esfera deslumbrante de luz que pronto adquirió un matiz carmesí…

Ante la expectación de todos, se reveló de aquella luz una armadura Samurai de color rojo, la cual se manifestó en una postura similar a la de la Tenkuu no Yoroi, separándose segundos después para montarse sobre un joven de cabellera negra y ojos azules, de cejas gruesas, que clavó su mirada en los cuatro Samurai. Antes de que alguien pudiera reaccionar, las Yoroi volvieron a brillar para envolverlo en una luz deslumbrante y revelarlo con una armadura imponente de color blanco resultado de la transformación de la Yoroi que portaba en un comienzo…

Entonces aquél individuo se retiró el casco para mostrar que lucía su cabellera a la altura de los hombros.

- Touma, Shin, Seiji, Xiu…- Aquél azabache sonreía discretamente -Han pasado las eras, pero al parecer están destinados a reunirse-

- Pero qué…- Murmuró el Samurai del Equipo Ryu, boquiabierto ante la escena

- Me hubiera gustado estar a su lado en la difícil batalla que se avecina…- Aquél azabache se mostró firme en su expresión -Pero no por eso dejaré de ayudarlos, amigos-

- ¿Q-Qué?- El peliazul era de los Samurai de armadura, el único que pudo hablar

- En sus encarnaciones anteriores fue que con su irremplazable ayuda pude detener a Arago para que no sometiera éste mundo- Replicó serio, mirando de reojo la creciente multitud a su alrededor -Me presento, soy Ryo Sanada, portador de la Kikoutei no Yoroi (Armadura del Emperador Brillante) en el pasado…-

- I-Imposible…- Touma negó incrédulo con la cabeza

- Escéptico como siempre, Touma- Ryo Sanada sonrió suavemente -Pasan las eras y no cambias, viejo amigo-

- ¡¿Ryo Sanada?!- La manifestación de Hikaru Shidou exclamó asombrada -¡Tú me inspiraste a convertirme en Guerrera Mágica para proteger al mundo de Debonair!- Se acercó al Emperador Brillante, sonriendo maravillada -¡Y gracias a eso fue que conocí a Umi, a Fuu y a Presea!-

- Ya veo…- El pelinegro miró a la pelirroja, expectante -Me alegra saber que serví como ejemplo para mantener la labor de proteger nuestro mundo-

- ¡Y así seguirá tu ejemplo, Ryo-san!-

El aludido volteó a ver a un Naruto que sonrió decidido luego de darse cuenta que había persona que incluso más allá de la muerte seguían vigilando el mundo donde todos vivían. Hikaru Shidou y Ryo Sanada, nombres que momentos antes el Namikaze ni siquiera conocía, se habían convertido en un ejemplo para él, que no buscaban gloria ni nada parecido, sino el único objetivo de proteger su hogar.

- ¡Así se habla, amigo!- Hikaru le sonrió decidida a Naruto -¡Te lo encargo mucho por favor!-

- Es verdad- Ryo asintió -Tal vez no directamente, pero puedo ayudarte al ayudar a Touma con la Tenkuu no Yoroi, así que les encargamos mucho nuestro mundo… No deben dudar, los corazones virtuosos siempre resultarán victoriosos-

- Muchas gracias, Ryo-san- Touma se acercó e hizo una reverencia en señal de gratitud

- Esa parte formal te acompañará hasta el día de tu muerte, amigo- Ryo cerró los ojos por un momento, para volver a abrirlos con una expresión seria -¡Es hora!-

El Emperador Brillante extendió sus brazos a los costados al tiempo que cerraba los ojos y se orientaba hacia la armadura de Touma, a lo que segundos después respondió la Kikoutei no Yoroi, comenzando a brillar intensamente para luego dejar a Ryo y convertirse en un conjunto de partículas de luz, las cuales de inmediato se dirigieron hacia la Tenkuu no Yoroi, envolviéndola en un resplandor deslumbrante, que cuando se disipó, reveló que la armadura había cambiado para mostrarse como una armadura de color metálico con vivos azules y el traje debajo de ella de color negro, mientras Ryo Sanada quedaba con una versión color azul marino del traje debajo de su Yoroi.

- Ya está…- El Emperador Brillante sonrió suavemente -La Tenkuu no Yoroi ha recibido nueva vida de la Kikoutei no Yoroi-

- Es… ¡Es increíble!- El arquero se acercó a su armadura, la cual brillaba de forma sublime con la luz de la luna en el cielo

- No dudes, amigo- La mirada de Ryo Sanada se encontró con la de Touma -Aunque yo no pueda, la Tenkuu no Yoroi llevará mi deseo de ayudarlos-

- ¡Así como Rayearth!- Intervino Hikaru Shidou, enfocada en Sunset Shimmer -Tal vez yo no… ¡Pero ella estará en la línea del frente!-

"Así que hay humanos que incluso más allá de la vida y la muerte se preocupan por los demás…" Karen del Oeste se enfocó en aquellas manifestaciones espirituales "Me pregunto si alguien así fue quien inspiró a Azula a ser como es…"

- Bueno, al parecer es hora de irme…- La pelirroja sonrió con tristeza en su semblante, mientras desde sus piernas, la luz que le había permitido volver al mundo de los vivos comenzaba a elevarse al cielo -¡Umi, Fuu!- Levantó su brazo derecho a manera de despedida, enfocada en sus amigas -Espero verlas en mucho tiempo…- Inevitablemente, lágrimas comenzaron a escapar de sus ojos -¡Porque eso significará que vivieron por varios años! ¡Cuídense mucho!- Exclamó entre lágrimas antes de desaparecer

- Es verdad…- El mismo fenómeno comenzó a repetirse en Ryo Sanada mientras la Tenkuu no Yoroi brillaba para convertirse en una esfera de cristal celeste que flotó lentamente hacia el Hashiba -Tal vez no volvamos a vernos en mucho tiempo, amigos…- Comenzó a hablar, mirando con solemnidad a Touma, a Xiu, a Seiji y a Shin -Pero eso significará que salieron adelante ante los temibles obstáculos que les depara el futuro… Xiu, no pierdas nunca el optimismo que nos contagiaste en el pasado y llévalo al máximo en el campo de batalla-

- ¡Cuenta con eso!- El Samurai de la Nación de la Tierra levantó su pulgar derecho

- Shin, contagia tu seguridad a todos como lo hiciste en el pasado y supera los desafíos que se acercan…-

- No pienso cambiar mi fórmula- Replicó el castaño, decidido

- Seiji, empuña tu espada con esa determinación que siempre nos mantuvo a flote incluso en las situaciones más difíciles…-

- Nunca he dudado de mi espada y no pienso empezar ahora- Contestó el Samurai de la Nación del Rayo, solemne

- Touma…- Las miradas del azabache y el peliazul se encontraron -Como el mayor genio estratega que he conocido, guía a tus amigos sin importar lo difícil de la situación… ¡Y llévalos a la victoria!- Declaró antes de terminar de desvanecerse

- Así lo haré… Gracias, Ryo Sanada…- El peliazul del Equipo Ryu tomó con firmeza la esfera que contenía su nueva armadura.

Mientras aquellos inesperados héroes terminaban por desaparecer en el aire, sus deseos y la determinación de proteger el Mundo Humano aún más allá de la vida y la muerte quedaron en aquél lugar mientras terminaban de dejar el mundo terrenal, sin atreverse nadie a romper el silencio solemne que involuntariamente se había formado, limitándose a contemplar cómo aquellas pequeñas partículas de luz se perdían en la inmensidad del cielo, como luciérnagas alzando el vuelo, en medio de la noche…

- ¡Yo gané…!-

Sasuke Uchiha caía al suelo, luego de vencer a su enemigo.

Se trataba de un ave fénix con una cubierta de metal, que le daba un aire a Beta X, sólo que la cobertura sobre él era de un metal escarlata y a diferencia del imponente Kirin, aquél ser se notaba lastimado y en una situación precaria, como la recubierta plagada de grietas y descubierta en varias partes lo dejaba ver.

No muy lejos de ellos, Charla, Greymon, Artemis y Keiko Kurama miraban expectantes el resultado. Había sido una batalla difícil para el Uchiha por mucho que el ave no estuviera en sus mejores condiciones y los dos quedaron tendidos en el suelo, pero Sasuke por lo menos podía jactarse de quedar arrodillado, mientras que la criatura se encontraba de costado, completamente vencida.

- Y ahora, debes unirte a mi tropa…- Sasuke volteó hacia su costado izquierdo, donde su equipo observaba expectante -Aceptaste el reto de la Poke Flauta, así son las reglas…-

- Si no hay más remedio…-

Al igual que X, tenía el don de la palabra, lo que sorprendió por un momento al azabache, pero pronto sonrió al darse cuenta de que tendría menos problemas de comunicación con ella, dado que tenía voz femenina y finalmente se sentó relajado en el suelo, respirando profundo, disfrutando de su victoria.

- Y, ¿cómo te llamas?- Sasuke se enfocó en la nueva integrante de su tropa

- Jutaimme…- Replicó el ave, acomodándose como si estuviera en un nido, agotada por la batalla

- Vaya, al fin llegué…-

Los dos Genin voltearon hacia el bosque, para ver cómo de la oscuridad emergía un particular hombre de larga barba blanca, carente de cabello en la cabeza, luciendo un abrigo Naranja de manga amplia y unos pantalones azules acompañados por zapatos bajos de color negro. En la espalda cargaba un caparazón de tortuga en tono púrpura, sujetaba un bastón de madera con su mano derecha y usaba lentes de sol a pesar de ser de noche.

- M-Ma… ¿Maestro Roshi?- El Uchiha se mostró sorprendido

- ¡Hola!- Levantó su mano libre a manera de saludo.

Keiko de inmediato tomó varios metros de distancia ante la extrañeza de Greymon, Artemis y Charla, saludando al anciano levantando la mano derecha, si bien mirándolo desconfiada.

- ¿Qué pasa, linda Keiko?- Sonriendo de forma marcada, mostrando los dientes que le quedaban, el anciano se ruborizó -¿No me das un besito de bienvenida? ¡Ay, qué cosas digo! ¿Verdad?- Los novios se limitaron a alzar una ceja, sabiendo del comportamiento libidinoso del viejo

"A pesar de ser un anciano, se siente un poder considerable surgiendo de él…" Jutaimme orientó su rostro con ojos amarillos carentes de pupilas e iris al recién llegado

- Maestro… ¿Qué hace aquí?- Cuestionó intrigado el azabache

- Ay, Sasuke, qué preguntas haces…- De repente el viejo Roshi adoptó una expresión seria que llamó poderosamente la atención de todos -Mañana estará en juego el destino del mundo y si puedo aportar aunque sea un poco, lo haré sin importar lo que suceda…-

- Maestro…- Murmuró el Uchiha con creciente admiración

- Y más importante que eso…- El Maestro de Ryu y Ukitsu se aclaró la garganta -Debe haber muchas chicas muy bonitas y es necesario protegerlas a todas…- Sonrió de nuevo, ante la expectación de las criaturas y la Kunoichi -Tal vez me gane un par de besitos…-

"Ya decía yo…" Keiko entrecerró la mirada

"Pero el saber que el Maestro Roshi está aquí, me da más confianza en que lograremos vencer al Tengun…" Sasuke suspiró aliviado "El maestro también está consciente de que está en juego el futuro de todos y pasado mañana puede que ya no haya mundo qué defender…"

- ¡Sí! ¡Varias jovencitas necesitarán protección! ¡Ja, ja, ja!- El anciano empezó a reírse a carcajadas.

Todos los líderes de las Aldeas Ninja y las Naciones Elementales estaban reunidos para la planeación final del ataque una vez que otro gran grupo había llegado a la base secreta…

Makoto Kino con Seiji Date, Ozai con Hiruzen, Rimururu con Umi, Kuvira con Sunset Shimmer y Fuu Honouji con Temari de Suna, se encontraban sentados alrededor de una mesa circular, con varios de los integrantes del Ejército del Mundo Humano y voluntarios a su alrededor.

- Entonces las fuerzas de avanzada partiremos en la madrugada para posicionarnos adecuadamente para el rescate de Shiryu- La Princesa de la Nación del Rayo tomó la palabra

- Asimismo, formaremos un escuadrón médico para dar apoyo en la batalla y evitar las bajas en lo posible, dirigido por la Sannin Tsunade- Agregó el Señor del Fuego

- Las tropas encargadas de detener a los soldados del Tengun entonces serán dirigidas por Kuvira-san, Seiji Date y Kakashi Hatake- Complementó expectante la representante de Gaoh

- Rimururu, ustedes van a ejecutar la Luz de los Cinco Colores y por ende, no podrán intervenir en la batalla mientras lo hacen y una vez que esté completo el Jutsu, partirán hacia Serpentera para enfrentar al Maryuou Nubes lo más pronto posible, así que ustedes tienen ese deber, deben enfocarse en eso- Makoto miró fijamente a su contraparte de la Nación del Agua

- ¡Entendido!- Asintió firme la joven

- Todavía queda un factor a considerar…- Todos prestaron atención a las palabras de Karen del Oeste, que se encontraba recargada en un muro cercano, cruzada de brazos, mirando de reojo a los líderes

- ¿Qué sucede, Karen-san?- Cuestionó Kuvira, mientras los demás permanecían expectantes

- ¿Cómo enfrentarán a Choun Shiryuu?-

Ninguno de los dirigentes pudo evitar sorprenderse. La segunda al mando del Tengun era una amenaza latente que era evidente y ciertamente, sólo los integrantes del Equipo Ryu tenían la fuerza y la experiencia necesaria para enfrentarla…

- ¿Qué podemos hacer?- Murmuró pensativa la Guerrera Mágica de la Nación del Agua

- Fue una gran desatención de nuestra parte…- Sarutobi se mostró contrariado -La Shogun del Tengun que queda en pie-

- No podemos pedirle a nadie del Equipo Ryu que la enfrente, porque los necesitamos a los cinco en la Luz de los Cinco Colores…- Fuu volteó a ver de forma alternada a los demás líderes, sin encontrar respuesta

- Siendo así… Yo me encargaré de ella- Karen se quitó de la pared, erguiéndose ante la mirada expectante de todos

- ¡¿Usted va a…?!- Umi ahogó una expresión de sorpresa

- Disculpe, Karen-san…- La aludida volteó a ver a Makoto Kino -Usted de hecho es una mujer de la raza de los demonios y según la información, hace mucho tiempo incluso creó la Sin Sword, el arma de Nubes… ¿Por qué está ahora de nuestro lado?-

- Sobre la Sin Sword, esa arma representa para mí el mayor de mis fracasos, ya que es poderosa porque su dueño es Nubes, no por mi trabajo- Las miradas de ambas se encontraron -Y sobre lo otro…- Volteó a ver al Daimyo de la Nación del Fuego -Usted es el padre de Azula, ¿verdad?-

- Sí, ¿qué pasa con eso?- Cuestionó Ozai, confundido

- Si no fuera por ella, yo no habría creado el Messiah Fist de Naruto y mucho menos estaría aquí ahora… Siéntase orgulloso de ella- Sin decir más, se dio media vuelta y salió de la sala, con las miradas puestas sobre ella

- Siempre lo he hecho- Replicó firme el Señor del Fuego

- ¿Podemos confiar en ella?- Fuu se mostró desconcertada

- No te preocupes- Umi le sonrió a su amiga -Alguien que haya trabajado como ella a marchas forzadas para reparar la Armadura del Dragón de Shiryu, el Messiah Fist de Naruto y además se diera el tiempo de crear aquella arma para la Princesa Azula, se merece toda la confianza del mundo… Karen-san vino hasta aquí para ayudar en todo lo que pueda-

"Así que Karen-san…" Raging Demon, al igual que los demás dirigentes, se quedaron mirando la puerta por la que había salido la pelirroja.

En una sala contigua, Naruto y Touma, con las novias del rubio detrás de él, se encontraban sentados en una banca amplia, mirando fijamente aquél objeto sobre la mesa frente a ellos, envuelto en manta: el arma de Azula que Karen había llevado para la batalla final. Alrededor de los cuatro jóvenes, aquella entidad, Konril, levitaba mientras emitía sus particulares chirridos…

Junto a la mesa, se encontraba la llamativa caja de metal que contenía la Armadura del Dragón.

- Tenemos que salvar a Shiryu, pase lo que pase- Naruto endureció la mirada

- Y una vez que lo hagamos, seguirá la batalla contra Nubes…- Touma asintió con firmeza

- Karen-san llegó a tiempo para entregarte el Messiah Fist, Naruto-kun- Nami sonrió optimista

- Sí, además la Yoroi de Touma-kun se ha recuperado y están listos para la batalla- Hinata agregó con creciente entusiasmo, al igual que su amiga

- Es verdad- Asintió el peliazul -Ahora sólo falta entregarle su arma a Azula para que aprenda a usarla y estemos listos-

- ¿Cómo la encontraremos?- Preguntó expectante el Namikaze

- No se preocupen, yo me encargo de eso…-

Todos voltearon a la entrada, encontrándose con una maltrecha Ukitsu, que lucía su ropa hecha girones de forma que su cuerpo prematuramente desarrollado era visible casi en su totalidad salvo pequeños trozos que cubrían su entrepierna y sus pechos, además de pequeñas partes de su camisa y parte de su falda, así como su calzado.

A su lado, se encontraba una mujer de larga cabellera verde quebrada, voluptuosa y hermosa, de prominente busto y glúteos, que vestía un pequeño trozo de tela verde a manera de falda, al igual que en la parte superior de su torso como su fuera un top. Descalza, lucía una marca rojiza en su cara de mejilla a mejilla por encima de su nariz. Sus ojos grises permanecían expectantes y sobre su cabeza se encontraba lo que parecía ser una placa ósea con la forma de un cráneo de carnero con cuernos.

- ¡Ukitsu!- Dijeron Naruto, Touma, Nami y Hinata a coro

- Hola- Saludó levantando levemente su mano derecha

- ¿Dónde estabas?- Cuestionó el arquero -Estábamos preocupados-

- Estaba entrenando con Nelliel-san- Señaló a la mujer junto a ella

- Nelliel tu Odelschwanck…- Ante la expectación de lo más jóvenes del equipo, Touma se cruzó de brazos, pensativo -Ya veo… Es una Vasto Lord de las antiguas fuerzas de Orochimaru... Aunque después de un par de escaramuzas, desapareció y no se le volvió a ver- Nelliel volteó de forma indiferente hacia el hijo de Ami y Hyouga

- Ya veo…- La exuberante mujer asintió seria -Conoces la historia…-

- Ella fue sucedida como Shogun del Jagun por Tier Harribel luego de desaparecer- Ukitsu se encogió de hombros

- Nelliel-san me lo dijo- Replicó la Kankichi

"Puede que estuviera entrenando sus habilidades como Vasto Lord…" El peliazul cerró los ojos luego de unos instantes

- Azula dice que esa es tu expresión de reflexión profunda- Naruto se enfocó en su amigo, mirándolo con detenimiento -¿Qué sucede?-

- Sólo pensaba sobre el entrenamiento de Ukitsu- Los dos chicos mayores en la sala se sonrieron mutuamente

- ¡Es genial, Touma-kun!- Posó su brazo derecho de forma que mostraba su bíceps -Ya verán lo que puedo aprender en apenas un día- Se cruzó de brazos -Pero más importante, Nelliel-san se va a unir a nosotros en la batalla-

- No me agradan los humanos- La peliverde se mostró seria -Pero al final, vivimos en el mismo mundo y haré lo posible por protegerlo- Declaró con clara resolución -No importa que eso beneficie a los humanos, aunque en éste lugar no sólo hay humanos-

- Entonces ya nos vamos, estaremos por la zona luego de entregarle su arma a Azula-chan, además me llevaré la armadura de Shiryu…- Se dispuso a cargar la caja de metal por los tirante que tenía agregados, cargándola como su fuera una mochila, para luego tomar la misteriosa arma entre sus brazos

- ¡Mañana partiremos antes que Naruto-kun, Touma-san, Rimururu y Shiryu-sempai!- La Hyuga intervino de pronto

- Para que se vayan con nosotras- Agregó la Uchiha, sonriente

- ¡Claro!- Tras levantarle el pulgar derecho a ambas se dispuso a dejar el cuarto -¡Vamos a buscar a Azula-chan, Nelliel-san!- Volteó a ver sonriente a la creación de Orochimaru

- Bien- Replicó seca Nelliel

- ¡Nos vemos mañana!- Ante las miradas de todos, las dos Vasto Lord dejaron el lugar.

Miraba con añoranza la luna llena que coronaba el cielo…

Azula se encontraba en un claro del bosque, recostada bocarriba en el pasto. Lucía únicamente su top negro debajo de su habitual traje de la nobleza de la Nación del Fuego y portaba su pantalón del mismo conjunto, dejando sus pies libres desde un poco debajo de las rodillas. A su lado, su tocado de cabello, posiblemente su posesión más valiosa, se encontraba cerca de su costado izquierdo, quedando suelta su melena.

Pensaba en lo mucho que había cambiado desde que había empezado la terrible Guerra Cruzada entre el Tengun y el Mundo Humano. Definitivamente ya no era aquella princesa soberbia que veía a los demás sobre el hombro debido a su condición como heredera al trono de la Nación del Fuego luego de la partida de su hermano en buscar de Ursa…

Aquella chica que no podía entender cómo Zuko había dejado todo por aquella mujer simplemente se había ido. Ella había llegado todavía más lejos que él al dar literalmente la vida por su mejor amigo, al suplicarle a la persona que más odiaba, Orochimaru, que le perdonara la vida a su querida Ukitsu. Además de eso, finalmente había entendido por qué su infancia había sido tan solitaria, alejada de la vida normal de los chicos de su edad.

Cuando se miraba a sí misma en el pasado, se avergonzaba de la mayoría de sus acciones. Era insoportable y altanera, sin mencionar el hecho de que siempre quería obtener lo que quería, aunque en el fondo de su corazón siempre tuvo celos de aquella chica asignada para ser su dama de compañía, Ty Lee… Aquella niña que pensaba ridícula, podía hacer amigos mientras que ella intimidaba a las personas.

Pero había cambiado.

Se había dado cuenta de que necesitaba la cercanía de las personas para aliviar el daño que el abandono de Ursa le había hecho cuando era pequeña. Deseaba amigos, pero no quería cambiar su manera de ser, lo que terminó ocurriendo por lo que había vivido durante la Guerra Cruzada y el darse cuenta de que era una persona común y corriente, que no era mejor que los demás. Cuando deseaba poder para validarse a sí misma como la Princesa de la Nación del Fuego, Iroh le había negado en redondo el entrenamiento, pero ahora que su prioridad era proteger el mundo y a sus seres queridos, había recibido el poder sin pedirlo directamente.

Era curioso que al haber obtenido el Jutsu más destructivo de todos, su sueño de suceder a su padre como Señor del Fuego, hubiera quedado prácticamente enterrado y podía estar tranquila con eso. Zuko era el legítimo dueño del trono y si bien ella no tenía derecho alguno debido a su origen, al final Zuzu era su hermano y con todo lo que había vivido, aprendió a valorarlo, a quien creía alguien inútil, pero que ahora no podía evitar apreciarlo por el mero hecho de ser su familia de sangre…

Ozai era su padre. No importaba que no llevara su sangre, justo como él se lo había dicho. Eso era lo más importante y a pesar de esa realidad, su vínculo más valioso seguía ahí para ella. Eso no se lo iba a quitar nadie nunca y siempre sería la hija de Ozai, por el hecho de que era su reflejo. Había cambiado para todo, salvo para el campo de batalla, donde era fría y despiadada como su padre en el pasado, pero podía dejar que su corazón latiera emocionado por tener al fin, seres queridos por los que luchar aparte de su padre.

Había presionado a Ryu para que la entrenara, considerándola como un escalón más para subir y no pudo evitar despreciarla cuando la trató como a los demás, sin hacer distinción para ella y en un comienzo se esforzó sólo para cerrarle la boca y echarle en cara que ella era superior, pero terminó por apreciarla y dejar que entrara en su corazón como un lazo casi tan valioso como Ozai y por eso cuando lo perdió le dolió en lo más profundo del alma, tenía que vengarla, no podía evitarlo. La sensación de pérdida, agravada por el abandono de Itachi, a quien nunca le agradeció por haber sido un amigo sincero y algo más, aunque nunca pudo decírselo, sólo hizo que ese dolor fuera más profundo, siendo eventualmente el punto de inflexión en el cambio de su manera de ser…

Atrás quedaban los días en los que simplemente era incapaz de conectar con los demás.

Ahora tenía amigos y no pensaba perderlos así como había pasado como con Infernape, quien la había valorado como nadie lo había hecho antes y a quien no pudo ayudar en el último momento. Se prometió solemnemente que no volvería a tener una pérdida así. No volvería a perder a ninguno de sus seres queridos mientras ella pudiera hacer algo para ayudarlos…

- ¡Azula-chan!-

Sin moverse, orientó su mirada hacia el bosque para encontrarse con su mejor amiga, quien sonriente como siempre, se acercaba a ella cargando aquella caja de metal y lo que sea que llevara dentro de aquellos trapos entre sus brazos, prestándole particular atención a aquella mujer detrás de él, que por la cosa que tenía en la cabeza, podía deducir que era una Vasto Lord por parecerse a las placas óseas que su amiga llegaba a desarrollar sobre su cuerpo.

- Ukitsu…- Murmuró, curiosa

- ¿Qué haces aquí tan sola en el bosque?- Preguntó, mientras se sentaba junto a ella, bajando primero la caja de la armadura de Shiryu y después posando sobre ella la arma de su amiga

- Sólo pensaba…- La castaña regresó su mirada hacia la luna

- ¿Y qué pensabas?- Cuestionó curiosa

- Bueno- Tomó su emblema y se lo mostró a Ukitsu -Debemos usar los emblemas para crear la Luz de los Cinco Colores, pero simplemente he tenido dificultades para activarlo, por así decirlo…-

- Ya veo…- Ukitsu hizo una mueca de confusión -¿No estará descompuesto?-

- No creo- Azula guardó el objeto de nuevo bajo su top -Es más probable que sea algo relacionado conmigo, más que el Emblema en sí…-

- No creo- La morena sonrió animada -¡Tú eres genial! Traes esperanza a todos, nos salvas en los momentos más complicados y eres capaz de hacernos dar lo menos de nosotros, en verdad eres una persona increíble, Azula-chan- La sonrisa de la Kankichi adoptó un matiz de madurez

- ¿Increíble?- Azula sonrió y luego negó con la cabeza -No… Sólo soy una chica común y corriente, incapaz de salvar a un amigo como Infernape…- Suspiró, mientras la sonrisa desaparecía de su rostro

- ¿De qué hablas? Nubes es una bestia asesina y al final, fue Infernape quien eligió dar su vida para protegernos… Además, eres la Princesa de la Nación del Fuego, tienes el derecho divino a lo que me dijiste hace tiempo, que por cierto, no recuerdo ahora…-

- No…- Azula abrió sus ojos con semblante triste -Sólo soy una persona insignificante, soy el resultado de una aventura de Ursa con uno de sus guardias, producto de su despecho…-

- ¿Eh?- Ukitsu se mostró desconcertada

- Te contaré…-

Azula no tuvo reparo en compartir su secreto con su mejor amiga. La chica que cuando la conoció no la vio más allá de ser una plebeya, era una de sus personas más cercanas, por lo que se sintió en confianza de contarle sobre la verdad de su nacimiento, revelación que dejó atónita a la Vasto Lord una vez que la supo. Tardó unos momentos en asimilarlo, pero cuando pudo entenderlo, se hizo claro el por qué de la actitud de su amiga y se quedó realmente sin palabras para decir algo con el fin de animarla, puesto que estaba consciente del orgullo que representaba para Azula ser la hija del Señor del Fuego…

- Y esa, es la realidad…- Terminó la castaña, cerrando los ojos

- Oye… ¿Y Taichi-san no es el mismo que se te apareció cuando pelearon con la mamá de Naruto-sempai?-

- Sí, ¿cuál es tu punto?-

- Bueno…- Ukitsu se cruzó de brazos para mirar la luna -¿No será como el día en que viste a Itachi-san en la Necrópolis? Tal vez no lo sabía ninguno de los dos, pero al final, tu padre te ayudó incluso desde el más allá… Y pues, además de eso, se puede decir que a través de ti, Shirona-san ha llegado a Naruto-sempai a través del cariño de Taichi-san… O algo así-

Azula parpadeó sorprendida ante las palabras de su amiga. Se oía raro y Ukitsu nunca había sido de reflexiones profundas desde los tiempos cuando ellas entrenaban juntas y a pesar del tiempo que había pasado, no pudo evitar sentirse contenta de que su amiga si bien se había vuelto más madura y sería, la Ukitsu totalmente alegre y feliz, deseosa de amigos, seguía ahí.

- Tienes razón- Azula esbozó una sonrisa suave, mirando a su amiga -Puede ser que por eso puedo aguantar las tonterías de Naruto y junto contigo, es mi mejor amigo-

- ¿Y qué hay de Touma-kun?- Ukitsu se mostró confundida -Pasas tiempo con él y nunca te he visto enojada cuando están juntos, siendo que tienes un genio horrible… ¿Él no es tu amigo?-

- ¡Claro que es mi amigo!- Ladeó la cara para evitar la mirada de la morena, sabiendo que se había ruborizado de forma involuntaria -Sólo que con él, es distinto…- Murmuró para sí misma, aunque la azabache pudo oírla

- ¿Por qué es distinto?- La Vasto Lord se tomó la barbilla, pensativa -¿Te ha faltado al respeto? Touma-kun no parece ser así y dado que estás plana como una tabla, no tendría razones para ello-

- Ukitsu…- Azula apretó los dientes, cerrando los ojos ante la molestia por su comentario

- ¿Te ha molestado con algo? Siendo así, puedo darle una lección…-

- Ukitsu…-

- ¿Te ha mencionado algo sobre tu horrible carácter? Es comprensible, pero si no lo hizo de forma adecuada, puede ser incómodo para ambos…-

- Ukitsu…- Respiró profundo

- ¿Te ha ofendido de alguna otra manera? Porque si sabe de tu secreto y te ha dicho algún mal chiste, puedo decirle que es tu tema sensible para ti…-

- ¡Es porque estoy enamorada de él! ¡¿Feliz?!-

Ukitsu se quedó callada ante el grito de su amiga, quien se ruborizó de forma notoria tras la revelación y luego le dio la espalda. Parpadeó confundida para asimilar la información y entonces se dio cuenta de lo que significaba…

- ¿En serio?- Se rascó la cabeza con la mano derecha, confundida -Es que, pensé en eso hace tiempo, pero lo descarté… Son tan distintos, ya que él es amable, atento, considerado y amigable… ¿Por qué te gusta?-

- Acabas de decirlo tú misma, estúpida…- Se encogió, abrazando sus rodillas

- Vaya, pensé que si te atrajera alguien, sería alguien, ya sabes… Ególatra, duro, distante, seco y orgulloso- Se sentó en posición de loto, mirando curiosa a la chica -Ya sabes, como tú, pero en hombre…-

- Soy complicada, ¿de acuerdo?- Suspiró y se volvió a estirar sobre el suelo, para mirar las estrellas

- Oh…- La Kankichi se mostró boquiabierta -¿Y cuándo se lo vas a decir?-

- No creo que lo haga…- Azula dijo apenas con un hilo de voz

- ¿Por qué?- La morena miró expectante a su amiga, quien entrecerró la mirada

- Seamos realistas…- Volteó a ver a su amiga de forma que las miradas de ambas se encontraron -Naruto es hijo del Hokage más habilidoso de la historia y de una guerrera legendaria, Touma es hijo de los dos compañeros de Ryu-sensei durante la Guerra Secreta, Shiryu fue entrenado para el combate desde pequeño por Ryu-sensei y luego por Choun Shiryu, Rimururu es una legítima princesa, Hinata y Nami tienen esos ojos que les permiten hacer cosas que yo jamás podré y tú, eres hija de los dos Shogun del viejo ejército de Orochimaru, pero fuiste guiada por Ryu-sensei para estar de nuestro lado… Yo tengo suerte de estar con ustedes, es de lo único de lo que puedo estar orgullosa realmente-

- ¿Y eso qué tiene que ver?- Ukitsu endureció el semblante -Todos somos amigos y alumnos de Ryu-sensei, estamos juntos en esto y una vez que rescatemos a mi hermano, vamos a vencer a Nubes…-

- Yo creo por completo en que ganaremos y ayudaré en lo que pueda- Regresó su mirada hacia la luna de nuevo -Pero… ¿Qué hay después? Ustedes podrán ser lo que deseen e incluso en el caso de Shiryu, creo que él estará dedicado a redimirse… Pero yo, la hija loca de Ursa, la que fue reemplazada porque no era ni querida ni deseada, sólo veré cómo Zuko va a realizar mi sueño de ser Daimyo para hacer de la Nación del Fuego un lugar mejor… Es algo que simplemente tengo que asimilar para poder vivir tranquila, pero ya lo haré con calma tras la batalla-

- Pero… ¿Qué harás sin ese sueño?- Comprendiendo el sentir de su amiga, la Vasto Lord bajó la mirada -¿A qué te dedicarás?-

- No lo sé… Pero creo que tengo todo el tiempo del mundo para pensarlo luego de ganar ésta batalla, así que debo dar lo mejor de mí para lograrlo…-

Ukitsu miró con pesar a su amiga.

Su sueño era diferente al de ella y sus demás amigos, ya que desde el comienzo, ella no era hija legítima de Ozai y por ende, no tenía derecho alguno al trono de la Nación del Fuego. Algo para lo que había luchado con todo su esfuerzo, lo que la llevó a vincular su vida a la de Ryu e incluso unirla a ella y a sus demás amigos, se había perdido sin que tuviera la oportunidad de por lo menos intentar conservarlo…

Posiblemente por eso Azula estaba tan pensativa, porque era probable que incluso pensara que había sido la forma en que la vida le había cobrado lo prepotente y engreída que había sido en el pasado. Del Equipo Ryu de Konoha, ella había vivido sus desplantes y luchó por no sentirse ofendida para ganarse la amistad de Azula y podía sentirse orgullosa de haber logrado su objetivo, ya que le estaba contando algo tan profundo sobre ella, cosa que sería impensable de la Azula que había visto la primera vez que se encontraron.

- La verdad, no sé qué responderte, Azula-chan- Las palabras de la azabache llamaron la atención de la castaña -Pero lo que puedo decirte, es que no estarás sola, porque yo siempre estaré contigo y estoy segura que Naruto-sempai, Touma-kun, mi hermano, Rimururu y también Hinata-sempai y Nami-sempai- Sonrió enseñando toda su dentadura -¡Así que vamos, arriba ese ánimo!-

- Estoy consciente de eso- Sonrió de forma sutil -Gracias, Ukitsu…-

Fue un íntimo momento de las dos amigas, que por circunstancias del destino habían unido sus vidas para entrenar al lado de la dragón Ryu y si bien su amistad fue rara al comienzo, su lazo era verdadero y las dos lo sabían, así que por unos instantes, fueron innecesarias más palabras…

Simplemente se quedaron contemplando por un momento la luna, fascinadas por que lucía completamente llena.

- Por cierto- Azula volteó a ver a su amiga -Karen-san te trajo esto- Tomó la misteriosa arma envuelta entre trapos y se la entregó -Luego de reparar el arma de Naruto y la armadura de mi hermano, te hizo esto…-

- Vaya, qué considerado que pensara en mí- La castaña tomó le arma y tras sentarse, la posó sobre sus piernas para desenvolverla -¿Hm? Es la cabeza de un dragón verde…-

Las dos amigas miraban curiosas el objeto, que era similar al brazo de la Armadura del Dragón, aunque un poco más largo y con ojos de color azul, a diferencia de las gemas doradas de los ojos del Messiah Fist y las joyas rojas de la parte de la armadura de Shiryu.

- Veamos…- Azula desenrolló el pergamino anexo -Ésta es una lanza retráctil cuyo bastón se oculta en la cabeza del dragón, puede extenderse de acuerdo a los pensamientos del usuario, además de que puede absorber el Chakra de quien la blanda y convertirlo en fuerza de impacto…- La chica parpadeó, sorprendida -Es como lo que hace la Sin Sword de Nubes… Veamos…- Tomó el objeto con su mano derecha y de la parte posterior de la cabeza de dragón surgió un bastón negro de alrededor de un metro de largo, mientras que de la boca salió una punta de lanza alargada blanca, alineada con las comisuras

- ¡Increíble!- Ukitsu parpadeó sorprendida cuando Azula liberó Chakra en sus manos y la punta se vio rodeada por un flujo intenso de energía azulada casi al instante

- Probemos…- Se puso de pie con su mano derecha sosteniendo el bastón y lanzó un tajo, el cual liberó una media luna brillante que cortó varios árboles con enorme facilidad, dejando sorprendidas a las dos chicas

- Sí que es poderosa…- Murmuró la Kankichi, parpadeando sorprendida al ver cómo los árboles caían luego del limpio corte en sus troncos

- Es verdad- La Princesa de la Nación del Fuego contempló su arma iluminada por la luz de la luna -Aquí dice que no tiene nombre, a diferencia del Messiah Fist…- Repasó el pergamino

- ¿Entonces cómo piensas llamarla?- Cuestionó curiosa Ukitsu

- Agni Kai…- Replicó la castaña, con sonrisa desafiante -Justo como el duelo de honor que se practica entre la realeza de la Nación del Fuego-

- ¿Y en qué consiste?- La azabache se mostró curiosa

- Es un duelo entre dos nobles que se da generalmente cuando uno considera que el otro le ha hecho una ofensa considerable y lo reta…- Azula analizaba a Agni Kai mientras contestaba la pregunta -Es una tradición que tiene sus orígenes prácticamente desde el origen mismo de la Nación del Fuego-

- Es raro, pero se oye bien- La morena se encogió de hombros

- Pues bien…- Azula tomó la cabeza del dragón con su mano izquierda, provocando que Agni Kai ocultara de nuevo el bastón y la punta, quedando como la efigie de cabeza de dragón del principio -Entonces creo que la usaré en el costado izquierdo…- Tomó una correa incluida con el arma y tras usarla en la cintura a manera de correa, colgó en ella el arma -Así podré atacar con ella al mismo tiempo que la libero o como se diga…-

- Piensas en todo cuando se trata de combate…- Ukitsu le sonrió a su amiga

"Claro… El monstruo sólo sirve para la guerra" La castaña sonrió con un dejo de tristeza en su expresión "Y cuando haya paz, no tendrá lugar en el mundo…"

- ¿Pasa algo, Azula-chan?- La Kankichi notó de inmediato el cambio en el rostro de su amiga

- No te preocupes, no es importante…- Negó con la cabeza -Vamos, ya es tarde y mañana nos espera un reto muy difícil…-

- Es cierto…- Volteó a ver a la otra Vasto Lord -¡Vamos, Nelliel-san!-

- Creí que nunca lo dirías- La mujer de cabellera verde se limitó a comenzar a caminar de regreso al campamento mientras le daba la espalda a las dos alumnas de Ryu

- A propósito… ¿Quién es ella?- Sin delicadeza alguna, Azula señaló a la mujer

- Ella es Nelliel-san- Como la respuesta de su amiga fue verla confundida, Ukitsu se aclaró la garganta -Déjame contarte en lo que llegamos a la base…-

La noche ya estaba en su plenitud y salvo por los guardias asignados a la vigilancia en lo que daba la hora de partir a la batalla final, casi todos ya descansaban dentro de la Base Secreta…

Una de las pocas excepciones era Karen del Oeste, que cruzada de brazos, estaba recargada en una de las paredes del exterior. Miraba el cielo estrellado, esperando por la inminente batalla, pensando en las dificultades que le esperaban a ese particular grupo que estaba dispuesto a enfrentar sin temor al Rey Dragón Demonio.

Los humanos que había conocido en el paso durante su estancia en la Isla Kamui, le habían dado una mala impresión de la raza, al punto de que los consideraba seres miserables y codiciosos, que no hacían falta en el mundo, aunque realmente no le interesaba el destino de esos seres. Así había visto a los humanos por más de cien años, hasta que por casualidad escuchó aquél día el sacrificio que estaba dispuesta a hacer esa chica por su amigo…

En el Makai y el Ryukai, la amistad, el amor y demás emociones habían sido declaradas por Nubes como tonterías y manipulación de los humanos. Los lazos entre los demonios y los dragones eran para reproducción y para alianzas en combate, salvo en casos como Eliah, el Imperio de las Máquinas, donde ella creció desde que recordaba y donde había conocido a su compañero y amigo Beta X, así como a sus camaradas de armas, Fao, Ron y Hokuto. Ella sabía que la amistad y los lazos eran reales, pero consideraba que sólo algunos demonios y dragones como en el caso de sus camaradas podían desarrollarlos de forma verdadera, hasta que se encontró con ese par…

Azula y Naruto eran particulares, porque no parecían ser compatibles como amigos, pero la realidad era que se apreciaban demasiado, más de lo que podían admitir y siempre veían por el bien del otro, así como era ella con sus compañeros hasta la caída de Eliah durante la guerra con Grünthal, el bastión del arte marcial Panzer Kunst. Cuando Nubes se acercó a ella para solicitarle un arma, ella lo hizo únicamente para agradecerle al Maryuou que vengara a los suyos destruyendo Grünthal hasta los cimientos y según lo que ella sabía, dejando ese arte marcial en el olvido de la historia.

Esa era la verdadera razón por la que la Sin Sword había sido creada, puesto que era una terrible decepción para ella como fabricante de armas, dado que la Sin Sword no necesitaba desarrollarse ni crecer debido al inconmensurable poder de Nubes y era poco más que un objeto sin vida ni alma propia…

- Karen-san… No lo creía, pero en verdad es usted…- La pelirroja salió de su ensimismamiento para levantar la mirada y encontrarse con aquella Ave Fénix de apariencia maltrecha y decadente, Jutaimme

- ¿Jutaimme?- Parpadeó asombrada -No puedo creerlo…-

- Tiempo sin vernos, Karen-san…- La ave de considerable tamaño se acomodó en el suelo, sin dejar de mirar a la Guardiana Espiritual -¿Por qué está aquí? ¿Beta X está con usted?-

- Estoy aquí porque he decidido luchar del lado de los humanos y en este momento X está en la Isla de Kamui, reuniendo energía para la batalla final contra el Tengun de Nubes, porque Azula y yo seguramente necesitaremos su ayuda en combate…-

- Comprendo- El Ave Fénix revestida de metal se mantuvo expectante

- ¿Qué hay de ti?- Las dos se miraron a los ojos -¿Qué haces en este lugar?-

- Desde la caída de Eliah y la pérdida del Señor Fao, vagué sin propósito alguno por todos los mundos y sin preocuparme por mi bienestar, de ahí mi maltrecho estado…- Replicó respetuosa el ave de revestimiento carmesí -El tiempo pasó sin que hallara otro propósito que no fuera sobrevivir… Años, décadas, siglos… El tiempo pasó desapercibido para mí sin el Señor Fao… Hasta ahora, que por mera casualidad deambulaba por este bosque, cuando escuché el sonido de aquella flauta, similar a la melodía que tocaba el Señor Fao y me acerqué atraída… No sabía que era un reto de la afamada Poke Flauta y fui vencida por ese chico, Sasuke- Jutaimme orientó su mirada al cielo -Tal vez haya sido una señal del Señor Fao para dejar de continuar sin rumbo…-

- Puede ser- Karen posó sus manos en el muro sobre el que se recargaba -Fao se preocupaba mucho por ti-

- Así es… Así que ahora haré caso a ésta señal y me uniré a Sasuke y a su tropa en la batalla- El ave replicó de forma suave -Y el saber que usted está aquí, me motiva más…-

- Si sobrevivimos, repararé tu revestimiento, Jutaimme- La pelirroja cerró los ojos -A Fao no le hubiera gustado verte así-

- Gracias, Karen-san- El ave bajó la cabeza al suelo

- No me des las gracias hasta que lo hayamos logrado, Jutaimme…-

Mientras que Nami y Hinata dormían plácidamente a sus costados, Naruto se encontraba recargado en la cabecera de su cama, repasando el pergamino que explicaba cómo se utilizaban las nuevas habilidades que Karen del Oeste le había dado al Messiah Fist… Cuando terminó, dejó el pergamino en un pequeño mueble cercano a la cama y con cuidado de no despertar a sus novias, se levantó cuidadoso para caminar por la base…

Se dio cuenta de que había poca actividad fuera de los guardianes designados para vigilar durante la noche, ya que el grueso de las fuerzas del Ejército Humano seguramente ya dormía, con la idea de descansar adecuadamente para la batalla final por el destino de su mundo.

Finalmente llegó a la cocina y se encontró con la imagen de Kushina lavando varias pilas de platos mientras tatareaba una canción.

- Kushina-san- El rubio llamó la atención de la pelirroja

- Oh, hola Naruto-kun- La Uzumaki le sonrió amable al Namikaze -¿Qué pasa? Deberías estar descansando para el rescate-

- Lo siento- Naruto sonrió apenado mientras se revolvía el cabello con su mano derecha -Lo que pasa es que no tengo sueño y venía por leche caliente o algo así…-

- ¡Dame un momento-ttebane!- El chico vio curioso cómo la hermosa mujer comenzó a calentar en la estufa cercana una olla con un brebaje de peculiar tono rosa -Esto es un té especial de hierbas para que descanses y tengas un hermoso sueño- Le sonrió cálidamente al chico -Azula-chan tomó un poco hace rato…-

Rápidamente el brebaje hirvió y entonces Kushina le sirvió a Naruto en un vaso de barro, que el chico tomó y luego de enfriarlo soplándole, se lo tomó poco a poco. Segundos después de terminar, bostezó de forma marcada.

-Vaya que funcionó…- El Namikaze comenzó a tallarse sus entrecerrados ojos -Muchas gracias, Kushina-san…- Antes de despedirse agitando la mano, volvió a bostezar

- Que descanses, Naruto-kun- Kushina miró partir al chico con una sonrisa suave "Debes descansar lo más que puedas, porque mañana enfrentarás una batalla que alguien como yo ni siquiera puede imaginar…"

Notas

Se acerca la hora de la confrontación final, ya que el momento de la operación para rescatar a Shiryu está cada vez más cerca…

A partir de este capítulo y durante varios siguientes, habrá mucho fanservice, principalmente para mí en el sentido de los personajes crossover que van a aparecer en la historia. La punta de lanza han sido Hikaru Shidou y Ryo Sanada, protagonistas de Magic Knight Rayearth y Yoroiden Samurai Troopers respetivamente. Ellos representan en la historia los deseos de proteger al mundo de quienes ya no están y no pueden hacerlo, pero desean poder hacerlo. Entonces también se revela que la Armadura del Dragón ha alcanzado un nuevo nivel y como en el fic ya tenía el nivel de la Saga de Hades después de ser reconstruida por Shion, pues…

Por otro lado, le di un poco más de importancia a Bt'X, ya que es de mis mangas favoritos y pues le tengo cariño especial porque tengo la edición de la extinta Vid acá en México. De ahí que también haga su aparición Jutaimme, un Beta de uno de los protagonistas, Fao (Falcon acá en Latam) y que me gustaba su historia, además de que habrá un par de apariciones más.

También destaco, la aparición del querido y especial Maestro Roshi, que si bien ya había sido mencionado previamente, todavía no había debutado, pero a su peculiar manera, también será importante en la historia.

Aparece la apreciada Nelliel Tu Odelschwanck, como parte en el pasado del fic como una desertora del ejército de Orochimaru y lista para defender a la tierra de Nubes, puesto que si bien ella y otros más sean hostiles a los humanos, viven en el mismo mundo y por simple lógica, los afecta el Zero Reverse de Nubes.

Sobre el arma de Azula, básicamente es una lanza basada en una existente en B't X usada por el personaje Ron del Este, pero con capacidades distintas para el contexto del fic, mientras que su nombre es el famoso duelo visto varias veces en Avatar: La Leyenda de Aang, Agni Kai.

Finalmente, un guiño al canon donde, como sabemos, Kushina es la mamá de Naruto.

Y creo que es todo.