Capitulo 4

Disclamer: Todos los personajes de esta historia son propiedad de Akira Toriyama y de la imaginación de aria710.

Pensamientos de un Saiyajin

-¡Yo Soy un Saiyajin! ¡Una de las razas guerreras más temidas de toda la galaxia! – Vegeta le dirigió una mirada recelosa a Bulma – ¡Hmp! Y yo que empezaba a creer que me mentías acerca de tu amnesia.

El la observaba profunda y penetrantemente, acorralandola como presa ante su depredador.

-¡Claro que no miento!- dijo intimidada la chica – pero estoy de acuerdo contigo, no creo ser una Sayawhin…

-¡Saiyajin!- Su voz fue severa y rápida.

-¡cierto, cierto! Saiyajin –dijo en son de disculpa, levantando las manos- Y la verdad, tampoco me imagino a mi misma con una cola…

-Fue completamente estúpido de mi parte, creer que cabía la posibilidad de que estuviera viendo a una hembra saiyajin…

Eso tomó por sorpresa a la audaz adolescente.

"¿por qué sería eso tan raro?" un pensamiento repentino vino a ella

- Seguro que sabes como luce una chica, ¿verdad? –Comenzó a acariciar su barbilla, haciendo memoria de como a goku tuvo que explicarle que era una niña, y, recordando bien a su inocente amigo tratando de palmear a todo aquel que conocía…

- ¿o tienes que comprobarlo?- musitó finalmente

-¿Qué demonios estas diciendo? ¡No voy a tolerar conductas provocativas en mi presencia! ¡Esto es humillante!

-¿Provocativa? – Bulma levantó una ceja, riéndose de si misma y viendo a un vegeta ligeramente sonrojado – ¡esta bien! ¡Esta bien, Tu no eres mejor que goku ¿sabes? –dijo, volviendo a reír al ver la cara de confusión que tenía el príncipe – Bueno, tal vez eres un poco mejor, al menos pareces reconocer que soy una chica, pero por lo que veo, nunca haz interactuado con una, ¿cierto? Tú estás atrapado en este horrible lugar, rodeado de muchisimos hombres.

-Hmp, pues no es precisamente una elección para mi, muchacha.

-Entonces, ¿Por qué estás aquí?- musito entrecerrando los ojos

Y escuchó atenta la historia de vegeta. Era evidente que ocultaba muchísimas cosas acerca de él. Había algo extraño tras el hecho de como se lo llevaron de su planeta cuando era pequeño y el que ahora trabajara para Freezer. Aunque, la verdadera razón detrás de su secuestro, era algo que decidió mantener para si mismo. Aunque no se cansó de repetir, que en sus venas corría sangre de la realeza y, que toda su raza, fue destruida por el extraño alíen llamado Freezer.

-Él tenía miedo de nosotros, de nuestra fuerza, de lo que podíamos hacer juntos…

Bulma lo observaba detenidamente, para ser alguien claramente loco, se notaba que era bastante ordenado. Se quitó y desenrolló limpiamente los guantes, deshaciéndose también de su armadura y botas, con una precisión perfecta. Colocó cada cosa en su cajón correspondiente, no había absolutamente nada fuera de su lugar. Y, extrañamente, su pulcritud la hacía sentir segura. Le hacía recordar a un laboratorio, cosa que automáticamente asoció con su padre.

Él se recostó en la cama, viendo hacía el techo, parecía que había olvidado por completo que la chica lo acompañaba. Así que decidió hacerse notar…

-Em, ¿vegeta…?

-¿Qué?

-¿Qué se supone que le voy a decir? Ya sabes, a Freezer… -ella se sentó en el suelo de la habitación, el frio la hacía estremecer erizándole todos los vellos del cuerpo. –Bueno, es que la verdad, me lo pintas terrible, y si el no dudó en cometer un genocidio… no creo que le importe matar a una…

-Él no te matará- Respondió el joven saiyajin tajantemente.

-¿Ah si? Y ¿Por qué no?

Vegeta no se atrevió a mirarla, cerró los ojos y murmuró amargamente...

-Por que consiente a su mono mascota

La cantidad de desprecio plagada en esa respuesta, hizo que Bulma se estremeciera aun más.

"¡Quien demonios es Freezer!" la chica se perdía en su mente. "Debe ser todo un monstruo, vegeta controla a Nappa con bastante facilidad, sin embargo, por alguna razón, él parece temerle. ¡Debe ser demasiado poderoso! ¡Destruyó a una raza entera!"

-Eres mía, ¿lo entiendes?

La peliazul se sobresaltó, vegeta sonaba bastante despierto, pero, cuando asomó su cabeza al borde de la cama para verlo, parecía estar completamente dormido, excepto, por la tensión incesante de sus músculos. Se puso de pie, molesta por la idea y actitud del príncipe.

-¡Yo no soy ninguna propiedad!

-Hmp, - él sonrió de lado, viendo perfectamente la reacción de ella, incluso con los ojos cerrados –Puedes ser mía o, estar muerta, niña, no seas estúpida. – no dijo nada después de eso e hizo oídos sordos al bufido molesto de la muchacha.

-Ya veremos eso- completamente irritada se volteó hacia la salida de la habitación, pero pronto se quedó como piedra, recordando que aun no sabía la combinación de números necesaria para abrir la puerta.

-¡Vegeta! – Éste no respondió, pero estaba segura de que la había escuchado- ¡Vegeta! ¿Dónde se supone que voy a dormir?

Él gruñó -¿Y por qué me debería importar? – después de responder, se quitó el rastreador, colocándolo en el escritorio que estaba cerca de su cama y, con un rápido movimiento apagó el interruptor de la luz que se encontraba detrás, dejando a Bulma aturdida en la oscuridad.

"Rayos" La peliazul se dejó caer en el piso mientras que dejaba que sus oceánicos ojos se acostumbraran a la falta de luz.

"¿Cómo le hago siempre para meterme en tantos líos? Lo único que quería era un novio perfecto. Era todo, no podía ser tan difícil. Se suponía que no debía conocer a goku, o, ser arrestada por un enano azul con complejo de emperador. Y definitivamente, ¡no tenía que estar en una parte lejana en el espacio, espiando a un alíen asesino responsable del genocidio de probablemente mas de una raza! Solo tu, Bulma Briefs, eres capaz de atraer tanto problema."

Volteó a ver al príncipe durmiendo, observando como su pecho subía y bajaba lentamente. Era confuso pensar que los aliens existían, y, que podían parecer tan humanos, no tenía dudas, de que goku también era uno de ellos. Poseía demasiada fuerza, no tenía ni idea de como interactuar con personas normales, sin contar el hecho de que poseía una cola.

"Wow, y pensar que todo éste tiempo estuve con un extraterrestre" se decía la chica. Pero en el fondo ella sabía que eso la lleno de felicidad. ¡Si goku de alguna manera pudo llegar a la tierra, entonces también podría hacerlo! Todo lo que tenía que hacer era encontrar la manera de escapar de ese engreido príncipe saiyajin.

"Mañana, intentaré averiguar el código. Tendrá que salir de aquí en algún momento."

Así que sonrió a su plan trazado y se quedó en el piso frío, tratando de encontrar algo que la ayudara a salir de ahí.

"mmm, no me gusta para nada ése rastreador"

Pero, si era completamente honesta consigo misma, esa pieza de tecnología le resultaba fascinante. Parecía ser un comunicador, aparte de un dispositivo parade medir el 'nivel de potencia' de una persona. Y, aunque no estaba muy segura, acerca de que significaba nivel de potencia, sabia que con ese aparato podía ser localizarla, y eso era algo que no podía permitirse.

Después de analizar, se deslizó despacio por la habitación, el príncipe parecía demasiado nervioso, estaba segura de que la había escuchado tomar el rastreador fuera de su escritorio. Pero su cuerpo no se movió, a excepción de su respiración rítmica, que decía que seguía profundamente dormido. Bulma se alegró de su nuevo éxito, después pulsó lo que parecía el botón de encendido, en respuesta a esto, el rastreador emitió un sonido, a lo que solo atinó congelarse en su sitio. Levemente, giró la cabeza para mirar hacía la cama, pero, el muchacho ni se movía. La chica gruñó "Vaya guerrero que es"

Fue un poco sorprendente, encontrar español como opción de idioma en el rastreador. Ahora que lo pensaba, vegeta pudo comunicarse con ella sin ningun problema, y, no se había detenido a preguntar como es que un puñado de alienígenas parecían hablar lo que en la tierra sería un idioma local. "hay cosas que realmente no vale la pena pensar" Especialmente, cuando estas tratando de sabotear una pieza de tecnología extraterrestre.

-¡Maldito rastreador! Ah! – Automáticamente tapó su boca, debido a su susurro. Ya podía sentir al saiyajin sobre su cuerpo… "mierda, ¡mierda!"

Pero él, solo se movió ligeramente dejando su cola descansar pasivamente sobre la cama. Bulma sonrió para sus adentros. Vio al guerrero, tan pequeño, pero con ese cuerpo tan espectacular. Y, si no hubiera sido tan idiota con ella, podría aventurarse a pensar que era lindo.

Volvió a poner el rastreador en su lugar y, a continuación, se dirigió al armario. Sacando varios trajes spandex azules y colocándolos en el piso.

"si el desconsiderado no me va a dar cama, tendré que hacer una"

No era precisamente cómodo, pero en realidad, no tenía el lujo de ponerse exigente. Bulma cerró los ojos, deseando intensamente que todo fuera una pesadilla, y, que al despertar, goku y yamcha se encontraran a su lado.

"Hmp, que estúpida niña" Vegeta observaba con algo de irritación la figura en el piso "no tiene ningún derecho de ir a husmear entre mis cosas, para luego ensuciarlas y ponerlas en el piso. Parece un animal salvaje hmp"

Así que ni siquiera trató de imaginar lo que intentó hacer con su rastreador. Fue falta de respeto suficiente que se atreviera a tocar su ropa. Con precaución, colocó el aparato sobre su ojo, con la idea en la mente, de que alguien tan débil, no pudo haber causado gran daño.

Eran las 2:25 am, demasiado temprano, incluso para los soldados de Freezer, cosa que lo convirtió en el momento perfecto para que el príncipe comenzara a entrenar. Marcó los 4 dígitos en el teclado y luego salió, permitiéndose solo un breve instante para observar a la chica en el piso.

Lucía tan tranquila, con tanta paz, entonces reaccionó y sacudió la cabeza con fastidio. "¡Qué acaso no entiende dónde está? Todavía se da el lujo de dormir como un inocente bebe" La iluminación del pasillo se extendió suavemente a través de la abertura de la puerta, arrojando sombras sobre los delicados pómulos de la silueta dormida. Vegeta mordió su labio, sintiendo algo 'extraño' en su estómago, pero inmediatamente cerró la puerta tras el. "miserable" Y trató de apartar esa sensación de su mente.

Pero las imágenes de la chica, delicadamente acostada sobre sus trajes de batalla, con su peculiar pelo azul desordenado por toda su cara insistían en regresar. Inconscientemente estaba regresando el camino andado hasta casi topar de nuevo con la puerta de su habitación. Pero se detuvo súbitamente, susurrando para sus adentros "¡Son solo las hormonas! ¡Enfócate vegeta!"

No había tiempo para complacer sus más salvajes… necesidades… Y, si esa chica quería regresar a casa, tenía que encontrar la debilidad de Freezer y de sus patéticos sirvientes. Pero, necesitaba seguir entrenando, tenía superar su poder si quería enfrentarse cara a cara contra Freezer y obtener su libertad y venganza.

En eso, una ráfaga repentina de pánico cayó sobre el y se dio la vuelta para cerciorarse si alguien lo estaba siguiendo. A esto, apretó los puños enfurecido, ¡Él era un maldito Príncipe! ¡No tenia porque sentir miedo de nadie! ¡No debía rendirle cuentas a ningún imbécil de los que lo mantenían enjaulado como una miserable rata!

Toda esa rabia la descargó en el cuarto de entrenamiento. Siendo tan cruel consigo mismo, que, horas después, cuando sintió que ya no podían sus piernas mas con su peso, corrió hasta la sala de tanques de recuperación.

-¿De nuevo auto lastimándote vegeta? ¿Acaso Dodoria y Zaabon no hacen suficiente por ti?

El joven príncipe trató de contener su desprecio y le respondió

-Un día voy a tener el placer de desgarrarte poco a poco Appule

El extraño ser rio fuertemente y palmeo a Vegeta en la parte trasera, en un punto especialmente lastimado.

-oh mi querido vegeta, no deberías ser tan arrogante ahora que Freezer me ha dejado a cargo de los tanques de recuperación.

-¡Cierra la boca! Y ahora prográmame un tanque por dos horas.

Appule gruñó para si mismo dejando que vegeta se hundiera en el placentero líquido.

-¿Dónde demonios estuviste!

El príncipe saiyajin no tenía ni idea de porque se quejaba la muchacha. Aun sentía su cuerpo lastimado ya que no tuvo la recuperación necesaria. Pasada la hora, Appule le anunció que repentinamente las maquinas tuvieron un 'mal funcionamiento'.

-ow, ¡Luces terrible!

Él se miró en el espejo que tenía, y comprobó lo que la chica acababa de decirle. Tenía cortes por todos sus brazos y rostro, hematomas que cubrían su cuello, pero, lo peor, era una gran quemadura que tenía en la pierna, la sangre aun brotaba de la herida cayendo lentamente hacía el piso.

La chica corrió hacía el, tocándole la cara y los brazos, con tal delicadeza que provocó rigidez en el cuerpo del guerrero. "¿Qué demonios está haciendo?" los ojos azules inquisidores, observaban con detenimiento cada una de las heridas.

- ¡Qué rayos te pasó vegeta!- La voz de ella sonaba casi molesta.

El saiyajin se sorprendió ante esta reacción, "¿Pero qué pretende? ¿Qué gana de todo esto?" El la empujó lejos de su cuerpo, enviándola directo a la cama –Eso no es asunto tuyo.

"ella no tiene derecho a saber que me encontré al maldito Dodoria en el camino…

-ah, pero si es el príncipe de los monos, el mas poderoso de todos, ¿cierto vegeta?

-hmp- la cámara de recuperación apenas si me ha sanado de mi sesión de entrenamiento- el príncipe recapacitaba, que aunque le hubiera encantado entrar en controversia con Dodoria, solo para perforar esa burbuja gigante rosa de una vez por todas, su cuerpo se encontraba en deplorables condiciones, así que terminaría deshecho.

-¿Disculpa?-dijo el príncipe, temblado de rabia

-oh, pero miren, quien ha aprendido modales- pero la gigante bola rosa desapareció, para quedar justo enfrente del adolescente saiyajin- tengo un acertijo para ti, Vegeta.

-no me hagas perder el tiempo.

-no, no, es realmente simple, incluso alguien con el pequeño cerebro de un mono, como tu, puede resolverlo

Vegeta gruño, él no era suficientemente fuerte para escapar de las garras de Dodoria, no, todavía…

-¿Quién es pequeño, débil y no tiene ninguna razón de existir?

Los labios del guerrero adolescente se tensaron llenos de ira y en sus ojos pasó un relámpago asesino. Quería golpear a Dodoria, quería lanzarlo de un puñetazo al espacio exterior y dejarlo asfixiarse lentamente.

Con el tiempo, con el tiempo…

-Bueno, ¿vegeta?

-no lo se

Dodoria frunció el ceño

-vamos vegeta, voy a tener que contar para que me des tu primera respuesta. Sé que eres estúpido, increíblemente pequeño y sin poder, y que es posible que caigas muerto a causa de tu inutilidad… ahora… ¿Qué es?

Vegeta sonrió

-Tu pene

Su respiración fue abruptamente cortada, cuando un puño rosa se impacto contra su estomago, haciéndolo caer de rodillas agrietando el piso por el impacto. Dodoria lo tomó de su cabello, esperando que gritara, pero, solo se le quedó viendo, demasiado adolorido como para hacerlo.

-imbécil, te crees muy astuto, te daré un par de sugerencias mas y luego tal vez tenga que quitarte esa cola.

¡Maldición! ¡No necesitaba para nada que Nappa interviniera!- Se repetía mentalmente, muy molesto. El gigante saiyajin, le había recordado a Dodoria, lo mucho que le molestaba a Freezer ese tipo se situaciones.

"¡insecto! ¡Necesito aprender a manejar esto por mi mismo!"

-¡Bien! ¡Desángrate aquí en el piso! Como si eso me importara… Dijo ella cruzando sus brazos y sentándose en la cama, al mismo tiempo que sacaba a vegeta de sus recuerdos. No le prestó atención y obligándose a apartar la mirada de su dañado reflejo, se sentó lo más Despacio que pudo en la cama.

Esa había sido su vida desde que era un pequeño y no iba a dejar que una mocosa quisiera distraerlo. Ágilmente, sacó el kit que tenía de primeros auxilios, sintió su cuerpo quejarse por el dolor causado, pero él no se detuvo. Primero tomó la crema para la quemadura, haciendo una mueca cuando se comenzó a untar.

Cuando terminó de aplicarse todos los vendajes, se dirigió a la muchacha, que aun seguía en su cama, y se aclaró la garganta antes de hablar.

-Muchacha, no quiero un cadáver maloliente en mi cuarto.

Ella se levantó parpadeando, pensando que nadie la había maldecido aún por tener ese color de ojos, se rasco la cabeza aun con eso en mente, y después dijo lo único que se le ocurrió responder

-¿um?

-Que me vas a acompañar al comedor.

La chica sonrió. "¿por qué rayos esta sonriendo?" se preguntaba un contrariado vegeta.

-Ah, esa es tu manera de invitarme a comer ¿vegeta?

-Príncipe Vegeta, muchacha.

Ella se encogió de hombros

-Es BULMA, yo te llamaré por tu título si tú eres capaz de usar mi nombre.

-hmp, un nombre que ni siquiera puedo recordar

Eso fue un golpe bajo para la chica, ya que no se lo esperaba, pero rápidamente contratacó.

-cualquier nombre, es mejor que 'muchacha', o que acaso yo voy por ahí diciéndote ¿extraño niño alíen? Aunque, ahora que lo menciono…

-¡muchacha! ¡Estoy hambriento! Tú puedes quedarte y pudrirte aquí o…

-¡Voy contigo!

Cuando iban a salir, sentió los ojos de ella en su mano mientras marcaba los dígitos, pero no prestó mucha atención a esto.

Su compañero saiyajin, Nappa, estaba esperándolo en el pasillo, pero de inmediato se puso de pie, y se inclinó ante la presencia de vegeta.

-¿Vegeta? ¿Usted llevará a la chica consigo?

El escucho murmurar a la chica detrás de si

-Él te puede llamar vegeta…

-Nappa, estaba pensando, que quiero quedarme con ella.

El voluminoso saiyajin solamente abrió los ojos en sorpresa

-Entonces, ¿es o no un saiyajin?

-no seas idiota, su poder de pelea es demasiado bajo, incluso para un bebe saiyajin. Pero el olor me hace preguntarme si quedan con vida algunos mas.

Y el realmente estaba diciendo la verdad acerca de eso. Aparte de Nappa, el y otro sujeto de tercera clase llamado raditz, él no tenía conocimiento de otro saiyajin vivo. Pero obviamente la chica había convivido con alguien de su raza, haciendo que se esas preguntas rondaran en su cabeza.

-Vegeta, tú eres el heredero al trono de Vegeta-sei, ni siquiera sabes lo que es esta criatura…

-¡no la estoy guardado como compañera Nappa! ¡Es para el disfrute puro! ¡Mientras me pudro en el infierno! ¡No intentes cuestionar mis decisiones nuevamente! –el no ocultó el enojo en su voz, Nappa era su subordinado y ¡el ya no era mas un niño indefenso!

Tomó a la chica de la mano y la arrastró por el pasillo, dejando que Nappa los siguiera desde atrás. El ignoró completamente toda la burla que le hicieron por su nueva 'amiguita' y siguió con paso firme hasta el comedor. Sabía que no podía contarle su plan a su compañero o lo arruinaría por completo, estaba empezando a dudar, que el otro saiyajin quisiera muerto a Freezer tanto como él. Lo había visto en sus ojos, comenzaba a disfrutar de esa vida. Esperaba con interés a que se le asignara otra misión. Vegeta tenía que admitir que una parte de él también disfrutaba de la violencia, después de todo era parte de su naturaleza. Pero, sino hacía algo al respecto, estaría condenado a pasar su vida como mercenario, matando porque alguien mas se lo ordenó.

-Estás lastimando mi muñeca…

Vegeta volteó a verla y ésta exhalo cuando él soltó su agarre "¡que tan patética puede ser! Prácticamente se rompe si la toco" Súbitamente, se detuvo, justo cuando Nappa se había quedado atrás, platicando con un hombre de Freezer

-Tú no puedes decirle a Nappa acerca de nuestro trato.

-¿Por qué no?- Preguntó tiernamente la chica

-Porque él lo arruinaría todo.

-Como diga… 'Su alteza'

Él sonrió ante el comentario. Patética, si, pero no podía negar que 'Bulma' tenía lo suyo. Su expresión de satisfacción aumentó, cuando la sintió estremecerse ante el tacto de su mano. La llevó al comedor, en donde automáticamente, decenas de miradas de soldados se enfocaron en ella.

-Tu no hablarás, tocarás o miraras a nadie a menos de que yo te lo ordene, ¿esta claro?- dijo el, alzando la voz para hacerse oír. La chica solo pasó saliva y asintió con la cabeza, mientras le seguía en un cuarto lleno de gente.

Nota de aria710: Espero les haya gustado, revisaré y publicaré otro capitulo pronto.

Nota de Vasilissa: Hola! Sigo agradeciendo por entrar y comentar... Es un gusto para mí realizar éste trabajo… Dispensen si tengo algunos errores, pero nadie nace aprendiendo! Así que a seguir subiendo capítulos! Nuevamente agradezco a Gabo, una gran amiga que se empieza a inmiscuir en el mundo de los Fics. Un beso a Todos!

Poesía es la unión de dos palabras que uno nunca supuso que pudieran juntarse, y que forman algo así como un misterio. F.G.L.