Disclaimer: Todos los personajes de esta historia son propiedad de Akira Toriyama y de la imaginación de aria710.

Capitulo 8

Preparándose para Freezer.


Zaabon empezaba a aburrirle. Fue agradable por un tiempo, escuchar todos esos elogios sobre su belleza e inteligencia. Pero después de la milésima vez, las cosas comenzaron a volverse completamente rutinarias y fastidiosas. Eso no era nada comparado con sus 'charlas' con Vegeta, quien, al no ser un completo idiota, tornaba bastante entretenidas sus conversaciones. Ella reconocía que el chico tal vez no era un alma caritativa, ahora que lo pensaba, tal vez ni siquiera se acercaba a ser una buena persona. Pero no podía evitar que ciertas cosas se le fueran de las manos.

Sin importar lo muy arrogante y odioso que el príncipe llegaba a ser, nunca la tocó. Al menos no de 'esa' forma. Claro, seguramente perdió la cuenta de las muchas amenazas que él le lanzó. Pero, cuando llegaba el momento, Vegeta la mantenía con vida, justo ahí.

— ¿Señorita Bulma? —Ella parpadeó y ahuyentó sus pensamientos lejos del saiyajin y le regaló al alíen que tenía enfrente, una sonrisa.

— Disculpa, ¿qué decías?

— Me estaba preguntando, señorita, si usted sabe cómo Vegeta consiguió que su cabello permaneciera en perfecto orden en cualquier momento —Preguntó Zaabon muy curioso al respecto— En cada pelea, es impresionante como lo mantiene siempre en su sitio.

— Oh —Bulma se miraba las manos por el aburrimiento extremo— Pues no hizo nada, una vez le pregunté por qué quiso un corte de cabello tan diferente y él indicó que fue el cabello con el que nació. Aparentemente, éste no cambia de forma nunca, bueno, a menos que sea cortado.

— Vaya, qué lastima que el dato sea inútil en mi caso —murmuró Zaabon, acariciando pensativamente su trenza.

— "¡Qué demonios! ¿Acaso el gran Dragón esperaba que me casara con un tipo que se interesa más en su apariencia que en mí?... Bueno, tal vez sea más divertido si vamos de compras." —Pero ese pensamiento no pudo desvanecer la mueca que apareció en su jovial rostro.

Los hermosos ojos dorados de Zaabon reflejaron desconcierto— ¿Sucede algo señorita?

— ¿Qué?... Oh, no. Tal vez es sólo mi nerviosismo porque mañana regresa Freezer.

— Pero no se preocupe, Señorita Bulma —Siseó Zaabon, haciendo que sus frías manos recorrieran la mejilla de ella hasta llegar a su fleco, y tersamente le pasó un mechón de cabello tras su oreja— Estoy seguro de que él te amará tanto como yo.

La muchacha no pudo evitar sonreír ante el gesto, ¿y qué si Zaabon era un tanto superficial? Era bellísimo y estaba completamente loco por ella. Bueno, si esto era así, ¿entonces qué demonios hacía pensando en el imbécil Saiyajin?

— Organizaré algo para que mañana puedas reunirte con él. Le he hablado mucho acerca de ti. Se encuentra expectante sobre la fémina que tiene tan interesado al Príncipe mono.

— ¿Vegeta puede acompañarnos? —Sus palabras salieron disparadas antes que sus pensamientos analizaran lo que había dicho.

— Hm, supongo que sí. Si a ti te preocupa que él pueda molestarse.

Bulma no pudo responder. Simplemente se volteó repentinamente, incómoda por la cercanía de Zaabon a su cuerpo. Su habitación era en demasía diferente a la de Vegeta, había tapices que se extendían a lo largo de la estancia, con joyas y piedras preciosas incrustadas, permitiendo una vista esplendorosa. En una ocasión comentó que admiraba la belleza y un elegante espejo que adornaba el lugar era prueba de ello. Toda la estancia era cálida y confortable, a excepción claro, del propio Zaabon. Él sonrió tras ella, tomando la mejilla delicada en su mano. La joven sólo quería alejarse, pero se abstuvo, no lo creyó conveniente al momento.

— Si lo deseas, puedo 'disponer' de él, Bulma.

— "¿¡Pero qué demonios? !" No, eso no será necesario.

— No te preocupes por el saiyajin, no es más que una ramita que fácilmente puede quebrarse. Aunque el Gran Freezer tal vez no esté tan contento con tal decisión…

Bulma roló los ojos en señal de frustración— ¿Es que acaso no hay nada qué detenga a éste tipo? Parece invencible ante mis ojos.

— Hace muchas preguntas, Señorita Bulma. —Sonrió Zaabon suspicazmente.

— Eh… ¡Es sólo curiosidad! Vengo de una familia de científicos. Está en mi naturaleza cuestionarme acerca del por qué de las cosas, especialmente cuando todo apunta a alguien que clama ser invencible.

El tono de Zaabon se volvió defensivo— ¡El Gran Freezer es invencible! Si Él desea la destrucción de algo o alguien, ¡esto habrá desaparecido en cuestión de segundos! ¡La única manera de librarlo sería escapando de la muerte misma!

Bulma rió— ¿O sea, siendo inmortal? —La chica paró de sonreír al ver el semblante sombrío de Zaabon.

— Tal vez —El alíen verde sacudió su trenza, de manera que colgara elegantemente en su espalda— Me molestan estas conversaciones. Señorita Bulma, ¿por qué mejor no me cuentas sobre esa maravillosa invención humana llamada maquillaje? ¿Cómo es que puede mejorar la apariencia de alguien sin tanto esfuerzo?

La muchacha retuvo la estruendosa carcajada que estaba por venir ante el comentario y se puso de pie— En realidad, me parece mejor que me vaya, no quiero lucir demacrada mañana ante 'El gran Freezer'.

— Como lo desees. —Zaabon se levantó y galantemente abrió la puerta, tomando delicadamente un brazo de la peliazul— Recuerda, el saiyajin no es una amenaza para mí. Podrías ser mía en el momento que lo desees.

Sus pensamientos volaron, Vegeta no era una buena persona, se la pasaba la mayor parte del tiempo amenazándola. Se suponía que Zaabon era su 'verdadero amor', su pareja ideal. Pero no podía hacerlo, desear la muerte del Príncipe, nunca.— Adiós Zaabon.

— Adiós, Señorita Bulma.


— Al Baño ¡ahora! —El saiyajin no podía soportar ese olor en sus aposentos, en especial, cuando se confundía tan dulcemente con el de ella.— "Dulce, delicioso, ¿Delicioso? ¡Qué demonios estoy pensando!" —Vegeta señaló el cuarto de baño, pero pudo notar algo extraño en el rostro de la joven. Algo andaba mal. Estaba aun más asustada de lo normal. — ¿Qué te pasa muchacha?

— Nada. —Pero su débil voz la traicionó, así que el chico resopló y le quito la toalla de las manos— Quédate y dime qué sucede.

La chica gruñó en respuesta— ¿Desde cuándo te importa Vegeta?

— Desde que empiezas a esconderme cosas. Pero ya no voy a callar, ¿Freezer llegará antes de lo esperado?

Bulma negó con la cabeza y cogió la toalla, pero el Príncipe la tomó de nuevo y continuó su interrogatorio— Entonces, ¿cuál es el problema?

— No lo sé —Esta respuesta le pareció más sincera al joven, pero sabía que algo no andaba bien con ella y se alegró al ver que no necesitó persuasión para que siguiera hablando— Él acaba de decirme, que si yo lo quería, él…

— ¿Él qué? —Trató de contener la amargura en su voz, que por alguna razón se había tornado aun más sensible.

— Que él te mataría por mí… si yo quiero…

Vegeta simplemente no supo qué hacer con eso. Sus instintos le dijeron rápidamente que se pusiera en guardia. Si Zaabon lo atacaba a muerte, tenía que poner todos sus sentidos para permanecer con vida.

— "Si tan sólo supiera hacer la técnica de la luna artificial, ¡no tendría por qué preocuparme por ese insecto!" —Pero su mente inesperadamente maquiló otra idea, una atractivamente confusa— Tú no aceptaste esa oferta. —A lo que la chica negó con la cabeza.

— ¿Por qué no?

— Vegeta… —Bulma se acercó a él, levantando lentamente sus manos, pero instintivamente él dio un paso para atrás.

— No te entiendo, tuviste la oportunidad de deshacerte de mí para siempre. ¿Por qué dijiste no?

— Sí, dije no.

— ¿Por qué muchacha? —Murmuró él, arrugando el ceño con gran confusión llegando casi a la ira— Yo no he sido amable contigo.

— Mentira. Me has protegido a tú muy extraña forma. Sé que me has mantenido con vida, Vegeta. Claro, eres un imbécil que tiene sus fijaciones, pero, ¿qué puedo esperar? Has estado atrapado en éste lugar casi toda tú vida. ¿Por qué me ofreces libertad si tienes la oportunidad de alcanzar la tuya también?

Vegeta se dio la vuelta con los brazos cruzados. No quería mirarla, sus ojos azules, con esa gran energía, eran demasiado atractivos. La chica lo frustraba de mil maneras, sin embargo, estaba en lo correcto. La mantenía con vida. Pudo librarse de ella, descubrir alguna debilidad de Freezer por su cuenta, o simplemente seguir entrenando hasta ser más fuerte que el maldito lagarto. Pero en lugar de eso, decidió dejarla ahí, a salvo. Manteniéndola con él— Eres una tonta.

— Y tú un mocoso obstinado —Susurró colocando ambas manos sobre los hombros del chico— Dame la toalla, sé lo mucho que te molesta ese olor.

Vegeta se volteó nuevamente. Su cercanía lo golpeaba, como una gran explosión de ki en su semblante. La peliazul trataba de mantenerse seria, cosa que era hilarante. Su hermoso rostro, tan alegre como siempre… belleza a la que ya se había acostumbrado. ¿Y si pudiera tomarla? Pero él podía hacerlo, tenía todas las oportunidades para. Nada podía interponerse en su camino, más que sus débiles golpes y gritos.

Dio un paso hacía ella, pero se detuvo de inmediato. Él no la quería, no así. — Vete. —Le tiró la toalla y se dio la vuelta. Escuchó como la chica caminó por el pasillo que conecta al baño y como abrió la regadera.

A Bulma le gustaban las duchas con agua caliente, cosa que lo estaba volviendo loco, el flujo de humo inundando su habitación, su apariencia después de salir. Aunque, nada era tan molesto como su forma de 'cantar'. Lo que para ella era un zumbido suave, él lo percibía con claridad rotunda debido a sus sentidos saiyajin. Su voz era tan atroz, que en varias ocasiones deseo ser sordo para no escuchar semejante concierto.

El agua dejó de correr y pronto una ráfaga de vapor atiborró la habitación, haciendo que el joven Príncipe se quitara los guantes, debido al calor. Odiaba sobre todo, cuando salía de la ducha. Su esencia se dispersaba en cada rincón. Hacía que cada poro de su piel se despertara. Vegeta dirigió una sigilosa mirada en su dirección, sintiendo como una calidez se expandía en su pecho.

La chica no vestía absolutamente nada, sólo llevaba la pequeña toalla atada a su cuerpo, y ésta, no era precisamente un ejemplo de algo abrigador. Ella no era nada humilde respecto a su fisonomía. Y fue como un golpe en la cabeza para el muchacho, admirar la escultura que tenía enfrente.

Si se analizaba su relación con las mujeres, todo se reducía a las víctimas que sacrificaba. Así que sobra decir, que hasta el momento, ninguna fémina se le había presentado tal y cual, como la que ahora paseaba por su habitación. El agua caía de su pelo, deslizándose suavemente por su delicada piel, por sus hermosas piernas. El Príncipe sentía como la calidez se iba extendiendo hasta acumularse en su entrepierna. Mordió su lengua en un intento vano de suprimir el sonrojo que se extendía por su rostro.

— Rayos, olvidé mi cápsula. —Bulma se adelantó, rozando suavemente su brazo con el suyo, haciendo que el calor en la zona baja se intensificara— ¿Vegeta? —Ella se volteo rápidamente al mismo tiempo que él tomaba unos bóxers y se dirigía al cuarto de baño. La chica tocó la puerta inmediatamente— Oye, ¿qué te sucede?, aún no he terminado.

Él la ignoró olímpicamente y fijó el agua en su temperatura más fría. La joven comenzó a revisar su ropa, y con cada cápsula que abría, el altero se hacía más y más grande.

— Muchacha, ¿Acaso lo único que tú posees es ropa? —Por supuesto que sabía que tenía más. Sin embargo, con ella eso derivaría en una pelea.

— ¡No! —Contestó, tomando otra cápsula que mostró una mochila y unas botellas de agua muy viejas— Y mira quien habla, todo lo que tienes son armaduras y spandex.

Él tocó el aparato en su cara— También un rastreador.

— Sí, del cual nunca recibí las gracias. Por cierto.

— Hmp.

Bulma sonrió— De nada.

— "Muchacha insolente" —Pero permitió que una sonrisa leve se presentara en su rostro.

La peliazul revolvía en su bolso, cada vez más furiosa. — ¿Dónde está?

Vegeta se sentó en su armario, observando la armadura que poseía cuando era niño. El sello de Vegeta-sei. Mataría por tener uno de su tamaño, así le recordaría a Freezer que no es una mascota, sino todo un Príncipe. — ¿Qué estás gritando muchacha?

— ¡Mi radar! ¿Dónde está? Uh, ésta es la bolsa equivocada— Encapsuló ésto y volvió al contenedor— ¡¿Dónde está? !

— ¡DEJA DE GRITAR! ¡Un día quedaré sordo por culpa de tu insoportable voz!

— ¡Bien! ¡Entonces podría burlarme de ti sin todos esos contrataques de tu parte! ¡Uf! —La chica se dejó caer en el piso, la 'bata' que llevaba se le subió hasta la altura de las rodillas. —No puedo creer que lo perdí.

— ¿Qué perdiste?

— Mi… —Su voz se tornaba apagada— Es como una brújula que rastrea cosas.

Vegeta bufó— ¿Y para qué necesitarías un rastreador muchacha?

— Para saber si un idiota se me aproxima, claro. —El desorden en el piso desapareció instantáneamente, dejando solo un vestido— Ahora, date la vuelta.

Él obedeció de mala gana. Luchando con toda su determinación para no verla. Anteriormente sólo la había encontrado en ropa interior, pensamiento que hizo la idea de voltear más tentadora— "Enfócate"

— Bueno, listo. —Estaba tomando su cabello para atarlo en una coleta y luego miró a vegeta. Se acercó suavemente— Oye, relájate.

Apenas si había notado lo tenso que tenía sus hombros, y, con un toque de ella, mágicamente sus músculos se destensaron. Pero no pudo evitar fruncir el ceño en su rostro. Freezer, odiaba a ese maldito. Lo quería muerto, más que muerto. Quería que se quemara en el más profundo abismo del infierno— Tócame otra vez y…

— Y moriré, bla, bla, bla, Vegeta. —Ella se paseó frente a él, obedeciendo sus deseos de no ser tocado. —Vamos a calmarnos y a prepararnos para conocer al lagarto. ¿Está bien?

— ¿Dónde dijo Zaabon qué sería el encuentro?

— Sala de conferencias #74.

Vegeta asintió alejando sus pensamientos de ira y desprecio. El tiempo llegará, pero ahora tenía que concentrarse. Cualquier signo de desprecio, haría que perdiera el favor de Freezer, o sea, perdería la protección del alíen. Y tomando en cuenta lo mucho que Dodoria y Zaabon amaban golpearlo, no sobreviviría ni un día. — Vámonos.


Les debo una enorme disculpa por retrasarme tanto al subir éste capítulo. Pero muchas gracias a tod(o/a)s las que me apoyaron y me tuvieron paciencia. Gracias por cada nuevo alert, favorito y Rw que me han enviado. Alegran mi corazoncito. Los invito a que formen parte de una comunidad hermosa en Facebook llamada "Por los que leemos fics de Dragón Ball" Encontrarán personas maravillosas y un lugar dónde desahogar nuestro amor por la serie. Agradezco a mi Nadeshico también por los consejos ortográficos. Les mando un beso a todos. Que tengan buen fin de semana. Y les recomiendo que vean la película de los vengadores xD ¡Está fenomenal! Hahaha… Hasta el siguiente capítulo.

Cuando alguien desea algo debe saber que corre riesgos y por eso la vida vale la pena. P.C.