Disclaimer: Todos los personajes de esta historia son propiedad de Akira Toriyama y de la imaginación de aria710.
Capitulo 10
Karbos.
Era reducido y apretado… Cualquiera que fuese el lugar en el que ahora se encontraba. Tomando en cuenta su situación anterior, debía estar en algo parecido al cielo. ¿Apretado y oscuro? No era precisamente lo que esperaba. Siempre pensó que el 'otro mundo' sería… grande, y blanco, muy, muy blanco. Pero todo lo que percibía era penumbra.
—"Tal vez deberías abrir tus ojos, Genio."
Bulma dio un salto inmediato. No se encontraba en el paraíso, simplemente, era de noche. Se hallaba descansando en una 'cama' suave, aunque no tan cómoda. Las estrellas brillaban mientras, ¿corrían con rapidez? — ¿Qué demo…?—La chica volteó la cabeza y dio otro respingo. No se encontraba en una extraña cama como pensó originalmente. — ¿Vegeta? —El príncipe se encontraba bajo ella con los ojos cerrados. La peliazul estaba en su regazo, su cabeza topaba en el techo de la reducida nave. Le dio un golpecito en el hombro, demasiado ansiosa como para dejarlo dormir. — ¿Vegeta?
—Tan molesta como siempre, muchacha. —Él abrió uno de sus ojos. —Tal vez, debí dejarte mejor con Zaabon.
Ella sonrió, ahí tenía la respuesta a una de las preguntas que rondaban su mente. —Tú me ayudaste.
— ¡Deja de mirarme así! — Vegeta movió sus piernas provocando que Bulma cayera un poco.
Sin embargo, la chica se acomodó de nuevo, sujetándolo por el cuello y colocando la cabeza en su hombro, permitiendo que las lágrimas se abrieran paso entre sus hermosos ojos. — ¡Tú me salvaste! ¿Cómo lo supiste? ¿Cómo te enteraste de lo que estaba pasando? ¡Gracias Vegeta, gracias!
— ¡Suéltame! —Pero su empuje fue muy ligero. — Te lo dije muchacha, estaba entrenando. En mi descanso me pasé por el cuarto de Zaabon para ver si ya habían terminado. Mi rastreador me indicó que tu nivel de potencia se elevó hasta 8, que en tú caso sería como transformarte en súper saiyajin. Y de repente se redujo.
Bulma secó sus oceánicos ojos y lo miró fijamente — ¿Un súper Saiyajin?
—Olvídalo, la fluctuación en tu poder de energía me hizo captar que algo no andaba bien.
La joven se frotó las sienes tratando de recordar. —Yo… vi el muro explotar.
—En realidad fue la puerta y no la exploté, sólo la forcé para entrar.
Nuevamente, la peliazul lo abrazó, sus lágrimas ahora eran más abundantes. — ¿Cómo llegué hasta aquí?
—Te he traído conmigo—murmuró, como si fuera la cosa más obvia del universo. —Ellos no nos autorizaron tres naves. Así que soy el desafortunado que tiene que estar pegado a ti. Muchacha, basta. Me estás mojando todo mi traje.
—Lo siento, lo siento. —Pero seguía llorando, aferrada con gran fuerza al saiyajin sentado bajo ella.
—Eres una mentirosa terrible. —Vegeta puso delicadamente una mano sobre la espalda de la chica. Bulma se rio del esfuerzo que hacía por animarla y dejó de llorar, pero aun así apoyó su rostro en el cuello del príncipe. Su corazón se aceleró cuando no le pidió que se quitara. Él siguió hablando. —Además, no podía dejarte morir.
Sonrió, la cercanía del muchacho le parecía increíblemente cálida. — ¿Y por qué?
—Porque necesitas decirme sobre el otro saiyajin.
—Oh—Su voz casi desapareció. —"Estúpido y terco saiyajin, salvas mi vida, casi me haces pensar que eres el chico al que las esferas del Dragón se referían. No, yo soy la única estúpida aquí."
— ¿Y bien?
Bulma retrocedió un poco. — ¿Quieres qué te lo diga ahora?
—Vamos a estar aquí por once meses. No veo porqué no.
—"¿Once meses así? Aunque no me siento nada incómoda en este momento, en las piernas del saiyajin, no es lo mismo 11 minutos a 11 meses." Acepto, pero sólo si me dices el porqué de tu odio hacía Nappa.
—Yo no odio a Nappa.
—Y me dices mentirosa…
—Si esperas que te cuente todo, no interrumpas muchacha. —Vegeta se movió ligeramente y observó por la ventana. —No me fío de Nappa, Freezer me sacó de casa cuando era muy pequeño.
La peliazul sintió un suspiro del muchacho, no quería hablar, demasiado curiosa y feliz de que finalmente se abriera a ella.
—Pero no me secuestró, como te hice creer.
—"¿QUÉ?" —Ante su curiosidad increíblemente la chica pudo mantener su boca cerrada.
—Fui entregado a él por mi padre, El Rey Vegeta. El muy bastardo me entregó como si fuera una propiedad. Y, a través de Nappa, el plan se llevó a cabo.
—Vegeta…—Nuevamente guardó silencio. —Pero Nappa tal vez estaba siguiendo órdenes.
— ¿Órdenes? ¡Él juró protegerme! En cambio, me entregó al demonio. —Su voz se había vuelto lúgubre, tono que simplemente utilizaba cuando hablaba de Freezer.
—Bien—la peliazul se giró dejando su espalda sobre el pecho del muchacho. —Nappa no nos agrada.
—Hmp—
— ¿Y ahora qué Vegeta? ¿Sólo nos sentaremos aquí por meses y meses?
—Por supuesto que no. —Respondió el chico señalando un botón. —Este sistema de hibernación, digamos que te induce en una especie de coma por cierto tiempo pre-asignado. Nosotros despertaremos cerca de 20 minutos antes de aterrizar.
— ¡Oh, Genial! — Bulma se movió para presionarlo pero Vegeta le agarró la mano.
—Muchacha, el saiyajin.
—"Oh bien, creo que puedo confiar en él ahora, Salvó mi vida." Creo que mi amigo Goku, debe ser uno de ustedes.
— ¿Goku? Ese no es un nombre saiyajin. —Alegó en son de burla.
La joven resopló—Es obvio, él no sabe de que raza es. Al menos no lo creo, pero estábamos viajando juntos, antes de que… Que mi padre me enviara al espacio. Pero sí, Yamcha, goku y yo…
— ¿Yamcha? ¿Ese fue el otro olor desagradable que traías cuando llegaste aquí?
La chica se rascó la cabeza. —Tal vez, pero ¿Cómo puedes recordar a qué olía?
Vegeta volteó su cabeza. —Hmp, eso no te concierne.
—Sí, como sea, él tiene una cola como tú y es realmente poderoso. Y también come desesperadamente.
—Interesante. —El príncipe presionó un botón de su rastreador. —Me pregunto porque un saiyajin fue enviado a tú planeta, y éste sigue intacto. Tal vez Nappa lo sepa.
— ¿Intacto? ¿Qué quieres decir con eso?
—Nada que te concierna. —El chico se decidió por mejor apagar su rastreador, desechando la idea. —Mis piernas se están entumiendo, Muchacha, Porqué estás tan pesada…
— ¡Cállate! —Ella se echó hacía atrás, tratando de acumular todo su peso sobre él. A lo que el chico respondió con un estremecimiento. —Oye, Vegeta…
— ¿Qué más puedes querer, aparte de aplastarme?
Bulma sonrió. —Se me acaba de ocurrir algo. ¿Desde cuándo tomas descansos durante tu entrenamiento?
Hubo una larga pausa antes de que Vegeta se inclinara y presionara el botón de hibernación. —Sólo duérmete.
11 meses se sintieron como 11 segundos, y la mayoría de ellos fueron los que esperó para sumergirse en la hibernación. Al principio tenía un olor farmacéutico, parecía algún tipo de producto hecho en la Corporación Cápsula, pero todos sus pensamientos se desvanecieron tan pronto como cerró sus ojos, dejándola a la deriva del sueño más largo de su vida. Pero todo fue fugaz, sólo un instante.
Bulma despertó debido a un codazo en sus costillas y al hacerlo, un ceño fruncido por parte del príncipe le dio la bienvenida.
—Levántate muchacha, tus ronquidos alertarán a todo el planeta de nuestra estancia aquí.
—Tan gruñón como siempre Vegeta. —Sus ojos brillaron al contemplar el entorno.
Era un lugar diferente, nuevo, sin metales, nada gris. El aire a su alrededor lo sentía desigual, no era parecido al de la tierra, pero tampoco era como el de la estación espacial de Freezer. Se percibía caliente, la atmósfera mantenía un color enfermizo naranja. Todo su cuerpo se sentía pesado mientras trataba de salir de la nave espacial.
— ¿Por qué Freezer quiere un planeta como este?
El paisaje, incluso aquellas partes no afectadas por el aterrizaje de las naves se veía desabrido. Árboles muertos se enfilaban en la zona circundante con aspecto de palitos clavados en un campo muerto.
—Karbos—Vegeta cruzó los brazos y miró a la tambaleante chica. — ¿Cuál es el problema?
—La gravedad aquí—la peliazul lentamente levantó su brazo, al hacerlo, no sentía dolor, pero le era más difícil realizar esa acción. Trató de impulsarse y correr, pero lo único que consiguió fue caerse de espaldas. —Oh, pero no te preocupes por mi, tú sigue caminando como si no estuviera siendo aplastada aquí.
Vegeta replicó—Estás bien, ahora levántate y deja de ser tan molesta, no quiero arrepentirme de mi decisión. El saiyajin volteó la cabeza en cuanto la nave de Nappa se abrió, dejando al viejo salir y estirar las piernas.
— ¡Oye, Vegeta!
Bulma se preguntó como el hombre calvo podía dirigirse a él con tanta indiferencia. Ayudó a vender la infancia del Príncipe, pero la bestia sólo actuaba como si fueran casi amigos.
—Nappa, tendremos que buscar una ubicación para guardar mi carga—Y con un movimiento en la cabeza señalo a la chica.
—"Idiota"
El chico apretó el botón de su rastreador. —La población es de 89.7 millones.
Nappa dio unos pasos adelantándose y sonrió ante la renuencia del pesado aire. —Me gusta estar aquí, el aire es áspero y el cielo es color naranja oscuro. Es casi como Vegeta-sei.
—Hmp—Con un hábil y rápido movimiento, Vegeta tomó a Bulma en sus brazos. —Quiero que la mitad de ellos hayan desaparecido al final de la semana.
La joven gimoteó cuando el Príncipe la echó sobre sus hombros.
—"¿De qué estaría hablando?" ¡Oye! ¡Yo puedo caminar solita!
El chico la ignoró olímpicamente. —Encuéntranos un lugar para acampar. Busca al tipo con el poder de pelea más alto y deshazte de él.
—Sí Vegeta. —Nappa presionó el botón de su rastreador y sonrió. —Esto será apenas interesante. La gravedad aquí es sólo la cuarta parte de la que había en Vegeta-sei. Estas criaturas son débiles. Tal vez ni siquiera tengamos que salir a depurar de noche.
Los ojos del príncipe se desviaron hacía la chica, que reposaba en su hombro. —Tal vez. Poco a poco comenzó a levantar el vuelo, por lo que Bulma se aferró a la parte trasera de la armadura de él en estado de shock. —Tienes dos horas para encontrarme. Largo. —Y con un rápido movimiento en la cabeza, Nappa partió hacia el horizonte.
Los ojos de Bulma comenzaron a abrirse ante la sorpresa. No podía creer que aquel hombre alto y calvo desapareciera de esa forma. Aunque, ahora que lo meditaba, no era del todo extraño, Vegeta lo hacía todo el tiempo. Lo insólito había sido, que parecía como si se hubiera ido…
— ¡Vegeta! ¿Nosotros estamos Flotando? —El príncipe hizo una mueca de satisfacción.
La chica sentía las fuertes manos de él perdiéndose en su espalda, recorriendo el espacio hasta la mitad de sus rodillas. Esto la hacía vibrar, de un modo demasiado satisfactorio.
—Hmp, no me digas que el Saiyajin ni siquiera sabe volar.
— ¿Así fue como Nappa se fue de aquí? ¿Tú puedes hacerlo también?
—Hmp, Claro. — Se acomodó el cuerpo de la joven aun más sobre su hombro, cosa que era terriblemente incómoda para ella. ¿Qué sucedía con éste chico? Podía lanzar rayos láser desde la palma de su mano, era ridículamente fuerte y veloz, y, ¿Podía volar? —"¿Todos los saiyajines podrán hacer eso? ¿Goku llegará a ser así de poderoso si es entrenado correctamente? Vegeta me recuerda a un superhéroe."
— ¿Dónde están esas malditas cápsulas muchacha?
—"Bueno, menos en la parte de héroe" —la chica comenzó a dar golpes inútiles en la parte trasera de la armadura del príncipe— ¡Deja de sostenerme como si fuera un saco!
Obligadamente el chico cumplió esa petición, dejándola salvajemente a unos centímetros del piso. Bulma se dejó caer sobre su trasero, el impacto lo sintió más rápido y peor de lo normal, debido a la gravedad. —Idiota.
—Débil. — Pero por alguna razón, Vegeta tendió su enguantada mano y se la ofreció. Pero ella, vaciló en tomarla, así que el saiyajin gruñó —Tómala muchacha, no pretendo esperar por mucho tiempo más.
La peliazul se aferró a él, lentamente y se levantó. Caminó hacia la nave espacial y se distrajo un poco al ver la cantidad de controles alienígenas que contenía, haciendo que su mente científica saliera a flote nuevamente, pero la imponente presencia de Vegeta hizo que su mente se enfocara nuevamente.
— ¿No trajiste la caja plateada?
—Por supuesto que sí. —El muchacho pasó junto a ella recogiendo el invento de su padre desde el fondo de la nave y, liberando un gatillo que provocó que un humo se extendiera. Pero cuando este desapareció casi instantáneamente, se dejó ver un estuche donde Bulma guardaba sus cápsulas. —Necesito que elijas la que tiene la capacidad de almacenar la nave.
La chica le dedicó una sonrisa—En realidad todas lo hacen, pero estos deben estar vacíos, mis motos fueron enviadas a un estante recientemente. "Esto fue suerte es increíble que me las arreglara para traerlas conmigo a espaldas de Pilaf."
— ¿Cuándo viajaste en el espacio con tu padre? —Musitó Vegeta arrugando el entrecejo—Tienes que decirme como entraste furtivamente a mi habitación, muchacha, de esa manera tan, experta, especialmente, cuando he notado que no sabías ni siquiera el código de seguridad que tiene la puerta.
Sólo atinó a morder su labio, en realidad, Vegeta nunca la había presionado acerca del porqué de su estancia en la estación de Freezer. Y Bulma no estaba, de ninguna manera, preparada para responder esa pregunta. —Creí que no te interesaba nada de eso.
—Y no me interesa. Tú presencia fue más que oportuna para extraerle información a Zaabon, pero, el plan falló debido a tu inutilidad, así que no veo una razón por la cual no debas decirme.
—"Mierda" — Así que sólo hizo lo que se le ocurrió, corrió lejos de esos cuestionamientos. Encapsuló la nave y la colocó en el estuche, el cual también fue guardado. —Y dime Vegeta, ¿Qué es lo que estás haciendo aquí exactamente?
El Príncipe se tensó notablemente ante la cuestión. —No cambies de tema, muchacha.
—Tú eres el primero que dice que nos enfoquemos en no perder tiempo. Entonces, ¿Por qué gastas tiempo preguntándome algo que no te interesa en lo absoluto, cuándo podrías responder cuestiones relevantes de nuestra situación actual?
Las manos de él nuevamente se colocaron en la cintura de la joven, provocando que ella fuera estrechada bruscamente en su pecho como muñeca de trapo. —Al llegar, no fuiste detectada, Muchacha. —Sentía intensamente la respiración suave de Vegeta, casi vacilante para continuar. —Así que puedo pensar, que te puedes ir de la misma manera.
— ¡No sé cómo escapar Vegeta! Lo siento. —Y esto, era verdad. La quietud y tranquilidad de la naturaleza de la voz de la chica, lograron hacerle ver al Príncipe, que no mentía. La mano traviesa de ella fue bajando por su espalda, suavemente empezó a frotar en pequeños círculos la zona donde comenzaba la cola. —Desactivé tu rastreador.
Los músculos bajo ella automáticamente se tensaron— ¿Qué?
—Bueno, yo arreglé tu rastreador para que pudieras desactivarlo. Normalmente, el aparato está en funcionamiento continuo. Y pensé, que si alguna vez, ya sabes…
—No te entiendo muchacha. —contestó el chico perspicaz.
Estaba casi segura de que podía ver una sonrisa en el rostro de él. —Bueno, ya somos dos.
La cueva que encontraron era sumamente triste, pero también muy amplia. Ese planeta era húmedo y tenía ese misterioso color que Nappa insistía era confortable.
—"Que bueno que nunca estuve en Vegeta-sei, suena horrible."
Él había regresado con manchas de sangre salpicándole toda la armadura, provocando que Bulma se encogiera, aunque honestamente, eso no era absolutamente nada, ella lo había visto peor. No obstante, la forma en la que Vegeta reaccionó, era tal cual si el alto saiyajin le hubiera arrojado una cabeza a los pies.
— ¡IDIOTA! ¡Qué carajos piensas al ir caminando así! ¡Harás que la muchacha vomite!
—Por favor Vegeta—la joven se quitó los zapatos y cayó al suelo debido a la gravedad, provocando en ella un ligero mareo. —Los he visto peor. ¿Qué te pasó Naps? ¿Volaste en un acantilado?
Nappa sonrió y limpió un poco de sangre de su rostro. —No, sólo aplasté unos cuantos insectos.
—Oh, bien. —Los saiyajin se mantuvieron la mirada. —Bueno, si ya terminaste de matar… Lo que sea ¿Es hora de volver ya?
La peliazul volteó a ver a Vegeta, el cual, había arrugado su ceño tras su rastreador.
—¿Qué dijiste?
—Es obvio chicos, que ustedes entrenan para algo. —Mencionó la chica encogiéndose de hombros—Como te he dicho, no soy estúpida. Ustedes dos son soldados.
—No somos simples soldados. Somos Guerreros Élite Saiyajin.
—Es lo mismo. —Sonrió, viendo al Príncipe poner la mano en el pecho de Nappa, evitando que se acercara. Bueno, el punto es que ustedes se entrenan para matar, probablemente al líder de este extraño planeta. Podemos irnos ya ¿Verdad?
Esto se le hizo un poco enfermo al razonarlo. No había modo de que ella le perdonara que asesinara, a menos que fuese en defensa propia. Pero al parecer, de una manera retorcida, la chica pensaba que eso era una autodefensa. Era hacer lo que Freezer decía o, morir. Aunque no por eso dejaba de desagradarle la idea.
Nappa sonrió diabólicamente—Mira, no es tan tonta como parece.
El Príncipe se desconcertó por completo ante lo que dijo la joven. Pero sólo fue un instante antes de rebatir. —Se trata más que eso, muchacha.
—Mmm, ¿cómo tratos y esas cosas? —Bulma dudó. —Aunque conociendo como es Freezer, tal vez se trate de romper algunos tratados.
— ¿Tratos? —Nappa soltó una carcajada. —Seguro chica, nosotros rompemos más que tratos aquí. De hecho, estoy pensando salir esta noche. El rastreador muestra que es la última noche de luna llena en el lugar.
—Bien, como sea. —La Voz de Vegeta sonaba aún más indiferente de lo normal y se sentó en el extremo a Bulma. —Yo buscaré comida.
Los ojos de Nappa parecieron oscurecerse ante la respuesta de su Príncipe, pero consideró mejor el no hablar al respecto. —Bien. ¿Cuánto debo dejarte?
—La mitad deberá de desaparecer para el fin de semana. —Reiteró sus órdenes y el viejo saiyajin sonrió, sentándose junto a él y estirando sus músculos.
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Bueno, para las chicas que quieran saber cuándo actualizaré… En mi perfil de acá dejo mi Facebook y algunas páginas en las que siempre ando.
Sí, el fic va para largo… Ya que no sólo es éste sino, que tiene una secuela… Así que chicas y no se si tenga lectores chicos xD Esto tiene mucho para dar.
No existe nada más interesante que la conversación de dos amantes que permanecen callados. A.T.
