Disclaimer: Todos los personajes de esta historia son propiedad de Akira Toriyama y de la imaginación de aria710.


Capitulo 12.

El Nuevo Soldado.


Tal vez ella estaba sobreactuando, esas sonrisas y secretos bien pudieron ser bromas crueles del Príncipe. Podría pensarse que simplemente intentaba asustarla, pero de alguna manera, tenía sentido. Todo el entrenamiento y ese increíble poder tan asombroso capaz de explotar el planeta en el que se encontraban con un simple tronar de dedos. Pero, ¿hacer algo así de horrible? No podía imaginarse a Vegeta asesinando a una raza completa. ¿Qué acaso no era exactamente esa la razón por la que odiaba a Freezer? ¿Por destruir a casi todos los saiyajin? Aunque nuevamente se llega a un punto sin retorno, el muchacho no se encontraba al mando.

Freezer era la persona más retorcida y enferma que jamás conoció. Sólo había estado ante su presencia un par de minutos pero pudo percibir la maldad que emanaba: sin corazón, sin alma y con un cerebro escalofriante que disfrutaba de manipular y ver sufrir a las personas bajo él. Tanto, que era un dolor de muelas permanente en Vegeta, el Príncipe de todos los saiyajin, sacudiéndolo y atormentándolo hasta en sus pesadillas.

La peliazul trató de pensar fríamente, analizando la situación.

—"¿Para qué querría un planeta con sobrevivientes? Serían demasiada molestia ¿no?"

Freezer quería convertir aquel lugar en una especia de spa, así que los nativos rebeldes representarían una molestia, ya que tratarían de poner un freno a sus planes. Zaabon, en una ocasión mencionó que le había permitido vivir porque le gustaba, entonces ¿Qué le pasaba a aquellos seres que ni siquiera conocía? ¿Especialmente, cuando residían en planetas que anhelaba?

Simplemente, no podía razonar semejante idea, especular que Vegeta acababa de partir precisamente con ese objetivo, era espeluznante. Era autodefensa, claro, en una lógica muy, muy retorcida.

—"¿Asesinar seres inocentes? ¿Y con ese objetivo?"

Así Bulma extrañó profundamente a Goku. Sus problemas en la Tierra parecían nulos. 'Pilaf' parecía gracioso ante Freezer y era completamente benévolo en comparación con cualquier soldado de aquella estación espacial. También recordó cuando su pequeña pandilla temía a Yamcha, el cual, ahora que se detenía a pensarlo con más calma, parecía tenerle más miedo a ella que al revés.

—"Él era un chico lindo. Tal vez, las cosas se hubieran ido por buen camino si tan sólo me hubiera quedado en la tierra"

Y la joven comenzó a desear que sus amigos estuvieran acompañándola en ese instante, pero luego se retractó. Goku, tan dulce e inocente como era, probablemente irritaría a Freezer y ella no soportaría que algo le pasara a ese pequeño y tierno saiyajin.

—"Ha, Vegeta tal vez pensaría que es una vergüenza para su raza" —Caviló Bulma con una triste sonrisa. — ¿Y Yamcha? —Pero honestamente ni siquiera sabía lo que el Príncipe se atrevería a decir sobre un ladrón del desierto que le temía a una chica. —Si algún día regreso, me gustaría ayudarle un poco con su pequeña fobia.

Pero no tenía idea de si volvería. Su paradero le era desconocido. Viajó 11 meses desde la estación espacial de Freezer, pero no tenía idea ni en qué dirección o si se encontraba lejos de la tierra.

La chica contuvo un estornudo, aun pretendiendo dormir entorno a los saiyajin despiertos. ¿Alguna vez estaría en casa nuevamente? No le daba tanta importancia antes, consumida por la tecnología que le rodeaba, pero era sólo una adolescente. Una niña que no estaba preparada para convivir con aliens extremadamente poderosos que causaban genocidios como deporte.

El sonido de los rastreadores de Vegeta y Nappa le hicieron abrir momentáneamente los ojos.

—Vegeta, unos 200 de ellos vienen directamente hacia nosotros.

Reconoció la voz de Vegeta en respuesta— Los niveles de poder no son demasiado altos, están alrededor de los 1500.

Bulma seguía pretendiendo que dormía en un triste intento de espionaje, pero si este deseo le había enseñado algo, es que era terrible husmeando. Pero aun así hizo un esfuerzo por averiguar cuales eran las intenciones de los saiyajin.

—"Ellos no están revelando nada acerca de la misión, pero ¿de qué están hablando?"

— ¿Qué hacemos Vegeta?

—Pues tú que crees. Vuela y encuéntrate con ellos, me llevaré a la chica lejos de aquí.

Nappa resopló — ¿Sigues protegiéndola? Déjala aquí Vegeta, sé que es una etapa difícil, pero es mejor si termina muriendo, doscientos de ellos…

Bulma tuvo que reprimir el gran impulso que tuvo por gritar, pero sabía que tenía que permanecer en silencio. El Príncipe se encontraba extrañamente callado. Solamente escuchó los pasos de sus botas acercándose a ella, golpeando con suavidad el piso.

—Hmp.

Su corazón dio un vuelco al escuchar su voz junto a su cuerpo. Y, tristemente llegó a la conclusión de que el muchacho ya había tenido suficiente con cargarla siempre y que finalmente seguiría el consejo del Saiyajin mayor. —"Por favor, no me lastimes".

— ¿Ves Vegeta? Es demasiado débil, tú apenas la has tocado desde que llegamos al planeta. Te estás aburriendo de ella.

—Nappa— el príncipe se contenía, su voz demostraba la ira sujeta que guardaba. La chica trató de acumular toda su fuerza de voluntad para no salir corriendo y gritando del lugar. El aire parecía aun más grueso de lo normal. —Irás a su encuentro y los matarás a todos. No me importa como. Se organizaron durante días para llevar a cabo un ataque como este. Es obvio que están cabreados por tú pequeña transformación Özaru.

—Sí señor, pero la chica…

Ella sintió como fue levantada y colocada nuevamente en sobre el hombro del Príncipe tal cual saco de harina. —Viene conmigo. Ah, y Nappa…

— ¿Sí Vegeta?

—Si es que regresas con vida, yo pienso matarte lentamente.

Bulma se estremeció levemente en la espalda de Vegeta, pero si el saiyajin lo notó, no lo demostró en absoluto. Su cuerpo permaneció perfectamente rígido y con la mirada asesina puesta en su ex guardaespaldas. En eso, se escuchó un gran suspiro. —Te apareaste con ella ¿Cierto?

—Largo.

Hubo una ráfaga de tiempo cuando Nappa alzó vuelo y, Vegeta esperó un par de minutos antes de abandonar el lugar, comprobando si en los bolsos de Bulma se encontraban las cápsulas. La chica sintió un alivio inmediato al comprender que él no pretendía dañarla. Sonrió para sus adentros sintiéndose segura, pero la curiosidad la asaltaba. —"¿Por qué hace esto?"

—No sé que demonios me estás haciendo muchacha.

La joven no sabía si él era consiente de que estaba despierta, pero el príncipe comenzó a elevarse para entregarse al vuelo. El cielo y el aire le pegaron de lleno en su fino rostro y aunque tenía miedo, se abstuvo de agarrar con demasiada fuerza al príncipe tratando de que su farsa de que seguía dormida siguiera en pie. Aparte de que él, la tenía sujeta fuertemente. Apenas si podía escuchar lo que murmuraba, por el aire que le pegaba.

—No sé si matarte o mantenerte conmigo todo el tiempo.

El corazón le latía con fuerza, la naturaleza sorprendente de volar más las impactantes palabras de Vegeta no permitieron que pudiera mantener su boca cerrada. —La segunda opción por favor.

El Príncipe se detuvo en seco haciendo que el cuerpo de Bulma se hiciera hacía atrás quedando cara a cara con él.

— ¿Qué? —La chica vio sus ojos abrir y cerrar sus ojos ante la confusión. Obviamente no se había dado cuenta de que estaba despierta.

—A pesar de que eres un gran dolor en el trasero, prefiero estar contigo a que muerta Vegeta.

—Muchacha.

Ahora podía verlo, podía apreciarlo de diferente forma. Su cabello en forma de llama moviéndose en dirección al viento. Se veía tan atractivo. Pero en cuestión de segundos, él recuperó su estado normal de indiferencia y rudeza, así que Bulma rio por dentro. Los ojos de Vegeta la desconcertaban tanto. Se aturdía ante el hecho de que unos minutos antes consideraba que era un asesino de masas y ahora sólo podía apreciar a un niño adolescente y perdido.

—"Y es muy guapo también."

Sus fuertes brazos se enlazaban alrededor de su cintura, presionando su pecho estrechamente con el de él. La chica escuchaba su respiración, los latidos de su corazón. Sus labios se movían, tratando de decir algo que su cerebro no podía procesar.

Fue entonces cuando todo se detuvo.

¿Cómo pudo ser tan estúpida? ¿Qué acaso no era un genio? ¿No podía resolver problemas de mecánica avanzada en mejor tiempo que los profesores de Física? ¿No construyó su primer robot cuando tenía 7 años de edad? ¿Por qué le tomó tanto tiempo averiguar eso?

—Aparecí en Tú cuarto.

Él arrugó el ceño, frustrado de que sus pensamientos fueron interrumpidos.

— ¿Qué?

Ella sonrió sinceramente. —No en el cuarto de Zaabon, el dragón no me envió a Zaabon.

—Chica, ¿de qué demonios estás hablando? ¿Qué dragón?

— ¡Shen long me envió a ti! —Bulma alzó sus brazos abrazándolo por el cuello, sintiendo sus cuerpos completamente unidos. Y, disfrutó el hecho de que no le gruñera por el gesto y parecía responder positivamente ante esa nueva muestra de afecto. No le costaría mucho estar cerca de él. A diferencia de Zaabon, todo su cuerpo emanaba calor, pareciéndole que casi ella misma se alimentaba de esa energía inagotable.

Pero fue separada abruptamente por el saiyajin, ya se preparaba para el comentario sarcástico. La chica suspiró y comenzó a golpearlo. — ¿Es qué acaso soy tan desagradable para ti? ¿Es tan vulgar para ti este comportamiento?

Pero Vegeta no decía nada. El sacudió su cabeza y se inclinó hacía adelante. Tentando su respingada nariz contra el cuello de la joven y rozando su barbilla con su mejilla, el aire caliente le daba de lleno en el rostro, acelerando su respiración. —Shhh. — Sus labios estaban peligrosamente cerca y Bulma agradeció estar flotando, al menos así el viento fresco contrarrestaba un poco el calor que emanaba su propio cuerpo.

Sin embargo eso no duró mucho, él presionó su frente contra la suya antes de deslizarse hacía abajo, en dirección a su nuca, susurrando —Hablas demasiado, chica.

—Vegeta…

Y se quedaron estáticos, como si el tiempo no pasara. Increíblemente Bulma había perdido toda capacidad de habla y Vegeta tampoco tenía ganas de decir algo. Él continuó con su recorrido por el cuello y los pómulos de la mujercita entre sus brazos, frotando suavemente ciertas áreas con sus labios, probando el calor y la esencia de la muchacha, así como lentamente el agarre de sus brazos a su cintura se hacía más y más fuerte. Anhelante. Ella nunca había estado tan cerca de alguien antes y Zaabon ni siquiera calificaba en comparación.

A pesar de estar prácticamente inmóvil, la joven sentía un remolino en su interior. Pero saltó cuando una mano del saiyajin dejó su cintura, produciendo una sonrisa en el rostro del príncipe. — ¿Realmente crees que te dejaría ahora?

Con su mano libre comenzó un recorrido desde la piel de su rostro hasta llegar a los brazos y seguir bajando. Provocando que la piel de la chica se erizara ante el contacto. Su mano cálida se detuvo ahora en su cuello, lugar que había amenazado con destrozar el día que se conocieron. ¿Y ahora? Sólo deseaban tocarse mutuamente y nadar en sus emociones.

—Mmm. —Bulma sonrió, relajándose ante esas caricias rudas pero cuidadosas. Se inclinó hacía adelante, esperando que él avanzara la mitad que le faltaba en el recorrido a sus labios, pero para su asombro, él retrocedió.

— ¿Qué estás haciendo? — Su mano paró de moverse y regresó a su cintura, creando cierta distancia entre ellos.

Su primera reacción fue sentirse insultada. Sintió como el rubor iba apareciendo en sus mejillas, pero se centró en su rostro. No veía una mirada molesta. Vegeta parecía genuinamente confundido. Por lo que una sonrisa se asomó en el rostro de ella.

—Supongo que tengo que empezar poco a poco. "¿Quien hubiera pensado que yo tendría que planear estas jugadas?"

No tenía intención de hacer algo drástico, pero encontró sumamente extraño que Vegeta se mostrara tan ignorante ante el tema. Parecía completamente enterado referente al sexo, ¿pero a los besos? No.

—Sólo relájate. —No es que fuera una experta, pero ahí en los brazos del saiyajin, se sentía completamente segura de sí. Se inclinó lentamente plantando un pequeño beso en su mejilla izquierda. —Yo no voy a…

El sonido de su rastreador le hizo maldecir con vehemencia a los dos. Vegeta se hizo hacía atrás y, para consternación de Bulma, arrojó nuevamente su cuerpo sobre su hombro.

—Este nivel es demasiado alto para las criaturas de Karbos. Espera.

Él no tenía que repetirlo.

La velocidad a la que se desplazaban ahora parecía que se había multiplicado por diez. La mente de ella daba vueltas después de esa breve interacción. La velocidad acrecentaba y Bulma comenzaba a tener náuseas.

—Demonios. —Vegeta se detuvo en lo que parecía una ciudad abandonada y la tiró descuidadamente en el suelo.

—"Y si hablamos de arruinar el momento…"

La peliazul se levantó, ignorando la gravedad del lugar y comenzó a acercarse al príncipe. —Vegeta, ¿Qué pasa?

—Vete allá muchacha, y ocúltate. ¡Ahora! —Los ojos de él ni siquiera la enfocaban a ella. Su atención se centró únicamente en el rastreador. Algo se aproximaba estaba cada vez más cerca de ellos.

— ¿Pero a dónde quieres que me vaya?

Se dio la vuelta y sus ojos comenzaron a explorar el paisaje. —Allá, detrás de ese edificio. Ve ahí y trata de no hacer ruido.

La chica esperó algún comentario mordaz acerca de sus lloriqueos molestos, pero no llegó. Él estaba increíblemente serio y eso la aterró. —Está bien. —Poco a poco se levantó lejos del saiyajin, con sus hermosos ojos aterrados, dirigiéndose hacía el lugar abandonado a un par de metros de distancia.

El terreno era muy arenoso y le era complicado llegar a su destino. La estructura en forma circular estaba completamente desmantelada y caída hacía un costado. Cuando llegó, apretó la espalda contra la superficie de metal, completamente alerta desde su escondite, cuando escuchó que algo más aterrizó en la tierra junto a Vegeta.

El hombre o niño… Parecía de la edad del Príncipe y hasta vestía como él. Aunque con colores más oscuros y su cabello sucio se extendía por su espalda.

Se quedó petrificada cuando vio ese singular cinturón marrón que se enrollaba sobre su cintura.

— ¿Otro saiyajin?


Bueno, acá está, debido a la insistencia cuelgo el nuevo capítulo. xD Coloqué una imagen para el fic… Pero no se ve completa xD La edición original la tengo de cover en mi Facebook. El que desee verla, puede pasarse por allá. Si me sienten mal vibrosa xD Es por el calor, nada personal. Nos estamos viendo. Cuídense mucho.

Su amiga, Lissa.


¿Qué es la verdad? Pregunta difícil, pero la he resuelto en lo que a mi concierne diciendo que es lo que te dice tu voz interior. Mahatma Gandhi.