Disclaimer. Nada de esto me pertenece, es sólo con fines de entretenimiento. La historia original salió de la imaginación de Aria710 ^^ Yo sólo traduzco este genial trabajo.
Capítulo 13.
¿Kakaroto?
Hola a todos y todas. OMG, tardé demasiado en subir capítulo, no me maten :C Pero fue culpa de un nuevo bloqueo mental que me impedía traducir con fluidez y honestamente no quise arruinarlo, mejor dije, tengo que tener paciencia. Y sí, es mi primera traducción O.O xD Odiaba traducir antes de empezar esto, pero me lo puse como reto… Y le he agarrado el gusto. No es tan fácil como parece, pero es realmente gratificante. Les mando un saludo a todas y muchas gracias por leer. C: Por sus Rw, favoritos y follow… Un saludo enorme, porque me animan a seguir cuando quiero abandonar C: Besos. Y Gracias a mis betas, porque me ayudan a ver lo que a mi se me va.
Vegeta sonrió al otro saiyajin que aterrizó frente a él cruzando los brazos.
—Raditz.
—Vegeta. — El susodicho bajó la cabeza en una pequeña reverencia a su príncipe y después se enderezó preguntando. — ¿Cómo has estado?
—No te hagas el lindo conmigo. ¿Qué demonios estás haciendo aquí? —El saiyajin de élite elevó su mirada al cielo brevemente — ¿Y quién más viene contigo? Tú nivel de potencia no es el único que detectó el rastreador.
Vegeta, no había visto al guerrero de clase baja en más de un año y, si se contaba el tiempo de viaje, podrían ser casi dos. Según lo que le dijo, había sido enviado por Freezer al planeta, para ayudarle con su misión de purga y así mejorar su técnica, pero el desconfiado príncipe no se creía ese cuento.
—"Seguramente quiere que Raditz muera, ese lagarto se siente amenazado al tener demasiados saiyajin a su alrededor." —Idea ante la cual, no pudo reprimir una sonrisa.
—Llegué a la estación espacial un par después de que Tú y Nappa partieron. Inmediatamente Freezer me mandó a Karbos. —Raditz levantó una ceja— ¿Qué le hiciste a Zaabon para que se cabreara tanto?
Vegeta frunció el ceño y parecía pensativo. Pero volteó hacía el edificio en ruinas y exclamó. —Muchacha, puedes salir. Sólo es Raditz.
— ¿Quién?
Él Príncipe dejó escapar una sonrisa ante la respuesta y vio, como lentamente la chica salía de su escondite, limpiando su cabello y su ropa. Bulma caminó hacia los dos saiyajin y se dirigió a Raditz con renovado interés.
—Oye, ¿nos conocemos? —El muchacho quedó desconcertado ante el comentario, así que se dirigió a Vegeta.
— ¿Qué es esto? —Y se detuvo un momento a observar a la joven completamente, antes de voltear la mirada hacía su Príncipe.
— ¿Qué? Pues soy una chica. ¿No me digas que todos los saiyajin desconocen de las mujeres?
Vegeta ignoró su intervención—La mantengo conmigo para satisfacer mi placer. Era un prisionero en la nave de Freezer. Zaabon se interesó en ella también pero puedes observar quien ganó finalmente. La chica es realmente inteligente y puede descubrir la fórmula de la técnica de la luna artificial.
— ¿De verdad? ¿Pero cómo una muchacha tan débil como ella puede saberlo?
Vegeta rodó los ojos, tratando de ignorar el calor del cuerpo de la chica que se había posicionado junto a él. Raditz, aunque cerca de la edad del Príncipe nunca había tenido esas tendencias propias de la adolescencia. Pero por mucho que ella le aumentara la temperatura corporal, tenía que enfocarse en su nuevo soldado.
—Al parecer era un genio en el lugar de donde procedía.
— ¿Ah sí? ¿Y de dónde viene?
Vegeta se encogió de hombros y musitó. —De un lugar llamado tierra.
No entendía que había de extraño en sus palabras, pero en el momento, Raditz le miró con desconcierto. Sus ojos se agrandaron tras el rastreador y apretó fuertemente los puños con furia.
— ¿QUÉ? ¿De la tierra? —Bulma se acercó ligeramente a él.
— ¿Tú sabes algo acerca de mi planeta? —al decir esto se aproximaba más a Raditz, pero Vegeta levantó el brazo impidiéndolo. La chica protestó con un grito ahogado. — ¿Qué tiene de malo?
El guerrero de clase baja parecía preso en su ira. — ¿La tierra se encuentra en buen estado?
Bulma respondió con total desinterés. —Sí, en comparación a otros lugares que ustedes frecuentan. ¿Eso es malo?
El saiyajin de cabello largo estaba reteniendo una serie de insultos, pero se las arregló para contenerse. Así, se volvió a Vegeta que inspeccionaba detenidamente su actitud.
—Príncipe Vegeta, mi hermano fue enviado al planeta tierra cuando era un bebé.
El guerrero de élite levantó una ceja ante el comentario, no del todo sorprendido. Tampoco era de extrañar que el planeta estuviera intacto, probablemente, tenía un poder de pelea más bajo que el mismo Raditz.
—Bueno, eso explica lo del olor de la chica cuando nos conocimos.
— ¿Eres hermano de Goku? —Bulma empujó el brazo de Vegeta y se acercó a Raditz plenamente—Creo que se parecen en la mirada aunque él sea más niño. ¡Vaya! Eres su hermano mayor. ¿Y todos los saiyajin tienen un cabello tan extraño?
Raditz levantó una ceja ante la lluvia de preguntas y volvió a ignorarla.
—No entiendo lo que sucedió, mi hermano debió…
—Repíteme el nombre de tu hermano Raditz. —Rápidamente cortó Vegeta al soldado, con una mirada cautelosa. —Esta chica sigue llamándolo de una manera ridícula.
—Kakaroto. —Raditz negó con la cabeza. —Si no le importa Señor, me gustaría hablar con usted.
—Es lo que estás haciendo ahora.
—Me refiero, a lejos de la terrícola.
—Bien. —A pesar de que no se sentía cómodo con la idea de dejar a Bulma sin protección en un planeta hostil sabía que tenía que hablar a solas con Raditz.
—"El idiota debilucho sólo la asustará" —Aunque ante el pensamiento negó mentalmente. — "¿Y a mi qué me interesa si el imbécil la asusta?" — No podía entender porque sentía esa necesidad imperiosa de protegerla. —"A la mierda con eso" Vamos allá. —Regresó la mirada a dónde se encontraba la peliazul. —Regresa a tu escondite muchacha, y no salgas de ahí, aunque venga Nappa.
Bulma pestañeo —Como desee 'Su majestad'. —Esbozó una delicada sonrisa y se regresó a su guarida.
—Más vale que sea de interés Raditz. —Y Vacilante el joven príncipe alzó vuelo recorriendo un kilómetro aproximadamente. No podía apartar la mirada de aquél lugar que acababa de abandonar. —"¿Por qué me preocupo tanto? Tengo que centrarme en calmar a Raditz y aun más importante, averiguar quién más viene con él."
—Estoy confundido respecto a Kakaroto. Sabía que tenía un nivel de energía sumamente bajo cuando era bebé, pero la tierra no debió representar un problema en lo absoluto. En un momento llegué a pensar que había muerto, ya que había pasado tanto tiempo y no se tenían noticias suyas. Pero esta chica parece saber quien es realmente. — Y la ira de Raditz nuevamente apareció. —Y lo peor es que en realidad parece que es amigo de él. ¡Amigos! ¡Cuándo su misión era hacerla pedazos…!
Repentinamente, ante esas palabras, apareció en Vegeta la incesante necesidad de romperle la cara a su soldado, pero en su lugar, guardó la calma y suspiró. No quería provocar al saiyajin ahora que se encontraba fuera de cordura. El Príncipe cruzó sus brazos en un intento por aclarar su mente.
—Obviamente Kakaroto falló la misión.
—Es una desgracia para la raza Saiyajin. —Escupió amargamente Raditz. Pero no le pasó desapercibido a Vegeta, que su soldado volteó la mirada hacía la ciudad abandonada donde se encontraba la peliazul. —Aunque, si hubiera sido enterado de que tenían esas criaturas en ese planeta. Yo mismo me hubiera ofrecido como voluntario.
—Hmp. —Y la voz de Vegeta alcanzó esos niveles peligrosamente bajos. —Ni siquiera lo pienses.
—Finalmente estamos creciendo, ¿no Vegeta? —Pero la sonrisa en el rostro de Raditz rápidamente se esfumó al ver la contraída cara de su príncipe. — ¿Así que piensas guardarla?
Los ojos del el saiyajin de élite miraron al vacío. —Tenía la intención de descubrir los secretos de la técnica de la luna artificial.
— ¿Y ahora?
Vegeta se detuvo ante la pregunta del tercera clase. Su rastreador no podía encontrar las coordenadas de algún lugar que no había sido programado. Así que pasaría aproximadamente otro año antes de que pudiera tener acceso a la base de datos de la estación espacial. Pero también existía ese pequeño y diminuto pensamiento persistente, de no enviarla de regreso a la tierra. Y tenerla ahí, con él. Esas sensaciones eran como veneno que circulaban internamente. Se suponía que la chica no sería nada. ¡Absolutamente nada! Pero no importaba cuantas veces trató de taladrar ese pensamiento en su mente, Bulma siempre se las ingeniaba para profundizar cada vez más. —"¿Y qué demonios fue eso?"
Él estaba casi seguro de que la chica le pegaría cuando acrecentó la distancia entre ambos cuando se encontraban en el aire. Pero no, ella sólo posó sus delicados labios en su mejilla, tan suavemente como si fuera el roce leve de la brisa del mar. Sin duda fue un acto vulgar, extraño e irrespetuoso ante el Príncipe Saiyajin, pero Vegeta no dejaba de pensar que el protocolo le importaba una mierda.
Raditz se mostraba confundido ante el repentino estado de congelación de su Príncipe. — ¿Vegeta?
—No sé.
— ¿Qué harás con ella?
El Príncipe asintió en confirmación. Era estúpido y poco realista pensar en mantenerla con él y regresar con ella a la estación espacial. Por lo que podía especular, Bulma había molestado tanto a Zaabon que llevarla consigo sería firmar su sentencia de muerte. Un escalofrío recorrió su columna ante la idea. El aire lo sentía helado y espeso. Tenía la boca seca cuando esa posibilidad floreció en su mente. No podía llevarla de vuelta, tampoco podía dejarla ahí o llevarla a casa.
—"Mierda"
— ¿Vegeta?
— ¡QUÉ!
Raditz dio un paso atrás. —Lo siento, es sólo que pareces distraído.
El príncipe inmediatamente frunció el ceño ante el comentario. Descuidado era la última cosa que quería ser. ¿Dónde carajos se había metido su enfoque? ¿Y sus planes para derrotar a Freezer? Ya tenía tiempo que no interrogaba a la peliazul sobre sus visitas a Zaabon, porque odiaba como ella se derretía en halagos hacía el lagarto azul. Pero eso no sucedería más, la chica odiaba al repugnante piel-azul tanto como él, aunque no por eso debió pasar por alto si tenía alguna nueva noticia. Excusas. Utilizó la técnica de la luna artificial para mantenerla cerca de él, cayó en la cuenta de que no tenía ninguna intención de deshacerse de la joven, supiera hacer la luna o no. Aunque seguir pensando en esto, no le hacía enfocarse con el soldado que le rondaba, el cual sin duda, comenzaba a pensar que su Príncipe había perdido la razón. Él idiota tenía razón.
—Nappa voló a detener una rebelión en contra la 'Misión Purga'.
—Ah, ya veo, entonces es probable que Jeice fuera ahí también.
Vegeta abrió los ojos de sorpresa. — ¿Quién?
—El más reciente recluta de Freezer. Un pequeño tipo rojo, con cabello blanco y acento extraño. —Raditz se encogió de hombros. — Fue enviado conmigo, aparentemente, esta misión es una especie de audición.
—"¿Audición?". —Los pensamientos de Vegeta se desconectaron. Pero había mucho más que hacer, que conseguirse una muerte segura con uno de los vasallos inútiles de Freezer. —No le dirás nada a la chica sobre esto.
Raditz miraba confundido la escena. —Nada ¿Sobre qué?
—La purga. No quiero distraerla con 'lo malos que somos' mientras trata de conseguir la estrategia de la luna artificial. — La mentira se presentó antes de que la anticipara, así que Vegeta simplemente sonrió cínicamente. Raditz podía ser un débil e idiota, pero sabía obedecer las órdenes cuando estaban acompañadas de una razón. —Ahora, ¿Hay algo más que tengas que decirme o podemos dejar de gastar mi tiempo y volver a trabajar?
—Sí, hay un par de cosas más Vegeta. Freezer me pidió que te dijera que si salías con éxito en esta misión, te haría una audición también.
—Vegeta tosió—Puedes decirle que se vaya al carajo.
Raditz no atinó que hacer, así que sólo mordió su labio sin saber si defender a 'Su' señor u obedecer a su obstinado Príncipe. Optó mejor por guardar silencio.
— ¿Algo más? No entiendo porque no te comunicaste conmigo por el rastreador.
—También estoy aquí en una misión, Vegeta.
El joven príncipe no pasó por alto el tono sombrío de voz de su soldado. El rostro de raditz se veía oscuro. El saiyajin de pelo largo estuvo a punto de despegar justo cuando Vegeta se desvaneció y se materializó frente a él.
— ¿Una misión sobre qué Raditz? —El soldado miró a su príncipe consiente de que su poder de pelea era inferior ante su mayor. Así que lanzó un respiro profundo y sentenció.
—La chica. Él quiere que la lleve de regreso. El gran Freezer mencionó que era de vital importancia, me pregunto si tiene algo que ver con la luna artificial.
—No— Su voz se escuchó perfectamente monótona, ni siquiera se oponía a la ira que crecía y se reprimía en su interior. —"Bastardo, Zaabon debió convencerlo de que merecía una especie de castigo por irrumpir abruptamente en su habitación. — Sentía apretar inconscientemente sus puños— Él sólo quiere matarla."
— ¿No tiene nada que ver con la técnica de la luna artificial?
—"¡Maldito insecto! Su hermano fue bendecido si nació con la mitad del cerebro, comparado con este idiota sería un genio." —No, no te la llevarás. Es probable que todo esté relacionado precisamente con la luna artificial. Él no quiere que nosotros aprendamos a utilizarla y podamos tener esa ventaja.
— ¿Ventaja?
— ¡Yo destruiré a ese bastardo Raditz! —Dijo esto con ligereza, las palabras se hicieron presente en su mente inmediatamente disfrutando de la excitación del pensamiento.
—Pero, pero Vegeta…
El príncipe frunció el ceño, esperando la réplica por parte de su soldado. No entendía el tono de súplica en su voz. —"Patético". ¿Te contó Bardock sobre la leyenda del súper Saiyajin?
Raditz asintió, se notaba claramente como pensaba cada palabra antes de hablar. —No creo que ningún saiyajin no conozca esa leyenda.
—Ese maldito lagarto tiene miedo sobre eso. Es el por qué destruyó nuestro planeta. Le asustaba que uno de nosotros se convirtiera en el legendario Súper Saiyajin. El Ser Más Fuerte del Universo.
El tercera clase se sorprendió ante las palabras que acababa de revelar su príncipe. Sus ojos se abrieron por la gran sorpresa. — ¡Espera! ¿Freezer destruyó Vegeta-sei? ¡Pero creí que había sido un meteorito!
Vegeta gruñó. —Idiota, fue Freezer. Él lo explotó en pedazos, probablemente burlándose al momento que lo hacía el muy malnacido. Y aquí estás tú, diciéndome que entregarás a la chica porque ese bastardo lo ordenó. ¿Adivina qué? No seguiré sus órdenes nunca más. —Sus oscuros y profundos ojos se cerraron al mismo tiempo que un halo de ki se expandía por toda su silueta. Centró su mirada en el rostro de Raditz, mirando como su semblante se llenaba de puro terror. Ira apasionante.
—"Perfecto". ¿Entonces qué dices?
—No hay alternativas, Vegeta.
Esa respuesta lo derribó por completo. Llegó a pensar que Raditz podía ser parte de su plan para derrocar a Freezer, levantando a su príncipe en sus hombros y gritar al clavar en la cabeza del malnacido una estaca. Pero la ira del tercera clase sólo lo llevaba a una decepcionante derrota.
Con la mandíbula y los puños apretados Raditz miró a su superior abatido. Destruido.
—Trabajando para él. Creí que esto era por nuestro honor, para intentar y vivir con nuestra herencia de guerreros superiores. ¿Pero ahora? —Vegeta observaba como el saiyajin pestañeaba, anticipando una verborrea de obscenidades o gritos. Nada comparado con lo que en realidad dijo. —Pero ahora todo lo que quiero es verlo muerto. Pero no somos Súper Saiyajin.
El príncipe Bufó. —El Súper Saiyajin no es más que una leyenda.
— ¿Entonces cómo lo matamos Vegeta?
Cosa que con honestidad no sabía como responder. En el rostro de Raditz aumentaba la preocupación al mismo tiempo que en el de su príncipe se extendía una amarga oscuridad. El tercera clase señaló y se movía para regresar a la ciudad. —No podemos matarle. Y no sé tú pero no quiero ser asesinado. Seguiré sus órdenes.
—Hazlo y de igual forma te aniquilaré. —Vegeta levantó amenazadoramente su mano posicionándola frente al rostro del Raditz.
—Jeice te matará si lo haces. No soy el único aquí en una misión y Zaabon está en espera de cualquier excusa para convencer a Freezer de que eres un traidor. Matándome, sólo alimentarás ese fuego.
El chico tercera clase, no parecía nada contento con eso pero habló mirando al piso. No soportaba el contacto visual. —Pero, no me la llevaré, Vegeta. Sólo prométeme una cosa.
—Yo no te debo nada Raditz. Te asesinaré y asesinaré a ese tal Jeice. —Pero en su mano nunca se hizo presente la explosión de ki. La naturaleza derrotada del soldado y la idea de regresar con Bulma impidieron que continuara con sus actitudes violentas.
—No puedes matar a Jeice. Es mucho más fuerte y rápido que tú. Pero, me gustaría ver a mi hermano.
—Kakaroto—Vegeta hizo una mueca. — ¿Qué demonios quieres que haga al respecto?
Raditz cerró sus puños. —Quiero completar su misión. Debe estar muriendo de vergüenza sabiendo que no pudo conquistar un planeta como la tierra.
—No. —Los pensamientos del príncipe obviamente sólo volaron hacía una sola persona ante semejante idea: Bulma. Nunca querría a un saiyajin conquistador en la tierra.
—Entonces mátame.
—"Mierda" Tú no me necesitas.
—No tengo la autorización para usar la base de datos de Freezer.
—Todavía es muy pronto. —Vegeta pensó rápidamente. —Él es obviamente amigo de la chica. Podría ser parte de su estrategia ganar su confianza y deshacerse de todo sin mover un dedo. Dale más tiempo.
Los ojos de raditz se encontraban curiosos haciendo que Vegeta sintiera un desasosiego interior. El efecto de la terrícola en él era inminente, no podía negarlo más. Era la única que parecía verlo a través de esas capas de odio. Ella no creía que su libertad fuera imposible. De hecho, renunció a regresar a la tierra con el fin de ayudar a Vegeta en su lucha. Pero todo esto lo mantenía en el interior. Aunque el otro saiyajin se tragó la farsa.
— ¿Cuánto tiempo?
—"Nunca". ¿Cuántos años tiene Kakaroto ahora?
—Cerca de 11 ó 12. Creo, honestamente no recuerdo.
—Entonces espera otros 12 años más. — Optó por doblar la edad que le diera más tiempo. —Entonces podrás checar a tu pequeño hermano menor. Que basura sentimental, Raditz.
El tercera clase miraba aturdido. — ¿Tanto tiempo Vegeta?
—Sí, tú quieres protegerlo de la vergüenza pero insistes en terminar el trabajo por él. ¿Necesitar a otro saiyajin para completar una misión tuya? ¡Eso es una Vergüenza! Probablemente el preferiría que le cortaran la cola.
Los tonos de voz empleados y los diferentes matices surtieron el efecto adecuado. Pero Raditz, no había terminado. — ¿Qué se supone le diré a Jeice? Debo hacer la presentación de informes en una hora.
—Que yo la maté. —Vegeta escupió las palabras molesto de que estas hubieran salido de su boca.
— ¿Y cuándo él venga después?
—Más vale que no venga detrás de mí. —Y pasó a Raditz golpeándole el hombro. Su mente comenzaba a hundirlo en pensamientos que no entendía. Freezer lo quería de regreso y quería a Bulma muerta. No podía volver con ella a la estación espacial, tampoco podía dejarla en ese planeta después de la purga y no conocía otro lugar a donde ir. — "Yo debí buscar esas estúpidas coordenadas". —Pero incluso si lograba escapar, su estadía en la tierra sería pasajera, el rastreador contenía un localizador especial y eso sería como una invitación para el maldito lagarto.
Una pausa en su cerebro.
El rastreador había sido modificado. La chica sabía como deshabilitar el localizador. Estupendo. Así que volteó su cabeza hacia Raditz que aún lo miraba a la expectativa por su conversación.
—No quiero verte de nuevo ¿Entiendes? Soy tu Príncipe. No me importa si tienes miedo de regresar y hablar con Freezer, pero si sospecho una insubordinación de tu parte, ¡te haré pedazos y regaré por todos lados tus órganos deshechos!
Raditz asentía mientras se ponía verde del miedo. —Entendido, Príncipe Vegeta. —El joven presionó el botón de su rastreador. —Iré con Jeice y le diré que he encontrado sólo cenizas del cuerpo de ella.
—No le digas donde estoy.
En un suspiro, el saiyajin de pelo largo respondió. —No lo haré.
—Hmp. —Y con un destello, Vegeta explotó todo lo que le rodeaba.
Ayúdame a decir la verdad delante de los fuertes y a no decir mentiras para ganarme el aplauso de los débiles.
Si me das fortuna, no me quites la razón.
Si me das éxito, no me quites la humildad.
Si me das humildad, no me quites la dignidad.
Ayúdame siempre a ver la otra cara de la medalla, no me dejes inculpar de traición a los demás por no pensar igual que yo.
Enséñame a querer a la gente como a mí mismo y a no juzgarme como a los demás.
No me dejes caer en el orgullo si triunfo, ni en la desesperación si fracaso.
Más bien recuérdame que el fracaso es la experiencia que precede al triunfo.
Enséñame que perdonar es un signo de grandeza y que la venganza es una señal de bajeza.
Si me quitas el éxito, déjame fuerzas para aprender del fracaso, si yo ofendiera a la gente, dame valor para disculparme y si la gente me ofende, dame valor para perdonar.
¡Señor! Si yo me olvido de ti, nunca te olvides de mí.
Gandhi.
