Vale, vale, merezco que me maten y me quemen en la hoguera xD Por tardar tanto en actualizar. Lamentablemente ahora mi tiempo se divide a la mitad porque estudio y trabajo. Pero les dejo en claro xD que no pienso abandonar este fic. Amo tener resultados. Así que nada a medias. Gracias por todos sus Rw. Los amo y últimamente me daba mucha vergüenza porque no les había podido cumplir. Sin más. Les dejo… Gracias por seguir atentas.
Disclaimer. Nada de esto me pertenece, es sólo con fines de entretenimiento. La historia original salió de la imaginación de Aria710 ^^ Yo sólo traduzco este genial trabajo. Todos los derechos son del maestro Tori.
Capítulo 14.
La calidez del fuego.
Vegeta se acercó lentamente a Bulma pensando que el estruendo repentino pudo asustarla y sumergirla en un ambiente hostil. Cualquier persona normal estaría temblando de miedo, mirando hacía todos lados buscando el ataque inminente tal cual en una zona de guerra. Pero como ya había descubierto, la chica no era una persona normal. En realidad no se notaba que ella se estuviera escondiendo del todo puesto que sonrió en cuanto vio al príncipe aproximarse y, se desplazó corriendo un poco lento hacía él, debido a que sus piernas seguían sin acostumbrarse a la pesada gravedad.
Vegeta medio sonrió ante esto.
—"No pude escoger algo más frágil que proteger". — Cosa que terminó considerándolo un reto.
Su mente divagaba esperando que ella se acercara suavemente de nuevo, como aquel momento en que sus labios rozaron ligeramente su rostro, pero para su sorpresa, en vez de eso la chica lo golpeó.
— ¿¡Por qué tardaste tanto tiempo!? Estuve ensuciándome por estar escondida detrás de ese pedazo de chatarra.
Vegeta no respondió la pregunta e inmediatamente colocó el rastreador en sus delicadas manos.
—Desactiva el localizador. Ahora.
— ¿Qué dijiste? Ah, si… Por favor desactive el localizador señorita Bulma…
Vegeta empujó las manos de la chica que ya cargaban el rastreador hacía el pecho de la misma. Al joven se le estaba agotando la paciencia, pero sobre todo el tiempo. — Hazlo.
— ¿Sucede algo malo? — cuestionó la peliazul ignorando la leve irritación de su acompañante.
El príncipe sacudió su cabeza. Tenía la mente hecha un caos pero no quería preocuparla.
—Regresarás a la tierra. — Vegeta no estaba seguro de como lograría esto, pero sabía que la chica debía tener alguna idea. Si esa loca historia que le contó era remotamente cierta, tal vez tuviera alguna noción de dónde se encontraba su planeta y podría regresar hasta el. Él podría conseguir al menos algo de eso.
— ¿De verdad? — Bulma inmediatamente arrojó sus brazos alrededor del Príncipe, provocando que el joven guerrero diera un paso hacía atrás ante el cálido contacto. El cuerpo de ella se percibía como una invitación y se encontró acariciando con su dedo pulgar el extraño cabello azul de la chica. Viéndolo bien, era salvaje, largo y confuso, como un saiyajin. Y pese a que Vegeta era consciente de que no era más que un ser humano débil, atajó sus pensamientos para dejar de deliberar. A él le atraía. Él la quería a su lado. Ella había sido el único consuelo que había encontrado desde que era pequeño. Entonces ¿por qué debería renunciar a ello? Él era un Príncipe y como tal, tenía derecho a tener lo que se le antojara. Aunque se tratara de una débil terrícola.
— Sí— respondió mirando sus dedos que jugueteaban y recorrían el oceánico cabello, tratando de eliminar los rastros de asfalto. Su aroma lo recorría a través de cada membrana. —Yo voy contigo.
Ella se apartó ante el comentario y Vegeta inmediatamente se tensó sintiéndose traicionado. Él estaba empezando a perder el control y se dio la vuelta para irse volando, pero la voz de Bulma lo hizo plantarse firmemente en el suelo.
—Imagino es mejor desactivar el rastreador rápidamente, ¿no?
El príncipe permitió que una leve sonrisa se asomara a sus labios, pero así como llegó la hizo desaparecer.
—Sí, también hay un rastreador en la nave que tendrás que desactivar. Ahora, si me hubieras escuchado desde el primer momento, probablemente hubieras terminado ya.
Bulma sonrió y se acercó a él, por lo que Vegeta se preguntó si iba a pegarle nuevamente, claro, si ese suave roce podía ser calificado como golpe. Pero en cambio, plantó otro suave beso en la mejilla, provocando una explosión en el ki del príncipe.
—No cambias ¿verdad?
— ¿Por qué lo haría?
—Cierto, qué tonta soy. — Y la peliazul comenzó a juguetear con el rastreador, presionando botones y haciendo que el dispositivo emitiera un 'beep' rápido. Sus ojos se encontraban vacilantes. — Tal vez debas sentarte, esto tomará algo de tiempo.
—Yo no sigo tus órdenes.
—No son órdenes Vegeta — respondió la chica sonriendo aun cuando toda su atención se encontraba en el rastreador. —Es una sugerencia. A ver, ¡te ordeno que permanezcas sentado!
Él sonrió e inmediatamente se sentó. Su cuerpo elevaba alarmantemente la temperatura al tiempo que la joven sonreía ampliamente.
—Me di cuenta que no te he preguntado por Freezer en mucho tiempo.
La chica lanzó un sonido de molestia. — ¿Realmente tenemos que discutir de eso de nuevo?
—Sí, si quiero conseguir mi venganza. —Esa era una parte de él que nunca sacrificaría. —No importa a dónde iré ahora, le encontraré y me aseguraré de que muera en mis manos.
—Oh, no me malentiendas. En serio espero que lo hagas. — Y la chica lo miró un momento y luego suspiró. —Pero Zaabon no dice nada. Absolutamente nada. No puedo creer que llegué a pensar que era mi hombre perfecto. ¡Qué idiotez!
Vegeta pestañeó. — ¿Tú qué?
— ¿Eh? Nada. Todo lo que Zaabon siempre decía era básicamente que tenías que ser inmortal para pelear contra Freezer y seguir viviendo después.
¿Inmortal? La palabra resonaba en la cabeza del príncipe. Era algo completamente inalcanzable. Rayos, convertirse en súper saiyajin era todavía más razonable y eso, tomando en cuenta que él no contaba con algún punto de referencia que demostrara que algún saiyajin había podido transformarse. Su padre le había contado que era un derecho que tenía por ser miembro de la realeza, que sólo él podría transformarse en el guerrero legendario. Pero ese recuerdo hizo que Vegeta se burlara. No sería la primera vez que su padre alimentó falsas esperanzas. Dirigió nuevamente su atención a Bulma.
—Eso es completamente inútil. No hay manera que alguien pueda ser inmortal.
Ella lanzó una risa nerviosa y regresó su atención al rastreador, pero el príncipe ignoró tal comportamiento y continuó:
—El muy bastardo no es inmortal, entrenaré lo suficiente, no sé cuánto tiempo tome, y un día…
— ¡Listo! —Y Bulma regresó el rastreador. — Y ahora, no lo destruyas.
Vegeta gruñó, completamente satisfecho y tomó el rastreador procediendo a colocarlo sobre su ojo, pero se detuvo ante un gemido de Bulma.
— ¿Qué pasa muchacha? —Ella puede ser absolutamente exasperante.
—Nada— musitó lanzando una mini sonrisa tímida que logró poner al príncipe realmente ansioso. —Es sólo que sin el rastreador puesto te ves realmente lindo.
Los ojos de Vegeta se abrieron ante las palabras. —Soy el Príncipe de los saiyajin, yo no luzco lindo. —Replica con una voz gruesa.
Pero Bulma continuó con su risa burlona al tiempo que colocaba las manos en sus caderas y pretendía analizar al joven guerrero.
— ¿Quién es la chica aquí Vegeta? Creo que yo soy la experta en chicos lindos. Y tú lo eres y mucho.
— ¡Deja de decir eso!
—No te entiendo. —Menciona, acercándose lentamente a él y pasando las manos sobre sus musculosos hombros, ciñéndose a su cuerpo. Vegeta permaneció impasible, completamente inseguro de lo que estaba sucediendo, de lo que ella estaba haciendo. Siempre se había sentido orgulloso de sus habilidades para leer los movimientos del enemigo. Era un estratega experto. Pero Bulma no era un enemigo y sus acciones se volvían impredecibles. Todo el calor y energía comenzaban a recorrer su cuerpo, su espalda, acumulándose en la parte baja de su abdomen. Esa fuente empezó a invadir su cerebro, sus pulmones, provocando que su respiración se volviera entrecortada. Los labios de Bulma se tornaron en una sonrisa leve.
— ¿No puedes aceptar un cumplido? ¿O prefieres que te llame de otra forma?
Él no respondió y permitió que los delicados dedos de la chica se arrastraran sobre su armadura, deseando no llevarla puesta. Sus pensamientos repentinamente dejaron de estar en conflicto, sintiendo un alivio inmediato al percatarse de que su mente ya no estaba dividida. Vegeta consintió que las manos exploradoras de Bulma recorrieran sus brazos, con lo cual, aparecía una sonrisa de sorpresa ante su musculatura. Él se permitió tocarle el salvaje cabello azul nuevamente, ese color que ahora le parecía más hermoso que extraño. Se maravilló ante los ojos impresionantes de la chica, era como si nunca la hubiera visto bien. Mientras los suyos eran oscuros, los de ella parecían una muchedumbre diferentes de tonos azul enmarcando sus pupilas negras en un contraste perfecto. Una criatura peculiar. Ahora, sus dedos presionan en la base del cuello de la joven, empujándola más a él y consiguiendo un pequeño jadeo por parte de. Dejó que sus manos rondaran su piel pero pasó a aferrarse firmemente a sus caderas atrayéndola nuevamente más cerca de su cuerpo. El instinto se había convertido en guía, porque la experiencia estaba más que ausente en su cerebro. Bulma comenzó a respirar bruscamente cuando su boca golpeó su piel acrecentando el contacto. Sus dientes rasparon ligeramente su cuello y pronto fueron sustituidos por sus labios. Vegeta la besaba al azar, en su mandíbula, en la clavícula, en la base del cuello y cada una de estas caricias parecían ganar una reacción diferente en la chica que tenía fuertemente entre los brazos.
Él se apartó un poco permitiendo que su respiración descansara sobre la piel delicada y caliente que tenía enfrente.
— ¿Qué has hecho? —Su voz resonó tan profunda que casi no la reconoció.
Bulma tomó un tiempo para que la palabra llegara a sus labios. — ¿Qué? —La chica sonaba como si estuviera conteniendo la respiración.
La sonrisa de Vegeta creció arrogante, no se había percatado de lo mucho que ella estaba disfrutando todo. Para su desesperación, él levanta la cabeza permitiendo residir sus labios contra su mejilla derecha. — ¿Qué fue eso? — Él presionó suavemente contra su piel intentando imitar el beso de Bulma, pero ella se alejó inmediatamente.
—Yo no quiero hacer eso. — Pero ella se apretó más hacia él cuando vio una muestra de irritación en su rostro. —No tengas miedo ¿de acuerdo?
—Hmp, ¿acaso no recuerdas con quién estás hablando?
Bulma mantuvo su sonrisa inclinándose hacía él. Vegeta se mantuvo quieto pese a que su instinto le gritaba que corriera para atrás. El chico se quedó inmóvil, sintiendo como la nariz de la chica tocaba la suya. Su cálido aliento le golpeaba sensualmente en la cara.
—"Esto no puede ser bueno". —Se niega para si pensando. —"En realidad no me importa." —Su cuerpo temblaba de impaciencia. —Sólo hazlo.
Ella lo interrumpió bruscamente, empujando esos delicados labios contra los del guerrero. La sensación era diferente, completamente distinta a cualquiera que hubiera experimentado. Húmedo, cálido, intenso y fuerte. Este contacto le era tan desconocido y a la vez único. Él sintió frotarse más fuerte contra ella, llegando a ser insaciable este efecto. Sus labios eran sumamente suaves, su dulce aroma penetraba completamente su ser, más fuerte de lo que podría creer de una criatura tan débil. Vegeta casi rompe el contacto cuando sintió la lengua de la chica en el pliegue de sus labios, pero Bulma lo hizo por él, cosa que lo desanimó.
—Abre la boca.
El príncipe sonrió. — ¿Perdón?
—Se supone que…
Era su turno para interrumpirla. Pero a Bulma no le pareció importar caer en el hambriento beso del saiyajin. Él no era de los que acataba órdenes. Con agilidad permitió que su lengua presionara contra la boca de la chica, la cual abrió los ojos ligeramente molesta, pero feliz ante la obligada petición. La combinación de calor entre sus cuerpos consumía cada centímetro de su piel, quemando a través de su sangre. Él comenzó a frotarse ferozmente cuando con su lengua recorrió la boca de la chica..
Era algo completamente delirante. Pero él no tenía suficiente con ese contacto superficial. Percibía sus articulaciones como si hubiera recibido una paliza. Pero seguía sin importarle. Sólo estaba hambriento de más. Una oleada salvaje de adrenalina recorría sus venas provocando que presionara más fuertemente contra su cuerpo el agarre que tenía en la cintura de la chica. Era una necesidad frenética.
Bulma se separó nuevamente, jadeando y secando su boca del rastro húmedo de saliva. —Eso me lastima.
Él recuperó rápidamente su respiración tranquila, pero aún observaba su efecto en ella, pues intentaba inhalar profundamente para tomar más oxígeno. Trató de refrenar su impulso por cerrar la escasa distancia que había entre ellos.
— ¿Qué esperabas?
Pero en realidad el chico no tenía ni idea que le estaba haciendo daño, pues ya se estaba refrenando bastante para no ser peligroso aunque su cerebro y hormonas apelaran por aflorar esa versión.
—Algo como…— Bulma se sentó en el suelo con las piernas cruzadas. —Como si fuera… — dejó de hablar y un rubor invadió su rostro, pero el orgullo pudo más y se obligó a continuar. — ¿En serio Vegeta? Sabes que no soy tan fuerte como tú. Pero que irónico, pensar que podías lastimarme al besarte.
Él se agachó y tomó la delicada muñeca dando un ligero tirón arrastrándola de nuevo hacia arriba, dejando que el cuerpo de la chica se apoyara sobre el suyo mientras sus dedos se abrían paso entre los mechones azules.
—No sucederá de nuevo, no era mi intención hacerte daño.
Ella sonrió y permitió que su mano pasara por el cuello del príncipe.
— ¿Quién lo diría? En realidad eres tierno.
Él la ignoró. —Aunque no es mi culpa que seas tan débil.
Bulma resopla y se aleja de él al instante. —Idiota.
—Debilucha. — murmuró sonriendo a sus bromas y luego lentamente se acercó. —Tenemos que volver a la cueva y dejar a Nappa en la nave.
Vegeta entrecerró los ojos al notar que Bulma necesitaba una explicación.
—Tú tienes las cápsulas con las naves que usaremos y no hay manera en que yo deje que Nappa muera en Karbos. Después de todo lo que me ha hecho, merece sufrir bajo el imperio de Freezer.
—Oh Vaya. —Ella tendió sus manos. —Tal vez ahora deberías sostenerme como una persona cuando volemos.
—Hmp. —Él la tomó por la cintura y la colocó por arriba de su hombro. —No lo creo.
Agradezco a Mi Beta DevFanfiction y a mis amigas que me apoyaron.
¡Qué pequeñas son mis manos en relación con todo lo que la vida ha querido darme!
R.J.S.
