Disclaimer. Nada me pertenece, es sólo con fines de entretenimiento.
Hola a todos y todas, no había muerto (y lamentablemente tampoco andaba de parranda). Lo prometido es deuda, aquí está la actualización del fic, nunca he pretendido dejarlo a medias. Voy lento, pero algún día lo terminaré. Quiero agradecerles a aquellos que se han tomado la molestia de dejarme un rw. Me significa mucho el saber que aún se encuentran al pendiente de la historia.
Lamento si en la primer leída no está perfecto el capítulo xD lo subí con desesperación. Mi romi está en proceso de revisión.
Les mando un abrazo enorme. Ésto no es el final... ésto apenas comienza.
Capítulo 15
Voluble
Vegeta se encontraba hurgando entre las cápsulas, maldiciendo cuando abría la equivocada y esta se encontraba repleta de ropa.
—No necesitas acomodar eso de nuevo —Bulma suspiró observando cómo el príncipe la ignoraba sumergido en su hábito neurótico. Se sentó en el suelo con la cabeza en sus manos, viendo como él doblaba los trajes de entrenamiento antes de encapsular todo nuevamente. Su mente no podía dejar de escapar hacia ese especial encuentro que tuvieron. Las piernas prácticamente le temblaban con la simple idea de los labios del saiyajin sobre los suyos. Claro, la fuerza que él usó dolió como el infierno, pero fue parte de la intensidad del momento y una de las razones por la cual ella deseaba que se repitiera todo de nuevo. Eso y por supuesto el hecho de que estuvo realmente lindo. Aun así trataba de distraer su mente de las cosas concernientes a Vegeta, sabiendo que tenía cosas más importantes que pensar, como en cosas concernientes a cómo volver a casa.
—"Tendré tiempo para eso después, ¡finalmente tengo un novio!" —La peliazul pestañeó repentinamente y trató de frenar el repentino ataque de risa que se avecinaba—. "¿Sabe acaso Vegeta qué es ser un novio?"
Rápidamente la chica decidió no comentarle nada al respecto, estaba segura que estaría más cómodo con la idea si no sabía de qué se trataba.
—Muchacha, ¿no se supone que las cápsulas tienen un número por una razón? —Vegeta abría otra apareciendo ahora la mochila de la chica.
—"Todo menos el radar del dragón, espero en serio no tener que construir otro" —Ella se preguntaba cómo reaccionaría el guerrero si le contara sobre las esferas y su deseo—. "Probablemente pensaría que fue estúpido" —Sonrió, sí en definitiva esa sería su respuesta.
—Ahí está. Esa pequeña descripción en la tapa que sirve para identificar qué hay en la cápsula, pero es inútil claro, si ésta no coincide con lo que hay dentro.
Vegeta levantó una ceja: —Tienes que enseñarme más sobre cómo funcionan estas cosas. Muchacha.
—¿Impresionado verdad? —Bulma sonrió tomando cualquier cumplido que pudiera conseguir del príncipe—. Por cierto, estuve pensando en la luna artificial cuando me dejaste varada en ese desierto —Inmediatamente la chica sintió el interés de Vegeta lejos de las cápsulas.
—¿En serio?
—Ajá, verás las ondas Blutz son sólo ondas de luz solar reflejadas en la luna. Y la única diferencia entre ésta y la lunar es la radiación verde que la luna que emite. —Ella pausó por un segundo observando si Vegeta estaba prestando atención—. ¿Tú solamente te puedes transformar en luna llena cierto? Cuando estuve con Goku no sucedía nada en las otras fases.
—Sí —respondió un Vegeta curioso—. Pero, ¿cómo funciona eso?
—En luna llena la radiación verde incrementa a 17 millones de unidades zeno por segundo. Es probable que esa cantidad te permita transformarte.
El saiyajin gruñó: —¿Tu punto?
—Mi punto es que no importa el tamaño de la luna, si las ondas Blutz son de 17 millones por segundo sin que el círculo perfecto refleje la superficie y, si fuera posible comprimir la atmósfera en orden para crear un área que permita la radiación verde. Crearías la luna artificial.
Vegeta sacudió su cabeza y recogió la última cápsula que contenía la nave espacial de Nappa.
—¿Cómo supiste…?
—Soy un Genio, ¿recuerdas? —Ella le dedicó una breve sonrisa y puso todas las cápsulas en su caja metálica—. Es probable que te lleve un poco de práctica pero pienso que si logras comprimir el aire de la atmósfera adecuadamente lo lograrás.
—Por supuesto que puedo y lo haré —Él vio cómo se levantó la chica lentamente antes de caminar hacia ella, poniendo protectoramente sus manos alrededor de su delicada cintura—. Tengo completo control en mi estado Ozaru, sólo espero no asustar a tu raza cuando me transforme.
Bulma se inclinó disfrutando de su calor.
—Oh, bueno te enviaremos a algún lugar sin gente para que puedas practicar. De hecho, tengo en mente un castillo que podrías destruir —La chica sonrió un poco pensando en el pequeño Pilaf y sus secuaces huyendo con pavor del mono gigante—. "Me pregunto cómo se verá" —Ella no tenía duda que debía ser terrible, pero la satisfacción de ver a ese pequeño ego-maniaco corriendo despavorido valía totalmente la pena.
Presionó juguetonamente en su estómago diciendo: —Sólo promete no matar a nadie.
—Él no puede hacer eso.
La voz de Nappa provocó que Vegeta soltara inmediatamente a Bulma, a lo cual la chica perdió su balance y cayó de rodillas al suelo. El gigante caminó hacía el príncipe y la chica de cabello azul, dirigiendo a esta última una mirada de desprecio. Vegeta apenas retuvo un gruñido depredador.
—¿Qué diablos haces Nappa?
El saiyajin más alto ignoró la pregunta y se sentó apoyando las manos en sus rodillas mirando directamente los ojos azules de Bulma. El corazón de ella se hundió nervioso y completamente asustado. Nappa habló de nuevo.
—Repítetelo hasta que lo creas, está hecho para matar. Vegeta es un asesino.
—"¿Qué está tratando de decir?" —Bulma cerró los ojos confundida sintiendo cómo la acidez quemaba su garganta —Yo sé… Yo sé que ustedes chicos tienen que matar a los dirigentes o reyes de estos planetas para que Freezer pueda tomar el control.
Nappa se burló—. ¿Así lo piensas? ¿En serio crees que es todo lo que hacemos? —Respondió haciéndole un gesto a Vegeta con el codo. El príncipe estaba prácticamente congelado, sus ojos rígidos y fríos, su cuerpo completamente inmóvil. El saiyajin más viejo sonrió frente a ella, con su bigote crispado—. Yo solo he aniquilado a una raza entera.
—"¿Qué?" —Sintió cómo un líquido amargo inundó su boca y recorrió todo su cuerpo dejando paralizadas sus extremidades. Fue afortunado que ya se encontrara en el piso, salvándose de una terrible caída, pero su mente seguía hilando, trazando, sus peores pensamientos se veían confirmados y aunque su garganta no procesaba el acerbo sabor de la información, la pregunta no pudo evitar brotar en sus labios—. ¿Qué?
—Se suponía que yo sólo tenía que hacer la mitad pero Vegeta estuvo muy ocupado entreteniéndose contigo. ¡Una lástima! Él usualmente ama las matanzas.
Bulma volteó su rostro hacía el pecho del Príncipe, incapaz de sostenerle la mirada.
—¿A eso te referías? —Las órdenes sonaron en su cabeza huecamente—. La mitad terminada para el final de la semana ¿Se supone que tienes que matar a todos?
—Hmp —Vegeta gruñó y asintió con sus ojos negros, sin temor de encontrarse con los de ella—. Freezer nos envía a estos planetas a matar cualquier forma de vida en ellos.
Bulma se levantó y se alejó de la sonrisa burlona de Nappa. Su estómago se encontraba revuelto y repentinamente se sintió mareada. Su mano izquierda tanteaba contra el borde del muro de la cueva en un fútil intento por mantener el balance—. Pero… ¿Por qué?
—Porque a él le gusta —Nappa sonrió viendo a Vegeta morder su labio para suprimir alguna réplica—. Oh, bueno, solía gustarle. No entiendo qué demonios le hiciste, pero ahora apenas si parece un saiya…
—¡ES SUFICIENTE! —Vegeta gritó y tomó a Bulma de la cintura, atrayéndola hacia él por más esfuerzos que hiciera ella por mantenerse lejos. El príncipe levantó su mano libre apuntando directamente al pecho del otro saiyajin — Ahora, debería matarte.
Bulma cerró sus ojos, tratando de silenciar sus temblorosas lágrimas. La voz y el tono de él sonaron trémulos, con un aura tenebrosa que le pusieron los pelos de punta y le revolvieron el estómago. Repentinamente ella recordó su primer encuentro, cuando la amenazó de muerte. Él era peligroso, salvaje.
—Por favor Vegeta… —Suaves lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas—. Déjame ir.
Los negros ojos del príncipe nunca dejaron de ver a Nappa, aun cuando se volteó hacia la salida de la cueva—. No —respondió sosteniendo su muñeca—. Nos vamos.
—¡Jeice te está buscando Vegeta! —gritó Nappa —¡Lord Freezer te quiere de vuelta! ¡Sólo quiere hablar contigo!
A eso, el príncipe saiyajin se volteó arrastrando a la de cabellera azulada consigo, levantando su mano. La esfera de energía encendía el aire, reflejándose en los brillantes ojos azules de Bulma que se encogía de miedo. La pequeña explosión voló desde su mano y Nappa se puso en posición de defensa preparándose para un impacto que nunca llegó. La energía se convirtió en humo cuando el príncipe guardó la nave espacial del gigante—. Tú no mereces vivir.
Ni una palabra más fue dicha. Vegeta caminó fuera de la cueva poniendo a la chica sobre sus hombros, antes de volar por los cielos una vez más.
Las manos de ella comenzaron a golpear su espalda, su presencia la aterrorizaba.
—"¿Un asesino? ¿Él en realidad intentó matar a todas esas personas"' —pensó al tiempo que le pegaba con más fuerza—. "¿Cuánta gente habrá matado antes?" —Y se agitaba sin poder hacer nada en sus brazos; no pudo evitar sentirse mareada con lo que Nappa dijo y que Vegeta admitió—. ¡Déjame ir! ¡Déjame ir! —Sus manos empezaron a magullarse por los impactos con la armadura, pero ella siguió golpeando con desesperación. Una memoria pasó por su mente, su pasión al besarlo, permitiendo a un asesino causarle algo tan tentador— ¿Por qué no me lo dijiste? ¡Yo tenía el derecho de saberlo! ¡Esa es mi suerte!, ¿verdad? ¡¿Cómo pude permitirme besarte?!
Vegeta inmediatamente detuvo el vuelo y descendió, dejándola caer en el áspero suelo y alejándose con los brazos cruzados. De golpe ella detuvo sus lágrimas limpiando las manchas de su cara, no quería que él la viera llorando o débil. Bulma medio esperaba por una mirada retorcida o malévola. Se suponía que el monstruo había quedado al descubierto, con colmillos enormes, sangre goteando de sus manos y la mismísima mirada del mal bajo esa piel bronceada. Pero Vegeta sólo se quedó inmóvil, con los ojos vacíos. De hecho se veía como la misma persona arrogante, terca y rígida. Pero el estigma de 'asesino serial' se sostenía en su mente.
—Muchacha.
Ella sacudió su cabeza, con lágrimas en los ojos. La voz de él sonaba lenta, intentando ser suave. Sin embargo ella no podía acercarse —Dime que Freezer te obligó a hacerlo todo. Dime que despreciaste cada momento de.
—No me gusta mentir, Bulma.
Su cabeza se giró ante esas palabras. Su nombre. Él nunca pronunciaba su nombre. Esa forma tan especial en la que sus labios se juntaron para producir el sonido que hizo que su corazón se detuviera y latiera con fuerza nuevamente, dejando que su interés fluyera nuevamente. Su voz fue aterciopelada, casi ajena en contraste con su ronca voz. Las lágrimas dejaron de rodarle por el rostro y recobró un poco la compostura, capaz de mantener contacto nuevamente.
—¿Entonces por qué lo hiciste?
Vegeta la miró seriamente.
—Está en mi sangre, es parte de lo que soy. Tu amigo, Kakaroto fue enviado a tu planeta para matarlos a todos. Somos una raza guerrera, Bulma. Es lo que los saiyajines hacemos.
—¡Goku nunca nos mataría! —La mujer se levantó y gritó, en su mente pensaba que su excusa era pura mierda—. Eso es lo que tú haces, Nappa y probablemente Raditz también. No intentes arrastrar a Goku a tu nivel. Él no es así. ¡Él no asesina gente! Él no es… ¡Él no es…!
—¿Él no es qué?, ¿un asesino? —Vegeta se dio la vuelta, su voz contenía veneno cuando golpeó el aire—. Yo nunca seré como tu patético amigo. Él es una desgracia para mi raza. Una raza de la cual soy el Príncipe. ¿Qué esperas de mí?, ¿que sea ese 'hombre perfecto' del que balbuceabas antes?
Por supuesto eso era lo que ella esperaba. De hecho, se suponía que él era exactamente eso. Y sin embargo…
Bulma no sabía que pensar. Vegeta era inicialmente aterrador, pero él era un asesino y de grandes magnitudes. Ante ese pensamiento le dieron ganas de vomitar, vomitar y de gritar hasta que su garganta se encontrara seca.
Él se mofó cuando no obtuvo respuesta. Volteó a verla por encima del hombro dándole una mirada con una expresión muy poco familiar en él. ¿Estaba herido? Su cabeza inmediatamente se giró dando un paso atrás con los brazos cruzados en una postura estable aunque parecía nervioso.
Ella no podía dejar de ver a un niño bajo el semblante de piedra. Ese asustado y triste chico había sido llevado lejos de su hogar, sólo para ser forzado a trabajar para la bestia que voló su planeta. Él no era malo. No era un monstruo. Sin importar lo que su mente le dijera, ella no se arrepentía de besarlo.
—Nadie es perfecto.
Esas palabras hicieron que el príncipe se volteara, dejando caer sus brazos del pecho a un costado—. Soy un asesino.
—No lo eres más.
Vegeta suspiró.
—Eso no lo sabes.
—¿Quieres matar a alguien más? Aparte de Freezer claro y tal vez a Nappa. —Su voz sonaba cómplice. Ella no sabía cómo podía tener esa confianza en él. Tal vez porque no era el monstruo ahí. Simplemente no podría creer que el príncipe de todos los saiyajin quisiera gastar su tiempo asesinando a criaturas indefensas. No había ninguna ganancia, ni honor o reto. Así no era Vegeta. ¿Se ha visto atrapado en ese personaje como una marioneta asesina? Tal vez, pero no era su libre albedrío.
El príncipe no dijo nada, el silencio le otorgaba la confirmación de sus pensamientos.
Bulma sonrió.
—Siendo así…
Vegeta la miró con los ojos entrecerrados dando un paso hacia ella, causando que el polvo se arremolinara a su alrededor. El aire olía a humedad y la chica sintió la necesidad de alejarse del saiyajin.
—Entonces, ¿me aceptas así? —La miró más molesto que confundido—. ¿Qué está mal contigo?
—Hmp —Bulma echó hacia atrás su cola de caballo, repentinamente defensiva pero sin miedo—. Lamento si yo puedo ver lo bueno que hay en las personas. Tú podrás actuar feroz pero en realidad has hecho mucho por mí —Ella sonrió poniéndole la mano en el hombro e ignorando su notable estremecimiento—. Si fueras tal y como Nappa dice, me hubieras asesinado hace mucho tiempo.
Vegeta sonrió ante su engreído razonamiento.
—¿Qué te hace pensar…? —Pero el rastreador en su rostro emitió un sonido repentino y molesto—. Ponte detrás de mí.
—¿Vegeta? —Ella abrió sus ojos confundida cuando se sintió en el piso nuevamente y cuando él se le colocó enfrente en posición de ataque.
Pero él la ignoró, dirigiendo su mirada hacia arriba, al destello de energía púrpura que cruzó el cielo antes de detenerse en el aire.
Era otra persona aterrizando frente a ellos con una brillante piel roja y cabello blanco. Era de estatura corta, más que Vegeta, pero tenía un semblante arrogante en el rostro. Dio un golpecito en el aire antes de hablar.
—Hola, tú debes ser Vegeta. Mi nombre es Jeice.
El príncipe no dijo nada en respuesta, de su boca sólo se escapó un gruñido. Sostuvo los brazos protectoramente como escudo para Bulma por si hubiera un ataque por parte de Jeice.
—Veo que no eres del tipo amigable —Jeice sonrió y comenzó a caminar en un pequeño círculo—. Mira, Lord Freezer sólo quiere que te lleve de regreso, vivo. Una tarea fácil si lo preguntas, y cuando te entregue seré promovido a las fuerzas especiales, así que…—El extraño alíen se colocó en pose de defensa—. ¿Entonces Vegeta?, ¿me harás esto fácil o difícil?
—Jódete.
—Adivino, difícil —se tronó los dedos y dio un paso, deteniéndose de golpe cuando se percató de la presencia de Bulma—. ¿Qué es eso?, mi rastreador ni siquiera la detectó. ¿Es tu chica?
El saiyajin retrocedió tanto que sus botas casi pisan el rostro de la peliazul.
—No la toques.
Jeice se encogió de hombros.
—No estoy aquí por ella. Pero en realidad no entiendo por qué la defiendes.
Bulma se enganchó al tobillo de Vegeta. Su antiguo miedo no era nada comparado con el que le inspiraba este sujeto. Tenía músculos mucho más marcados cuando cruzaba sus brazos e incluso podía percibir que era peor que Raditz o Nappa.
—No importa lo que pienses. Vete —escupió Vegeta.
—Sólo me da curiosidad —respondió el otro guerrero inclinándose hacia adelante— Ese tipo azul dijo que ella era una especie de espía para Lord Freezer y aquí estás tú, cuidándola como una mascota.
—¿Qué? ¿De qué demonios estás hablando?
—Ese sujeto —respondió Jeice desde su lugar con la mano bajo la barbilla, pensando—, el afeminado raro. Zaabon, dijo que le robaste a su mascota.
El príncipe saiyajin escupió disgustado por lo que escuchaba, Bulma sintió sus piernas tensas, pero esperó, asustada y confundida. Cuando Vegeta habló su voz sonaba peligrosa, excepcionalmente baja y rasposa—. No sabes lo que estás diciendo. Tal vez un golpe en la cara te caería bien.
Una explosión escapó de su mano antes de que Bulma incluso pensara que él iba a realizar algún ataque. La luz amarilla voló por el aire directo al rostro de Jeice. Ella estaba segura de que la inmensurable energía haría impacto dañándolo severamente y borrando esa sonrisa perversa. Pero el piel roja simplemente levantó su brazo enguantado, enviando la energía muy lejos tal como lo haría con un insecto.
—¡Ja! ¿No lo puedes hacer mejor Vegeta? Lord Freezer dijo que posees gran inteligencia, pequeño simio. Pero ni siquiera puedes distinguir quién es tu verdadero enemigo.
Vegeta gruñó como animal salvaje, enseñando sus dientes ligeramente. Entonces súbitamente encaró a Bulma:
—¿Cómo llegaste aquí?
Ella pestañeó completamente confundida y se alejó de él. Vegeta era el que de alguna forma se las arregló para alejarle a Zaabon el tiempo suficiente y llevarla a Karbos. Era el único de todos que en realidad sabía… sus pensamientos se detuvieron cuando se dio cuenta de lo que él le estaba pidiendo. Interiormente siempre tuvo miedo de esa pregunta.
—¿Te refieres a cómo llegué a la estación de Freezer?
—Sí —respondió con un bufido—, ¿cómo llegaste aquí?, ¿cómo entraste a mi habitación?
—Yo… —Ella sacudió su cabeza. No podía verlo de esa forma. La ira, el sentimiento de desconfianza y traición manaban de sus ojos negros. Pero no quería decirle sobre las esferas del dragón. No frente a Jeice, no cuando se encontraba aún insegura sobre lo que él desearía— No soy un espía, Vegeta.
—Claro, claro pequeña —Jeice regresó a su postura de ataque—. Mira, de hecho no me importa si lo es o no. Es exactamente lo mismo para mí. Pero se suponía que Raditz debía llevarla de regreso y entregarla al adecuado. Es todo lo que sé. Pero si él falla esa misión… haría que mi éxito fuera mayor.
Los ojos de Vegeta pasaron de Jeice a Bulma.
—¿Tu punto?
—Te dejaré nivelar la situación si vienes conmigo tranquilamente.
Ella mordió su labio, aterrada. Vegeta se encontraba sin expresión, mirándola sin sentimiento o compasión, estático, cosa que la asustaba en demasía. Su voz se elevó, tensa, mientras trataba de contener las lágrimas que amenazaban con derramarse.
—¿Vegeta?
—Cállate muchacha —Se volvió hacia Jeice y sonrió—. Es muy generoso de tu parte. Tomaré tu oferta con una condición.
Jeice levantó una ceja.
—En realidad no estás en posición de negociar.
El príncipe saiyajin cruzó sus brazos.
—Déjame disfrutar un último momento con ella. Después la eliminaré y me encontraré contigo para regresar. Estoy seguro de que lo entiendes y así me encontraría más… cooperativo.
Bulma volteó a ver que al principio el alíen rojo se encontraba a disgusto con el plan, pero eventualmente asintió.
—Te doy sólo una hora. De lo contrario podrías morir accidentalmente en la lucha —Y sonriendo maliciosamente se dirigió a la Bulma—. Diviértete, cariño.
Jeice dio una mirada de advertencia a Vegeta y voló, desapareciendo en el anaranjado cielo.
Quiero Agradecer a mi Romi por ser mi beta desde el inicio, por ayudarme a ver lo que yo no alcanzo a percibir.
Un beso a todos los que se toman el tiempo de dejarme un Review, es bonito ver por escrito que el trabajo realizado agrada a más personas.
La pregunta del millón... ¿Cuándo será la siguiente actualización?
Sólo puedo decir que ya empecé con el capítulo. Desearía hacerlo el fin de semana (crucen los dedos porque así sea).
Les mando un enorme saludo. sonrían, la vida no es fácil, pero es MUY BELLA.
