¡Hola!
Bueno... xD tuve un momento de inspiración, nada mejor para un día lluvioso como el que acabo de tener. Debo decir que escribí demasiada narración y pocos diálogos ._. Pero en algunos capítulos son necesarios xD les prometo que para el próximo les traigo algo con más diálogo.
Con esto de la nueva opción de poner imagen al Fic me quedé algo trabada xD no tengo ni idea de que imagen poner, una que exprese la imagen de escudo de Sakura y la debilidad de Itachi ¬¬ así que... si alguien ve una imagen perfecta para este Fic, denme el enlace, gracias.
Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, sino a Masashi Kishimoto. Solo la historia es de mi completa autoría.
[CORREGIDO]
Unbreakable
CAPITULO III
Hoyo en el Pecho
Sakura se levantó con pereza de la habitación para darse una ducha rápida, saliendo ya vestida abrió las cortinas y se fue a la habitación de en frente donde se encontraba Itachi durmiendo. No dejaba de sonreír, ya que desde que Itachi se dejó estar al cuidado de ella éste parecía estar más tranquilo, tanto que dormía de una forma diferente como la primera vez que lo vio. Las semanas desde entonces habían pasado en un cerrar de ojos, y con eso la salud de Itachi mejoraba poco a poco, aunque su chakra aun permanecía desvanecido. Sakura estaba segura de que ese fluido de chakra estaba aún en su cuerpo, ya que sino el tratamiento que ella llevaba suministrándole hubiera sido doloroso para él, el cuerpo de una persona sin chakra en su sistema es más sensible a los tratamientos de las kunoichi.
Aun así Itachi tenía una resistencia sin igual, siempre mostrando una expresión neutra que no deja entre esa debilidad que todo ser humano posee, es por eso que Sakura sonríe cada vez que ve una muestra de gratitud en el chico, porque está dejando ver ese verdadero lado suyo. Sakura admiraba su fortaleza, resistía todo sin ninguna queja, y era divertido ver cómo en ocasiones este incluso le retaba. Muchas veces recordaba lo que estaba haciendo, lo que era Itachi y si este podía resultar ser un farsante que solo quería recuperarse para seguir matando. Las dudas llegaban en cualquier momento ¿Seria una trampa? Había desechado la idea cuando Itachi le había dejado ser su enfermera, pero aun así las palabras de no cambiar eran cosas que no se podían olvidar en la mente de Sakura. Incluso tenía miedo de que cuando ella menos se lo esperara ya estuviera muerta.
Como de costumbre Sakura abría las cortinas de la habitación de Itachi, lo despertaba y lo llevaba a su baño donde él ya sabía dónde estaba todo gracias a su buena memorización. Mientras él se duchaba ella limpiaba su cuarto, tendiendo la cama y barriendo un poco. Después de aquello bajaban para desayunar y Sakura salía al río para lavar la ropa de aquel día, había días en los que Sakura iba a Suna para comprar comida, la mayoría era enlatada ya que a Sakura no le gustaba ir a comprar diario la comida por miedo de dejar solo a Itachi, y en una ocasión le había mencionado a Itachi la idea de comenzar a cazar animales por el bosque.
Esa mañana el día había comenzado nublado, ignorando los acontecimientos que vendrían después. Sakura se levantó como de costumbre e hizo la limpieza de la casa, al ser un día tranquilo dejó a Itachi dormido para que pudiera descansar de todo el tratamiento. Estaba consciente de que su cuerpo se encontraba débil debido a sus inyecciones de chakra. Sus heridas ya casi cerraban, pero su chakra y la vista le preocupaban, ya habían pasado tres meses y su vista seguía igual, su chakra apenas y mostraba señales de vida. Lo sabía por su resistencia al inyectar su propio chakra, porque cuando ella lo aplicaba a gente normal de la aldea, estos solían retorcerse de dolor, llorar, gritar e incluso comportarse violentamente. Itachi demostraba resistencia y fuerza, aunque de vez en cuando escuchaba un quejido. Eso le daba esperanza de una recuperación más rápida.
Sakura fue a la cocina, con intención de preparar algo dulce y caliente para calentarse, pero su almacén estaba vació y eso significaba que tenía que salir otra vez para comprar comida. Suspiró de cansancio y antes de irse se aseguró de dejar todo bien cerrado para evitar intrusos, bueno, de todas maneras si se trataba de vándalos comunes, Itachi aun ciego podía encargarse de ellos, ya la había engañado muchas veces a ella de si en verdad estaba ciego. Tomó un pequeño bolso donde tenía su dinero y salió lo más rápido posible, quería regresar antes de que la tormenta iniciara.
Después de ir y regresar en un periodo de tres horas Sakura regresó cargando varias cajas unas sobre otras. Cada minuto miraba el cielo que ya estaba lloviendo a cantaron y esperaba que Itachi aun durmiera, total, apenas eran las once de la mañana, aunque parecía más tarde. Pasó por otro rumbo que ella conocía muy bien, que incluso era más rápido. Pero se dio cuenta al instante del suelo molido y lodoso causado de un gran movimiento, muchos de los arboles estaban derribados y estaba segura de que no eran por el viento. Justo cuando volteó, un kunai le roso la mejilla causándole un corte leve.
Sakura se quedo petrificada al mirar la escena. Un chico de cabello de cabello azabache estaba peleando firmemente con un anciano, al cual ella apenas y había visto uno a dos veces. Pero aun así logró identificarlos a ambos. Por temor de que la vieran salió corriendo de allí, tomando la dirección contraria para después tomar el camino normal y así llegar a su cabaña. No se había dado cuenta de que de las tres cajas de comida que tenía solo le quedaba uno por la prisa. Saltó por los arboles, se deslizó por los lugares más recónditos que se topaba, e incluso destruyo más de un árbol con un puñetazo. Las lagrimas en sus ojos se asomaban por culpa de la velocidad, no cerró sus ojos por nada y sus pupilas estaban tan dilatadas por los nervios y temor que no tuvo tiempo para hacer nada más que entrar a casa con prisa.
— ¿Qué sucede? —pregunto Itachi preocupado al escuchar entrar ruidosamente a Sakura, incluso su aliento era sonoro.
—Tenemos que irnos —Sakura con rapidez subió el segundo piso, tomó su mochila y tomo dos mudas de ropa suya y de Itachi e inconscientemente otras cosas, después su caja y después la mano de Itachi. A regañadientes lo llevó hasta la puerta, y con rapidez empezó a correr lo que pudo, tomada de la mano de Itachi que cargaba la caja de despensa sin saber bien qué era.
— ¿¡Qué está pasando! —exclamo el muchacho, pero Sakura ni siquiera se dignó a mirarle, aun más, se puso más rígida cuando escuchó una explosión.
— ¡Corre!
Sakura emprendió su ida con más velocidad, e Itachi apenas y pudo seguir el ritmo a causa de su ceguera y su debilidad en el cuerpo. Aun así no trato de decir nada, porque sentía la mano de Sakura fría y temblorosa. Al igual que la de los habitantes del Clan Uchiha el día en que él los asesino. Sin duda la explosión inquietó a Itachi también, una explosión con ese sonido significaba dos cosas, o que eran muy fuertes, o que estaba muy cerca. Supuso que Sakura huyo por las dos razones, así que no quiso preguntar, no hasta que ese estado de pánico en ella se desvaneciera.
Itachi no se dio cuenta de cuánto tiempo estuvieron corriendo, pero sí de que fue mucho tiempo, quien sabe cuántas horas… ¿Tres, cuatro…? Quizá cinco horas de trayecto, pero sintió que ella iba más lento cuando las brisas que le pegaban a la cara eran más fría. Quizá ya empezaba a atardecer. Luego de un rato empezaron a caminar, Itachi en ningún momento se sintió saltando en los arboles, eso significaba que Sakura aún en su colapso nervioso se dio cuenta de que él no podía saltar los arboles sin caerse al menos una vez, por eso corrieron por el suelo todo el tiempo. Itachi ya ni sabia por qué sus manos seguían tomadas, intentó zafarse y dejarse guiar por el ruido de las pisadas de Sakura, pero ella se la apretujaba más fuerte, la que necesitaba el apretón era ella y no él.
—Aquí podremos descansar… —escuchó por primera vez la voz de Sakura en todo ese tiempo. Y él se tranquilizo que ya tuviera el juicio para hablar calmadamente. Las manos de Sakura soltaron las suyas y con cuidado este le entregó la caja que llevaba en su otra mano. Ella, guiando a Itachi hasta un lugar rocoso, donde pensó que era una cueva, sacó todo la comida. Casi todo era comida enlatada y botellas de agua, perfecto para aquella ocasión.
— ¿Qué fue la explosión de hace rato? —se arriesgo a preguntar Itachi. Hubo un momento de silencio, en el que Sakura pensó si sería bueno contarle o no, total. La persona que vio no le levantaría mucho los ánimos a los dos.
—Era una batalla, si esa batalla se expandía la cabaña hubiera quedado hecha pedazos, y nosotros hubiéramos muerto ahí.
— ¿Eran ninjas? —volvió a interrogar, Sakura apretujó sus manos en su falda.
—… Si… pero, no pude reconocerlos —Itachi se recargó en una pared de la cueva, su piel se estremeció por el frío y Sakura se dio cuenta de aquello. Se puso de pie y fue por leños, no sin antes avisar a Itachi, dejándolo con una manta que tomó cuando llegó a la cabaña. Y después de unos minutos Sakura regresó con una pequeña montaña de leños, algunos húmedos por el clima, donde encendió una fogata en medio de Itachi y ella.
—Eso te calentara —dijo Sakura ya más tranquila.
Al mirar su mochila se dio cuenta de que había llevado esa manta, dos camisas y dos pantalones para Itachi y dos pares más de ella. Le sorprendió llevar tanta ropa sin que se diera cuenta. Se dio cuenta también que la caja tenía un estampado con una promoción donde entregaba un sartén y platos, lo cual ella no se había dado cuenta en el momento que lo compro, pero en verdad agradeció tal coincidencia.
— ¿Tu… no tienes frío? —preguntó Itachi.
—No, no te preocupes —no supo cómo pero Itachi logró encontrar la mano de Sakura, tomándola con suavidad y delicadeza.
—Estas helada…
—Si… pero descuida, la fogata me… —no termino su frase, ya que Itachi con rapidez le jaló de su brazo y la atrajo hasta su pecho, donde la cubrió con la misma manta a los dos. Sakura se sonrojó hasta más no poder y agradeció que en ese momento Itachi no pudiera verla, hubiera sido peor si Itachi la hubiera visto con aquella expresión tan estúpida, según ella.
— ¿Estas mejor? —le susurró Itachi, comenzando a sentirse adormilado.
—Si…
Era un momento cómodo para ambos. Sakura no sabía cómo interpretar aquella acción, pero no quiso pensar en algo más por nervios, Itachi en cambio también se lo preguntaba, quizás era por la insoportable sensación que le causaba imaginar a Sakura temblar. Recargó su mentón en su cabeza y le abrazó con sus largos brazos, transmitiéndole el calor de la cobija, su cuerpo y la fogata, pero el temblor no desaparecía.
Y las explosiones tampoco, porque a pesar de que se escuchaban lejanos, tenían la preocupación de que llegara hasta la cueva donde estaban. Sakura aun no podía evitar de recordar el miedo e impacto que sintió en aquella zona de guerra, y al principio no corría por su seguridad, sino por miedo a que esa persona le mirara y le reconociera, trayéndole esas horribles sensaciones. No podía decírselo a Itachi, cada vez que intentaba sacar a flote la conversación su garganta dejaba de inhalar aire y un nudo se creaba allí mismo. Su cuerpo en verdad había reaccionado bruscamente, y fue hasta el momento en el que estaba en los brazos de Itachi cuando sintió el dolor de haber corrido durante toda la mañana, las cosas comenzaron a ponerse más frías cuando la lluvia se convirtió en una tormenta.
Los sonidos ya se habían aplacado, pero no la preocupación de Sakura e Itachi. Aun seguían en la misma posición e Itachi ya estaba profundamente dormido por orden de Sakura. Ella en cambio estaba en guardia toda la noche, no quería encontrarlo, y por alguna razón, no quería que encontrara a Itachi.
Pero después se dio cuenta.
«Mi objetivo es destruir a cierta persona»
De todos los meses que estuvo con Itachi, jamás se puso a pensar porque había quedado en ese estado. Aunque si se hizo muchas suposiciones, cosas como un ataque sorpresa a la base Akatsuki, algún plan fallido o una pelea cuerpo a cuerpo. Negó la cabeza rotundamente al pensar que la razón por la que él había quedado en ese estado fuera la que estaba pensando en ese momento, no podía ser… él no.
Pero ¿Quién demostraba lo contrario? El día de la presentación con su maestro Kakashi, esa persona había mencionado las cosas como un suceso, no un sueño. Él lo había jurado y por eso se fue. Él tenía la mirada puesta en ese destino, y nadie se lo hizo cambiar, ni siquiera ella. Era estúpido negar algo que podía ser la verdad absoluta. Y le asustaba saber en qué se había convertido para cumplirlo, las heridas en el cuerpo de Itachi Uchiha eran graves, hechas por alguien sanguinario sin compasión que no tuvo que pestañear ni bacilar para crear aquellas cortaduras, aquellas heridas, causar tales cosas con sus propias manos.
Y si regresaba a Konoha, con aquellas manos manchadas de sangre, con el deseo de seguir matando y seguir destruyendo lo que vea a su paso, ¿a ella le pasara lo mismo?, ¿Sería capaz de matarla a ella? Por su puesto, de eso no había duda. Inconscientemente Sakura pasó toda la noche pensando en ello, no se había dado cuenta de que la batalla que estaba afuera había terminado ni nada, solo apago la fogata y se dejo caer en el pecho de Itachi para dormir, esos brazos que por un momento le sacaron del horrible abismo de su pecho.
La tormenta de anoche se había convertido en una pequeña brisa de gotas al amanecer, y Sakura fue la primera en despertar como siempre. Pero no se pudo levantar por culpa de unos brazos que le abrazaban la cintura. Con cuidado los apartó de ella para poder levantarse, pero las manos se aferraban a su cuerpo, cuando pudo ser capaz de hacerlo, sintió un frío inmenso. El panorama del bosque combinado con la humedad, las gotas cayendo y la brisa, las volvían un bosque triste y desalentador, pensaba en ir a la cabaña para ver su estado, y justo cuando quería salir una voz le detuvo.
—Al menos di a dónde vas…—le dijo Itachi—. Así no tendré que preocuparme como ayer.
Sakura por un momento sonrió, preocuparse por él era su trabajo, no él por ella. Soltó una suave risa y cambió su expresión, aunque Itachi no la viera ella tenía la idea de que sabía cómo se sentía.
—No te preocupes, iré a revisar la cabaña… no tardaré.
La voz de Itachi se alejó conforme Sakura avanzaba con rapidez y a la vez en silencio. Itachi no le dejaría volver, no cuando ayer la vio en un estado tan vergonzoso y débil. E ir a la cabaña le ayudaba en dos cosas: asegurarse de que podían volver y para distraerse un rato de todos sus pensamientos. Incluso la brisa fría le distraía, pero aun así su cuerpo reclamaba el cuerpo fornido y caliente de Itachi con el que despertó. Había olvidado lo mucho que habían corrido, tanto que tardó horas en llegar a la cabaña, y encontrar una gran sorpresa.
La cabaña estaba destruida, hecha pedazos, añicos, el suelo de aquel lugar estaba quemado, donde en el centro de la zona había un gran círculo oscuro, donde la fuerza de aquel ataque se había concentrado. Y después un pequeño bulto tirado bajo la lluvia. Sakura se acerco lentamente, desafortunadamente desarmada y sin ninguna posibilidad de atacar, pero aun así lo hizo. Era el anciano del día anterior al que Sakura por fin pudo reconocer, aunque ya con aquellas heridas ya era irreconocible para otros. Danzo Shimura, un alto mando dentro de la estructura de Konoha, toda su vida Sakura lo subestimó por aquella apariencia pequeña y vieja, pero al ver su desempeño en la batalla contra Sasuke, en verdad se equivocó.
Sakura no tuvo ni siquiera la oportunidad de tratarlo, aunque en verdad no lo quería hacer. Tanto a Tsunade como a Sakura no les agradaba ese tipo, sus decisiones eran pensadas en beneficio de él y casi nunca por la aldea. De alguna forma se alegraba de que haya muerto. Pero después vio un segundo cuerpo, el cual no estaba negro por el ataque y solo tenía suciedad de tierra y sangre por todo su cuerpo. Sakura temió lo peor.
Sasuke Uchiha, vivo, o más bien casi moribundo frente a sus ojos. Con la respiración dificultosa y con el cuerpo totalmente herido y pálido. Sakura retrocedió unos pasos hacia atrás, llevó sus manos hasta la boca y se dejó caer de rodillas frente al cuerpo de Sasuke. Empezó a sollozar por un largo rato, y sus lagrimas empezaron a derramarse a cantaros y su llanto salió poco a poco, hasta convertirse en gritos.
Debería alegrarse como con Danzu, alegrarse de que él estuviera muerto y sus crímenes y fechorías hayan sido pagadas con la pena de muerte. Debería alegrarse de que la persona que dañó en lo más profundo a Naruto y a ella por fin se desvanecería. Debería… pero no. El hoyo de su pecho se hizo mil veces más grande y profundo, doloroso como si el peor veneno se hubiera filtrado en sus venas y su sangre se drenara de su cuerpo. De alguna forma… le dolía.
«El deber de un ninja medico es salvar vidas, sin importar… De quien se trate.»
Maldijo el día en que le dijo esas palabras a Itachi Uchiha, porque también las tenía que aplicar en su hermano.
Con cuidado arrastro a Sasuke hasta un árbol hueco y grande, tan grande que los cuerpo de Sakura y este cupieron a la perfección. Sakura le sacó su haori, dejándolo con el pecho descubierto. Se horrorizó al ver el estado de su cuerpo, incluso peor que el de Itachi cuando lo encontró. Sus manos se pusieron rígidas y temblorosas, no dudó ni un segundo en taparse la cara y el cabello con su chaleco, si llegara a despertar…
Curó herida por herida, cada una con atención especial, cada vez que Sakura lo escuchaba gruñir se sacudía de miedo, y volvía a revisar sus heridas ya curadas por si alguna no había quedado completamente bien. Parecía tonta, estúpida, contradictoria y terca ante su corazón. Era insensato, irrazonable, indefendible… curar a alguien que te hizo tanto daño, que por culpa de ese alguien haya tanto caos en los corazones de ciertas personas. Que por culpa de ese alguien ella lo ame con todo su corazón.
Cuando terminó volvió a llorar, su conciencia tenía toda la razón. Ella aun lo amaba, su corazón aun latía con rapidez cada vez que lo miraba, aun se sonrojaba cada vez que miraba su rostro más de cerca de lo habitual, su corazón se partía cuando miraba a Sasuke sufrir, y se sintió morir cuando lo vio a punto de verlo partir. Se suponía que se había ido de Konoha para olvidarle, para evitar que la gente querida de ella sufriera por él. De nada servía irse a cualquier lugar si seguía con ese tipo de terquedad. Necesitaba dejarlo ir.
No dudó más, se puso de pie y huyó lo más lejos que pudo. Por más que quisiera no se arrepintió de curarlo, tampoco de haberle salvado la vida. Pero si lo culpó por todo lo demás, por el dolor en su pecho, por sus lágrimas, y por todo lo demás que ella misma se causaba.
Cuando ya había vuelto a ponerse el sol del atardecer regresó, y lo primero que vio fue a Itachi acostado aun cubriéndose con la manta. El cuerpo de Itachi estaba temblando e incluso parecía pálido. Por la preocupación Sakura se acercó a revisarlo y resopló asustada. Su cuerpo estaba ardiendo por la fiebre, sudaba demasiado y su respiración era acelerada. Rápidamente Sakura le quitó la ropa, dejándolo solo en ropa interior y con ayuda de la ropa que trajo la colocó como un pequeño lecho para Itachi, salió un poco y se encontró con un charco limpio causado por la lluvia. Cortó un pedazo de su chaqueta que aun le cubría la cabeza y después la mojó, para ponerla después en la frente de Itachi. Su chakra no sirvió mucho ya que eso no ayudaba mucho a una enfermedad como la fiebre, solo le ayudaba para tranquilizarle un poco los músculos.
—Itachi… lo siento —soltó con lagrimas en los ojos, pero ella se sentía culpable. En esos días Sakura se había preocupado más por ella que por Itachi, se había preocupado más de que Sasuke apareciera e incluso le importó más curar a Sasuke que regresar a dónde la necesitaban. Se sentía pésima persona, pésima mujer, pésima enfermera, pésima en todo. Sakura tomó su mano con fuerza, queriéndolo ayudar un poco más.
Sakura pensó que era su imaginación o algo, pero la mano de Itachi le apretujó la suya, y por si fuera poco pareció que le sonreía. Ella no dijo nada, solo sonrió también, pero con tristeza, y se acurrucó a lado de su cuerpo, sabía que el calor corporal era bueno para cuando alguien tenía frío y no tenia de dónde buscar otra fuente. Sentía su cuerpo y el de Itachi unidos de manera especial, que le hizo olvidar que tenía una herida en el pecho. Una muy profunda que con el tiempo seria peor.
¡Eso es todo!
Espero que no se hayan quedado dormid s leyendo xD porque la verdad yo si, ok no es cierto. Espero que hayan disfrutado del capitulo.
¡Adiós!
