¡Hola! :D
Como verán, me las arregle para poder escribir aunque sea un pequeño capitulo. He encontrado mi memoria USB que usaba para mis trabajos escolares, y ahora lo estoy usando para guardar mis capítulos y poder escribir cuando me prestes una computadora n.n ahora mismo estoy en la de mi madre.
Muchas gracias a todas por sus comentarios, y he visto que tengo nuevas lectoras, ¡Espero que ustedes disfruten los capítulos como las que me siguen desde el primer capitulo! Aquí les dejo el próximo capitulo.
Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, sino más bien al mangaka Masashi Kishimoto, solo la historia es de mi autoria.
[CORREGIDO]
Unbreakable
CAPITULO IV
Lluvia Triste
Los días pasaron, y con aquello la ansiedad de Sakura. Cada día ella salía con miedo de encontrarse a Sasuke, que este viera a Itachi y ambos terminaran muertos en un pestañeo. La lluvia no había cesado desde la batalla de Sasuke contra Danzou Shimura, y eso también era otro problema. Itachi se sentía mucho más débil y vulnerable, su salud se había convertido en un dulce, en donde las enfermedades iban y se iban como molestos mosquitos. Cada vez que este intentaba salir de la cueva, ya sea para despejarse de la humedad o aburrimiento, Sakura estallaba en nervios, lo cual para él era una señal de que no quería dejarlo solo, pero en realidad a Sakura le aterraba que en uno de esas salidas Sasuke los viera. Sakura no lo volvió a ver desde aquella vez en su ahora destruida cabaña, y estaba segura de que él pudo sobrevivir con las curaciones que ella le aplicó.
Aquella noche la lluvia era suave, y milagrosamente Sakura pudo traer un ganso para la cena. Se había vuelto completamente común escuchar el sonido de la lluvia, y el fluir del agua que cada vez subía más de tono también. Sin embargo esa noche tenía un aire diferente en el lugar, no era la comida, tampoco el clima, sino el ambiente emocional. Sakura estuvo seria todo el día, con un semblante distraído y nada atenta a las pocas palabras que Itachi le dirigía, sin embargo este estaba consciente de todo, solo era cuestión de tiempo.
—Tenemos que mudarnos lo más pronto posible —dijo Sakura en medio del silencio—, si no lo hacemos podríamos…
—Si salimos en medio de esta tormenta no aguantaríamos, no sabemos que hay más allá de este bosque, y estoy seguro que tú no te has alejado de la cueva solo para vigilarme.
Itachi usaba un tono de voz severo, como si estuviera riñendo a una Sakura de diez años. Y Sakura sabía que él tenía razón, así como sabían era necesario salir lo más pronto posible, le preocupaba la situación en la que estaban. Ya se había dado cuenta de que la comida empezaba a escasear, con el paso de los días Sakura llegaba con menos y más temprano, debido a que los animales se escondían y el nivel de los ríos se desbordaban por las lluvias.
—El nivel del río esta comenzado a elevarse y muy pronto este diluvio creara una inundación, lo primero que inundara este río será la cueva, Itachi, la llenará por completo —dijo con seriedad, Itachi apretó el plato donde estaba comiendo, y los dos se sobresaltaron cuando el sonido de aquel plato romperse interrumpió la plática, los palillos de madera con los que Sakura comía estaban partidos a la mitad, causados por la frustración e impotencia de los dos ninjas.
Sakura odiaba las noches de aquel entonces, ya que su único medio para calentarse eran sus propios cuerpos y las pocas mudas de ropa que llevaban, pero fuera de eso estaban completamente expuestos al frío, las fogatas cada vez eran menos posibles de hacer, gracias a que la única leña que Sakura encontraba estaba húmeda, y no ayudaba en nada llevarla así. Así que tenían que dormir lo más cercas posibles el uno al otro. Aunque fuera incomodo al principio la necesidad de calor había hecho que se acostumbraran al cuerpo del otro.
Sakura tomó un impermeable y se aproximó a la salida, no sin antes ser notada por Itachi.
—¿Vas a salir con esta lluvia? —su voz sonaba un poco adormilada, pero era tan seria como siempre.
—Buscaré un nuevo refugio, tu salud es pésima y si seguimos aquí... —suspiro, con la frustración de decir aquello — empeorarás, o incluso…
No terminó su frase, porque solo salió corriendo hacia el bosque con una velocidad que Itachi solamente notó debido al silencio. La vista que Sakura hacia por todas partes era tan rápida como su recorrido, miraba por todas partes y más de una vez tropezó a causa del lodo en el suelo o las raíces gruesas de los arboles que sobresalían de la tierra. Sin darse cuenta las horas pasaron, y es que la las nubes grisáceas ocultaban el brillo del sol confundiendo la hora del día. Sakura no se sentía cansada todavía a pesar de las horas que llevaba corriendo, en su mente solo existía la esperanza de un refugio, un mejor lugar para Itachi. Y lo vio. Una densa nube de carbón que salía por una chimenea, una ventana con la luz encendida que daba el indicio se ser habitada. Como si su cuerpo se hubiera regenerado, sus piernas comenzaron a correr más y más rápido, y cuando estaba a punto de llegar a la puerta. Se desplomó en el lodo.
Sus parpados estaban caídos, pero escuchó los pasos de personas, los murmullos de una mujer y los de un hombre. La puerta se abrió, y el suspiró de una mujer hizo que intentara levantar la vista. Unas manos fuertes y cálidas le levantaron con facilidad, y ella misma pudo darse cuenta de que había perdido peso desde que escapó de Konoha. Se sintió después en una suave y acolchonada nube, la cual era una cama, donde incluso le quitaron sus sandalias y el impermeable y la arroparon como una pequeña niña.
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Se removió entre aquellas cobijas suaves y calientes, y por primera vez en días su cara no había amanecido fría ni sus manos ásperas. Como otras mañana despertaba abrazando el cuerpo de Itachi, pero la noche anterior él no estaba con ella, por lo que se sorprendió mucho al sentir un suspiro en su cuello y unos brazos fuertes rodeando la cintura. Dio la vuelta y se encontró con el sereno rostro de Itachi durmiendo, abrazándola como si fuera el peluche de un niño. Ella no dijo ni una sola palabra, ya que no podía quitarle a Itachi ese momento de felicidad que debería de tener en ese momento, ya que por la curva de sus labios daba la idea de tener un buen sueño. Itachi entre sueños se removió, y apretujó más a Sakura en su abdomen, ella al no ver ninguna salida se dejó abrazar en su pecho y decidió volver a dormir, pero la puerta de la habitación se abró. Itachi rápidamente despertó, y a pesar de no estar volteando al lado correcto parecía dispuesto a defenderse, aun así no se apartó de Sakura.
—Lamento la interrupción, les he traído un poco de chocolate —dijo amablemente una mujer, que dejó una bandeja con dos tazas y un plato lleno de panecillos dulces—. Pensé que tendrían hambre, coman, por favor.
La mujer se apartó y Sakura e Itachi abrieron los ojos, con lentitud uno se separó de otro y la piel del chico se erizó con apenas sentir una brisa fría que provino de una ventana abierta. El lugar era una cabaña, con un estilo muy rústico que emanaba un fresco olor a madera y pino que a Sakura le encantaba aspirar. el interior era brillante, y la habitación estaba rodeada de lindos muebles hechos a mano. Una vez que comieron con cierta desconfianza de la comida Sakura se percató de algo.
— ¿Cómo fue que llegaste aquí? —Preguntó la chica—. Digo… Salí a buscar refugio y después… me desmayé.
—No lo sé, estaba en la cueva esperándote cuando alguien me golpeó, dejándome inconsciente —se rascó la cabeza con frustración—. No pude darme cuenta de nada.
—Eso es porque tu chakra es aun débil para percibir a los demás —dijo Sakura ya más tranquila—, y considerando que tu salud es muy mala, dudo que aun consciente hayas podido hacer algo.
Sakura se levantó para admirar el hermoso paisaje humedecido. El sol había salido después de días de diluvio, y afuera ya no había más que pequeños charcos y hojas goteando las gotas de la noche pasada. Ella se dirigió con Itachi y le dijo:
—Quédate aquí, iré a hablar con los dueños de la casa para pedir información y cómo es que llegamos aquí.
—No —dijo el muchacho, tomándole la muñeca— ¿Qué harás sino es gente de fiar?
—Si no fueran gente de fiar —dijo ella retirando bruscamente el agarre de Itachi—. No nos hubieran acogido en esta habitación, regalado comida y cuidarnos todo este tiempo que estuvimos inconscientes.
Con el chasquido de disgusto de Itachi, Sakura salió de aquella habitación revisando los pasillos de madera que la conducían hasta unas escaleras abajo, llevándola a una sala rustica de color verde esmeralda, una chimenea que estaba encendida y una ventana del tamaño de toda la pared dejando ver el hermoso escenario. Escuchó el sonido del agua hirviendo y se acercó hasta lo era la cocina. Había una mesa de madera en medio, grande y espaciosa donde había cuatro sillas disponibles, una estufa encendida y una sopa en plena preparación. Oyó un vidrio romperse y Sakura dio la vuelta, sobresaltada. La misma mujer de antes estaba viéndola con las manos pretendiendo aun tomar la ensalada ahora ya hecha pedazos.
—Lo lamento tanto, fue mí…
— ¡Déjeme ayudarle! —se dispuso Sakura cuando la mujer se corto un dedo con un trozo de cristal, de inmediato tomó su dedo y con un poco de chakra, la herida había desaparecido—. Por favor… yo me encargo de esto.
La mujer no puso objeción alguna en que Sakura limpiara los trozos rotos y la ensalada. Se sentó en una de las sillas de la mesa y miró como si tuviera algo que nunca hubiera tenido en su dedo curado. Cuando Sakura regresó la mujer ya estaba más calmada.
—Perdón… pensé que estarías con tu pareja aun… y… pues… —Sakura se ruborizó al escuchar las últimas palabras de la mujer, y negando con la cabeza ella respondió.
—S-se equivoca, señora —dijo nerviosa—. El chico que estaba en la habitación es un paciente mio, está ciego y, bueno... lo estoy cuidando.
Sakura y la mujer comenzaron a platicar más calmadas. La pelirosa solo dijo cosas simples, sin revelar las identidades de ambos o de dónde provenían. Sakura le había contado que se había enterado que el hermano de un amigo suyo había terminado en aquella condición, y ella como médico había decidido encargarse de él, ya que tenía esperanzas en que este recuperara la vista. La mujer, de nombre Yuzuki, era una mujer que venia de una aldea muy lejana, pero por motivos ella y su marido habían decidió mudarse para evitar conflictos. Ellos se dedicaban a la carpinteara, pero ahora con los tiempos de lluvia a su marido no se le había presentado la oportunidad de construir los muebles que le gustaría. Al final resultó que la mujer tenia la edad de casi cincuenta, aun con aquellas facciones tan jóvenes.
—Lamento esa perdida, es cierto que este bosque ha sido perturbado por peleas de ninjas o por misiones escandalosas, y aunque es un lugar tranquilo esto pasa varias veces al año.
—He si… sobre lo del bosque… —Sakura comenzó a ponerse un poco más nerviosa —. Hace apenas ayer, me desmayé en frente de esta casa, pero quisiera saber cómo hizo usted para encontrar a mi amigo.
—Oh… eso, murmuraste muchas cosas acerca de tu amigo, básicamente nos pediste que lo buscáramos, mi marido fue capaz de encontrar a tu amigo en una cueva, también trajo toda la ropa que estaba allí e hiciste bien en venir a pedir ayuda, pequeña —la mujer le tomo un hombro—, ese chico pudo haber muerto de hipotermia si hubieran permanecido afuera un día más.
— ¿Cuánto tiempo estuvimos dormidos? —preguntó Sakura a la señora.
—Estuvieron inconscientes durante dos días enteros, al chico lo dejó inconsciente mi marido, dijo que intentó poner resistencia y no quería demorarse.
Sakura miró desconcertada la ventana, se levantó de la mesa y se aproximó a subir las escaleras para llegar a la habitación donde anteriormente estaba con Itachi. El muchacho estaba dormido nuevamente, y Sakura se acercó para revisarlo en todo. Dio un gritillo tapándose la boca cuando le revisó de nuevo.
— ¿Sucede algo? —le preguntó la mujer que siguió a Sakura.
—No… nada —mintió la de ojos jade. Miró el rostro apacible de Itachi, le apretó la mano y soltó una lágrima que la señora no vio. Yuzuki, que bajó para preparar el almuerzo para su marido, dejó sola a Sakura. Y de inmediato ella sacudió el cuerpo de Itachi para despertarlo.
— ¿Sucede algo malo? —pregunto la voz adormilada del muchacho.
— ¿No sienes nada? —el chico negó—. Ven… —le indicó ella emocionada. Sakura con los ojos cerrados tomó sus manos, e incitándolo a que le imitara, él cerró sus ojos, a pesar de que aun así su panorama era el mismo.
De las manos de Sakura comenzó a emanar su propio chakra, y esta fue recorriendo cada vena empezando por sus brazos y expandiendode por todo su cuerpo. Por alguna razón no le dolía tanto como otras veces que Sakura le daba tratamiento a base de chakra, de hecho, una parte de ese charka no le parecía ser de ella.
— ¿Viste? ¡Recuperaste tu chakra! —con emoción, Sakura se abalanzó en un abrazo a los brazos de el chico, y este le correspondió sin saber qué decir. Después el abrazo se volvió mucho más fuerte e Itachi pareció sonreír.
—Los tratamientos debieron por fin haber hecho efecto en tu cuerpo, por un momento pensé que mi chakra no fuera compatible con tu cuerpo, pero dios mío, ¡No sabes cuánto me alegra! —decía ella con los ojos resplandeciendo, y una sonrisa enorme—. Lo supuse al ya no ver que tu cuerpo ya no estaba enfermo, cuando el cuerpo de un ninja abandona el chakra es un cambio bastante fuerte para el cuerpo, así que tu cuerpo se vuelve mucho más vulnerable y tu sistema inmunológico pierde gran parte de su defensa, pero ahora que tu chakra regresó, tu cuerpo empieza actuar como antes, ¿No es genial? Si seguimos ahora con el tratamiento es posible que tú vista…
—No… Sakura —le detuvo el con su dedo índice en los labios—, no creo que mi vista tenga que ver mucho con lo demás.
— ¿A qué te refieres? Tu cuerpo esta como nuevo.
—Si… es por eso… —Itachi paró para hablar un momento, como si algo le doliera—. Mi vista no regresara… hasta que mi enfermedad no sea curada, y no hay cura para lo que tengo.
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Es muy corto... lo sé.
Pero es lo que les puedo traer hasta ahora, espero que me comprendan la situación en la que me encuentro. Mi computadora sigue sin funcionar y muy pronto la llevare a revisar, por el momento tengo que escribir cuando tenga la oportunidad de escribir en la computadora de mi madre o la de mi hermano. Perdón y si tardo mucho en actualizar.
Pero les prometo que no abandonare las historias. :D eso es algo bueno, ¿No?
Me despido chicas, y recuerden dejar un comentario.
¡ Adiós!
