Eh... Hola.
Ha sido mucho (MUCHÍSIMO) tiempo desde la última vez que escribía Fanfic de Naruto. Tanto ha pasado (el final del manga, por ejemplo) y déjenme decirles que no tengo idea de como va a terminar Unbreakable, a veces yo siento la misma desesperación de que pasará después cuando leo mis propios escritos, me siento fan de mis propias historias, aunque mi favorita siempre será Mediocre.
Solo quiero decir que muchas gracias a aquello que aún leen esta historia, ha pasado mucho desde que la cree y mucho desde que no la actualizaba, mis más grandes disculpas, al parecer siempre habrá un inconveniente por el cual siempre me tardo.
Solo disfruten este capítulo, muy pronto habrá más.
Unbreakable
CAPITULO XI
Brillo
Otra vez en una celda, otra vez solo.
Itachi estaba tirado en el suelo, con las muñecas aún atadas, sangrantes y entumecidas, no miraba nada en especial, sus ojos estaban perdidos, vacios. Nadie lo vigilaba, no había ningún guardia, pero no hacía falta. No planeaba irse, no planeaba correr, quería morir, quería que esa hacha se hubiera clavado en su espalda y no en la de…
La puerta de abrió, se escucharon pasos, no eran los guardias. Itachi tenía un gran sentido del oído, los pasos de los guardias eran tensos y fuertes, egocéntricos a pesar de que nunca salían de la aldea como un verdadero ninja. Esos pasos eran temerosos, como si estuvieran dudando acercarse a él, pero con cada paso se daba fuerzas para seguir. Alguien hace no mucho le había dado esa sensación antes.
Era Naruto Uzumaki.
Estaba detrás de la celda, viéndolo fijamente. Itachi no estaba interesado en saber si lo miraba con lastima, con enojo, con la frustración de no verlo muerto como toda la aldea esperaba, no sabía si estaba triste por ver al hermano de su mejor amigo tan lastimado. A la vez que pensaba en Naruto, ese rubio cabeza hueca que siempre hacía lo que se le daba su gana, pensó en Sakura. Una chica que sin ninguna razón había curado a un delincuente, lo había alimentado y lo había querido. Aún a pesar de las muertes, aún a pesar del peligro, aun a pesar de todos los contra que dictaba su relación. Ella siempre le hablaba con suavidad, siempre le abrazaba cuando despertaban juntos en la cabaña, seguramente hubo momentos donde lo miraba con pesar, lamentando no poder ver, pero Itachi sabía que eso era inevitable.
— Uchiha… Itachi —masculló Naruto, quizá más para él mismo que para el mismo Itachi, lo llamó como si en realidad no esperando verlo en una celda realmente.
Itachi no dijo nada, solo movió la cabeza y con mucha debilidad levantó su vista para observarlo. No tenía las fuerzas suficientes para ponerse de pie, dudaba que siquiera pudiera ponerse de rodillas. Llevaba más de dos días en la celda desde que Sakura había interrumpido la ejecución, no sabía nada de Sakura, escuchó la voz de Tsunade ordenar llevárselos a ambos, Itachi de vuelta a la celda, Sakura al hospital. Sin importar cuando gritara Itachi el nombre de la mujer esta no respondió.
— Eres tú —masculló Itachi—. Eres el Kyubi.
— ¿Esperabas a alguien más? —preguntó Naruto. Itachi se quedó callado. Sí, esperaba a cualquiera que viniera a matarlo, esperaba una horda de aldeanos inconformes que deseaba tomar justicia por su propia mano, guardias que vinieran a torturarlo, esperaba a Tsunade para que le dijera las malas noticias. Esperaba un final con su vida.
— No. No esperaba a nadie —su voz sonaba más ronca de lo que ya era. Los gritos lo habían dejado afónico, había gritado cuando se lo llevaron, cuando lo tomaron de los brazos una vez más y no le dejaron ni siquiera tocar a Sakura por última vez, ¿y si era la última vez que pudo haberla tocado?
No quería pensar en ello.
— Quiero hablar —anunció Uzumaki—. De Sakura.
Quizá sus ojos adquirieron cierto brillo. Era la primera vez que alguien la mencionaba en Konoha frente a él, aparte de Tsunade. Por lo que recordaba, Sakura había dejado la aldea, no sabía por qué, no tenía intenciones de saberlo, después de todo él también le había ocultado tantas cosas al principio, y aún lo hacía. Estaba convencido que su escape tenía algo que ver con Sasuke, su hermano. Pero no quería pensar en él, no quería pensar en la batalla que había tenido que librar para por fin sacarle todo el odio que su hermano había acumulado, todo por culpa suya, todo por su juicio de querer terminarlo todo de una vez, ¿cómo iba a saber que todavía podía recibir felicidad después de haber quemado aldeas, cortado gargantas y atravesado corazones? Si había un dios en un mundo bañado en sangre solo significaba que no era un dios justo.
Naruto no se había movido del lugar en ningún momento, no hasta que escuchó el tintineo de metales chocar, después escuchó la celda ser recorrida. Naruto estaba dentro, estaban en la misma celda y no parecía tener ningún miedo de que Itachi pudiera hacer algo. Quizá en serio su estado daba lástima su estado. El chico fue y se sentó justo en frente de él, apoyado en la pared sentado con las piernas cruzadas. Sus manos también estaban cruzadas, quería no aparentar estar abatido, pero sus ojos dictaban que había pasado esas dos noches en vela, cuidando a Sakura, pensaba Itachi.
— ¿Cómo esta ella? —preguntó Itachi.
— No es de tu incumbencia.
Itachi apretó los puños.
— ¿Qué quieres saber, entonces?
— ¿Por qué te salvo? —inquirió Naruto. Itachi cerró su boca, como si la simple pregunta lo hubiera dejado mudo. Ni siquiera él lo sabía, hubiera deseado con todas sus fuerzas que ella lo hubiera dejado morir, que hubiera dado un punto final a aquella huida que Itachi recorría desde hace muchos años. Sakura podía ser alguien mejor si no tuviera que cargar con un inválido como él, con alguien que no podía amarse a sí mismo porque sabía que había perdido el derecho de recibir ayuda.
—No lo sé.
— ¡Mientes!
Naruto levantó a Itachi sin ningún esfuerzo. Lo tomó de la ropa y está casi se le sale de lo grande que le quedaba. Itachi solo miró los ojos azules de Uzumaki, tan profundos y desesperados por una respuesta que lo dejara totalmente satisfecho. Deseaba una justificación lo suficientemente buena para que una de sus mejores amigas hubiera preferido a un delincuente que a su aldea.
Quizá Naruto no era el único que quería saber esa respuesta. Los padres de Sakura, sus amigos de combate, su líder de equipo, su mentora. Sakura era una chica con una vida que Itachi no había podido disfrutar. Amor, familia, amigos. Incluso cuando Itachi vivía en el ya extinto clan sabía que no era un lugar seguro, sabía que ni en su propia casa podía sentirse cómodo. Todo lo que buscaba era el bosque, el bosque era su hogar, el bosque lo tranquilizaba como nadie más lo hacía, Sasuke le daba una pequeña luz a todo eso, cuando este lo miraba entrenar, cuando Itachi cuidaba de él.
— Si miento… ¿significa que tú sabes la respuesta? —Murmuró, Naruto lo tomó más fuerte y lo alzó más, quería que Itachi lo mirara, todo el tiempo—. Entonces hazme el favor de decirme la razón… por favor.
— Sakura… Sakura siempre ha sido una chica valiente —masculló Naruto con enojo, pero no enojo hacía Sakura, sino hacía sí mismo—, ella entrenó con la abuela para protegernos, decidió quedarse atrás para que cuando Sasuke o yo tropezáramos ella nos levantara. Ella estaba triste por sentirse débil… pero no es así.
Itachi se quedó callado.
— ¡Ella no necesitaba demostrar nada, no necesitaba salvarte para que nos diéramos cuenta de ella! —La voz de Naruto comenzaba a temblar, fallaba porque sus lágrimas comenzaban a abordar— ¡¿Por qué salvar al hermano de Sasuke, por qué hacer tal estupidez?!
Naruto soltó a Itachi y este chocó contra el suelo. Escuchó la nariz de Naruto sorberse, estaba llorando. Sus manos estaban cubriendo su cara y su espalda estaba encorvada. Quería esconder las lágrimas, pero a la vez sabía que llora por Sakura era no era algo de lo cual estar avergonzado. Itachi no podía verlo, pero sentía una punzada en su pecho tan grande que podía imaginarlo. Quiso decir algo, cualquier cosa que pudiera ser de ayuda, pero Naruto lo culpaba a él de todo lo que había pasado. Quizá era así, quizá el no solo tenía la culpa del accidente de Sakura, por él Sasuke abandonó al equipo 7, a Sakura, a Naruto, a su maestro. Sakura amaba a Sasuke, Sakura sentía un amor tan grande por él que podía bastar para los dos, Sasuke pudo aprender a quererla, pero decidió no hacerlo, decidió no tomar de la mano a su equipo y fue en busca de poder, en busca de venganza.
— Sakura es una chica muy inteligente… —comenzó a hablar Itachi, quien apenas se escuchaba, pero en cuanto él comenzó a hablar, Naruto detuvo los sollozos ahogados—, en cierta manera, ella te admiraba, ella seguía tus pasos. Quizá porque ustedes siempre iban en frente de ella no veían todas la veces que ella tropezaba, quizá no sabes lo fuerte que es en realidad. Su corazón y su cuerpo están conectados de tal manera que su manera de pelear no involucra la destrucción, sino la protección. Ella siempre ha luchado para proteger a alguien, ella los protegía a Sasuke y a ti.
Una sonrisa surcó por los labios de Itachi, podía verla, podía ver a Sakura con su cabello corto, con su traje de combate. Aquella vez que capturaron al Kazekage, ese pequeño momento que él le dedicó a la chica. No mentiría, ella era una oponente muy débil para él, Akatsuki le otorgaba arrogancia y narcicismo a muchos de los miembros debido al gran temor que las aldeas le tenían. Itachi en momentos se sentía el mejor, el invencible, el indestructible. Ahora no, se sentía… tan humano.
La Sakura de sus sueños no era tan distinta a la Sakura de la realidad. Una pequeña y delgada, con el cabello largo y sedoso, con vestidos de tela suave y delgada. Una simplicidad que solo el ojo más sabio y verdadero consideraría la belleza de todos los tiempos. Una Sakura sonriente, una Sakura cálida, unas manos tiernas y suaves que acariciaban su rostro con tanta ternura y paciencia, como si intentara marcar la esencia de él en sus manos, como si quisiera obtener algo de él tocándolo de esa manera, su alma, su esencia, su corazón.
— No creo que ella quisiera probar algo… ella no es así. Pienso… que ella quería comenzar a ser ella misma, ser ella y a la vez no serlo.
Escuchó un chasquido con la lengua, Naruto ya no lloraba.
— ¿Pero qué tonterías están diciendo?
Itachi sonrió, el chico lo escuchaba, el chico estaba comprendiendo.
— Solo quiera decir… que ella no tiene la culpa de nada, que ella ha tomado las decisiones que ella creía correctas. Por favor, cuídala, es una gran chica.
Se quedaron callados los dos. Pero un silencio necesario, Itachi estaba sorprendido de que hablar tanto lo cansara a tal punto de querer cerrar los ojos y dormir, pero a la vez se sentía aliviado, como si hubiera soltado algo que quería decir desde hace mucho. Nunca había podido decirle a Sakura lo linda que era realmente, lo inteligente y dedicada que era a su labor ninja, lo fiel que le era a su aldea y lo honorable que era. Konoha seguramente nunca sabría los esplendidos ninjas que tenían, seguramente nunca se enterarían de la excepcional ninja Sakura Haruno. Pero Itachi lo sabía, sabía que ella era excepcional, esperaba que a Sakura le bastara su insignificante juicio.
Cuando estaba a punto de cerrar los ojos, escuchó una risa.
No una risa burlona, no era un sonido desagradable y prepotente. Era una risa suave, una risa cantarina. Naruto soltaba lágrimas con una hermosa sonrisa, e Itachi abrió sus ojos a tal punto que quería imitarlo también. Así que sonrió, sonrió y dejó que las lágrimas que tanto había guardado se dejaran llevar por sus emociones. Estaba llorando en frente del Kyubi, quien hace nada era su oponente, su enemigo, su contrincante. Ahora era su amigo, o por lo menos, eran algo que les permitía llorar en frente del otro. Las emociones no se las debes mostrar a su oponente, recordaba Itachi, y estaba casi seguro de que Naruto Uzumaki, el chico más escandaloso y fuerte de Konoha, no era su oponente.
Al final, quizá por el tiempo que llevaba con las manos atadas, o quizá por las emociones tan fuertes que consumieron sus energías, se dejó llevar, y se dejó caer en frente del Uzumaki en un profundo sueño, donde ya no aparecía Sakura bañada en sangre, sino Sakura en un campo de flores, como aquellas vez, con un vestido blanco.
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El hospital, a pesar de todo el alboroto causado, estaba muy tranquilo. Últimamente solo se llevaban a cabo misiones de rangos bajos, muy raramente misiones importante, Tsunade había estado llevando misiones así para que estos se tranquilizaran un poco, y para que los ninjas con pocas habilidades entraran aún más duro en ese lapso tranquilo, por si alguna emergencia aparecía. Pero también estaba buscando a Sakura.
Solo llevó a cabo dos misiones de búsquedas, en los dos el equipo siempre era el mismo: Naruto Uzumaki, Ino Yamanaka y Rock Lee. Una misión había durado tres días, donde iban de aldea en aldea preguntando por una chica de cabello rosa, una ninja de la aldea de la hoja, una ninja con habilidades curativas. En ninguna aldea pudieron darle un dato en concreto, y cuando aparecía una pista resultaba ser la persona equivocada.
¿Por qué Sakura no aparecía? Se había ido sin decir nada, sin decir ni siquiera adiós. Un día habían llegado los padres de Sakura preguntando cuando iba a regresar su hija de la misión en que estaba, Tsunade no tenía idea de a qué se referían. Naruto la buscó por toda la aldea, por los bosques de los alrededores, había escapado. Primero pensaron en algún secuestro, pero conforme pasaban los días no había ningún aviso de que así fuera. Tsunade mantenía en secreto su desaparición porque las reglas decían estrictamente que nadie podía salir de Konoha sin permiso de la Hokage, quizá Tsunade se esperaba su huida después de todo. La había visto algo retraída en sus prácticas en el hospital, salía muy poco y era más callada, más reservada. ¿Pero llegar a tal punto de querer irse?
Ahora volvía, justo en el momento menos indicado. Aparece salvando a un sujeto tachado de criminal, un criminal al que Tsunade tenía que eliminar para apaciguar sed de venganza de su aldea. En cierta manera estaba tranquila, habían conseguido tiempo para demostrar la inocencia de Itachi, pero no sabía cómo, cómo hacerles ver que Itachi Uchiha, el asesino del clan Uchiha, en realidad era una marioneta más para los planes de Danzou. Sakura debía de saberlo, o por lo menos, debía de saber que Itachi no era malo, ¿Por qué si no lo había salvado? Tsunade dudaba que su afecto a Sasuke Uchiha llegara a esos extremos de querer salvar también a Itachi, Sakura no era así, ya no. Su amor por Sasuke la había segado y retenido en la debilidad durante tanto, que cuando decidió por fin seguir adelante pudo darse cuenta de lo fuerte que podía llegar a ser.
Su única pupila estaba en una camilla, conectada a cables y vendada en el pecho boca abajo. El hacha había entrado muy profundo en ella, casi había partido el hueso de su hombro, pero había perdido mucha sangre, tanta que podía estar en coma, podía quedarse así unos días, semanas, meses, años, tal vez nunca despertaría. Pero Tsunade no se había dado por vencida, había utilizado técnicas tan antiguas y peligrosas que esperaba que no fuera así, esperaba haber reconstruido todo los tejidos, músculos, arterias y huesos rebanados. No aceptaba que la estaba perdiendo, la máquina que marcaba sus latidos cardiacos todavía seguía en marcha, todavía había esperanza.
— Hokage-sama —Shizune apareció en su oficina, claro, era la única que podía hacerlo aparte de Jiraiya. Ella volteó su silla y la miró— Sakura sigue en estado crítico, creo… que ya no hay nada que podamos hacer.
— Solo nos queda rezar, seguramente —masculló Tsunade para sí mismo, aún así Shizune pudo escucharla—, gracias por la información, Shizune, por favor avísale a los médicos que no la desconecten bajo ningún motivo.
Shizune asintió y se fue tan rápido como llegó, y esta vez alguien tocó la puerta y entró con la total calma. Tsunade estaba mirando fijamente la madera de su escritorio cuando Kakashi se quedó de pie frente a ella.
— Ella estará bien —dijo él, Tsunade se levantó tan enojada por la simple tranquilidad del líder del equipo 7 que quiso mandarlo a volar con todas sus fuerzas en un puño.
— ¡Esta en coma, Kakashi! ¡¿Cómo demonios estará bien?! —Tsunade no iba a derramar lágrimas, había prometido tomar el papel como líder de una aldea, y sin importar la relación que tenía con Sakura, tenía que ser fuerte ante cualquier pérdida de aldeanos en Konoha— ¡¿Cómo puedes tú estar así de tranquilo?!
Le sorprendía que él tuviera esa capacidad sin importar cuantos años pasaran. Cuando Minato lo entrenaba era exactamente igual, era tan receptivo que no hacía falta repetirle las cosas para que las entendiera, era tan inteligente y habilidoso que era de esperarse que se volviera en alguien excepcional. Minato tenía muchas expectativas en él. A su mente llegó Sasuke, como también estaba destinado, aún con ese pasado tormentoso, a ser alguien grande si este quería, desgraciadamente se volvió en todo lo contrario.
— Porque es lo mejor, en especial para usted —dijo Kakashi— ¿Cómo va a encarar a la aldea una vez que la conmoción del incidente haya pasado?
Tsunade se quedó callada, no tenía nada que decir.
— ¿Piensa seguir con la ejecución?
Tsunade se dio la vuelta y le dio un vistazo al cielo que hacía ese día, era tan hermoso que era imposible creer que tantas tragedias habían ocurrido, ¿qué pasaría si Sakura e Itachi morían en un día tan hermoso? La gente nunca lo sabría, eso era lo que más enojaba a Tsunade, que siempre sería ella la única con la que se quedaría con los remordimientos, era ella quien decidía que tenía que salir a la luz y que no, y todo, por el bien de la aldea en general.
— ¿Tú qué harías, Kakashi?
— Difícil pregunta, ya que no soy yo el Hokage.
— Pero si lo fueras… ¿qué harías?
Hubo un silencio, Tsunade se dio la vuelta, ya más calmada y serena, para encarar al rostro cubierto de Kakashi, que lucía serio y meditativo. Él puso su mano sobre sus labios cubiertos y luego, dijo lo siguiente:
— Haría lo correcto, eso es claro.
Tsunade soltó una pequeña risa, no una risa de burla ni nada parecido, solo una risa obvia.
— Claro, es bastante obvio.
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Lamento si esta vez no pude responde a los comentarios, pero en cuanto siga actualizando mis fanfics me pondré al pendiente con todos ustedes.
¡Adiós!
