Unbreakable
CAPITULO XII
Pánico
Cuando uno cierra los ojos lo primero que ve es oscuridad, cuando Sakura cerró sus ojos se vio envuelta en una capa blanca, como si en vez de cerrar sus parpados la hubieran cubierto con una manta limpia y pulcra. Los sonidos de la gente se ahogaron y se alejaron a kilómetros de ella, haciéndose mudos en cuestión de segundos. Estaba desfalleciendo, Sakura podía sentir como su cuerpo se drenaba y se quedaba totalmente vacío, a tal punto se convertirse en una pluma cayendo al suelo o dejándose llevar por el viento.
Sabía lo que pasaba, a pesar de todas las distracciones que le suponían la debilidad y el dolor estaba consciente de la situación. Le habían dado con el hacha, una navaja gruesa y enorme se había incrustado en su espalda a tal punto que el dolor la había dejado inconsciente. Con suerte su columna no se partirá, pero si sufrirá daños graves que solo técnicas bastante complicadas podrían ayudar. Tsunade y Shizune son las únicas con el permiso de llevar a cabo tales técnicas, ¿la curaran aún después de lo que hizo? Si los daños en su cuerpo no sanan por completo ¿podrá moverse de nuevo? Era increíble que en su divagación solo se le ocurrieran esas ideas. Una idea bastante correcta sería:
¿Y si no despertaba?
Era obvio que no estaba despierta, estaba en un espacio que no tenía ni sol ni luna, ni si quiera había un suelo que pisar, es como si flotara. El manto blanco la tranquilizaba de sobremanera, tanto que le gustaría permanecer en ella el resto de sus días. No quería pensar en guerras, no quería pensar en las personas enfermas y heridas, no quería pensar en esas personas que solo quieren lastimar y ver sufrir, quería quedarse acostada en una nube y ver el cielo amanecer y oscurecer. Una fuerza extremadamente fuerte había convertido su cuerpo en piedra y no le permitía moverse, solo dejarse llevar, la verdad es que no sentía la necesidad de moverse de cualquier manera, estaba tan a gusto que su comodidad casi nublaba sus preocupaciones. No quería estar en un lugar tan hermoso sola, quería compartirlo día a día con una persona, con él.
Itachi. El simple pensamiento de su nombre hacía que su cuerpo se contrajera, su cuerpo hecho de piedra se sentía agrietar cuando imaginaba su rostro sonriente, sus ojos brillando a pesar de no ver nada. Sakura divagó y se preguntó si un ciego en realidad veía el mundo envuelto en oscuridad, un mundo donde el sol los había abandonado, ¿Por qué no al revés, por qué los ciegos no podían ver un mundo donde el sol los amara tanto que su luz no les dejara ver otra cosa? De esa manera Itachi sonreiría más, todos lo harían. Itachi necesitaba saber que la tenía a ella en ese mundo tan destrozado, que a pesar de las guerras y odio acumulados estaba ella ofreciéndole abrazos y caricias, una cama en medio del bosque donde los dos podían dormir como antes. Ella observaba que Itachi se sentía a salvo alrededor de todos los árboles y arbustos, ese era su lugar, él olía igual que el bosque. En primavera él olería a las flores recién nacidas, en verano él olería a sudor y hiervas, en otoño su cuerpo desprendería olores melancólicos y en invierno tendría un olor reconfortante que la haría quedarse abrazada a él durante toda la temporada, buscando calor y seguridad, durante toda la vida.
Sasuke ya no podía darle esas sensaciones. Había hecho cosas terribles, no solo a ella sino a todos los que se preocupaban por él, en especial a Naruto. Se había aprovechado de ella aún cuando le había curado, la había mantenido encerrada y
Al pensar en ello, Sakura se sintió sola, ¿y si no lo volvía a ver, y si sus manos no volvían a tocar su cuerpo y sus ojos no volvieran a ver su atormentado rostro que solo con ella se suavizaba como la textura de la seda?
Eso sería incluso peor que la muerte.
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— ¡Muerte a Itachi Uchiha! —gritaba una persona en el centro de la plaza de Konoha, justo donde todo el incidente sucedió.
— ¡Muerte!
— ¡Justicia para el clan Uchiha! —exclamaba el hombre, el vocero de todos los presentes, al parecer.
Todo el mundo estaba envuelto en confusión e inconformidad, ¿qué había sucedido? La pupila de la Hokage había protegido a un asesino, ¿era un acto de buena o había perdido la cabeza? Conocían a la chica Haruno, muchos conocían las batallas y logros que había librado junto al chico Uzumaki y otros. Era tan reconocida que seguramente se convertiría en un personaje histórico en los libros que relaten la historia de la aldea, en especial la historia de los ninjas médicos que ha tenido. La única pupila de la Hokage, compañera de Naruto Uzumaki, una de las mejores ninja médico de toda la aldea, después de Tsunade, se había opuesto a las reglas. Ni siquiera sabían qué hacer al respecto, pero después del incidente la gente volvió en sí ¡Itachi Uchiha se había librado de la muerte! Si la Hokage no pensaba cumplir con su trabajo no había problema, ellos lo harían.
Y a lo lejos de todo el bullicio, mirando desde un balcón, estaban Ino, Shikamaru, Hinata y Lee.
Se guardaron su opinión cuando se había declarado el juicio del Uchiha. Cuando miraban el rostro de aquel hombre a sus mentes venía el de Sasuke. Habían hecho tanto por él y este solo supo agradecer abandonándolos y retándolos a morir, poniéndose en su contra haciéndole daño a Naruto, y a Sakura.
¿Debían estar contentos de ver a un Uchiha menos? No a cualquier Uchiha, sino a un ex miembro de Akatsuki, asesino de todo un clan y hermano de su viejo camarada. Quizá, de hecho, sería lo más correcto. Pero algo les impedía verlo como un monstruo, su mirada, sus ojos perdidos en el vacío, exhausto de fingir ser una máquina de matar y causar dolor. Hubiera sido más fácil si él se hubiera presentado ante Konoha de esa manera, estaban seguros que de ser así la Tsunade no lo habría dudado tanto y lo habrían ejecutado el mismo día que lo trajeron. Pero ella lo medito, lo que significaba que algo había.
Después apareció Sakura, su compañera. Mejor amiga de Ino y amor no correspondido de Lee. Cuando se enteraron de su desaparición todos pensaron que había sido culpa de Sasuke Uchiha, que el daño que él había hecho en su corazón había sido tan grande que necesitaba irse y buscarlo como otras veces ya había hecho. Pero no, al menos, algo la había traído de vuelta a Konoha, y algo había hecho que ella diera su vida por Itachi. Todos eran ninjas inteligentes, fuertes, con una mente razonable para darse cuenta de que algo no iba bien, de que los sucesos llevados a cabo desde que encontraron a Itachi estaban relacionados.
— ¿Qué vamos a hacer? —preguntó Ino mirando desde el balcón de su habitación. En la pared estaba Shikamaru recargado, Hinata sentada en el borde de la cama y Lee estaba recargado en la puerta con los brazos cruzados—, más bien, ¿debemos hacer algo?
— No sabemos nada, no sabemos por qué se fue Sakura y tampoco sabemos por qué regresó —recalcó Shikamaru, haciendo que todos lo miren. Nara se había ganado honor y respeto por medio de palabras y estrategias, además de su fuerza—. Itachi debe ser ejecutado, eso no lo podemos evitar, es un criminal tan peligroso que la aldea lo tiene como objetivo principal en el libro Bingo.
— Pero… Sakura… —Hinata comenzó a balbucear, estaba tan confundida que no podía atar cabos de todo lo ocurrido.
— Algo debió haber pasado con Sakura allá fuera, algo que la relaciona con Itachi —prosiguió Shikamaru—, ella es amiga nuestra, la conocemos y sabemos que sus sentimientos por Sasuke no son suficientes para salvar al hermano de Sasuke. Hay algo más.
— ¿Algo como qué? —le preguntó Ino, aún mirando por la ventana—, ¿crees que ella tuvo contacto con él?
Todos se quedaron callados, ¿Sakura se dejaría llevar por otro Uchiha? Uno peor que el anterior, un asesino rango S, un ser sin piedad que ha destruido vidas.
— Sea lo que sea, debemos averiguarlo —dice por fin Lee, con la mirada en la nada—, debemos saber toda la verdad primero y después actuar.
— ¿Y qué pasará con los aldeanos? Están tan enojados… —dice Hinata.
— Hay que pedirle a Tsunade que cambie la fecha de ejecución —habla Ino, ahora ya dando cara a todos sus compañeros, sus amigos—, hay que interrogar a Itachi Uchiha.
Los presentes miraron a Ino con intensidad, ¿hablar con Itachi Uchiha? Ciertamente, el estado del hombre ha sido deplorable desde que lo trajeron. Su cuerpo parece flácido y su cuerpo ya no presenta los músculos de antes, está tan débil y mal cuidado que sería fácil una interrogación con cuatro ninjas de buen nivel alrededor. Ellos podían llevarlo a cabo, eso era claro.
Sus planes quedaron de esta manera: pedirían de rodillas si es necesario un cambio de fecha lo más amplio posible para llevar a cabo una intensa investigación y hacer un juicio, interrogarían a Itachi, a Tsunade, y si Sakura despertaba pronto (a Ino se le encogía el pecho cada vez que alguien decía "si llega a despertar") también le harían unas preguntas. Pedirían ayuda, a Kakashi, a Gai a compañeros que estén dispuestos como Tenten o Chouji. Si ellos conocían a sus amigos tan bien como creen, estarán seguros de que ellos también sienten esa incertidumbre en sus pechos al ver todo este alboroto.
— Entonces, creo que entre más rápido hagamos esto, mejor —dice Ino tratando de dar ánimo a los presentes.
Justo cuando todos se incorporaron de donde estaban, Naruto llegó desde el balcón. Todos se sorprendieron e Ino soltó una exclamación justa de su personalidad. Hinata le miro con preocupación debido a su mirada, el abatimiento por Sakura seguía ahí, pero había algo más además de que sus ojos estaban rojos de haber llorado recientemente, no algo malo pero si algo que la desconcertaba. Había observado a Naruto durante tanto que conocía sus facciones como si fueran las de la misma Hinata.
— ¡¿Dónde demonios te habías metido?! ¡Estamos ideando un plan para…
¿Era coherente decir "salvar a Sakura e Itachi"?
— Ayudaré —dijo Naruto sin haber escuchado la frase completa de Ino. Todos lo miraron expectantes y él les dio una sonrisa típica de Naruto Uzumaki, con todos los dientes visibles y los ojos arrugados, las marcas de sus mejillas querían volar como los bigotes de un gato— Ellos nos necesitan.
Ninguno preguntó cómo es que sabía que todo se trataba de Sakura e Itachi, les sorprendía más esa sonrisa mientras se refería a Itachi, la persona por la cual Sakura había sido lastimada. Ino supuso que el chico había estado en el hospital con Sakura, pero a la vez pensó que pudo haber estado con Tsunade armando alboroto como muchas ocasiones, o con Kakashi. Donde quiera que él estuviera, ahora estaba ahí prestando su ayuda.
— Bien, vamos con la Hokage —dice Ino respondiendo a la sonrisa de Naruto.
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El deber de hacer lo correcto. Tomar la decisión que defina el bien común de la comunidad, mantener la justicia y la paz aún si a veces eso significaba utilizar la fuerza física. Cuando Tsunade subió al puesto de Hokage tenía planeado seguir cada uno de esos pasos al pie de la letra. Pero la vida era tan complicada, no existía la paz sin dejar en discordia a otro, no existía la justicia sin haberle arrebatado los derechos al culpable, el bien común siempre era temporal. Todo es un reloj de arena que necesita dar vuelta y empezar de nuevo una y otra vez.
La ejecución de Itachi indicaba ser la solución temporal a este problema temporal, los aldeanos serían satisfechos con su sangre derramada, pero tan pronto sucediera otro incidente clamarían la misma crueldad. Dejarlos hacer lo que quieran los volverían unas maquinas sin sentimientos con el único entretenimiento de ver sangre correr. Sakura era la roca que detenía todo el proceso en el reloj, su aparición, sus intenciones desconocidas y su futuro por venir eran algo que carcomía a Tsunade, ¿y si los aldeanos también la querían a ella, si se veía envuelta en todo esto por su clemencia a un asesino, o quizá sus sentimientos?
Kakashi, a quien ya se le había ofrecido el puesto de Hokage una vez, solo se limitó a dar una respuesta vaga y sencilla, con su rostro hermoso y serio de siempre, incluso cuando era un niño Tsunade siempre había creía que una sombra enorme lo envolvía, este no era el caso, esa sombra hacía que todo de él fuera un misterio, una duda. Un Hokage no debe darles esa idea a sus aldeanos. Un Hokage propaga la felicidad con una sonrisa y el respeto con la seriedad, justo como Minato lo había hecho.
— Hokage-sama —Shizune entró a la oficina.
— ¿Qué sucede, Shizune?
Su compañera lucía agitada, con el pequeño cerdito entre sus brazos temblando de miedo. Tsunade de inmediato bajó la guardia y fue hasta ella con un gesto desmesurado. Shizune parecía querer temblar, su apariencia tranquila y pasiva estaba desamorándose por los nervios y pánico. Los gritos de la multitud se escuchaban más fuertes, y Tsunade poco a poco conseguía escuchar algunas palabras inconexas.
— Los aldeanos, ellos… —tragó su saliva en un golpe duro, sus ojos se cerraron con fuerza y se preparó para lo que iba a decir—, los aldeanos están fuera de control.
— ¿Qué dices? —Tsunade abrió sus ojos de par en par.
— Estuvieron en la plaza no mucho, algunos de los nuestros vigilaban que no hubiera altercados, pero los hubo —dijo ella, tratando de abandonar el tono tembloroso de su voz—. Uno de los aldeanos convenció al grupo de tomar justicia por mano propia, y fueron a la cárcel a sacar a Itachi.
Tsunade se alejó de Shizune y apoyo sus manos en el cristal de su gran ventanal. Estaba ocurriendo, el reloj tenía que seguir su curso, la sed de venganza es la arena que avanza por el frasco hasta que caiga el último grano. Sakura había significado un plazo de tiempo extra, pero Tsunade había fallado, no había decidido rápido, sus medidas fueron lentas y poco placenteras para los demás. Ahora todo se estaba saliendo de control, y si ella no se calmaba rápido, también se volvería loca.
— Envía a todos los ninjas disponibles a detener a los aldeanos agresivos. No utilicen fuerza física a menos que la situación sea muy grave —Tsunade quiso golpearse a ella misma, las cosas ya eran graves—, si encuentras a Kakashi, dile que vaya de inmediato a la cárcel y evacue a Itachi Uchiha a un lugar seguro.
Shizune se fue tan rápido como llegó y Tsunade la siguió por detrás. Dio algunas otras órdenes de mantener segura la torre por si los aldeanos decidían tomar el lugar y de mandar el aviso a aquellos que no se encontraban en el bullicio que se fueran a sus casas y mantuvieran todo cerrado para evitar heridos, todo de manera discreta para evitar que el pánico se propagara. Los ANBU fueron los primeros en actuar y acudieron hasta la cárcel para calmar el desconforme.
La Hokage salió de la torre y decidió ir a ver todo el alboroto, antes de salir Shizune avisó que una paloma mensajera ya había salido en vuelo a donde estaba Kakashi. Sus aves mensajeras eran rápidas, así que tuvo la esperanza de que Kakashi ya estuviera allá con suerte. Corrió y saltó con la velocidad que hace mucho no había utilizado, aquellos tiempos junto a Jiraiya y Orochimaru. Poco a poco divisó la cárcel, un edificio de tamaño medio ya que había muchas celdas subterráneas, Itachi se encontraba justo debajo del edificio, con una ventanilla dándole luz a su celda.
Pero algo no andaba bien.
Cuando pisó la tierra firme justo en frente de la cárcel, no había gente. Había ventanas rotas, lo que significaba que hace un momento sí estaban en el lugar, había un ligero polvo de la tierra. Las puertas de la cárcel estaban abiertas y había un silencio sepulcral, hasta que escuchó un quejido débil, fue entonces que Tsunade movió sus piernas tan rápido como pudo y encontró a un ninja en el suelo.
— Hoka…ge —murmuró el ninja intentando erguirse.
— Cuidado —dijo rápidamente, deteniendo su movimiento y dejándolo en el suelo—, dime qué ha sucedido.
Tenía las piernas heridas, había sido golpeado y pateado seguramente, sus shuriken y demás armas estaban el suelo, sin rastros de sangre, por lo que el ninja se debió haber contenido a herirlos. Concentró una pequeña cantidad de chakra y la llevó a las piernas, lo cual sería lo único que necesitaría ahora. Estaban entumecidas, los rasguños y demás heridas no eran tan importantes por el momento.
— Los aldeanos entraron, Hokage-sama, entraron por la fuerza y arremetieron contra todos los ninjas sabiendo que no les íbamos a hacer daño —el chico sonaba dolido, quizá por su movida fallida al momento de tomar medidas con el grupo— todos están locos, no saben lo que hacen.
— ¿Asesinaron a… el condenado? —Tsunade se contuvo en el tono de la pregunta.
— No.
— ¿No lo mataron? —Tsunade se quedó perpleja, pero luego todo tuvo sentido.
Iban a cortarle la cabeza, justo como ella había dictado.
— Hokage —el ninja la detuvo antes de que volviera a salir corriendo tomándola de un trozo de ropa— hay algo más.
El chico se irguió sin levantarse del suelo, y miró a los ojos a su líder, quien tenía ansiedad cubriendo sus parpados.
— Se lo llevaron a la plaza, pero no todos —Tsunade le miró con confusión, y luego se derrumbó ante lo siguiente que dijo el ninja herido—, escuché... que una parte de los aldeanos se habían ido a otra parte por otra persona, la llamaban "cómplice".
— ¿Sabes a dónde se dirigía el otro grupo?
Hubo un silencio, un silencio que mataba lentamente a Tsunade del miedo.
— Fueron al hospital.
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¡Lo he conseguido! Después de tanto bloqueo, pude terminar el capítulo C':
Primero que nada, un saludo y un adiós.
Quiero agradecerles a todos los que han comentado ;D son los mejores. En las respuestas (quien recibió mi respuesta sabe) he anunciado que los comentarios de ahora en adelante los voy a responder en privado, todo para no abarcar tanto espacio en los capítulos, no sé si no se habían dado cuenta, pero la zona donde les respondía los opiniones era MUY larga.
Así que, aquellos que dejaron comentarios sin tener cuenta, me haría sumamente feliz si decidieran hacerse una :) quiero responderles lo mucho que me alegra su opinión y darles una carta larguiiiisima donde expreso mi cariño por todos ustedes.
Igual, si tienen dudas de la historia o sugerencias, yo las respondere en privado ;) una de las ventajas de esto es que puedo tomarme la libertad de responder a mis anchas todo lo que ustedes me dicen.
Es todo por hoy, espero que el capítulo (aunque sea corto) les haya gustado.
TMD
