Helo! (it's me ~)

Ayer actualicé mi otro Fic de Mediocre, por lo que ya era hora de dedicarle unas horas a Unbreakable. La verdad es que me tomé mi tiempesito para acabar el capítulo. Después de publicar el de Mediocre pensé que podría escribir este en una sentada (because me sentía muy inspirada) pero me quedé bloqueada a las quinientas palabras. Así que salí con algunas amigas y me relajé un poco, para finalmente tomar el pc, poner mi música japonesa y poner los dedos sobre las teclas.

Ojala les guste, es un capítulo dulce merecido después de tanto melodrama. Mi querido Itachi necesitaba ser consentido (al igual que ustedes chicas jaja) y pues ha nacido esto.

Disclaimer: Los personajes de Naruto y Naruto Shippuden son propiedad de Masashi Kishimoto.


Unbreakable

CAPITULO XIV

Dos Corazones Durmiendo

.

Despertó.

Todo estaba oscuro, hacía frío. Había una ventana abierta que dejaba entrar el suave viento que acariciaba las cortinas y su cabello, lejos de su cama estaba un reloj que dictaba ser las cinco de la madrugada. A diferencia de muchas personas Sakura sabía dónde se encontraba, era la habitación de Ino, con las paredes coloridas y el tocador lleno de maquillaje y cremas desordenadas, había algunas medicinas en la mesa a un lado de la cama y supuso que eran para ella además de su conjunto de ropa con el símbolo de su familia. Todo le resultaba sin importancia en ese momento, estaba adormilada, débil, adolorida, era casi como una ilusión encontrarse en un lugar tan común después de su ataque. Lo sabía, recordaba todo, Shizune seguro había hecho alguna clase de milagro para sanarla, y aun así ella tendría problemas para moverse si no recibía tratamiento. Todo le parecía tan insulso hasta que vio que alguien estaba durmiendo a su lado.

No recordaba mucho de sus sueños, pero sabía que lo había visto más de una vez, eran sueños casi preferibles a la realidad, sin embargo, no se comparaban con la sorpresa de ver a Itachi durmiendo a un lado de ella, tranquilo, ileso, real. Tocó su cara, su cabello, incluso apartó la sabana que los cubría para verlo completamente, vestía de negro, ropa que cualquiera podría tener puesta en la aldea, su cabello estaba suelto y las hebras estaban esparcidas detrás de él a la vez que una que otra le acariciaba las mejillas. No estaba sucio, por lo que seguro ya tenía tiempo de estar a salvo, ella tomó su propio cabello y notó la esencia de jabón con olor a flores que seguro pertenecía Ino, al igual que la ropa, una blusa naranja y un short verde, nada parecido a lo que ella usaría. Ambos parecían estar de vuelta a aquellos días donde despertaban por el sonido de los arboles meciéndose y el viento de la naturaleza entrando por su ventana. En esa habitación silenciosa Sakura dejó caer una lágrima improvista, no se sentía triste, sino que estaba feliz, aliviada de que después de tanto ellos estaban juntos otra vez. Lo de Sasuke no importaba, Konoha no importaba, el castigo que iban a recibir en un futuro tampoco importaba, ahora solo eran ellos dos en una cama, descansando.

Lentamente Itachi abrió los ojos con la lentitud del amanecer, Sakura no esperaba que sus pupilas se dirigieran a ella por su ceguera, él ya no necesitaba abrir sus ojos nunca más, podría sacárselos si quisiera porque ahora solo era un par de órganos descompuestos e irreparables. Pero a Sakura eso le parecía impensable, a ella le encantaban sus ojos, negros como el azabache y profundos como el mar. A diferencia de los de Sasuke que representaban un abismo hacía lo desconocido. Si Sakura tuviera que elegir un destino, escogería el acogedor y tranquilo mar de los ojos de Itachi. Este tomó su mano y la mantuvo sobre su mejilla, la besó y mantuvo quieta durante un largo rato y después atrajo a Sakura para besarla con profundidad. No fue rudo ni sorpresivo, Sakura degustó cada parte de sus labios y se acercaba cada vez más al pecho de Itachi. Este soltó un ruido de su garganta parecido a un rugido o una queja, pero no de desagrado, sino más bien de desahogo. Ambos esperaron tanto para estar así, amándose en silencio, besándose con todo el amor que se sentían y tocarse como no pudieron en el pasado.

Itachi metió sus manos por debajo de la camisa de Sakura y tocó todo cuanto pudo, su estómago, la curva de su cintura y caderas, el relieve de su pecho rodeado por vendas. Sakura pasó sus piernas alrededor de Itachi quedando sobre él, sentada en su regazo y él recargado en la cabecera de la cama, ella pasaba sus manos por el largo cuello de este, acariciando los hombros y descendiendo por los brazos, Itachi detuvo el beso para acariciar su clavícula con los labios y ella suspiró de excitación, él regresó a sus labios y finalmente la abrazó con todas sus fuerzas.

— ¿Por cuánto tiempo seremos así de felices? —susurró él.

— No lo sé —le dijo ella en un tono amable— Puede ser poco, puede ser nada, quizá los aldeanos están quemando la casa en este momento.

Itachi escondió su rostro en el pecho de la chica y esta lo recibió como si fuera una madre, Sakura volvió a acostarse, mirando a Itachi fijamente a sus perdidos ojos, ninguno de los dos quería dormir, así que sostuvieron las manos del otro hasta el amanecer mientras hablaban de cualquier cosa que no tuviera que ver con guerras, su ceguera o la herida de Haruno. Sakura le habló de sus amigos, de como Ino y ella habían sido rivales desde niñas para obtener la atención de Sasuke, de cómo Naruto siempre estuvo enamorado de ella aun cuando esta admitía seguir queriendo a Sasuke después de su huida. Le dijo lo mucho que le dolía saber que Sasuke ya no era como antes, que la poca empatía que sentía por las personas se había borrado para siempre y ahora solo pensaba en venganzas y poder. Itachi hizo una mueca de sufrimiento, culpándose por ello.

Pero Itachi en algún momento tuvo que contarle a Sakura lo que pasó después de que ella fuera herida. Le dijo que los aldeanos habían hecho una revuelta, desobedeciendo las leyes de la Hokage y actuando por sus emociones. Iban a matarlo, lo sacaron de la prisión arrastrando e iban a acabar con su vida con la misma hacha en el mismo lugar. Sakura apretaba los puños en algunas partes de la plática, fruncía el ceño y se mordía los labios.

— Entonces fue Naruto quien te salvó —murmuró Sakura una vez que Itachi le había contado todo lo ocurrido—. Me alegra saber que todos están a salvo, incluso los aldeanos.

— No he sabido nada de ellos, pero creo que Tsunade piensa calmar su ira de alguna forma —dijo Itachi—, yo también me alegro que nadie haya salido herido… a excepción de ti.

— Bueno, no esperaba menos después de poner mi espada debajo de un hacha —sonrió esta débilmente. Itachi pasó sus dedos sobre la espalda de Sakura, sintiendo las vendas debajo la blusa—. No pongas esa cara.

— A veces eres muy estúpida —susurró seriamente—, actúas sin pensar y me haces sufrir como me haces feliz.

Sakura se quedó callada, lamentado la preocupación que le había provocado a Itachi. Aun así, no se arrepentía ya que le había salvado la vida, de no haber interferido su cabeza estaría clavada en el monumento de los Hokages como prueba de su castigo.

— Te amo tanto —musitó Sakura besando su mano.

— Lo sé.

Él respondió su beso de igual manera y después le dio un corto beso en los labios. El sol entró por la abertura de la cortina y Sakura levantó la cabeza para ver la hora de nuevo, eran casi las nueve. Decidió levantarse y cambiarse de ropa, extrañaba su antigua ropa, era más práctica y le daba comodidad a la hora de pelear y hacer trabajos forzosos, además de que no debía tener tanto cuidado de ensuciarla como los vestidos que usó en el bosque. Le dijo a Itachi que bajaría para ver si alguien estaba ahí, si era posible le llevaría el desayuno a la cama y seguirían descansando, este asintió.

Los murmullos de los chicos se hacían cada vez más fuertes, escuchó a Ino susurrar algo a la vez que Naruto intentaba sonar lo más silencioso posible —sin esfuerzo, claro— escuchó unas palabras inconexas de Hinata y una frase que otra de Shikamaru. Estaban hablando de Itachi y ella.

— ¿Qué pasa si los descubren? —murmuró Ino—. Mis padres tienen miedo de que les ocurra algo si los acusan de ocultarlos.

— Tsunade-sama dijo que todo estará bien —le dijo Hinata, tranquilizándola—, creo que por ahora solo queda esperar.

— Seamos precavidos, aún si Tsunade no nos castiga los aldeanos pueden armar otra revuelta —les dijo Shikamaru recargado en la pared—. La aldea no está contenta con nosotros ni con Tsunade, lo que significa que este lugar no es adecuado para ellos dos.

— ¿Qué propones entonces, Shikamaru? —le preguntó Naruto.

Antes de decir algo Sakura ya estaba con ellos, sus pies descalzos se movieron en silencio hasta ellos y les dedico una tranquila mirada. Naruto fue el primero en ir a su encuentro, abrazándola con fuerza diciéndole lo feliz que estaba de verla despierta, después fue Ino quien casi derrama lágrimas de alivio y Hinata finalmente le dio un abrazo agradeciendo que estuviera bien. El semblante agradecido de Sakura cambió a uno más serio cuando miró a Shikamaru, y se acercó poniéndose frente a él.

— ¿Tu herida sigue doliendo? —le cuestionó este.

— Solo un poco, lo suficiente como para escapar de Konoha con su ayuda.

— ¡¿Escapar, estás loca?! —exclamó Ino— Acabas de regresar, Konoha es tu hogar.

— Pero ahora mi hogar me quiere muerta —le respondió Sakura—. Los estoy poniendo el peligro, y eso no es justo, yo…

La frase quedó en el aire. Tenía razón, ya era mucho que toda la aldea supiera de su participación para salvar a los condenados, habría problemas para la familia Hyuga, para los Yamanaka, para la familia de los demás. Si esto llegaba muy lejos ellos serían los primeros afectados.

— Entonces está decidido, te irás de Konoha —dijo Shikamaru—, mañana a primera hora. Ino les conseguirá ropa, Hinata y Rock Lee pueden traer comida.

— Yo los guiaré hasta la salida —dijo Naruto con el semblante más serio y decidido que pudo hacer—, aún si alguien los descubre yo me aseguraré de sacarlos.

Sakura miró a Naruto, se veía tan maduro, ya no podía pensar en él como el chico revoltoso e infantil del equipo siete. Se había vuelto fuerte, importante, la aldea le quería y los niños jugaban con él. Todo el mundo sabía que él se convertiría en Hokage algún día, ya era un hecho innegable, solo le faltaba crecer un poco más. Pero para Sakura, en se momento, Naruto ya le parecía un hombre hecho y derecho.

— Por ahora solo descansa, necesitarás energías —le dijo Shikamaru ya más tranquilo.

Después de la seria conversación y los planes hechos Sakura subió a su habitación con bolas de arroz y agua para Itachi y ella. Estos hablaron un poco cuando Ino llegó preguntando si necesitaban algo más, Sakura e Itachi incómodos de verse en la cama de Ino conversando como una pareja dijeron que no, y la rubia, también sonrojada por intervenir una íntima conversación se fue lo más rápido que pudo.

Considerar a Itachi como novio era algo raro para Sakura. Ella estuvo enamorada de Sasuke desde la infancia, fue su inspiración y motivación para volverse fuerte al igual que Naruto, y toda la búsqueda que hicieron años después no hizo más que profundizar sus sentimientos aún más, pero después lo vio, supo que ya no era el mismo de siempre. Ella siempre pensó que lo amaría sin importar qué, sin embargo, verlo envuelto en oscuridad le había hecho considerar sus palabras. Cuando ella se fue de Konoha no lo pensó solo por Sasuke, sino por ella, si reinventaba una vida diferente con otro nombre y con otra apariencia, seguro su vida sería menos dolorosa.

Entonces se encontró con Itachi, al principio temerosa, después enfocada en curarlo. Al conocerlo se llevó la sorpresa de que Itachi Uchiha era un hombre bastante simple, de gustos comunes a los de cualquiera y sin ningún interés en el dinero o el poder. Sakura aprendió mucho de su filosofía, que en la vida ocurrían cosas buenas y cosas malas, y aún si tienes una vida llena de desgracias siempre puedes tener la esperanza de que algo bueno va a suceder. Ella quería creer que su relación era una de ellas, más bien estaba segura, cada vez que este tomaba su mano, cuando él se quedaba en silencio para escuchar los movimientos que ella hacía y averiguar dónde estaba, cuando él se acercaba para oler su aroma —que él aseguraba ser de flores—, era cuando ella sabía que su encuentro era un buen suceso.

— ¿Estás segura de esto? —le preguntó Ino cuando Itachi bajó para dejar a Sakura tomar un descanso de su herida— De Itachi, quiero decir.

— Sé que ustedes no lo aprueban —respondió con naturalidad—. No soy tonta, sé quién es.

— Entonces aceptas que te has vuelto loca de remate.

— Probablemente.

No había palabras para describir sus sentimientos. Si la Sakura de hace más de un año le viera ahora, protegiendo al hermano de quien fue su enamorado, besándolo y tocándolo como ella una vez soñó con Sasuke, seguro le diría cosas horribles. Pero así eran las cosas, ella sabía que su lugar estaba a un lado de él, tomando su mano, guiándolo si era necesario, anteponiendo su vida sobre la de ella. Ino suspiró, derrotada, si su mejor amiga no comprendía ni siquiera con los consejos de esta, entonces no había manera para hacerle ver lo contrario, solo quedaba apoyarla y desearle lo mejor.

— Tu madre se volverá loca.

— Ella ha sido así desde siempre —sonrió Sakura tristemente, sabiendo que quizá ya nunca volvería a ver a su familia—. Mi padre va a cuidarla, siempre lo hace.

— Y tú cuidaras de Uchiha —le dijo Ino con una mano en el hombro de Sakura, sonrió—. Nunca olvides que te queremos.

Sakura e Itachi tenían prohibido salir de la residencia Yamanaka, ni siquiera podían abrir las ventanas o mover las cortinas, todo por si había aldeanos espiando en los alrededores. Lee y Hinata no se quedaron mucho tiempo en la casa, al igual que Shikamaru, este dijo que si había mucha gente en la residencia podría ser sospechoso, así que estos decidieron salir y dar un patrullaje por la aldea para ver cómo seguía la situación. Naruto se quedó la mitad del día, a ratos con Sakura, otros con Itachi. La relación de estos parecía ser un poco más cercana, pero a Naruto le seguía incomodando el hecho de tratar como colega al hermano de su mejor amigo, a su enemigo, en otras palabras. Cuando este se fue, Ino les dijo que ya iba a ser hora de que se fueran a su habitación y durmieran.

— Mañana será el día chicos —les dijo antes de que subieran las escaleras—, serán libres.

.

.

.


¡CONTINUARÁ!

¿Qué opinan, ustedes no extrañan esos lindos momentos donde solo eran Sakura e Itachi solos en el bosque? Porque yo sí. Me he puesto de lo más acaramelada con estos dos escribiendo la primera parte, y sé que soy pésima para las escenas hot (quienes hayan leído mi fic GaaSaku Guerra en el Desierto lo sabrán), aparte de que en el piso de abajo estaban todos los demás y sería incómodo para ellos escuchar ruidos jajaja así que lo dejé en un faje casi sentimental.

Todavía no sé cuándo terminar esta historia, quizá me lleve más de veinte capítulo, pero puede que lo deje en veinticinco o treinta, así que no esperen cuarenta capítulos o cincuenta, al igual que una secuela, soy mala para eso.

Quiero saber lo que piensan de esta linda y viejita historia, ¡no olviden comentar con total libertad! los leeré con mucho gusto.

¡Muchas gracias a FuckYeahRawr, , Fannynyanyan1912, Ryuko123, gene44, jimena hisijara por sus comentarios! Lamento si ya no puedo responder sus comentarios aquí, pero sepan que en serio los leo y aprecio muchísimo.

¡Hasta luego!

TMD