¡Años sin escribir en Fanfiction!

Espero que hayan pasado un muy buen medio año (o si alguien sabe la última vez que actualicé, dígamelo en los comentarios :3). La verdad es que hubo un periodo de tiempo donde ya ni siquiera sabía de la existencia de esta página, y ojalá me perdonen chicas, porque cuando me puse a leer los capítulos anteriores me di cuenta de que en verdad es una buena historia que vale la pena terminar, así que aquí me tienen de nuevo.

Disclaimer: Los personajes de Naruto Shippuden son propiedad de Masashi Kishimoto.


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Unbreakable

CAPÍTULO XVI

En un Bosque Profundo

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La sonata de las aves sonaba de manera tenue a su alrededor, había un pequeño riachuelo que atraía a los animales más indefensos como conejos, ardillas y ciervos, y en medio del césped cubierto de dientes de león y pequeñas margaritas, estaban Itachi y Sakura tomados de la mano. Sakura había adoptado la costumbre de tararear una canción cuando ambos descansaban, y aunque Itachi, recostado en el vientre de ella, siempre le decía que no había podido escucharla porque se había quedado dormido Sakura sabía que era una dulce mentira que no hacía más que acrecentar su amor por él.

A pesar de que no todos los momentos fueran tranquilos y pacíficos, donde el tormento de sus mentes perturbaba aquel escenario escondido para todos los demás, ellos siempre se mantenían positivos en cualquier instante. Itachi no era una persona de sonreír de orea a oreja, pero cuando Sakura captaba esa tenue curva por un instante, todo parecía no tener importancia, y es que no podía evitar perderse en el espacio exterior cuando lo miraba, Itachi era hermoso, aquella ropa tan simple parecía de seda, y su cabello seguía creciendo cada vez más y más convirtiendo su melena en un manto oscuro el cual solo ella podía hundirse con total libertad.

Se estaba volviendo egoísta, y una buena parte de su ser no se sentía culpable al respecto. Le gustaba la idea de estar con Itachi en todo momento, que él la necesitara, que le llamara con esa ronca y masculina voz que la ponía nerviosa, y era un completo éxtasis cuando él le tocaba, no de manera erótica o lasciva, sino con dulzura y añoro. Eran esos momentos, los tristes y tiernos a la vez, que más se le quedaban grabados en su mente y corazón, cuando su preciado hombre dejaba entre ver esa mirada llena de melancolía, extrañando la vista que nunca podría recuperar.

Estando Sakura herida e Itachi ciego era difícil hacer algunas tareas vitales como el buscar comida, leños, lavar la ropa de ambos y hacer guardia. Itachi había tratado de responsabilizarse haciendo todo lo anterior, y aunque no lo hacía de la manera más correcta o rápida sí que ayudaba mucho. Con el pasar de los días se orientaba mejor por los bosques, ya no caminaba con temor de caer a cada tres pasos, y se dejaba llevar por sus demás sentidos como el oído, el tacto y el olfato. Sakura le dijo que si seguía así sus demás sentidos se desarrollarían, y probablemente en algún momento su ayuda se volviera una molestia, pero él le abrazó por la cintura y le dijo que, de ser así, él tendría más tiempo para cuidar de ella.

Los primeros días fueron así, Sakura se encontraba firmemente vetada por su amante de moverse o siquiera ponerse de pie, y mientras ella recobraba las fuerzas necesarias se encargaba de pequeñas labores como el cocinar o buscar hierbas medicinales por las zonas más cercanas. Sakura juraba que en menos de un parpadeo ella ya estaría saltando y corriendo como siempre, pero ambos sabían que eso iba a tomar su tiempo porque las hierbas podían ser muy útiles, pero nunca serían tan rápidas y efectivas como la medicina procesada.

— ¿Es normal esto? —preguntó Itachi en algún momento que ellos estaban durmiendo sobre un campo de flores—, que todo sea tan pacifico, con tanta vida…

—Me siento en un jardín hecho especialmente para nosotros —le susurró ella al oído, estaba tan adormilada que Itachi no tardó en bostezar por contagio de Sakura—. Quiero creer que nos merecemos esta paz por lo menos por un segundo.

—Me gustaría dejar de pensar en lo que estará pasando en Konoha en estos momentos —murmuró él levantando la cabeza al cielo con los ojos cerrados, había días en los que él no los abría para nada, y Sakura pensaba que él seguro no los abriría de no ser un acto involuntario.

Ella apretó los parpados, imaginando todo lo que seguro estaba pasando. Cuando ellos se fueron los aldeanos apenas estaban siendo controlados por las fuerzas de los ANBUS y los jōnin. Ya habían pasado unas cuantas semanas, y todo parecía tan vivido que su huida pudo haber sido incluso una noche antes, y ese día fuera el primero que tuvieron viviendo en libertad, envueltos por la naturaleza que en un comienzo les había dejado conocerse.

—¿Te casarías conmigo?

Sakura abrió los ojos como platos.

—¿Qué acabas de decir? —fue lo que ella pudo expresar debido a la sorpresa.

—Te pregunté si querías estar conmigo por el resto de mis días —río este con tanta dulzura y simpleza que a Sakura se le comenzaron a humedecer los globos oculares—, digo mis días, ya que es obvio que no…

Ni siquiera hubo oportunidad de terminar su frase, ya que una chica de cabello rosa y aroma a flores se le abalanzó en un apasionado beso que lo dejó sin palabras para decir después. Sakura se encontraba llorando en medio del beso, e Itachi le limpiaba cuantas lagrimas podía con sus besos y caricias llenas de ternura, él seguía sonriendo, y llegó un momento en el que Sakura se molestó de sobremanera y le dio un golpe rudo más no dañino en su pecho replicando que él no debería estar así de tranquilo.

—¿Por qué no? —le dijo este abrazándola por la cintura—, ¿acaso ese beso fue un rotundo no?

—Deberías felicitarme, más bien —gimoteó ella, tratando torpemente de recobrar la compostura, pero era imposible—. El hombre más guapo y maravilloso del país del fuego acaba de proponerme matrimonio.

—Yo había escuchado que ese hombre era un asesino de masas y miembro de una organización letal —le respondió Itachi con un deje de culpa y burla a la vez, Sakura hizo una mueca de dolor ya que ese chiste solo podía hacerle gracia a alguien tan extraño como Itachi.

—De cualquier manera, no podemos casarnos de manera legal —volvió Sakura al tema de la proposición—, nos pondríamos en riesgo y lo más seguro es que pasemos nuestra luna de miel en una celda diminuta.

—Entre más pequeña sea la cama, más abrazados estaremos —se burló Uchiha, y Sakura no tardó mucho en reírse a su lado.

Ambos siguieron jugueteando con el otro durante varios minutos. Sakura solía replicarle con burla fingida esa manera que Itachi tenía de esconderse en su pecho y cuello, a la vez que Itachi le recordaba lo mucho que le gustaba a Sakura sentársele en su regazo. Itachi besó a Sakura lentamente, tomándose todo el tiempo que tenían para disfrutar ese pequeño deje de felicidad que la vida les daba, y Sakura intentaba no apresurarse ni dejarse llevar por sus instintos, ya que quería que todo se sintiera infinito, sin un final triste o melancólico como la mayoría de los ninjas en su aldea, sino algo pacifico, como aquel campo floreado en el que se encontraban.

Itachi pasaba sus dedos por las hebras del cabello de Sakura mientras ella le jalaba su cola de caballo. Itachi acostumbraba morder la piel de Sakura por mero aburrimiento algunas veces, pero en ese momento todo era muy suave y cuidadoso, y este solo había sido rudo en el momento que Sakura queriendo profundizar el beso le mordió el labio inferior, siendo correspondido y repetido por el chico de oscura apariencia.

Sakura por su parte masajeaba el cuerpo del chico, no con fuerza, pero tampoco con delicadeza, quería hacerlo sentir tan bien como pudiera, y por eso es que apretaba su pecho con pasión pidiéndole más de él, y a la vez le hacía pequeños rasguños sin rastro en el pecho y el omóplato. Le mordía la oreja y suspiraba en su oído haciéndolo estremecer con toda la intención, después fue momento de ella de besarle cada zona descubierta, y ella no se tentó dos veces de dejar varias marcas en su cuello como recordatorio de ese hermoso día en el que su amado le había propuesto una vida juntos.

—Tenemos que parar —fue lo que alcanzó a decir Sakura al momento que Itachi comenzaba a escondérsele en el pecho—, voy a hacer patrullaje antes de que anochezca.

Jaló el cabello de Itachi solo para llamar su atención, y esto pareció incitar al individuo a quedarse más prendado de la comodidad de los pechos de Sakura. Él comenzó a hacerle cosquillas en sus costillas y ella tuvo que apartarse de él forzosamente. Itachi, ya rendido de mantener a su chica a su lado, se despidió con un corto beso y esta se acomodó las prendas que su prometido arrugó durante su momento de cariños y mimos.

—¿Cuántos ninjas viste la última vez? —le preguntó Itachi a Sakura mientras ella se alistaba.

—Dos grupos, uno en la madrugada y otro a medio día, supongo que Tsunade ya logró establecer la situación en Konoha ya que las misiones están comenzando a realizarse otra vez.

—Si Naruto y los demás no están en esos grupos significa que deben haber sufrido una suspensión.

—No creo que sea eso, Tsunade va a declarar todo como órdenes suyas, supuestamente ellos actuaron bajo las órdenes de la quinta por lo que no pueden recibir un castigo como tal al cumplir su labor. Ella piensa asumir toda la responsabilidad, y puede que pierda su título si se descubre la verdad.

—Tsunade todavía tiene que rendir un anuncio a la aldea con respecto a lo que pasó —comentó Itachi también—, el consejo tampoco va a quedarse con los brazos cruzados ante la noticia de que sus dos rehenes se escaparon, uno con pena de muerte y la otra por complicidad y supuesta traición a la aldea.

«Traición».

Esa fue la palabra que resonó en la mente de la kunoichi de la aldea de la hoja, aunque quizá ya no era más un ninja de la aldea. Estaría vagando por lo que le restaba de vida o hasta que fuera expiada de todo delito por los ancianos y la Hokage, justo como muchos otros que abandonaron la aldea. La imagen de su antiguo compañero de equipo, Sasuke Uchiha, le llegó de improvisto. Entonces ella miró la banda de color rosa con la insignia metálica de su aldea prendada, ella no se atrevía a rasgar el signo como Itachi o todos los miembros de Akatsuki, que conservaban su banda como muestra de su infamia y falta de arrepentimiento.

—Si esperamos un tiempo a que las cosas se calmen, es probable que te perdonen, Sakura —fue lo que dijo Itachi lo que la sacó de su soliloquio—, cuando ambos ya no nos necesitemos más, o quizá, cuando yo ya no esté, puedes regresar.

—Itachi, por favor…

—Hazlo Sakura —interrumpió firmemente el Uchiha—, cuando yo esté muerto, regresa a Konoha.

Ella no dijo nada ante la petición de Itachi. No se sentía con el corazón ni la valentía de aceptar ese destino, regresar abatida y destrozada por la muerte de su amado, buscando consuelo en aquella tierra donde fue criada y donde seguramente sus padres la extrañan tanto como sus amigos. Sakura recordó que ni siquiera se había despedido de sus padres en esos días que estuvo en Konoha, pero tampoco es como si pudiera hacerlo estando ella en proceso de condena por traición.

—Regresaré antes de que se meta el sol, si tardo más de medio día en regresar entonces usa los pergaminos que están en la mochila, estos pueden ocultar todo rastro de chakra e incluso signos vitales por unas cuantas horas, no podemos arriesgarnos a que un Hyuga pueda captar tu presencia a menos que sea Hinata.

Él asintió, buscando con el tacto el bolso con el que escaparon el primer día. Este ya no tenía tantas cosas como al principio, con el pasar de los días fue vaciándose y actualmente la usaban para guardar las mudas limpias, las hierbas medicinales y alguna que otra fruta o hierba comestible. Sakura en su cadera llevaba un pequeño bolso con los pocos kunais y shuriken que le había dejado Ino.

—Ten cuidado. —le dijo Itachi, antes de dejar de escuchar los pasos de la chica.

—Tú también.

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Sakura ya no batallaba al moverse como antes. Decidieron patrullar una vez ella podía moverse a una velocidad regular, aunque todavía tenía problemas para controlar su flujo de chakra y habilidades derivadas de esta, pero por el momento ellos solo necesitaban asegurarse de que no había nada cerca, y el lugar que habían elegido sus amigos era tan deshabitado de la presencia humana que Sakura nunca pensó que existía un lugar así. Al parecer era un bosque cerca de una aldea campesina, que se dedicaba al ganado y cultivo en general, pero habiendo un camino más cercano para llegar a Konoha era muy poca la gente que se llegaba a ver por los alrededores de donde estaban ellos. Sakura una vez se topó con una anciana enferma que alucinó haber visto un fantasma o un espectro, el niño que la acompañaba se disculpó diciendo que su abuela ya no veía muy bien y que confundía muchas cosas de la realidad. Fue un tanto gracioso enterarse que esa anciana se había encontrado con su ciego amante cuando este buscaba leños.

Sakura ya tenía pensado ocultar su apariencia, y de hecho se lo había mencionado a Itachi, diciéndole que teñirse el cabello era la mejor idea para ambos, pero este se negó diciendo:

Si algún día llegó a ver algo —le susurró este recostado en el tronco de un árbol—, quiero que seas tú tal y como ere: bella y floreciente.

Entonces tuvo que usar una capa con una capucha grande, además de que procuraba atarse el cabello en una pequeña cola de caballo para ocultar aún más su cabello. No contactaba mucho con otras personas que no fuera Itachi, y las pocas veces que lo había hecho solamente había sido para comprar unas medicinas de emergencia o un poco de condimentos para cocinar.

Se detuvo en una rama de un árbol, ya que había llegado a su destino. Se encontraba aproximadamente a unos treinta metros del camino principal de Konoha a Suna, donde se conectaban los otros caminos de pequeñas aldeas sin ninjas, y fue ahí donde divisó un grupo de genin. Su alivió fue poco cuando divisó al jōnin que los acompañaba, e hizo todo lo posible para ocultar su flujo de chakra. Sufría de dolores musculares cada vez que hacía un esfuerzo que involucrara energía de chakra, y ella supuso que su herida había dañado algún conducto principal.

Así fue como pasaron algunas horas, ella divisó a unos aldeanos de Konoha salir y entrar sin ninguna relevancia, y un grupo de chūnin que acaban de regresar de al parecer una misión victoriosa, cuando Sakura decidió regresar el sol apenas comenzaba a ponerse, y la luz calaba en los arboles con un resplandor ambarino y deslumbrante. De su bolso sacó algunos analgésicos que servían para sus dolencias musculares, y una vez estos hicieron efecto ella salió trepando de árbol en árbol hasta llegar a dónde Itachi.

Pero algo la detuvo.

Una serpiente, de colores lilas opacos y marcas atigradas en su lomo, le miraba fijamente. No había visto una serpiente así en el bosque jamás, siempre eran pequeñas lagartijas que se paseaban por la corteza de los árboles o culebras diminutas que sus mordidas solo causaban un piquete molesto y rojizo. Fue entonces que supo a qué se debía esa serpiente, de hecho, sabía a quién le pertenecía.

Apresuró su andar, la serpiente se hallaba a una hora de su destino, y en todo el tiempo en ese bosque no había corrido como lo había hecho ese día. Podía ser una casualidad, pero eran pocas las posibilidades. Lo que sí era probable era que él no estuviera cerca. Los sellos de invocación servían comúnmente para revisar el área de alguna zona desconocida, o incluso como rastreo. Si estas no encontraban algo de relevancia se esfumaban a donde su amo. Sakura deseó con todas sus fuerzas que esa serpiente no estuviera buscándola a ella.

«—Alguien debe estar muy enojado contigo, pequeña —le murmuró su subconsciente, esa pequeña parte malvada que sabe todo lo mal que has hecho y se dedica a alimentar tus miedos más profundos—. Seguro no será tan condescendiente como su hermano, después de haberte escapado de tu jaula dónde debiste quedarte.»

Habiendo llegado a los inicios del campo, sintió de inmediato un raro ambiente en el lugar. El campo de flores siempre era refrescante y tranquilizador, y en ese momento sentía un aire opresivo y oscuro en todas partes, incluso pensó que las flores marchitarían muy rápido si este ambiente seguía haciéndose presente. El sol ya estaba por esconderse, y las luces apenas dejaban ver en tonos lilas y morados el lugar dónde Sakura e Itachi dormían usualmente. Era un espacio abierto con una fogata apagada en el centro, el fuego parecía haber sido apagado hace nada, y la sabana en la que Itachi estaba descansando estaba revuelta.

«Por favor, que todo esté bien».

Escuchó el ruido de un arbusto moverse, y al minuto de ella voltear se encontró con un kunai rozándole la mejilla. La cálida sangre comenzó a verterse por su pómulo, y su corazón empezó a latir a mil por hora.

—Pero miren a quién ha traído las serpientes —escuchó la risa de un hombre, junto con los pasos sobre la tierra húmeda de otras dos personas—, ¿acaso no vas a ofrecernos un vaso de agua a tus invitados o algo así?

Unas serpientes llegaron junto con los intrusos, uno de ellos sonriendo jovialmente con sus dientes afilados y curiosamente grandes como los de un tiburón, a su derecha iba un grandulón de piel bronceada, con una postura tensa y una expresión neutra en el rostro, y por último una chica con mala actitud, apenas viendo a Sakura se puso a bufar con burla y desagrado criticando todo cuanto la chica de ojos verdes tenía, su ropa, su peinado, su frente excesivamente grande y esa postura adolorida que Sakura tenía debido al sobre esfuerzo de sus acciones.

— ¿Dónde… dónde está? —alcanzó a jadear Sakura, poco a poco perdiendo la visión de lo que pasaba.

—Tranquila pequeña, tú sabes que los asuntos familiares son algo de suma importancia cuando se trata de un Uchiha —contestó el chico de cabello claro, quien dirigió sus iris lilas a la poca comida que había en la fogata—, así que, mientras esperamos, ¿No te parece buena idea…

Incluso cuando estos chicos venían a atrapar a la Haruno, se llevaron una graciosa sorpresa de hacer literalmente lo que les ordenaron, ya que antes de caer desmayada el chico grande de cabello naranja la atrapó con facilidad.

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— ¿Qué haces aquí?

Sasuke Uchiha observaba fijamente a su hermano mayor, quien descansaba en el tronco de un árbol sin ninguna intención de defenderse, pero sí de esconderse sin nada de éxito. Cuando Itachi había sentido la presencia de varios acercándose fue demasiado tarde, la mochila estaba lejos de su alcance y la señal de fuego y haber dormido ahí era mucha evidencia para saber que no podía huir sin ser visto. Así que había decidido mejor echarse en ese tronco, que era lo único que podía tranquilizarlo además del pecho de Sakura.

Sakura.

— Te hice una pregunta —fue lo que reclamó su hermano al no ver ni siquiera una respuesta corporal a su pregunta—, ¿Qué haces aquí, con Sakura acompañándote?

Hubo un lapso de silencio entre su pregunta y la respuesta de Itachi, y es que tenía la mala espina de que no debía decir nada que pudiera delatarlos. Esto no había pasado con Naruto o Tsunade, porque ambos despedían esa confianza que la gente de buen corazón solamente poesía. Sasuke no era así, e Itachi sabiendo eso formuló una respuesta lo suficientemente creíble, incluso si tenía que incluir un par de verdades el resultado no sería el mismo si tergiversaba lo suficiente.

—Le he obligado a que me cuidase.

—¿Y cómo esperas que te cuide cuando ella está incluso peor que tú? —siguió cuestionando Itachi—, mi equipo captó a dos cuerpos a lo lejos, uno con un flujo irregular y a otro débil, ¿Cuál crees que eres tú?

Entonces Itachi se dio cuenta de algo, y es que Sasuke todavía no se había dado cuenta de que su hermano estaba ciego. Él aún tenía chakra en su sistema circulatorio, y era gracias a la cantidad de cuidados que Sakura le había proporcionado desde el momento que se vieron en aquella cabaña abandonada. Sasuke seguro esperaba que ya no tuviera ni un solo gramo después de aquella batalla, y debió ser así, solo que ahora eso le daba la oportunidad de fingir un poco más esa vitalidad que había gozado hace mucho tiempo ya.

—Nuestro encuentro es ciertamente emotivo, ¿no crees? —comenzó a hablar el mayor de los hermanos, y alzó la vista esperando que Sasuke no notara nada raro—, algo me dice que ya no buscas una venganza contra mí.

—He matado a Danzō por todo lo que le ha hecho pasar al clan Uchiha —dijo Sasuke—, ya he vengando lo que tenía que vengar, pero lo que yo quiero saber ahora es qué hace la chica que estoy buscando contigo.

¿Para qué necesitaría Sasuke la ayuda de Sakura en estos momentos? Se preguntaba Itachi, y muy en el fondo sentía un malestar al escuchar a su hermano hablarle como si acabara de tomar algo que no le pertenecía. Lo cual era cierto, Sakura estaba con él voluntariamente, ella nunca le había pertenecido, pero mucho menos a su querido hermano, quien en estos momentos no demostraba serlo.

—Me la he encontrado en estos bosques, yo estaba débil, y ella me ha ayudado, pero unos ninjas la han atacado y ahora los dos estamos incapacitados, si mi memoria no me falla, nuestra batalla final no fue nada fácil.

—No lo fue debido a tu enfermad y a tu poca voluntad de vivir.

Ambos se quedaron callados. A Itachi le encantaría ver el rostro de su hermano, un rostro sin esa rabia que él mismo se había encargado de construir haciendo todo lo que pudiera acrecentar su sed de resarcimiento. Si Danzō ahora estaba muerto quería decir que su querido hermano ahora ya sabía toda la verdad, y que aquella relación a muerte ya no tenía ningún sentido ahora que el último de los Uchiha miraba con claridad.

¿Pero por qué de repente buscaba a Sakura?

—¿Qué quieres de la chica? —fue turno de Itachi preguntar—, la necesito para que me trate.

—Oye, Uchiha —escuchó una voz casual acercarse a ellos entre los arbustos, Itachi, juzgando del sonido que este hacía al moverse, parecía caminar más lento de lo que debería—, la chica no despierta.

Ambos Uchiha se sobresaltaron al escuchar eso, e Itachi escuchó claramente la respiración de su hermano al momento de enterarse del estado de Sakura.

—Llévenla a casa, que Karin le cambie la ropa y revise sus heridas.

Después de eso Itachi ya no escuchó gran cosa, el tercer sujeto desapareció en un pestañeo y nuevamente estaban ellos dos en un ambiente difícil de describir.

— ¿Precisamente qué debe tratar Sakura contigo?

Ahí estaba, el momento definitivo. Itachi sin conocer la razón no quería decirle a su her.-mano que estaba ciego, pero era cuestión de tiempo para que él lo descubriera, o quizá ya lo estaba sospechando, Sasuke parecía no moverse de su sitio, vigilando cada movimiento de su hermano mayor. Este se levantó, sintiendo cómo todo el suelo comenzaba a tambalearse y solo él fuera el único afectado, y mientras el mareo se volvía más intenso aprovechó cada segundo para decirle la verdad a Sasuke.

—Estoy ciego, Sasuke, no me queda mucho tiempo.

Antes de que el Uchiha menor pudiera decir algo, Itachi cayó al suelo sin ninguna clase de levantarse en las próximas horas, con el único pensamiento de una chica acompañándole.

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¿Y bien, qué tal ha quedado?

Con el paso del tiempo he perdido mi toque para explayarme en mis narraciones, lo cual no creo que sea totalmente malo pero tampoco es algo bueno (o al menos así lo veo yo) así que esto es lo que soy ahora escribiendo después de algunas decenas de libros leídos con el tiempo.

Quería escribir un total de 6,000 palabras en el documento de Word cuando estaba haciendo el capítulo, pero al final me quedé en 4,000 jaja espero no les moleste.

gene44: Cariño, ojalá aún recuerdes que comentaste aquí jaja gracias por su consideración.

DannaCardona: Siento que ya te conozco jaja siempre te veo en los comentarios de por aquí, muchas gracias :')

Fannynyanyan1912: Recuerdo haber escrito la mayor parte de Unbreakable con un soundtrack rompe kokoros, por lo que estoy feliz de que ese capítulo te haya hecho sentir triste jaja naturalmente esa era mi intención. Ojalá este capítulo haya respondido a tu duda del "animalejo" xD

Yukipab: ¡Muchas gracias! 3

Guest 96: Miau, a veces está literalmente abandonada u.u pero mientras viva imagino que siempre hay esperanza de que la termine.

Dilanny Danae: El 26 de Abril mujer xD lamento la tardanza.

EugeHyuuga: Lo haré, o al menos trataré jaja

Cerezo 21: Lo malo es que me estoy quedando sin imaginación :(

lolitadelavega: Me va relativamente bien :D muchas gracias por preguntar preciosa.

Me alegra que aun haya participación en los comentarios incluso si estos son mensajes cortos y con el mismo mensaje que el primer comentario jaja igual me hacen feliz 3

Las veo pronto~

TMD