¡Hola!

No recuerdo con qué frecuencia solía actualizar antes, pero después de mi heroico regreso (? me estanqué en cómo iba a seguir la historia, y es que practicamente todo lo que había planeado alguna vez se ha desvanecido por completo, y los capítulo que estoy subiendo seguramente serían muy diferentes si tuviera la edad de cuando estaba más activo este fanfic.

Mis disculpas por la tardanza, pero la escuela me agobia y estoy en una pendiente de no salir con un promedio muy bajo. Denme suerte.

Disclaimer: Los personajes de esta historia pertenecen a Masashi Kishimoto.


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Unbreakable

CAPITULO XVII

Ella Huele A Él

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—Sasuke, no soy médico, pero sé que esta chica no está bien —dijo una pelirroja al revisar a Sakura.

Sasuke Uchiha se encontraba en el marco de la habitación, observando con detenimiento a la chica de cabello rosa que dormía con una expresión de dolor en el rostro, y él sabía que la magnitud de sus heridas no le habrían permitido moverse como lo hacía cuando una de sus serpientes la encontró. Se preguntó por qué habría hecho esa clase de imprudencia.

—Su herida debe haber sido con algún objeto cortante, pero lo que pasa aquí es que la herida fue tan profunda que dañó su flujo de chakra en esta parte —indicó la chica apuntando al centro de los omoplatos—. La espina dorsal parece que ya ha sido tratada con mucho cuidado, sin embargo, el sistema de chakra y las venas sanguíneas que atraviesan todo el cuerpo no están trabajando en conjunto como deberían.

—Habla más claro, Karin —gruñó el pelinegro frunciendo el ceño—, ¿esto puede curarse?

Solamente llevaban un día y medio en aquella aldea, no era grande, tampoco cercana a las grandes aldeas como Konoha o Suna. El plan original de Sasuke que era llevarse a Sakura hasta la aldea de la Lluvia había sido truncado por su estado de salud. No sabía cómo tratar una herida que ya llevaba tiempo de haberse hecho y aún no sanaba como debería, lo que sí sabía es que su hermano tenía algo que ver con todo lo que estaba pasando. Itachi Uchiha, su hermano que había creído muerto bajo sus manos hace tan solo unos meses.

—Puede ser, pero necesitarás a alguien especializado —fue lo único que dijo Karin antes de salir de la habitación—, ella despertará pronto, pero no podrá soportar el dolor. Llámame cuando despierte para administrarse otro sedante.

—Yo lo haré.

Karin se detuvo en el marco de la puerta.

—¿Quieres hacerlo tú entonces?

—Ve con Suigetsu y Juugo hasta la aldea del Sonido y busquen a la mejor kunoichi que sepa curarla—ordenó el chico sin apartar su vista de la pelirrosa.

— ¿Quieres que la traigamos y la obliguemos a curar a esta chica? —Karin sonaba nerviosa y extrañada por el comportamiento del Uchiha—, ¿qué hacemos si no los encontramos?

—Tiene que haber alguien, no duden en matar algunas personas si esa persona se resiste a venir.

Hubo un largo silencio entre la pelirroja y el líder del grupo Hebi, pero finalmente ella asintió y se fue del lugar, dejando a Sasuke mirando a la chica que él había estado buscando desde hace varias semanas. Tenía puesta la misma ropa que usaba en Konoha, y el kimono que él había comprado para ella cuando la había traído consigo no había capaz de encontrarlo en todo el bosque entero. Seguirle el rastro era difícil, incluso con ese aroma a flores que Sakura siempre emanaba fue todo un lío ya que en esta ocasión ella ya no desprendía ese dulce aroma a cerezos, sino a pino, a la humedad del bosque y hierbas, el mismo olor que Itachi siempre había tenido.

Tocó su mejilla cuidadosamente, examinando su cuerpo en busca de alguna herida o anomalía que pudiera darle la solución a la rajadura en su espalda. La recordó sonriendo cuando eran unos niños, cuando su cabello era tan largo que se movía por cuenta propia haciendo ondas junto al viento, y una punzada de culpa le vino de improvisto cuando su voz sollozante y sus jades lacrimosos le pedían que se detuviera en medio del bosque. No recordó haberse sentido desconectado de sus instintos en su vida, y su cuerpo nunca había ejercido tanta fuerza en una mujer al momento de tomarla. Lo peor fue que en todo ese periodo de tiempo no sintió ni una sola gota de culpa, y hasta ese momento no había sentido esa sensación de ser abandonado cuando descubrió que Sakura ya no estaba con él.

«—Sufrirás el mismo destino que todos los Uchiha —le había dicho el anciano Danzō antes de dar su último aliento—. Morirás sin encontrar la paz, sin ser amado y sin el hombro de un camarada del cual apoyarte, así como Madara.»

Después de eso Sasuke solo contempló como ese hombre se desangraba y moría en medio del silencio, siendo despedido únicamente por la razón de su partida.

Fue en ese momento que se dio cuenta de su nuevo objeto, o más bien, de llevar acabo el objetivo que se había propuesto hace mucho tiempo. Reestablecer su clan. Borrar los errores cometidos por sus antepasados formando uno mucho mejor. Más fuerte, más sabio y más justo.

Para eso tenía que ser el próximo Hokage, justo como Naruto aspiraba llegar.

Y para la creación de un clan casi extinto la única persona que se le venía a la cabeza era Sakura, la única chica que pasó de ser una molestia a una ninja disciplinada e inteligente. Él sabía que no era especialmente fuerte como Naruto y él, pero tampoco podía ignorar que ella poseía habilidades solo vistas en la kunoichi de los tres sannin legendarios. La alumna de la Hokage y un sannin, sin duda una mujer con derecho a estar junto a él.

Las demás mujeres que había considerado no le satisfacían en absoluto. La principal de ellas era Karin, quien parecía haber sido creada para adorarle incondicionalmente sin importar lo mucho que él la dañara. Ya lo había visto antes, como en la lucha contra Danzo ella se había interpuesto y había salido malherida, y ahí estaba otra vez, repuesta y lista para seguirle en todas sus órdenes.

Esa ciega fidelidad le parecía desagradable.

Se retiró de la habitación con el silencio del viento, y afuera lo vio. Su hermano, ciego y débil, esperándolo recargado en la pared afuera de la pieza. Todavía le parecía irreal la idea de que un Uchiha ya no pudiera usar sus ojos nunca más, eran su orgullo, su marca que los define, y ahora ese hombre era un completo extraño. No despedía ninguna sensación de amenaza y temor como cuando era miembro de Akatsuki, pero tampoco le recordaba a ese hermano amado que solía perseguir cuando era un niño. Itachi Uchiha había dado altibajos a lo largo de su vida, empezando como un prodigio, convirtiéndose en un criminal, y terminando como un simple mortal.

—¿Cómo está?

—No te incumbe —respondió el chico de cabello crispado, observando la expresión de su hermano con más detalle que antes.

—Te equivocas, todo lo que le pase a ella tiene me incumbe —dijo el mayor sin hacer una sola expresión en su rostro. Sasuke intuyó que estaba a la defensiva.

—Itachi —le nombró, dándose cuenta de lo raro que le resultaba pronunciarlo en voz alta y no en su mente—, ¿te has quedado ciego… a causa de nuestra pelea?

—Te vanaglorias demasiado, durante años he cargado con esta enfermedad que no había hecho más que empeorar, ahora estoy lidiando con las consecuencias de mis actos.

—Habrías vivido más años con tu vista de no haberme obligado a pelear conmigo —masculló Sasuke, e Itachi se irguió para mirar a la dirección de donde provenían las palabras de su hermano.

—No debí sobrevivir—dijo él—, lo que significa que sigues siendo muy débil.

Ahí estaba otra vez. Itachi intentando provocarlo como cuando era un niño deseoso de venganza. Ya no era la misma persona, se decía Sasuke, la imagen amenazadora de Itachi ya no existía, aquella que hacía silenciar un bosque con tan solo poner un pie dentro, tampoco la amorosa, que hacía desaparecer todos sus miedos y preocupaciones que le agobiaban por ser el hijo de una familia Uchiha, ahora solo un hombre inválido dentro de su casa, preocupándose por alguien que en primer lugar nunca debió cruzar su camino con el de ella.

—No quiero escuchar eso viniendo de ti, hermano —replicó, al momento que se dirigía a su propia habitación—. Tu y yo ya no tenemos asuntos que arreglar, te he buscado una enfermera de Suna, vete lo más pronto posible.

—No.

Sasuke detuvo su andar.

—La quiero a ella, a la aprendiz de Tsunade —siguió hablando el mayor—. No soy un tonto, mi enfermedad no es capaz de curarse ni con las lágrimas de un dios, pero mi cuerpo ya es lo suficientemente inestable como para matarme por un simple resfriado, y si quiero seguir viviendo, la necesito como mi enfermera.

Sonaba decidido, con demasiada confianza para tener un cuerpo tan frágil y a punto de desmoronarse. Había visto esa actitud antes en otras personas, una de ellas era Naruto, como con una tonta sonrisa y el cuerpo desangrado decía que todo iba a estar bien. Sakura era igual, siempre fuerte, inteligente y hábil aun cuando eran temas no dominados por ella. Si lo observaba bien, Itachi tenía varias actitudes que le recordaban a la chica, y ella tenía su olor.

Se preguntó cuánto tiempo estuvieron juntos en aquel bosque.

Sasuke, sin embargo, no dijo nada y se fue de la casa. Itachi solamente escuchó el sonido de sus pasos moverse y de pronto todo se volvió silencioso, siendo su plática con su hermano lo más parecido a una aparición momentánea.

Con sus manos se apoyó en las paredes para guiarse al caminar, chocó con algunos muebles que ya venían con la habitación al pedirla, los futones desechos del equipo de Sasuke y empujó un vaso con agua sin llegarlo a tirar. Abrió dos puertas antes de dar con la de Sakura, una era el baño y otro era la habitación de Sasuke, quien al parecer dormía aparte de su equipo. Cuando abrió la tercera puerta supo que era la habitación de Sakura, ya que el olor a hierbas medicinales era latente en su nariz. Se acercó con delicadeza a la vez que buscaba el tacto de la cama, y una vez la encontró buscó el cuerpo de Sakura. Lo tocó buscando un lugar dónde sentarse sin molestarla, y evitó esos deseos de dormir a su lado porque no quería que Sasuke sospechara muy pronto de su relación.

El tono de voz de Sasuke era gélido y cortante, y solo cuando se refería a Sakura este cambiaba y se volvía un neutro a punto de volverse suave. Conocía ese tono de voz, Sasuke tenía un interés especial, e Itachi no se sintió enojado en absoluto, sino más bien confundido, ¿Por qué ahora?, ¿qué fue lo que le hizo tomar cariño por su compañera? Tocó las mejillas de Sakura, estaban ardientes por una fiebre. Buscando en las mesitas a un lado de su cama Itachi agitó un frasco de píldoras y tocó el fondo de una charola con agua fría. La estaban cuidando, menos mal.

Cuando escuchó el pasó de alguien subir las escaleras él se apresuró en buscar la salida de la habitación, y una vez entraron tres personas Itachi supo que era el equipo Hebi. No los conocía de apariencia, ya que nunca se topó con ellos o al menos no lo recordaba, pero sabía de la existencia de estos. Subordinados de Orochimaru antes de que Sasuke acabara con él.

La voz de una chica reclamando atrajo atención mientras Itachi fingía estar dormido contra la pared, donde había estado desde que lo habían traído a rastras.

— ¡¿Qué significa esa chica para Sasuke?! —decía la mujer—, ¡No tiene absolutamente nada de especial, y lo más importante, su cuerpo está hecho trizas por dentro!

—Si Uchiha se entera de lo que dices te matará, idiota —dijo una voz despreocupada, casi somnolienta—, es la compañera de equipo de Sasuke, cuando vivía en Konoha.

—Eso no es de relevancia, si lo que quiere Sasuke es tener una familia bien pudo pedírmelo a mí —volvió a bufar la chica con tono de voz lleno de recelo y molestia.

El tercer individuo parecía estar sirviéndose un líquido en la cocina, después sus pasos se aproximaron hacía las voces que parloteaban.

—Sasuke sabe lo que hace, y si quiere a esa chica tenemos que ayudarle a que mejore —no se oía enojado, ni despreocupado, de hecho, Itachi percibió amabilidad en sus palabras—. No olvidemos que esta chica es especial.

«Especial.»

Itachi no pudo decir nada porque en ese momento Sasuke entró muy apresurado.

— ¡Hey, tranquilo! Ya estábamos por irnos a Suna —se excusó una de las voces al ser empujada, o al menos eso asumió Itachi por el ruido.

— Sasuke, ella está muy débil, no deberías —la chica detuvo sus palabras una vez los pasos apresurados de Sasuke se alejaban.

—Se la ha llevado —dijo el tercero.

E Itachi, lleno de preocupación se preguntó: ¿a dónde?