¡Gente!

Mientras estaba subiendo esta parte me dí cuenta de que esta historia tiene 5 AÑOS, osea, esta historia ha significado una parte importante de mi pubertad, y ahora, en mi universidad, veo estos escritos y realmente me hace recordar a aquellos días en el colegio. Es algo casi revelador de manera espiritual (?

Pero bueno, espero que les guste esta parte, ya tenía la mitad escrita desde hace una semana (creo) pero después de escuchar la canción de After All de Christine Ebersole créanme que me inspiré hasta para hacer otra historia (cosa que no sucederá, tengo poco tiempo).

Disclaimer: El universo y los personajes de Naruto y Naruto S. son propiedad de Masashi Kishimoto.


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Unbreakable

CAPITULO XVIII

Amor Cruel

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Estaba débil.

Lo sabía, claramente sentía cada parte de su cuerpo desprenderse y volverse inservible, pero por alguna razón le molestaba saberlo. No solo era ahora, sino siempre. Sus habilidades siempre fueron poca ayuda a la hora de pelear, y aunque estaba orgullosa de la cantidad de logros y habilidades que había adquirido en la parte medicinal, como guerrera ninja se sentía un poco decepcionada de sí misma. Se había ido de la aldea para convertirse en alguien tan digna de respetar como Naruto, quien había ascendido de los escombros hasta la gloria, incluso Sasuke era alguien que marcaba su lugar con determinación, incluso antes de volverse lo que es ahora la gente le miraba desde un perfil sumiso y obediente. Mientras tanto, Sakura pasaba desapercibida, aun cuando sus pasos fueran a la misma velocidad que su equipo, ella se sentía más atrás que nadie.

Y ahora no solo su fuerza y voluntad se encontraban débiles, sino su cuerpo. Las heridas que había recibido habían acabado con ella por completo, y ella misma se sentía como una muñeca de trapo que era cosida una y otra vez en el mismo lugar que no hacía nada más que volverse a rasgar. Shizune le había tratado con tanta delicadeza que incluso en aquel transe entre la vida y la muerte ella era capaz de sentirla como un apoyo. Itachi le cuidaba cuando dormían, y es este en sus noches de insomnio permanecía agarrado a la mano de Sakura, teniendo la esperanza de que esto pudiera ayudar a mantenerla a su lado en cuerpo y alma. Itachi temía por ella, le aterraba la idea de perderla como ya lo había sentido alguna vez. Sakura tenía en cuenta ese periodo de vacío que ambos sintieron cuando sus caminos se separaron, y es por eso por lo que siempre le correspondía el agarre con la misma fuerza y desesperación.

Ahora estaba en los duros brazos de Sasuke Uchiha, pero no era nada a lo que ella hubiera querido alguna vez. La infanta que soñaba tomar su mano, decirle que era un chico muy guapo y que apenas y podía decir la palabra "gustar" en voz alta ahora se había vuelto en un pequeño saco de esperanzas rotas y miedos escondidos. Su cuerpo le temía a Sasuke, y es que aquella tarde en el bosque, donde sus cuerpos fueron cubiertos por las gotas de la lluvia y él la tomó sin ninguna clase de piedad como se arrancaban las flores de la tierra, ella dejó de mirarlo como lo que ella siempre quiso creer, un chico perdido. Igualmente, Sasuke ya se había alejado de su camino a tal punto que oscurecer su alma ya no le importaba en lo absoluto, él ya no tenía intenciones de volver a Konoha, así como nunca tuvo la intención de estar a su lado y vivir una vida plena sin venganza u odio. Sasuke estaba lleno de odio, cuando era solo un chico y ahora.

Pero cuando estuvo en cautiverio bajo su vigilancia ella se dio cuenta de algo, y es que él ya no tenía un objetivo en la vida. Claramente él creía que había matado a su hermano mayor, había vengado a su familia, se había vuelto tan fuerte que ahora todas las aldeas del país del fuego le buscaban desesperadamente. El libro bingo había marcado con tinta los signos que indicaban su rostro y apellido. Sasuke Uchiha se había vuelto en un criminal buscado de alto rango debido a una venganza que ya no tenía sentido cumplir, y Sakura pudo darse cuenta de ese vacío existencial en su mirada cuando intentaba ser tierno con ella. Quería un nuevo objetivo.

¿Pero qué pasaría ahora que los había descubierto a los dos? No solo a la chica que había capturado, su compañera de equipo, su aliada en tiempos pasados y su admiradora no correspondida, sino que también a su hermano Itachi Uchiha, responsable de aquella travesía tan larga que había realizado sin dudar, y ahora el héroe quebrantado que había sacrificado su apellido para salvar a toda una aldea. Sus objetivos habían regresado a él o, mejor dicho, él los había encontrado después de tanto buscarlos. Sakura no se explicaba qué hacía una serpiente del equipo Hebi rondando por los bosques a las afueras de Konoha, así como la presencia de estos. Sasuke ya no tenía ninguna razón para volver, a menos que quisiera vencer a Naruto de una vez por todas y seguir con esa vagancia sin sentido con aquel equipo que le había arrebatado al que había sido su maestro en el arte de la traición. Orochimaru.

Sus ojos se fueron abriendo lentamente mientras el paso era irregular y brusco, Sasuke estaba saltando por los edificios de aquella aldea sin ninjas para protegerla. Vislumbró un puesto de dangos, otro de té, y el grasiento olor de unas brochetas de carne provenientes de una chimenea humeante. Su estomagó se revolvió a tal punto que su malestar se extendió hasta su cabeza, y su agarre al Uchiha se hizo más fuerte cuando el olor se hizo más presente en sus fosas nasales.

El cuerpo se Sasuke se volvió más rígido, probablemente porque no esperaba que ella despertara, y al bajar su mirada se encontró con la indefensa faceta de Sakura pidiéndole un poco de aire fresco para respirar. Su rostro estaba pálido, sus ojos hundido, sus labios resecos y su piel áspera. Sabía lo que pasaba: no comía lo suficiente, se exponía al sol demasiadas horas, dormía poco y estaba herida, ¿qué la había orillado a estar en esta situación, por qué había huido de la aldea que la mantenía protegida de todo mal? No solo el hecho de encontrarla herida y convaleciente le sorprendía, sino que ella fuera la responsable de mantener con vida a su hermano.

En cuanto a su hermano, no sabía cómo tratarle. Lo consideraba un extraño, realmente sentía que había perdido a su hermano aquel día donde las llamas ennegrecidas se llevaron todo a su paso, y con ellas la vida de su hermano. La persona que descansaba débilmente en aquel tronco parecía un hombre más, sin nombre, pasado o relación que compartieran. Pero era él, Itachi, vivo, a fin de cuentas, no sabía si alegrarse después de enterarse de la verdad de su clan, así como no sabía si abrazarlo y fingir ser esa familia que pudieron ser en aquella villa hecha únicamente para los Uchiha. Las cosas ya no podían repararse, así como su relación tampoco podía volver a ser lo de antes.

Su avanzar se hizo más lento, y cambió de ruta para evitar que el olor en las tiendas le causaran más nauseas a la pelirrosa, suavizó su agarre y a la vez Sakura hizo lo mismo con su agarre en sus brazos. Ella no le miraba, no quería que ese contacto hiciera realidad el hecho de que ambos se habían reencontrado, que él la había encontrado después de buscarla sin cansancio, y solo para tenerla de vuelta en un estado deplorable y a medio morir. Se sintió enojado por unos momentos, por haberla dejado ir, por haber dejado ciego a su único hermano y ahora el único que compartía su apellido, por verlos juntos, por sentir esa cercanía en ambos que él no había podido lograr en el tiempo que Sakura permaneció a su lado. Sentía celos, aun cuando no hubiera nada cierto entre las dos únicas personas que había mantenido en su mente.

No fue hasta que llegó a su destino, una pequeña oficina médica que se encargaba de tratar a los aldeanos con pocos recursos y oportunidades de viajar a Konoha o Suna, que aterrizó y dejó que la misma Sakura se pusiera de pie para caminar. Las manos de Sasuke no abandonaron las caderas de la chica, y esta no le alejó sabiendo que sus pasos eran tan débiles como una hoja de papel en el aire. Una fila larga y exhaustiva amenazaba a ambos en pasar varias horas esperando por una simple consulta, pero Sasuke ignoró a todos y empujó a Sakura a la entrada de la choza. Los quejidos de las personas se escucharon al momento, y aunque Sakura quisiera retroceder la fuerza que ejercía Sasuke sobre su cuerpo era mayor, así que no le quedó de otra que ser guiada hasta una camilla improvisaba donde un hombre y una mujer como ayudante parecían revisar los expedientes de sus pacientes.

Sakura pensó que estos saldrían despavoridos al ver al temible Sasuke Uchiha entrar por su clínica, pero todos parecían acostumbrados a aquella presencia. El doctor dejó varios papeles y los metió en un sobre con hilo antes de mandarlos a resguardar. Saludó con un gesto formal a Sasuke y posó su analítica vista sobre ella, con una mirada superficial de arriba abajo ese asintió y le dio las indicaciones a Sakura de quitarse la ropa y recostarse boca bajo para revisar el estado de gravedad en que se encontraba su herida.

Le habría gustado decirle que no hacía falta, que ella no necesitaba ninguna clase de cirugía y que incluso ya estaba cicatrizando de manera lenta pero segura. Desgraciadamente no era así, el mismo doctor le indicó lo que ya se temía, la abertura de la herida por sobreesfuerzo físico, infección por exponer la herida a un ambiente no recomendado, falta de medicación y tratamiento profesional. Todo indicaba a que herida no había mejorado ni siquiera un poco desde que había abandonado la aldea, solamente la había mantenido fresca hasta que ya no pudo soportarla.

—Quítese la ropa, si no es mucha molestia —pidió el doctor sin sonar grosero ni educado. Sakura le dio una mirada confusa a Sasuke, y este se dio la vuelta pensando que quería algo de privacidad con su cuerpo.

—Pensé que la herida estaba mejorando —murmuró la misma kunoichi mientras era inspeccionada por el doctor y su ayudante. Ella tenía el mismo nivel de practica e intelecto que el de un doctor de alto nivel, pero supuso que saber tanto no servía de mucho cuando no contabas con las medicinas pertinentes.

—Al principio así parece —le respondió automáticamente el doctor—, pero la herida necesitaba un poco más de cuidados que las plantas no pueden brindarte.

Lo sabía. Sakura asentía a todo lo que decía como un regaño por su propia torpeza. Tenía la pequeña esperanza de que una herida tan grave se podría curar solamente con hierbas y reposos, pero no había sido así. Mientras el doctor limpiaba la herida de Sakura esta le decía cómo se había hecho la herida, mintiendo en los puntos clave como el levantamiento de su aldea o la ejecución de su pareja. Sasuke escuchaba atentamente el relato de cómo un bandido los había atacado en el bosque, hiriéndola de gravedad a ella y su acompañante.

—Incluso cuando sé cómo curar la herida tenemos un problema con tu energía de chakra —dijo finalmente el doctor después de una larga sesión de limpieza de sangre seca, pedazos de hierba triturada y pus de infección—. Por favor, concentra tu chakra en tu palma para comprobar nuestra teoría.

Por primera vez en mucho tiempo Sakura sintió cómo su mundo se derrumbaba al tratar de concentrar un poco de chakra como usualmente lo hacía. Le costaba mucho, pero muchísimo trabajo mantener esa masa uniforme en su palma, tanto que al final no llegaba a completar el minuto y terminaba por desvanecerse. Sakura sintió miedo, la sola idea de haberse quedado sin chakra era…

—¿Qué tratamientos puede haber para esto?

—Desconozco qué clase de tratamiento pueda recibir un ninja que ha perdido su control de chakra —le respondió el doctor a Sasuke, quien se había mantenido al margen de todo recargado en la pared a un lado de la salida. Se veía muy tranquilo, aunque Sakura advirtió un ligero tic en sus manos cruzadas en su abdomen—. Soy un doctor promedio, se necesita de alguien experimentado como la Hokage Tsunade.

Sasuke asintió, y Sakura sintió un escalofrío al solo escuchar la idea de volver a Konoha, no podía. No debía volver.

—Nos vamos, te espero afuera —fue lo único que dijo Sasuke antes de retirarse a pasos mudos y recios. Sakura le dio las gracias al doctor y a la enferma esperando pagarles sus atenciones cuando fuera necesario, pero el doctor le negó con su mano retirando la idea, lo único que dijeron es que tenían una deuda con el hombre que la acompañaba, y era por esa razón que siempre le daba trato prioritario cuando este acudía a su pequeña clínica.

Al salir Sasuke ya tenía puesta su capucha, ocultando grandes rasgos de su rostro para no ser reconocido por la gente. Sakura hizo lo mismo con la capucha que tenía y dejó ser cargada por Sasuke por la única excusa de que ella no se sentía nada preparada para saltar por el techo de las casas. Ninguno dijo gran cosa, mas Sakura tenía mucha curiosidad por saber la respuesta de por qué tanta atención en su herida. Ella bien pudo haberse quedado en aquella casa encerrada como ya lo había hecho antes, pero por alguna razón el chico ahora se comportaba de una manera más delicada con ella. Podía ser la culpa, el arrepentimiento, la revelación de que por fin se había dado cuenta del terrible error que había causado aquella tarde en el bosque, pero Sasuke era un hombre que pocas veces admitía sus errores.

—¿Qué planeas? —le preguntó de manera suave y casi muda. Sasuke escuchó el susurró tan claro que la miró de frente por primera vez en mucho tiempo. Ella no parecía molesta, temerosa o preocupada por la respuesta, simplemente quería saber.

—Planeo ayudarte.

—No lo hagas —le dijo inmediatamente él respondió. Este le miró con el ceño un poco fruncido, pero se relajó en menos de un segundo—. No quiero que lo hagas.

—¿Por qué no has vuelto a Konoha? —le preguntó Sasuke cambiando el tema, cosa que sobresaltó a la chica— Si Tsunade puede curar esa herida entonces no deberías pensarlo mucho y regresar pidiendo perdón.

—¿Entonces por qué tu nunca regresaste?

Sasuke se quedó sin nada qué decir, y Sakura le evadió la mirada indicando que la discusión había llegado a su fin. Sasuke no entendía su actitud, solamente que por alguna razón ella había abandonado la aldea con la intención de no regresar, aún si su vida como ninja dependiera de ello.

—¿Cómo está él? —preguntó ella de repente.

—¿Quién? —a pesar de saber a quién se refería, quería escucharla pronunciar su nombre.

—Itachi Uchiha —le respondió—, ¿Lo has traído contigo o lo dejaste varado en el bosque?

Sasuke no quiso responder al momento, quería apreciar el rostro ligeramente preocupado de su compañera por su hermano mayor, el delincuente que había invadido terror en toda una aldea cuando este decidió matar a todos los de su apellido. Cuando ella lo llamó por su nombre, Sasuke por un momento se olvidó de aquello, y olvidó que Sakura no sabía nada acerca de Itachi.

—¿Por qué te preocupas? —le cuestionó seriamente—, ¿por qué estabas acompañado de un ex miembro de Akatsuki, no sabes lo peligroso que es?

—Está ciego —fue lo que dijo ella—. Está solo.

Y aquello molestó a Sasuke de una manera que no quiso admitir, y no dejó que Sasuke se diera cuenta de ese enojo porque la razón de su molestia era tan absurda como para siquiera pensarla. Pero ahí estaba, resistiendo las ganas de apretujar a Sakura contra su cuerpo a tal punto de unirla a su piel y desaparecerla del mundo, lejos del mundo, lejos de Itachi. Y la razón por la que se había molestado tanto era tan simple y a la vez reveladora para Sasuke. Se sentía débil.

Él también estaba solo.

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Itachi tenía miedo.

Su cuerpo solamente reaccionaba ante la esperanza de que Sakura no sufriera ningún daño a lado de su hermano. No confiaba en Sasuke, ya no lo veía como aquel niño indefenso y necesitado del amor de su hermano y sus padres. Al contrario, le rechazaba, incluso ahora que los asuntos entre ambos habían supuestamente terminado, ya no había una posibilidad de regresar a la relación de hermanos. Pero Itachi nunca esperó volver a tener una familia después de aquel incidente.

Muchos menos alguien a quien amar.

Así que ahí estaba, arrinconado en alguna habitación extraña para sus sentidos. Quería regresar al bosque, sentir la frescura del rocío por las mañanas y el olor a pino y tierra mojada. Quería sentir esos rayos del sol que se solían colar entro los espacios de las hojas más altas, y quería sentir el cuerpo de Sakura junto al suyo, mientras ella le acariciaba el cabello, el pecho, o simplemente le tomaba la mano para no sentirse más abandonada de lo que ya estaban. Él le había arrebatado su libertad, y lo lamentaba tanto que había noches en las que sus ojos no podían cerrarse ni un minuto. Había traicionado a su aldea, su familia y de manera más discreta, a sus amigos. Sakura Haruno, honorable ninja de la aldea de la hoja ahora no era más que una fugitiva como él, a quienes los oficiales ANBU no iban a hacer más que buscarla y encarcelarla, y si sus inocentes pecados eran juzgados injustamente, incluso podría morir.

¿Entonces porque él no quería que ella hiciera lo correcto? La sola idea de haber muerto en la plaza de Konoha no era algo que él odiara, de hecho, había esperado por un final desde el momento que había caído inconsciente durante su lucha con Sasuke. Pero ese día no sintió lo mismo, esa chispa de miedo le devolvió la vista por un microsegundo, dejándole ver una hermosa cabellera rosa corriendo hacia él entre un campo de flores. Quería que Sakura le salvara, y lo hizo, ¿pero a qué costo? La culpa le carcomía todos los días, cuando ella le besaba, cuando se abrazaban, cuando jugaban con sus cuerpos de manera torpe y sin mucho sentido, él se sentía la peor persona del mundo por no querer que Sakura se apartara de su lado.

Ese egoísmo, esa crueldad hacía su amada, él no podía ser merecedor de alguien tan buena como Sakura, mucho menos su hermano. Y ese pequeño dolor en el pecho no hacía más indicar esos celos hacía su hermano, porque podía hacer algo por ella, más no merecía hacerlo por algo a cambio. No quería que Sasuke se comportará amable con Sakura, tampoco quería que la cuidara aun cuando eso significara algo bueno para ella, se moría de celos y envidia no poder hacer lo mismo que muchos otros, ayudarla. Era el peor hombre de todos, y era el único al que Sakura quería a su lado.

O por lo menos, aún seguía siendo así.

Las voces de los compañeros de Sasuke resonaban entre las paredes. Estaban en el centro de la habitación, seguramente la sala principal, se escuchaban las risas de una voz masculina y escandalosa, los quejidos de una mujer y la suave risa de un hombre pacifico. Los recordaba, vagamente, pero recordaba a los seguidores de Orochimaru por algunos rasgos curiosos como su color de cabello o rumores de los experimentos del ninja renegado. Sabía que Sasuke los había reclutado una vez se había desecho de su maestro, también sabía que estos se hacían llamar Hebi y su único propósito en ese momento era el objetivo de eliminarlo, ¿pero ahora?

¿Era posible que Sasuke les hubiera tomado un cariño especial como equipo? Itachi sabía que Sasuke muy en el fondo aún recordaba a su mejor amigo Uzumaki como alguien importante, pero no sabía lo mismo de Sakura. Y si ahora estaba en este equipo podía existir la posibilidad de que Sasuke por fin se haya desunido de su primer equipo y la relación entre su hermano y su pareja ya no fuera ni la sombra de lo que fue en aquel entonces.

Pero esas sospechas fueron interrumpidas cuando la puerta principal se abrió y el equipo Hebi exclamó el nombre de su líder con cierta sorpresa.

— ¡¿Cómo planeas robar los sellos prohibidos de Konoha?! —exclamó la voz masculina y chillona.

— Konoha es tu aldea, no hay mejor enemigo que te conozca mejor —le dijo la otra voz masculina—, ¿qué haremos si el zorro de las nueve colas se interpone?

— ¡Ella es una kunoichi de Konoha, simplemente déjala en la entrada y la aldea sabrá que hacer! —finalizó la mujer— Además, es la favorita de la Hokage, ¿podríamos ahorrarnos las molestias?

Un golpe contra la pared detuvo las quejas de su grupo, y un pequeño grito de sorpresa resonó con profundidad en los oídos de Itachi. Sakura estaba ahí.

—Dije que vamos a llevarnos los pergaminos —un quejido de Sakura sonó más cera de las habitaciones, por lo que Itachi supuso Sasuke la estaba llevando consigo —. Mañana antes de amanecer ya no estaremos aquí, así que guarden energías.

Y una puerta se cerró. Itachi sabía que era la de Sasuke, pero no quería imaginar que Sakura se encontraba con él.

Y de nuevo sintió un dolor en el pecho.

Se sentía el inútil más grande de todos.

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