El espadachín, atacó a los goblin, los cuales había apuñalado a su compañera de equipo, la luchadora, trató de acompañarlo, pero el movimiento de la espada, hizo que la joven pelo negro, no pudiese entrar en batalla.

A pesar de la forma desesperada en que manejaba la espada, el espadachín, lograba hacer frente a los goblin, pero al atravesar con su espada a uno de sus oponente, este alcanzó a clavarle una daga en la pierna del espadachín, esto hizo que el aventurero, se desconcentrase, para quitarse el arma de su oponente, pero en esa distracción, fue utilizada por los seres verdes, los cuales se juntaron alrededor del sujeto. El espadachín, al ver como se juntaban sus enemigos, s volvió a reincorporarse, y con más desesperación, atacó a los goblin, pero a pesar de sus esfuerzos, la espada chocó contra el techo de la roca, esto hizo que su arma, se soltarse de su mano, los seres verdes, aprovecharon para tirarse encima de él y matarle.

La luchadora, sorprendida por lo que veía sus ojos, su compañero, estaba siendo descuartizado por los goblins, esto la enfureció y empezó a dar golpe a los goblin, parecía que estaba ganando, pero su pie, fue detenido por algo parecido a un goblin gigante, este ser tiro a la luchadora hacia una pared de la cueva.

Los goblin, aprovecharon para destrozarle la ropa, y con ojos depravados, observaron a la luchadora.

La luchadora, despertó con sudor en su rostro, observó sus manos, las cuales estaban tiritando por aquel sueño, desde aquel suceso, todas las noches había tenido aquel sueño, que más bien es un recuerdo de aquel día.

» ¿Por qué, aún no puedo superarlo?», pensó la luchadora, mientras se tapaba su cara, y empezó a llorar, recordando a sus compañeros Caído, «¿Por qué, tuvo que suceder aquello?, ¿por qué, soy tan débil?»

Estaba divagando en sus pensamiento, hasta que escucho unos golpes en la ventana, la chica, miró la ventana, y al ver quien estaba golpeando la ventana, se asustó, dio un grito, se paró de la cama y se puso en un rincón, paralizada de miedo y observó a un goblin, que golpeaba la ventana con una pequeña piedra, y con una sonrisa en su rostro observaba a la luchadora.

Se escuchó el grito de la luchadora, por todo el templo, esto alertó a las sacerdotisas.

La sacerdotisa de pelo rojizo, corrió hacia la pieza de la luchadora, y abrió la puerta, la sacerdotisa, vio como un goblin, se estaba acercando a la luchadora, la cual estaba asustada por aquel ser.

La sacerdotisa, corrió hacia el goblin, y sacó de sus hábitos, una maza de hierro, y con esta arma, aplastó la cabeza de la criatura y luego se arrodilló y abrazo a la luchadora, la cual estaba temblando del miedo.

-Ya pasó-La joven sacerdotisa, le dijo a la luchadora.

Cuando las sacerdotisas, entraron al cuarto, se dieron cuenta del cuerpo del Goblin, muchas sacerdotisa, se asustaron al ver el cuerpo del goblin, la superior, tuvo que poner calma a la situación

Después del evento con el goblin, la superior del templo, mandó a tapizar la ventana de la habitación de la luchadora con madera, y luego, llamó a la joven sacerdotisa.

La sacerdotisa de pelo rojizo, entró a la oficina, la superiora, invitó a la joven a sentarse en una silla al frente del escritorio de la superiora.

-Por unos momentos, quería llamarle la atención por tener este mazo-La superiora, puso el mazo que aún tenía rastro de sangre, en el escritorio y luego dio un suspiro-Pero dado el goblin que entró a la pieza, le felicito por su acción.

-Gracias, superiora-Agradeció la joven sacerdotisa y preguntó-¿Entonces, qué piensa hacer con él tema de los goblin?, sabe usted, que la mayoría de las mujeres que atiende este templo, fueron víctima de los goblin, y bueno tener a esos seres, rodando por el templo, me inquieta mucho.

-Cierto, pero lo malo es que esos seres son tan débiles, que se menosprecian-suspiro la encargada del templo y agregó-Lo único que nos queda es pedir ayuda al gremio de los aventureros, y rezar para que no vengan novatos.

La superiora, le entregó una carta a la sacerdotisa de pelo rojizo, y dos bolsa con dinero, una para el viaje y la estadía en la ciudad, y otra para pagar la recompensa en el gremio de la le dijo que ella debía llevar esa carta al gremio y guiar a los aventureros.

-Entiendo, pero aunque no sea una buena idea, ¿me puede acompañar la chica luchadora?-le preguntó a la superior.

-Aunque no es recomendable, acepto que vayas con ella-le contestó la superiora, y agregó-En estos momentos, afuera del templo es más seguro para esa chica.

-Gracias, entonces iré a prepararme para el viaje-le comentó la sacerdotisa a su superiora.

Ya era de mañana, y la luchadora, que vestía con una túnica de color café oscuro, observaba un carro, mientras que la sacerdotisa de pelo rojizo, ponían algunas cajas en el carro.

-Bien, eso es todo-La joven sacerdotisa, bajo del carro y miró a la luchadora-Entonces, vamos a la ciudad.

La joven sacerdotisa, se volvió a subir al carro y tomó las riendas de los caballos.

-Sube, que tenemos varias horas para recorrer-La joven sacerdotisa, le sonrió a la luchadora, y le ofreció la mano, para que ella subiese al carro.

La luchadora, tomó la mano de la sacerdotisa, y se subió al carro, cuando amabas jóvenes, ya estaban listas para partir, la pelo rojizo, hizo partir a los caballos, y se pusieron en marcha hacia la ciudad.

Mientras estaban yendo a la ciudad, la joven sacerdotisa, estaba cantando, mientras la luchadora, observaba en forma disimulada, como la sacerdotisa, entonaba una hermosa melodía.

-Es una bella melodía-Le dijo la joven luchadora a la sacerdotisa.

-Vaya, al fin me estás hablando-la sacerdotisa, miró con una sonrisa a la chica, hace tiempo quería oír la voz de la joven.

La joven luchadora, se mantuvo en silencio, ella no sabía porque había alagado a la sacerdotisa, en voz alta, pero desde que le había ayudado con el goblin, le había tomado algo de aprecio.

-Vaya, volviste a callar-le comento la sacerdotisa a la chica luchadora, y con una sonrisa le dijo a la luchadora-Me agrada que me hayas hablado, eso significa que estás progresando, aunque me gustaría que hablase más, ya que el viaje será un poco aburrido.

La luchadora, se quedó callada, y se mantuvo así durante gran parte del viaje, hasta que la luchadora, tomó más confianza.

-Gracias por salvarme -La luchadora, le dijo a la sacerdotisa.

-Te refiere al goblin-le dijo la sacerdotisa a la luchadora y agregó-Tranquila, siempre estoy preparada para cualquier ataque de esos seres o de cualquier cosas, que atacase al templo, pero ya que estas parlanchina, me puedes contar sobre aquel día, ya sabes.

-No lo sé, realmente no me gustaría abordar ese tema-suspiro la luchadora.

La joven sacerdotisa, acepto que la luchadora, no le contase sobre aquel día, aún no era el momento.

Ambas chicas, estuvieron hablando durante lo que le quedaba de viaje, aunque la conversación era más de parte de la sacerdotisa que de la luchadora.

-En serio, no sabía que tus padres fueran aventureros-Le comento la luchadora a la joven sacerdotisa y preguntó-¿Qué tipo de aventureros eran?

-Nunca me dijeron que tipo de aventurero eran, tal vez porque no quería involucrarme en sus aventuras, pero nunca me preocupe por eso-Le respondió la sacerdotisa con una sonrisa en su rostro y agregó-Bueno, el mazo lo heredé de mi madre, es una reliquia familiar, ¿por qué, te hiciste luchadora?

-Mi padre era un luchador, y entrene con el y además... -unas lágrimas salieron de su rostro al recordar su promesa-Yo le prometí que ayudaría a la persona... pero, yo le falle, soy tan patética.

La joven luchadora, soltó una risa nerviosa, mientras varias lágrimas salieron de sus ojos.

-No te llames a ti misma patética-la joven de pelo rojizo, le dijo a la luchadora y agregó-Se que eres fuerte, y sé que lograrás cumplir tu promesa, aun eres joven para recuperarte y volverá a convertirte en una aventurera.

-Vaya, parece que tiene alta expectativa en mi-Le comento la joven espadachín a la sacerdotisa.

-Sé que puedes ir hacia adelante, a pesar de tu mirada de muerta en vida-la sacerdotisa, animo a la luchadora.

La luchadora, miró a la sacerdotisa, realmente aquella chica, era muy animada y positiva, por alguna razón se acordó de ella misma antes de su primera aventura.

«Cómo me he alejado tanto de misma, que empiezo a admirar a una chica que tiene una personalidad parecida a la mía», pensó la luchadora y agregó, «Me gustaría ser como ella, pero soy tan patética, que no me puedo permitir eso»

Ya era pasado el mediodía, y la carreta llegó a la ciudad, y paro frente del gremio de aventurero.

-Bueno, debo cumplir con el deber-La joven sacerdotisa, bajo de la carreta y agregó-Espero, que podamos conseguir buenos aventureros.