PARTE I
Capítulo 2
Primeros días en Hogwarts
Harry escuchó atento la selección de sus compañeros, se había enterado acerca de un incidente de su hermano con Draco Malfoy, no es que a Harry le agradara, pero Linfred era demasiado problemático a veces. Y al parecer, Linfred se había hecho amigo de Ron, el hermano de Ginny, y de Neville Longbottom... La única que parecía sentirse tan fuera de lugar cómo él era una chica de espesa melena castaña.
Harry escuchó como Hannah Abbott y Susan Bones iban a Hufflepuff, cómo Terry Boot y Mandy Brocklehurst iban a Ravenclaw, como Lavender Brown era seleccionada en Gryffindor y como Millicent Bulstrode, Vincent Crabbe y Gregory Goyle iban para Slytherin, antes de escuchar como mandaban a Justin Finch-Fletchley a Hufflepuff y de nuevo escuchar como llamaban a Seamus Finningan a Gryffindor.
Pero fue la siguiente persona quien realmente había llamado su atención, pues al parecer la chica que parecía ser la única que leía tanto como él. Respondía al nombre de Hermione Granger y había sido seleccionada para Gryffindor.
De ahí, escuchó como Neville era seleccionado también en Gryffindor y cómo Malfoy, esperadamente iba para Slytherin, junto con Lily Moon, Theodore Nott y Pansy Parkinson. Luego, unas gemelas Padma y Parvati Patil eran seleccionadas para Ravenclaw y Gryffindor respectivamente. Sally-Anne Perks fue a Hufflepuff y entonces fue que llamaron a Harry.
Había muchas emociones diferentes en todo el comedor, pero Harry las ignoró olímpicamente todas y solo caminó hacia el sombrero seleccionador.
En cuanto el sombrero estuvo en su cabeza, Harry esperó paciente.
—Mm —dijo una vocecita en su oreja—. Difícil. Muy difícil. Lleno de valor, lo veo. Tampoco la mente es mala. Hay talento, oh vaya, sí, y una buena disposición para probarse a sí mismo, esto es muy interesante ... Entonces, ¿Dónde te pondré?
Harry se aferró a los bordes del taburete y pensó: « En Slytherin no, en Slytherin no ».
—En Slytherin no, ¿eh? —dijo la vocecita—. ¿Estás seguro? Podrías ser muy grande, sabes, lo tienes todo en tu cabeza y Slytherin te ayudaría en el camino hacia la grandeza.
Lo último que necesito es ser un Slytherin pensó Harry
—No hay dudas, ¿verdad? Bueno, si estás seguro, mejor que seas ¡GRYFFINDOR!
Y tal como lo había visto con las otras selecciones, su mesa vitoreó, una vez estuvo sentado a lado de los gemelos hermanos de Ginny, llamaron a su hermano. Si Harry creyó que su selección se había tardado, es porque no consideró la de su hermano, llevaba casi siete minutos cuando el sombrero finalmente dijo que su hermano también estaría en Gryffindor.
Después de su hermano, siguió Lisa Turpin que fue a Ravenclaw, Ron que había quedado en Gryffindor y Blaise Zabini un Slytherin más. Y esos chicos eran los que estaban sus compañeros de clase durante los siguientes años.
Lo primero que Harry hizo fue escribirle a sus padres, contándoles lo más brevemente posible que el Sombrero lo había puesto en Gryffindor y que estaba feliz de estar en la escuela. Y mientras Hedwig regresaba a su habitación, cuál compartía con Ron, Linfred, Neville, Seamus y Dean; Harry se dedicó a escribir la carta para Ginny, en la que le explicaba lo que había pasado en su selección y que sus hermanos (los gemelos) lo recibido bien, le contaba que Ron también estaba en Gryffindor al igual que Linfred y le decía que esperaba reportes de sus lecturas.
Finalmente con un insomnio de muerte decidió redactar su carta a Lavinia.
Querida Lavinia (836):
Es increíble que si asistas este año a la escuela. Aunque siempre creí que tu papá te enviaría a Salem, es genial que te dejara decidir a ti a dónde querías ir. Te dije que tenía motivos para estar nervioso, el Sombrero casi me pone en Slytherin (traducción para ti, la casa de los magos malos).
Lo único que le faltaba a mi vida era que me mandaran a la peor casa, afortunadamente parece que el sombrero se apiadó de mi alma en desgracia y decidió que Gryffindor estaría bien para mí, así que querida Lavinia, ahora soy un León Gryffindor, ambos somos leones y eso es genial. Espero tu selección saliera excelente y ya quiero escuchar sobre tu varita... la mía es Acebo con núcleo de pluma de fénix, flexible y de once pulgadas.
Ya que mencionamos las varitas... quería saber ¿Qué es lo que sabes de magia sin varita? Quiero escucharlo porque tengo una teoría un poco loca, avísame sobre eso.
Quiero contarte otra cosa interesante que pasó, conocí a una niña muy simpática, es pelirroja y papá y Linfred enseguida la abordaron, ¿Qué tan bajo te imaginabas que podía caer mi hermano? Bueno, si planeaba ligar con ella, acaba de perder su oportunidad, no le agradó que le dijera que ella era solo para verse bonita. He pensado que el destino de mi hermano no son las pelirrojas, después de todo, con ella, ahora son dos las pelirrojas que lo golpearon cuando intentó ligar con ellas.
¡Oh! Por cierto, el Diario el Profeta le tomó una foto a mi familia, ojo acá, el secreto está en la oración, probablemente llegue el periódico al MACUSA, tal vez le puedas pedir una copia a tu papá para que veas cómo soy olímpicamente ignorado por mi familia... a veces me siento demasiado fuera de lugar con ellos, sé que está mal, pero no puedo evitar sentirme así, como si no perteneciera. Incluso unos gemelos que conocí me metieron una duda que ahora no deja mi cabeza, hablaron de la conexión de los gemelos, de un vínculo de unión que como gemelos se tiene... voy a investigar sobre ello, la verdad es que nunca me había interesado en eso, pero no creo que Linfred y yo tengamos una conexión ni nada, siempre parece como si quisiera deshacerse de mí en cualquier momento, como si yo estorbara su vida.
No olvido mi promesa, es solo que agoté los libros externos en mi búsqueda, pero mamá mencionó que aquí en Hogwarts hay libros que no encuentras en ningún otro lado, por lo que será mi nueva área de búsqueda, prometo que voy a luchar por esa información, debe haber una forma de romperlo Lavinia, debe haber una, tal vez hay que investigar mucho y muy atrás, pero estoy en el lugar indicado, prometo tener una pista al menos para el verano cuando nos veamos.
Espero tus noticias positivas
Con cariño
Harry
Cuando termino de escribir, metió la carta en un sobre y se fue a dormir, ya al día siguiente le enviaría su carta a su amiga.
No había mencionado a Ginny, simplemente era algo que no quería compartir con Lavinia, al menos no hasta que supiera qué era exactamente ese sentimiento que le causaba hablar con la menor de los Weasley.
El primer día de Harry en Hogwarts estaba siendo terrible. Él había esperado los murmullos, claro que lo había hecho, pero nunca pensó que fueron para su persona, él pensaba que solo se murmuraría de Linfred, algo a lo que estaba acostumbrado, pero ciertamente escuchar murmullos sobre él no estaba siendo agradable y nadie lo había preparado para ello.
Algo que Harry pudo notar fue que los miraban por motivos distintos, por un lado cuando su hermano pasaba querían verlo, saludarlo, hablarle. Pero a él lo señalaban, entre los murmullos principales estaba que Harry era borde, sí, había que admitir que Harry no era tan sociable como su hermano, pero eso no quería decir que fuera borde. Otro más decía que se sentía celoso de su hermano, o que se consideraba superior. Harry no sabía como lidiar con ello. Por ello el viernes cuando finalmente llegó a su clase de pociones, estaba de un humor terrible. Harry había decidido brincarse el desayuno, pues no quería miradas.
Cuando llegó a pociones se dio cuenta de que tenía clase doble con el profesor Snape. Brillante, pensó Harry, su mamá le había advertido acerca de Snape, le había dicho que probablemente el profesor se tomara con él una venganza personal pues era físicamente igual a su padre, con quien Snape había tenido fricciones en el pasado. Por ello, Harry había comenzado a estudiar su libro de pociones durante las dos semanas previas a la escuela, de ese modo, estaría un paso delante de Snape.
Cuando todos empezaron a llegar se percató de otra cosa importante, al igual que en sus clases anteriores, nadie parecía querer sentarse cerca de él. Resopló enojado.
—¿Puedo sentarme? —Iquirió una chica de cabello negro como el de él y de ojos verdes oliva.
—Seguro —dijo Harry poco convencido al verla, la chica llevaba el uniforme de Slytherin y Harry hizo un esfuerzo por recordar su nombre, cuando por fin lo hizo la miró— ¿Pansy?
—Sí, tu eres Harry ¿Cierto?
—Cierto —admitió el chico, pero antes de que podrían seguir con su conversación Snape entró al aula comenzando a pasar lista y como todos, deteniéndose en el apellido, por desgracia de la vida Harry iba primero en las listas, cuando el se hizo presente , no pasó desapercibida la mirada de veneno de Snape hacia él, su mamá había tenido razón después de todo.
Entonces mencionó el nombre de su hermano y Harry juro ver un destello de diversión en sus ojos cuando dijo para todos.
—Ah, sí —murmuró—. Linfred Potter. Nuestra nueva... celebridad. Ustedes están aquí para aprender la sutil ciencia y el arte exacto de hacer pociones —comenzó. Hablaba casi en un susurro, pero se le entendía todo. Como la profesora McGonagall, Snape tenía el don de mantener a la clase en silencio, sin ningún esfuerzo—. Aquí habrá muy poco de estúpidos movimientos de varita y muchos de ustedes dudarán que esto sea magia. No espero que lleguen a entender la belleza de un caldero hirviendo suavemente, con sus vapores relucientes, el delicado poder de los líquidos que se deslizan a través de las venas humanas, hechizando la mente, engañando los sentidos... Puedo enseñarles cómo embotellar la fama, preparar la gloria , hasta detener la muerte... si son algo más que los alcornoques a los que habitualmente que enseñar.
Más silencio siguió a aquel pequeño discurso. Harry vio a Linfred y Ron intercambiar miradas con las cejas levantadas. Hermione Granger, por otro lado estaba sentada en el borde de su silla, y parecía desesperada por empezar a demostrar que ella no era un alcornoque.
—¡Potter! —dijo de pronto Snape mirando a Linfred—. ¿Qué obtendré si añado polvo de raíces de asfódelo a una infusión de ajenjo?
Harry podía ver perfectamente la mirada de confusión de su hermano. Quién miró de reojo a Ron. Harry vio la mano de Hermione Granger en el aire.
—Filtro de los Muertos en Vida —murmuró Harry para él, pero olvidó que Pansy estaba sentada a su lado y lo había escuchado y lo miraba con las cejas levantadas.
—No lo sé, señor —contestó Linfred.
Los labios de Snape se curvaron un poco con desagrado.
—Vamos a intentarlo de nuevo, Potter. ¿Dónde buscarías si te digo que me encuentres un bezoar?
Mientras Hermione agitaba la mano tan alta en el aire que no necesita levantarse del asiento para que la vieran, y Linfred aparentemente tampoco tenía la menor idea de lo que Snape hablaba, Harry murmuró de nuevo su respuesta.
—En el estómago de una cabra, ¿Enserio nuca ponía atención a mamá? —Preguntó Harry en voz baja a nadie en particular
—No lo sé, señor.
—Parece que no has abierto ni un libro antes de venir. ¿No es así, Potter?
Snape seguía haciendo caso omiso de la mano temblorosa de Hermione.
—¿Cuál es la diferencia, Potter; entre acónito y luparia?
Ante eso, Hermione se puso de pie, con el brazo extendido hacia el techo de la mazmorra. Harry la miró divertido con una sonrisa en el rostro.
—No hay diferencia —murmuró Harry de nuevo negando con la cabeza.
—¿Por qué no le dices? —Murmuró Pansy hacia él, Harry la miró y ella se encogió de hombros—. Si lo sabes deberías decirlo.
—¿Y arriesgarme a que me asesine por responder cuando no me hablan? ¿O que me ignore como a Hermione?
—Tienes un punto.
—No lo sé Linfred con calma—. Es mi primer año señor, pero creo que Hermione lo sabe. ¿Por qué no se lo pregunta a ella?
Unos pocos rieron. Y entonces Harry captó la mirada Snape, quien, no estaba complacido.
—Siéntate —gritó a Hermione y luego agregó—. Diez puntos menos para Gryffindor. Potter, Harry, ¿Alguna respuesta diferente a las de su hermano?
Harry sintió como Pansy le codeaba ligeramente las costillas.
—La primera es el Filtro de Muertos en Vida; el bezoar está en el estómago de una cabra y es usualmente un buen antídoto contra la mayoría de los venenos y las terceras son la misma planta —de reojo vio a Pansy sonreírle y Snape tenía el rostro rígido.
—Diez puntos para Gryffindor. Ahora continuemos.
Snape no volvió a decir nada pero mantuvo las parejas para que hicieran una mezcla sencilla para curar furúnculos. Harry la había hecho muchas veces con su mamá, así que casi sabía de memoria la poción. Y Pansy se dio cuenta enseguida mientras la guiaba para que ella no cometiera errores. Ella estaba a punto de echar la púas de erizo al caldero cuando Harry la detuvo con amabilidad.
—Si haces eso explotará, primero debes retirar el caldero del fuego —le dijo Harry y entonces juntos retiraron del fuego el caldero—. Ahora si puedes echarlas cuando salgan tres burbujas grandes, entonces habrá que moverle en sentido de las manecillas del reloj seis veces y luego cuatro en reversa para hacer nueve vueltas más de nuevo en sentido de las manecillas.
—Pero el libro dice que debemos mover durante quince minutos en sentido opuesto —declaró la Slytherin mirándolo con curiosidad.
—Puedes moverlo por quince minutos o moverlo por cuatro minutos con precisión —dijo Harry.
—Bien, pero mejor le mueves tú, que parece que lo tienes mejor calculado que yo —dijo la niña después de agregar las púas de erizo y observar las tres burbujas que Harry había mencionado antes—. Mientras si no te importa comenzaré a limpiar la mesa.
—Adelante Pansy.
La niña le sonrió, le encantaba como sonaba su nombre cuando el chico lo pronunciaba, no era el tono frío habitual de todos... y eso se siente bien, así que se prometió a si misma continuar escuchándolo, al menos hasta que se cansara, después de todo, eso mismo había pasado con Draco durante unos buenos años.
Pansy limpiaba la mesa mientras ocasionalmente se asomaba a ver cómo Harry le movía al caldero mientras observaba un curioso reloj de arena. Cuando estuvo limpia la mesa y solo faltaba ir a dejar los frascos con el material sobrante a la mesa de materiales, Pansy dejó a Harry en la última vuelta de la poción y se fue con todos los frascos. Harry vio a su hermano de lejos, cómo dirigía su maléfica mirada hacia Pansy y entró en pánico, si dejaba de mover ahora se haría un desastre en toda el aula así que rezándole a todos sus ancestros rogaba que algo retrasara a su hermano, él no quería que Linfred le jugara una broma a Pansy... sintió como si el tiempo quería se detenido y Linfred fuera excesivamente veloz, Harry seguía con su caldero, entonces por fin los últimos granos del reloj cayeron y Harry corrió hacia su hermano.
Linfred iba a empujar a Pansy hacia una poción de Amortentia, seguramente su hermano no sabía lo que era, pero esa cosa podía ser bastante tóxica en cantidades excesivas y Harry no quería ver a Pansy con esas consecuencias, por lo que simplemente corrió y empujó a su hermano haciéndolo chocar contra un caldero con poción que por el olor, Harry apostaría que era laxante... Todos se giraron a mirar y Linfred enseguida hizo gala de sus berrinches convincentes, Harry sabía que tenía la batalla perdida, por lo que solo agachó la cabeza cuando todos comenzaron a decirle que porqué había empujado a su hermano, que si estaba mal de la cabeza.
Snape simplemente se acercó y antes de que pudiera decir nada, multitud de nubes de un ácido humo verde y un fuerte silbido llenaron la mazmorra. De alguna forma, Neville se las había ingeniado para convertir el caldero de Seamus en un engrudo hirviente que se derramaba sobre el suelo, quemando y haciendo agujeros en los zapatos de los alumnos. En segundos, toda la clase estaba subida a sus taburetes, mientras que Neville, que se había empapado en la poción al volcarse sobre él el caldero, gemía de dolor; por sus brazos y piernas aparecían pústulas rojas.
—¡Chico idiota! Ofrecer Snape con enfado, haciendo desaparecer la poción con un movimiento de su varita—. Supongo que añadiste las púas de erizo antes de sacar el caldero del fuego, ¿no?
Neville lloriqueaba, mientras que las pústulas comenzaban a aparecer en su nariz.
—Llévelo a la enfermería —ordenó Snape a Seamus. Luego se acercó a Linfred y Ron, que ha estado tratando de estabilizar de pie a Linfred—. Y a este también, bebió suficiente poción laxante para bajar la mitad de su peso.
Todos empezaron a murmurar de nuevo cuando Snape dio la clase por terminada diciendo que dejaran los calderos como estaban que sobre eso les calificaría, Harry no se había movido de donde estaba así que vio como cuando Snape pasaba por su caldero se detenía para examinar la poción y luego volteaba la mirada hacia él y luego a Pansy. Solo para ponerse serio y seguir su camino fuera del aula.
—Gracias —escuchó Harry detrás de él, era Pansy con una cara completamente roja.
—¿Por qué?
—Porque si no lo hubieras empujado habría sido yo quien cayera en la posición rosa de ahí —dijo ella señalando el caldero con Amortentia.
—Soy el peor hermano —dijo Harry suspirando.
—Sí, eso pensaron todos —admitió ella y Harry la miró—. Yo pienso que eres un buen amigo.
Y dicho esto ella salió del aula.
Harry se dirigió a cenar, comió alejado de todos, ya que los murmullos eran demasiados sobre lo que había sucedido en pociones. Y las cosas no mejoraron para él durante los siguientes días, al menos no en al ámbito de relaciones sociales, ahora era el "odioso hermano" del Niño que vivió. Y no es que Linfred hiciera algo para hacer que todos cambiaran de opinión.
Harry sabía por qué, a él le gustaba la atención, le gustaba ser la víctima. A Harry le había llegado un vociferador de su papá, mientras que a Linfred le había enviado una caja enorme de dulces. Fue entonces cuando Linfred de verdad aprovechó la situación en su favor y provocaba a Harry para que él siempre se viera como el malo, como el peor hermano de todos.
Si Harry podía sobrellevarlo era en parte por su mamá, quien le mandaba cartas alentadoras disculpando a su padre cada que le mandaba vociferadores; por Ginny, con quien por cartas charlaba acerca de los tres libros que ella había leído desde el 1 ° de Septiembre; por Pansy que parecía ser la única que no lo odiaba y sobre todo por Lavinia, su diario y confidente, Harry sabía que de no tener a Lavinia al alcance de una carta ya se habría vuelto loco hacía tanto.
Querido Harry (840):
Estoy molesta contigo, no con toda la bola de imbéciles, sino contigo, por dejar que todo lo que dicen te afecte. Ambos conocemos lo encantador que puede ser tu gemelo malvado, así que no me sorprende que quiera desacreditarte, pero si me sorprende que lo dejes hacerlo, ¿Sabes que haría yo si fuera tú? Dejaría de intentar demostrarle a todos que no soy lo que dicen, aparentemente, por lo que me escribes, siempre sale mal algo y quedas peor que antes.
Yo les daría justo lo que quieren, ¿Qué eres frío? Sé frío, ¿Qué eres peligroso? Sé peligroso para todos esos imbéciles de mierda, ¿Qué eres cruel? Entonces se cruel, ¿Qué eres presumido y altivo? Séelo. Si no puedes con el enemigo, únetele. Ellos no van a entender Harry, no van a ver lo que sus ciegos ojos no los dejen, recuerda que todo lo que la gente habla es porque le aterra, vuelve realidad todas sus pesadillas, y si no puedes con su aprecio porque tu gemelo malvado lo tiene todo, entonces gánate el respeto de toda esa bola de idiotas. Demuestra el potencial que tienes para las cosas.
Sé que hace mucho te dije que bajaras el escudo, pero ¡Caray Harry! Me refería a que bajaras el escudo conmigo, no con toda la comunidad mágica... Ponte esa armadura que tenías cuando ambos éramos monstruos para el mundo. Cuando solo éramos nosotros mismos cuando estábamos juntos, cuando todo el mundo nos miraba con miedo. Hazme ese favor y háztelo a ti mismo. Se el monstruo que ellos merecen que seas, excepto con la chica Pansy, ella no parece mala persona, creo que con ella puedes bajar un poco el escudo.
Pero no dejes que nadie que no se lo merezca tenga ni una pizca de la bondad, la amabilidad y el cariño del verdadero Harry ¿Ellos quieren que Harry Potter sea un monstruo? Estoy segura que puedes ser ese monstruo sin esfuerzos. Solo dale a cada quien lo que ellos te dan a ti. Por favor Ophi, no dejes que ellos te ganen a ti. Somos Guerreros, ¿Lo olvidas?
Te quiero muchísimo Harry, y no importa si esa bola de ineptos no saben apreciar a una persona como tú, sabes que puedo destrozarlos si me lo pides... así que deja de preocuparte por ello, preocúpate por ti, aprende, crece, conoce... y olvídate de todos ellos, concéntrate en tus estudios, sé el mejor como siempre planeamos que fuera... y deja de lado a todos los que se interpongan en esa meta. Deja que sea tu hermano el que se lleve la atención, mantén tu perfil frio y hosco, pero bajo. No llames demasiado la atención, vuélvete invisible para todos ellos, después de todo, solo será por un tiempo, después de eso puedes venir a Nueva York, acá nadie conoce a tu gemelo malvado o su historia, acá podrás demostrar lo que eres y vales y la gente te querrá tanto como te quiero yo.
¡Oh! Y cocina... cuando estés muy frustrado cocina, eso siempre te calma bastante, podrías pedirles a los elfos de las cocinas que si te permiten cocinar para desestresarte, siempre puedes darle un poco a Pansy, te aseguro que no se negará una vez que prueba tu cocina.
Cuídate Harry, y has que Ophiuchus regrese, al menos por un tiempo, creo que lo necesitarás contigo para superar esto. Deja de lado esa inseguridad por encajar, no fuerces algo que no puede pasar, si el querer encajar te hace inseguro, entonces has que el mundo se amolde a ti... Demuéstrales esa seguridad que tenías cuando me miraste a los ojos y me dijiste que era bonita tal cual era y que si el mundo no podía verlo, ese era su jodido problema, no el mío.
Se fuerte Harry
Con amor
Lavinia
La carta de la chica había tenido justo el efecto deseado, ahora Harry volvía a tener esa armadura con todos y solo ocasionalmente levantaba el yelmo con Pansy, cada que alguien le decía alguna cosa, Harry simplemente respondía lo que pensaba, sin preocuparse si eso lastimaba o no a las personas, después de todo, Lavinia tenía razón, ellos no se tocaban el corazón al lastimarlo a él. Fue así como en cuestión de tres semanas los estudiantes aprendidos a no meter con Harry, si bien el único que parecía no entenderlo era su propio hermano, Harry podía lidiar con ello.
Él era observador, siempre lo había sido, y había notado como Hermione seguía a su hermano ya los otros chicos, pero no sin una cara de fastidio, él no entendía cómo ella podía quedarse con ellos si aparentemente le desagradaban tanto, pero no era su problema, así que no iba a meterse ahí.
Había escuchado cómo Linfred, Ron y Neville charlaban acerca de un perro endemoniado en el tercer piso y cómo Hermione era una mandona, cómo el perro cuidaba algo y tontas especulaciones, a veces Harry tenía que releer a Lavinia en su carta 840 para recordarse porqué no debía hacer nada contra las locuras de su hermano, él debía dejar que Linfred obtuviera toda la atención, solo así Harry pasaría inadvertido.
Fue finalmente en Halloween cuando su hermano definitivamente se volvió loco. Él y Ron insultado a Hermione más temprano ese día y ella había huido de todas las, Harry había querido golpearlo, pensó que solo era con Lavinia el hecho de que no le gustaba verla llorar, pero cuando vio los ojos de Hermione, se dio cuenta que era con las niñas en general. Harry había escuchado cómo Parvati le comentaba a Lavender que Hermione estaba en el baño de chicas llorando, estaba escuchando cómo Parvati había intentado saber la razón de las lágrimas de la niña sin éxito cuando el profesor Quirrell llegó rápidamente al comedor; con el turbante torcido y cara de terror.
Todos lo contemplaron mientras se acercaba al profesor Dumbledore, se apoyaba sobre la mesa y jadeaba:
—Un trol... en las mazmorras... Pensé que debía saberlo.
Y se desplomó en el suelo. Se produjo un tumulto. Para que se hiciera el silencio, el profesor Dumbledore tuvo que hacer salir varios fuegos artificiales de su varita.
—Prefectos —exclamó—, conduzcan a sus grupos a los dormitorios, de inmediato.
Percy estaba en su elemento.
—¡Síganme! ¡Los de primer año, mantenernse juntos! ¡No necesitan temer al trol si siguen mis órdenes! Ahora, vengan conmigo. Hagan sitio, tienen que pasar los de primer año. ¡Perdón, soy un prefecto!
—¿Cómo ha podido entrar aquí un trol? —Preguntó Linfred, mientras subían por la escalera.
—No tengo ni idea, parece ser que son realmente estúpidos —dijo Ron—. Tal vez Peeves lo dejó entrar; como broma de Halloween.
Harry no sabía quien era más tonto, si su hermano o Ron.
Estaban ya cerca de la sala común cuando vio a su hermano y Ron detenerse.
—¡Acabo de acordarme... Hermione!
—¿Qué pasa con ella?
—No sabe nada del trol.
—Oh, bueno —dijo enfadado Ron—. Pero que Percy no nos vea.
Se agacharon y se mezclaron con unos Hufflepuffs que iban hacia el otro lado, se deslizaron por un pasillo desierto y corrieron hacia el cuarto de baño de las niñas. Harry los siguió sin mucho ánimo, su hermano definitivamente no entendía la palabra "Supervivencia" Estaban cerca del baño cuando Harry percibió un aroma asqueroso y entró en pánico. Se pegó a la sombra que la columna le ofrecía cuando el troll pasó frente a él con dirección a Linfred y Ron.
Al menos tuvieron el sentido común de esconderse. Pensó Harry, cuando vio a su hermano cometer la mayor estupidez de su vida hasta ahora, él y Ron acababan de encerrar al troll en el baño de niñas. Con Hermione dentro. Harry estuvo a punto de ir a abrir y advertirle cuando escuchó un grito agudo y aterrorizado de Hermione.
Linfred y Ron tuvieron que escucharlo también porque echaron a correr de vuelta, abrieron y entraron corriendo, Harry casi quería estamparse la mano en la cabeza. Con cuidado se acercó al baño.
Hermione Granger estaba agazapada contra la pared opuesta, con aspecto de estar a punto de desmayarse. Y el troll deforme avanzaba hacia ella, chocando contra los lavamanos.
—¡Distráelo! —Gritó Linfred desesperado y tirando de un grifo, lo arrojó con toda su fuerza contra la pared.
El trol se detuvo a pocos pasos de Hermione. Se balanceó, parpadeando con aire estúpido, para ver quién había hecho aquel ruido. Sus ojitos malignos detectaron a Linfred, vaciló y luego se abalanzó sobre él, levantando su bastón.
—¡Eh, cerebro de guisante! —Gritó Ron desde el otro extremo, tirándole una cañería de metal. El ser deforme no pareció notar que la cañería lo golpeaba en la espalda, pero sí oyó el aullido y se detuvo otra vez, volviendo su horrible hocico hacia Ron y dando tiempo a Linfred para correr.
—¡Vamos, corre, corre! —Linfred gritó a Hermione, tratando de empujarla hacia la puerta, pero la niña no se podía mover. Seguía agazapada contra la pared, con la boca abierta de miedo. Los gritos y los golpes parecían haber enloquecido al trol. Se volvió y se enfrentó con Ron, que estaba más cerca y no tenía manera de escapar.
Entonces Harry vio a su hermano hacer algo realmente estúpido y desesperado: corrió, dando un gran salto y se colgó, por detrás, del cuello de aquel monstruo. Harry tuvo que admitirse que ahí estaba la razón por la que no estaba su hermano en Slytherin, después de todo su hermano era valiente, idiota, pero valiente.
La atroz criatura no se daba cuenta de que Linfred colgaba de su espalda, pero hasta un ser así podía sentirlo si uno le clavaba un palito de madera en la nariz, pues la varita de Linfred todavía estaba en su mano cuando saltó y se había introducido directamente en uno de los orificios nasales del trol. Harry enseguida arrugó la cara descontento y asqueado.
Chillando de dolor; el trol se agitó y sacudió su bastón, con Linfred colgado de su cuello y luchando por su vida. En cualquier momento el monstruo lo destrozaría, o le daría un golpe terrible con el bastón.
Hermione estaba tirada en el suelo, aterrorizada. Ron empuñó su propia varita, sin saber qué iba a hacer; y se oyó gritar el primer hechizo que se le ocurrió:
—¡Wingardium leviosA!
Y no pasó absolutamente nada... ese chico seguía recitando mal es hechizo, lo hizo dos veces más de forma desesperada, y justo cuando el troll noqueó a su hermano fue que Harry decidió hacer algo, Ron volvió a intentar el hechizo. Y desde su escondite Harry hizo el hechizo, susurrando Wingardium leviOsa mientras Ron guitaba desesperado una vez más mientras veía a Linfred caer de la espalda del troll bastante aturdido.
—¡Wingardium leviosA!
El bastón salió volando de las manos del trol, se elevó, muy arriba, y luego dio la vuelta y Harry rompió el hechizo dejándolo caer con fuerza sobre la cabeza de su dueño. El trol se balanceó y cayó boca abajo con un ruido que hizo temblar la habitación.
Ron ayudó a Linfred a ponerse en pie. Harry notó que a su hermano le faltaba el aire. Y a pesar de haberlo ayudado, Ron seguía allí, con la varita todavía levantada, contemplando la que creía su obra.
Hermione fue la que habló primero.
—¿Está... muerto?
—No creo —dijo Linfred—. Supongo que está desmayado. Se inclinó y retiró su varita de la nariz del trol. Estaba cubierta por una gelatina gris.
—Puaj... qué asco —exclamó Linfred y Harry por una vez estuvo de acuerdo con él. Vio a Linfred limpiar su varita contra la piel del troll.
Harry escuchó pasos en el pasillo, seguro que no le daba tiempo de salir del baño, así que como pudo, se metió bien en su escondite respirando con dificultad, no quería que lo atraparan ahí con esos tres. Entonces un súbito portazo y fuertes pisadas hicieron presentes en el baño. Un momento después, la profesora McGonagall entraba apresuradamente en la habitación, seguida por Snape y Quirrell, que cerraban la marcha. Harry posiblemente a Quirrell dirigir una mirada al monstruo, se le escapó un gemido y se dejó caer en un inodoro, apretándose el pecho.
Snape se inclinó sobre el trol. La profesora McGonagall miraba a Ron y Linfred, Harry jamás la había visto tan enfadada, ni siquiera cuando su hermano hacía sus bromas pesadas en sus clases transformando a sus compañeros Slytherins. Tenía los labios blancos.
—¿En qué estaban pensando, por todos los cielos? —dijo la profesora McGonagall, con una furia helada—. Tienen suerte de que no los haya matado. ¿Por qué no estaban en los dormitorios?
Snape dirigió a Linfred una mirada aguda e inquisidora y su hermano simplemente clavó la vista en el suelo.
Entonces, una vocecita surgió de las sombras. Justo del otro lado de donde estaba Harry escondido.
—Por favor; profesora McGonagall... Me estaban buscando a mí.
—¡Hermione Granger!
Hermione finalmente se había puesto de pie.
—Yo vine a buscar al trol porque yo... yo pensé que podía vencerlo, porque, ya sabe, había leído mucho sobre el tema. Si ellos no me hubieran encontrado, yo ahora estaría muerta. Linfred le clavó su varita en la nariz y Ron lo hizo golpearse con su propio bastón. No tuvieron tiempo de ir a buscar ayuda. Estaba a punto de matarme cuando ellos llegaron.
Si Linfred y Ron estaban sorprendidos, Harry lo estaba aún más, esa chica acababa de defenderlos, cuando ellos estaban insultándola todo lo que iba del año ...
—Bueno... en ese caso —dijo la profesora McGonagall, contemplando a los tres niños—. Hermione Granger; eres una tonta. ¿Cómo creías que ibas a derrotar a un trol gigante tú sola?
Hermione bajó la cabeza.
—Hermione Granger, por esto Gryffindor perderá cinco puntos —dijo la profesora McGonagall—. Estoy muy desilusionada por tu conducta. Si no te ha hecho daño, mejor que vuelvas a la torre Gryffindor. Los alumnos están terminando la fiesta en sus casas.
Hermione se marchó. Harry entendía lo mal que se sintió cuando Tía Minnie mencionaba que estaba decepcionada de tí... pero escucharlo de su versión como Profesora, era mil veces peor. Sin embargo cuando pasó por la puerta del baño vio como claramente de una de las toallas sobresalía una varita, pero no queriendo causar más simplemente problemas salió de ahí.
La profesora McGonagall se volvió hacia Linfred y Ron.
—Bueno, sigo pensando que tuvieron suerte, pero no muchos de primer año podrían derrumbar a esta montaña. Han ganado cinco puntos cada uno para Gryffindor. El profesor Dumbledore será informado de esto. Pueden irse.
Harry escuchó a su hermano ya Ron saliendo del baño.
—Tendríamos que haber obtenido más de diez puntos —se quejó Ron.
—Cinco, querrás decir; una vez que se descuenten los de Hermione.
Harry tuvo que esperar a que todos salieran del baño para poder salir él, afortunadamente solo fueron uno minutos pues el profesor Dumbledore rápidamente puso orden.
Cuando Harry llegó al retrato y dijo la contraseña, la Dama Gorda le dijo que justo acababa de cambiar, fue cuando Harry miró su reloj, ya era noviembre, suspirando resignado decidió no decirle nada a la Dama Gorda, en vez de eso se dirigió hacia la Sala de Menesteres, esa extraña aula que los elfos le han enseñado hace algunas semanas, si de todas formas ya no iría a su dormitorio lo menos que podía hacer era buscar algo de información para Lavinia.
Cuando la puerta se abrió, Harry se encontró con una biblioteca parecida a la de la escuela, buscó entre los libros, encontrando unos antiguos bastante, había incluso uno en gaelico, Harry lo tomó y afortunadamente la Sala tenía un diccionario, por lo que Harry comenzó traduciendo el índice, le llevó un tiempo, pero finalmente encontró algo que le serviría ... la historia de Merlín, el libro era viejo, así que seguro algo debería haber ahí, había apartado también un libro sobre la Isla de Avalón, decidió empezar por ahí, era noche y sería mejor para él leer algo en inglés actual.
Se había quedado dormido leyendo sobre la expedición de Henry Blois, él libro no estaba escrito por Blois, sino por un cronista llamado Giraldus de Cambrai, sin embargo, explicaban bastantes cosas acerca de la Isla, en el libro se mencionaba que Henry Blois había encontrado un diario, que presumiblemente era del Rey Arturo mismo. Y que sin embargo, jamás fue capaz de leer.
Entonces Harry se dio cuenta de algo importante, ese era un libro Muggle, ya que se adjuntaban pedazos del diario con traducciones completamente erróneas del bretón. No es que Harry fuera experto ni nada, pero siendo su madre una rompe maldiciones, algo tenía que aprender Harry. Cerró el libro con fuerza antes de irse directo a su clase de encantamientos. Ya después repondría su desayuno en la comida.
Harry nunca había esperado tanto la clase de historia como en ese momento. Cuando el profesor Binns atravesó la pared, Harry enseguida se le acercó.
—Profesor, he estado leyendo un poco... sobre la vida de un Muggle que fue protegido de Merlín, El Rey Arturo. Me ha interesado su historia, pero me gustaría saber más acerca de cómo fue que Merlín le ayudó.
Cuando todos llegaron a un Harry sentado en su mesa y apuntando algunas cosas de lo que Binns decía. El fantasma por su parte, había entrado en una profunda historia de cómo es que Merlín había conocido al Rey Arturo. Binns decidió que ese era un buen tema de clase así que durante la siguiente hora y media siguió hablando de eso. Harry había podido rescatar ciertas palabras hasta llegó a la parte que le interesaba, Morgana.
—¿Profesor, entonces Morgana era la discípula de Merlín?
—Ella fue su mejor amiga, su discípula en la magia, su amante... y luego lo traiciona.
—¿Pero cómo es que eso pasa? —Inquirió Harry.
No se han tenido registros de eso, el personaje más cercano es el mismo Rey Arturo, el Muggle. Se murmuró mucho tiempo que él escribió en diarios, pero si es que esos existieron, se perdieron hace mucho tiempo.
—Morgana era la media hermana del Rey Arturo ¿Cierto? —Harry funciona a Binns negar con la cabeza.
—Morgana era la hermana de sangre de Arturo. Solo Elaine y Morgause son hijas de Gorlois. Morgana es la primogénita del Muggle Uther Pendragon, ahora bien, ¿Conoces el nombre de la madre de Arturo y Morgana?
—Igraine —respondió Harry.
—Eso en el inglés moderno, pero su nombre galés es Eigyr.
—Descendiente de Freyja —dijo Harry en voz baja.
—Exactamente, Eigyr tuvo tres hijos con Uther Pendragon, Morgana, Arturo y Gwyar. Cuando las niñas crecieron comenzaron a mostrar aptitudes mágicas, solo las mujeres, porque aparentemente Freyja no consideraba importantes a los hombres, Eigyr decidió proteger a Morgana de la ira de Uther, a quien no le gustaba la magia, entonces fue por eso que le dijo que no era su hija... y es la razón por la que Gwyar no aparece en la historia, Uther Pendragon la asesina casi enseguida de dar a luz a su único hijo Gwalchmai, hijo de Fjölnir, más tarde la misma Eigyr, quien tuvo la primer piedra del hechicero en sus manos tuvo descendencia con Fjölnir dando inicio a una parte importante de las ramas mágicas más importantes. La otra rama, le corresponde a Morgana, Merlín y Arturo.
—El amante de Morgana era Arturo, su hermano Arturo.
—Ya lo has entendido —dijo Binns aparentemente satisfecho con su explicación. Entonces se terminó la hora y Harry en vez de resolver sus dudas, solo se confundió aún más. La mayoría estaba dormido con la explicación, no veían cómo ese podría ayudarlos en la vida, solamente Hermione Granger apuntaba en su pergamino velozmente.
Morgana había sido amante de Merlín y Arturo, pero el mismo Arturo había estado casado con Genhwyfar, quien por su parte había sido amante de Lancelot ... ¡Por todos los magos! Esta historia era demasiado complicada, y muy peligroso para explicarlo a Lavinia por carta... sin embargo ahora tenía un punto de partida. El triángulo amoroso de Morgana, Arturo y Merlín ... Le daba escalofríos con solo pensar en cómo un viejo como Merlín podía... tenía que investigar al respecto, y saber cómo es que Morgana había terminado como la mala del cuento cuando bien Merlín podía haber sido un pedófilo declarado.
Bueno, bueno, aquí están dos capítulos para esta semana, la verdad iré de dos en dos porque FF si me cambia bastante los capítulos al pasarlos de mi documento en Word y mi tiempo es muy ajustado, espero sea suficiente con dos capítulos por semana mientras tanto.
Ale
