PARTE I
Capítulo 3
Valor Gryffindor y Orgullo Slytherin
Desde esa noche Harry había visto a Hermione Granger más cerca de su hermano, sin embargo, a pesar de que ocasionalmente Linfred era una buena persona por lo general era un imbécil con ella, y Ron no lo era menos.
Harry había recibido cartas frecuentes de Ginny, quien prácticamente había terminado los libros mágicos que Harry tenía para ella, por lo que hacía unas horas antes le había enviado un libro Muggle con el diccionario, le había explicado cómo se usaba y que le escribiera si tenía dudas. Una ves con su tarea enviada Harry había ido a visitar a su hermano a la enfermería. El muy tonto había conseguido fracturarse más de la mitad de los 206 huesos que tenía en el cuerpo jugando Quiddich y Madame Pomfrey había hecho que se quedara en la enfermería.
La visita no había ido nada bien, había peleado con su hermano acerca de la supuesta "prepotencia" de Harry y el cómo estaba celoso de Linfred, cosa que en realidad no era cierta, y Harry había terminado gritándole acerca de todo lo que hacía mal, hasta que Madame Pomfrey lo había hecho salir de ahí. Harry no podía entender cómo es que cada vez su hermano se le hacía más un extraño que otra cosa y eso le preocupaba, él era su único hermano, y su relación estaba fracturándose tanto como los huesos de Linfred y Harry no veía forma de salvar eso.
Había pasado todo el día molesto por las palabras de Linfred, que si bien eran ciertas, no tenía derecho alguno a decirlo. Harry ya sabía que no era el hijo favorito de James, pero no era necesario que se lo recordaran a cada segundo, tampoco era su culpa que su padrino no fuera un genial hombre lobo y que, por el contrario fuera un preso famoso de Askaban asesino de muggles y de mejores amigos. Al menos Linfred había tenido cuidado de no mencionar a su madre, y es que no había mucho que Linfred pudiera decir, después de todo, la mitad del verano Lily siempre se iba con Harry a América y Linfred se quedaba con James en Inglaterra, por lo que Linfred no podía decir mucho sobre su madre.
Estaba tan molesto que había decidido ir a las cocinas a preparar algo, lo que fuera que se le ocurriera en ese momento, Navidad se acercaba y seguro podía preparar algo para practicar para la cena de navidad que habría con los Longbottom ese año, era la forma de ayudarle a su mamá.
Harry había bajado las escaleras rumbo al sótano de Hufflepuff cuando escuchó algo inusual, era la voz de Maya, una de los elfos domésticos, estaba asustada, Harry no lo pensó mucho y corrió hacia donde ella estaba dispuesto a ayudarla.
Hermione no había cenado esa noche, se había peleado con Ron y Linfred parecía haberse puesto del lado del pelirrojo, así que Hermione los había evitado intencionalmente durante la cena, por lo que ahora se encontraba con hambre. Hacía meses había escuchado a Linfred decirle a Ron cómo llegar a las cocinas, y a pesar de que Hermione creyó que jamás ocuparía la información, dio las gracias de siempre estar escuchando lo que esos dos hablaban. Ella bajaba las escaleras cuando se percató que alguien más estaba frente a ella.
Era Harry, el hermano de Linfred, lo vio correr y lo siguió.
Ella no había hablado realmente nunca con el chico, pero había visto incontables veces su interacción con Linfred y Hermione podía decir que el chico era petulante, arrogante y orgulloso, además de frío. Sí, Hermione no tenía la mejor impresión del chico, pero no podían culparla sus acciones hablaban solas, siempre estaba provocando a Linfred y seguido lo retaba con la mirada, tenía también un aire de superioridad, como si lo supiese todo y sobre todo, en Historia de la magia parecía estar queriendo ganarse la gracia del Profesor Binns, cosa que ella veía poco ética. También lo había visto burlarse de Linfred cuando habían montado en escoba y en repetidas ocasiones los miraba a todos como si supiera exactamente lo que hacían, y en otras ocasiones, los miraba como si pensara que todos eran idiotas y si había algo que Hermione no era, era idiota. Hermione sacó su varita lista para atacar a Harry Potter cuando vio la luz de un hechizo en el pasillo, ella corrió más rápido hasta que vio lo que pasaba.
Harry Potter acababa de petrificar a un alumno de... sexto tal vez. Hermione estaba a punto de decirle algo cuando una criatura pequeña corrió a abrazar al chico.
—Gracias Harry Potter, ese chico estaba siendo muy pesado —dijo la criatura con una voz excesivamente chillona.
—¿Molesta seguido Maya? —dijo Harry con una voz que Hermione jamás le había oído, era excesivamente dulce, casi como una caricia.
—Viene a exigir mucho, es difícil tener que complacerle, espero que Harry Potter no lo malentienda, pero...
—Entiendo Maya, descuida.
—¿Harry Potter viene a cocinar esta noche? —inquirió la criatura con una sonrisa y Hermione vio al chico asentir con la cabeza, la criatura brincó emocionada aparentemente.
—Iré a avisar a los demás.
—Voy enseguida Maya, solo déjame ayudarles un poco con este chico de aquí.
Hermione vio desaparecer a la criatura y entonces Harry Potter tomó la varita del chico petrificado y le tocó la sien, luego aún petrificado lo levitó y comenzó a caminar, fue entonces cuando levantó la mirada y vio a Hermione parada y estupefacta, por una fracción de segundo Harry dudó, pero después hizo al chico levitar más arriba por las escaleras y entonces lo dejó y despetrificó.
—¿Qué le has hecho?
—Nada Granger, no le he matado ni mucho menos, puedes estar segura de ello.
—Lo digo enserio le diré a Dumbledore...
—¿Le dirás que estabas fuera de cama después del toque de queda y que me viste hiriendo a alguien que no recordará nada de lo que pasó? —preguntó Harry intentando componer su escudo que por segundos se había caído al verla parada en el pasillo.
—¿De qué hablas? —dudó Hermione.
—Solo olvidé al chico acerca de las cocinas —explicó Harry poniendo los ojos en blanco—. Así no volverá a intimidar a los elfos domésticos para que le preparen platillos especiales solo por ser un "Sangre Pura". ¿Es suficiente para la Señorita Mentirosa?
—¿Cómo me llamaste?
—Señorita Mentirosa, ¿Algún problema?
—No soy mentirosa.
—Seguro Granger, ahora, si me disculpas debo irme.
Harry le hizo cosquillas a la pera y entró a la cocina, Hermione después de su extraño shock repitió su acción y entró enojada.
—¿En qué te basas para decir que soy mentirosa? —gritó al chico.
—" Yo vine a buscar al trol porque yo... yo pensé que podía vencerlo" —citó Harry con voz chillona y enseguida Hermione abrió los ojos como platos.
—¿Cómo sabes eso?
Harry no respondió y simplemente empezó a separa ingredientes en la mesa.
—¿Cómo sabes que yo dije eso? No hay manera que lo supieras.
—Estaba ahí, vi todo, al idiota de mi hermano lanzarse sobre el troll y luego a Weasley intentando levitar algo, supongo que sigue sin escucharte cuando le corriges la pronunciación de los hechizos, si no hubiera estado ahí, mi querido hermano estaría durmiendo con los peces.
—Ron levitó ese bastón —defendió Hermione.
—No soy quien para contradecirte si piensas eso —dijo Harry resuelto continuando con su labor, se había decidido por hacer el pastel de chocolate favorito de Lavinia, seguro que eso sería una buena idea para navidad y sabía que a Neville le gustaba el chocolate, seguro le gustaría.
—Estabas detrás de la toalla —dijo Hermione después de incontables minutos en silencio, Harry incluso se había olvidado que ella seguía ahí.
—Felicidades Watson, excelente deducción —añadió Harry con sarcasmo.
—¿Watson?
—Un libro muggle...
—Lo sé, es el compañero de Sherlock Holmes —dijo ella—. Solo me sorprende que lo sepas, no eres muggle ni nada.
—No soy como mi hermano —dijo Harry secamente, pues todos siempre lo comparaban con Linfred.
—Bueno eso es obvio, Linfred odia leer y tu eres un ratón de biblioteca, no hay momento en que no tengas un libro contigo.
—Mira quien lo dice... la primera de la clase —debatió Harry. Entonces Hermione guardó silencio, la conversación no iba para ningún lado que no fuera una pelea segura y ella no pretendía eso, ella tenía muchas dudas. Suspiró y respiró varias veces antes de decidir que hacer, finalmente optó por la opción menos convencional.
—Hola, soy Hermione Granger, al parecer soy Gryffindor e hija de muggles —la reacción que esperaba Hermione no era que el chico tirara el bowl en el que mezclaba, pero al menos había logrado que la mirara. La observó por lo que parecieron horas, parecía tener una lucha interna consigo mismo, pero ella no bajó la mirada, se la sostuvo hasta que el chico cerró los ojos y miró al techo murmurando algo que Hermione no pudo identificar.
—Soy Harry Potter, mucho gusto Hermione —dijo finalmente el Harry que ella había escuchado hablar con la creatura, una voz que parecía una caricia—. También soy Gryffindor y soy mestizo.
Entonces ambos se miraron a los ojos por un largo rato sin decidir que decir, Hermione jamás pensó que él aceptara ese reset. Entonces lo vio sonreír de a poco.
—Casi puedo ver todas las preguntas en tu cabeza... ¿Por qué no las apuntas en una hoja y cuando hayas ordenado tus ideas me las dices? Mientras voy a terminar este pastel de chocolate, podría calentar leche si quieres, supongo que no estabas aquí para seguirme, sino porque no has comido.
—¿Cómo lo sabes?
—Tu estómago ruge como león, tal vez tu no te diste cuenta, pero pareciera un concierto de rugidos —añadió con una sonrisa ladina que sorprendió a Hermione. Solo le había visto sonreírle así a Pansy Parkinson. Entonces su cerebro se encendió y comenzó a trabajar a mil por hora con dudas y más dudas, buscó un pergamino y una pluma e hizo lo que Harry le había aconsejado, comenzó a escribir como loca cada pregunta que se le ocurría.
Media hora más tarde Harry acababa de meter al horno el pastel cuando finalmente Hermione había terminado de ordenar sus dudas, Harry se limpió las manos y se sentó del otro lado de la mesa donde ella estaba.
—¿Y bien?
—Empezare por entender lo de hoy ¿Qué hacias aquí?
—Cocinar, me relaja cuando he tenido un mal día, iba bajando las escaleras cuando escuché a Maya gritar, el Slytherin la estaba molestando, lo petrifiqué y lo hice olvidar que conocía la ubicación de las cocinas —explicó Harry intentando cubrir todo.
—¿Qué es Maya? —inquirió Hermione.
—Una elfina doméstica, trabajan aquí en las cocina, en la lavandería... se encargan de todas esas cosas que nosotros no hacemos. Aquí los tratan bien, es mejor que trabajar para familias estiradas que los maltratan y los explotan.
Hermione miró su pergamino y las letras le bailaron frente a los ojos, tenía un orden pero ahora no sabía que preguntar, miró a Harry con confusión.
—Ayúdame a entender —pidió ella—. Porque el Harry que vi afuera está lejos de ser el que conozco.
—No me conoces, solo conoces lo que mi hermano quiere que veas de mí —aclaró Harry, si bien seguía siendo una voz cálida, había cierto recelo.
—Bien, cierto, no te conozco, entonces, explícame que está pasando porque eres todo lo que dije antes, pero ahora que hago memoria, también eres educado y caballeroso con Parkinson, además de que eres protector con ella con respecto a Malfoy y... estoy confundida, creí que sabía cómo eras, pero ahora estoy dudando de mi misma.
—Hermione, no hay manera de que me conozcas en una noche, es imposible, no vas a entenderme en una noche, sobre todo porque mi hermano te ha contado su versión de las cosas primero.
—Okey si, puede que sí, pero quiero saber.
—¿Por qué dejas que Linfred y Ron te traten tan mal y aún así sigues ahí con ellos, aún así mientes por ellos y aún así ayudas y cubres a ambos? —preguntó Harry determinante, dejando a Hermione sonrojada totalmente.
—Son los únicos amigos que tengo —admitió ella, odiaba decirlo, porque en realidad ella sabía que ellos no eran sus amigos, ella había dejado de tener amigos hacía mucho tiempo, porque nadie podía entenderla a ella y su amor por aprender cosas, todos la veían como un bicho raro y se alejaban de ella.
—Linfred es muchas cosas, pero no un buen amigo, al menos no contigo, un amigo no te insulta medio día.
—Fueron por mí al baño.
—Sí, y también te encerraron con el troll.
—Fue un error y lo arreglaron —dijo ella cada vez menos convencida.
—No digo que mi hermano sea un monstruo, es valiente sin duda, por eso es un Gryffindor, pero tiene el orgullo Slytherin tatuado en el cuerpo, la prioridad de Linfred es Linfred, ya debiste haberlo notado, eres inteligente después de todo.
—Casi me mandan a Ravenclaw —dijo Hermione después de un rato en silencio—. El sombrero dijo que ahí lo haría bien, pero que mi corazón era Gryffindor.
—Bueno, yo casi voy a Slytherin —admitió Harry.
—¿Y porqué te mandó a Gryffindor entonces?
—Porque se lo pedí, no podía quedar en Slytherin, ya de por sí soy la desgracia y deshonra de mi padre ¿Te imaginas si hubiese quedado en Slytherin? Ya rumoran que quiero matar a mi hermano... todo sería peor si hubiera quedado en la casa de las serpientes.
A Hermione le molestó que Harry dijera que era la deshonra de su padre, entonces cayó en la cuenta de que Linfred decía eso mismo de su hermano, decía que Harry era la oveja negra de su familia, el manchado, el raro...
Todo este tiempo Hermione había creído que el hermano del que el sombrero le había hablado era Linfred, pero al mirar a Harry a los ojos, lo dudó por primera vez desde que fue seleccionada.
—¿Qué estarías dispuesto a hacer por un hermano? —preguntó Hermione ansiosa de escuchar su respuesta.
—Todo —respondió Harry sin dudarlo, él tenía dos hermanos, Linfred y Lavinia; y él sabía que daría todo por sus hermanos, por uno ya lo hacía y Lavinia no dejaba de reprochárselo, Harry se había hecho a un lado desde niños solo para ver a Linfred feliz y por su leoncita, él estaba dispuesto a dar todo y más, con tal de verla sonreír, después de todo, seguía investigando incansablemente la historia, traduciendo como podía los manuscritos antiguos.
La respuesta era corta, pero entendió lo que el sobrero le dijo, había visto una respuesta más intensa en los ojos de Harry que en todas las palabras gariboleadas y elegantes que Linfred había empleado en la suya.
—Bueno, tenemos tiempo y quiero conocer a Harry Potter —dijo Hermione complacida con la respuesta—. Porque al único que conozco es al hermano de Linfred.
Y la sonrisa enorme que apareció en los labios y los ojos de Harry le dijeron a Hermione que no se equivocaba, que ella acababa de hacer algo bien para su futura vida.
—¿Jugamos a las veinte preguntas? —inquirió Harry sonriendo. Hermione conocía el juego, enseguida dijo que sí.
Harry y ella charlaron por tanto tiempo que Hermione no supo exactamente cuanto fue, pero si sabía que cuando finalmente Harry puso frente a ella el pastel de chocolate, a Hermione se le hizo agua la boca y de dio cuenta de lo hambrienta que estaba. Ella también sabía que esas habían sido más de 20 preguntas.
Este capítulo es importante en la historia, mañana les actualizo el otro capítulo de la semana pasada, el miércoles el primero de esta semana y el siguiente capítulo lo tendrán el viernes. Espero disfruten las lecturas tanto los nuevos como los que releen esta historia.
