PARTE I
Capítulo 4
El Espejo de Oesed
La navidad se acercaba y Hogwarts estaba ya cubierta de nieve, Harry acababa de recibir una carta de Lavinia en la que se podía apreciar a la niña, a su hermana Virianne y a su padre, todos con divertidos gorros de nieve, sonrojados y saludando alegremente a la cámara. Había otra fotografía, donde todos estaban jugando una guerra de nieve. Harry estaba en la biblioteca mirando la foto con una sonrisa enorme en el rostro. Ver a su mejor amiga tan feliz le alegraba, y esperaba que su regalo llegara justo a tiempo para navidad.
—Mamá dice que esa sonrisa solo la causa una mujer —dijo Hermione sentándose a su lado y mirando divertida la forma en que Harry había volteado las fotos protegiéndolas.
—Lo siento Cookie, solo no estoy acostumbrado a esto aún, eres demasiado sorpresiva —se disculpó Harry. Hermione sonrió ante la forma de llamarla de Harry.
—¿Vas a decirme sobre la chica que causa esa sonrisa? —inquirió la chica y Harry solo puso los ojos en blanco antes de voltear las fotos de nuevo para que Hermione pudiera verlas.
—Es mi mejor amiga, se llama Lavinia —dijo Harry señalando a la chica en la foto y haciendo lo mismo con el resto de las personas—. Su hermana Virianne y él es el papá de Lavinia y Virianne.
—Jamás me hablaste de ellos.
—No se había dado la oportunidad —dijo Harry encogiéndose de hombros—. Y no sabía si podía confiar en ti, estabas demasiado cerca de mi hermano.
—¿Cómo es que tú la conoces y tu hermano no? —cuestionó la chica.
—No es que no la conozca, lo hace, o lo hizo hace mucho tiempo, pero después... digamos que no fue muy caballero con ella y hubo problemas, ese fue el último año que se vieron, después Linfred dejó de ir conmigo y mamá a América en las...
—¿Ella vive en América? —preguntó Hermione en un jadeo.
—Bueno, sí. Ella vive allá, y con mamá vamos cada año en las vacaciones de verano por al menos un mes.
—Harry eso es increíble, me encantaría tener un amigo internacional.
—Seguro me puedes ayudar con la siguiente carta, le he hablado de ti, así que podrían conocerse.
—¿Hablas de intercambiar cartas?
—No Cookie, hablo de conocerse cara a cara, seguro a mamá no le importará llevarte, incluso podemos hablar con tus padres, no tendrían problemas con el hospedaje, la casa de Livie es demasiado grande y está en un barrio Muggle, en realidad la casa es completamente Muggle, así que no hará mucho la diferencia. Bueno al menos su casa en Nueva York, Highland Hills es otra cosa.
—¿Enserio me estás invitando? —dijo la chica con lágrimas acumulándose en sus ojos.
—Le escribiré a mamá a ver que dice ella... entonces te aviso ¿Te parece bien?
—¡Por Merlín! Gracias Harry —exclamó ella se le aventó a un abrazo aplastante por el cuello, Harry le devolvió el abrazo como pudo.
—Vas a hacer que nos saquen de la biblioteca Cookie —dijo el chico en broma.
—¡Oh Cállate Potter! —debatió ella apenada—. Oye Harry, qué fue todo eso de hace unas semanas en clase de Binns, pensé que probablemente vendría más adelante en el libro, pero ya lo he terminado y no encontré nada acerca de Merlín, o Morgana, o Arturo, o nada en realidad.
—Estoy haciendo una investigación —dijo Harry, y esta vez no se debatió en si podía o no contarle, simplemente lo hizo—. ¿Has leído algo acerca de las Maledictus?
—No, me temo que no recuerdo ese término, ¿Qué son?
—Mujeres malditas, en realidad es más complicado que eso... yo lo leí en uno de los libros de mi mamá, ella es rompemaldiciones, y hay algo llamado Maldición de sangre —explicaba Harry mientras Hermione le escuchaba totalmente callada y atenta a su explicación—. Que causa terribles consecuencias para la persona maldita y su descendencia, en el caso de las Maledictus, reciben una maldición de sangre que las obliga a convertirse en animales.
—¿Cómo un animago?
—Algo así, al menos al principio, verás, los únicos registros han demostrado que las maledictus siempre son mujeres, nunca hombres, así que al principio ellas pueden controlar la transformación, pero después el animal que vive en ellas termina ganando la batalla y ellas terminan como un animal para siempre, con cada transformación es más fácil convertirse en animal y más difícil volver a ser humana.
—Eso suena horrible ¿Quién haría eso?
—No lo sé, es lo que intento averiguar.
—Okey, y... ¿Las chicas pueden convertirse en cualquier animal?
—No, solo en el animal que quien las maldijo determinó para la línea de descendencia.
—¿Cuántos registros hay?
—¿Oficialmente? Muy pocos, solo dos. Una es una vieja leyenda de aquí de Inglaterra y la otra es de América.
—¿Leyendas? —inquirió confundida Hermione— ¿Por qué estás estudiando leyendas Harry?
—Porque ese es el punto Cookie, no son leyendas, son ciertas.
—Okey, estoy confundida ahora.
—No creo que encuentres la leyenda tan fácil, pero tengo un manuscrito original de la de aquí, si quieres te lo enseño esta noche, en vez de cocinar, podemos revisar el pergamino.
—No suena como un tema que quieras compartir y la sala común es peligrosa, además de que no pueden vernos juntos, ¿Lo olvidas?
—Lo sé, por eso, iremos por bocadillos con Maya y nos iremos a dormir, y nos levantaremos a las tres de la mañana para ir a ver el pergamino.
—¿Por qué contigo todo tiene ser de noche Harry?
—Porque somos amigos secretos Cookie... para cubrirte.
—Ya. Está bien, pero a las tres te quiero en la sala común —dijo la chica— ni un minuto tarde.
—Sí, señora.
Harry y Hermione hicieron lo propio, salieron de la biblioteca y se dirigieron a las cocinas, tomaron unos bocadillos y se fueron a dormir.
En la madrugada a la hora acordada, Harry ya esperaba a Hermione cuando ella bajó. La Señora Gorda les abrió el retrato no sin advertirles sobre una horrorosa sanción y lo contenta que estaría cuando la recibieran solo por despertarla, ambos chicos pusieron los ojos en blanco y Harry guió a Hermione por los pasillos de Hogwarts hasta el séptimo piso, entonces Hermione lo vio hacer lo más loco que había visto, estaba caminando frente al retrato de Barnabás el Chiflado de un ida y vuelta. Hermione estaba a punto de decir algo cuando con asombro vio como aparecía una puerta frente a ellos, con la chica aún con la boca abierta por el asombro Harry tiró de ella para hacerla entrar a la habitación. Entonces Hermione se sorprendió aún más, era como una biblioteca, pero parecía tener más libros de los que había visto jamás, incluso el techo era altísimo y había escaleras para llegar hasta los que tocaban el techo.
—No pongas esa cara Mione.
—¿Qué es esta habitación? Y ¿Por qué apareció?
—Maya me la mostró una vez que quería escapar del mundo en el tercer día de clases, se llama... bueno ella dijo un montón de nombres, pero yo escogí "Sala de los Menesteres" según Maya y cito: "Es una habitación que una persona sólo puede entrar cuando tienen una necesidad real. A veces está ahí, y a veces no lo está, pero cuando aparece, siempre está preparada para las necesidades del buscador" —dijo el chico intentando imitar la voz de la elfina haciendo reír a Hermione por tan pésima imitación—. Yo siempre pienso en una sala que me ayude con la investigación, y déjame decirte que he encontrado cosas muy interesantes aquí.
Harry invitó a Hermione a acercarse al escritorio donde tenía todas las notas que había hecho, entonces le ofreció la silla y la chica aceptó luego Harry se sentó en la otra y ubicó el pergamino que le había mencionado a Hermione.
—No espero que sepas leer bretón, pero si lo haces leelo de aquí —dijo entregándole el papel y lo retiró inmediatamente al notar la mirada asesina de la chica—. Entonces ten la traducción, no digo que sea perfecta, pero estuve traduciéndolo.
"Si por los bosques de Avalón habeis de pasear, con cuidado debeis andar, al castillo no te debeis acercar, pues una muerte segura habeis de hallar"
Recordad mis palabras viajeros, pues en las tierras perdidas de Avalón, existe una criatura monstruosa, como una sirena, que podéis escuchar angelical y hermosa, pero ha de convertirse en un terrible monstruo con enormes colmillos, ojos felinos y las dulces manos de ceda han de volverse gruesas y pesadas, necesarias para destrozar a cualquier incauto que no atienda a la advertencia. Si tenéis suerte de verla transformarse, tendréis la desgracia de morir a su merced, se rumora que es la reina de la isla, esa criatura es la protectora, de belleza inhumana y fuerza divina. Muchos son aquellos que han intentado cazarla, pues se rumora que su sangre es una fuente de magia inimaginable, y son pocos lo que la han escuchado, muchos menos los que la han visto y casi ninguno que ha escapado de ella. Fueron los mismos habitantes de la isla quienes la llamaron "Dionach" pero ustedes la escuchareis nombrar por la Leona de Eilean o Leona de Tir Nah Nog.
Hermione terminó de leer y dejó el pergamino en el escritorio.
—Ese es el primer pergamino que habla de ella como un monstruo apeteciblemente mágico —explicó Harry—. Están también los cuentos de noche de las brujas pequeñas, en las que las madres les dicen que si no son obedientes, la Leona de Eilean se las llevará a vivir con ellas a Avalón y serán monstruos de ella por el resto de sus vidas.
—Bueno, es como el Coco para los Muggles... eso lo entiendo. ¿Entonces la Leona de Eilean... es una Maledictus? No hay registro de eso, Harry he leído acerca de ello, de Avalon al menos y es una isla perdida, ni siquiera están seguros los magos que exista.
—La magia de la Leona es la que protege el lugar —explicó Harry.
—No hay evidencia de que eso sea cierto Harry, estas en una búsqueda de nada... además la Leona no puede vivir para siempre.
—Puede que ella no, pero sus hijas sí que pueden continuar con ello.
—Esto no tiene sentido —explicó Hermione.
—Bien, entonces puedes volver por donde veniste, veo que fue un error decirte esto —dijo Harry molesto y Hermione se sorprendió por el tono tan rudo de su voz, Hermione vio a Harry abrir un libro y otro más antes de leer y buscar, Hermione se dio cuenta de que Harry estaba traduciendo el libro, y ella no sabía que hacer.
Entonces sucedió algo que Hermione no esperaba. La chimenea ardió y una voz llamó a Harry, Hermione no se movió de donde estaba, pero Harry si lo hizo, fue a la chimenea.
—Lamento la tardanza, pero mis compañeras de cuarto no querían salir a cenar, no hay mucho tiempo —dijo una voz dulzona.
—Está bien, descuida, de todas formas apenas estoy acomodando las cosas ¿Qué era tan importante que no podía esperar?
—Él la conoce —exclamó la voz—. Estuve haciendo un recuento de los periódicos aquí en la escuela, y el fin de semana en el cumpleaños del Presidente Muggle revisé los archivos, ella era parte del equipo de Newt y Tina, de hecho cuando pasó todo lo del Discurso de Grindelwald, ella intentó convencer a su aparentemente novio un Obscurial llamado Credence Barebone de no ir con Grindelwald, y en un afán por salvarlo de él mismo, ella se unió a Newt y Tina y fueron a buscar a ¿Quién crees? —preguntó la cabeza en llamas con sorna—. Te doy una pista, nos cae super mal y se cree un sabiondo.
—Dumbledore —dijo Harry y Hermione vio a la cabeza asentir vigorosamente.
—No sé que pasó luego, ya no hay registro, al menos no acá en América.
—Ella llegó acá entonces... algo muy curioso si tenemos en cuenta la historia.
—Déjame adivinar... Avalón.
—No estoy seguro, pero las sospechas son muy fuertes, aún intento buscar algo en el diario que me de más información, pero para desgracia de ambos, no domino el bretón. Espera, ¿Cómo se llama la chica? tal vez pueda buscar algo por acá.
—Le decían La Chica Serpiente cuando era parte de las atracciones del Circo Arcanus de Skender, ahí conoció al Obscurial. Ya te imaginas porqué el nombre.
—Ella se transformaba en Serpiente...
—Probablemente debamos ampliar nuestra búsqueda... hable con Rolf, va a ayudarnos, pero quiere la verdad.
—No puedo culparlo, su genética lo hace ser curioso con los animales fantásticos.
—Solo espero seguir visitando ocasionalmente la maleta —dijo la cabeza en llamas y Harry rio—. En fin, volviendo al punto, Rolf me consiguió su nombre... y algo probablemente útil, ella se llama Nagini y es originaria de Indonesia, Skender la convenció de unirse al circo en 1927 y tenía al parecer las fotos unos diecisiete años, por lo que eso nos deja que en caso de vivir estará alrededor de cumplir los 90 años.
—Voy a ponerme a ello con los registros.
—Perfecto, Rolf y yo nos encargaremos de investigar sobre leyendas de indonesia, a ver que tanto podemos rastrear, espero convencer a papá de ir, aunque no lo veo probable, Harry debo irme, alguien viene y la Chimenea portátil aún es ilegal.
Y entonces la cabeza en llamas desapareció.
—¿Qué haces aquí aún? —le preguntó Harry a Hermione con mirada dura.
—Supongo que te debo una disculpa —dijo Hermione, después de todo, la cabeza ardiente le había dado hechos, personas, lugares y años... lo que estaba haciendo Harry estaba de cierta manera fundamentado, además que, si una cabeza en llamas le creía, ¿Quién era ella para no creer?—. Lo siento, me gustaría ayudarte a buscar.
Hermione lo vio luchar con sus demonios y dudas internas por lo que le parecieron años, pero al final vio a Harry bajar la mirada resignado.
—Disculpa aceptada, ¿Por dónde quieres empezar?
—Por el principio, por saber la razón de toda esta búsqueda.
—Ya te lo dije, investigamos Maledictus, y ahora no solo es el Chupacabras en México y la Leona de Eilean, sino también la Chica Serpiente de Indonesia.
—Supongo que ahora debo ganarme el voto de confianza para la razón de la investigación, pero está bien, lo merezco, mientras eso pasa, te ayudaré.
—Eso suena magnífico Cookie, pero deberemos empezar en alguna otra ocasión, debes visitar a Hagrid temprano ¿Cierto?
—Tienes razón, Ron y Linfred quieren ir a hablar con él, siguen queriendo saber lo que cuida el perro de tres cabezas.
—Bien es hora de volver, con surte puedes echar una cabezadita antes de ir.
—Con el sueño de Ronald tenlo por seguro —dijo la chica.
—Si... sobre eso —dijo Harry mientras cerraba la puerta de la sala de los Menesteres detrás de ellos—. ¿Segura que te fastidia tanto?
—¿De qué hablas?
—Yo solo digo que es raro el como hablas de él, de mi hermano no hablas igual y son a la par de fastidiosos.
—Bueno, Linfred casi no se mete conmigo, no como Ron.
—¿Segura?
—¿Harry estas insinuando algo?
—No, para nada —dijo el chico con una sonrisa.
—Harry James Potter...
Pero Harry le cubrió la boca con la mano y le señaló a su hermano que entraba a un aula que según Harry y Hermione estaba en desuso.
—¿Qué hace? Ese imbécil va a hacer que nos quiten cincuenta puntos si lo pillan —dijo Hermione.
—No lo sé, pero acaba de prenderse la luz del fondo, o es Filch o es la gata —dijo Harry y ambos entraron con cuidado al aula donde estaba Linfred.
Se quedaron ocultos un buen rato escuchando a Linfred murmurar en dirección a un espejo. Después de un tiempo él se levantó y salió, entonces ambos chicos se acercaron al espejo.
—Oesed lenoz aro cut edon isara cut se onotse —leyo Harry, entonces comenzó a darle vueltas a la escritura, no supo cuento tiempo estuvo dándole vueltas al espejo, pero entonces fue que algo hizo clic en su cabeza al mirar la primer palabra—. Claro, está al revés... estono es tuc arasi node tuc ora zonel deseo... Esto no es tu cara, sino de tu corazón el deseo... Hermione este es el espejo del deseo, había escuchado de él en algunas historias viejas, pero creí que estaba bajo custodia en el Departamento de Misterios, ahora entiendo porque Linfred estaba aquí.
Pero cuando Harry miró a Hermione la vio totalmente roja, casi podía decir que era del mismo color que el cabello de los Weasley.
—¿Qué ves Hermione?
—Yo... yo... yo...
—Bien, supongo que no es algo que quieras compartir.
—Lo siento, ¿A que te refieres con deseo?
—Te muestra los más desesperados deseos de tu corazón, pero yo no puedo ver lo que tu ves, solo puedo ver lo que mi corazón quiere —Hermione lo miró preguntándole con la mirada avergonzada, pues ella no quería hablar de lo que había visto—. Las veo a ustedes, a Lavinia, a ti y a... una chica que conocí en la librería este verano, ella es menor que nosotros, no vendrá a Hogwarts sino hasta el otro año, también veo a mamá y papá sonriendo... y a Linfred y a mí abrazados por los hombros.
—Tu quieres que...
—Que ambos seamos tratados por igual, sin preferencias ni beneficios, suena bastante egoísta, pero supongo que es algo que siempre supe, solo que no quería aceptarlo —dijo Harry encogiéndose de hombros.
—Ví...
—Si no estás lista no lo digas —le dijo Harry y ella le sonrió agradecida—. Ahora a correr porque pronto amanecerá, debemos llegar a la sala común.
Y con una sonrisa de Hermione ambos echaron a correr a su sala común.
—Tengo tarea —le dijo ella a Harry antes de dar la contraseña.
—¿A sí?
—Saber que ve Linfred en esa cosa.
—Suerte entonces Cookie —susurró y volteó a ver a la dama gorda ya listos para entrar a la sala común— Curunculo azul.
Okey, he leído los reviews, gracias por comentar, de verdad es algo muy lindo leer todos. Ya vi que alguien por ahí está releyendo... me da mucho gusto. Con esto cierro los capítulos de la semana pasada, vamos de a poco a poco. Me encantaría saber sus opiniones de los personajes de todos los personajes en realidad.
