PARTE II
Capítulo 1
Verano en Highland Hills
Estar en América siempre había sido la parte favorita del verano para Harry, pero celebrar su cumpleaños y el de Lavinia era su parte favorita sobre todo porque a pesar de tener que pasar ese preciso día en Inglaterra, sabía que siempre había un día para ellos, un día en el que no se compartía con Linfred.
Era una idea extraña, pues de todas formas lo compartía con Lavinia, pero aparentemente ella siempre había sido una mejor compañera de cumpleaños que Linfred.
Ese día era siempre 16 de Agosto y era el día que desde que tenía 4 años, celebraban el cumpleaños de ambos niños, y esta vez Hermione estaría con ellos ahí.
Había sido una sorpresa cuando los niños le habían explicado a Lily la situación y porqué ellos preferían que siguiera siendo secreto, Lily los entendió y prometió guardar el secreto. Ella también había congeniado muy bien con los padres de Hermione y habían estado hablando de muchas cosas sobre el mundo mágico, Lily les había explicado muchas cosas importantes, así como el hecho de que Hermione podía tener un guardián mágico, en caso de que hubiera cosas que ellos no entendiesen.
El vuelo había llegado a Óregon y para sorpresa de Harry y Lily, estaba ahí el mismísimo Wellborn Fireblolt con sus dos hijas, una como siempre más ceñuda que la otra. Lily estaba seriamente sorprendida de que el presidente de MACUSA se tomara la molestia de ir personalmente a recibirlas, eso no ocurría cuando viajaban en traslador, si bien siempre les daba la bienvenida, no estaba en el punto de aparición. Sin embargo, Lily no se sorprendió cuando Lavinia echó a correr apenas los vio.
—¡Harry! —gritó Lavinia corriendo hacia el niño, quien retiró su mirada de Hermione y volcó su atención en atrapar al vuelo a Lavinia, Harry casi se cae con ambos, pero al final luego de un vaivén logro mantener el equilibro.
—Hola Livie.
Cuando la niña dejó respirar a Harry por fin, fue que Hermione pudo verla con total claridad. Ella era bonita, muy bonita, tenía unos grandes ojos verdes oliva enmarcados por unas tupidas pestañas largas y rizadas y tenía los pómulos y el puente de la nariz cubiertos de pecas de un castaño muy sutil, su cara era redonda y sus labios tenían una extraña forma, siendo ambos de un grueso considerable, pero predominando el grosor en el inferior, los ojos de la chica brillaban al igual que su boca con una sonrisa deslumbrante, llevaba un elaborado peinado en su cabello negro como la noche, que solo hacía que su piel tuviese un aspecto pálido extremo.
—Hermione ella es Lavinia Fireblolt, mi mejor amiga —dijo Harry mirando a Hermione, luego se giró hacia Lavinia—. Ella es Hermione Granger o Cookie, mi hermana.
—Un placer, Harry me ha hablado mucho de ti y de cuánto le has ayudado durante todo el año, Bienvenida a América —Hermione no era una experta, pero podía leer el tono reservado con el que hablaba la chica.
Los adultos también hicieron sus presentaciones respectivas y entonces todos se encaminaron a Highland Hills en una limusina. Hermione veía asombrada toda cosa que Harry le señalaba por la ventana, mientras le explicaba algunos datos importantes tanto Muggles como Mágicos respecto a todo.
—Es interesante que tus padres sean NoMag, y productivo también, tengo muchísimas ganas de ir a Disneyland y no cualquiera puede darse el lujo de divertirse como los NoMag, pero estoy segura que contigo no tendremos ese problema.
Hermione no sabía si aquello era un halago o un insulto, así que miró a Harry, quien simplemente rió.
—Livie no tiene filtro, siempre te dirá las cosas como las piensa, así es ella, pero no te lo tomes a mal, lo dice con una verdadera buena intención.
—Lavinia, no quiero que entren a mi habitación, está terminantemente prohibida el tiempo que no esté yo en casa —dijo Virianne.
—Lo sé, nada de acercarnos a tu territorio, eso es claro siempre Virianne, además, ni que hubiese ahí nada interesante para nosotros.
—Antes no, pero ahora puede que si que lo haya, igual mantén a tu bola de pelos lejos de mi cuarto.
—¿Es normal que se peleen tanto? —inquirió Hermione.
—Mucho, Virianne no es lo que se dice muy paciente y no le gusta que estemos cerca de sus cosas.
—¿Ella no estará?
—No, suele pasar el verano en casas de sus amigas, Livie lo pasa la mitad sola y la mitad con nosotros, su padre trabaja todo el tiempo y casi no puede estar con ellas en casa, por eso les permite disfrutar el verano como mejor les parece a las chicas, y desde que Virianne entró a Ilvermorny ha pasado los veranos en casas de sus diferentes amigas, no es como alguien le diga exactamente que no a la hija del presidente del MACUSA.
—¡Espera! —gritó en un susurro Hermione—. ¿Me estás diciendo que estas chicas... que su padre es el Presidente de MACUSA?
—Sí, eso ha sido por algún tiempo, ¿Te pensabas que la limusina y la escolta era porque así te reciben en América? —inquirió burlón.
—Bueno... no lo pensé en realidad.
Cuando llegaron a Highland Hills, Hermione estaba con la boca abierta, muy sorprendida del terreno donde estaban, la propiedad merecía el nombre, era encantadora simplemente de verla, cubierta por pasto finamente podado, parecía la imagen de una postal, su madre no pudo resistirse a tomar fotos y ella sonrió divertida. Entonces se giró al auto para ver a Harry y se encontró que, justo como había hecho con ella, ahora sostenía la mano de Lavinia para que ella bajara del vehículo. Cuando la chica tuvo ambos pies en la tierra, entonces su cabello cambió y pasó de negro a un rojo llameante, el rojo llameante más cautivador que Hermione hubiera visto en su vida.
—¡Tu cabello! —exclamó sin pensar y todos la miraron.
—Oh lo siento, es un hechizo que siempre le hago a las chicas, nos conocen bien tanto en el mundo NoMag como en el Mágico, y no podemos arriesgarnos a ser abordados por la prensa —dijo el padre de las chicas. Entonces Hermione vio que el cabello de Virianne también había cambiado del negro a un caoba rojizo.
—Entonces eres pelirroja —aclaró Hermione mirando a Lavinia.
—Bueno, sí... ¿Harry no lo comentó?
—No recuerdo que dijera algo del color de tu cabello, pero de tí si que hablaba muchísimo.
"Nunca me dijiste que era pelirroja como Ginny y Ron" Le recriminó Hermione a Harry.
"Un lo siento no lo arregla ¿O sí?" dijo él apenado.
—Espero cosas buenas, vengan te enseñaré tu habitación —dijo esto último mirando a Hermione.
"Soy yo ¿O no le caigo bien?"
"Livie es desconfiada por naturaleza, dale unos días, deja que te conozca y verás que cambia su actitud borde contigo"
"Espero que tengas razón Harry, no quiero incomodar"
"No incomodas, ella es así por defensa, cuando vea que puede confiar en tí se va a abrir, tengo la impresión de que ustedes pueden ser las mejores amigas"
"¿No es ya tu mejor amiga?"
"Ella también es como mi hermana Cookie"
Harry había tenido razón, Lavinia solo había sido borde con ella los primeros seis días, después de ello, había empezado a ser más parlanchina con Hermione, ella personalmente le había enseñado la casa, evitando claro el cuarto de Virianne, le había dado un tour por todo el terreno.
Casi para mitad del verano se habló acerca de que Lily se convirtiera en la guardiana Mágica de Hermione.
Lily les explicó a los padres de la chica que ella misma era protegida de Minerva McGonagall, quien se hacía cargo en las cuestiones mágicas de respaldarla, les explicó la importancia y prometió que estaría siempre al pendiente de todo lo que ella necesitara y les explicaría a sus padres con cuidado cada procedimiento.
—¿Pero eso no cambia mi apellido? —inquirió Hermione una tarde mientras los tres chicos estaban sentados a la sombra de un árbol.
—Oh no, para nada —explicó Lavinia—. En cualquier papel oficial seguirás siendo Hermione Jean Granger, pero también tienes la opción a cambiarlo a Hermione Jean Evans en caso de que quieras o te convenga, inclusive puedes dar ese nombre sin miedo a represalias, aunque no sea tu nombre oficial en los papeles.
—Son cosas meramente protocolarias Mione —explicó Harry.
—Eso suena como una adopción.
—Es que lo es, pero solo para tu núcleo mágico, tu núcleo mágico se atará al núcleo de tía Lily, es como si fueras su hija mágica. Son leyes antiguas, pero entiendo porqué tía Lily lo ofrece, no es algo que se haga normalmente —Hermione estaba sorprendida del nivel de conocimiento que tenía Lavinia sobre leyes, no es que fuera extraño pues su papá era el Presidente de MACUSA, pero aún así era fascinante para Hermione que a su edad Lavinia supiera muy bien todo acerca de leyes.
—¿Por qué?
—Bueno, porque no es usual que un mago adopte a un hijo de muggles, te repito que es por protocolo, antes se hacía para asegurar una buena posición, en la sociedad mágica que seas hija de NoMag no te da un estatus alto, pero ser la protegida de tía Lily, quien tiene el título Potter por tío James... te da un prestigio alto.
—El apellido Evans per se no es lo que importa, pero mamá está casada con papá y aunque el apellido Potter no es tan antiguo, si que lo es el Peverell, una de las casa de Magos más antigua y además, está el respaldo de la Profesora McGonagall.
—Son cosas a considerar cuando aún se libran muchas batallas —aclaró Lavinia.
—¿Se puede decir que entonces seré por magia la hermana de Harry?
—Exactamente —aclaró Lavinia.
—Supongo que eso no es malo.
—Para nada es malo —dijo Lavinia.
—Eso explica porqué la Profesora McGonagall tiene cierta predilección por tí y Linfred —explicó Hermione.
—Tía Minnie es genial realmente... solo que como profesora cumple su papel —explicó Harry simplemente encongiendose de hombros.
Harry estaba feliz, pues ambas chicas se habían llevado increíblemente bien, Lavinia había sido un poco borde al principio, pero pronto había aceptado a Hermione como una más de su selecta Élite, ahora, hablaba con ella como si se conocieran de toda la vida. Lo que había terminado de convencer a Harry de la aceptación de Lavinia hacia Hermione había sido cuando había acudido Marie (la modista de los Fireblolt) para arreglarle a Lavinia dos vestidos para dos galas benéficas a las que debía asistir y la pelirroja había insistido en que se arreglaran dos vestidos más para Hermione... Que Lavinia la invitara a la gala era una señal de aceptación.
Además del tiempo enorme que las chicas pasaban juntas, Harry no se sentía celoso, por el contrario, estaba feliz de ver que Lavinia al fin podía llevarse bien con otra niña, era su mejor amiga, su hermana. Y por muchos años Harry había sido su único amigo, al menos hasta que conoció a Rolf y Sabrina, pero Harry sabía lo diferentes que eran ambas chicas, y sabía que Lavinia no se abriría con Sabrina, cosa que de a poco, estaba convencido de que se lograría con Hermione, Harry veía un potencial enorme para que esas dos se convirtieran en mejores amigas y eso lo tenía eufórico.
Harry pasaba tiempo con su mamá mientras las dos chicas se dedicaban a conocerse y eso también le hacía feliz. Había recibido muchas cartas de Ginny y siempre procuraba leerlas por la noche en su habitación, no quería los perspicaces ojos de Hermione encima al leerlas y tampoco quería tener que dar explicaciones a Livie de porqué no le había contado sobre la pelirroja, a diferencia de las menciones de Hermione o Pansy... algo en Harry le había dicho que no sería una buena idea que le mencionara a Lavinia nada sobre Ginny Weasley y Harry había obedecido a su instinto, por lo que Lavinia no sabía nada de Ginny.
No es que Harry no se la fuese a mencionar nunca, pero pensó que sería mejor ir introduciéndole amistades de a poco, y al menos con Hermione estaba funcionando bastante bien hasta ahora, eso convención a Harry de intentarlo con Ginny el año siguiente, pero por ahora, dejaría las cosas así, que siguieran un curso más natural.
—¿Entonces ustedes celebran su cumpleaños el 16 de Agosto?
—Precisamente, mamá suele planear algo ingenioso cada año...
—Y siempre son los mejores regalos —aportó Lavinia.
Y tenían razón, los niños entraron a un programa de dos semanas de Quiddich, Hermione no le había tomado mucho gusto, menos después del desastre que había demostrado ser en las clases de vuelo de Hogwarts pero Lavinia le había estado ayudando y lo tomó como una buena opción al final, siempre que no le implicara volar demasiado alto, la velocidad no era un problema.
Fue cuando Harry y Lavinia descubrieron que Hermione tenía pánico a las alturas y explicaba la razón de que ella rechazara en rotundo sentarse cerca de la ventana en el avión, con ayuda de Lily estuvieron trabajando en ese pequeño pánico de Hermione, logrando eliminarlo siempre que ella no mirara hacia abajo mientras volaba en escoba, Lavinia le había explicado a Hermione que si ella tenía miedo, la escoba no iba a responderle jamás, así que Hermione había aprendido a vencer un poco ese miedo gracias a ellos y estaba agradecida, pues ya sabía lo dedicados que eran ambos.
También tuvieron dos semanas de clases intensivas de Pociones impartidas por la misma Lily, Harry y Lavinia estaban más adelantados que ella, pero Hermione aprendía rápido, era importante porque el siguiente verano por fin tendrían la edad de entrar al un selecto programa de Pociones en Estados Unidos. Hermione había preguntado si podía entrar ella también y Lily le había asegurado que podría siempre que alcanzara el nivel básico requerido, así que con ayuda de sus amigos habían logrado sacar varias pociones, igualmente Harry había prometido trabajar con ella durante el curso escolar para que ella se nivelara en pociones.
Hermione se dio cuenta que Lavinia y Harry no tenían un concepto claro de pudor, pues Lavinia podía pasearse por la casa con sus pijamas delgaditas y Harry no hacía comentarios... y Harry podía estar sin playera y ella tampoco diría nada al respecto. Se dio cuenta que ellos dos eran realmente como hermanos, lo único que los delataba era que Lavinia le llamaba tía a Lily en vez de mamá, pero fácilmente podrían pasar por madre e hija.
Los padres de Hermione habían disfrutado el turismo Muggle con fervor y admiraban mucho del mágico, Lily era una gran guía de Turismo. Hermione también notó que ni Lavinia ni Harry tenían problemas en divertirse como típicos niños Muggles, lo que animó en gran medida a Hermione, ella había tenido miedo cuando Harry le hablo enserio de Lavinia.
Ella tenía miedo de que la juzgara, pues Harry le había explicado que la chica provenía de una familia muy antigua de magos muy poderosos, pero todo había sido en vano, Lavinia era tan amable y buena como Harry, y al igual que él, tenía un brillo travieso y divertido en sus ojos, Hermione pudo darse cuenta que de estar juntos esos dos en Hogwarts, se llevarían los focos, ellos tenía un carisma especial y una especie de imán.
Pasar el cumpleaños con ellos fue una verdadera odisea, y ella casi se muere cuando para la hora del pastel llegaron nada más ni menos que Newton y Porpentina Scamander con su nieto Rolf. Hermione se había vuelto loca, pidiéndoles a ambos que firmaran su ejemplar de Animales Fantásticos. A partir de ahí, se habían divertido con diversas excursiones organizadas por los abuelos de Rolf.
—Creí que vivían en Dorset —exclamó Hermione cuando Rolf le explicó que en realidad vivían en Estados Unidos.
—Se supone, pero después de la muerte de mis padres, mis abuelos decidieron que estaría mejor aquí, donde yo conocía, Dorset es la residencia "oficial" pero aquí es donde están generalmente.
Y como cereza del Pastel, llego también una chica rubia llamada Sabrina Melwitch con sus padres. otra conocida de Harry y Lavinia de América.
Hermione aprendió que Sabrina asistía al Internado para Brujas de Salem, una escuela exclusiva de brujas y que Rolf asistía junto con Lavinia al Colegio Ilvermorny de Magia y Hechicería, descubrió que la casa de Rolf era Thunderbird y que Lavinia era una honorable Wampus, hablaron de las diferencias entre las tres escuelas y Hermione quedó encantada con ello.
El regalo del papá de Lavinia para los chicos fueron unas Chitah Y5.
Hermione no sabía mucho de escobas, pero por el grito de todos los presentes, asumió que las Chitah debían ser tan buenas como la Nimbus 2000 de Linfred.
Lavinia y Harry no perdieron tiempo en probar las escobas, ambos encantados con ellas.
Hermione tuvo un extraño sentimiento de hogar ahí, Highland Hills era verdaderamente encantador.
También habían avanzado en los anillos, con Lavinia ahí persistentemente ayudando con modificaciones y bajo la ayuda de Lily Potter, lograron aumentar el rango lo suficiente como para llegar a Alaska, lo que era decir mucho, seguían trabajando en una teoría para acortar la distancia, Hermione no entendía mucho de eso, pero inclusive Newt Scamander había ayudado a ello, logrando aumentar el alcance, sin embargo aún tenían un problema, necesitaban un estabilizador de Espacio-Tiempo para poder librar la distancia entre Ilvermorny y Hogwarts.
—Ella era muy linda ¿Cierto? —preguntó Lavinia, Hermione había estado observando un cuadro familiar.
—Lo era, y tu eres idéntica a ella —observó Hermione al ver a Lavinia y el cuadro de vuelta.
—Se supone que debe ser así... —dijo la chica con un tono que Hermione catalogaría como nostalgia—.P or cierto, gracias por prestarme la idea de los anillos, jamás se me hubiese ocurrido.
—Oh yo estoy segura que sí, tu y Harry son más creativos que nadie que haya conocido.
—Supongo que sí... pero nos ahorraste años de pensar —rio Lavinia.
—Debo confesar que estaba celosa al principio —dijo Lavinia.
—¿Celosa?
—Harry no dejaba de hablar de tí en sus cartas, y te mencionaba como su Hermana, te odie como por tres buenos meses, odiaba la idea de que tú podías estar allí con él y yo no, odiaba pensar que posiblemente se sintiera tan a gusto contigo que ya no querría venir más conmigo.
—Harry es feliz aquí, no veo cómo él dejaría de venir —aportó Hermione.
—Lo sé, pero la inseguridad es horrible Hermione, lamento haberme sentido celosa de tí, tú eres ahora nuestra hermana mayor, Harry es el de en medio y yo soy la hermana pequeña, y estoy bien con eso.
—Entonces... ¿No corro peligro contigo?
—Claro que no Cookie —rió Lavinia encantada—. De hecho, como prueba de ello, te invito esta noche a una pijamada en mi cuarto.
—Pero ya estamos en tu casa.
—Sí, pero jamás has entrado a mi habitación.
Esa noche Hermione supo por primera vez lo que era tener una amiga, si, Harry era su amigo, pero nunca había tenido amigas, era demasiado rara, demasiado "sabelotodo" para el gusto de las chicas, inclusive entre las muggles, y Hermione se dio cuenta que le gustaba tener una amiga, se dio cuenta que era divertido poder hablar con una chica sin oídos masculinos, que era divertido hablar de chicos también... y solo le dieron ganas de terminar de descubrir el enigma de los anillos para poder hablar con Lavinia así como en esa noche.
Los deberes los hicieron juntos, excepto Sabrina, ella estaba de viaje con sus padres pero se había esperado a pasar el cumpleaños de Harry y Livie. Sin embargo, hacer los deberes con personas tan perfeccionistas como ella era un lujo que jamás había conocido, Lavinia, Harry y Rolf eran tan exigentes consigo mismos como ella. Lo que resultaba en tareas excelentes, Harry y ella terminaron sus deberes y ayudaron a Lavinia y Rolf con los suyos, que eran más.
Hermione había tenido cuidado en sus cartas a Linfred y Ron, para no mencionar nada que pudiera comprometerla, al igual que las fotos que enviaba, si bien tenían un montón de fotos hermosas (porque cabía mencionar que Lavinia era una aficionada a la fotografía, así como su mamá de Hermione) en monumentos importantes, omitió esas y dejó solo las más simples para mandarles a los chicos.
Hermione para el final del verano tenía un nuevo álbum que habían hecho ella y Lavinia para Hermione, donde las instantáneas tanto Mágicas como Muggles descansaban alegremente, muchas habían sido tomadas en Disneyland, otras tantas en las excursiones que habían hecho con los Scamander por la naturaleza, otras más del turismo con Lily y sus padres y el resto eran fotos de ellos tres (y Nanuk) en Highland Hills.
Y tenía la experiencia de una amiga por fin. Le había caído de sorpresa cuando Lavinia había pedido que le arreglaran a ella dos vestidos, jamás había tenido un vestido a la medida, pero las atenciones eran maravillosas. Y en esas Noches de Chicas con Lavinia, Hermione había aprendido también varias cosas que la chica le había explicado acerca de la Sangre de Luna, Hermione no estaba muy familiarizada con la parte mágica de su ciclo menstrual, y cuando Lavinia se dio cuenta, se apresuró a darle un par de tips y consejos más que útiles, Lavinia le explicó que había sido Lily quien le había enseñado todo aquello tanto a ella como a Harry, ella había sido muy enfática en que ambos supieran del tema.
—Así que si algún dia tienes una emergencia muy urgente, puedes pedir ayuda a Harry, el entenderá.
—Me daría demasiada vergüenza —dijo Hermione con las mejillas coloradas.
—No hay pena, él sabe que es algo normal, incluso si tienes problemas con la poción para cólicos, Harry sabe hacerla muy bien, o el tónico para el dolor de espalda, o el del dolor de busto, Harry sabe hacerlos tan bien como yo o como cualquier bruja. Lo digo porque a veces no soy tan clara con mis notas.
—Enserio se me hace raro que Harry sepa de esto.
—Y no te imaginas a Harry —había reído Lavinia con ganas—. Estaba tan rojo como mi cabello en las primeras clases de estas pociones, pero tía Lily fue muy exigente en que Harry debería dominarlas por el bien de la humanidad, ayudó bastante el hecho de que tía Lily pusiera el ejemplo de mi papá conmigo y mi hermana.
Estaban a una noche de volver a Inglaterra, con un margen de horas para volver a Hogwarts y estaban los tres chicos en el dormitorio de Lavinia.
Entonces una explosión en la cama detrás de ellos los asustó y los tres chicos miraron el humo, era una pequeña criatura con grandes orejas como de murciélago y tenía ojos verdes y saltones, del tamaño de pelotas de tenis. Un elfo doméstico.
Tanto el elfo como ellos se quedaron mirando unos a los otros. Luego el elfo se levantó de la cama e hizo una reverencia tan profunda que tocó la alfombra con la punta de su larga y afilada nariz.
Hermione se dio cuenta de que iba vestido con lo que parecía un almohadón viejo con agujeros para sacar los brazos y las piernas. Muy diferente a las togas que tenían los elfos en Hogwarts o las que traían los dos elfos que servían a la familia de Lavinia.
—Esto..., hola —saludó Harry, azorado.
—Harry Potter —dijo el elfo con una voz aguda—. Hace mucho tiempo que Dobby quería conocerle, señor... Es un gran honor...
—Gra-gracias —respondió Harry, que avanzando pegado a la pared alcanzó la silla del escritorio y se sentó.
Hermione preguntó.
—¿Quién es usted?
—Dobby, señorita. Dobby a secas. Dobby, el elfo doméstico —contestó.
—Estoy encantado de conocerlo —se apresuró a añadir Harry para el elfo—. Pero, en fin, ¿ha venido por algún motivo en especial?
—Sí, señor —contestó Dobby con franqueza—. Dobby ha venido a decirle, señor..., no es fácil, señor... Dobby se pregunta por dónde empezar...
—Siéntese —dijo Harry educadamente, señalando la cama.
Para consternación de Hermione, Harry y Lavinia el elfo rompió a llorar, y además, ruidosamente.
—¡Sen-sentarme! —gimió—. Nunca, nunca en mi vida...
—Lo siento —murmuró—, no quise ofenderle.
—¡Ofender a Dobby! —repuso el elfo con voz disgustada—. A Dobby ningún mago le había pedido nunca que se sentara..., como si fuera un igual.
Hermione quería callar a la criatura, pero Lavinia y Harry solo se miraban entre ellos preocupados.
Harry indicó a Dobby un lugar en la cama, y el elfo se sentó hipando. Por fin consiguió reprimirse y se quedó con los ojos fijos en Harry, mirándole con devoción.
—Se ve que no ha conocido a muchos magos educados —dijo Harry, intentando animarle.
Dobby negó con la cabeza. A continuación, sin previo aviso, se levantó y se puso a darse golpes con la cabeza contra la ventana, gritando: «¡Dobby malo! ¡Dobby malo!»
—No..., ¿qué está haciendo? —Harry dio un bufido, se acercó al elfo de un salto y tiró de él hasta devolverlo a la cama.
—Dobby tenía que castigarse, señor —explicó el elfo, que se había quedado un poco bizco—. Dobby ha estado a punto de hablar mal de su familia, señor.
—¿Y saben que está aquí? —preguntó Harry con se estremeció.
—No, no, señor, no... Dobby tendría que castigarse muy severamente por haber venido a verle, señor. Tendría que pillarse las orejas en la puerta del horno, si llegaran a enterarse.
—Pero ¿no advertirán que se ha pillado las orejas en la puerta del horno?
—Dobby lo duda, señor. Dobby siempre se está castigando por algún motivo, señor. Lo dejan de mi cuenta, señor. A veces me recuerdan que tengo que someterme a algún castigo adicional.
—¡¿Qué tipo de magos ingleses es la familia a la que sirve este elfo?! —exclamó Lavinia claramente indignada.
—¿Hay algo en lo que podamos ayudarte Dobby? —inquirió Hary, mirando de soslayo a Lavinia con la clara intención de que se callara, afortunadamente la chicha lo hizo.
—Harry Potter pregunta si puede ayudar a Dobby... Dobby estaba al tanto de su grandeza, señor, pero no conocía su bondad... Harry Potter es humilde y modesto —dijo Dobby, respetuoso. Le resplandecían los ojos grandes y redondos—. Harry Potter no habla de su triunfo sobre El-que-no-debe-ser-nombrado.
—¿Voldemort? —preguntó Harry. Entonces compartió una mirada con Hermione, ambos recordaban al Centauro y su advertencia.
Dobby se tapó los oídos con las manos y gimió.
—¡Señor, no pronuncie ese nombre! ¡No pronuncie ese nombre!
—¡Perdón! —se apresuró a decir—. Sé de muchísima gente a la que no le gusta que se diga.
—Dobby ha oído —dijo con voz quebrada— que Harry Potter tuvo un segundo encuentro con el Señor Tenebroso, hace sólo unas semanas..., y que Harry Potter escapó nuevamente.
Harry asintió con la cabeza, y a Dobby se le llenaron los ojos de lágrimas.
—¡Ay, señor! —exclamó, frotándose la cara con una punta del sucio almohadón que llevaba puesto—. ¡Harry Potter es valiente y arrojado! ¡Ha afrontado ya muchos peligros! Pero Dobby ha venido a proteger a Harry Potter, a advertirle, aunque más tarde tenga que pillarse las orejas en la puerta del horno, de que Harry Potter no debe regresar a Hogwarts.
Hubo un silencio, Hermione y Harry seguían compartiendo miradas azoradas.
—¿Qué-qué? —tartamudeó Harry—. Pero si tengo que regresar; el curso empieza el 1 de septiembre.
—No, no, no —chilló Dobby, sacudiendo la cabeza con tanta fuerza que se daba golpes con las orejas—. Harry Potter debe estar donde no peligre su seguridad. Es demasiado importante, demasiado bueno, para que lo perdamos. Si Harry Potter vuelve a Hogwarts, estará en peligro mortal.
—¿Por qué? —preguntó Harry sorprendido.
—Hay una conspiración, Harry Potter. Una conspiración para hacer que este año sucedan las cosas más terribles en el Colegio Hogwarts de Magia —susurró Dobby, sintiendo un temblor repentino por todo el cuerpo—. Hace meses que Dobby lo sabe, señor. Harry Potter no debe exponerse al peligro: ¡es demasiado importante, señor!
—¿Qué cosas terribles? —preguntó inmediatamente Harry—. ¿Quién las está tramando?
Dobby hizo un extraño ruido ahogado y acto seguido se empezó a golpear la cabeza furiosamente contra la pared.
—¡Está bien! —gritó Harry, sujetando al elfo del brazo para detenerlo—. No puede decirlo, lo comprendo. Pero ¿por qué ha venido usted a avisarme? —Un pensamiento repentino y desagradable lo sacudió—. ¡Un momento! Esto no tiene nada que ver con Vol..., perdón, con Quien-usted-sabe, ¿verdad? Basta con que asiente o niegue con la cabeza —añadió apresuradamente, porque Dobby ya se disponía a golpearse de nuevo contra la pared.
Dobby movió lentamente la cabeza de lado a lado.
—No, no se trata de Aquel-que-no-debe-ser-nombrado, señor.
Pero Dobby tenía los ojos muy abiertos y parecía que trataba de darle una pista. Harry, sin embargo, estaba completamente desorientado.
—Él no tiene hermanos, ¿verdad?
Dobby negó con la cabeza, con los ojos más abiertos que nunca.
—Bueno, siendo así, no puedo imaginar quién más podría provocar que en Hogwarts sucedieran cosas terribles —dijo Harry—. Quiero decir que, además, allí está el Viejo Sap... Dumbledore. ¿Sabe usted quién es Dumbledore? Dobby hizo una inclinación con la cabeza.
—Albus Dumbledore es el mejor director que ha tenido Hogwarts. Dobby lo sabe, señor. Dobby ha oído que los poderes de Dumbledore rivalizan con los de Aquel-queno-debe-ser-nombrado. Pero, señor —la voz de Dobby se transformó en un apresurado susurro—, hay poderes que Dumbledore no..., poderes que ningún mago honesto...Y antes de que Harry pudiera detenerlo, Dobby saltó de la cama, cogió la lámpara de la mesa de Harry y empezó a golpearse con ella en la cabeza lanzando unos alaridos que destrozaban los tímpanos.
Hermione había supuesto que debía haber un Mufliatus (un hechizo silenciador que había aprendido ese verano con Harry y Livie que hacía de barrera contra el sonido) en la puerta, de lo contrario, Lily ya hubiera acudido corriendo. Se atrevió a mirar a Lavinia quien tenía su cara como un poema, se dividía entre la indignación con la familia del elfo, y curiosidad por lo que le escuchaba decir, Hermione sabía que la chica no dejaría pasar información tan importante y ya veía venir una larga noche de interrogatorio por parte de la pelirroja.
—¡Señor, es un riesgo que no debe afrontar! ¡Dígame que no irá, señor!
—¡Iré! —dijo Harry enojado.
—Entonces, Harry Potter no le deja a Dobby otra opción —dijo apenado el elfo.
No hubo tiempo de nada, Lavinia gritó y enseguida Lily Potter apareció en la habitación, justo a tiempo para no ver al elfo quien había desaparecido.
—¿Qué sucede chicos?
—Nada tía, era Harry jugando de nuevo con las serpientes —dijo Lavinia con un escalofrío.
—Harold James Potter —lo regañó Lily—. Sabes que a tu hermana le dan pánico.
—Lo siento mamá, Hermione no había visto el truco.
—Está bien tía Lily, es solo que las apareció de repente y me asustó.
—Es hora de dormir para todos, mañana tenemos un viaje en traslador al otro lado del mundo, necesitarán estar descansados.
—Tía Lily... ¿Puedes poner un hechizo en mi habitación para no hacer magia? Solo en caso de que a Harry se le ocurra otra broma.
—Bien cariño, pero los quiero a todos dormidos.
Los tres salieron de la habitación, en cuanto Lily se metió a su habitación, Lavinia se giró a Harry.
—Dormirás en mi habitación esta noche, será lo mejor, me quedaré en la tuya.
Y sin aceptar reclamos, se encerró en la habitación de Harry. Hermione y Harry se miraron, aparentemente sorprendidos de que Lavinia no hubiese preguntado nada acerca de Dobby. Harry antes de irse a dormir, le explicó a Hermione que él no estaba tan tranquilo, pues Lavinia era más perspicaz de lo que nadie era y daría más temprano que tarde con la conclusión correcta.
El viaje en traslador fue tan cansado como Lily había prometido. Llegaron junto con los Granger a la estación del tren y ahí ellos se despidieron de su hija para tomar un avión a Francia, dejándola con Lily Potter, cuando James y Linfred se les unieron más tarde, Lily había dicho sin problemas que habían encontrado a Hermione más temprano en la estación. Linfred la había reclamado enseguida y como los anillos nuevos estaban en el baúl de Harry, no tenían forma de hablar. Lo único bueno es que todo había sido comprado con anterioridad y tenían todo lo necesario en los nuevos baúles que Newt Scamander les había obsequiado a Rolf, Hermione, Lavinia y Harry.
Aún faltaba algún tiempo para cruzar la barrera mágica cuando vieron a los Weasley acercarse a ellos, todos lucían emocionados, pero sobre todo la más pequeña de todos, Harry sonrió con solo verla.
—Vas a tener que darme mi anillo o no podré hacerte burla a gusto —dijo Hermione a su lado cuando Linfred corrió a recibir a Ron.
—Están en el Baúl, tendrás que esperar a llegar a Hogwarts si no quieres que se caiga nuestra coartada.
—Solo me pregunto... ¿Qué rayos haces conmigo cuando podrías estar abrazando a tu pelirroja?
Harry miró a Hermione y sonrió.
—El carácter de Livie es contagioso ¿Cierto?
—Digamos que algo si...
—Respondiendo, no puedo ir ahora, ella está siendo abordada por mi padre y Linfred, hasta que ella no salga de ahí, no puedo reunirme con ella sin que Linfred arme un escándalo.
—Entonces será mejor que vaya yendo con ellos.
Y justo cuando Hermione se acercaba Ginny logró librarse de ellos, y aprovechando la distracción corrió hasta donde estaba Harry.
—Espero tengas muchas ganas de comentar libros este año, porque no voy a dejarte un rato libre.
—Claro que tengo ganas Gin-Gin.
—¡Por Merlín! Extrañaba escuchar eso —dijo Ginny sonriente—. Ahora ¿Así me saludas después de no verme todo el verano?
—Es que acaso hoy todas quieren ser unas descaradas ¿O qué? —dijo divertido Harry.
Sin embargo se acercó a ella y le besó la mejilla a modo de saludo, ella lo miraba sonriente.
—Estoy ansiosa por empezar Hogwarts, y estoy ansiosa por platicar contigo también y con Cookie.
—Oh... sobre eso... vas a llevarte una gran sorpresa.
—Hora de cruzar para abordar el tren —anunció Lily en voz alta, Harry y Ginny se acercaron a los adultos.
—Chicos, su madre y yo tenemos que reportarnos en el Ministerio de Magia Australiano para discutir un par de asuntos relacionados con la seguridad mágica, y tenemos el traslador en exactamente 10 minutos, solo los acompañaremos a cruzar la barrera ¿Entienden?
—Sí papá —dijo Linfred.
—Cuídense mucho y que tengan buen viaje —dijo Harry.
—No se metan en demasiados problemas muchachos —pidió Lily.
Se dirigieron a la barrera con los Weasley. Y cuando Harry pasó cerca de Ginny esta lo detuvo.
—¿Te veo del otro lado?
—Te veo en el Tren Gin-Gin —corroboró Harry.
—Percy primero —dijo la señora Weasley, mirando con inquietud el reloj que había en lo alto, que indicaba que sólo tenían cinco minutos para desaparecer disimuladamente a través de la barrera. Percy avanzó deprisa y desapareció. A continuación fue el señor Weasley. Lo siguieron Fred y George.
—Yo pasaré con Ginny —dijo la señora Weasley.
—Vamos Lily, debemos cruzar antes de la hora o se activará el Traslador —explicó James tomando la mano de Lily y cruzando la barrera, seguidos de Linfred y Ron.
—Debiste cruzar con ellos —dijo Harry.
—Ellos no me necesitan para cruzar, además, no son tan buena compañía —explicó Hermione—. ahora date prisa que tenemos solo dos minutos para cruzar.
—Vamos juntos entonces —dijo Harry.
Se inclinaron sobre la barra de sus carritos y se encaminaron con determinación hacia la barrera, cogiendo velocidad. A un metro de la barrera, empezaron a correr y...¡PATAPUM! Los dos carritos chocaron contra la barrera y rebotaron. El baúl de Hermione saltó y se estrelló contra el suelo con gran estruendo, Harry se cayó y la jaula de Hedwig, al dar en el suelo, rebotó y salió rodando, con la lechuza dentro dando unos terribles chillidos.
Todo el mundo los miraba, y un guardia que había allí cerca les gritó.
—¿Qué demonios están haciendo?
—He perdido el control del carrito —dijo Harry entre jadeos, sujetándose las costillas mientras se levantaba. Hermione salió corriendo detrás de la jaula de Hedwig, que estaba provocando tal escena que la multitud hacía comentarios sobre la crueldad con los animales.
—¿Por qué no hemos podido pasar? —preguntó Harry a Hermione.
—Ni idea.
Hermione miró furiosa a su alrededor. Una docena de curiosos todavía los estaban mirando.
—Vamos a perder el tren —se quejó—. No comprendo por qué se nos ha cerrado el paso.
Harry miró el reloj gigante de la estación y sintió náuseas en el estómago. Diez segundos..., nueve segundos... Avanzó con el carrito, con cuidado, hasta que llegó a la barrera, y empujó a continuación con todas sus fuerzas. La barrera permaneció allí, infranqueable. Tres segundos..., dos segundos..., un segundo...
—Se ha sellado —dijo Hermione, atónita—. La barrera se ha sellado. Y no tenemos esperanza de que Lily o tu papá crucen la barrera de nuevo, para esta hora ya deben estar en Australia... ¿Tienes algo de dinero muggle?
—Venimos de América Mione, no he estado recibiendo mi mesada, es parte de la condición para ir cada año.
Hermione pegó la cabeza a la fría barrera.
—No oigo nada —dijo preocupada—. ¿Qué vamos a hacer?
Echaron un vistazo a la estación. La gente todavía los miraba, principalmente a causa de los alaridos incesantes de Hedwig.
—¿Que tanto aprendiste en tus clases de vuelo con Lavinia? —preguntó Harry.
—¿Qué tiene eso que ver?
—Se supone que debía esperar a tu cumpleaños para decirte esto... pero esto es una emergencia. El padre de Livie te ha regalado una escoba, está en tu baúl y podríamos usar el hechizo que nos enseñó el abuelo de Rolf de peso pluma en los baúles, podríamos llegar volando al tren.
—¡Por Merlín! y Creía que Linfred estaba loco —dijo Hermione.
—Es eso o esperar aquí hasta que alguien se apiade de nosotros o nos lleven a la policía por ser menores de edad solos y locos.
Hermione miraba a Harry como si tuviera ganas de golpearlo, por lo que el chico esperaba el golpe en cualquier momento, de un momento a otro dejó de apretar las manos en puño y cerró los ojos.
—¿Es qué compartimento dijiste que estaba la escoba? —inquirió Hermione con pesar y resignación, Harry le sonrió e indicó.
—El cinco.
—Bien, busquemos un lugar apartado lejos de los ojos de los Muggles.
—Hay un callejón cerca, vamos.
Bienvenidos a esta segunda parte... Como ven Hermione y Harry tienen una relación mucho más cercana, igual que Hermione y Lavinia
