PARTE II

Capítulo 5

La Leyenda de la Cámara de los Secretos

—¿Qué pasa aquí? ¿Qué pasa?

Atraído sin duda por el grito de Malfoy, Argus Filch se abría paso a a la Señora Norris y se echó atrás, llevándose horrorizado las manos a la cara.

—¡Mi gata! ¡Mi gata! ¿Qué le ha pasado a la Señora Norris? —chilló. Con los ojos fuera de las órbitas, se fijó en Linfred—. ¡Tú! —chilló—. ¡Tú! ¡Tú has matado a mi gata!¡Tú la has matado! ¡Y yo te mataré a ti! ¡Te...!

—¡Argus!

Había llegado Dumbledore, seguido de otros profesores. En unos segundos, pasó por delante de Linfred, Ron y Hermione y sacó a la Señora Norris de la argolla.

—Ven conmigo, Argus —dijo a Filch—. Vosotros también, Granger, Potter, Weasley se adelantó algo asustado.
—Mi despacho es el más próximo, director, nada más subir las escaleras. Puede disponer de él.
—Gracias, Gilderoy —respondió Dumbledore.

"¿Vas a venir?"

"Estoy detrás de ti, hermana"

—No está muerta, Argus —dijo con cautela Dumbledore después de una perotada de Lockhart.
—¿Que no está muerta? —preguntó Filch entre sollozos, mirando por entre los dedos a la Señora Norris—. ¿Y por qué está rígida?
—La han petrificado —explicó Dumbledore—. Pero no podría decir como...
—¡Pregúntele! —chilló Filch, volviendo a Linfred su cara con manchas y llena de lágrimas.
—Ningún estudiante de segundo curso podría haber hecho esto —dijo Dumbledore con firmeza—. Es magia negra muy avanzada.

—¡Lo hizo él! —saltó Filch, y su hinchado rostro enrojeció—. ¡Ya ha visto lo que escribió en el muro! Él encontró... en la conserjería... Sabe que soy, que soy un...—Filch hacía unos gestos horribles—. ¡Sabe que soy un squib! —concluyó.
—¡No he tocado a la Señora Norris! —dijo Linfred con voz potente, sintiéndose incómodo al notar que todos lo miraban.
—¡Mentira! —gruñó Filch—. ¡Él vio la carta de Embrujorrápid!

—Si se me permite hablar, señor director —dijo Snape desde la penumbra, y Harry se asustó aún más, porque estaba seguro de que Snape no diría nada que pudiera beneficiarle a su hermano—. Potter y sus amigos simplemente podrían haberse encontrado en el lugar menos adecuado en el momento menos oportuno —dijo, aunque con una leve expresión de desprecio en los labios, como si lo pusiera en duda—; sin embargo, aquí tenemos una serie de circunstancias sospechosas: ¿por qué se encontraban en el corredor del piso superior? ¿Por qué no estaban en la fiesta de Halloween?

"¿Quién es y qué le hizo a Snape?" inquirió Hermione.

"Algo no anda bien Cookie, esto es más grande de lo que el Viejo Sapo deja ver"

Linfred, Ron y Hermione se pusieron a dar a la vez una explicación sobre la fiesta de cumpleaños de muerte.

—... había cientos de fantasmas que podrán testificar que estábamos allí.
—Pero ¿por qué no os unisteis a la fiesta después? —preguntó Snape. Los ojos negros le brillaban a la luz de las velas—. ¿Por qué subisteis al corredor?

Ron y Hermione miraron a Linfred.

"No puede hablar de las voces, van a culparlo" exclamó Hermione histérica en la mente de Harry.

"No lo hará, es sabe lo que eso significa, incluso si nunca ha hablado con las serpientes, Linfred sabe que no es normal escuchar voces que nadie más escucha"

—Porque..., porque... porque estábamos cansados y queríamos ir a la cama —dijo Linfred.
—¿Sin cenar? —preguntó Snape. Una sonrisa de triunfo había aparecido en su adusto rostro—. No sabía que los fantasmas dieran en sus fiestas comida buena para los vivos.
—No teníamos hambre —dijo Ron con voz potente, y las tripas le rugieron en aquel preciso desagradable sonrisa de Snape se ensanchó más.

"Oh Ronald, mejor cállate" se quejó Hermione en su mente y escuchó la risa de Harry en su mente "Oh por Merlín, Cállate tu igual Harry"

—Tengo la impresión, señor director, de que Potter no está siendo completamente sincero —dijo—. Podría ser una buena idea privarle de determinados privilegios hasta que se avenga a contarnos toda la verdad. Personalmente, creo que debería ser apartado del equipo de quidditch de Gryffindor hasta que decida no mentir.

—Francamente, Severus —dijo la profesora McGonagall bruscamente—, no veo razón para que el muchacho deje de jugar al quidditch. Este gato no ha sido golpeado en la cabeza con el palo de una escoba. No tenemos ninguna prueba de que Potter haya hecho algo malo.

"Llegará el dia en que estos dos se batan en duelo por ustedes, Harry" dijo divertida Hermione "Snape odiándolos y McGonagall adorándolos"

—Es inocente hasta que se demuestre lo contrario, Severus —dijo Dumbledore. Snape parecía furioso, igual que Filch.
—¡Han petrificado a mi gata! —gritó. Tenía los ojos desorbitados—. ¡Exijo que se castigue a los culpables!
—Podremos curarla, Argus —dijo Dumbledore armándose de paciencia—. La señora Sprout ha conseguido mandrágoras recientemente. En cuanto hayan crecido, haré una poción con la que revivir a la Señora Norris.

Cuando Dumbledore los despidió se fueron deprisa pero sin correr. Cuando estuvieron un piso más arriba del despacho de Lockhart, entraron en un aula vacía y cerraron la puerta con cuidado, Hermione siendo la última en entrar para esperar a Harry.

—¿Creén que tendría que haberles hablado de la voz que oí?
—No —dijo Ron sin dudar—. Oír voces que nadie puede oír no es buena señal, ni siquiera en el mundo de los magos —dijo Ron mirando a Hermione.
—Tú me crees, ¿verdad? —inquirió Linfred con los ojos entrecerrados.
—Por supuesto —contestó Ron rápidamente—. Pero... tienes que admitir que parece raro...
—Sí, ya sé que parece raro —admitió Linfred—. Todo el asunto es muy raro. ¿Qué era lo que estaba escrito en el muro? «La cámara ha sido abierta.» ¿Qué querrá decir?

"¿Harry?"

"Linfred nunca dió señal de hablar con las serpientes, no creí que él también pudiese, pero por el estado de pánico, no creo que sepa siquiera que escucha la voz de un reptil"

—El caso es que me suena un poco —dijo Ron despacio—. Creo que alguien me contó una vez una historia de que había una cámara secreta en Hogwarts...; a lo mejor fue Bill.
—Es medianoche —señaló Linfred—. Es mejor que nos vayamos a dormir antes de que Snape nos encuentre y quiera acusarnos de algo más.

"Esto interrumpió tu cita con Ginny ¿No?" inquirió Hermione de camino a la sala común.

"En realidad no la vi en la cena, pero comentó ayer que se había estado sintiendo algo mal, de todas formas, ¿Podrías revisar su habitación? Para ver si está bien"

"Yo me encargo de eso, tu tranquilo y por favor, toma la poción que mandó tu mamá"

"Lo haré"

Cuando Hermione se fue a los dormitorios de chicas, pasó por el piso de Ginny, tocó y Milly fue quien abrió la puerta.

—Hola Granger.
—Hola Osnner, ¿Está Ginny aquí?
—Estaba dormida cuando llegamos —dijo la chica abriendo la puerta completamente, desde ahí Hermione pudo ver a Ginny en su cama.
—Gracias, hablaré con ella mañana.
—Claro.

"Ginny ya está en cama Harry, nada de que preocuparse"

"Gracias hermana, descansa"

"Poción Harry"

"Ya me la tomo GranderDanger"


Durante unos días, en la escuela no se habló de otra cosa que de lo que le habían hecho a la Señora Norris. Filch mantenía vivo el recuerdo en la memoria de todos haciendo guardia en el punto en que la habían encontrado, como si pensara que el culpable volvería al escenario del crimen. Y las palabras seguían tan brillantes como el primer día.

Ginny había corrido con Ron, estaba en estado de pánico, y lo que se le ocurrió fue ir con Ron, no quería ir con Harry y Hermione, se sentía perdida y confundida, pero de alguna forma, sabía que ellos tenian ya bastantes problemas, y también harían muchas más preguntas que Ron, así que prefirió hablar con él, después de todo, él había estado ahí, le había preguntado de arriba a abajo sobre lo que había sucedido.

—Pero si no conocías a la Señora Norris —le dijo Ron para animarla—. La verdad es que estamos mucho mejor sin ella. —A Ginny le tembló el labio—. Cosas como éstas no suelen suceder en Hogwarts. Atraparán al que haya sido y lo echarán de aquí inmediatamente. Sólo espero que le dé tiempo a petrificar a Filch antes de que lo expulsen. Esto es broma... —añadió apresuradamente, al ver que Ginny se ponía blanca.

Eso no le ayudaba en nada, Ginny había comenzado a hiperventilar. Ginny había despertado poco antes de las 12 de la noche del día de Halloween, en su cama sin saber cómo había llegado ahí y con los dedos llenos de pintura, la pintura se enterraba en sus uñas y eso la tenía nerviosa y no ver ni a Harry o Hermione no ayudaba, parecía que Hermione había declarado que estaba alejada de todos, estaba todo el tiempo en la biblioteca con Harry (Ginny lo sabía porque no había propósito en mirar a la silla de al lado si no había nadie). Prácticamente ninguno de los dos salía de los libros.


—Al fin tu hermano tiene una cucharada de su poción —dijo alegre Pansy cuando se sentó junto a Harry en su clase de pociones del viernes.
—Sí... tiene bastantes problemas con los rumores supongo.
—¡Oh vamos Harry! ¿Me estás diciendo que jamás escuchaste la leyenda de la Cámara de los Secretos? No me sorprende que alguien hiciera la broma justo en Halloween.
—¿De qué hablas?

Ambos habían empezado a trabajar en su poción, para entonces Harry y Pansy se podían coordinar casi, CASI tan bien como con Lavinia para trabajar una poción. Era tan fácil para ellos que podían charlar la mayor parte del tiempo.

—Es algo que todos los Slytherins sabemos, cuando recién llegas a la casa, es una de las primeras leyendas que aquí te dicen que es cierta. De hecho, me sorprende que siendo tu mamá rompemaldiciones no te lo mencionara jamás... aunque lo entiendo, ella era Gryffindor, para la mayoría de las casas es un simple cuento, pero no hay Slytherin varón que no sea iniciado para intentar saber si son descendientes de Salazar. Okey mira, se dice que cuando la escuela se fundó, Salazar no estaba muy de acuerdo con los otros fundadores.
—Sí, recuerdo haber leído algo de eso, tenía algunas ideas acerca de la pureza de sangre, sobre que los nacidos de Muggles no deberían poder asistir a la escuela.

—Sí bueno, es algo más profundo que eso, Salazar creía que ni siquiera debían existir, que eran cabos sueltos de la magia, algo así como accidentes o errores, y los errores deben corregirse, arreglarse, borrarse. Se dice que Salazar construyó una habitación, una donde se encuentra lo necesario para lograr el objetivo de Salazar, limpiar la escuela de "Accidentes", la cosa es que los otros fundadores lo echaron antes de que hiciera nada, pero él les advirtió que con él no acabaría, que él solo era el principio, que su heredero terminaría lo que él había empezado.

—Tétrico.
—¿Verdad? —dijo la chica divertida—. Por eso no me extraña que alguien ocupara la broma para Halloween.
—Menciona un heredero ¿Qué quiere decir eso?
—En Slytherin se rumora que Salazar tuvo descendencia, pero es una línea mágica perdida, así que nadie sabe acerca de ello, cualquiera podría ser descendiente de Salazar Slytherin, Harry. Eso es lo que tanto dicen en Slytherin, la broma es divertida, inclusive hemos hecho apuestas por quién es el heredero.
—Suenas muy convencida de que es una broma Pansy.

—Porque lo es Harry, han pasado milenios, aún cuando el heredero de Slytherin estuviera en la escuela, la línea familiar está tan perdida que es imposible que sepa que es el heredero.
—Es un argumento bastante válido.

Pansy y Harry terminaron su poción, cuando Snape fue a revisarles, los despidió con una ligera sonrisa tirando de las comisuras de sus labios.


Linfred encontró a Ron al fondo de la biblioteca, midiendo sus deberes de Historia de la Magia. El profesor Binns les había mandado un trabajo de un metro de largo sobre «La Asamblea Medieval de Magos de Europa».

—No puede ser, todavía me quedan veinte centímetros... —dijo furioso Ron soltando el pergamino, que recuperó su forma de rollo— y Hermione ha llegado al metro y medio con su letra diminuta.
—¿Dónde está? —preguntó Linfred, cogiendo la cinta métrica y desenrollando su trabajo.
—En algún lado por allá —respondió Ron, señalando hacia las estanterías—. Buscando otro libro. Creo que quiere leerse la biblioteca entera antes de Navidad.


—Espera, ¿Me estás diciendo que Pansy Parkinson te dijo que es una broma?
—Sí, eso dijo ella y eso es lo que ella cree, pero ya son muchas cosas Hermione, Dobby, la barrera, la serpiente que no veo por ningún lado, la gata de Filch y el lindo mensaje en la pared.
—Harry es hora de decirle a Lavinia y a tu mamá.
—Si mamá y papá no han intervenido es porque no consideran que sea necesario... pero Lavinia tiene que saberlo.

—Me causas conflicto a veces Harry, ¿Lavinia tiene que saberlo pero tu mamá no?
—Hay cosas que los adultos simplemente no aceptan, es más sencillo creerlo una leyenda que aceptar la posibilidad de que sea real... Además, probablemente existe una copia de "Historia de Hogwarts" en la Sala de los Menesteres que podamos revisar, para comparar la versión de Pansy.
—Bien, hablaremos con Livie esta noche, debo volver con tu hermano y Ron, siguen con el ensayo de Binns, a Ron aún le faltan 20 cm.
—Tal vez puedas darle algunas ideas a Ron —sugirió Harry con una intención oculta.
—Cállate Potter.


• • •

—No queda ni uno de los ejemplares que había en el colegio; se han llevado todos los ejemplares de Historia de Hogwarts —dijo, sentándose junto a Linfred y Ron—. Y hay una lista de espera de dos semanas. Lamento haberme dejado en casa mi ejemplar, pero con todos los libros de Lockhart, no me cabía en el baúl.
—¿Para qué lo quieres? —le preguntó Linfred.
—Para lo mismo que el resto de la gente —contestó Hermione—: para leer la leyenda de la Cámara de los Secretos.

—¿Qué es eso? —preguntó Linfred al instante.
—Eso quisiera yo saber. Pero no lo recuerdo —contestó Hermione, mordiéndose el labio—. Y no consigo encontrar la historia en ningún otro lado.
—Hermione, déjame leer tu trabajo —le pidió Ron desesperado, mirando el reloj.
—No, no quiero —dijo Hermione, poniendo un tono severo, ella agradecía que ni Linfred ni Ron la conocieran tan bien como Harry o habrían notado la diversión en sus ojos—. Has tenido diez días para acabarlo.
—Sólo me faltan seis centímetros, venga.

Sonó la campana.

Ron y Hermione se encaminaron al aula de Historia de la Magia, discutiendo. Hermione sabía que iba a terminar dándole su trabajo, pero eso no quería decir que iba a ponérselo fácil a Ron, para nada, Hermione Granger ni nada acerca de ella era algo fácil de conseguir. Primero Ron tendría que oír su perotada de responsabilidad, que esperaba en algún momento de la vida le golpeara y Ron tomara alguno de sus consejos.

Después de media hora de escuchar al profesor Binns, Harry y Hermione habían llegado a un acuerdo, preguntar sobre la cámara al profesor de Historia de Magia... después de todo, era su mejor opción. Por decisión unánime, decidieron que sería Hermione quien preguntaría, si lo hacía Harry atraería atención y no la necesitaban, gracias.

Hermione alzó la mano.

El profesor Binns, levantando la vista a mitad de una lección horrorosamente aburrida sobre la Convención Internacional de Brujos de 1289, pareció sorprendido.

—¿Señorita...?
—Granger, profesor. Pensaba que quizá usted pudiera hablarnos sobre la Cámara de los Secretos —dijo Hermione con voz clara.

El profesor Binns parpadeó.

—Mi disciplina es la Historia de la Magia —dijo con su voz seca, jadeante—. Me ocupo de los hechos, señorita Granger, no de los mitos ni de las leyendas. —Se aclaró la garganta con un pequeño ruido que fue como un chirrido de tiza, y prosiguió—: En septiembre de aquel año, un subcomité de hechiceros sardos...

Balbució y se detuvo. De nuevo, en el aire, se agitaba la mano de Hermione.

—¿Señorita Grant?
—Disculpe, señor, ¿no tienen siempre las leyendas una base real?

El profesor Binns la miraba con tal estupor, que Harry adivinó que ningún estudiante lo había interrumpido nunca, ni estando vivo ni estando muerto.

—Veamos —dijo lentamente el profesor Binns—, sí, creo que eso se podría discutir. —Miró a Hermione como si nunca hubiera visto bien a un estudiante—. Sin embargo, la leyenda por la que usted me pregunta es una patraña hasta tal punto exagerada, yo diría incluso absurda...

La clase entera estaba ahora pendiente de las palabras del profesor Binns; éste miró a sus alumnos y vio que todas las caras estaban vueltas hacia él. Harry se sentía completamente desconcertado al ver unas muestras de interés tan inusitadas.

—Muy bien —dijo despacio—. Veamos... la Cámara de los Secretos... Todos ustedes saben, naturalmente, que Hogwarts fue fundado hace unos mil años (no sabemos con certeza la fecha exacta) por los cuatro brujos más importantes de la época. Las cuatro casas del colegio reciben su nombre de ellos: Godric Gryffindor, Helga Hufflepuff, Rowena Ravenclaw y Salazar Slytherin. Los cuatro juntos construyeron este castillo, lejos de las miradas indiscretas de los muggles, dado que aquélla era una época en que la gente tenía miedo a la magia, y los magos y las brujas sufrían persecución.

Se detuvo, miró a la clase con los ojos empañados y continuó:

—Durante algunos años, los fundadores trabajaron conjuntamente en armonía, buscando jóvenes que dieran muestras de aptitud para la magia y trayéndolos al castillo para educarlos. Pero luego surgieron desacuerdos entre ellos y se produjo una ruptura entre Slytherin y los demás. Slytherin deseaba ser más selectivo con los estudiantes que se admitían en Hogwarts. Pensaba que la enseñanza de la magia debería reservarse para las familias de magos. Lo desagradaba tener alumnos de familia muggle, porque no los creía dignos de confianza. Un día se produjo una seria disputa al respecto entre Slytherin y Gryffindor, y Slytherin abandonó el colegio.

El profesor Binns se detuvo de nuevo y frunció la boca, como una tortuga vieja llena de arruga.

—Esto es lo que nos dicen las fuentes históricas fidedignas —dijo—, pero estos simples hechos quedaron ocultos tras la leyenda fantástica de la Cámara de los Secretos. La leyenda nos dice que Slytherin había construido en el castillo una cámara oculta, de la que no sabían nada los otros fundadores.

»Slytherin, según la leyenda, selló la Cámara de los Secretos para que nadie la pudiera abrir hasta que llegara al colegio su auténtico heredero. Sólo el heredero podría abrir la Cámara de los Secretos, desencadenar el horror que contiene y usarlo para librar al colegio de todos los que no tienen derecho a aprender magia.

Cuando terminó de contar la historia, se hizo el silencio, pero no era el silencio habitual, soporífero, de las clases del profesor Binns. Flotaba en el aire un desasosiego, y todo el mundo le seguía mirando, esperando que continuara. El profesor Binns parecía levemente molesto.

—Por supuesto, esta historia es un completo disparate —añadió—. Naturalmente, el colegio entero ha sido registrado varias veces en busca de la cámara, por los magos mejor preparados. No existe. Es un cuento inventado para asustar a los crédulos.

"El horror que contiene..."

"La voz que escuchamos Linf y yo"

Hermione volvió a levantar la mano.

—Profesor..., ¿a qué se refiere usted exactamente al decir «el horror que contiene» la cámara? —Hermione de verdad esperaba no sonar tan asustada como se sentía.

—Se cree que es algún tipo de monstruo, al que sólo podrá dominar el heredero de Slytherin —explicó el profesor Binns con su voz seca y aflautada.

"Una serpiente" pensaron ambos a la vez.

La clase intercambió miradas nerviosas.

—Pero ya les digo que no existe —añadió el profesor Binns, revolviendo en sus apuntes—. No hay tal cámara ni tal monstruo.
—Pero, profesor —comentó Seamus Finnigan—, si sólo el auténtico heredero de Slytherin puede abrir la cámara, nadie más podría encontrarla, ¿no?
—Tonterías, O'Flaherty —repuso el profesor Binns en tono algo airado—, si una larga sucesión de directores de Hogwarts no la han encontrado...

—Pero, profesor —intervino Parvati Patil—, probablemente haya que emplear magia negra para abrirla...
—El hecho de que un mago no utilice la magia negra no quiere decir que no pueda emplearla, señorita Patati —le interrumpió el profesor Binns—. Insisto, si los predecesores de Dumbledore...

—Pero tal vez sea preciso estar relacionado con Slytherin, y por eso Dumbledore no podría... —apuntó Dean Thomas, pero el profesor Binns ya estaba harto.

—Ya basta —dijo bruscamente—. ¡Es un mito! ¡No existe! ¡No hay el menor indicio de que Slytherin construyera semejante cuarto trastero! Me arrepiento de haberles relatado una leyenda tan absurda. Ahora volvamos, por favor, a la historia, a los hechos evidentes, creíbles y comprobables.

Y en cinco minutos, la clase se sumergió de nuevo en su sopor habitual.

—Ya sabía que Salazar Slytherin era un viejo chiflado y retorcido —dijo Ron a Linfred y Hermione, mientras se abrían camino por los abarrotados corredores al término de las clases, para dejar las bolsas en la habitación antes de ir a cenar—. Pero lo que no sabía es que hubiera sido él quien empezó todo este asunto de la limpieza de sangre. No me quedaría en su casa aunque me pagaran. Sinceramente, si el Sombrero Seleccionador hubiera querido mandarme a Slytherin, yo me habría vuelto derecho a casa en el tren.

Hermione asintió con la cabeza, pero su primer pensamiento fue Harry, él podría haber sido seleccionado para Slytherin, él hablaba pársel, él escuchaba a la serpiente.

Mientras caminaban empujados por la multitud, pasó Colin Creevey.

—¡Eh, Linfred!
—¡Hola, Colin! —dijo Linfred sin darse cuenta.
—Linfred, Linfred.., en mi clase un chaval ha estado diciendo que tú eres...

Pero Colin era demasiado pequeño para luchar contra la marea de gente que lo llevaba hacia el Gran Comedor. Le oyeron chillar:

—¡Hasta luego, Linfed! —Y desapareció.
—¿Qué es lo que dice sobre ti un chaval de su clase? —preguntó Hermione.
—Que soy el heredero de Slytherin, supongo —dijo Linfred.
—La gente aquí es capaz de creerse cualquier cosa —dijo Ron, con disgusto.

—¿Crees que realmente hay una Cámara de los Secretos? —preguntó Ron a Hermione.
—No lo sé —respondió ella, frunciendo el entrecejo—. Dumbledore no fue capaz de curar a la Señora Norris, y eso me hace sospechar que quienquiera que la atacase no debía de ser..., bueno..., humano.

Si, ella sabía tan bien como Harry que esa tal cámara existía, de una u otra forma lo sabían, pero eso no tranquilizaría a Ron en lo más mínimo, además de que si bien Ron era muy despistado, podía espabilarse cuando quería y ella tendría que explicar muchas de sus conclusiones y no tenía manera sin mencionar a Harry o a Pansy.

—¿Habíais visto alguna vez que las arañas se comportaran así? —preguntó Hermione, perpleja a los chicos ante el inusual comportamiento de los animalitos cerca de la escena del crimen.
—Yo no —dijo Linfred—. ¿Y tú, Ron? ¿Ron?

Volvió la cabeza hacia su amigo. Ron había retrocedido y parecía estar luchando contra el impulso de salir corriendo.

—¿Qué pasa? —le preguntó Linfred.
—No... no me gustan... las arañas —dijo Ron, nervioso.
—No lo sabía —dijo Hermione, mirando sorprendida a Ron, ella podía ver la total cara de horror de Ron, podía leer el pánico en sus pupilas—. Has usado arañas muchas veces en la clase de Pociones...
—Si están muertas no me importa —explicó Ron, quien tenía la precaución de mirar a cualquier parte menos a la ventana—. No soporto la manera en que se mueven.

Y a pesar del pánico palpable en Ron, Hermione no pudo evitar encontrarlo totalmente tierno, era curioso que Ron tuviese miedo de eso, y de nuevo, inexplicablemente adorable, ella no supo de dónde exactamente había salido la risita tonta, esa risita que escuchaba de Ginny siempre que hablaban de Harry.

—No tiene nada de divertido —dijo Ron impetuosamente—. Si quieres saberlo, cuando yo tenía tres años, Fred convirtió mi... mi osito de peluche en una araña grande y asquerosa porque yo le había roto su escoba de juguete. A ti tampoco te harían gracia si estando con tu osito, le hubieran salido de repente muchas patas y...

Dejó de hablar, estremecido.

—¿Recuerdan toda aquella agua en el suelo? ¿De dónde vendría? Alguien ha pasado la fregona —preguntó Linfred.
—Estaba por aquí —dijo Ron, recobrándose y caminando unos pasos más allá de la silla de Filch para indicárselo—, a la altura de esta puerta. Asió el pomo metálico de la puerta, pero retiró la mano inmediatamente, como si se hubiera quemado.
—¿Qué pasa? —preguntó Linfred.
—No puedo entrar ahí —dijo Ron bruscamente—, es un aseo de chicas.

—Pero Ron, si no habrá nadie dentro —dijo Hermione, poniéndose derecha y acercándose—; aquí es donde está Myrtle la Llorona. Venga, echemos un vistazo.

Y sin hacer caso del letrero de «No funciona», Hermione abrió la puerta. Era el cuarto de baño más triste y deprimente. Debajo de un espejo grande, quebrado y manchado, había una fila de lavabos de piedra en muy mal estado. El suelo estaba mojado y reflejaba la luz triste que daban las llamas de unas pocas velas que se consumían en sus palmatorias.

Las puertas de los retretes estaban rayadas y rotas, y una colgaba fuera de los goznes. Hermione les pidió silencio con un dedo en los labios y se fue hasta el último retrete. Cuando llegó, dijo:

—Hola, Myrtle, ¿qué tal?

Myrtle la Llorona estaba sobre la cisterna del retrete, reventándose un grano de la barbilla.

—Esto es un aseo de chicas —dijo, mirando con recelo a Linfred y Ron—. Y ellos no son chicas.
—No —confirmé Hermione—. Sólo quería enseñarles lo... lo bien que se está aquí.
—Pregúntale si vio algo —dijo Linfred a Hermione, sin pronunciar, para que le leyera en los labios.
—¿Qué murmuras? —le preguntó Myrtle, mirándole.
—Nada —se apresuró a decir Linfred—. Queríamos preguntar...

—¡Me gustaría que la gente dejara de hablar a mis espaldas! —dijo Myrtle, con la voz ahogada por las lágrimas—. Tengo sentimientos, ¿saben?, aunque esté muerta.
—Myrtle, nadie quiere molestarte —dijo Hermione—. Linfred sólo...
—¡Nadie quiere molestarme! ¡Ésta sí que es buena! —gimió Myrtle—. ¡Mi vida en este lugar no fue más que miseria, y ahora la gente viene aquí a amargarme la muerte!

—Queríamos preguntarte si habías visto últimamente algo raro —dijo Hermione dándose prisa—. Porque la noche de Halloween agredieron a un gato justo al otro lado de tu puerta.
—¿Viste a alguien por aquí aquella noche? —le preguntó Linfred.
—No me fijé —dijo Myrtle con afectación—. Me dolió tanto lo que dijo Peeves, que vine aquí e intenté suicidarme. Luego, claro, recordé que estoy..., que estoy...
—Muerta ya —dijo Ron, con la intención de ayudar.

Myrtle sollozó trágicamente, se elevó en el aire, se volvió y se sumergió de cabeza en la taza del retrete, salpicándoles, y desapareció de la vista. Acababa de cerrar la puerta a los sollozos gorjeantes de Myrtle, cuando una potente voz les hizo dar un respingo a los tres.

—¡RON!

Percy Weasley, con su resplandeciente insignia de prefecto, se había detenido al final de las escaleras, con una expresión de susto en la cara.

—¡Esos son los aseos de las chicas! —gritó—. ¿Qué estás haciendo?
—Sólo echaba un vistazo —dijo Ron, encogiéndose de hombros—. Buscando pistas, ya sabes...

Percy parecía a punto de estallar.

—Marchense... fuera... de aquí... —dijo, caminando hacia ellos con paso firme y agitando los brazos para echarlos—. ¿No se dan cuenta de lo que podría parecer, volver a este lugar mientras todos están cenando?
—¿Por qué no podemos estar aquí? —repuso Ron acaloradamente, parándose de pronto y enfrentándose a Percy—. ¡Escucha, nosotros no le hemos tocado un pelo a ese gato!

—Eso es lo que dije a Ginny —dijo Percy con contundencia—, pero ella todavía cree que te van a expulsar. No la he visto nunca tan afectada, llorando amargamente. Podrías pensar un poco en ella, y además, todos los de primero están asustados.
—A ti no te preocupa Ginny —replicó Ron, enrojeciendo hasta las orejas—, a ti sólo te preocupa que yo eche a perder tus posibilidades de ser Representante del Colegio.

—¡Cinco puntos menos para Gryffindor! —dijo Percy secamente, llevándose una mano a su insignia de prefecto—. ¡Y espero que esto te enseñe la lección! ¡Se acabó el hacer de detective, o de lo contrario escribiré a mamá!

"Harry, ¿Estás?"

"Si Cookie ¿Pasa algo?"

"Es Ginny, Percy dice que está mal... Harry somos pésimos amigos... tenemos que hablar con ella"

"Es hora de contarle a Ginny, me he mantenido a distancia de ella, para no involucrarla, pero creo que eso solo ha sido para peor, tal vez ella debería saberlo también, si va a ser parte del grupo, no podemos ocultarle esto Hermione, no podemos ser como ellos, no podemos tratarla como si fuera una niña pequeña y protegerla, debemos..."

"Tratarla como un igual. Tienes razón Harry, es hora de contarle a Ginny... después de todo, si va a ser tu novia debe saber en que se está metiendo"

"Hermione Jean Granger Puckle Evans..."

Hermione cortó la conversación, no quería escuchar a Harry balbucear.

Percy se marchó con el paso firme y la nuca tan colorada como las orejas de Ron.

—Pero ¿quién podría ser? —dijo con voz tranquila, les preguntó Hermione a Linfred y Ron. Si bien con Harry tenía una investigación más avanzada, aún estaba la pregunta sobre la mesa—. ¿Quién querría echar de Hogwarts a todos los squibs y los de familia muggle?
—Pensemos —dijo Linfred con simulado desconcierto—. ¿Conocemos a alguien que piense que los que vienen de familia muggle son escoria?

Miró a Hermione. Hermione miró hacia atrás, poco convencida.

—Si te refieres a Malfoy...
—¡Naturalmente! —dijo Ron—. Ya lo oyeron: «¡Los próximos seréis los sangre sucia!» Venga, no hay más que ver su asquerosa cara de rata para saber que es él...
—¿Malfoy, el heredero de Slytherin? —dijo escépticamente Hermione. No es que no fuera de los primeros en su lista, pero por lo que Harry le había contado de su charla con Pansy... seriamente ella descartaba a Malfoy.
—Fíjate en su familia —dijo Linfred, cerrando también sus libros—. Todos han pertenecido a Slytherin, él siempre alardea de ello. Podrían perfectamente ser descendientes del mismo Slytherin. Su padre es un verdadero malvado.

—¡Podrían haber conservado durante siglos la llave de la Cámara de los Secretos!—dijo Ron—. Pasándosela de padres a hijos...
—Bueno —dijo cautamente Hermione, ellos seguían teniendo un punto y su mente seguía teniendo dudas—, supongo que puede ser.
—Pero ¿Cómo podríamos demostrarlo? —preguntó Linfred; en tono de misterio.

—Habría una manera —dijo Hermione hablando despacio, bajando aún más la voz y echando una fugaz mirada a Percy—. Por supuesto, sería difícil. Y peligroso, muy peligroso. Calculo que quebrantaríamos unas cincuenta normas del colegio.

—Si, dentro de un mes más o menos, te parece que podrías empezar a explicárnoslo, háznoslo saber, ¿vale? —dijo Ron, airado.
—De acuerdo —repuso fríamente Hermione—. Lo que tendríamos que hacer es entrar en la sala común de Slytherin y hacerle a Malfoy algunas preguntas sin que sospeche que somos nosotros.
—Pero eso es imposible —dijo Linfred, mientras Ron se reía.
—No, no lo es —repuso Hermione—. Lo único que nos haría falta es una poción multijugos.

—¿Qué es eso? —preguntaron a la vez Linfred y Ron. Hermione sabía que tendría que decirle a Harry más tarde, sobre todo porque necesitaría su ayuda para que la poción fuera perfecta.
—Snape la mencionó en clase hace unas semanas.
—¿Piensas que no tenemos nada mejor que hacer en la clase de Pociones que escuchar a Snape? —dijo Ron.
—Esa poción lo transforma a uno en otra persona. Nos podríamos convertir en tres estudiantes de Slytherin. Nadie nos reconocería. Y seguramente Malfoy nos diría algo. Lo más probable es que ahora mismo esté alardeando de ello en la sala común de Slytherin.

—Esto del multijugos me parece un poco peligroso —dijo Ron, frunciendo el entrecejo—. ¿Y si nos quedamos para siempre convertidos en tres de Slytherin?
—El efecto se pasa después de un rato —dijo Hermione, haciendo un gesto con la mano como para descartar ese inconveniente—, pero lo realmente difícil será conseguir la receta. Snape dijo que se encontraba en un libro llamado Moste Potente Potions que se encuentra en la Sección Prohibida de la biblioteca.

Ella perfectamente sabía que Harry tenía el libro, pero no podía dejar cabos sueltos con Ron o Linfred y solamente había una manera de conseguir un libro de la Sección Prohibida: con el permiso por escrito de un profesor.

—Será difícil explicar para qué queremos ese libro si no es para hacer alguna de las pociones.
—Creo —dijo Hermione— que si consiguiéramos dar la impresión de que estábamos interesados únicamente en la teoría, tendríamos alguna posibilidad...
—No te fastidia... ningún profesor se va a tragar eso —dijo Ron—. Tendría que ser muy tonto...

Hermione vio el entendimiento pasar por la mente de Ron y sonrió internamente, ¡Al fin captaba! Gracias a Merlín.

Okey, aquí les dejo otro fragmento de esta historia, cada vez nos acercamos más a la cámara de los secretos... Apreciaré sus comentarios

Ale