Disclaimer: Naruto no es mío; le pertenece al alto, bronceado y guapo, Masashi Kishimoto.
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CAPITULO IV
Al príncipe sombra no todo le resulta fastidioso
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Era otro día en la aldea de la Hoja, el sol brillaba, los pájaros cantaban y dos hermanos buscaban a la única persona, después de Mitsuki, que podía ayudarlos a resolver la encrucijada búsqueda de un príncipe para Himawari.
Shikadai, el Jounin más joven de su generación.
Lo suficientemente respetuoso y decente para que el viejo no se queje, pensaba Boruto.
Lo suficientemente desinteresado y feo para que Himawari no se enamore, pensaba Kawaki.
ACHÚ.
— ¡Salud! —dijo Metal Lee— Parece que alguien está pensando en ti.
— Que fastidio —Shikadai dio una mordida a su hamburguesa.
Los chicos se encontraban en su restaurante favorito, se reunían una vez a la semana con sus amigos, aunque no siempre coincidían todos, debido a sus misiones. En esta oportunidad, estaban Metal Lee, Iwabee y el posible príncipe de Hima, Shikadai.
— ¡Shikadai! Que bueno que te encontramos libre, tenemos un trabajo para ti —Boruto y Kawaki tomaron asiento en la misma mesa. Saludaron al resto de los muchachos y explicaron el dilema a sus compañeros.
En resumen: fiesta de quinceañera, Naruto celoso, Mitsuki descartado y búsqueda de un acompañante digno.
— Solo debes seguirnos la corriente, para evitar las exageraciones del viejo —concluyó Boruto.
— No me parece una exageración —intervino Metal— El Hokage solo quiere proteger a su hija.
— Puede cuidarse sola —respondieron al unísono Boruto y Kawaki.
— Tra-trato de decir… que… la flor de la juventud…—los nervios de Metal empezaron a ganarle ante las frías miradas de los hermanos Uzumaki.
— Himawari está buenísima —aclaró Iwabee dando un sorbito a su soda.
Boruto quedó en shock. En cambio, Kawaki se levantó.
Alguien acaba de cavar su tumba.
Levantó su brazo para atinarle un golpe, pero fue detenido en el último milisegundo por el Kagemane no Jutsu de Shikadai.
— Kawaki, cálmate. Recuerda que Iwabee es un idiota —dijo el Nara.
Iwabee estaba a punto de recriminar tal insulto, pero la mirada asesina que tenía en frente lo hizo mantener la boca cerrada. Metal también trató de calmar las cosas, pero las palabras que decía eran ininteligibles.
Shikadai mantuvo activado el jutsu hasta que sintió que Kawaki dejó de poner resistencia y se calmó. Kawaki se marchó sin decir palabra antes de cometer una locura. Los demás guardaron silencio y se sentaron. Boruto aún trataba de procesar lo que acababa de pasar.
— Lo que ellos tratan de decir, es que la preocupación del Hokage no es descabellada —aclaró Shikadai— Himawari es hija del Hokage, tiene sangre Uzumaki-Hyuga, es una de los ninjas más sobresalientes de su generación.
— ¡Por eso mismo es capaz de tomar buenas decisiones, dattebasa!
— No es solo eso, también es muy agradable y tierna— agregó Metal, sin bajar la guardia, por si acaso.
— ¡Y una gran cocinera! ¿Recuerdan los Gyozas que nos preparó en el último festival? —añadió Iwabee, haciéndosele agua a la boca a todo el grupo.
— Himawari es una chica linda y la menos fastidiosa de las personas que conocemos —dijo Shikadai, de frente a su amigo.
Si lo decían ahora, podrían evitar que los hermanos Uzumaki tuvieran altercados mayores con cualquier hombre con dos dedos de frente. Debían hacer comprender al despreocupado Boruto y al ausente de Kawaki, que la Uzumaki menor no pasaba desapercibida por la aldea. Aunque, ninguno mencionó los atributos femeninos de la pelinegra; después de todo, apreciaban sus propias vidas.
Pero, en qué momento habían terminado hablando de su hermanita, como si fuera…
— El mejor prospecto de esposa —concluyó Shikadai.
Boruto sintió como un puñal se clavaba en su espalda, a la vez que un kunai le arrancaba los ojos para incrustársele los ojos de la verdad. Su padre no exageraba, estos chicos que consideraba sus mejores amigos acababan de demostrarle que no podía confiar en nadie.
¿Esos pequeños regalos que le hacían a ella tenían dobles intenciones? Quemaría cada obsequio antes de que llegaran a sus manos.
¿Alguno de ellos le había coqueteado a su hermanita? La encerraría por siempre en su habitación.
¿Las visitas a su casa eran una excusa para verla a ella? Se mudarían al más insólito de los bosques.
Acaso… ¿La veían con ojos lujuriosos?, ¿Hablaban obscenidades?, ¿Soñaban cosas pervertidas? Los ojos, la lengua, sus cabezas, acabaría con todo lo que manche la inocencia de su hermana.
Y así, como las cenizas del ave fénix, surgió un nuevo Boruto, uno que sentía celos, muchos celos.
— ¡Qué bueno que los encuentro a todos! —Himawari interrumpió los pensamientos homicidas de su hermano —Chicos, vengo a entregarles sus invitaciones a mi fiesta de cumpleaños.
Sin dejar de sonreír, entregó las tarjetas rosa pastel, con un dibujo de antifaz se señalaba que seria de disfraces. A pesar de la energía que irradiaba la pelinegra, el ambiente estaba bastante tenso por la conversación anterior; un movimiento en falso y cualquiera sería hombre muerto.
— Gracias, Himawari. Justamente Boruto nos comentaba de los preparativos de la fiesta —habló Shikadai para atenuar el ambiente.
— Seguro les habló del acompañante ¿Te lo pidió? —preguntó a Shikadai.
— Ah, sí…
— ¡Estupendo! —lo interrumpió— Vamos a divertirnos mucho. ¡Ven, quiero mostrarte algo! —tomó del brazo al Nara y se lo llevó para el asombro de los muchachos.
— Vaya, parece que a Himawari le agrada Shikadai —comentó Metal Lee.
— Él tampoco opuso resistencia, y eso que hoy es el día de chicos —agregó Iwabee, tomando la hamburguesa de Shikadai, solo tenía una mordida y él no iba a desperdiciar comida.
Boruto también se marchó sin despedirse.
Ella dijo que no se opondría al príncipe que ellos eligieran y seguro por eso tomó con tanta alegría lo de Shikadai, pero ¿Si no era esa la razón? ¿Si Himawari desde un principio quería a Shikadai como su acompañante? Agitó su cabeza para olvidar esas suposiciones, primero debía hablar con Kawaki.
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— También está la sesión de fotos, hay que ensayar el Vals… —Himawari enumeraba la larga lista de cosas que tenía que hacer el chambelán, antes y durante la fiesta.
En cualquier otra situación, a Shikadai le parecería un reverendo fastidio tener que hacer todas esas actividades; pero esta vez no lo era tanto, de hecho, no lo era para nada. No es que Himawari le gustara, pero tampoco estaba mal hacer esas cosas, si era con ella.
— Te debe parecer una gran tontería tener que ayudarme —se disculpó al verlo tan meditativo— Seguro mi hermano te lo pidió como un favor, y yo estoy abusando de eso ¡Lo siento mucho!
— No me molesta hacerlo
— ¿De verdad? Shikadai, eres lo máximo —la sonrisa que le dedicó hizo que el pelinegro tuviera un leve sonrojo.
— Hm, será mejor que empecemos si queremos tener todo listo a tiempo.
Tomó su mano para practicar la gran Entrada, de pronto dos sujetos aparecieron en el salón.
— ¡Yo me opongo! —gritó Boruto
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Media hora antes, en otro lugar de Konoha, el joven rubio hablaba con su hermano sobre todo lo que le dijeron en el restaurante. Básicamente, que, como en un videojuego, Himawari era un personaje ligable.
A Kawaki le sorprendió ver la furia en Boruto, sabía que sería una sorpresa para él si algún día alguien pensara en Himawari como algo más que una ninja o miembro de los Uzumakis, pero jamás pensó que fuera igual de celoso que Naruto. Debía aprovechar esta nueva faceta a su favor, ahora ambos buscaban lo mismo, evitar que Himawari se enamore y, sobre todo, evitar que la enamoren.
Sobre los comentarios de sus amigos, lo sospechaba, había que estar ciego para no darse cuenta que Hima era demasiado perfecta para este mundo; incluso un ciego caería rendido ante su voz y personalidad. Ahora que lo habían admitido delante de Boruto le daba carta libre para hacer que Boruto la vigile cuando él se marchara nuevamente.
No iba a negar que sería más sencillo el plan de Boruto, encerrar a Hima en la torre más alta, del bosque más lejano, pero lo dejaría como la última opción. Ahora tenía que atender un asunto más urgente: Shikadai.
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— ¿Te opones a qué? —preguntó Himawari, molesta porque interrumpían su ensayo.
— Digo, lo siento Hima, pero Shikadai ya no podrá ser el príncipe dattebasa
— El Hokage lo está buscando para una misión —agregó Kawaki, tratando de controlarse porque Shikadai y su Hima seguían tomados de la mano— Será mejor que vayas, ahora.
— Lo siento Himawari, ensayaremos en otro momento
— ¡Ni lo sueñes! Digo… No, porque justamente la misión es sobre la fiesta de mi hermana
— Entonces, también iré. Merezco saber que quiere papá con Shikadai
Los cuatro se dirigieron a la torre del Hokage, pero solo el Nara y la cumpleañera entraron a la oficina, después de todo sería demasiado sospechoso si se entrometían los otros dos.
Afortunadamente, ya habían hablado con Naruto, sin mencionarle el comentario de sus compañeros para evitar un genocidio. Simplemente "descartaron" al Nara para darle la misión de vigilancia, ¿Quién mejor para eso que el talentoso Jounin?. Convencer a Naruto fue sencillo, y así Himawari tendría que seguir esperando a un nuevo chambelán.
— Lo siento, Himawari —dijo Shikadai al salir de la oficina. Los hermanos escuchaban atentamente desde una distancia prudencial.
— Soy yo quien debe disculparse, siento que papá te ponga de guardia, pero aún así disfruta de la fiesta ¿de acuerdo?
— Estaré bien, mientras tu te diviertas, es tu cumpleaños después de todo.
Himawari se sonrojó un poco y se abalanzó sobre el Nara para abrazarlo.
— ¡Eso fue muy tierno! ¡Gracias! —dijo la Uzumaki conmovida.
Kawaki y Boruto se acercaron con miradas asesinas, y Shikadai, demostrando su inteligencia, apartó gentilmente a Himawari; se excusó y se retiró lo más rápido posible.
— Justamente cuando eligen a mi príncipe, lo ponen de misión— suspiró.
— No te preocupes, conseguiremos a alguien a la altura de tus mis expectativas, tu encárgate de todo lo demás, dattebasa
— Confío en ustedes.
Himawari se fue. Los chicos finalmente podían hablar con confianza, la misión había cambiado, el elegido no podía ser cualquier persona. Los miembros de la familia estaban descartados, así como Mitsuki y Shikadai, obviamente, al conocer sus intenciones, Metal Lee e Iwabee tampoco podían ser seleccionados.
Necesitaban a alguien que sea amable y entretenga a Himawari durante la fiesta, pero que no sea tan encantador como para conquistarla; a la vez, alguien a quien pudieran manipular, asustar y atormentar si se sobrepasaba con la princesa Hima.
Pero, ¿Quién?
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Continuará.
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El Shikahima es bello y sano, y es uno de los mejores partidos que tiene Himawari, fin del comunicado xD Empecé el fic pensando que lo acabaría en mis vacaciones, lo que no sabía es que serían tan rápidas como Shikadai escapando de Boruto y Kawaki u-u Pero aquí vamos, lento pero seguro.
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Gracias por leer
¡Holybendiciones!
