Esta historia está basada en la obra de Eichiro Oda. Los personajes le pertenecen y algunos son inspirados en ello.
CAPÍTULO CINCO.
TE PERTENEZCO.
Bangkok, Tailandia. Domingo, 1 de Noviembre de 1964. Casa compartida por miembros de la Embajada de Grand Red Line.
- ¡Que grata sorpresa!- Edo Sengoku sonrió al ver a su único hijo clavado en el centro de la estancia, y fue directo a estrecharlo entre sus brazos. Se dio cuenta que el tiempo no pasaba en vano: 18 años...y ahora era tan alto como el.
- ¿por que no avisaste que vendrias? ¡Hubiese mandado a alguien por ti!
Edo se dio cuenta que algo perturbaba al joven. Estaba muy serio y , al parecer,meditaba muy bien lo que iba a decir. Le dio espacio. Lo invito a sentarse. Una vez acomodados, Muromachi Sengoku saco un sobre amarillo del interior de su abrigo, se lo extendio a su padre.
- esto es para ti.. Ha tardado mucho en llegar a tus manos
Edo lo tomo. Sintiéndo un profundo desconcierto, lo abrió: En el interior venía una carta.
De un sobre lacado, perturbadoramente perfumado a un aroma conocido: gardenias, sacó una foto. Era la imagen de un recién nacido: un mink, específicamente un felino. envuelto en una manta color verde. Al pie de la foto habia unas letras... Reconoció el estilo: Florituras innecesarias,Larga y meticulosa. Decía así:
Xx/ xxx/ 1949. New World, Hospital Heaven. 9:00 A.M 3 kgs 400 gramos. Niño. Fiel a mi tradición, se llamara Mercedes... Te sigo queriendo, perdona mi osadía... Y aunque ya no me recuerdes, sigo siendo tu Ford.
Edo Sengoku, sintió una extraña sensación en su corazón. Hacia tiempo que se había resignado,muy a la inverosímil, pero lo había hecho.
O por lo menos lo había creído, mejor dicho: Se habia autoengañado para facilitarse las cosas. Ahora mismo se vio ahogado con ese palpitar intenso... Ese que sintió aquella vez que vio a ese pequeño y desgarbado socorrista recorrer los pasillos en el aquel maltrecho edificio de la ciudad de Shangai, cuando fue invadida por los japoneses en los finales de 1937. Tenían solo 14 años, eran simples estudiantes de intercambio cuando se vieron envueltos en ese conflicto bélico. Las imágenes se le habían quedado nítidamente grabadas:
Ladeaba las orejas como antenas, estaba pendiente de cualquier sonido. El casco de la cruz roja le quedaba grande, así como la mochila donde estaban todos los artilugios para entrar en acción. Enano y flacucho. ¿Que posibilidades tenia de sobrevivir? Era sabido que los japoneses no lo respetarían, aunque portará un emblema humanitario internacional...¡y encima de eso era un mink! Ellos los detestaban, los llamaban de forma despreciativa yokais, como si fuesen entes paranormales dispuestos solo para fastidiar. En el fondo era miedo, los minks eran de cuidado no querrías verte con uno sumamente enojado.
Nadie lo tomaría en serio, tal vez hasta les diera lastima y lo dejarán ir...¡rogaba porque fuese así! Le oprimía el corazón imaginárselo en las garras de los atacantes. Aquel momento no podía siquiera imaginar el vuelco que daría el asunto.
Sintió que todo le daba vueltas, y pese a estar sentado se vio en la necesidad de sujetarse fuertemente de uno de los brazos del sillón. Pendiente de cada movimiento, Muromachi se incorporó, fue directo al bargueño salmantino. Mueble, que al igual que su padre, cambiaba de residencia si La Marina lo decidía. Busco la botella vieja de Brandy que su padre guardaba celosamente. Sirvió dos copas, le ofreció una a Edo. Quién de inmediato sorbió todo el contenido.
Muromachi no lo probó, dejo la copa aun lado, sobre la mesita. Esperó la consabida pregunta:
- ¿De dónde has sacado esto?
- me lo dio Bakkin.- respondió sin vacilar.
- ¿la sobrina de Stussy?
Asintió con la cabeza.
Era historia antigua y tergiversada los sentimientos de Elise "Stussy" Weevel por Edo.
Desde el principio se lo dejo claro: Podia unirlos una gran amistad y compañerismo, pero de ahí nada más. Había alguien anclado en su corazón y jamás perdería la esperanza de pasar el resto de su vida a su lado...ella dijo que lo entendía, que no aspiraba a mas. Sin embargo, ella estaría siempre ahí, que algún día se daría cuenta y valoraría su gran amor...
¿Como pudo haberse enterado de la existencia de Ford ? Lo de ellos había sido algo callado, silencioso, tierno y sin testigos. Tal vez el abuelo de Ford, Opel, habría sospechado algo. Pero, el antiguo general nunca dio indicio de dar por aludido que sabía de la relación entre ellos. De repente una gran ira se apoderó de el.
- ¡maldita araña venenosa!- mascullo. Y es que de seguro ella se había entrometido. ¿Qué tal si buscó a Ford para decirle mentiras? ¡Ese silencio de años no había sido normal! De repente dejo de escribirle, y cada vez que lo localizaba el rastro se le escurría como espuma entre las manos. De hecho, fue dos años antes de esa carta cuando ya no supo nada de el...sin embargo...¡Le había escrito!
Tuvo una fuerte depresión por mucho tiempo... ¡Por Dios! Si hasta había intentado suicidarse. ¡Tan fuerte y arraigado era su amor!¿como pudo ser tan imbécil? ¿Por qué no siguió buscando? ¿Cuando fue que se dio por vencido? Varias veces se atormento cuestionandose los motivos que habría tenido Ford para abandonarlo así como así. Ahora se entreabría la posibilidad de que Stussy fuese ese motivo.
- ¿Te dijo como lo obtuvo?
Muromashi suspiró, se acomodó lo mejor que pudo y contesto:
- Bakkin me contó que fue de visita a North Blue. La casa de sus abuelos va ser rematada, así que estaban desalojandola. Dentro del ático, había muchos baúles viejos. Ella y su tia Audrey se pusieron a revisarlos para ver si tenían algo que valiera la pena. Uno de ellos contenía sólo cartas.
Audrey dijo que con suerte algunas serían tan antiguas que podrían venderlas a un museo o a alguien que se interesará por esas cosas. Bakkin las comenzó a leer y se dio cuenta que no tenían nada que ver con su familia... Sino con la mía... más específicamente: Tu, padre.
¿Habia máss? Edo comenzó a hiperventilar, se levantó y camino hacia el ventanal. Afuera todo estaba tranquilo, cielo despejado y un intenso sol, pese a que pronto llegaría el invierno, en ese pedazo de planeta la calidez imperaba. Abrió una ventana, el aire era fresco, ni un indicio de smog o contaminación aérea como en otros lados. No había ruido de tráfico. Estar ubicados en el centro de una ciudad que estaba en la mira del ejército americano, cerca de los conflictos bélicos entre dos potencias...de un país que pronto seria superpoblado tenía sus ventajas y desventajas... ¡ y en esos momentos el sentía que se lo llevaba el diablo!
Muromashi estaba atento a cada movimiento de su padre. Siempre sospecho que había alguien por quien el había sufrido excesivamente. Nunca lo expreso, ni un comentario al azar, ni un sarcasmo ni indirecta. Solo en año nuevo lo veía sentimental ¡Claro! Solo su mirada delataba todo. Esa que se resquebrajaba y a duras penas contenía las lágrimas al llegar la última campanada... Si alguien se lo hacia notar, alegaba que era el alcohol que se le había subido. Nadie le creía: la copa estaba llena y era la única que se había servido en toda la noche. ¡Por fin tenia nombre ese espectro! Ford Lindbergh... Lo cual también traía desasosiego a su propio corazón. ¿por qué la vi se reía así de ellos?
Posdata el autor:
Siento mucho si hay faltas de ortografía o palabras que no se entiendan. Aún tengo dificultades en esta plataforma. Voy aprendiendo poco a poco. Si tienen dudas por la pobre redacción, no duden en pedir aclaración. Gracias por leer.
