Historia basada en los personajes de
Eichiro Oda.
¿RECUERDAS?
Julio de 1962. New world, capital de Grand Red Line. Casa de Bernardette Belo.
Esa tarde hacía mucho calor. Tanto, que Becky Belo decidió llevar eso que tanto le habían censurado: un vaporoso vestido color cobalto: con un escote prolongado, tanto de enfrente como por detrás, dejando lucir su lisa y perfecta piel juvenil. Maquillo sus ojos con un color acordé a su atuendo, uso la barra de labios que su madre le había traído de Nueva York: un Max Factor color rojo. Se acomodó sus infaltables gafas ahumadas. Le gustó lo que reflejaba su espejo.
- ¡ Estoy lista! - bajo velozmente las escaleras.
Tanto Barto como Mercedes, la felicitaron por su elección.
Barto le tomo una instantánea, ella posó orgullosamente.
- ¡ Vas a ser la envidia de la fiesta! ¡ Nadie podrá evitar verte!
- ¿ Y ustedes qué? ¿ Van a un funeral?
Y es que ambos vestían trajes color negro.
- ¡ Vamos Becky! - Barto se reviso- era esto, o uno de esos trapos que están de moda: color rosa fucsia o amarillo canario.
- verde loro, también- tercio Mercedes.
- luego esas camisas que parecen tener olanes- siguió quejándose el pelos verdes- me voy a lo seguro, el negro jamás pasará de moda.- sentenció muy serio
- hablaste como mi abuelo, Barto…¡ En fin! Esa corbata de moño te queda genial…
El susodicho se la ajusto muy presuntuoso.
- me da un toque de distinción- mostró sonriente todos sus afiliados dientes.
- ¿ Y aunque viene el traje de tres piezas, Mercedes? ¡ Solo falta que también traigas reloj de cadena!
- de hecho, si.- se lo mostró.
- ¿ Y el sombrero de copa?
- aquí está.- le señaló la pequeña mesa donde lo había puesto.
Becky lo tomo, pareció revisarlo. De improviso, lo lanzó como si fuese un boomerang. Casi cae en la chimenea, menos mal, que al ser verano, no se utilizaba
- ¡ Oye! ¡ Eso se ha conservado por años! - le reclamó el mink
- es 1962, no 1862. - contesto lacónica- ¡ Nada más te faltaba el bastón! …pensé que ibas a ser mi competencia ¡ Así no tiene chiste!
¿ Y el vestido blanco? ¡ Hubieras sido una perfecta copia de Marilyn Monroe, versión gatuna.
- ¡ Yo se lo dije! - Barto trato de aguantarse la risa- pero ¡ En serio, te ibas a ver bien!
Mercedes solo rodó los ojos.
- yo prometí ponerme un vestido, solo una vez… ¡ Lo cumplí!
- ¡ Y funcionó! - a Becky le dio un escalofrío recordar. - volviste loquito al de cabellera redonda…
- tanto que no le importó saber que eras hombre… digo: macho… ¿O cómo es? - Barto se rascó la cabeza.- ¡ Total! Ha estado saliendo contigo y toda la cosa ¿No?
-¡ toda la cosa, no!.- enfatizó avergonzado- tengo 13… digo somos adolescentes…. Bueno, soy menor a todos ustedes…
- eso no te quita lo bonito y atrayente. Créeme, te vistas Como te vistas, tu silueta es muy femenina: estás acinturado- lo tocaba para reiterar el punto- ¡está son caderas! Se diría que eres una fémina de poco pecho… pero, a muchos les agradan así. Nunca te has cortado el cabello, brillante y sedoso, súmale que si ven tus fotos de infante todos dirán que es de una niña… suspiró nostálgica- ¿ No recuerdas? Todos felicitaban a tu papá por tener una hermosa hija…
- si, lo recuerdo muy bien… - se sentía abochornado. Nunca le había importado como se veía, ni que confundieron su género. Era solo que le empezaba a molestar las suspicacias que eso ahora generaba…. No le gustaba la mirada torva de algunos de los condicipulos de sus amigos. Era eso, o era que estaba un poco retrasado en el contacto social, ya que el era educado en casa y de ahí paso directo a una prestigiosa escuela de ballet… o era que le pesaba la conciencia, de estar usando a alguien para averiguar un secreto de su padre.
- ¡ Vamonos ya! A este paso, saldremos a media noche, y entonces pasará el efecto…- Becky salió corriendo tintineando la llaves del auto.
Instituto Joy D. Boy. Julio de 1962. Fiesta de graduación de Hihg school junior.
- ¡ Oye! No sabía que te habían designado el portero de la fiesta.
Garp venía con Tsuru, el vestía un traje de blazer blanco; ella un vestido palabra de honor azul cobalto, con una torera tejida de color blanco y guantes cortos a juego.
- ¿ De cuando a acá eres un imitación de Humphrey Bogart?- le respondió Sengoku, vistiendo un sencillo traje color azul marino, a juego con una camisa de estampado Hawaiano en colores celestes.- tu, te vez hermosa, Tsuru. Lindo color, te sienta de maravilla.
- gracias, Muromashi… ¿ Estas esperando al pequeño Mercedes?
No pudo evitar sonrojarse.
- si, lo espero.
No lejos de ahí, Sinsajo no pudo evitar oír.
Rápidamente, se dirigió a la mesa donde estaba sentado Edward Newgate.. . A pocos metros, una chica rubia, era admirada por todos alrededor. Utilizaba un top (donde su envidiable delantera pareciese desbordarse en cualquier momento) y una falda de tela fluida de color cobalto con una abertura que dejaba ver sus torneadas piernas. Presumia su bronceada piel. Anhelante, caminaba despreciando todos los halagos que recibía. Tenía a alguien en la mira, dispuesta a todo.
Se deslizó cual silfide a ocupar un lugar junto a su objetivo. Pero se vio rebasada por el chico de cabeza extraña. El bocazas de la escuela.
- ¿ A qué no sabes quién va a venir?- era todo sonrisas, Newgate decidió tolerarlo, esperaba que fuese la última vez que lo vería.
- ¿ La mujer maravilla? ¿Thor? ¿Capitán América? - respondió sin mirarlo.
- frío, frío- sin poder aguantarse continuó- ¿ Recuerdas aquella chica mink que resultó ser chico? ¿ La supuesta amiga de Becky Belo, de la fiesta esa que dio? ¿Sabías que sale con Sengoku? Al parecer lo van a traer…
Edward evitó un respingo. No podía delatarse. Becky Belo era la fantasía que le había estado rollendo la cabeza desde la primera vez que la vió… no podía confesar que la mayoría ( por no decir todos) de sus sueños húmedos, ella era la protagonista…
Se le declaró como un incautó.. ella lo ninguneo, jamás lo había visto, ni esperaba conocerlo… a pesar de que el siempre procuro sentarse al lado de ella en todas las clases. Le exitaba oler su perfume, se compró uno igual para rociar sus almohadas y soñar siempre con ella… tenía paciencia, sería cuestión de tiempo para que ella cayera …
Por otro lado, estaba esa bestezuela blanca… no le agradaba y no sabía porque. Le molestó mucho, ver a su amigo bebiendo los vientos por el/ ella.
Solo le cerró un poco los ojos un par de veces y ese cayó redondo…
Sentía que todo había ido muy rápido: se conocen, y a los dos días se le declara, y el/ ella lo acepta… era como una pequeña hada maligna… algo ocultaba… ¿No serían acaso celos? ¿ No sería que le repateaba el hígado saber que a la primera, su amigo fue aceptado y el no? ¿ Qué no se esforzó como el, procurando ser ideal para la chica de sus sueños y no lo logro? ¿ Será que era eso? Siendo sincero, en parte si… lo bueno, que la bestezuela no estaba en la escuela, hubiese sido una tortura estarle restregando una felicidad que anhelaba para el… pero, venía a arruinarle su última oportunidad que tenía… en realidad ¿ Sería la última? No podía darse por vencido… había toda una vida por delante… con desagrado vio que Sinsajo seguía sentado a su lado.
- ¿ No tienes que ir a otro lado?
- ¡Cierto! - se levantó como impulsado como un resorte.
Sin más, fue a otra mesa, a esparcir el chisme.
Y es que, para colmó, la bestezuela se hizo popular. No solo era una rara belleza, era una especie de prodigio en el ballet . Lo demostró en la fiesta que ofreció Becky en la casa de su familia. Solo tenía 13 años y estaba en cursos superiores. Su timidez hacia que aumentase su aura de misterio.
No hubiese sido ni un problema, si no fuera porque no se despegaban. Todo era perfecto, hasta que "eso" apareció de la nada… bueno, venía de South Blue. Lugar de donde provenía la familia de Becky. Al parecer sus familias eran muy amigas… ¡ Cosa rara! Sengoku provenía del mismo lugar y afirmaba no conocerlo, ni haberlo visto jamás.
Cuando lo vio no paraba de masacrarlo con preguntas. Exactamente, de que localidad era, su familia… ¡ Cosas básicas! El/la mink evadia responder. Decía que no le gustaba hablar de él/ ella. En cambio, se interesó por saber cada detalle de Sengoku.
¿ Acaso eso no era raro? ¿ Nadie vio su nerviosismo? Esos ojos asquerosamente azules, se mostraron afiebrados, inquietos...¡Algo apestaba ahi!... ¡Realmente algo apestaba! ¡ Y era en esos momentos!
Saliendo de sus pensamientos, Edward noto que no estaba solo en la mesa.
Bakkin… la rubia enfadosa...La eterna segundona. La que por más que se esforzó, nunca pudo llegarle a la suelas de Becky Belo.
Como no fue elegida capitana, renunció a las porristas, con la esperanza de que a los 5 minutos irían a buscarla… nadie la extraño.
Pretendió ser la presidenta de la clase, y falló. No pudo superar la seguridad y carisma de Gol. D. Roger.
No quiso darse por vencida, se postulo para presidenta del consejo de alumnos… creyó que se trataba de solo aparentar ser bonita… no pudo con la lógica y la humildad de DonQuixote Homing.
Realmente no sabía mucho de ella ¡ Ni le interesaba! Por algunos chismes, sabía que su familia vivía en el extranjero, y eso era todo. Tenía la rara habilidad de encontrarla en todos los lugares a los que iba con sus amigos… ¡Tal vez era paranoia! Pero, verla tanto no hacía que se interesará en ella.
Al parecer, sentía que era más detestable que la bestezuela...
Al parecer, su única cualidad era la costura… ¿ Eso era una cualidad? La verdad, parecía que la habían vestido las prostitutas de la calle Nevada.
- ¿ Esta es tu mesa, Edward? ¡Estoy sola! ¡No vine con nadie! ¿Te importa si te acompaño? - aleteaba las pestañas postizas con mucho ahínco. El perfume que usaba era muy escandaloso, le irritaba la nariz.
- la vi desocupada… pero, por allá están mis amigos- señaló a Rayleigh, quien al verlo agitó un brazo, haciendo seña de que se acercará- Su tono de voz era falso, ella era falsa, mejor alejarse.- yo no vine solo.
- es una grosería dejar a una dama sola- dijo sugestivamente ella. Esbozo una sonrisa.
Esa sonrisa, se le recordó a Newgate, a las poses de las concursantes de belleza… que por cierto, ella no gano… la superó Olivia Nico.. quien también concursaría por la reina del baile de graduación está noche. Bakkin ni siquiera fue elegida candidata.
De hecho, no se consideraba necesario, Olivia era ya la Indiscutible ganadora, solo hacía falta elegir a su acompañante.
- ¿ Y dónde está la dama?- ese perfume le estaba irritando en demasía. - avísame si la ves, aunque sea, 5 minutos me quedaré con ella.
Ella pareció no inmutarse. Mantenía la sonrisa, pero sus ojos empezaron a cristalizarse.
Edward Newgate emprendió la huida, temiendo ver una asquerosa escena de llanto.
- ¡Rayleigh! ¿ Como viniste? - le dijo teniéndolo a su alcance- no nos pusimos de acuerdo…
- me vine en taxi… - le ofreció un vaso de refresco a su amigo, este se lo bebió hasta el fondo.- supuestamente, Roger iba a pasar por mi. Nunca apareció.
- ¿ Se habrá quedado dormido? ¡Me hubieras llamado! Yo hubiese pasado por ti.
Rayleigh iba a contestarle, pero ambos sintieron el impacto de alguien que los abrazo por detrás. Cayendo en medio.
- ¡ Y perderme la fiesta! ¡Jamás de los jamases! - su estridente carcajada llamo la atención de todos los de alrededor.- no iba a faltar en mi último día como su presidente de clase.
- ¡ Ya llego Róger!- se escuchaba a su alrededor. No podían dejar de mirarlo. Usaba un traje rojo, camisa negra con una corbata a juego, y su inseparable sombrero de paja. Amén, de la sonrisa que no se separaba de su rostro. Tomo un vaso de la mesa e hizo seña de brindar con todos. Le correspondieron con un aplauso.
-¡ ahora sí te esmeraste!- le dijo Rayleigh- hasta pareces decente.
- ¡ Cálmate rey negro!- le puso un dedo en el pecho- sé que es muy elegante, pero no abuses.
- ¿ Me veo mal? - Rayleigh se reviso su smoking - me costó cara la renta.- se preocupó porque "alguien" ( sospechaba de Roger) lo había inscrito como candidato a rey del baile. Y por lo menos, esperaba estar a la altura.
- No le hagas caso, te ves bien.- lo dijo, porque el también había elegido el mismo modelo. Edward, miró a su alrededor, ella aún no aparecía.- ¿ Y qué te sucedió? ¿Por qué no llegaste por Ray?
- se descompuso la motocicleta, no le revise las bujías… pero, pase por su casa, y me dijeron que ya se habías venido...
- ¡ Cuánta elegancia la de Francia!- una voz socarrona lo hizo voltear hacia atrás.- Digan: ¡Whisky!- sintieron un flashazo, que los hizo cerrar momentáneamente los ojos.
- ¡ Shikki! ¡ Bajale a eso! ¡ Nos vas a dejar ciegos!- Roger y sus amigos se restregaba los ojos. La luz había sido muy intensa.
- ¡ Uhhhhhh! ¡ No aguantan nada!- se burló el.
- ¡Hey! ¿ Te viniste en pijama? - Crocus cargaba las bocinas adicionales para llevarlas al estrado. Shikki vestia un shorts largo color café, una camisa floreada anaranjada y unas chancletas de goma. Una cámara colgaba de su cuello.
- ¡ Y tú qué!- Sin inmutarse, Shikki lo observó de pies a cabeza.- ¿ Le estás haciendo un homenaje a la Vie en Rose?
Crocus usaba un traje fucsia, del tipo que Barto desprecio. Sin darle importancia a sus palabras, continuó su camino.
-¡ jajajajajaja! Más bien pareces turista japonés perdido- Garp y Tsuru hicieron su aparición tomados de las manos.
- Nadie pidió tu opinión, Humphrey Bogart… - Shikki se rascó las orejas, mostrando que no le importaba lo que le dijeran.
- ¿ Yo que? - hizo su aparición un chico todo serio, de traje oscuro.
- ¡ Tu no, Bogart!- se exasperado Shikki- me refiero a este- señaló a Garp - el de la imitación de "Casablanca" .
- ¡ Ah! ¡Ok! - y así como apareció se fue.
Edward noto que el color que usaba la novia de Garp (presidenta del club de matemáticas) era el mismo que usaba Bakkin.
- Tsuru, te ves linda.
- Gracias, Edward.
Silenciosamente le hizo seña que mirara hacia su izquierda, al fondo. Donde anteriormente, el había estado sentado. Bakkin seguía ahí.
Tsuru hizo caso, y con horror vio lo que quería decirle. Como método de defensa, se ocultó tras su novio, quien también vio lo que pasaba. Así como todo el grupo de amigos.
- ¡ Qué espanto! - susurro ella en la espalda de Garp. Abochornada, quería hacerse chiquita.
- ¡ No te escondas, baby! - la abrazo Garp- para nada puede compararse contigo. A ti sí te luce el color, es más, debería llevar tu nombre.
- el dice la verdad, tu te ves mejor..- le dijeron sus amigos
- la que debería estar avergonzada es ella, apenas si está cubierta..
- ¡ Qué mal gusto tiene!
Y cosas por el estilo.
En eso se escucho un murmullo
- ¡ Ya llego la reina!
Todas las miradas la buscaron.
Olivia Nico llegó luciendo un Palazzo color… ¡Cobalto! Con un escote en v muy favorecedor, la hacía ver adulta, pero sin parecer vieja. Una Cleopatra adolescente. Un magnetismo sin igual. Muchos se agruparon a su alrededor haciendole halagos y pidiéndole tomarse una foto con ellos. A lo cual ella accedía gustosa.
Al mirarla, Tsuru recuperó el alma.
- ¡ Menos mal! - suspiró- si me van a decir copiona, por lo menos que digan que me inspire en ella.
- ¿ Será el color de moda?- Garp volteó a su alrededor, las chicas utilizaban vestidos variopintos, pero solo ellas el cobalto.
- pensar que lo mandé hacer con meses de anticipación…- se lamentó Tsuru.
- ¡ No te sientas mal! En un futuro lo verás como una anécdota curiosa.- trataba de animarla Garp- ¡ Shikki! ¡ Tomanos una foto!
Mientras posaban para el fotógrafo del diario escolar. Tsuru pensaba que su " Neardenthal" poco entendía de lo tangible que podía ser el alma de una chica. Estaba en medio de la más vulgar y de la más hermosa… nada favorecedor. Su noche estaba arruinada, mediocre, termino medio. Aún así, decidio fingir que todo iría bien. Garp se había esforzado, aguantando las burlas, se había vestido como su actor favorito en su película favorita. Si por el hubiese sido, le estaría haciendo la competencia a Shikki, con su estilo relajado….¡Todo por ella!... Mando al diablo todo… Por estar con el, todo valia la pena.
- ¡ Becky ya llego!
Efectivamente. Hacia su entrada, una de las únicas chicas que le hacía competencia directa a Olivia ( la otra era Tsuru, pero ella se menospreciaba mucho)
Del brazo de su amigo Barto, ignoro olímpicamente a todo aquel que le pedía firmase el álbum o se tomará una foto.
Tanto Olivia como Tsuru se sorprendieron de que ella usará el mismo color de vestido.
Becky se paró de improviso, soltó a Barto, se dirigió directo a Olivia. Ambas eran de la misma estatura, aún usando tacones.
Un silencio se hizo alrededor de ellas. Distintos caracteres, distintos estilos. Mientras que Olivia era de genio apacible y conciliativo, Becky era directa y sin tapujos. Un lago y un río.
- Dicen que las grande mentes piensan igual- rompió el silencio Becky- no lo creía hasta que lo vi.
- entonces, estamos en la misma sintonía- sonrió Olivia.
Becky paseo la mirada alrededor. Vio a Tsuru, quien decidió ya no ocultarse ¡ Total! Ya no le importaba.
- definitivamente, las grandes mentes pensamos igual.
- pero… no lo dirás por ella. - Olivia le señaló discretamente a Bakkin.
Becky torció la boca.
- Definitivamente, no.
Bakkin las saludo a lo lejos agitando su mano. Ni una de las dos le correspondió.
Becky continuó su camino. Olivia siguió atendiendo a sus admiradores. Becky pasó a un lado de Tsuru y le sonrió.
- las grandes mentes pensamos igual. - lo dijo alto para que todos alrededor lo oyeran. Paso junto a Bakkin y dijo- algunos pobres cerebros tienen de vez en cuando un chispazo, provocado por su única neurona. Aunque el resultado es un auténtico desastre.
Muchos trataron de aguantarse la risa, otros no lo lograron.
Bakkin la miró con odio. ¿ Quien se creía? Solo era una cabrona que se creía super especial. ¿ Por qué la admiraban si tenía un carácter tan agrio? Entendía porque se admiraba a Olivia o a Tsuru… ¡pero a esa! ¡ Al diablo! Ella lograría su objetivo hoy. La escuela solo era un trampolín para lograr sus metas. No necesitaba amigos ni un buen récord… que los ilusos lucharán por ello.
Un enorme sombra se proyecto sobre ella.
- señorita Weevil, acompañeme por favor.- reconoció esa voz ronca y tétrica: el director Magellan.
No le quedó otra más que seguirlo.
Nota: a las chicas casi les pasa lo mismo que Jackie Kennedy.
