La personajes son propiedad de Eichiro Oda, algunos son inspirados de ellos.

¿RECUERDAS?

segunda part

- ¡ Buenas tardes! ¡Compañeros y compañeras! Empezamos esta fiesta con una petición muy especial.

La bola de espejos comenzó a girar en las alturas, las luces se encendieron dando un caleidoscopio multicolor que dejó a todos fascinados. Una vieja y conocida canción se escuchaba: The Time goes bye, tema principal de la película "Casablanca".

Garp llevó a la pista a Tsuru, ellos inauguraban el baile.

- ¡ Sorpresa! - sonrió ampliamente el

Ella no supo que decir, la verdad, no se lo esperaba. Simplemente le dio un tierno beso en la mejilla y un fuerte abrazo mientras giraban al son de la melodía.

Shikki disparaba flashes tratando de perpetuar el momento.

- ¡ Tienes la gracia de un pollo espinado, Garp!- gritó Roger.

- ¡ No la vayas a pisar! ! Tiene que llegar completa a la ceremonia de mañana!- lo secundaba Rayleigh.

Poco a poco, varias parejas fueron acompañándolos.

- ¡Es más de lo que puede pedir!- Becky le dijo a Barto observando los desde su mesa.- fue buena idea traer esa cosa ¿No? Da un ambiente especial, sobre todo a esos acaramelados.

- yo sigo insistiendo que la fiesta debió ser un tema vikingo…¡ Imagínate! Una pila enorme de todos los exámenes que nos han obligado a hacer. De repente, lanzamos una flecha de fuego y ¡ Bum! Se ilumina todo, ahorrando luz eléctrica. Después bailariamos frenéticamente, alrededor de la hoguera…

- ¿ Y luego que? ¿ Sacrificamos a la cabra de Sengoku al dios Thor?... En lugar de ir directo a la Preparatoria, iríamos al manicomio… creo que te está afectando leer la filosofía de vida de los Hippies.

- ¡ No digas eso! ¡ Esos sí están chalados! - hizo la seña de amor y paz con ambas manos.- lo bueno que el gobierno no les permitió entrar al país. Dizque iban a fundar una comuna. ¡Si de por sí el resto del mundo nos ve como raros!

- Hablando de Sengoku… ¿ Qué crees que le tenía que decir a Mercedes? Esto ya empezó y no han entrado.

- Sospecho que tiene que ver con la visita de la abuela- Barto se acomodó el copete al ver que Olivia volteó a verlos

- yo también…- Becky se levantó para darle un vistazo al panorama. Varios chicos se pusieron nerviosos al ver como su mirada se detenía en unos y otros. Tal vez, elegiría alguno.

- ¿ A dónde se habrá llevado el director a la "vulgarcita"?

- ¡ A quien le importa!- Becky jalo a su amigo- ¡ Bailemos está! ¡ Ya me estoy aburriendo!

En esos momentos sonaba " Sukiaki" de Ryu Sakamoto. Para decepción de muchos, Becky tenía la costumbre de bailar solo con su amigo… entre ellos Edward, quien tristemente volvía a rememorar el cruel rechazo que ella le infligió hacia unos meses:

Fue la noche en que Becky ofrecía la fiesta en casa de su tía. No recordó cuántas veces, a pesar del frío,se baño ese día, estaba muy nervioso, iba a declararse a esa chica tan especial. Ella no era como las demás: decía lo que pensaba, no le intentaba caer bien a nadie, sostenía sus ideales, firme y directa. Amén de tener una cara y un cuerpo hermosos.

Cuando llegó estaba ella estaba bailando con otra chica, una desconocida… una mink. Causaban revuelo, pues bailaban un tango alzando muy alto las piernas, dejando ver un poco más de lo debido. La sonrisa de Becky era una mezcla de descaro y desdén. Edward nunca había sentido su corazón tan desbocado ¡ La deseaba tanto! Estaba al acecho, en algún momento ella estaría sola…

Los minutos se le hicieron largos, y es que, si no era Barto, era su otra amiga quiénes no se le separaban. Casi ve todo perdido, pero de improviso, Olivia se llevó a Barto. Al parecer, quería hablarle de algo, el se mostró muy interesado, salieron al jardín.

Como si todo se alineará a su favor, Sengoku acaparó la atención de la mink. Debía estar muy nervioso, ya que no paraba de hablar y agitaba una de sus manos con frenesí… seña de que le había gustado. Becky estaba a un lado. Por su cara, parecía aburrida de lo que Sengoku estaba diciendo. Dio un enorme bostezo y se alejó de ellos.

La voz de Elvis Presley resonaba por la estancia, cantaba " Only You" . Sintió que esa era la señal. Ahora o nunca.

Becky se sentó en un enorme sofá tapizado de flores escarlata sobre un fondo parecido al beige. Estaba a un lado de la chimenea, la luz del fuego le daba un toque casi místico. Alisaba los pliegues de su falda color caramelo oscuro, por ser invierno, usaba una blusa negra de cuello alto, algo inusual en ella. Aún así, resaltaba su busto.

- ¿ Bailarias conmigo esta pieza?- no supo cómo, pero lo dijo. Su cuerpo latía completo, ni siquiera estaba seguro de haber dicho algo.

Ella lo miró incrédula, entonces Edward sintió que algo andaba mal.

- ¿ Tu quién eres?- espeto como si fuese una amenaza.

Por un momento sintió que se iba a para abajo, afortunadamente seguía en pie. .. o quizás, desdichadamente.

- ¿ Perdón?- atinó a decir.

- ¿ Eres sordo? ¡ Nunca te he visto!

Tuvo que tomar aire.

- estos últimos meses, me he sentado a tu lado en todas las clases ¿ Cómo puedes decir eso?

- ¿ En serio? - fue todo lo que dijo. Se levantó y le pasó a un lado como si no hubiese nadie.

De repente se sintió agotado. Recordar solo hacía que la herida se abrirse más.

Esta por demás decir, que aparte de ese momento se sintió ridículo y muy abatido.

Se encerró todo el fin de semana en su casa. No quiso recibir a ninguno de sus amigos. Y por más que Roger amenazara con ir y tumbarle la puerta de su habitación, nada se logró. Por suerte, su tío los convenció que lo dejarán un rato, ya el lunes lo verían y hablarían.

Para el fue fatal, justo cuando descendía del coche, Becky hacía lo propio ( junto al idiota del Barto) sonriendo tan fresca como la primavera. Le dolía el alma, le dolía el ego y todo su ser. Inclusive, una palmada en la espalda ( típica de sus amigos) hizo que sintiera que descendía a los infiernos.

- ¡ Edward! - era Sengoku- nos has asomado las narices estos días ¿ Estas enfermo? ¡Qué mala cara traes!

- algo asi- dijo muy apenas- creo que es un resfriado.- caminaron hacia la entrada.

Afortunadamente no les había contado que pensaba pedirle a Becky que fuese su novia. Ahora estarían pidiéndole explicaciones, de como le fue y toda la cosa. ¡ Ni pensaba decirles! Lo último que quería era que manifestarán pena por el. No estaba para muestras de solidaridad.

- ¿ Qué tal te ha ido a ti?- desvío el tema- ¿ Alguna novedad?

- ¡ Tengo una cita!- su cara era de felicidad.

- ¡ Rayos!- exclamó Newgate, pero al momento de arrepintió. Conociendo a Sengoku, no lo iba a recibir bien.

- ¿ Qué dijiste?- lo miro con recelo Sengoku, parándose en seco, en medio del pasillo.

- ¡ Nada!- quería corregir lo expresado- ¿ Quien es la persona desafortunada?- estaba empezando a sudar- ¡ Que diga! ¿ Existe? ¡Noo! No quise decir eso… yo… ¿ No lo soñaste?

- ¡ Lo mismo me dijo Garp!- camino furioso hacia los lockers.

Rápido lo siguió.

- ¡ No te enojes! ¡ Oye! ¿ Es de verdad?

Casi azotando la puerta, le respondió:

- ¿ Por qué habría de decir mentiras?

- ¡ Nada! ¡ No lo tomes así! - trato de tomar aire, mientras soportaba la furica mirada de su amigo.- Yo.. me alegro por ti…- eran mentiras, dentro de él sentía un resquemor.- es solo… ¡ Qué me toma por sorpresa!- hacia mucho esfuerzo por aparentar ser genuino- ¡Con lo serio que eres! Además, críticas mucho a Rayleigh y Roger por andar de la manita… ¡ Ni que decir de Garp! A cada rato andas compareciendo a Tsuru… le dices que mejor se hubiese conseguido el orangután del zoológico del San Diego…

Con eso logró calmar los ánimos, Sengoku se puso serio.

- ¡ Ok! ¡ Es cierto! - exhaló aire y mostró cara de arrepentido- ¡ Soy un amargado! ¡ Y soy muy criticon! ¡ Ya lo sé! Es normal que lo tomen así.. ¡ Pero que quieres! ¡ Lo conocí y me gustó!- en ese instante le hubiese gustado tener una cámara. Un Sengoku sonrojado no se veía todos los días, por no decir, hasta ahora.

Notando que ya no estaba enojado, Edward deseo saber más:

- ¿ Y quién es?

- se llama Mercedes. No lo conoces, no va en este instituto.

- ¿ Y de dónde, pues?

- va a la Academia Nacional de Ballet,el Lully.

- ¿ Y dónde lo conociste?

-¡ en la fiesta de Becky! Era el que bailo con ella, iba disfrazado de chica. ¿Puedes creer que también es de South Blue? Por más que intentó, no logro recordar si he conocido a su familia… pero, creo que no...

Sengoku continuó hablando… Edward ya no lo oía.. Entonces, mientras el era desdichado, Sengoku pisaba el paraíso al que el le hubiese gustado entrar… de repente pálpito dentro de sí un odio inmenso… y la palabra " bestezuela" no se apartaría de él por un largo momento.

Nota: las canciones pueden buscarlas en Youtube. Son de esa época.