Historia basada en los personajes de Oda sensei y algunos inspirados en su obra ONE PIECE.

París Francia. 1 de noviembre de 1964. 9 00 a.m. Barrio latino.

- ¿Louisa Von Gikkingen?- el viento le desacomodaba el flequillo. Mercedes hacía lo posible por mantenerlo en su lugar.

- Así es- tosió su acompañante.

Había amanecido con una temperatura algo gélida en la ciudad. Seña de que el invierno se adelantaría.- ese sería su nombre si se hubiese casado con Humbert.

Mercedes observó la foto. Louisa Lucía muy feliz. Al fondo se veía Notre Dame, sostenía un ramo de narcisos blanco, el cielo era un poco gris. Quizás había sido tomada en este mes, ya hace algunos años.

- aquí estaba llena de ilusiones, - continuó su interlocutora- tenía planeado casarse aquí, la ciudad más romántica del mundo.

Mercedes pudo notar el dejó de ironía en el comentario de su tía Gorgie.

Sabía porque motivo, la mayoría de los adultos que le rodeaban estaban algo amargados.

Empezando por su padre…¡Bueno! No le gustaba juzgarlo. Su papá había pasado por momento muy difíciles, había que aceptar, que le había costado recuperarse de lo que Macarthur ordenó que le hicieran: encerrarlo en un manicomio para brindarle un "tratamiento" contra su homosexualidad hace como 10 años… ¡Malditos americanos!... En realidad, no todos. Dos fueron los que lo ayudaron a fugarse de ese infierno. Aún le dolía recordar que por un tiempo no podía hacer nada sin temblar. No porque tuviese miedo, sino por las malditas drogas que le administraron. Pero, el era de férrea voluntad para desgracia de aquellos matasanos. Gracias a Dios, no tuvo secuelas psicológicas, siguió siendo el mismo padre amoroso y dedicado, simpático e ingenioso… y con muchos secretos.

En una ocasión, cuando regresaba de jugar con Becky Belo y Barto, lo encontró tratando de escribir una carta. Por más que lo intentaba, no podía sostener el lápiz, y cuando lograba ponerlo sobre el papel empezó a temblar de nuevo. Suspiró largamente, botó el lápiz contra el piso exhausto.

- ¡ Poco a poco!- se decía a si mismo- ¡ Desgraciados! ¡ Se ensañaron! Me va acostar, pero no voy a darme por vencido.- al parecer no se había percatado de su presencia. Lo habían dañado.

Papá siempre parecía tener ojos en la espalda, sabía la ubicación de personas aunque no la viera, ni las tuviera cerca. Dejó la pelota a un lado, fue a recoger el lápiz.

- ¿ Te sientes mal? ¿ Llamó al bisa?- dejó el lápiz en la mesa, lo abrazó, lo quería mucho…

Sorprendido, Lind ( para los amigos) Fory (para la familia) correspondió al abrazo de su hijo.

- no te preocupes, Mercedes, ya se me pasará- y efectivamente, dejó de temblar.- no te preocupes.

Su voz era la misma de siempre: tranquilizadora y juguetona a la vez. Voz que la mamá de Becky le decía que " por eso nadie lo tomaba en serio" toda tiesa, autoritaria y fumandose un cigarrillo por enésima vez.

- ¿Qué haces?- Mercedes vio la hoja con innumerables garabatos. No era la letra larga y bonita que él solía hacer.- ¿Escribes a un amigo?

Noto que se tensó, aún así, Mercedes lo miro con sus ojos grandes y profundos. Fory sabía que su hijo iba a insistirle hasta que la respuesta lo satisfaciera. Después de todo, el era igual a su edad.

- Algo así. - le respondió escuetamente.- pero ahora no sirve de nada- la arrugó y la lanzó a la papelera.- vamos afuera, necesito aire.

Se incorporó de la silla, lo alzó y se lo llevó cargando.

Mercedes se mantuvo a su lado, Sentados en la banca de afuera. Era una tarde preciosa en South Blue. Se quedaron hasta que el cielo comenzó a teñirse de violeta y el sol descendía. Cenaron y después le leyó algo para dormir. Se desearon buenas noches, un beso y se apagaron la luces.

Mercedes esperaba impaciente a que toda la casa estuviera a oscuras… cosa que iba a tardar, porque escucho voces. El abuelo y el bisabuelo estaban hablando con su papá, y esas charlas podían durar horas y horas. No supo cuando se le cerraron los ojos. Se sorprendió lo poco que aguantó, tenía que prepararse mejor. Adormilado, bajo de la cama. Con pasos quedos, abrió la puerta, la dejo abierta. Pasito a pasito y con cuidado, bajo la escalera. Esperando que el latido de su corazón no lo delatase comenzó a murmurar: " no me vez" "no me vez" una y otra vez. Tenía que ser precavido. Sabía que el mantra funcionaba porque había podido entrar en lugares sin ser detectado. Esperanzado en que no se le fuera el aliento, fue al escritorio y busco la papelera.

Sonrió al ver que no había sido vaciada, tomó la bola de papel, y sin dejar de recitar subió a su habitación. Cerró con sumo cuidado la puerta. Abrió el cajón de la cómoda, saco una lámpara sorda. Subió a su cama se cubrió con las sábanas prendió la lámpara, Desarrugo el papel y comenzó a leer… no estaba claro, pero logró leer algunas palabras:

" Ha pasado tiempo" "sobrevive" "mutuo" "traición" "día" "loco" "tumba" "dentro" "desesperado" "anteponer" "razón" "dolor" " te amo"...

Aguantó un grito… si, decía "te amo" … ¡Su papá amaba a alguien!

Pero…¿Quien? Podría ser alguien que vivía lejos, que conoció en el extranjero… si no, ya se lo hubiesen presentado. ¿ Qué sería? ¿Mamá o papá? ¿Tendría hijos? ¿Cuántos? ¿Se mudarian de casa? ¡Lo más probable! Siguió analizando… lo demás estaba muy ilegible, hasta que vio "Edo" . Eso era un nombre… y lo había escuchado… ¿Cuando? ¡Cierto!

Una vez el tatarabuelo está usando el teléfono, parecía molestó ( muy molesto) por lo que susurró su mantra invencible para que no lo viera. Dijo algo como:

- pues espero que ese Edo continúe muy lejos de aquí… ¡ Te he dicho que no me lo menciones!... ¡Mis razones son justificadas!... ¡Busca! ¡ Hay más gente en el mundo!... Es que…¿Me lo tenías que mencionar otra vez?

Y así siguió… eso quería decir que su papá estaba enamorado de alguien que no le agradaba al tatarabuelo… pero, el había escuchado ese nombre afuera… ¿o lo había leído?... ¡ Lo había leído! ¡Si! Una vez llendo al centro de la ciudad, la mamá de Becky los había llevado a dar un paseo y de paso comprar el suministro de cigarrillos para toda la familia.. y es que en la casa de Becky todos fumaban: su mamá, su abuela, su abuelo, su tía, su primo ( que ahora era prima) ¡ En fin! Se adentraron a la tienda y ella dijo:

- dónde yo los vea, enanos.

Mientras hablaba con el dependiente, Becky fue a mirar las telas, Mercedes fue a hurgar en donde estaban las semillas, tratába de adivinar de que eran.

- este es cilantro

- este es tómate

- obvio esta es calabaza.

En eso dio un paso atrás y chocó con alguien

- !lo siento!- dijeron al mismo tiempo. Con el que chocó tenía un peinado raro...y se le había caído algo… una carta. Mercedes la recogió. En el sobre venían nombres

Remitente: Edo Sengoku.

Destinatario: Muromashi Sengoku.

Tenía sellos postales de Taiwán.

- vive lejos- se la dio al chico de peinado raro.

- solo fue por un días, pero me escribe siempre que se ausenta.

- te entiendo, mi papá estuvo en Sudamérica, me envió una postal con la foto de las tortugas Galápagos. El llegó primero

En cuanto se bajó del taxi, llegó el cartero.

- ¡ Súper!

Era más alto que el y al parecer unos años más que el. Le cayó bien..

- ¡ Enanos! ¡Vamonos!- escucho esa voz rasposa y mandona.

- tengo que irme..

- adiós.

¿ Sería posible que fuera ese Edo?

En la actualidad, se reprochaba su curiosidad, ya que era la fuente de sus ayes de dolor...

Notas: este capítulo lo tenía perdido! Después de mucho logré localizar el borrador.

¿les suena Von Gikkingen? Es un personaje del estudio Gibbli, tiene 2 películas... Será recurrente capítulos más adelante...

Gracias por las palabras!