One puede es propiedad de Eichiro Oda... yo solo soy un cacahuate...

Utilizó sus personajes, y algunos son inspirados ellos.

FUIMOS ALGO MÁS

Protegidos por un improvisado tejaban (hecho tal vez por pescadores locales), miraban caer la torrencial lluvia de marzo. El olor a tierra mojada impregnaba el ambiente. Sentados en el piso de madera esperaban el momento en que todo terminará para regresar a casa.

- ¿Tienes frío?

- un poco. Esta vez no aviso, nos cayó de imprevisto.- el cielo estaba completamente oscurecido, aunque quiso mostrar fortaleza, comenzó a tiritar pese a traer ropa gruesa..

- tengo pelo, abrázame y sentirás calor.

Haciendo caso al consejo, se acercó a él. Se había quitado la chamarra, lo imitó. De esa manera, se cubrirían mejor con los abrigos por encima formando uno, lo rodeo con sus brazos. Efectivamente, el cuerpo del mink era caliente, eso lo reconfortó.

- oye, Fory ¿Cómo sabes cuándo tienes fiebre?

- Mi nariz estaría reseca, de ser el caso.

- ¿A qué hueles? ¡Siempre estás impregnado de ese aroma!

- ¿ Te molesta?

- ¡Al contrario! Eres como un arreglo floral andante, me preguntó cómo es que no te persiguen las abejas.

- es escencia de gardenia… dicen que nací el día que más florecen.

- ¿Eh? Nacimos el mismo día y el mismo año...

- pero, no a la misma hora…

- todos los de tu familia huelen a flores, eso es algo raro.

- ¿ Eso crees? ¿ Qué me dices del cabello de tu familia?

- ¿Qué con el?

- es estrafalario, enorme, rizado grueso y pegado…- con una mano comenzó a a acariciarlo- ¡Me encanta! ¡Esperó que nunca seas calvo!

- ¡Qué horror! ¡Ya me lo imaginé!

La lluvia y el frío hicieron que un sopor se apoderará de ellos. Cuando menos lo imaginaron, ya estaban tumbados durmiendo juntos y con las manos entrelazadas. El mink se despertó primero, observó a su alrededor, el aguacero continuaba, aunque con menos intensidad. No tenía caso despertar a Edo, volvió a acurrucarse junto a él. Libero una de sus manos, acarició la negra cabellera. Esperaba en un futuro poder continuar a su lado… y despertar día a día de esa forma…

Domingo 1 de noviembre. Viena Austria, 16:30 horas.

Se incorporó sobresaltado… lágrimas corrían por sus mejillas. Por un instante no supo donde estaba… miró el lado vacío de la cama. El corazón se le agitó ¿Por qué lo había revivido? Era uno de sus momentos más felices que había tenido en su vida… ¡ Y no lo consolaba! Por el contrario, acentuaba el dolor que siempre llevaba encima como un maldito lastre.

Tenía 12 años, y ya sabía que lo amaba. Cada vez que lo miraba sentía el flechazo y un sentimiento de alegría lo inundaba todo...¿Por qué le había hecho eso? ¡ Maldición! Todo indicaba que iban a ser muy felices ¿Qué fue lo que falló? ¿Por qué recurrió a esa puta? ¿Qué acaso no pensó que iba a destrozarle el corazón, el alma y todo? ¿Qué ya no le iban a quedar ganas de vivir? Sintió que se Sofocaba… se levantó de la cama y busco el baño.

Una vez adentro, abrió el grifo del lavamanos y comenzó a echarse agua en la cara abundantemente. No quería tener una crisis, no quería volver a temblar. Comenzó a hacer respiraciones profundas, poco a poco se fue tranquilizando. Se miró en el espejo, y no le gustó lo que vió. Sentir autocompasión era una de las cosas que más le repulsaba. Cerró el grifo, ya no había más que hacer.

Recapitulo: la mujerzuela estaba muerta, enfriándose en un lugar anónimo ¡Ojalá nadie la reconociera! Y se quedará para siempre en un oscuro y reducido contenedor de cadáveres para siempre. Por eso la mayoría de las balas las dirigió a su rostro… de haberlo planeado con antelación le hubiera arrancado las huellas dactilares ¡Demonios! Ya no podía hacer nada: la rabia y la desesperación lo habían manejado a su antojo… y no iba a cometer el error de volver ¡ Lo hecho, hecho esta! Tanto tiempo soñando con esos momentos, para que a la hora de la verdad actuará como un novato… las cosas son como son, no como uno sueña que sean.

Y luego Morgan… ¡había tenido que improvisar! No fue fácil descuartizar su enorme y plumífero cadáver a las 7 de la mañana, en un hotel de proporciones pequeñas ¡ Mucho menos deshacerse de todo eso!

Había sido cuidadoso, ni Corisande ni Brook se dieron cuenta de cuando se fue y cuando volvió. En su bolsa de viaje había empacado varios trajes iguales, su infaltable bagaje de herramientas y unos cuantos frascos de formol mezclado con su receta secreta. Escondió sus cosas debajo de la cama

Decidió darse otro baño, se sentía como lady Macbeth: manchado. Temía seguir impregnado del olor a ácido.

En honor a la verdad había sido innecesario liquidar al pajarraco ¡Ja! ¡Ahora vendrían los malditos remordimientos! Dejo que se diluyeran con el agua.

No era difícil deducir donde estarian, lo más seguro es que fueran a ver a Iceberg. Ya una vez seco, se vistió, iría a buscarlos.

No le extrañó ver su abrigo en la sala… lo tomo y busco en el bolsillo interior. Al tocar su pistola, a través de su don, pudo ver qué Corisande la había revisado y darse cuenta que estaba vacía ¡Chica lista! Se merecía un premio por desconfiada. No busco más allá, por lo que no pudo ver sus credenciales de diplomático. En algún momento se los tendría que aclarar. Salió de la habitación, una vez abajo se obligó a comer algo. El estómago lo tenía cerrado por su estado de ánimo exaltado,pero no era momento de desfallecer. Había que salir de la ciudad y pronto.

Bangkok Tailandia, Embajada de Grand Red Line. 22:30 p.m

- ¿Sabes qué hora es? ¿Qué es tan importante que no puedes esperar hasta mañana?

Lady Aretha Crocodrile se tomaba un te de jazmín enfundada en una gruesa bata de dormir verde esmeralda.

Solo por diversión, algunos habitantes de Grand Red Line conservaban los títulos mobiliarios de sus antepasados. De facto no significaban nada, no les daban tierras ni poder. Durante 5 años fueron dominio inglés, después se fueron con la cola entre las patas… su conclusión, de acuerdo con un cronista de la época fue : "gente demasiado impertinente, todo lo cuestionan, todo lo discuten, quieren que todo se lo expliquen, buscan el porque a todo. Demasiado libres de pensamiento, de acción y de costumbre. No sé amoldan a la etiqueta, debaten si una ley les parece injusta, no es entienden de estratos ni clases sociales, ni divisiones raciales. Todos se mezclan con todos. Se burlan del decoro inglés… son bárbaros y desean seguir siéndolo… ¡No tienen remedio! ¡Dios los ampare! El colmo es que creen en un Dios que no los castiga y que los ama."

La embajadora busco en vano su mechero para encender un habano. Edo se aclaro la garganta.

- vengo a pedirte un permiso extraordinario. Necesito ausentarme de mis funciones por un periodo de tiempo.

Se sorprendió. ¿Edo Sengoku pidiendo un permiso? ¿En qué mundo paralelo pasaba eso?

- ¿Con que motivo?- le aguijoneo la curiosidad.

- Personal.

¿Había oído bien? O ella estaba aún dormida o a Sengoku ya le estaban pasando factura los climas tropicales… a no ser que…

- ¿ Lo hallaste? - boto a un lado su anhelado habano.

Afirmó con la cabeza. Esbozo una triste sonrisa.

- ¿Donde esta ese tipejo por el que tanto has llorado? Es decir… Lindbergh.

- En París.

- ¿ En París?- exhaló aire incrédula- Misogard está allá ¿ Por qué no te mando un aviso? ¿ O es que se traspapeló? ¿Alguna llamada no atendida…?

- Nada de eso Aretha. Estoy decepcionado y confundido- sin querer el tono de su voz se volvió áspero- el sabe muy bien- remarcó bien las palabras- lo que Ford Lindbergh significa para mí… por eso es que te pido me permitas ir a Francia y aclarar de una vez por todas si puedo continuar viviendo con este resquemor en mi alma o continuar amando y ser libre definitivamente.- agachó la cabeza, los ojos se le habían anegado de agua, y dónde algo se avergonzaba era que lo vieran llorar. Muchísimo menos, dejar expuesto sus sentimientos más íntimos.

- ¡Ay hombre!- la embajadora fingió no darse cuenta de la aflicción de Sengoku. Se levantó de la silla y le palmeó los hombros- de buena gana te diría que te marcharas ahora mismo a arrancarle el pellejo a ese mink de mierda y hacerlo tapete. Pero recuerda que el día 5 tenemos reunión con el rey de Tailandia, el embajador americano estará también presente, por lo que necesito a todo mi equipo.

- estoy consciente de mis obligaciones…

- después de la reunión te permitiré ir y no te daré restricciones ¿Qué dices?

- Es más de lo que puedo pedir… ¡ Te lo agradezco tanto!

- ¡Nada! Antes de cualquier cosa, somos amigos.

- Me disculpó por mi petición fuera de tiempo. Buenas noches y gracias de nuevo.

- Buenas noches.

Haciendo una reverencia al estilo oriental, Sengoku se retiró de las habitaciones de Lady Crocodrile.

Ella esperó unos momentos, abrió su caja de habanos, tomo otro y lo encendió con su mechero, que siempre había estado frente a ella.

Tomo el teléfono y comenzó a marcar los números en el disco.

Esperó el tono que le indicaba que la llamada estaba enviándose a su destino.

Del otro lado alguien descolgó.

- Pásame a Pedro de inmediato- ordenó.

No tardó mucho en que el solicitado respondiera.

- ¿Como es que sabes dónde encontrarme?

- no estoy en este puesto por nada, además los conozco demasiado bien, ya deberías saberlo ¡Al grano! Mañana a primera hora subirás a un avión y te irás a París.

- ¿ Es por lo de Sengoku?

- ¡Exactamente! Quiero que vigiles a Lindbergh, que no se te vaya a ir. Sería una desgracia que Edo fuera a su encuentro y resulte que volvió a esfumarse. De paso debo saber en qué pasos anda Misogard, desde hace meses que no tenemos comunicación.

- el mismo tiempo que Lindbergh tiene el puesto diplomático.

- Hmmm! Ya has estado investigando.

- Me conoces ¿No?

- entonces sabes que es lo que espero de ti. Vamos a darle carpetazo a los actos de escapismo de esa escurridiza bola de pelos. Sin ofender, claro.

- ¡Descuida! Cumpliré tus órdenes al pie de la letra, y daré un extra solo por fastidiar.

- cuento con ello. Cuídate.

- igualmente.

Colgaron al mismo tiempo.

Lady Crocodrile aspiro suavemente, exhaló humo formando pequeñas espirales.

- Esperó que no sea lo que estoy pensando, Misogard - hablo para si- tu vida dependerá de lo que se averigüe ¡Ay de ti sí mis sospechas son ciertas! ¡Ay de ti sí me cambiaste por Lindbergh!

Nota: espero lo estén disfrutando.