ONE PIECE ES PROPIEDAD DE EICHIRO ODA
Callejón en la parte trasera del Instituto Joy D Boy. 9:25 a.m.
- ¡Oye! No es para que te pongas así!- trato de huir, pero estaba acorralado por la valla de madera. El callejón era muy estrecho y, para colmo había demasiada gente estorbando en el camino por dónde pensaba huir. Las piernas le flaquearon- ¡Solo fue un besito! ¡Nada más! ¡Te lo juro!
Cómo si fuese una pesadilla, vio como el puño de Sengoku se acercaba a su cara dispuesto a despedazarle los dientes.
MOMENTOS ANTES
El tiro estaba cantado…
Douglas y Jesús atiborraban de consejos a Rob de como podía enfrentarse a Sengoku. Después de todo, aquel era el campeón de Judo, no solo de la escuela, de la región… a nivel nacional... inclusive en el extranjero se le reconocía…
- ¡No estoy manco!- respondió el. Aunque les agradeció su preocupación.
Por si lo habían olvidado, el también se destacaba como un luchador cuerpo a cuerpo. Además, en el área de boxeo el también era una promesa olímpica.
Con ayuda de sus amigos comenzó a calentar, porque sabía que no se las iba a ver muy fácil contra alguien que se notaba celoso y sumamente molesto… un "plus" nada favorecedor.
Sin que se dieran cuenta Marcy se alejo de ellos.. Se dirigió al único lugar donde podría encontrar a Lind a esas horas: la biblioteca de la sección de biología ¿Quién más podría parar está locura?
Esta se ubicaba en el tercer edificio. Arriba de los laboratorios de química. El lugar más solo de todos, más en la temporada de inicio de exámenes finales. Había sido un lugar donde las parejas podían ir clandestinamente, pero desde que Lind había "invadido" ya nadie se paraba por ahí. Había libros muy viejos, inclusive se mencionaba que allí estaba una copia de la obra de Versalio (¡Sabrá Dios quien seria!) De Humanis Corporis Fabrica un manual de anatomía antiquísimo… o eso se decía...lo cierto era, que Lind se la pasaba ahí ya que se aburría mortalmente en clases. No tenía más que 6 meses en el instituto y era el terror de los profesores. Nadie le cuestionaba que no se parará en las aulas, solo era requerido para los exámenes...y ni eso. De ser posible ni verlo. Lo cierto es que a nadie agradaba ese pequeñajo irrespetuoso, sarcástico y pedante sacado seguramente del mismísimo Averno y emparentado con Satán.
En el transcurso de su recorrido pudo observar grupitos hablando en voz baja, riéndose en el mismo tono… lo cual, su instinto le dijo que era muy sospechoso, ya que señalaban el lugar donde la pelea se realizaría. Cómo no queriendo se acercó hacía uno de ellos.
- ¡Va a ser la madre de todas las peleas que se han realizado en este instituto!- exclamó de pronto alguien con excitación.
- Eres un exagerado, Kozuki.- le respondió una ecuánime Aretha sacudiendo su largo y liso cabello negro.- siempre hay peleas en ese callejón y tú haces el mismo comentario. No se porque se denigran a ese bárbaro ritual solo porque un par de estúpidos quieren tener la absoluta razón en quien sabe que ridícula situación.
- ¿Eh? ¿Quiere decir que no sabes porque Sengoku y Lucci van a golpearse?
Aretha no respondió, solo dio un suspiro de enfado y cruzo los brazos.
Fue entonces que Kozuki se dirigió al que tenía al lado.
- Kankuro, ilumina a mi lady por favor.
- ¡Kakaka!- se rió el chico de cabello de color escandaloso y fama de mal dibujante. Pero, de repente se puso serio, se aclaró la garganta y se ajusto los lentes como si fuese a dictar una cátedra.
- No se si recordarán, pero como por el mes de mayo se produjo un altercado entre Sengoku y alguien que desconociamos, un mink para ser más específicos. Una discusión de índole personal que nos hizo informarnos que eran vecinos en South Blue y habían llevado una relación muy estrecha. Por lo menos, así lo consideraba la parte afelpada. Pero el lado humano lo negó, tiempo atrás ante otra oriunda de South Blue. Lo cual llevo a qué la relación se resquebrajase y el vínculo entre ellos se rompiese, así lo dio a entender la parte afelpada. La parte humana se arrepintió de su acción, pero ya era demasiado tarde, ya que la parte afelpada tiene nuevos amigos y, al parecer una relación más estrecha… la parte humana…
- ¡Ya entendí!- se exaspero Aretha- en pocas palabras no son más que tontos celos y por ese motivo van a romperse el hocico.
- ¡Bingo!- respondieron a su alrededor tratando de que sus risas no sonarán escandalosas. Si los maestros los veían sospechosos lo más seguro es que pensaran que algo ocultaban. De ser asi, la pelea no se realizaría.
Marcy no podía creerlo ¡Ellos sabían de la discusión! ¿Cómo? La respuesta más obvia era que Fujitora les había dicho. Iban en el club de Kendo y acudían al mismo Dojo en su ciudad natal. Lo cual la decepcionó ya que tenía al descendiente de samurai en muy buen concepto. Interiormente se arrepintió de haber aceptado todas sus invitaciones: ir al cine, eventos escolares y compartir el almuerzo juntos…¡Hasta rosas le había traído sin que hubiera un motivo especial para ello! "- las cosas bellas deben de estar juntas" había dicho en aquella ocasión... había soportado las burlas de Jesús porque realmente Fujitora le gustaba… aún no se habían besado, pero se habían tomado de las manos por largos trayectos… siendo sincera ¿Por qué se enojaba con él? Es normal compartir con sus amigos las cosas que te suceden. Tal vez fue a otro quien se le fue la boca y las cosas llegaron a oídos de Sengoku de forma distorsionada… ¡Ni hablar! ¡Estaba perdiendo el tiempo! Rogó al cielo que Lind se encontrará en la biblioteca.
ALGO LEJOS DE AHÍ
No fue tan difícil a como se lo imaginó. ¡Vendio la película cual si fuese golosinas! Tardo más en proyectar mentalmente un proceso intrincado de negociación de mercancía clandestina, a que la cinta desapareciese de sus manos dándole a cambio el dinero de la primera oferta que puso sobre la mesa.
¡Había valido la pena prestar atención a los diálogos de aquel mafioso ruso! (Ahora era todo un distribuidor de stag films) esas conversaciones le había hecho más llevadero el dolor de haber pasado una operación larguísima de extracción de quistes cancerosos hubicados en su piutitaria… en aquellos momentos no pensó en sobrevivir… deseaba con todas sus ganas que llegara el momento en que por fin supiera que era sentirse bien.
¡Y así fue! Los últimos chequeos no mostraban ya signos de que él mal regresase. No había dolor ni mareos, estaba viviendo su adolescencia como cualquier otro chico… no se podía decir que normal, porque nada en la familia Lindbergh lo era, pero al menos tenía una rutina que le divertía y amigos… y pese a eso se sentía insatisfecho... porque esa sensación de vacío que lo invadía volviendolo melancólico e irasible tenía nombre, apellido y forma definida: Edo Sengoku.
A veces de sorprendía a si mismo maldiciendose por ser tan orgulloso y no darle la oportunidad a Edo de hablar y retomar su amistad. Pero, por otro lado, pensaba que no estaba errada la desición que había tomado ¿Que tal si la enfermedad volvía? No quería su compañía por lastima. Quería ser amado de manera natural. Fue por eso que nunca le menciono el verdadero motivo por el que fue a Rusia. Todas las probabilidades estaban inclinadas a qué el quedaría en la plancha de operaciones. No quería causarle pena alguna a Edo…. ¡Mejor así! Cada quien por su lado, viviendo de acuerdo a sus expectativas y metas.
Cuando fue obligado a ir al instituto, se alegro de saber que Edo vivía una vida normal y que su ausencia no hacía mella en su existencia. Para el no fue ni un problema pasar desapercibido, no había margen de error: con su habilidad para ubicarlo podía evadirlo fácilmente. O eso era lo que creía…¿En qué momento le falló la intuición? ¿Cuando fue que bajo la guardia? Solo iban a ser pocos meses… Edo lo encontró y exigió hablar con el, no le quedó de otra que recurrir a la infame conversación que tuvo con la chica Portgas para alejarlo. De la cual no fue testigo ( mintió descaradamente) sino quien estuvo presente fue Georgette. Ella le relató por carta cada detalle de esa conversación, agregando que Edo "solo hablaba por hablar. Cómo queriendo que esa chica se alejara de el. Cómo si quisiera que la relación que ambos tenían quedará solo entre ellos. Por lo que le daba evasivas y daba a entender que eran simples conocidos viviendo en casas contiguas y nada más"
Conocía a Edo: no le gustaba dar detalles sobre si mismo. Y la chica Portgas era muy "comunicativa". Se habría imaginado que de comentar algo, esas palabras se irían diluyendo, armando una nueva versión de los hechos… en South Blue todos se conocen, pero no significa que cada detalle de tu existencia deba de andar rodando de boca en boca.
Bueno, ya todo eso estaba en el finiquitado. Por andar dándole vueltas a un asunto ya definido, se le habían pasado dos tranvías ¿Que horas eran? El edificio del ayuntamiento le dio la respuesta: cuarto para las 9:00 a.m.(8:45) ¿Y si dejaba pasar el tercero? Después de todo era otro día sin tener algo que hacer además de dormir sendas siestas en la biblioteca de biología.
Instituto Joy D Boy. Sala de maestros.
- se siente la electricidad en el aire.
- ¿Habrá una pelea en el callejón?
- si, al parecer será a las 9:00. Se ya visto alumnos dispersarse discretamente hacía allá.
Es una tradición: cuando no puedes resolver algo con palabras se recurre al último recurso para dejar las cosas bien claras. Así ha sido siempre desde que se fundó este instituto. Existe el código (no escrito) de honor de guardar el secreto y no delatar a tus compañeros. Y esta generación lo ha hecho bien. Hasta ahora se supone que nosotros no sabemos nada y que los de último año actúan normalmente.
- Quedan 10 minutos…¿Que tal si vamos al gimnasio? Desde el techo se mira perfectamente. Si llevamos binoculares no nos perderemos ni un detalle.
Club de fotografía.
Rob estaba preparado y se sentía con confianza. Sengoku podía meterse toda su fama por dónde le cupiera, el no iba a dejarse ganar.
En eso escucho que la puerta se abrió y no eran ni uno de sus amigos, sino Dolpho Capone. Que al igual que el era miembro de la comunidad de descendientes de Italianos. De espesa cabellera negra, corta estatura y fachada de mafioso siciliano, sonrió exhibiendo sus grandes dientes.
- ¡Rob! ¡Mi hermano! Veo que estás ya mentalizado, se te ve en la mirada que heredaste de tu abuelita leoparda.
- Lo estoy- respondió Rob tratando de no mostrar alguna emoción.
- entre nosotros debemos apoyarnos ¿Cierto?
Rob le contesto con un gesto de entenderlo.
- por lo que he venido a ofrecerte una coartada.
¿La coartada? ¡Ni siquiera había pensado en ello! Se supone que para disimular que tuvieron una pelea, los que estaban involucrados fingían que habían tenido un accidente. Era fácil pues eran de último año: tenían la libertad de salir y entrar del instituto durante el período de exámenes, y cualquier cosa podría pasar lejos de ahí.
- ¿Que se te ocurrió?- a Lucci lo aguijoneaba la curiosidad.
- decidiste hacer un deportivo recorrido por la vereda del río. En eso un camión de carga salió de la nada a una velocidad impresionante. Lo que te obligó a lanzarte al lado de la vereda, rodando y causando dos que tres ( o los que sean) golpes ¿Que tal?
- Simple, sencillo y no carece de lógica- A Rob le gustó la idea.
- ¿Verdad que si?- Capone estaba satisfecho- Si no los convence agregaremos más florituras y descripciones de camiones de carga que conocemos- y es que su familia tenía un taller de mecánica muy popular por aquel entonces.
En eso llegaron sus amigos. Cómo siempre Douglas muy silencioso y Jesús muy elocuente.
- Vomonos, Rob, no vaya a decir Sengoku que te tardaste porque te dio miedo- le dijo Burguess.
- Vamos… ¿Alguien ha visto a Marcy?
- A mi también me extraño que no estuviera con nosotros- dijo Douglas de repente- pero la vieron acercarse a diferentes grupos de condisipulos. Lo que me da a pensar que estaba vigilando que el chisme no extendiera a oídos de los profesores. De los contrario ya estaría aquí avisándonos si hemos sido delatados.
- Tienes razón…
Si más, se dirigieron al punto de encuentro.
Biblioteca de biología. Tercer edificio. 8:50 a.m.
- ¿Dónde se habrá metido esa bola de pelos?
De la desesperación, lo único que se le ocurría era dar vueltas alrededor de las mesas siempre desiertas, chocando con las sillas vacias. Tal vez llegase en cualquier momento… pero, el reloj inmisericordemente le mostraba que el tiempo se había agotado ¡apenas le iba a dar tiempo de llegar! Por fortuna, había un pizarrón y unos cuantos gises desparramados a lo largo de la cuneta. Escribió a toda prisa, con letras enormes el aviso. Los trazos eran irregulares por su nerviosismo, pero como Lind podía leer sánscrito, igual podía entender lo que había plasmado ¡No había tiempo de humorismo!¡Era hora de correr!
Salió a toda velocidad, cuidando no resbalar por las escaleras de madera que resonaban estrepitosamente bajo sus zapatos. No pudo evitar pensar, que por la falta de mantenimiento, un día se romperían y causarían un problema…
9:00 a.m. Callejón trasero del Instituto Joy D Boy.
Llegaron al mismo tiempo. Desde las miradas que se echaban se adivinaba que el asunto iba a ser muy intenso. Ni siquiera la llegada precipitada de Marcy rompió la atmósfera sofocante que el ambiente manaba.
- ¿Dónde estabas?- mascullo Douglas.
- Cosas de mujeres- le respondió ella resoplando.
¡Solucionado! Sabía que le harían un interrogatorio. Utilizar esa frase los mantenía callados.
No tenían porque echarle algo en cara. La pelea apenas iba a comenzar.
Y al parecer, Dolpho Capone se había autonombrado el referí. Se puso en medio de los contendientes
- Señores, es simple: se vale todo tipo de golpes y técnicas de combate que se sepa ¡Nada artilugios extra! si caen al piso, se prohíbe echar al oponente tierra en los ojos o utilizar piedras u otro objeto del suelo. Si al verse perdiendo, huyen, deberán llevar a la graduación un cartel que diga " soy cobarde", ustedes y cualquiera que los ayude a huir.
Los que fungen como público deberán estar al pendiente de que nadie de otro grado escolar ronde por aquí. Darán aviso si un maestro se acerca o cualquier movimiento sospechoso. Si somos atrapados "in fragantti" se priorizara la integridad de los contendientes, su equipo de apoyo lo sacara de aquí sano y salvo. Saben que la traición a este código se paga caro ¿Alguna duda?
Absoluto silencio… unos cuantos "si" se dejaron oir, pero nadie prestó atención.
Acto seguido, tanto Rob como Sengoku procedieron a quitarse los relojes, joyería, las corbatas y los chalecos. Vaciaron sus bolsillos delante de todos. Les revisaron el calzado y los calcetines para demostrar que no guardaban algo ahí.
Pasado el protocolo, se ordenó silencio con un gesto. Dolpho Capone se quitó de en medio saltando la valla de madera y exclamó:
- ¡Empiecen!
Nunca habían visto el chocar de dos puños con tanta intensidad.
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Versalio es en realidad Andrés Vesalio. Un anatomista muy importante en el siglo XVI. Marcy confundió el nombre ya sea por nervios o porque no le interesa.
Stag films es la forma en que llamaban a las primeras películas pornográficas.
Agradezco a Takka por sus comentarios a lo largo de este año. Me has animado mucho. También le agradezco a todos aquellos que leen en silencio. Gracias por su tiempo y por pasarse por aquí.
Gracias por leer. Gracias de corazón.
