One piece es propiedad de Eichiro Oda.

El sonido de los silbatos los puso en guardia: era tiempo de esconderse o de sacar tus mejores dotes de actor para disimular que " aquí no está pasando nada".

Aún tenía sujeto a Cringer del cuello cuando Smoker lo jaloneo del brazo que tenía libre:

- ¡Déjalo! ¡Es hora de que te marches! ¡Vamos! ¡No pierdas tiempo!

Sengoku volvió a la realidad; escuchó los silbatos, que aún estaban dando la señal de alarma; observó que la mayoría ya había puesto pies en polvorosa; se dio cuenta que Fory ya no estaba...

Adivinando el pensamiento de su amigo ( que volteó hacia donde el mink se ubicaba por última vez) Smoker lo levantó usando todas sus fuerzas.

- ¡Despabila!- gritó- él ya se fue con sus otros amigos... ¡ Mejor dicho! Jesús se lo llevó cargando como bulto de...

- ¡No le digas bulto!- señaló Sengoku.

- ¡Mira...! Luego lo discutimos ...

- ¡Ay Smoker! ¡Fracasas en tu misión de salvamento!- gritó Pedro mientras arrastraba a Sengoku hasta el otro extremo del callejón, donde trepando un pequeño muro podían acceder a la calle, fuera del instituto. Ambos desaparecieron prontamente de la vista del peliblanco.

Smoker sonrió rascándose la cabeza.

- estás enamorado hasta la médula de esa recalcitrante bola de pelos- masculló divertido mientras buscaba en sus bolsillos algún otro palillo inexistente que mascar. Su búsqueda fue infructuosa. Se disponía a saltar la valla cuando una voz conocidísima lo detuvo:

- ¿A dónde vas? ¿Piensas dejarlo ahí tirado?

- Gina...- exhaló aire mirándola lacónico y cruzando los brazos - ¿Crees que el rayas se merece que lo salvemos?

- Gina está consciente de que las acusaciones que hizo el amigo de Edo no fueron hechas nada más porque si... Cringer es capaz de eso y más... Pero no podemos dejarlo aquí... Cringer ha ayudado mucho a Gina, así que hazlo por Gina... Porque...A Gina si ayudarías...¿Verdad?

Esta vez el suspiro fue más largo, pero tenía razón: por ella si haría cualquier cosa ¡Lo que fuera! Además, este día tenía su cabello recogido, la hacia ver más bonita... Sobre todo observándolo con esos ojos entre enfadados y suplicantes...anuando sus delicadas manos crispadas ante la expectativa de su respuesta.

- ¡ Lo que sea por Gina! - dijo mientras cargaba con el corpachon del tigre, a quien dejó caer pesadamente mientras cruzaban la valla de madera, para luego volver a levantarlo - pero, tampoco me pidas que lo trate delicadamente. ... ¡Oye! Podemos decir que se desmayó y nosotros lo recogimos... Así será de utilidad.

- ¿Crees que funcione?

- pongámoslo a prueba o nos jodemos en el intento.

Y es que a lo lejos se observaba que parte del personal docente iba hacia su dirección.

EN OTRO LADO

- ¡Ya dejen de mirarme con esos ojos de cachorro maltratado!- les suplico Rob Lucci a sus amigos, recostado en una de las mesas de la biblioteca de biología, mientras Lindbergh le curaba las heridas- ¡ Ni que me hubiese arrollado un tren!

- ¡No mijo! - expresó Jesús- ¡Bueno!... Casi parecido... La verdad: ¡No veo la diferencia! ¿o ustedes que opinan?

Marcy y Douglas asintieron compugidos dándole la razón al moreno, cuando los miro pidiéndoles su opinión.

- Chuy... No seas exagerado… asustas a la gente...¿Tu que opinas, gato? ¿Se ve tan mal?

Lind no podía mirarlo a la cara. Después de todo había sido su culpa ( directa o indirectamente) ¡Nunca ha la visto a Edo tan furioso! ¡Carajo! ¡Y era todo su culpa!¿ Que tal si salía perjudicado de forma irremediable?

- ¡Hey! ¡Escupe tu lengua! - Lucci lo saco de sus pensamientos- responde: ¿Tan mal está?

- ¿La verdad?- respondió Lind- Jesús- el aludido se sorprendió de que se dirigiera a el- sujetalo de la parte superior, por favor.

- ¿Cómo?- no entendía de que iba la cosa. Y es que Lind estába demasiado serio.

- inmovilizalo de los hombros para bajo. Marcy, sujeta su cara con firmeza, que no se mueva para nada… Douglas… sujetale las piernas por si las dudas.

- ¡Oye! ¿Que me…?- no pudo seguir hablando: Lind tenía hilo y aguja … sus manos estaban enguantadas… ¡Bueno! Siempre las tenía enguantadas… pero le dio miedo ver qué no era tela...

- Disculpame Rob. No cuento con anestesia para este procedimiento. Te lo compensaré más adelante.

- ¡No! ¡No! ¡No!¡ Espera!

- ¡Agarrenlo!- acto seguido, se puso una mascarilla médica. Los demás lo obedecieron.

- ¡ Al menos dime el porque!- apenas un hilo de voz le salió al sentirse sin libertad de movimiento.

- La herida de tu ceja esta muy abierta. Necesita sutura de inmediato. Cierra los ojos y piensa en campos verdes y cielos azules…. No hagas gestos o esa área no te quedará igual.

Escucho su voz muy lejana. Cerró los ojos y sintió que aplicaba un líquido en la herida ¡ La maldita cosa ardía! El metal se introdujo en su carne herida ¡No podía ni gritar! Algo se le atoró en la garganta…. Pensar en algo agradable ¡Imposible con el dolor que estaba sintiendo!

Aún así, pensó en las visitas que cada fin de semana hacían a su abuelita leopardo que vivía en las afueras de New World: Una casa estilo inglés, parecido a un Cottage. Por dentro era de color claro, aún así se sentía calidez. Siempre olía a tomate y especias, y es que ella tenía por costumbre ofrecer un plato de espaguetis a cualquiera que pasará a visitarla. Con albóndigas y albaca era su favorita y ella siempre la tenía lista.

Pulcra y bien vestida, ni una arruga en su ropas. Pese a su edad se arreglaba esmeradamente y siempre usaba tacones. Alegaba que no era bonita por naturaleza, así que tenía que estar elegante y presentable, por eso parecía recién salida de la peluquería: su pelaje era brillante y sus dientes puntiagudos blanquisimos. Ella le enseño que la cosmetologia no era exclusiva del ámbito femenino. Y oler bien era obligatorio en todos los géneros. Que apestar siempre a sudor rancio, tener un aspecto desaliñado, sucio y hosco no era sinónimo de masculinidad humana. Así desde pequeño, a él y a sus primos les infundió a bañarse en esencias, cuidar su manicura, a utilizar mascarillas base de talco para tener una piel lisa. Cuando los varones entraron en la adolescencia les aconsejo que se empezarán a untar aceite de bergamota en la base del mentón para que les creciera barba adecuadamente.

Su madre le decía que su abuela debio haber nacido en año bisiesto, ya que distaba de ser la típica suegra italiana: entrometida y dramática. Tenía sus opiniones, pero se las reservaba si sabía que expresandolas le haría daño a alguien. De hecho se llevaron bien desde el principio." La signora Lucci" era querida por todos sus conocidos.

Ella y el abuelo tuvieron que dejar Italia, ya que los matrimonios entre minks y humanos eran considerados una aberración ¡Amén de estar prohibidos! y los hijos que nacieran de su unión no serían bien recibidos. Cargarían con un estigma el resto de su vida… y eso no era lo que deseaban para su futura descendencia.

- éramos como Romeo y Julieta…- les confeso cierta vez- pero, más inteligentes y con éxito en la fuga: mis padres ya me habían comprometido con el hijo de unos amigos que tenían en Nápoles, de nuestra misma especie y con una reputación patricia despampanante… pero, mi corazón ya tenía dueño: Carlo Lucci, podría decirse que fue lo peor y lo mejor que me ha pasado en la vida. Lo peor porque deje todo atrás: padre, madre, hermanos y una hermosa tierra… aún extraño el olor a Pino y los olivares… pero fue lo mejor porque me dio todo lo que no imaginé tener alguna vez: estar con la persona realmente amaba, bendiciones hechas hijos y sobre todo LIBERTAD. Mi tierra es hermosa, pero no podía andar donde yo quisiera, fuera de nuestro hogar todo era rechazo e infelicidad… y aquí yo soy feliz…. Perdí… pero también gané… ¡Que contradicción!

La imagen de su abuela sonriendo se difumino poco a poco… Sintió fría la piel de la cara… era bolsas de hielo… ¿Hielo?

Se incorporó con la garganta reseca. Se sentía entumido: todos los músculos de su ser le pesaban.

- Denme agua, por favor…- no abrió los ojos, había un sabor metálico en su lengua.

- ¡Vaya!

- ¡Despertó!

- abre los ojos, Rob.

Escucho sus voces nítidas, al abrir sus ojos, tenía frente así un vaso de agua. Apresuradamente lo tomo y absorbió hasta que no quedó nada de líquido en el contenedor.

- ¡Esta fría!- exclamó sintiéndose aliviado.

Cosa que de inmediato le extraño, ya que era pleno julio. Por las ventanas observó el sol a plenitud. A estas horas el calor era brutal. Si hubieran salido a buscar el sólido congelado en el comedor estudiantil, al menor contacto con el exterior ya se hubiera derretido en agua.

- ¿ De dónde consiguieron el hielo?- cuestionó aún aturdido. El que tenía la bolsa aún estaba en condiciones óptimas.

- lo sacamos de la nevera- contesto Douglas entretenido jugando solitario con una baraja ya desvencijada.

- ¿Cuál nevera?

- la que está allá- le enseño el aparato en cuestión, el cual se hubicaba en uno de los rincones.

- ¿Desde cuándo hay una nevera aquí…? ¡Momento! ¿Desde cuándo la biblioteca tiene electricidad?- volteó hacia arriba y vió que el viejo abanico de aspas funcionaba girando a todo lo que daba.

- Desde que impunemente me apodere de este lugar.- Lind le puso las bolsas de hielo en la cara nuevamente- mantenlas un rato ahí, por lo menos hasta que vengan por nosotros. Tendrán que hacerte una revisión más a fondo.

- ¿Quien vendrá por nosotros?

- Mi papá… es médico por si se te olvida.

- ¡Ah! Por eso sabes saturar… ¿Y como lo llamaste?

- Por el teléfono- señaló una mesa que fungia de escritorio

- Ahora ya nada me sorprende- quiso tocarse el costuron que sentía en la ceja, pero se resistió.- oye ¿No que no tenías anestesia? Me dormí como si nada y apenas si sentí el primer pinchazo.

- No tengo, Rob, te desmayaste.

- ¡ En serio!- experimentó una profunda vergüenza.

- Gritastes horrible- entró en la conversación Marcy, sentada hojeando uno de los libros de múltiples laminas- fue tan estruendoso, que pensamos que ya te habías ido "para el otro lado".

- ¡Chispas! Les juró que no sentí que hiciera eso. Lo que si siento es mucho cansancio.

- Es normal, tu cuerpo recibió mucho castigo… lo que me lleva a decirte que lamentó mucho lo acaecido.. . - Lind hizo una genuflexión de disculpa ante su amigo.

- ¿Lo dices por Sengoku? ¡Descuida! Ese y yo teníamos pique desde el 5to grado ¿Nunca te habló de mi?

- era muy vago en sus definiciones sobre sus condisipulos. Cuando volvía a South Blue no hablaba mucho sobre lo que le sucedía en el instituto.

- una vez, en un concurso de conocimiento, me ganó porque me equivoqué en una sola pregunta…. Me dijo que debía prestar más atención, que mi intento de llegar a la excelencia era muy mediocre… y eso me enfureció… desde entonces competimos por ver quién es el mejor…. Así que esto iba a pasar un día de estos…

- No lo creo, Rob.

- ¿Por qué lo dices?

- Edo práctica Judo, casi desde que empezó a dar sus primeros pasos. Es una disciplina, aunque de origen marcial, que promueve la no violencia. Actuar de la forma que lo hizo está en contra de sus creencias: NO ENZARZARSE EN DISPUTAS, NI CAER EN EL JUEGO DE LOS PROVOCADORES... Tuvo que haber un detonante externo … y ese soy yo…. Estando cerca le hago un inmenso daño ¿Que tan lejos tendré que marcharme para que viva en paz?

- ¡Uuuh! Te preocupas mucho por el ¿Tanto lo quieres? - dijo medio burlándose Jesús, quien hasta ese momento, se había mantenido callado. Marcy lo miro con reproche, pero Jesús se hizo el desentendido.

- Lo quiero. Nunca he tenido duda sobre ello.- eso los dejo boquiabiertos- la ausencia de Edo del instituto no solo se debe a mi… el día 4 murió Jigoro Kano, y el acudió a sus funerales en Japón. Allá debió ver a su bisabuelo, y supongo que su encuentro no fue de lo más cordial.

-¿Por qué lo dices?- se lo intrigó Douglas.

- El señor detesta Grand Red Line… y muchísimo más cuando su nieta no se casó con quién él le había señalado. Supongo que guardaba la esperanza de que Edo reivindicase la senda de su clan…. Pero él regreso, significa que no le hizo caso.

El año pasado, Edo y yo fuimos testigos de primera línea de la barbarie que las tropas japonesas hicieron en Nankin. Aunque si no hubiese sido por la intervención de ese señor no hubiésemos salido vivos… ¡De hecho yo tuve que salir escondido en una bolsa de viaje! El señor estaba dispuesto a dejarme sacrificar para saciar los instintos asesinos de su tropa.

Y eso Edo nunca se lo ha perdonado...

- ¡FORY! - se escuchó de improviso- ¡Se que estás ahí! ¡Sal! ¡Quiero hablar contigo!

Los cuatro se asomaron discretamente por una ventana. Lind accionó una cuerda que sostenía afuera una estructura con espejos, la inclino un poco y pudieron ver a Edo con compañía. Estaban en la segunda planta, como indecisos para subir la escalera.

- ¿Cómo supieron que estabas aquí?- murmuró Marcy.

- ¡Fácil!- contesto Douglas- fue el chismoso de Pedro y el chismoso de Misogard ¿Quien más? Ahí están… y de paso el infaltable Smoker.

- ¡Zehahaha! No creí que Washimi también le interesará el chisme. Reconocería esas plumas donde quiera.

- ¡FORY! ¡Sal ya!- volvió a gritarle.

Lindbergh suspiró… cuando lo abandono su madre, supo que no era necesario para nadie. Cuando nació su hermano supo que su padre tendría un verdadero heredero. Sakis nació en perfectas condiciones, rollizo y con pulmones resistentes. Hasta ahora ni una enfermedad lo había aquejado, crecía fuerte y sano… Edo tampoco no lo necesitaba… tenía una vida perfecta sin él ¿Por qué insistía? ¿Sería mejor aclararlo de una vez?

MIENTRAS TANTO AFUERA.

- Edo Sengoku. Ni se te ocurra subir- le advertía Washimi- Esas escaleras no se ven muy confiables. Tendremos que reportarlas como en peligro de derrumbarse en cualquier momento.

- ¿Y como es que esos no hicieron caso al letrero que está al lado?- señaló Smoker.

Efectivamente, había un letrero que decía: ¡PELIGRO! ¡NO SUBA!

-¡ Caramba! Está mañana no estaba ahí ¡En fin! Ya sabemos que a Marcy y compañía se vuelan las reglas como si fuese una barda .- contesto la plumifera.

Smoker se rió.

- ¿Que es tan chistoso?- reprochó Washimi.

- Nada… es que… se oye chistoso viniendo de ti… a todo esto ¿Ya descubrieron al soplón?

- No esperes que de la noche a la mañana tengamos algún indicio.- Washimi desdobló el papel que traía en la mano. En el se daba el nombre de los contendientes a pelearse en el callejón trasero del instituto.

Misogard acercó a ellos y por encima del hombro de ella vio el papel delator.

- ¡No puede ser! - dijo de pronto

- ¿Que no puede ser?- exclamaron Smoker y Washimi al mismo tiempo.

Misogard saco el papel que Sengoku había desechado.

- vean. Díganme si no es la misma letra.- se los puso a la vista.

Smoker tomo ambos papeles. Los puso frente de sus ojos y los analizo por unos minutos.

- ¡Tienes toda la asquerosa razón! ¡Hasta el mismo tipo de papel! ¡La misma tinta roja! La forma de hacer las curvaturas, los puntos en las "i"… el principio de las "s"...¡Es la misma persona!

- ¡Caray! ¡Que habilidad tienes!- se sorprendió Washimi- Quiere decir que provocó la pelea y luego la denunció. Un auténtico agente del caos.

Lejos de la conversación, Sengoku estaba decidido:

- ¿No vienes? ¡voy por ti!- avanzo cuidadosamente, los peldaños se movían escurridizos ante su peso.

Pedro no podía creer la osadía de su amigo:

-¡Madres! - gritó al ver cómo se le hundió el pie en uno-¡ esto es suicida!

Cuando recorrió el trayecto, a una vez arriba, Sengoku dio sendos pisotones a la madera, lo cual provoco que la estructura cayera emitiendo un estruendo horroroso.

DENTRO

Se habían retirado de la ventana. Lindbergh comenzó a dar vueltas por la estancia ¿Que podría decirle? Imaginó una suerte de conversaciones, pero todas esas posibilidades solo hacían que le doliera el corazón ¡Y vaya que sabía de dolor! Separase de Edo no iba a ser fácil…. Sería como arrancarse en vivo un pedazo de su piel.

- ¿No vienes? ¡ Voy por ti!- logró escuchar. Instantes después también oyó como la escalera se derrumbaba.

- ¡Edo!- gritaron su alma y corazón. Corrió afuera despavorido.

Los demás se quedaron paralizados.

En cuanto abrió la puerta se dio cuenta de la magnitud que debió tener la caída.

- ¡Edo!- volvió a gritar. Mil cosas le cruzaban por la cabeza.

Pudo percatarse de la cara de espanto que tenían los otros allá abajo. Quiso asomarse para ver si él estaba entre las ruinas, pero fue jalado por los hombros, para luego ver sus pies despegados del piso.

- ¡Si haces eso vas a caerte!

Reconoció la voz: volteo a mirarlo.

-¡Edo! ¡Maldita sea!¡ Me pegaste un buen susto!- toco su pecho como queriendo controlar sus latidos desbocados.

- ¡tenía que intentarlo, idiota!

- ¡Pensé lo peor! ¡Demonios! ¿Por qué me haces esto?- se deshizo abrazo de Sengoku. Se limpio los ojos ya que sintió que se le aguaron.

- ¿Y lo que tú me has hecho a mi? ¿Cómo podría catalogarlo? ¿Traición? Aquí tu eres el genio ¡Respóndeme!

Inclinado, secándose las lágrimas y sin darle la cara le respondió:

- los gatos siempre caemos de pie …

- ¿Que dijiste?

- estás mejor sin mi- sacudió la cabeza- tu nunca me has necesitado. En cambio, he sido yo quien hace que desperdicies tu tiempo.

- ¿Qué? ¿Quien te dijo eso?¡Dímelo!

¿Fue ese viejo desagradable que tengo por pariente?¡Dímelo!

- al venir aquí me di cuenta de ello- suspiró Lind- Todo es mucho mejor para ti si yo no estoy cerca. Yo lo acepto… creo que aquí tú y yo nos separamos.

Sengoku rememoro el momento en que se sorprendió ver a Fory en el instituto: vestía el uniforme, y no, no era un sueño. Le dio un golpe al árbol más cercano para ver si era él verdaderamente.

Un chico estaba frente a él ( también era un mink, solo que un simio igual de bajito ) Fory le arreglaba la corbata como solo él sabía hacerlo: no era el típico nudo de corbata, a Fory le gustaba hacerlo en forma de flor, trenzado u otra originalidad. El chico quedó encantado con el resultado, le agradeció y se marcho.

Por un instante le dio desasosiego: hacía tiempo que no sabía nada de él y eso lo mantenía preocupado. Nadie que le diera noticias de que hacía en Rusia y él había cortado la comunicación inexplicablemente. Y se sintió desolado al pensar que el otro podía estar sin su presencia.

Y entonces supo lo que en realidad sentía…

En ese instante Lind le daba la espalda, como si estuviera dispuesto a dejarlo sin escuchar respuesta alguna; de una zancado lo alcanzó; lo abrazo estrechamente contra si por un largo rato. A Lind casi se le suspende la respiración por ese acto tan sentir su aliento en su nuca.

- Puede que tú yo podamos vivir perfectamente uno sin el otro.- dijo Sengoku- Pero, para mí, no va a ser igual. Porque para mí, tú eres único, eres mi refugio. Y aunque hubiera mil, yo solo te querría a ti... La persona con quién quiero permanecer siempre.

El tiempo que he pasado contigo no es ni un desperdicio...es algo valioso que atesoro en mi corazón.

Fory, no existe ni existirá nadie como tú en mi vida. Tu me haces feliz y haces que todo a mi alrededor tenga sentido.

Y por eso quiero mantenerte cerca de mi, por eso haré todas la locuras posibles por evitar que me seas arrebatado ¿Entiendes? Así que prométeme que nunca vas a irte de mi, porque, de lo contrario, voy a entercarme como nunca en que permanezcas conmigo ¿Sabes por qué? Porque yo te amo, Fory, y se que nunca amaré a alguien así.

Lind se quedó perplejo, la verdad no sé esperaba esa confesión. El nudo que se había formado en su garganta le impidió hablar. Se dió la vuelta y lo abrazo intensamente, mientras las lágrimas brotaban de sus ojos sin parar. No estaba triste, era lo más hermoso que había sentido jamás.

Sengoku deslizó sus dedos hasta el cuello del mink, y se sorprendio al sentir que la piel, a través del pelo, no estaba lisa, si no que surgían un gran pliegue. Se inclino para ver… y se sorprendió ver una enorme cicatriz.

MIENTRAS TANTO

- ¿Estará bien que oigamos?- cuestionó Jesús a sus amigos. Quienes estaban asomándose por la puerta observando a Sengoku y Lind abrazados.

- ¿Y a dónde nos íbamos? - respondio Lucci- ¡ya no hay escaleras!

- el elevador funciona- le dijo Jesús señalandolo.

- ¿Algo más que no sepa?- refunfuño Lucci.

- Igual no podemos usarlo- bostezo Marcy- Lind tiene la llave que lo abre.

- ¿Y como le vamos a hacer?- Douglas observaba el enorme hoyo entre un piso y el otro.

- Buena pregunta- dijo Lucci mientras observaba de reojo a Sengoku y Lind… si hubiera continuado con la pelea hubiese perdido irremediablemente.. . La verdad era que al ver a ellos dos tan juntos sintió que había perdido 2 veces… en un solo día.

- ¿Que habrá pasado allá?- Misogard se movía de un lado a otro para mirar mejor.

-¡Parece que ya se reconciliaron!- exclamó socarronamente Smoker.

- pues...algo bueno paso con todo este alboroto…- suspiró aliviada Washimi.

- ¿Y AQUÍ QUE PASÓ?

Se asustaron al escuchar ese gritó: era el director Kong con su típica cara de mal humor, y detrás de él se sorprendieron de ver una versión adulta ( y de buen tamaño) de Lindbergh vistiendo un traje azul claro con sombrero a juego observar hacia dónde estaba su él y Edo Sengoku.

†************************************"""""""""************

Jigoro Kano no logró ver al Judo como deporte olímpico.

Gracias por leer

Gracias Takka!

Gracias mis silentes!