One Piece es propiedad de Eichiro Oda. Algunos personajes son basados en su obra.
Julio de 1962. NEW WORLD . GRAND RED LINE
Una cosa es la versión que tenemos de una persona, y otra muy diferente como realmente es…
Aquellos momentos, de aquella juventud pasada, puede que lo haya visto dulcificado por el paso de los años. Quizás cometiera un error sobre lo que realmente sucedió. Por eso era que Sengoku prefería llevar un diario detallado sobre los acontecimientos que embargaba su vida.
Ver a su "yo" pasado hablando consigo mismo… leyendo ante aquella casa donde una vez juro que, pasara lo que pasara, el no se iba a dar por vencido… no era algo que lo hiciera sentir cómodo ¿Porque? simple y sencillamente: Fory no estaba a su lado. No ESTABAN compartiendo la vida con la que habían soñado, planeado y discutido cientos de veces en el "INTERNADO", antes de que Japón atacara traicioneramente a su país y tuvieran que involucrarse en la guerra.
¡Total! no tenia caso estar lamentándose. Se merecía una explicación, y una muy buena. Con decisión, acciono el timbre y esperó pacientemente a que alguien saliese. Al parecer tenían conciencia de que él había estado largo rato frente a la verja. La puerta de la casa de piedra amarilla se abrió:
Su sorpresa fue mayúscula al ver quien salió a su encuentro: Peugeot… Lo reconocería a 20 kilómetros de distancia. Y no porque usará un color refulgente o chillante en sus ropas… siempre vestía de negro, un primoroso saco de seda negra, con un sombrero a juego (pasado de moda), unas enormes gafas oscuras y una infaltable rosa roja en el ojal…¿Que edad tenia? si no le fallaba la memoria ya rondaría más allá de lo 100 años. Después de todo, era el tatarabuelo de Fory.
Lucía entero y con garbo; su pelo alborotado alternaba entre el verde y el blanco con mechones juguetones; una de sus singularidades era que poseia un mostacho de puntas rizadas del mismo color de su cabellera…¡Si! El no nació con los típicos bigotes de los minks felinos, por lo que lo hacía imposible de confundir.
En su rostro no existia ninguna arruga o algún rastro de los estragos del tiempo. Razón por la cual, la mayoría de la gente de South Blue juraba y perjuraba que está familia tenía pacto con el mismísimo y arrogante diablo. Quizás poseyeran el secreto de Dorian Grey… y guardarán sus cuadros bajo mil llaves.
A diferencia del resto de los Lindbergh, Edo aún desconocia como era realmente este personaje.
Sus visitas eran esporádicas y breves. Pero, algo que resaltan era la energía que manaba ¿Cómo explicarlo? Quién mejor pudo decírselo fue Smoker VII, quién en su juventud, estuvo bajo sus órdenes:
" Podías percartarte de su presencia a cientos de metros de distancia. Las sensaciones dependían de su humor en el momento. Sabías que estaba de mal humor porque sentías asfixia, pesadez y unas ganas innatas de querer morirte. Cuando estaba feliz, exudaba un aroma que te provocaba regocijo y tranquilidad… No es que fuese dependiendo de los vientos de su fortuna.
Casi siempre lo hacía a propósito ¡un ser maldito! quería vernos retorcer de dolor o brincar de alegría o era como … como si con sus emociones nos manipulara a su antojo...por eso era el encargado de los interrogatorios, o como decíamos por lo bajo: de torturas… nadie podía resistirsele.
Otra cosa que nunca se ha explicado es que cuando susurraba, lo hacía de tal forma inteligible, como la suavidad del humo que desprende un cigarrillo. Sin darse cuenta, los que estaban en la habitación, hacían lo que él les ordenaba... sin chistar y en el acto…¡Un auténtico titiritero! Solo salían del trance cuando él así lo quería o cuando estaba demasiado lejos. Muchos de ellos afirmaron no recordar cuando hacían esto o aquello, lo único que tenían grabado era su voz vibrando en sus oídos, una voz difícil de ignorar y que les hacía sentir dolor y placer al mismo tiempo."
¡Vaya historial! Por eso, a todos les pareció extraño que el fuese amigo de un Lindbergh… porque no estaba traumatizado por haber convivido con ellos.
" Haces lo que él dice ¿Verdad?" Le preguntaron la primera vez que llegaron al lugar donde por primera vez recibirían entrenamiento militar. No era un compañero, era uno de sus superiores quien formuló la cuestión. Sengoku aseguro que no era así, Fory no era ese tipo de persona que le describían… en aquel entonces ignoraba la senda de dolor y manipulación que Peugeot había dejado tras de sí.
Llegó a la conclusión de quién le dio mala fama a la familia Lindbergh estaba justo enfrente de él, abriendo la cancela para que pasará al patio frontal de la casa.
- ¡Buenos y santos días Edo Sengoku!- lo saludo sonriendo, de manera un poco amenazante y burlona, mostrando sus muy afilados incisivos.- Casi 20 años de no verte, eres más alto y mejor parecido que Nara, tu abuelo.
- Un gusto verlo, Peugeot, al parecer quedó congelado en el tiempo, porque usted está igual que siempre. Al tenerlo enfrente me doy cuenta de que todos esos rumores y conjeturas de su muerte son falsas.
- ¡Jajajaja jajajaja jajajaja!- le divirtió el comentario- dejan de verme por cierto tiempo y concluyen que ya he abandonado está vida… Pero ¡Bueno! Para mí 20 años no es nada…. ¿Y para ti?
Debido a las gafas oscuras, Sengoku no podía saber que expresaban los ojos de interlocutor.
No sabía si se burlaba o era solo un comentario inocente que dadas las circunstancias, no le hizo nada de gracia. Eso hizo que sentir un enorme enojo, trato de controlarse y tratar de sonar lo más calmado posible. A punto de constestarle, Peugeot, con un gesto, lo insto al silencio. Le señaló la banca ubicada frente al jardín y lo invitó a sentarse.
Una vez acomodados , Peugeot le orrojo la siguiente pregunta:
- Dime, Edo ¿No pudiste conseguirte alguien mejor para amar?
Obviamente, no se lo esperaba…
- Voy a Confesarte algo- prosiguió el viejo Lindbergh- No se si recuerdes la vez que Ford casi se muere de una pulmonía… creo que tenía 6 años.
- ¡Claro que lo recuerdo! Fue una semana atroz.- recordar cómo sucumbia ante la fiebre y a los delirios que ello conllevaba , hacía que Sengoku aún se le erizarán el cuero cabelludo.
- Todos nos advertían que debíamos resignarnos, moriría de un momento a otro… y de repente ¡Sorpresa! ¡Se recuperó!
- si. Algo extraño...
- Yo se como sucedió eso..
- ¿En serio?
- Paso de la siguiente forma: aprovechando que todos estaban cansados y con la idea fija de que iba a morir, fui hasta su cama; donde estabas tú, tan cansado como los demás, durmiendo tomado a su frágil mano. Los separe y lo lleve fuera de casa ¿Recuerdas el río que estaba abajo de la ladera donde vivía el viejo Jenkis? Una vez que llegue a la orilla, donde las grandes piedras negras, lo tiré dispuesto a qué se lo llevará la corriente.
- ¿Qué?- estaba incrédulo- ¿Que usted hizo …? ¿¡Qué!?- sintió una oleada de rabia, que aumento al ver la sonrisa burlona Peugeot.
- ¡Calma! ¿Acaso se murió? No ¡el desgraciado sigue vivo!- soltó aire en una carcajada- hubieras visto la cara de horror que hizo al tener semejante despertar, se aferró con sus mínimas fuerzas a una de las piedras y le grite que si quería vivir luchará con sus propias fuerzas para salir de ahí.
- ¿Por qué hizo eso? ¿Acaso no le importaba que se muriera?- aún no daba crédito a lo que estaba escuchando.
- ¿Acaso hemos muerto? Hasta la fecha nosotros seguimos vivos… si, no se porque artificio u obra de quien ¡Créeme lo que te digo! pero, ninguno de nosotros ha conocido la muerte. Ford logró llegar a la orilla pese a su pésima condición, un vez fuera del agua puse mi pie sobre su cabeza, y le dije que era una vergüenza que la línea directa de los Lindbergh terminará con él, que la única condición con la que se le permitiría morir sería que dejase un descendiente con el cual continuar la familia. Lo obligue a ponerse de pie y a caminar… ¿cómo fue que llegó seco hasta su cama, sin que nadie se diera cuenta? Eso que te lo cuente él… si es que vuelves a verlo- remarcó mordaz- El chiste aquí es que no volvió a enfermarse de tanta gravedad… aunque enfermo estaría por un tiempo más prolongado, fue extirpado su problema ¡Y sanseacabó! Dime ¿Te pareció interesante mi relato? No creas que te lo cuento con el afán de entretenerte y que el salga por la puerta trasera de está casa para evitarte ¡No! Hay indicios de que estuvo aquí, pero no sé por cuánto tiempo… de hecho la casa esta vacía de gente … ¡No tengo más que decirte! Y espero que respondas a mi pregunta...
Sengoku estaba seriamente indignado. Su mente reprodujo ese día: era invierno, los vientos helados provenientes de la Antártida azotaban South Blue con escarnio; Fory tenía pulmonía, estaba débil y este sujeto de mierda le dice que lo intentó ahogar en el río más peligroso de la región, que una vez utilizadas todas sus fuerzas para sobrevivir, le aplastó la cabeza contra las piedras; lo hizo caminar cuesta arriba, mojado, de seguro temblando… con miedo y confusión ¡Fory! ¡Tan pequeño!...
- ¡Eres un maldito cabronazo!- no supo cómo, pero sus manos apretaban su cuello. Sentía toda su ira concentradas en hacer crujir ¡Y el sujeto sonreía como si nada! Sin esfuerzo alguno, lo tiró de la banca, en su forcejeo le tumbó el sombrero y las gafas. Al parecer, su agresión no estaba surtiendo efecto, ya que el mink estalló en risotadas. Pudo verlo a los ojos y le espantó lo que vió… ¡sus pupilas! O era su imaginación o de repente las líneas verticales se volvieron redondas… como pozos obscuros, amenazantes, temblaron y a Sengoku lo atacó un vértigo inexplicable.
- Sueltame- le dijo con voz profunda,serena y vibrante.
En contra de su voluntad, sus manos se aflojaron. Lo dejo libre, pese a ordenar a su cuerpo hacer lo contrario. Una gran pesadez recorrió su cuerpo, la cual impedía levantarse.
Peugeot se puso de pie, se sacudió las ropas enlutadas y expresó:
- ahora respondé: ¿Por qué no te enamoraste de alguien mejor?
- porque para mí, él es el mejor. No hay nadie en el mundo como él. Me hizo muy feliz y eso no lo puedo olvidar- Sengoku se sorprendió de estar obedeciendo. Entones supo que no eran chorradas lo que le habían contado… ¡Estaba manipulandolo el muy desgraciado!
- solo estás obsesionado con un recuerdo ¿Quién te dice que él alguna vez te amo?
- ¡El me amo! ¡De eso nunca he tenido duda!
- sus acciones dicen todo lo contrario ¿Quién en su sano juicio abandona, de buenas a primeras, a su ser amado? ¿Quién se va sin una explicación?
- ¡No se lo que pasó! Pero, él nunca había hecho algo para dañarme… por eso quiero que sea él quien me lo diga, no aceptaré las versiones de alguien más.
- ¿En serio? Porque yo puedo decirte …
- ¡Cállate! ¡Sal de mi cabeza! ¡Engendro demoniaco!- en medio de su furor, Sengoku logró extaer una pistola del interior de su saco. Se apuntó en la sien con desición.
Por un instante pudo ver estupor en la cara de Peugeot Lindbergh. Pero, ese instante fue breve, ya que la burla se apoderó de su faz.
- No lleguemos a ese extremo.- tranquilamente, se sentó en la banca.
Sengoku sintió que la pesadez disminuía, logró ponerse en pie, guardar su arma y encarar a su agresor.
- En su vida vuelva a hacerme eso Peugeot Lindbergh- le advirtió- porque me voy a encargar de encontrar la forma de hacerlo desaparecer de este mundo definitivamente.
Peugeot chasqueo la lengua en forma negativa.
- ¡Simples promesas! Muchacho, nadie lo ha logrado y tú no vas a ser la excepción… Toma dos flores del arbusto de allá e ignora que hemos tenido está conversación.- le señaló un punto en el jardín.
Sengoku miró dónde le indicaba ¡Eran las gardenias! Con algo de nostalgia se dirigió allá.
Era el mismo: justo cuando volvían a South Blue, después de la graduación, una de esas tardes empezó a llover de forma inusual. Varios rayos cayeron, uno de ellos se dirigió justo en el arbusto de gardenias que ha iba florecido el día que nació Fory. Este no se lo tomo bien, empezó a llorar y gritar que era un indicio de que iba tragedia sucedería en su vida. Sengoku trato de consolarlo, haciéndole ver qué el creía en la ciencia y no en la superstición… Fory le dijo que nunca retará a la superstición… vario tiempo estuvo dando lata que de seguro era un augurio de muerte… que ya se veía amaneciendo tieso y frío… un día le propuso pasar las noches juntos. Ya que le gustaría morir junto a él, que era su máximo sueño irse feliz de este mundo. Sengoku lo tacho de perverso y pervertido… le estiró los cachetes hasta que se cansó… aún así no pudo negarselo, lo amaba tanto para contrariarlo, por qué ese deseo también era el suyo.
Pronto olvidó todos esos augurios, afortunadamente la raíz resultó intacta, luego vinieron a esta casa y plantaron juntos lo que había sobrevivido al rayo.
Entonces una idea surgió de su mente…
- Fue usted- no era algo dicho "al ahí se va", era una aseveración- Usted le metió en la cabeza a Fory que yo no lo necesitaba, que era una piedra en mi camino...por eso el se fue a Rusia y no me escribió… no tampoco que me contactara en el instituto… ¡Esas preguntas! Esas preguntas que me hizo… se referían a su primer abandono...
- En parte si, en parte no… verás, tú te pusiste en charola de oro con esa insulsa conversación con la nieta de Jenkis, fue cuestión de hacerle ver unas cuantas cosillas a mi tataranieto. Además, nadie quería operarlo ya que todos insistían que era un procedimiento imposible y mortal. Así que de pasar una vida entre vómitos, desmayos y mareos… que mejor que arriesgarlo todo o ponerle un fin determinante. Encontramos a alguien sin escrúpulos y con afán de dinero, que dejo su ética a un lado para realizar la operación… y en parte tú estorbabas un poquito… ya que Fory estaba muy empecinado contigo y no quería dejar de verte. Después de todo ¿No está el amor relacionado con el afán de que el otro sea feliz aunque no sea con uno? No le dije nada que no hubiera pensado alguna vez con respecto a ustedes… solo lo cimente… al final lo que importaba era el resultado… que después se pegará a ti como una sanguijuela… pues… creo que era inevitable…. Pero eso no quiere decir que yo haya tenido que ver con su separación definitiva… alguien más metió sus manitas allí… para mí ya era un caso muy perdido…. Ahora, que si piensas buscar una solución para erradicarme… recuerda que ese método también puede ser utizado para desaparecer a Fory...
Sengoku arranco dos gardenias y se las acomodo en el ojal de su traje de gala naval. Salió de la casa amarilla sin decir nada, abordo su vehículo y arrancó a toda velocidad… ¿Que más podía hacer? Ese viejo era un miserable, pero no un mentiroso… miró su reloj y cálculo el tiempo: de seguro su familia ya estaba rumbo al instituto. Decidió ir directo para allá, después de todo algunas incógnitas se habían despejado.
Gracias por leer.
