—Nuevo rumbo confirmado. Vector 024 Azimuth 185. Patrulla enemiga en formación cerrada.
—Cambio de rumbo recibido. Nuevo vector de entrada a 024-185.
—Readback Correcto. Buena caza Verde Uno.
—Gracias Ojo de Gato. Verde Uno fuera.
Las dos formaciones de VF-1A's (Unas ocho aeronaves) con marcas verdes en su fuselaje cambiaron de rumbo de inmediato siguiendo las instrucciones de los vectores de intercepción que la nave de reconocimiento había transmitido por radio. Los enorme Fast Packs instalados sobre los cazas transformables dispararon sus propulsores de maniobra al unísono y una poderosa vibración recorrió el fuselaje mientras las poderosas fuerzas G se hacían presentes durante la maniobra.
Al mando de aquella escuadra de cazas de intercepción se encontraba el Teniente Daniel E. Olliver, apodado REX; Ex piloto de reserva de la Real Fuerza Aérea de Australia, ascendido a líder de Escuadrón tras la Guerra de Unificación terrestre y la creación de la UNSpacy
Su escuadrón se componía de una mezcla de pilotos novatos o con una docena o mas de horas de vuelo, pero eso realmente no importaba demasiado teniendo en cuenta la misión que debían cumplir con cada una de sus salidas.
—¡Atención Novatos! —gritó por la radio. —¡No se retrasen!
Arengar a aquellos pilotos era inútil, pero REX lo hacía de todos modos, era lo que hacían los pilotos de Élite.
Los primeros contactos aparecieron en el radar como temblorosos puntos verdes a unos mil doscientos clicks.
—Bogey Dope. —exclamó REX por la radio. De inmediato la computadora del caza recibió datos extra provenientes del "Ojo de Gato" cuyo radar especializado podía rastrear más de quinientos blancos simultáneamente y podía compartir toda aquella información al instante por medio de los Datalinks con cada aeronave en el campo de batalla.
La computadora de blancos resolvió aquel torrente de información nueva y seleccionó los contactos en base a su velocidad y distancia. El HUD frente al piloto mostró los contactos resaltados y los indicadores de bloqueo comenzaron a alinearse en la cuadrícula.
—¡Blancos en rango, esperen a mi señal…. tres, dos uno... Fuego! —Gritó por la radio.
Las ocho aeronaves lanzaron sus misiles de largo alcance. De pronto el espacio frente a ellos quedó cubierto por las estelas brillantes que medio centenar de misiles dejaron tras si mientras ganaban velocidad y se dirigian hacia sus blancos.
—¡Buen trabajo, ahora den la vuelta!
Las ocho aeronaves rompieron la formación y viraron ciento ochenta grados. Su misión era hostigar a los contactos desde la distancia y evitar el combate directo mientras las unidades equipadas para el combate cercano avanzaban en un movimiento envolvente. Aquellos misiles probablemente destruirian un par de enemigos con suerte, en todo caso, no se quedarían allí para averiguarlo.
—Nuevo Vector de Salida; 321, azimuth -22. —ordenó por la radio. —Volvamos a la zona de patrullaje antes de que…
—¡Verde Uno! ¡Verde Uno! —gritó la voz del operador del Ojo de Gato por la Radio. —¡Contactos a sus Seis, se aproximan rápido! ¡Acciones evasivas!
REX soltó una maldición y miró el radar de amenazas, en donde la nueva información que llegaba desde el avión observador estaba apareciendo en esos momentos. —Esa velocidad… mierda, son esas armaduras femeninas. —dijo. —¡Prepárense para el combate! ¡Tenemos compañía! ¡Purguen los FAST-Packs o estaremos en desventaja! ¡Si sobrevivimos a esta yo pago las putas en el Sector D-1 esta noche!
Los FAST-PACKS eran equipamiento extra que los cazas usaban en el espacio para aumentar su alcance y poder de fuego, pero eran peso extra y quitaban mobilidad durante el combate cercano. El VF-1A de REX purgó de inmediato las piezas extra y comenzó a cambiar de rumbo para enfrentar a los enemigos que ya estaban encima de ellos.
Lamentablemente no todos en el escuadrón de REX reaccionaron tán rápido. Dos de los VF-1 no purgaron sus FAST-PACKS e iniciaron maniobras evasivas intentando enganchar los nuevos blancos con los micro-misiles extra que llevaban aún cargados en los sistemas de armas externos.
—¡Idiotas! —gritó el Teniente por la radio, pero ya era tarde.
Las Meltran habían aprendido bastante de sus escaramuzas con los pilotos humanos. Las tres armaduras tipo Queadluun no disminuyeron en absoluto su velocidad y se lanzaron sobre los aviones caza que estaban aún maniobrando bajo el peso del equipo extra. Las ráfagas de láser brillaron en la oscuridad del espacio y los VF-1A explotaron en medio de bolas de fuego brillantes.
—¡Hijas de Puta! —gritó REX.
Pero él también había aprendido algunos trucos de sus combates anteriores. Seleccionó sus misiles de corto alcance y dejó que la computadora de blancos siguiera a la que identificó como la armadura líder de aquel grupo. Para sus adentros agradeció a todos los dioses conocidos que no fuese uno de esos Raus de colores brillantes que denotaban la presencia de una de las temibles ases Meltrans. De ser así ya estarian todos muertos.
No, eran simples Nonas de color verde, pero aún asi eran mujeres, y las mujeres eran mas mortíferas que los Zentradis masculinos.
Y sus hombres comenzaron pronto a experimentarlo en carne propia.
Los tres Nonas se lanzaron nuevamente sobre las aeronaves que consideraban mas vulnerables e ignoraron al resto, error que REX aprovechó para comenzar su ataque.
Esperó a que la armadura líder acelerara en posición de ataque y dejó que la computadora de blancos centrase toda su atención en la armadura que lideraba la carga. En el instante que una docena de misiles quedaron bloqueados en ella los lanzó en una única salva apretando con fuerza el gatillo del Joystick con su dedo pulgar.
En cuanto el último de sus misiles abandonó su pilón en las alas, REX desplegó las piernas de su aeronave, pero su intención no era detener su avance; en cambio aplicó una aceleración lateral a toda potencia torciendo al máximo las enormes turbinas. El caza, ahora en modo GERWALK, realizó un movimiento lateral hacia la derecha, creando una separación de unos ocho grados con respecto a los misiles y su blanco, quien reaccionó de inmediato al percibir la amenaza que se le venía encima.
Aquella maniobra era arriesgada ya que perdía mucha velocidad haciendo aquel "patinaje" (Aunque el verdadero nombre de la maniobra era "Combat Strafing") en medio de una aproximación de ataque, pero era necesario para crear dos vectores diferentes de interdicción. Ahora que la armadura estaba concentrada en la amenaza de los misiles, REX podía atacar desde un ángulo diferente con total libertad y a ese fín desplegó los brazos del VF-1 y el enorme GUNPOD quedó en posición de disparo.
El Nona cambió ligeramente su vector de ataque y levantó sus manos para abatir los misiles. REX supo de inmediato que si aquella Meltran fuera una verdadera As, ni se hubiera molestado en atacar con sus armas aquella insignificante amenaza y simplemente hubiese realizado maniobras evasivas. Apuntó su arma y esperó.
En cuanto la armadura abrió fuego contra los misiles, REX disparó una ráfaga sobre el Nona. La guerrera dudó un solo segundo y giró para enfrentarse al nuevo enemigo, pero su destino ya estaba sellado. Un segundo de duda en el campo de batalla era la diferencia entre la vida y la muerte y REX sabía que él mismo, al igual que aquella guerrera que en ese momento estaba recibiendo la descarga de su GUNPOD de lleno en su cabina, no podían reaccionar más rápido que eso.
La parte superior de la armadura quedó reducida a chatarra en cuanto la munición perforante con núcleo de uranio empobrecido destrozó la pobremente blindada cabina del Queadluun Nona, unos dos segundos más tarde los misiles que llegaron a toda velocidad desintegraron lo que quedaba de ella.
—Uno. —exclamó REX con una sonrisa en sus labios que se apagó de inmediato en cuanto centró su atención al radar de blancos.
En esos pocos segundos que había demorado en abatir a la guerrera, los otros dos Nonas restantes habían derribado a tres de sus hombres.
El piloto volvió a maldecir y pasando rápidamente a modo caza se lanzó sobre el enemigo que tenia mas cerca. La guerrera detectó el avance del VF-1 de REX y se volvió para recibirlo con una lluvia de disparos láser.
El Piloto comprendió de inmediato que había cometido un error. Había acelerado a toda velocidad y ahora se encontraba en curso de colisión directo con aquel Nona, no había tiempo para acciones evasivas. Los primeros disparos pasaron sobre su cabina dejando marcas de calor sobre el cristal, los siguientes fueron directo al morro de su avión. REX pasó a modo GERWALK y el VF-1 giró sobre si mismo levantando la nariz en el mismo momento que las piernas se extendían hacia delante. La pierna izquierda recibió la rafaga de disparos justo en el motor de reacción. La enorme turbina quedó destrozada y toda la pierna fué arrancada de cuajo por la violenta explosión, pero el VF-1 aún tenia momentum de sobra y no detuvo su alocada carrera. REX activó el modo Robot a menos de cien metros de su enemigo y cuando el enorme caza se transformó a su forma humanoide, la pierna derecha extendida impactó de lleno al Nona como si de una patada voladora se tratara.
El impacto fue terrible, pero incluso siendo el VF-1 más pequeño que el Queadluun Nona, su masa era mayor y el impacto que el enorme propulsor del caza en una pequeña zona de la cabina bastaron para vencer al pobre blindaje ligero de la armadura.
Cuando REX abrió los ojos, vió un espectáculo grotesco.
Su VF-1 había entrado casi en el interior del Nona, aplastando a la Meltran que lo pilotaba en el proceso, pero para el horror y confusión del piloto humano, la guerrera aún no estaba muerta. Vió con claridad los ojos brillantes de la gigante a través del monitor frente a su asiento.
Con medio cuerpo aplastado y enormes chorros de sangre saltando como surtidores por los restos de su traje, la guerrera lanzó una mirada de puro odio hacia el robot enemigo y con su sola mano libre extrajo algún tipo de pistola de defensa personal. Apuntó a la cabeza de su enemigo y apretó el gatillo. El láser impactó en la cabeza del VF-1 y la hizo explotar en mil pedazos.
Pero era solo la cabeza del robot.
REX movió el Gunpod en dirección a la Meltran y el enorme cañón del arma quedó apoyado en el casco de la desdichada alienígena.
—Mi cabeza está aquí abajo. —dijo mientras apretaba el gatillo.
La explosión resultante lanzó al destrozado VF-1 girando descontroladamente por el espacio, exactamente en el mismo instante que los dos últimos integrantes de su escuadrón habían logrado destruir al otro enemigo combinando sus esfuerzos.
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REX cumplió su promesa y esa noche, él y los dos pilotos sobrevivientes llegaron al sector D-1 a bordo de un pequeño transporte eléctrico que habían tomado prestado de uno de los hangares del CVS-101-Prometheus.
Habían logrado rescatar a otro piloto de entre los restos de su VF, pero REX había visto el estado en que estaba y dudaba mucho que el piloto sobreviviera a semejantes heridas… no, realmente habían tenido suerte en sobrevivir ellos tres, había sido casi un milagro.
—Esta noche nos divertiremos por ellos. —dijo mientras maniobraba entre la fila de vehículos que ocupaban la avenida central de Ciudad Macross. —Vamos a coger toda la noche en honor a los caídos.
Los dos pilotos que viajaban en el asiento de atrás no respondieron y mantuvieron sus cabezas gachas. Habían experimentado el terror de enfrentarse a aquellas guerreras y no estaban en condiciones de divertirse aquella noche, la experiencia aún estaba demasiado fresca en sus mentes.
REX chasqueó la lengua casi decepcionado. —Vale, solo tomen algo y traten de pensar en otra cosa… yo me divertiré por mi cuenta.
Aparcaron en una de las calles laterales y caminaron unos pocos metros hasta llegar al pasaje que daba acceso a la estrecha calle en donde una docena de locales de todo tipo ofrecían entretenimiento adulto a los habitantes de la Fortaleza Dimensional durante el retorno a casa.
El piloto ya conocia todos los establecimientos asi como a las chicas que trabajaban en ellos, pero esa noche se decidió por un ambiente algo mas tranquilo, sin mucha música o luces brillantes. Casi empujando a sus hombres entró a uno de los locales y fué conducido por una joven empleada hasta uno de los salones reservados del mismo.
Había poca gente allí esa noche. REX vió un par de soldados en otro de los reservados y un par de chicas vestidas con lencería oscura que charlaban con ellos. Tras sentarse los tres en la mesa adecuada y tras pedir unos tragos aguardaron en silencio la llegada de sus acompañantes.
Al cabo de unos cinco minutos tres chicas jóvenes con poquísima ropa entraron al reservado y se sentaron junto a ellos para compartir unas copas. REX charló con ellas y se reía de cualquier cosa pero sus hombres aún estaban demasiado traumatizados para eso y apenas bebían unos pocos sorbos de las copas que las chicas habían puesto en sus manos. Finalmente el veterano piloto tuvo suficiente de ellos dos y tras tomar de la cintura a una de las chicas (Una morocha de grandes pechos con la piel muy bronceada) con una mano y la botella de Vino espumante con la otra, se volvió hacia los pilotos hablándoles con desprecio. —Dejen de pensar en la muerte y piensen en el presente, maldita sea. —gritó. —Aprovechen ahora que están vivos, tal vez no regresemos la próxima semana. —dijo sacudiendo la botella.
La joven lo llevó de la mano por unas escaleras y tras dejar la botella de vino en una mesita (La "Madame" del establecimiento miró de tal forma al piloto que este decidió dejar la bebida allí mismo) entraron a la habitación ricamente decorada.
REX aspiró hondo y contempló de brazos cruzados como la joven se desabrochaba el camisón casi transparente y dejaba al descubierto su bronceada piel que, bajo los efectos de la luz rojiza de la habitación, parecía ser del color de la sangre.
La joven se arrodilló frente al piloto y lentamente lo ayudó a desvertirse. Cuando los dos estuvieron completamente desnudos ella se sentó en la cama y lo contempló con una sonrisa en los labios. —Ya puede venir, Teniente. —dijo extendiendo los brazos mientras sus oscuros pezones brillaban como la obsidiana.
REX suspiró y se acercó a la cama, entonces se arrodilló frente a ella y enterró su rostro entre los pechos de la joven.
Y comenzó a llorar.
La joven abrazó la cabeza del piloto y acarició los cabellos con ternura mientras sostenía el peso del cuerpo en su regazo. Como ella y otras chicas del lugar hacían siempre con aquel cliente, no dijo nada y se limitó a compartir aquel momento en silencio.
Cuando REX salió unas horas más tarde, ya bien avanzada la noche, vió que los dos pilotos se habían ido sin él, cosa que no le molestó en absoluto. Saludó a las chicas que habían estado con ellos y tras dejar una buena propina para todas ellas se alejó caminando por las calles ahora desiertas de Ciudad Macross silbando una canción de Minmay.
Había sido una buena noche.
