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No todas las historias de amor tienen un final feliz y esto es especialmente cierto en tiempos de guerra. La historia a continuación es una de ellas, tal vez una de las más tristes de todas las que ocurrieron a bordo del SDF-1 durante su viaje desde las profundidades del espacio.
Si bien esta historia nunca fué confirmada por los registros de la época, es un relato que muchos soldados se han contado entre ellos en las noches de guardia o mientras compartían un breve descanso entre misiones, agregando o quitando detalles según se trate de la Marina, las fuerzas Especiales o los pilotos de combate, pero tras varios años de investigaciones y recopilaciones, se ha llegado a esclarecer el origen de la misma.
Cuando acaecieron los eventos que dieron inicio a la Primera Guerra Espacial, el SLV 111 Daedalus fue una de las muchas naves de la UNSpacy que se vieron subitamente transportadas desde las aguas que rodeaban a la isla de Ataria del Sur hasta los helados confines del sistema solar. Si bien la mayoría de estas naves fueron abandonadas a su suerte luego de ser rápidamente desguazadas por sus pertrechos y armamento, en el caso del Prometheus y Daedalus, ambas naves fueron ancladas a la SDF-1 para sumar sus capacidades ofensivas a las de la enorme fortaleza, salvandose asi de un destino de abandono en los límites del Sistema Solar.
El SLV-111 Daedalus es una enorme nave semisumergible diseñada para desembarcos masivos de los enormes robots conocidos como "Destroids". Diseñado durante el apogeo de la devastadora guerra de Unificación, el enorme portanaves se convirtió en la punta de lanza de las fuerzas de invasión de la UNSpacy a la hora de tomar por asalto playas fortificadas que de otra forma hubiesen resultado trampas mortales para los Marines sin apoyo de los enormes robots de combate.
Aquella versatilidad (Y la capacidad de operar en el espacio exterior dadas sus características de nave sumergible) hicieron que su conversión a modulo de combate anclado a la SDF-1 fuera una opción que el Capitán de dicha nave; Bruno J. Global, no pudiera ignorar.
Una vez anclado a Estribor de la SDF-1. El Daedalus se convirtió en una pieza vital en la maquinaria de guerra que dió como resultado la victoria sobre los Zentradis y evitó la extinción de la Raza Humana.
La adición de aquella enorme nave llena de escuadrones de robots al arsenal de la SDF-1 fué un verdadero golpe de suerte para los sobrevivientes, quienes pudieron ser rápidamente rescatados de entre las ruinas congeladas de la Isla y llevados rápidamente a la seguridad de la enorme fortaleza. Los robots y especialmente sus pilotos jugaron un papel fundamental en dicho rescate.
Pero suficiente de esta introducción más acorde a una clase de historia que a una historia de amor.
Cuando Rebeca conoció a Muzadi, ambos eran inexpertos en sus respectivos campos. Mientras que la joven era una prostituta apenas con experiencia en el negocio del placer, Muzadi era también un piloto recién asignado a la Escuadra "Brass", un pequeño escuadrón de tres Destroids Defender MK-X asignados a tareas de defensa antiaérea a bordo del Daedalus. Los dos jóvenes mantuvieron varios encuentros en el sector D-1, más conocido como "La Zona Roja" de Ciudad Macross y pronto lo que era una simple relación entre prostituta y cliente dió paso a algo más apasionado, algo que fué creciendo a medida que el conflicto aumentaba a su alrededor.
Muzadi podría haber seguido desempeñando su tarea de vigilancia antiaérea pero el destino tenia preparados otros planes. Durante un fallido ataque a las fuerzas enemigas, una audaz maniobra del alto mando requirió que todos los pilotos de Destroid que estaban disponibles ocuparan sus posiciones en la Proa del Daedalus. Dado que no había suficientes pilotos disponibles, Muzadi fué asignado temporalmente a uno de los Tomahawks que participaria del operativo (Aun cuando el joven no tuviera una familiarización completa con aquel tipo de unidad mecanizada).
El joven cumplió con su deber y la operación, más tarde conocida como "Daedalus Attack", entró en la historia como uno de los ejemplos de versatilidad en combate de las enormes naves Clase Macross.
Su desempeño le valió el reconocimiento de sus superiores y fué inmediatamente ascendido de rango, siendo designado como lider de su propia unidad de Tomahawks.
Muzadi comprendió que ahora deberia enfrentarse al enemigo en el campo de batalla y ya no estaría mas a salvo en la retaguardia en una posición defensiva. Sabiendo el nuevo riesgo al que se enfrentaba, tomó una decisión drastica y aquella misma noche, todavia vistiendo sus ropas de gala con las que había recibido la medalla al valor de manos del propio Capitán Bruno J. Global, fué hasta el sector D-1 para pedir matrimonio a la joven Rebeca.
La joven aceptó de inmediato y ambos pasaron una noche de placer como nunca la habian tenido, ahora comprometidos a estar juntos por siempre.
Días más tarde, la SDF-1 arribó al Planeta Marte.
Los planes de la boda de Rebeca y Muzadi debieron posponerse mientras la enorme nave se posaba en el desolado suelo marciano cerca de una de las bases abandonadas de la UNSpacy El escuadrón de Muzadi descendió de la enorme rampa del Daedalus y junto con el resto de las demás tropas mecanizadas, avanzaron hacia la silenciosa base en busca de suministros.
Desafortunadamente aquella parada de reaprovisionamiento fué utilizada por los Zentradi para emboscar a la nave, que una vez inmovilizada, fué atacada sin piedad por una fuerza que la superaba ampliamente en número.
Solo el valor y coraje de los cientos de pilotos, tanto de cazas como Destroids que ofrecieron sus vidas durante aquella masacre a manos de los Zentradi sedientos de sangre, lograron que la fortaleza escapara de una muerte segura.
Aquella noche, Muzadi no volvió al Sector D-1, tampoco al día siguiente.
Rebeca lo esperó en su departamento, pero lo único que llegó fue un paquete con el vestido de novia que Muzadi había encargado y pagado por adelantado. La joven abrió el paquete y se lo puso frente al espejo, sin derramar una sola lágrima.
Al día siguiente fué hasta el Daedalus y pidió visitar el muelle de atraque de Proa, allí donde los robots esperaban a que la enorme compuerta delantera se abriera para salir al combate.
Los compañeros de Muzadi conocían a la joven y al verla vestida con aquellas ropas no pudieron negarse a conceder aquella petición. La escoltaron por una pasarela hasta la misma proa de la enorme nave y la dejaron sola dentro de un pequeño deck de observación vidriado, mientras contemplaba en silencio las enormes puertas de metal por donde su prometido se había ido para nunca volver.
Aquello se repitió una y otra vez durante todos los días, todo el viaje de regreso de la SDF-1 hasta el planeta Tierra.
Los pilotos que salían del muelle de desembarco miraban en silencio a la joven vestida de novia, quien tras el grueso vidrio de aquel pequeño compartimento de observación miraba esperanzada cada vez que la enorme compuerta se abría para dejar salir o entrar a los enormes robots de combate.
Nadie la echó de allí nunca y su presencia era respetada por todo el personal de abordo, tanto que despedirse de ella y saludarla al regresar de las misiones se convirtió en un ritual para todos los pilotos de aquella nave.
Nadie sabe que fué de Rebeca, pero muchos sospechan que su historia llegó a su fin cuando el ataque kamikaze de Kamjin Kravshera destruyó por completo gran parte de la proa del Daedalus durante el ataque a Ciudad Macross en el año 2012.
Han pasado muchos años de aquellos devastadores acontecimientos y los Destroids han sido reemplazados por cazas variables en el campo de batalla; pero aún así el recuerdo de aquel trágico amor sobrevive entre quienes forman parte de la fuerza y deben salir a arriesgar sus vidas por aquellos a quienes aman y saben, que al atravesar las puertas de metal de los hangares al inicio de cada misión, alguien los estará siempre esperando a la vuelta.
(En memoria de Rebeca Mendez y su amor eterno en el Muelle de San Blas)
