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Nuevo comienzo.

Chapter II

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No estaba seguro de cómo había llegado hasta esa camilla, lo último que podía recordar con claridad fue un intenso color escarlata. Miró con hostilidad la habitación, su atención se quedó en la única ventana que daba vista al patio trasero del edificio. Al momento de incorporarse notó que su mano derecha estaba atada a las barras de la camilla.

—¿Pero qué demonios…?

Tres intentos fallidos fueron los suficientes para que dejara de gastar su energía inútilmente, aunque durmió un par de horas aun así se sentía bastante fatigado. Al cabo de unos minutos las ansias se apoderaron de su cuerpo y un sudor frío recorría su espalda, comenzaba a faltarle el aire y un mareo lo hizo tumbarse nuevamente en la camilla. Su cuerpo pedía a gritos heroína, desesperado comenzó forcejear para librarse de la sujeción de su extremidad superior derecha, pero la gruesa tela lastimaba la piel de su muñeca. Lo único en lo que podía pensar era en desatarse y buscar alguna jeringa, en esa habitación seguramente sobraban y probablemente en alguno de esos cajones habría algún medicamento que tuviera algún efecto parecido.

—¡MALDICIÓN! —gritó con frustración.

—¡Gray, cálmate! —dijo la joven que entró corriendo a la sala guiada por el escándalo.

Levy McGarden iniciaba su internado como psiquiatra, no esperaba que en su primer día le tocara lidiar con un heroinómano ni mucho menos que justamente él fuese su paciente designado, por suerte Mavis, su supervisora estaba con ella y la ayudaría en su pasantía.

—¡Desátame y dame píldoras! Prometo no decírselo a nadie —sonrió de forma tétrica provocando un escalofrió en la joven estudiante.

—Fullbuster, el director dijo que tu tratamiento empezaría mañana por ahora quiere empieces a desintoxicarte.

—¡Maldición! —volvió a gritar, retorciéndose en la camilla debido a la poca libertad que le permitía la atadura.

Levy con los nervios de punta salió de la habitación para consultar con Mavis lo ocurrido y sobre todo si era ético dejarlo sufriendo sabiendo que podrían detener sus malestares con metadona, lo único que podía descifrar es que lo estaban castigando por el incidente de la silla.

En cosa de minutos su agitada respiración seguía un compás rítmico en conjunto con los temblores que sufría en esos momentos.

Gray…

Aturdido buscó con la mirada esa voz tan familiar.

—Si estás aquí ¡DESÁTAME! —exigió— ¡VIEJO IMBÉCIL! ¿ME VAS A DEJAR ASÍ?

Antes de que pudiera seguir pidiéndole al fantasma de su padre ayuda, llegaron a su mente imágenes de la película "el monstruo Deliora", una pesadilla para él y Lyon cuando tenían ocho años. Para ese momento ya había confundido la realidad con sus recuerdos, sus gritos de dolor se convirtieron en unos del más puro y sincero terror.

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Desde el otro lado de la puerta Mavis y Makarov observaban al muchacho en compañía de sus dos practicantes. Erza y Levy.

—Empezaron las alucinaciones —comentó la psiquiatra— lo mejor será que me quede por si llega a pasar algo fuera de nuestras expectativas, mientras más tiempo pase el dolor se irá agudizando.

—¿Por qué no le dan sus medicinas? —preguntó Erza. Levy agradecía su valor, no se había atrevido a preguntar luego de ver a la rubia enojada poco después de que amarrarán al muchacho.

—El tratamiento es más efectivo de este modo —señaló el director.

Vermilion por su parte lo miró de manera abnegada, ella al ser un poco más joven veía los métodos de Makarov de una manera más primitiva y poco eficaces.

Levy no soportaba ver sufrir a las personas y los gritos del joven Fullbuster la perturbaban más de la cuenta además no podía tratarlo como si fuera cualquier persona, aunque tampoco tenía permitido hacer un trato especial. Mavis seguramente lo sabía y por algo le planteo semejante desafío.

La chica de ojos color miel tragó pesado, el primer día estaba siendo agotador, no entendía como le había hecho Erza para no sorprenderse cada vez que tenía que inyectar tranquilizantes o, hacer curaciones con la sangre chorreando por todas partes, esos nervios de acero eran lo que necesitaba para dejar de tener miedo.

Las dos muchachas se alejaron en silencio con destino al comedor, debían controlar a los pacientes por si algo llegaba a pasar.

Scarlet se había adelantado un par de pasos los cuales Levy acorto enseguida.

—¿Erza cuánto tiempo llevas aquí?

—Entré hace dos semanas. No te preocupes mi primer día también estaba algo nerviosa —sonrió serena— ¿Qué te preocupa?

—G-Gray es hijo de la rectora de mi universidad. Si algo llegará a pasarle supongo que debería olvidar cualquier futuro posible. Cambiando un poco el tema ¿Te designaron a alguien en especial o debes atender a todos?

—A todos. Es divertido hacerlos dormir —sonrió nuevamente, dejando helada a su compañera que en esos momentos deseaba de todo corazón salir corriendo.

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Eran las nueve de la noche ya todos habían cenado y sus turnos habían acabado. El único inconveniente es que las internas debían pasar las noches de lunes a viernes en el hospital, no era algo menor sabiendo que la mayoría de sus compañeros de clases no debían pasar por semejante odisea.

Ambas estaban sentadas en una de las bancas del patio trasero hablando trivialidades cuando cierto joven de cabello rosa, les provoco un sobresalto con su amistoso saludo.

—¿¡Qué haces aquí afuera!? —exigió saber la enfermera.

—Estaba aburrido. Esos locos no saben divertirse.

—No los llames así —lo regañó Levy— en ese caso tú también serías un loco.

—Mi caso es distinto, solo fue un pequeño experimento de laboratorio que salió mal —contestó con toda naturalidad.

La joven e inexperta McGarden dedujo tantos posibles escenarios que temió por su propia vida.

—Natsu no dulcifiques los hechos —recriminó Erza.

—¿Q-qué pasó? —preguntó nuevamente.

—Fue un accidente. Estábamos en química haciendo un experimento y había leído por ahí que se podían hacer llamas moradas, pero cuando quise mostrárselas a una amiga tropecé, me afirmé en la mesa, se cayó el mechero y Boom. El fuego se expandió por todas partes, la alarma de incendio hizo lo suyo y me quedé viendo como el fuego se hacía más potente, fue increíble. Ahí dedujeron que tenía "problemas", me llevaron hablar con psicólogo y por eso estoy aquí.

—Eso es… tragicómico —se echó a reír la joven Scarlet como si le hubieran contado el mejor chiste hasta el punto de secar un par de lágrimas que se habían asomado en sus ojos.

—Natsu… ya que estás aburrido creo que hay alguien que podría divertirte un poco. Mañana podrías enseñarle las instalaciones, seguramente Gray estará igual de aburrido que tú cuando despierte —finalizó con una sonrisa.

Tanto Erza como Natsu miraron a Levy desconfiando de su "buena idea".


Hola.

Primero que nada gracias por sus lindos reviews y espero que este también sea de su agrado.

Saluditos Bye! (*3*)/