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Nuevo comienzo

Chapter VI

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Natsu había leído un artículo que llamó bastante su atención, llamas moradas. Con algunos compuestos podría verlo, espero ansioso a que llegará el glorioso jueves cuando por fin tendría acceso al laboratorio de química. El profesor se ausento del aula por unos minutos para contestar una llamada importante; Natsu por su parte reunió los materiales necesarios, mechero, trípode y la famosísima botella del estante. Lisanna tenía la nariz metida en el apunte que fue entregado para el experimento, pero su compañero no estaba de acuerdo en iniciarlo.

—Natsu deja eso, pueden reprobarte —lo regañó, esperando que este obedeciera.

—Liss te gusta el morado ¿no? Lo único que puede salir mal es que la llama no cambie de color.

Dragneel no sabía lo equivocado que estaba, en primer lugar, sus sentimientos por la joven Strauss no tenían cabida y usar una táctica tan infantil no la sorprendería, ella estaba realmente enfocada en sus estudios y pasaba de cualquier chico que se le acercará con dobles intenciones, exceptuando irónicamente a Natsu, su magnética personalidad fue un tabú incluso para sí misma.

Lisanna no parecía interesada en el fuego morado, pero si en el trabajo que debía desarrollar. Natsu la llamó, lo ignoró y, lo siguiente que vieron sus ojos azules fue la rapidez con la que el fuego se extendió por el mesón. La alarma de incendio sonaba de fondo acompañado con el pánico de los alumnos, en cambio, los ojos avellana de Natsu seguían con admiración el peligroso fuego, el profesor fue quien lo tomó de un brazo arrastrándolo fuera del edificio mientras que personal capacitado hacia uso de extintores para apagar el amago de incendio.

La sanción de la universidad contra el muchacho era bastante "costosa" e incluso podría ser expulsado de la misma, el abogado a cargo del joven estudiante fue quien propuso realizarle un test que indicaría que su cliente tenía una "enfermedad". Así fue Natsu Dragneel ingresó a rehabilitación, de dicho modo evitaría la sanción de la casa de estudio y podría retomar sus clases cuando finalizará su tratamiento. El muchacho ignoraba por completo su condición, jamás le dijeron si realmente era un piromaníaco o, si falsearon sus respuestas en el test, pero si estaba seguro que sentía cierta atracción por el fuego.

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Mavis estaba detrás de su escritorio con una expresión molesta en el rostro, la charla con Lucy no había ido del todo bien. Natsu entró viendo a su amiga alejarse a grandes zancadas.

—Natsu, adelante ¿Qué te preocupa?

—Lucy está más delgada, no quiero que pase lo de la última vez —arrugó el ceñó preocupado.

—Es difícil si ella no quiere cooperar, sigue siendo su amigo con eso bastará por ahora.

—No me queda mucho tiempo, saldré en unas cuantas semanas. Debo retomar mis clases y mi vida.

—No voy a decir que no te preocupes, pero te prometo que la sacaré de la anorexia que la consume. Tengo en mente alguien que la puede hacerla ver su problema.

—Te lo pido.

El joven Dragneel salió de la oficina de psicóloga con la intención de ir por Lucy, era usual en la rubia que cuando se tocaba el tema de su enfermedad, se enfadara y no compartiera palabras con nadie, por el momento lo mejor sería ir en busca de Juvia. Se sorprendió al encontrarla con Gray, ambos sentados en el césped mientras que la joven artista tenía pasaba la mirada del muchacho a su block de dibujo. Natsu esbozo una delicada sonrisa imitando el gesto de Lockser, desde que la conocía jamás la había visto feliz, le gustaba saber que al menos una de sus amigas si estaba sanando.

No estaba del todo seguro si debía dejarla a solas con Gray, pero ella parecía disfrutar bastante de su compañía, quizás, solo exageraban con la advertencia de mantener cierta distancia.

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Gray estaba algo extrañado con lo que respectaba a Juvia, no sabía cuáles eran las razones para que estuviera encerrada y definitivamente no se veía como una adicta, de algún modo su concentración al dibujar le recordaba a su prima. Ultear había insistido durante toda la secundaria para que estudiaran juntos historia del arte, aunque a esa edad Fullbuster solo estaba concentrado en probar cocteles de drogas y beber, cayendo indudablemente en su propia autodestrucción.

La punta del lápiz grafito de Juvia se rompió cuando Gray estornudo, a pesar de que llevara alrededor de media hora juntos, seguía teniéndole miedo, pero fue ahí cuando vio a Natsu a una escasa distancia y temiendo por su seguridad lo llamó para que se acercará.

El joven acusado de piromanía tomó lugar junto a su amiga, de dicho modo podría vigilar los movimientos de Fullbuster y evitar cualquiera acción repentina por parte del muchacho.

—Juvia eres increíble —comentó Dragneel al ver el avance del retrato, el realismo plasmado parecía una broma y más aún que Gray se hubiera prestado para ello.

—Gracias. Juvia quiere saber cómo esta Lucy.

—Fue como siempre, se enojó y se fue a su cuarto —dejo escapar un suspiro, la mirada de Juvia se entristeció al ver desplante poco animado de Natsu.

—Lucy se ve más delgada de lo normal ¿tiene problemas con la comida o con drogas? —preguntó Gray, atrayendo la atención de ambos.

—¡Lucy no es una adicta! —la defendió Natsu, no podía negar que la idea le repugnaba.

—Entonces si es la comida —dedujo con una expresión neutral— no estaba equivocado al pensar que todos tenían un problema distinto.

—A Lucy no le gusta que señalen su enfermedad. Juvia le ruega que no lo comente frente a ella.

Fullbuster le dedicó una mirada fría a la artista, quien temerosa, trago pesado al no poder sostenerle por demasiado tiempo la mirada.

—¿Qué hay de ti? ¿Por qué te trajeron? —preguntó Natsu con un semblante tenso, al ver el cambio de actitud en el más nuevo de los miembros de la clínica.

—Eso no te importa —se reincorporó dispuesto a irse— Me aburrí, Juvia te veo después.

—¿Estás abandonando? ¿Te acorrale de nuevo? Como en el juego donde apenas y podías correr.

Gray inmediatamente reaccionó a la provocación dándose media vuelta. Juvia supo enseguida que las cosas se pondrían mal, pero no sabía que hacer, no dudaba que su amigo le daría su merecido pues su estado físico se veía mejor que el Fullbuster, quien era más delgado y en distintas ocasiones lo había visto sufrir de temblores repentinos.

—Terminemos ese maldito juego —sentenció el heroinómano, confundiendo a su rival.

—Solo serán tres canastas, para que no te desmayes —respondió con tono socarrón.

Gray se tragó las ganas de darle un puñetazo. Mavis le explicó que si seguía portándose como un Neanderthal no se le permitirían las visitas hasta nuevo aviso, no le convenía perder su único contacto con el exterior además quería mostrarle a su tía Ur que aún tenía la oportunidad de ser el chico que ella conocía y sobre todo pedirle las disculpas pertinentes.

El encuentro inició y Natsu enseguida metió la primera canasta. Gray sin problemas pudo encestar y empatar el juego. El tiempo de ingreso que llevaba Fullbuster estaba siendo revitalizante para el muchacho, se alimentaba tres veces al día y las píldoras controlaban la mayor parte de su ansiedad, creía que estaba mejorando al poder correr sin sentir las habituales náuseas después de un poco de ejercicio como lo eran subir las escaleras. El calor de pronto se volvió insoportable para Fullbuster, no quería quitarse la sudadera pues llevaba una camiseta de mangas cortas debajo de esta, pero recordó que su madre no estaba cerca y sin pensarlo se la quitó. Tanto Natsu como Juvia clavaron su mirada en los antebrazos de Gray, las marcas oscuras en sus brazos eran notorias y entendieron rápidamente lo que pasaba. Dragneel decidió ignorarlo, seguramente no era un tema que le gustará tocar a su contrincante y no lo presionaría, después de todo estaban en medio de un partido.

Llevaban quince minutos del inicio del encuentro, ambos eran buenos y la testosterona en el ambiente no les permitía dejarse perder. Gray se hizo nuevamente del balón, pero fue ahí cuando los síntomas habituales se presentaron, corrió hasta el aro, estaba a punto de arrojar el balón cuando una fuerte taquicardia lo sacudió, la pelota reboto en su rostro salió de los límites correspondientes. Natsu sin dudarlo fue en su búsqueda y, antes de retomar en juego alzó una ceja, la nariz de Gray escurría sangre como si fuese una llave abierta.

—¿Te pegaste con el balón? —preguntó acercándose.

Juvia corrió hasta ellos para ver que ocurría, si peleaban los castigarían y eso no era bueno para ninguno ya que no podría finalizar su retrato.

—Da igual sigamos.

—No, tienes que ir a la enfermería así son las reglas aquí.

—¡Maldición, hay reglas para todo en este maldito lugar!

Enojado recogió su sudadera del suelo y tomó el camino a la enfermería.

Lucy aburrida de estar sola y sentir lastima de ella misma decidió ir en busca de Juvia, pero primero iría a la enfermería por alguna bandita adhesiva, se había lastimado el dedo mientras se cortaba las uñas. Su cuerpo era más frágil cada día y estaba consciente de ello, pero también en que no deseaba subir de peso.

En el pasillo, en la puerta de la enfermería se encontró con Gray, quien inútilmente trataba de parar el flujo de sangre que escurría de su nariz con su mano derecha.

—¿Qué te paso? —preguntó sin pensar, fue ahí cuando se dio cuenta de la mirada glacial de su compañero.

—Me cayó una pelota en la cara.

La rubia sonrió ante la divertida forma de contar el incidente, olvidando por completo que Fullbuster era un pesado la mayor parte del tiempo, quizás, solo debía cercarse a él con cuidado para comprender la clase de persona que era.

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Los días siguientes pasaron sin mayores problemas, llegando el anhelado día de las visitas, para la mayoría era un día que esperaban con ansias, excepto si eras Lucy Heartfilia. Al principio, en sus primeros días de ingreso para ser "arreglada" si espero por visitas y así fue dándose cuenta que no era más que otro engranaje en la compañia de su padre, un hombre que simplemente buscaba la estabilidad económica y, para ello necesitaba de un heredero que pudiera mantener a flote la empresa, así fue como Lucy fue educada para saber de leyes y administración, pero nadie se percató de lo rota que estaba por dentro, de sus amistades tóxicas y un autoestima en decadencia que supo encontrar cobijo en una peligroso trastorno.

La rubia estaba en el patio, sentada en el césped con la mirada en el pequeño estanque. Dudaba a diario si se trataba de algo artificial o si en realidad había un pequeño oasis en ese lugar lleno de enfermos.

—Lucy.

—Gray —respondió reincorporándose rápidamente.

Natsu le había comentado sobre las marcas en los brazos del muchacho haciendo evidente que su ingreso estaba condicionado por el abuso de drogas.

Fullbuster no parecía ser un hombre de muchas palabras a simple vista, aunque nada se le escapaba a la perspicaz rubia, quien noto algo más ansioso de lo normal al muchacho y que además llevaba un block de dibujo similar al de Juvia.

Gray por su parte estaba hecho un manojo de nervios, quería ver a su tía o cualquiera que le pudiera hacer llegar el dibujo con el que estuvo trabajando en los últimos días con ayuda de Juvia. Una amarga sonrisa se curvo en sus labios en el momento en que Erza fue en busca de Lucy. Fullbuster entendió que ya nadie gastaría su tiempo en una causa perdida, seguramente Ur mencionó su comportamiento errático, el cual pudo asustar a sus primos y su madre en definitiva no iría únicamente para pasar rabias. Por primera vez en mucho tiempo extraño el contacto físico, la dicha de sentir piel tibia y la sensación de que no le pudieran quitar las manos de encima, pero por ahora solo eran buenos recuerdos, la heroína le había quitado muchas cosas incluido su propia libido e irónicamente su actual tratamiento mantenía el mismo efecto secundario, sin mencionar los constantes dolores de cabeza y problemas para conciliar el sueño.

Heartfilia incomoda ante la nueva situación, siguió a la pasante de enfermería hasta la sala de visitas, creyendo que obviamente estaba equivocada pues Jude jamás pondría un pie dentro de una clínica de rehabilitación.

Los ojos color chocolate de Lucy se abrieron a más no poder con incredulidad, quien estaba esperándole no era nadie más ni nadie menos que Yukino Agria, quien la saludo con fuerte abrazo. La rubia estaba sorprendida al verla tan recuperada, su esbelto físico era envidiable, no parecía ser la misma chica que vomitaba después de cada comida, su cabello brillaba, sus mejillas tenían color y la palidez se había ido por completo.

—¡Lucy! Han pasado tanto tiempo.

Yukino no sabía muy bien que hacer, la única amiga que logro hacer durante su tiempo en Fairy Tail parecía ser la única que seguía estancada en el mismo sitio. Lucy había llegado mucho después, al convivir con alguien que tuviera un problema similar al suyo le fue más fácil salir de las garras de la bulimia, pero a su antigua compañera de "esquiva-comida" aún no encontraba la salida.

—¡Te ves muy bien! —admitió al ver la belleza, alegría y vitalidad que desprendía la joven de claros cabellos— el pelo corto es totalmente tu estilo.

—Antes se me caía bastante, pero ahora puedo cuidarlo como se debe ¿Cómo has estado?

—Bien, tengo nuevos amigos. Una de ellas hace retratos increíbles.

—Cuando salgas quiero presentarte a mis amigos y a Sting.

—¿¡Sting!? ¿¡Tu Sting!? —preguntó exaltada— ¿¡El chico de la fiesta!? —la joven Agria asintió avergonzada recordando el incidente que contó hace algún tiempo atrás.

—Lucy fuiste la primera amiga de verdad y si puedo rescatar algo positivo de haber estado enferma, es que te conocí y deseo lo mejor para ti. Por eso prométeme que cuando salgas me llamarás y haremos todas esas cosas que imaginamos cuando nos quedábamos hasta tarde viendo estrellas, pero para eso primero debes salir de aquí.

—N-no es tan fácil.

—Lo es, los límites están en tu mente. Aquí tienes buenos amigos que no te dejarán caer. Así que levante y mira al frente, afuera no es tan malo como crees además te voy a estar esperando y si tienes miedo no te dejare sola, barreremos con todo lo que te incomode.

Lucy no aguantó más y se quebró frente a Yukino.

—Y-yo quiero ir al parque de diversiones —dijo entre sollozos mientras Yukino la rodeaba con sus brazos— beber soda y comer papas fritas con mucha mostaza encima.

—Hazle caso a Mavis y en poco tiempo estaremos ganado ositos de peluche, somos buenas tiradoras después de todo.

La charla continuó hasta que el horario de visitas acabó.

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Después de la cena Mavis llamó a una reunión grupal, como era habitual todos debían comentar algo de su semana, aunque pocos abrieran la boca y quisieran aportar. Natsu estaba cansado y solo pensaba en ir a la cama, estuvo gran parte de la tarde corriendo alrededor de la cancha. Juvia se mostró feliz con la visita semanal de su tío, quien además sintió su corazón acelerar al verla sonreír durante sus charlas. Gray parecía deprimido y no dejaba de abrazarse así mismo por el frío que sentía y Lucy que tenía la vista en un punto del suelo.

—Lucy tienes algo que decir —preguntó la psicóloga.

—Tengo un problema y quiero sanarme, poder salir, tener un cabello fuerte y brillante y poder ir al parque.

Natsu abrió los ojos a más no poder, por primera vez Lucy admitía que estaba enferma y más increíble aun, que quisiera curarse.

Mavis sonrió su plan había resultado a la perfección. De momento tendría que estar pendiente de la rubia para ver cuanto duraría sus ganas de retomar su vida, tal vez, para mañana ya no quiera probar ni el agua, pero si en realidad lo había decidido no permitiría que diera marcha atrás.


Hey alguien se acordaba de este fic, volvió en forma de fichas (?) OMFG sol oquedan 8 capítulos de Gray,digo de Fairy Tail, lloremos en posición fetal :'(

Volviendo a la historia... espero que les haya gustado tanto como a mi al escribirlo y, agradezco sus lindos reviews en los capítulos anteriores, enserio me hacen el día :3

Saluditosy no se vayan sin comentar :D