.
.
.
Nuevo comienzo.
Chapter VII
.
La noche había caído hace algunos minutos; los apuntes regados sobre el escritorio de Lucy estaban siendo ignorados luego de dos arduas horas de estudio. La rubia se quitó el maquillaje dejando al descubierto las imperfecciones de su cansado rostro y, con las palabras de su querida amiga Michelle dando vueltas en la cabeza: "te ves más gorda y fea, tienes suerte de tener atributos decentes". La joven Heartfilia sabía que su amiga de infancia estaba resentida porque el muchacho del que gustaba la rechazó a causa de ella, en esa ocasión lo dejo pasar, sin saber que había abierto la puerta a su propia perdición.
Lucy había crecido en un ambiente frio por lo que solía aferrarse a las pocas amistades que podía conseguir, aunque en un círculo como el suyo lo importante solo era el dinero y por ser quien tenía la fortuna más grande estaba rodeada de gente que procuraba beneficiarse a sí misma.
La peor traición fue cuando encontró a su novio engañándola Michelle, lo sospechaba hace tiempo y no decía nada por miedo a quedarse sola, aunque lo que destruyó toda su autoestima fueron las palabras de su examiga: "vino conmigo porque eres una vaca gorda".
…
Mavis era consciente de que sus pacientes: Juvia, Natsu, Lucy y Gray estaban logrando una mejoría y esta tenía lugar al hacerlos pasar tiempo juntos, la mejor forma era el período de comidas. La psiquiatra tomó la iniciativa desde que vio a Juvia ofrecerle su postre a Gray y, más aún luego de que la misma Lucy aceptará que estaba enferma y deseará sanarse.
El desayuno había ido bien, pero de pronto el problema parecía remecer en la decisión de Heartfilia, las lágrimas se derramaban de sus ojos mientras sostenía la cuchara. Mavis sentada frente a la rubia con una postura estricta, esperaba atenta que la chica terminará su ración y no la botará o hiciera desaparecer como acostumbraba. Natsu sintió su corazón encogerse al ver en primera fila el sufrimiento de su amiga; se sentía un completo inútil al no poder hacer nada por ayudarle y contagiándose de la misma angustia miró a la profesional rogándole para que la dejará en paz. Dragneel pensaba que con el desayuno bastaba, no era necesario continuar obligándola si solo la estaba haciendo sufrir. Juvia entendió la miraba desesperada en los ojos de Natsu y animaba a su compañera para que probará la comida, después de todo solo debía ingerir medio plato de aquella diminuta ración.
Lucy continuaba derramando lágrimas del más puro miedo y dolor. Tenía la cuchara en la mano, mientras luchaba por llevársela a la boca. Gray por su parte, observó cómo los malestares de Lucy afectaban a Natsu. Tenía más que claro que ellos eran amigos, lo que provocaba cierta incertidumbre era si Dragneel tenía algo que ver con el problema de la rubia, de otro modo, no entendía porque le afectaba tanto lo que pasará con la chica. Fullbuster al ser un muchacho de carácter apático y frívolo al encontrarse frente al "drama" que arruinaba su comida solo quería decir "deja de chillar y come".
—Las sopas son un puto asco y es peor si hay más de veinte grados. Sigue con el postre —dijo colocando su propio platillo con cubos de manzana picada frente a la rubia.
—¡Gray! —lo regañó Vermilion, mientras que este se levantó de la silla dispuesto a irse, ya estaba cansado del melodrama.
—Gracias —pudo decir Lucy con ojos cristalizados, logrando que se formará una media sonrisa en los labios del muchacho.
Natsu sabía que debía agradecerle el buen gesto inclusive si eso significaba tragarse su propio orgullo. A diferencia de sus amigos Juvia quedó encantada con esa sonrisa poco frecuente y sintió curiosidad. La artista creyó ver algo en la mirada apagada del heroinómano, no era el brillo que parecía perdido, sino que más bien lucía como culpa.
.
.
.
Luego de que terminará el almuerzo. Natsu buscó a Gray en el patio trasero, luego en jardín, fue extraño no verlo en los lugares que frecuentaba, aunque recordó que lo había visto dibujando. Corrió hasta el salón de arte, encontrándolo de una forma que a ojos de cualquiera parecía imprimir a la perfección su naturaleza de adicto. Olía el diluyente que en este caso se trataba de aguarrás, utilizado para limpiar los pinceles con óleo. Fullbuster no se percató de la presencia de Dragneel, por lo que continuó inspirando profundamente el disolvente acercando la botella a su nariz.
—Lo estabas haciendo bien —pronunció con un deje de tristeza, no por Fullbuster, sino que por Juvia. Temiendo que pasará tiempo con ella únicamente por los diluyentes del salón— sabía que eras un puto adicto, aunque no pensé que caerías tan bajo.
Gray frunció el ceño molesto; era la primera vez que lo hacía y no por las razones que Natsu tenía en mente, lo había hecho porque le recordó a la chica que en algún momento quiso, quien fue su inspiración para ser mejor persona y aun así la guio por el mal camino. Siempre fue tóxico, ella le ofreció amor y él drogas. Antes no parecía grave llevarla con sus amigos sabiendo que no le gustaban las fiestas, ni el alcohol. Un puñal se le clavaba en el pecho el saber que fue culpa suya estropear a esa joven de con un brillante futuro por delante. La conoció de pura casualidad mientras se saltaba la clase de matemáticas, ella estaba en la sala de pintura, enojada limpiando todas las brochas que usaron sus compañeros. A ella no le gustaba esa clase —sin mencionar que no se le daba bien—. Su profesor la había castigado por no hacer nada durante toda la hora y fue ahí cuando Fullbuster quedó encantado de aquellos ojos marrones y cabello rubio.
—¡Piérdete! Ve a molestar a alguien más —dijo frunciendo el ceño, aunque su irá no se veía reflejada. Dejó el frasco de 40 ml sobre la mesa junto al trípode y, continúo trazando líneas en el lienzo, el dibujo comenzaba a tomar forma representando un precioso girasol.
—Lo que hiciste por Lucy, gracias, a veces es difícil ayudarla —finalizó dándose media vuelta dispuesto a marcharse.
—Ella me agrada, se parece a alguien que conocía —su voz pareció temblar. Ahí fue cuando Natsu vio lo mismo que Juvia.
—¿Le pasó algo malo?
—Cuando se fue de la ciudad no supe más de ella —sin decir más, buscó con la mirada los envases con los colores café y amarillo para pintar el girasol, pues esos eran los colores de Lucy.
Natsu no terminaba de entender como era que Gray había soltado información personal, aunque eso le ayudaba a entender la clase de persona que era o que fue en algún momento. Después de todo la rehabilitación parecía ir bien para Fullbuster, ya no lucía tan pálido y los temblores habían desaparecido por completo, además empezaba a ser un poco más agradable.
Gray escuchó la puerta cerrarse a sus espaldas, en su cabeza había ideas dispersas no sabía bien cómo interpretar todas las posibilidades que le llegaban a la mente. ¿Qué hubiera pasado si aquel día no se hubiese saltado matemáticas? ¿Qué hubiera pasado si el día que Hiro le ofreció heroína hubiese llegado temprano a clases? ¿Qué hubiera pasado si no hubiese tocado las drogas? ¿Qué hubiera pasado si el día de su sobredosis su madre no hubiese regresado a casa por olvidar sus documentos? ¿Qué sería diferente si su padre no se hubiera ido?
—¿Qué sería diferente ahora? —se preguntó a sí mismo, viendo la pintura que reflejaba un poco de su antiguo yo —Seguro no estaría haciendo esto…
Tan ensimismado y concentrado se encontraba que no le tomó atención a los demás pacientes que estaban compartiendo la sala con él, de a poco empezó a oscurecer y fue cuando notó que el tiempo había transcurrido rápidamente. Su pintura estaba lista, aún estaba algo oxidado, pero aquella obra era digna de admirar. Quería enseñársela a Ur o incluso a su madre, mostrarles que no era la "basura" que robaba cosas para sus drogas, empezaba a ser un poco más el Gray Fullbuster que querían.
.
.
.
Se acercaba la hora de la cena y Lucy jadeaba en su cuarto. El sudor cubría su rostro, mojando los mechones que caían por su frente. Había hecho abdominales alrededor de una hora sumándole a esto otro tipo de ejercicios, aguantó las ganas de vomitar que llegaron como consecuencia del sobre esfuerzo. Su lógica le decía que si continuaba así jamás saldría de rehabilitación, no podría ir a la feria con Yukino, ni ser una chica normal nuevamente. Tan cansada estaba que comenzó a sentirse más mareada de lo habitual, su pulso seguía acelerado su ritmo y, poco a poco se le hacía más difícil respirar.
Un mareo sacudió su cuerpo, extrañada y casi perdiendo el control de su cuerpo, instintivamente se afirmó con ambas manos en el borde de su cama. Entre jadeos sospechaba que se había excedido. Inspiró profundo, tomó la toalla de manos que estaba sobre sus mantas, limpió su rostro, dispuesta a ir a cenar e intentar una vez más curarse.
Escuchó que llamaban a su puerta, para ella fue extraño, no eran los toques con ritmo característicos de Natsu o los pausados de Juvia, ni mucho menos los tranquilos de Mavis. Los golpes eran rápidos y fuertes, como si la persona detrás estuviera ansiosa por verla. Sin dudar más abrió la puerta encontrándose con Fullbuster.
—Gray —Lucy observó que el muchacho llevaba un lienzo mediano en sus manos—¿Qué pasa?
—Uhm hice esto para ti —respondió sin mucha emoción, enseñándole la pintura —son tus colores.
Para la rubia recibir un regalo tan desinteresado no era algo común, al menos para ella. Una sonrisa se dibujo en sus labios, sus ojos chocolates se quedaron en el dibujo. "Sus colores", nunca lo hubiera pensado de esa forma, sus colores no eran tan feos como ella creía o Gray lo había hecho ver bien, quizás, aun podía florecer, podía tener una oportunidad de ser grande y fuerte como los girasoles.
—Gracias —subió la mirada, deseando encontrarse con la profunda mirada del artista.
Gray vio como la sonrisa de Lucy se desvaneció, la llamó dos veces sin obtener respuesta, dejo el lienzo a un lado, antes de verificar el estado de la joven, pero de que eso ocurriera el mareo de Heartfilia se hizo más fuerte, parecía que el tiempo se había congelado para ella, lo último que vio antes de desvanecerse fueron las manos de Fullbuster tratando de llegar hasta ella.
Sin pensarlo el joven gritó pidiendo ayuda, aunque sentió que perdería el tiempo, el tiempo no estaba del lado de la chica y esperar a que alguien lo escuchará sería un error fatal, además, el personal debía estar ocupado ya que era el momento de servir la cena y estaban lejos de la enfermería. Rápidamente alzó a la rubia en sus brazos, ese frágil cuerpo era ligero, tal vez demasiado para alguien de su estatura, su piel se volvía más pálida y fría. Fue ahí cuando Gray recién se hizo una idea de la principal razón de ser enviado a rehabilitación "la perdida".
Sus gritos finalmente fueron escuchados, el primero en llegar fue Natsu, quien corrió avisarles a las enfermeras para que prepararán el lugar. En el momento en que Lucy fue dejada en la camilla, los chicos fueron expulsados de la enfermería. Fullbuster sintió que los nervios calaron bajo su piel tras conseguir su primera respuesta a la pregunta: ¿Qué hubiera pasado si su madre no hubiese regresado por la carpeta? Si esa mañana no hubiese tenido una sobredosis o, si la hubiese sufrido un día después. Su madre pudo haber encontrado su cadáver horas más tarde, no hubiera entrado a rehabilitación y no hubiese estado presente para ayudar a Lucy. Por unos instantes creyó que todo tenía una razón, que todo pasaba por algo, que las coincidencias no existían solo lo inevitable. De otro modo como explicaba el parecido de Heartfilia con su antigua amiga. En primer lugar, sin aquella similitud ninguno de los hechos en cadena hubiese ocurrido.
—¿Gray que pasó? —interrogó Mavis, integrándose junto a Juvia. Ambas mujeres llegaron corriendo tras escuchar la noticia.
—No sé, fui a su cuarto y de pronto se desmayó.
—¿Qué le hiciste? —gritó Natsu, dándole un empujón. Gray imitó su acción. Dragneel estaba listo para darle un puño cuando las sirenas de la ambulancia del hospital central inundaron el edificio. Los paramédicos con rapidez se llevaron a la joven anoréxica, quien llevaba una mascarilla para el oxígeno y le pasaban suero por un catéter.
Los ojos de Natsu se quedaron en la ventana que daba a la salida principal. Juvia lo abrazo, sabía que él sentía algo más por la joven y no poder ayudarla le causaba impotencia, no solo estaba triste por su amiga, también sentía que había perdido, el heroinómano se veía más interesado por la rubia, no por nada paso la tarde entera en la sala de arte junto a ella, aunque no la miró, ni le dijo ni una sola palabra.
Mavis se llevó a Gray con Makarov para aclarar lo que había visto antes de que Lucy se desmayará o retenerlo en caso de atentar contra la joven.
Espero que les gustará, en ese caso dejénme un review :3
saluditos n.n
