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Nuevo comienzo
Chapter VIII
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Lucy llevaba seis días internada en el hospital central; tras estabilizarla se le indujo un coma para alimentarla por sonda, siendo este un pedido especial de su padre. La rubia despertó al séptimo día con un leve dolor de cabeza, creyendo que había dormido más de la cuenta. Antes de preguntarse donde se encontraba, trato de hacer memoria, puesto que su último recuerdo fue estar charlando con Gray. Observó a su alrededor, sin reconocer las instalaciones, no estaba en la enfermería de la clínica de rehabilitación, ni tampoco en su cuarto. Fue ahí cuando vio el suero en su brazo, sintió pánico al ver cuantas calorías entrarían a su cuerpo. Trato de arrancar la aguja de su brazo, aunque alguien ya había previsto sus intenciones. Ambos brazos estaban atados a la camilla. Lucy instintivamente iba a usar sus dientes para arrancarla, la sorpresa fue descubrir que las mantas cubrían la atadura que pasaba por su cintura y hombros.
Su ritmo cardiaco aceleró, mientras se removía en su lugar en un vano intento por zafarse, las lágrimas corrían por sus mejillas.
—¡Lucy!
Tras escuchar que la llamaban sintió su cuerpo temblar, voz conocida, grave y que le influía más temor en una situación así.
—¿¡Qué demonios te pasa niña!? Te lleve ahí para que te sanes, no para que te mates de hambre.
La joven Heartfilia se sintió como una niña pequeña e indefensa, nuevamente no cumplía con las expectativas que se le habían impuesto, decepcionando a su ocupado padre quien únicamente le pedía que tuviera buenas calificaciones.
—L-lo siento yo n-no.
—Deja de llorar y traga comida —interrumpió— es la única forma de que salgas de ese lugar jodidamente caro —finalizó Jude.
Lucy lo sabía, su padre estaba más preocupado por su dinero que por ella, después de todo ella era otra simple inversión.
Dicho todo el hombre se fue dejando atrás a su única hija, lo que ella no sabía es que le dolía haber faltado a la regla de oro: cuidar a su hija sobre todas las cosas.
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Mavis se habían ausentado para realizar papeleo correspondiente al traslado de Lucy y al día siguiente McGarden, quien estaba a cargo de Gray, presentó una licencia médica por gripe, dejando a una reemplazante al cuidado de la entrega de los medicamentos para el heroinómano. A diferencia de él, Juvia y Natsu no ingerían ningún tipo de píldoras, pues la chica había dejado los antidepresivos hacia un par de semanas. Dragneel por su parte no le fue recomendada ninguna receta en su ingreso al centro.
La enfermera de reemplazo, le dio dos píldoras a Fullbuster, extrañado porque usualmente consumía dos diariamente, pensó que se trataba de pastillas de una menor cantidad de miligramos y, sin dudar ingirió ambas, por la noche volvió a tomar dos píldoras. Así fue a lo largo de los seis días que Lucy estuvo ausente.
Gray se levantó de su cama de un saltó, fue por una ducha, se cambió de ropa y salió de su cuarto para ir a desayunar. En la cafetería tomo una bandeja y buscó con la mirada a sus compañeros lleva tantos días encerrado con ellos que ya comenzaban a agradarle o tolerarlos, no lo tenía muy claro además ya le habían levantado el castigo y podría empezar a recibir visitas. Los últimos días los paso con Juvia en la sala de arte; Fullbuster consideraba que sus trabajos no eran tan buenos como antes, pero si notaba una ligera mejoría en su técnica. Esperaba poder darle uno de sus lienzos a su tía si es que en algún momento volvía para verlo, lo creía difícil y aun así era lo que más deseaba.
Gray tomó asiento junto a la joven Lockser quien sintió un leve rubor en sus mejillas, hacía días que Gray estaba comportándose de una forma "normal", no parecía ansioso ni hostil o al menos con ella, aunque su extraña rivalidad con Natsu se mantenía y por el momento parecía haber aumentado cuando Fullbuster le ganó a Dragneel una carrera de diez metros, su cuerpo por fin se estaba desintoxicando.
—Lucy llega hoy, le harán una pequeña bienvenida— dijo Natsu, dándole una mordida a su sándwich.
—Juvia está contenta porque Lucy este bien.
—Bien por ella —contestó Gray sonriente, mientras bebía su jugo de naranja —¿A qué hora llega?
Antes de que pudieran proseguir con su charla se repartieron los medicamentos. Lockser vio que Gray se relamió los labios casi parecía extasiado tras recibir la metadona para su tratamiento, gesto que pasó totalmente desapercibido por la enfermera, aunque no para la joven artista.
Al medio día Lucy retorno a su centro de rehabilitación, le pareció una broma que preparan un pastel lleno de calorías para su bienvenida, todos parecían disfrutarlo excepto por ella que no dio ni un bocado ya que apenas lo cortaron decidió escapar de la situación. Cansada fue hasta su habitación, todo parecía en su lugar excepto porque en la pared estaba la pintura que Gray le había regalado, había un detalle que antes no vio el día de su colapso o probablemente para ese momento no existía, en la esquina inferior derecha estaba escrito: "Tus colores son más bonitos de lo que crees, es tiempo de que los veas también".
Un llamado a la puerta sacó a la rubia de sus pensamientos, los golpes acelerados le indicaban que se trataba de Natsu.
—¡Lucy! —dijo apenas ella abrió —¿Estás bien? Te fuiste mientras repartían el pastel.
—Solo estoy cansada, quiero dormir un rato.
—No quiero perderte, es la segunda vez que pensé que ya no volverías. Sino hubiera sido por Gray no estarías aquí.
—No digas tonterías solo fue un desmayo.
La mirada enojada del chico fastidio a Lucy quien le envió una peor.
—¿Qué paso con lo de querer sanarte? —insistió.
—¡Déjame tranquila! —gritó.
Ignorando totalmente sus palabras la abrazo como si con ello pudiera resguardarle de todo el mal y de ella misma. Lucy se resistió al principio, los brazos fuertes de Natsu la tranquilizaron haciéndole olvidar por unos momentos que su propia negligencia y falta de amor propio casi la mataron, una vez más leyó la frase del lienzo y unas lágrimas traicioneras se escaparon.
—E-es tan difícil —sollozo, escondió su rostro en el pecho del joven aferrándose aún más a él, temía que se cansará de ella por culpa de su inestabilidad.
Sabía que su amigo estaba cumpliendo una temporada de rehabilitación para no cargar con las amonestaciones de la universidad, temía que le dieran el alta y se fuera igual que Yukino.
—Tranquila, no estás sola y aquí nadie puede hacerte daño ni siquiera tu padre puede venir a fastidiarte y si lo hace juro que lo echare.
Heartfilia limpió sus lágrimas dispuesta a regresar a la fiesta.
—Vamos, la bienvenida no es una bienvenida sino estoy abajo —tomó su mano para obligarlo a seguirla.
Dragneel sonrió con amargura, no era la primera ni la segunda vez que Lucy decía lo mismo, era probable que siguiera el patrón en el cual por un par de días solo se alimentaría de agua, cada vez que se sentía asustada maltrataba su cuerpo siendo totalmente consciente de ello.
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Levy regreso al centro tras finalizar su licencia médica, al culminar la fiesta para Lucy fue a revisar las fichas que le correspondían y pasaría parte de la tarde supervisando las visitas del día. Casi se va de espalda cuando frente a ella apareció un hombre "gigante" lleno de piercings y su mirada era profunda lo que provocaba en la joven ganas de salir corriendo.
—Vine a ver a Juvia Lockser —dijo con voz ronca.
Levy asintió temerosa ante semejante impresión que le dejo el extraño y sin dudarlo fue en busca de la paciente. Juvia al entrar a la sala de visitas parpadeo perpleja sin creer lo que veía, usualmente su tío era su único familiar por lo que no esperaba que alguien más la visitara.
—G-Gajeel.
—¡He estado muy preocupado! Tu tío no me dejaba venir hasta asegurarse que no te iba molestar ni reprochar nada.
—Juvia está feliz de que vinieras, ella ha mejorado bastante y ya no dibuja cosas tristes.
—Hablando de dibujos te traje lápices de carbón —dijo mientras registraba su mochila—Tengo novedades y no estoy seguro de cómo decírtelo, uhm el idiota quiere verte —las manos de Juvia temblaron al recibir los lápices.
—No —su voz sonó entrecortada.
—Creo que está arrepentido y debe ser enserio si me lo pidió después de que le diera la paliza de su vida.
—Rogue fue un maldito cretino y se fue con Minerva sin importarle nada de mi—por unos segundos habló como antes ya no estaba tratando de ocultarse al hablar en tercera persona, siendo ese un problema que desarrollo justo después del accidente de sus padres.
—No voy a dejar que te lastime de nuevo.
La conversación continúo, pero la mirada de Juvia había cambiado y esa herida que creía cerrada al parecer no lo estaba.
Gray no podía creer que alguien fuera a visitarlo, esperaba que fuera Ur para poder disculparse, pero la persona que lo esperaba era su primo. El estudiante de medicina se levantó rápidamente de su asiento y lo abrazo tratando de compensar el no haberlo visto durante el último tiempo.
—Lyon.
—El mayor debía cuidar del pequeño, lamento lo que paso —Fullbuster frunció el ceño con aburrimiento —la tía Ur nos contó cómo te comportaste, temía haberte presionado y que te hubieran castigado por su culpa.
—¿A qué viniste?
—Para decirle que estás bien.
—Estoy bien, ella tenía razón me llevo bien con la chica del cuadro. He vuelto a dibujar y discuto con un idiota que siempre me molesta.
—Gray quiero que tengas claro que, si vuelves a hacer de nuevo algo como lo que le hiciste a mi tía, te voy a pegar igual que la vez que te vi inyectándote esa porquería.
—Esa fue la última vez que hablamos. Estaba tan drogado que no sentía nada, esperaba que fueras como una perra chismosa a contarle a todos ¿Por qué no lo hiciste?
—Esperaba que recapacitarás. Ultear me había dicho unos días antes que te irías con ella, pensé que estaba bien y que solo estabas probando cosas nuevas.
—Te mentí llevaba meses haciéndolo antes de eso y le dije que me iría con ella para que me dejará tranquilo.
—¿Qué tan difícil es tu vida que necesitabas vivir anestesiado?
—No sé —respondió, desvió la mirada a las mesas contiguas. Distinguió a Juvia con un sujeto que llamó su atención, sin esperarlo los ojos tristes de Lockser se cruzaron con los azules de él.
—¡Gray!
—No sé que decir no soy como tú, no esperaba nada y dejé que las cosas pasarán hasta que ya no podía salir del hoyo en el que estaba. No estoy orgulloso, pero esta vez es diferente quiero mejorar.
—Eso quería escuchar. Si necesitas con quien hablar sabes que puedes contar conmigo, me voy hay alguien más que vino.
Lyon se despidió con un apretón de manos y salió de la habitación. Fullbuster alzó una ceja un tanto confundido ¿alguien más quería verlo? No paso demasiado para que su duda fuera resuelta. Una boba sonrisa se formo en sus labios al ver ese largo cabello oscuro, ni cuenta se dio cuando correspondió el abrazo.
—¡Gray! Había esperado tanto por poder verte ¿Qué novedades me tienes? ¿te gusta alguna chica o le gustas a un chico?
El joven frunció el ceño con molestia ante lo último, sabía perfectamente a lo que se refería.
—No era mi culpa ser tan sexy.
La joven rompió el aura tranquila con una sonora carcajada.
—Cuando llegue había unas chicas hablando sobre un accidente ¿Qué pasó? ¿No tuviste que ver o sí? —preguntó con tonó burlesco y en el fondo temiendo que fuera verdad. Había escuchado algunas cosas que le preocupaban.
—Sí, estaba con Lucy cuando se desmayo y se la llevaron.
—Gray —dijo con temor— ¿Qué le hiciste?
—¿Qué? ¡No! No es lo que crees. Lucy no come nada y colapso justo frente a mí, la lleve a la enfermería y hoy le dieron el alta del hospital, comimos pastel.
—Me alegra escuchar eso —confesó relajada— venía con Lyon cuando las escuchamos y te habían nombrado, él creía que habías hecho algo malo. Enserio me alegra saber que no.
—No ha cambiado nada. Me hablo como si fuera el tipo más correcto, pero no se sintió la familiaridad de antes.
—Lo conoces de siempre sabes que no sabe como actuar frente a situaciones que lo estresan.
La reunión continuó por una hora hasta que el horario de visitas acabó. Fullbuster salió con una sonrisa, Ultear siempre lograba divertirlo con sus tonterías, ella siempre aparentaba ser seria y madura, pero con él se portaba como en realidad era.
Mientras Gray caminaba a la sala de arte se cruzo con Juvia, quien pareció ignorarlo apropósito, lo que le pareció raro, pero lo dejo pasar. Lockser al ver a Gray no pudo evitar compararlo con Rogue notando que había un parecido que antes no veía, no lo quería cerca, sentía que también lo odiaba, odiaba pensar que nuevamente buscaba repetir el patrón. No aguantaría pasar por eso de nuevo, la traición no era algo que hubiera superado siendo aún más difícil con el luto de sus padres a cuesta. Rogue había tenido el descaro de salir con Minerva a sus espaldas por meses antes que él decidiera terminar la relación.
—¿Juvia estás bien?
La joven asintió sin siquiera dirigirle la mirada. Gray no era su exnovio, pero se parecían y eso era suficiente para alejarse de él. Razón por la decidió volver a su cuarto y dejar a un lado la pintura, quería llorar, quería gritar, quería desahogar su frustración y lo hizo. Al llegar a su cuarto quito las mantas de la cama y las arrojó lo más lejos que pudo, destrozo los lienzos de las paredes, cayo arrodillada y con rabia golpeo el suelo con sus manos hasta el cansancio. Odiaba a Rogue con lo más profundo de su alma, odiaba que haya sido el primer hombre de su vida, odiaba haber compartido sus sentimientos y planes con él, odiaba haber dejado de lado a sus amigos por él y odiaba el haberla terminado el día del accidente. Juvia sentía en su interior que debía haber muerto con sus padres y por culpa de Rogue vivía una vida que ya no tenía los pilares de antes.
—¿Juvia? ¿Puedo pasar? —llamaron a la puerta, la voz era de Lucy.
—Juvia quiere estar sola.
—Bien te espero para la cena entonces, si necesitas hablar con alguien estoy para ti.
—Gracias.
Lucy desde el otro lado miró con preocupación a Natsu, quien había escuchado por casualidad el ajetreo de la habitación mientras iba en busca de la rubia. Heartfilia creía que tenía que ver con las visitas, pues al acabar fue cuando su actitud cambió fuertemente, no estaba segura si debía avisarle a Mavis ya que por un largo tiempo Lockser estuvo bajo vigilancia por si atentaba contra su vida por culpa de la depresión.
—No creo que sea bueno dejarla sola.
—No podemos interrumpir su privacidad —respondió la rubia.
—Juvia tiene problemas y recuerda por que llegó, no podemos dejarla sola. Tú mas que nadie debes saberlo.
—¿Crees que Gray tenga que ver? No si te has dado cuenta, pero ella esta algo interesada en él.
—No sé, pero algo paso y hay que decirle a Mavis, no quiero que otra amiga vaya al hospital.
Lucy arrugó el ceño entendiendo su preocupación, se detuvo y volvió sobre sus pasos corriendo hasta la habitación de la artista, sin pedir permiso forzó la puerta hasta que Juvia cedió y la abrió. Lucy vio sus manos magulladas y sus ojos húmedos confirmando que algo malo había ocurrido, sin perder tiempo la abrazo tratando de darle a entender que no estaba sola y fue ahí cuándo la joven artista se quebró y lloró como no lo había hecho en mucho tiempo.
A un año y poco más de dos meses una actualización, espero les haya gustado y sea de su agrado. Saluditos. :3
