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Nuevo comienzo

Chapter IX

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Habían trascurrido tres días desde que Levy se había dado cuenta del error en la medicación de Gray, siendo este un cambio brusco para él. La ansiedad lo carcomía lentamente, las taquicardias estaban bajando, la irritabilidad seguía alta y su preocupación excesiva por sufrir nuevamente el dolor de la abstinencia le provocaba miedo e insomnio. Mavis estaba preocupaba por la dependencia rápida que el joven generó hacia la medicación, tendría que ir bajando las dosis por un periodo más largo, aunque eso tuviera que alargar la estadía del joven. Nuevamente era inestable, había provocado una discusión durante el desayuno por lo que se vieron obligados a castigarlo echándolo de la cafetería y esperar hasta el almuerzo.

Lucy estaba en su habitación, le habían prohibido los espejos y era de los pocos internos que no tenía uno en su cuarto. Aun así, veía su reflejo en el cristal de la ventana, viendo una Lucy que no existía. Una tan desagradable que ni ella deseaba ver, tocó su cabello rubio se volvió quebradizo como paja, estaba cansada todo el tiempo y su piel era más pálida y fría mientras pasaban los días. Quería estar sana como Yukino, pero no podía permitirse arruinar más su cuerpo. No se lo había dicho nadie, pero la noche anterior mientras hacia abdominales se había desmayado, como resultado tenía un gran moretón en el hombro izquierdo.

—¡Lucy a comer!

Desde el otro lado de la puerta estaba Natsu, sintiéndose preocupado de no saber como contarle la "buena noticia", no quería dejarla sola y no creía que Gray pudiera cuidarla a ella y Juvia cuando no podía cuidarse ni así mismo.

—Baja solo, aun no estoy lista.

El joven frunció el ceño, la conocía lo suficiente para saber que quería saltarse la comida.

—Te espero aquí afuera, apúrate.

—¡Vete! Yo n-no —guardó silencio— yo no me perderé el almuerzo, salgo en un momento.

Lucy se alejo de la ventana se puso nuevamente la camiseta de mangas largas y el suéter de lana, esperando esta vez que algo cambiará.

Ambos caminaron hasta el comedor, se encontraron con Juvia tenía los ojos hinchados. Nadie sabía que había pasado en el día de visitas que le afectará tanto y le hiciera dar ese enorme retroceso. Habían escuchado de Gray que Juvia estaba con un chico, no supo describirlo más allá de decir que tenía muchos piercings.

—Juvia, no te vi en el desayuno —dijo Natsu rompiendo el silencio.

Lucy y Dragneel tomaron los asientos frente a la chica, dejando libre el asiento junto Lockser.

—Juvia no tenía hambre, tampoco ahora, pero debe hacerlo.

No miró a nadie por vergüenza a las visibles marcas de su tristeza.

Gray molesto se acercó a la mesa sin saludar y tomó el asiento junto a Juvia. La artista desvió la mirada a su plato comiéndola sin ganas, evitando el contacto visual con Fullbuster.

—Juvia —dijo el chico, provocándole cierta incomodidad, era notorio que lo estaba evitando— ¡Maldita sea habla!

—Juvia no esta interesada en hablarle —respondió sin dirigirle la mirada.

—Mírame —insistió.

—¡Gray déjala! —intervino Natsu.

—Dime ¿Qué te hice para que no me quieras ver? —insistió sin obtener respuesta, la jaló del brazo con torpeza buscando que de ese modo lo mirara.

—¡Juvia no esta interesada en hablarte Rogue! —alzó la voz furiosa.

Gray de inmediato la soltó algo confundido.

—¿Rogue? ¿De qué demonios hablas? —preguntó alzando una ceja.

—¿El que te visitó fue Rogue? —cuestionó la rubia. Lockser no había soltado ni una sola palabra de lo que había pasado el domingo y no quería hablarlo con nadie.

—No —respondió.

—¿Que problema tienes conmigo?

—Juvia cree que te pareces al cretino de Rogue y por eso no quiere verte —dijo con una soberbia que nadie antes había visto en ella.

—Bien como quieras, pero no significa que deje de usar la sala de arte. Me verás igual —tomó su bandeja y se cambió de mesa para sorpresa del grupo.

—¿Por qué se porta como un cretino de la nada? —añadió Dragneel.

—Le cambiaron la medicina, por eso lo han castigado tres días seguidos. Incluso la chica que le da sus medicinas le tiene miedo.

—¿Levy? Es linda.

—Así que ese es tu tipo ¿eh? —lo codeó molestándolo, sintiendo una punzada en el estómago por miedo a tener razón porque ella era todo lo opuesto a la joven pasante.

—No, no lo sé —recordó vagamente a Lisanna, sino fuese por su estúpido intento de impresionarla no estaría metido en rehabilitación por un trastorno que ni si quiera padecía.

El silencio se apodero de los tres. Natsu quería comentarles lo que le había dicho Mavis, pero no estaba seguro si era un buen momento. Llevaba sabiéndolo un tiempo, convirtiéndose en la espera más larga, más aun sin saber nada de Lucy durante esos días, creía que estaría bien en compañía de Juvia, aunque por el momento tenía claro que no podía dejarlas solas.

—Chicas yo quería comentarles algo —ambas lo miraron expectantes— Cumplo mi "penitencia" hoy, me voy el jueves.

—Miércoles —Lucy contó con sus delgados dedos los días restantes— jueves. Es poco tiempo.

—Solo estoy aquí para no pagar el daño del laboratorio. No puedo quedarme más tiempo tengo que volver a recuperar lo que deje en pausa.

—Juvia no quiere que te vayas, pero está feliz de que retomes todo lo que dejaste.

—Gracias ¿Qué dices Lucy?

—No me lo esperaba, y-yo no sé qué decir.

Natsu hace un par de semanas estaba feliz por su salida, pero ahora que sus amigas habían recaído no estaba seguro sobre que sentir y ya tenía una posible idea para remediar el daño que dejaría su salida.

—Juvia se retira a la sala de arte, quiere darte algo, aunque haya poco tiempo.

Sin más palabras se retiró con una mirada triste, sabía que debía darles espacio.

Lucy aún estaba en shock, le costó bastante acostumbrarse a la ausencia de Yukino y ahora no estaba segura de poder continuar sin Natsu, tampoco era justo para él que ella fuera tan débil y lo obligará a permanecer a su lado.

Mavis apareció con una sonrisa.

—Natsu felicidades y aquí tienes tu recompensa —dijo entregándole el celular que le fue requisado el primer día —ya tiene la clave del Wifi, puedes volver al mundo exterior.

El joven lo recibió sin dudar le había costado más acostumbrarse a no revisarlo a cada rato que a estar encerrado. Al desbloquear la pantalla paso lo inimaginable. Lisanna Strauss había estado enviándole resúmenes de las clases, fotos de experimentos y algunos saludos con algún Emoji que le daba toque cariñoso. Lucy vio la pantalla y la guapa chica de la foto y sintió un puñal en el estómago. Dragneel tenía a donde volver y alguien que lo esperaba, aunque doliera debía dejarlo ir.

—Felicidades Natsu, el mundo está listo para recibir a un pirómano rehabilitado —sonrió fingiendo su alegría.

El chico se sonrió ante la broma, continuó viendo la pantalla. No esperaba que Lisanna se tomará el tiempo de hacer esas cosas, ella solía ser algo frívola con los chicos, eso solo podía indicar que su intento de impresionarla no había estado tan mal como creía.

La tarde había pasado rápido y Juvia había logrado acabar la silueta del dragón, decorado con líneas que simulaban llamas. Un dibujo que describía a la perfección a Natsu.

—¿Enserio no me hablarás?

La joven por el rabillo del ojo miró a Gray quien parecía estarse burlando de ella con sus torpes comentarios.

—Ibas a ayudarme a resaltar colores en el óleo —dijo cabreado y tratando de restarle importancia.

El silencio por parte de la chica fue una respuesta clara para Fullbuster y para que se retirará de la sala dando un fuerte portazo a sus espaldas.

Juvia había pasado buen rato con su nueva obra, le gustaba el resultado obtenido, solo faltaba dejarla secar y por la mañana estaría lista para ser entregada a su nuevo dueño. Con una sonrisa de esas que no solía esbozar dio por acabado su trabajo, le pareció extraño ver por la ventana oscuridad, se dirigió a la cafetería para descubrir que pasaban de las nueve y se había perdido la cena, la amable cocinera le dio una pequeña porción de las sobras de arroz y le añadió unas verduras salteadas. Usualmente cuando sobraba comida se permitía la repetición del platillo a quien lo deseará; Juvia agradeció al terminar su platillo y fue directo a su habitación, se sentía de mejor humor, estar ocupada le evitaba pensar en el accidente, Rogue y lo que pasaría con ella más adelante.

—Lucy —dijo al verla, estaba esperándola fuera de su habitación.

—Hola, tenía ganas de charlar.

—Juvia no tiene problemas con eso, por favor entra a la habitación.

La rubia observo lo ordenado que estaba, era como si no hubiera nadie. Todo estaba en su lugar incluso el polvo que se acumulaba en los muebles.

—Gray no es tan malo como seguramente lo fue Rogue —inició la rubia.

—Juvia no quiere hablar de Rogue.

—Juvia, yo te entiendo mejor que nadie. Mi novio me engañaba con la que se supone era mi amiga de infancia, pero no por eso he sido mala con otros chicos.

—Juvia sabe que Natsu es bueno. Él no podría compararse con ninguno de ellos, respecto a Gray se ha vuelto agresivo y Juvia no quiere nada que ver con alguien así.

—¿Rogue fue agresivo contigo?

—No, pero sus palabras fueron suficientes para destruir los sentimientos de Juvia.

—Sabes le confesé a Mavis que deje la comida de a poco cuando Michelle me echaba comentarios ácidos y deje totalmente de tragar comida cuando me insultó mientras se vestía después de follarse a mi novio y él se rió en mí cara sin tratar de esconder el engaño. Michelle destrozó todo en mí y eso que siempre tuve una autoestima terrible. Pensé que ser novia de alguien me haría sentir amada, pero no fue así —no puedo evitar soltar un sollozo— fue peor.

—Lucy —dijo angustiada.

—No quiero que Natsu se vaya —dijo finalmente rompiendo en llanto.

Lockser no tenía muy claro que hacer, quería abrazarla, pero no sabía si era lo correcto, sus manos seguían magulladas y no estaba segura si serían un buen apoyo. Ignorando cada pensamiento se decidió a abrazarla, no tenía palabras de ánimo, pero eso no quería decir que no entendiera sus sentimientos.

—Él ha sido bueno, bueno de verdad. Bueno como nadie que haya conocido, lo quiero —dijo entre sollozos.

—Juvia cree que no deberías estar aquí cuando te queda poco tiempo con Natsu. Deberías ir con él y aprovechar cada minuto.

Heartfilia asintió sin decir nada más.

Lucy no lo pensó, corrió directamente hasta la habitación de su amigo. Se vio obligada a tomar un descanso al subir la escalera al cuarto piso, su condición física no era la mejor en esos momentos. Cuando recuperó el aliento sintió sus manos temblar, con un pasó más lento llegó hasta la puerta de Natsu, afuera podía escuchar música la que seguramente provenía del teléfono que le devolvió Vermilion.

Dio tres golpes en la madera antes de que él apareciera tras el umbral.

—No puedes venir a la habitación de los hombres. Es como la tercera regla. Bueno mi caso fue algo diferente, me dieron reglas.

—Natsu, no puedo dejarte ir sin antes decirte lo bueno que eres y lo agradecida que estoy de haberte conocido. Solo prométeme que —no pudo decir más por culpa de un nudo en la garganta— que nos veremos en algún momento.

—Lucy —pronunció apenas, arrugando el ceño. Le dolía bastante verla mal y más si era por causa de él. Limpió suavemente las lágrimas que se deslizaban por sus mejillas— tranquila, te prometo que todo estará bien. Por cierto, Levy no es de mi tipo —sonrió ante esto último, aunque ella no lo puedo ver.

—¿Hace cuánto lo sabías?

—Un par de días antes de tu colapso —se alejó un poco para verle la cara— ¿Quieres pasar y volver al mundo del Internet?

—¡Me encantaría! —Sonrió.

Pasaron gran parte de la noche viendo vídeos graciosos, él le mostró sus redes sociales para que conociera a sus amigos y un poco de su vida fuera del internado. Incluso buscó la noticia del incendio de la universidad para hacerla reír pues habían puesto una fotografía del joven sonriendo como si se tratará de un verdadero piromaníaco. Lucy hizo lo mismo al iniciar sesión en el móvil de su amigo. Natsu se sorprendió el ver lo mucho que había cambiado Lucy, era hermosa, no entendía por qué alguien sería tal cruel de dañarla hasta el punto de marchitarla.

A las una de la mañana Lucy regresó a su cuarto más relajada y logró conciliar el sueño rápidamente.

Natsu sabía lo que tenía que hacer y esperó hasta las tres de la madrugada, todo lo demás podía esperar… En el hall principal, se sentó en total silencio colocando papeles que tomó prestado de la sala de arte, los hizo bolas, que roció con el alcohol gel que sacó del baño. Se levantó de su lugar e hizo un camino con algunas curvas y al final de este con una sonrisa encendió el fuego con fósforos que había tomado prestados de la cocina. Llevaba días pensando en todas las cosas que necesitaría y lo más complejo de conseguir habían sido los fósforos. Como esperaba el alcohol se encendió avanzando hasta la pila de papeles humedecidos, fue todo un espectáculo hasta que los detectores de humo dieron aviso. Su sonrisa se borró cuando despertó el guardia y lo redujo en el suelo con violencia, todo salió como esperaba su estadía se alargaría por las malas.


Cuarentanaaaa total!

Holaaa pasó tiempo desde la última actualización, gracias a sus lindos comentarios me ilumine para continuar esta historia.

Espero que sea de su agrado no se vayan sin comentar!