Ushhh, pues este también se me ocurrió viendo un fanart :3
TRATO
–Fuera de aquí, cara redonda, necesito este espacio para entrenar –gruñó Bakugo al entrar al gimnasio y ver que Uraraka estaba ejercitándose en las barras.
La expresión siempre amable de la chica se descompuso en una mueca al escucharlo.
–Yo llegué primero, Bakugo, tú eres el que tiene que irse.
–No me importaría entrenar contigo aquí, pero no me hago responsable si te queman las explosiones.
–Entonces espera a que me vaya –respondió Uraraka.
Bakugo frunció el ceño y se acercó a ella con aire intimidante, pero la chica no se inmutó. Estaba decidida a quedarse en el gimnasio hasta completar su entrenamiento y nada de lo que hiciera la haría cambiar de opinión.
Entonces Bakugo sonrió. No, tal vez no podía obligarla a irse, pero se le ocurrió una mejor idea.
–Te propongo un trato.
Uraraka bajó de las barras y lo encaró. La diferencia de estatura era notoria, pero no estaba asustada. La sonrisa de Bakugo se ensanchó al verla con ese aire tan determinado.
–¿Qué trato?
–Vamos a jugar luchas tú y yo. Sin Particularidades, únicamente para medir nuestra fuerza. Si yo gano, me quedo en el gimnasio y tú tendrás que hacer algo por mí. Si tú ganas, yo me voy y haré algo por ti.
Uraraka entrecerró los ojos con desconfianza. No era un trato muy justo teniendo en cuenta el físico de ella y el de Bakugo. Pero también sabía que jugar a las luchas no era una cuestión de fuerza, sino de maña. Tenía una oportunidad, y si podía vencerlo en algo entonces le convenía aceptar el trato. Aunque las condiciones había que precisarlas un poco.
–¿A qué te refieres con "hacer algo por mí"?
–Piensa en algo que quieras de mí, cara redonda. Si ganas, haré lo que quieras.
Uraraka lo pensó un momento y luego asintió.
–Bien, si yo gano tendrás que dejar de molestar a Deku.
Bakugo rodó los ojos con fastidio. ¿Por qué no pedía algo para ella? ¿Siempre tenía que ser tan altruista? Pero pensándolo bien, dejar en paz a Midoriya era algo sencillo, no le costaría ningún trabajo dejarlo tranquilo. De hecho, a veces era mejor ignorarlo.
–De acuerdo, si tú ganas dejaré en paz al nerd.
–Bien.
–Pero si yo gano…tendrás que darme un beso.
Las mejillas de Uraraka se encendieron y retrocedió un paso, mismo que Bakugo avanzó. Sonrió al ver su sonrojo y desconcierto, ya la tenía donde quería.
–¿P-Por qué…?
Bakugo se encogió de hombros.
–Tú pusiste tu condición y yo puse la mía. ¿Empezamos?
Uraraka tomó una profunda inhalación. Las palabras de Bakugo la habían tomado por sorpresa, ni siquiera le había dado tiempo de asimilarlas. No es como que pensara que el chico explosivo sentía algo por ella, si le había pedido algo como eso seguramente era por molestarla y nada más. Ahora con más razón tenía que ganar. Lo haría tragarse sus palabras, su orgullo y de paso conseguiría algo de tranquilidad para Deku.
Uraraka se quitó la chaqueta y la dejó en la banca.
–Empecemos.
5 minutos después
Uraraka cayó de espaldas sobre la lona completamente empapada en sudor. Le costaba trabajo respirar y sentía el pulso martillando en sus oídos. El cuerpo de Bakugo estaba sobre ella, apenas con unas cuantas gotas de sudor en su frente.
¿Por qué creí que esto era una buena idea?, pensó.
–Perdiste –dijo Bakugo con una sonrisa–. Ahora paga.
Uraraka cerró los ojos y sintió los labios de Bakugo presionando contra los suyos. Eran suaves y se movían lentamente, contrario a lo que esperaba. Sabía bien, se sentía bien. Le respondió el beso y se sorprendió poniendo su mano en la nuca de Bakugo, jalándolo hacia ella para profundizar el contacto.
Cuando se separaron por aire, Uraraka cayó en la cuenta de lo que acababa de hacer. Había besado a Bakugo Katsuki, y lo había disfrutado.
Bakugo se puso de pie, sonrió al ver su cara completamente roja y le tendió la mano para ayudarla a levantarse. Uraraka estaba como en shock, se levantó y se quedó mirando fijamente al suelo.
–Nada mal, cara redonda –exclamó Bakugo–. Deberíamos hacer esto más seguido.
