SECRETO

Cuando el combate entre Bakugo y Midoriya contra All Might terminó, Uraraka corrió lo más rápido que pudo a la enfermería para ver cómo se encontraba.

Su corazón latía con fuerza, su cuerpo entero temblaba y sólo podía pedirle al cielo que el daño fuera reversible. Se había sobrepasado al igual que en los juegos deportivos, excediéndose más allá de sus propios límites. Todavía tenía un largo camino por delante, no podía ser ese su final. All Might no había contraatacado con todas sus fuerzas, pero las consecuencias serían desastrosas. Aunque seguramente nada que Recovery Girl no pudiera resolver, o al menos eso esperaba.

Cuando entró a la habitación, vio el cuerpo de Bakugo y el de Midoriya, inconscientes y acostados cada uno en su cama. Kirishima, Tenya, Mina y Tsuyu estaban ahí y la saludaron con una sonrisa cuando entró.

–Ah, Uraraka, ¿vienes a ver a Midoriya? –preguntó Kirishima.

Uraraka se detuvo a media habitación al escuchar su pregunta.

–Recovery Girl dijo que no está en peligro, despertará dentro de poco –dijo Tenya.

–Se alegrará mucho al verte –exclamó Kirishima guiñándole el ojo.

Uraraka los miró con detenimiento, como procesando sus palabras, y asintió lentamente. Tenía sentido que pensaran que había ido por Midoriya. Después de todo, eran amigos y siempre estaban juntos en los recesos y al salir de clases. Ellos no tenían ni idea de lo que había entre ella y Bakugo, pues habían acordado mantenerlo en secreto, y así seguiría hasta que estuvieran listos para decirles a todos. Miró de reojo a Bakugo y vio las vendas que cubrían sus brazos. Había sido el más afectado de los dos, pero había dado todo de sí para obtener la victoria, aunque el que había dado el golpe final había sido Deku.

Uraraka sintió un nudo en el estómago, quería correr al lado de Bakugo y decirle que todo estaría bien, quedarse con él hasta que despertara, pero en vez de eso compuso su mejor sonrisa y se acercó a la cama de Midoriya.

–¡Ah! Me alegra escuchar eso. Estaba muy preocupada por él.